Pensar en tener una relación seria a esas alturas, era soñar demasiado lejos.
Pero quizás...
No sería imposible...
Y era bien sabido, por lo menos para Sousuke, quien extrañado estudiaba las reacciones que su intrépido amante hacía, mientras éste intentaba devorarlo en la cama.
Y es que cuando quería ser perseverante y hacer las cosas calmadas, Rin se aventaba con impaciencia, sin dejarlo hablar, solo enredando sus piernas a su cadera y besándolo por su propia cuenta.
Era como si Rin pensara que él olvidaría sus partes más sensibles y con urgencia se las recordaba. Ciertamente era placentero pero de igual manera, sentía que el chico se volvería loco.
Y no quería ni siquiera imaginárselo pero...
¿Acaso no estaba siendo inseguro?
-Rin
Lo nombró deteniéndolo en intento abrupto de su parte al querer arrancarle literalmente su camisa. Lo amaba pero ya tenía demasiadas camisas estropeadas por su culpa, pronto tendría que andar semidesnudo por la escuela.
-¿Qué?
Y en serio que se maldecía muy a sus adentros, intentar detener el cuerpo de Rin que ardía en deseos mientras éste sentado sobre su regazo frotaba su trasero en su parte intima, era el mayor pecado y más por el hermoso rostro sonrojado que portaba al arder de necesidad.
Se maldeciría por mucho tiempo.
-espera...
Detuvo su cuerpo al sujetar su barbilla, encontrándose con sus orbes rubíes que al instante se dilataron de la sorpresa de ser detenido.
Rin había hecho un gesto que jamás es su vida creyó presenciar.
Es decir...
Era difícil creer que se pondría triste al no ser correspondido.
Generalmente...
Eso no pasaba, y lo estaba poniendo ansioso...
¿Acaso estaba tan perdido como él?
-Tch...
Se quejó el pelirrojo levantándose de un salto. Sumamente irritado.
-¿Qué sucede no tienes ganas?
Molesto preguntó, mientras intentaba peinar sus cabellos desordenados, dándole la espalda.
Tentándolo a querer tomarlo por la cintura y tirárselo de una buena vez.
Agachó su rostro resignado, ya sería para otra ocasión
-No es eso
Pasó una mano por su frente intentando calmar sus impulsos, siendo observado por Rin, quien molesto soltó un bufido.
-¿Qué pasa?
Insistió irritado el joven tiburón. Pero nada se le ocurría para poder sacarse la duda del porque de su urgencia. Nada venía a su cabeza, se levantó de su cama y se dispuso a retirarse, no era un buen momento y sólo lo empeoraría más.
-¿Estás harto de mi?
Aquella pregunta...
Lo hizo parar en milésimas de segundo para girarse y encontrarlo con su mirada puesto en el.
Llena de...
Tristeza y frustración...
-dilo... Se directo, tu ya...
Quería saber bien de que iba todo eso
-¿Yo qué?
Y entonces vio como Rin esquivó su vista y mordió sus labios.
La curiosidad lo estaba consumiendo...
No se inmuto en moverse.
-ya... No...
Y ahí estaba de nuevo... El chico a punto de reventar de coraje al no poder expresarse.
Suspiró cansado y se dio la vuelta para salir de allí.
Había momentos en el que él también perdía la paciencia.
-Tsk... ¿YA NO ME DESEAS?
Gritó fuera de si, importándole poco lo insinuante que sonaba y el que lo haya gritado con todas sus fuerzas, pudiendo incluso ser escuchado por personas ajenas.
Pudo entonces agitar las miles de mariposas que su estomago poseía por culpa de él, sintiendo tremendas ganas de vomitar. Provocando que quisiera acercarse de inmediato a su persona, llegando a escasos centímetros de su cuerpo.
Agitado y sumamente entusiasta ante lo que pudiera suceder.
-No Rin no te deseo
Contestó haciéndolo estremecer y hundiéndose en su mirar que se perdía en la angustia e inquietud
-Es más que eso...
Lo tomó de los brazos, confundiendo sus sentidos.
Acarició aquella zona tan suave como la seda, sintiendo como se erizaba. Como sus manos lo electrificaban.
-Yo te amo
Susurró en su oreja, rozándola con sus labios. Atreviéndose a permanecer un rato así, frotando su mejilla con la suya y por consiguiente sintiendo el calor inminente de su rostro que estaba seguro ardía a más no poder.
-Ahora ya lo sabes
Perdiéndose en su mirar.
-Es más que solo sexo
Continuó aun sin obtener respuesta, inhalando fuertemente su aroma, desde aquella posición.
-¿Debo creerte?
La voz suave de Rin arrulló todos sus sentidos.
Rió entonces divertido, ese sería la primera vez que lo viera tan preocupado, su orgullo y ego golpearían el mismo cielo.
Estaba tan malditamente feliz.
-No hay nadie que pueda hacerme sentir como estúpido, ni que me haga perder la cordura como lo haces tú
Continúo pegando su rostro hacia aquel lugar sensible bajo sus orejas, lamiendo su cuello. Marcándolo, como sabía bien le gustaba, deslizando sus manos para adentrarlas traviesamente debajo de su camiseta. Obteniendo suspiros de excitación por su parte.
-Ni una persona a quien añore que me ame tanto como lo hago yo por ti
Y cuando se aleja para encontrarse con su rostro...
Al darse cuenta que volvió a caer en sus encantos, en las garras de un hermoso demonio.
Ríe de lo idiota que se siente.
-¿Y a quien crees que amo?... Estúpido
Pero no importa... No importa nada ya.
Baja sus manos hasta sus nalgas y las levanta, pegándolo más a él.
-no lo sé... Deberías ser mas especifico.
Y Rin lo rodea con sus brazos atrayéndolo hacia él, para posar su frente sobre la suya, respirando agitado y retomando sus mejillas enrojecidas.
Mirando con recelo sus labios que desea besar, pero que está seguro demorara algo para que eso ocurra.
-Demonios Rin... Solo puedo ser tuyo.
Y comienza ablandarse, porque ya no hay dudas, entiende el porque de todo ese desbarajuste. Y se siente malditamente bien, como un mismo orgasmo, no hay manera de que eso no sea la misma felicidad.
Y Rin se lo refuta clavando sus fieros dientes en su hombro, como acostumbra hacer, dejando escapar roncos gemidos.
-Entonces no me hagas dudar idiota
Sonando como si estuviese totalmente aliviado.
Continúa entonces su recorrido de caricias hacia su espalda y le demuestra lo bien informado que esta sobre él, recobrando el flujo de aquella relación.
Empujándolo de nueva cuenta a aquel colchón cómplice de sus actos indecorosos, y ahora...
Sexualmente amorosos.
Quizás aún no podían ser directos pero algo era seguro...
~Si era amor~
Y...
-No te atrevas a parar ¿Oíste?
Soltó Rin acercándolo hacia si mismo, debajo de él, frotando su rodilla en su sexo.
-ni loco
...Eran demasiado serios.
