Estaba seguro de que nada ni nadie podría quitarle la satisfacción de aquel momento.
El dulce sabor de la victoria, acompañado de una esencia placentera...
Es decir, lograr que Rin permaneciera a su lado aún cuando su amigo delfín estaba demasiado cerca...
Era un logro total, sin que nada estuviera a su favor y es como no puede evitar sonreír fieramente y enfrentar miradas con aquel pelinegro engreído, por supuesto obteniendo una mirada de confusión.
Y es normal, aquel chico ignora todo a su al rededor, siendo indiferente a lo que ocurrió y recalca sumamente orgulloso, antes cuando Rin lo amaba.
Porque las cosas eran distintas...
Y no debía preocuparse...
No debía ¿Cierto?
Posa una mano sobre sus caderas acercándolo a él y obtiene un quejido de sorpresa.
Lo mira totalmente molesto, porque sabe que ese no es un momento apropiado. No cuando el club Iwatobi y el suyo están en practicas conjuntas y debe actuar profesional.
Pero no le da mucha importancia, permanece pegado a sus espaldas, inhalando paulatinamente el fresco y dulce aroma que su tiburón expide.
-Sousuke
Escucha su nombre decir para ser detenido, pero a pesar de tratarse de su fiel siervo, lo ignora y continua con en recorrido de sus manos en su espalda y su bien formado trasero que añoraba poseer allí mismo.
-Tsk...
Se queja entonces el pelirrojo sin quitarse de allí y sabe muy bien que lo esta disfrutando, que solo son sus manos que lo pueden hacer sentir así.
El joven tiburón da la vuelta en microsegundos para encararlo y cuando cree que todo ha terminado debido a su rostro tan ardiente de enojo y vergüenza.
Se equivoca por primera vez al toparse con sus labios rosando su misma oreja
-aquí no Sousuke
Arrullando a sus oídos y sin que el lo quiera, despertando aquella parte intima de su cuerpo.
Rin es tan jodidamente sexy...
Suspirando de resignación...
Observando como la hermosa pieza se retira de él, llevándose toda su virilidad
La mañana parece eterna...
Y debe conformarse con saciar su sed observando a su amante.
Como instruye al equipo, como ejercita para salir a competir, como nada tan fiero como siempre para poder obtener una victoria...
Y todo cae deteniendo sus pensamientos, al observar como Rin no se aproxima precisamente a el para celebrar.
Como se olvida de algo muy importante.
…
Primeramente nunca debió bajar la guardia...
Y es que creer que solo había un rival a quien darle pelea ahora fácilmente discutible en esos momentos.
Porque el joven tiburón es ahora tan blando que parece, todos quieren estar a su lado, empezando primeramente por el club Iwatobi.
No solo era ese molesto delfín, al parecer debía tener cuidado con aquella orca que sonreía tan estúpidamente amable que lograba sacar sonrisas en su pareja.
Luego estaba ese pequeño pingüino que se le pegaba como una sanguijuela, invadiendo su propio espacio intimo que tanto tiempo le tomo poseer...
Sin dejar atrás el chico mariposa que no detenía sus comentarios que lo entretenían por completo.
Maldición, todos ellos juntos eran una tremendo caos para sus ardientes celos.
Daban por hecho que el no estaba a su altura
Y cuando creyó que eso ya era lo suficiente, mejor no hubiese visto lo peor...
Como al intenso de Momotaro siendo inmensamente insinuante con sus roces y empujones que quería hacer ver axidentales mientras pedía consejos absurdos.
Luego hasta Nitori con sus adulaciones cotidianas representaba un enemigo mas...
Ah...
Ya había pasado por eso, se suponía que en su posición nada de eso debía ocurrir.
No cuando hasta había tocado él mismo alma del chico.
No cuando se había cerciorado de ser el único que lo llenara.
Y ahora estupideces lo ponían así.
Eso no era justo.
Debe permanecer calmado.
"Cálmate"
Cierra sus ojos para concentrar su ira.
Intenta en su mente ir a un lugar donde sean solo los dos...
Y mientras lo hace sonidos de fondo lo comienzan a intranquilizar.
Todos están al tanto de su amante.
-Rin-chan
-rinrin
-Rin-san
-Rin-sempai
-Rin
Parece un coro dedicado a su nombre.
Agobiado rompe de puro coraje con aquel ambiente, importándole poco el tomar su mano y sacarlo de allí de un jalón para llevarlo muy lejos, por lo menos hasta los vestíbulos.
-¡¿Qué te ocurre Sousuke?!
Obteniendo un reproche de su inadecuado acto.
-no me gusta que otros se te acerquen
Es directo y rudo como siempre, él a su diferencia no puede ser blando y ya tuvo suficiente.
