Ya era casi mediodía cuando Ludwig llego a su casa. Siempre le pareció increíble como estos países estaban tan lejos pero tan cerca…por eso