Sus respiraciones son aceleradas, quiere tranquilizarse pero no puede y de nuevo quiere saber que es todo ello.
Porque estaba pareciendo un síndrome de obsesión a Rin y era demasiado doloroso, demasiado perturbador.
-ridículo
Recibe una risa de su parte, al parecer divertido por todo ese alboroto.
Su enfado crece al verlo así, empujándolo hasta toparlo contra la pared, intentando mostrar lo serio que es al respecto.
Teniendo una pequeña lucha de miradas
Pero todo es en vano
-Rin
Lo nombra agachando su mirada, cayendo rendido a sus pies.
-¿Qué?
Obtiene como respuesta del pelirrojo, lleno de curiosidad ante tanta conmoción.
Se mantiene así, aprisionándolo.
-Rin
Insiste, confundiéndolo aun más.
Pero no se aleja al contrario se pega a él hasta tenerlo cuerpo a cuerpo, abrazándolo fuertemente.
-me impresiona cuan celoso me pones con solo oír tu nombre de otras personas que no sean yo.
Y en serio que esta furioso con el mismo, pero es inevitable, suponía entonces nunca seria el único en su vida con tanta gente que este tras él.
Si algo ocurría con ellos dos, rin tenia mas opciones para escoger y el...
Él solo lo tenía a Rin...
Bastante triste.
-tonto
Escucha decir por parte de su amado, provocando que levantara su mirada y lo observara con mucha atención.
-di mi nombre
Suelta el chico, mirándolo fijamente, tranquilo y sereno
-Rin
Hace caso a su petición y lo mira con intriga.
El chico tiene sus ojos en él, no le responde solo permanece con su vista puesta solo en él.
-¿Vez...?
Siente como la mano de él toma su mentón, observando con detalle como Rin comienza a ruborizarse al acercarse por su propia cuenta al suyo
-Sólo te veo a ti
Finaliza el pelirrojo acercándose hasta sus labios para robarle un suave y dulce beso.
De esos que solo el puede ofrecerle.
Uno largo donde incluso pueden cerrar sus ojos y llevarse por el momento y cuando los abren, creer que todo eso es un sueño.
-¿Entiendes?
Pregunta Rin avergonzado mientras esquiva su mirada a otro lado.
Provocando que por puro instinto se acercara de nuevo para ser el quien lo callara con un beso más pasional, de esos que le encantaban probar, con sus lenguas danzantes de deseo y necesidad, esos besos que hasta rin lo tomaba de su nuca y lo empujaba más para profundizar.
De esos por los que quedaban sin aliento e incluso lograba tener a sus pies a su amado tiburón.
-te amo rin
Señala para poder recordarle aquel hecho, para que no lo olvide, para que también el lo tenga presente.
Por supuesto provocando que su pareja se vuelva loco de los nervios y vergüenza.
Y sabe que el aún no le responderá tan directo como él lo era, así que opta por alejarse para darle aliento.
Con su corazón latiendo a mil y su cuerpo agitado de tanta felicidad que no cabe en el.
Su rostro no para de esbozar aquella sonrisa de satisfacción.
Es que dos victorias en un día son un record y el es todo un campeón orgulloso y cuyo ego es indiscutible.
-lo siento... Me deje llevar, tienes que volver
Le señala sumamente recuperado, con sus energías a desbordar, su mente limpia y con la cordura bien puesta.
Siendo respondido con un chasquido de lengua por parte de rin, quien a su diferencia esta enojado.
-¿Cómo piensas que yo estoy bien?
Le pregunta irritado, y ahora lo confunde, solo puede alzar su ceja de pura intriga, enfadándolo todavía más.
-Tch... Yo...
Y vuelve a tronar su lengua de desespero, entonces se fija detenidamente en él...
Oh...
Sonríe ladino, ya eran tres victorias.
Contando aquella reacción que provoco que Rin se descontrolara por completo y lo observara con necesidad a ser atendido en ese mismo instante pues estaba más que encendido.
-entiendo
Responde contento, acortando las distancias y sabiendo que hacer al respecto.
Riendo de mera felicidad.
-¿De qué estas tan contento tonto?
Siendo regañado por su mismo amante que no paraba de sonrojarse ante tanta vergüenza.
-de nada
Le responde riendo más alegre, sujetando sus caderas, acercándose hasta su cuello para poder morder su oreja. Levantando sus largas y bien torneadas piernas para sujetarlo en las suyas y dando inicio a su bien merecido premio.
"Sólo te veo a ti"
Ah... Y está seguro que no saldrán de ahí por lo menos por varias horas.
Hasta fundirse bien en el.
Hasta que se le pasara su felicidad que ahora decidía eterna.
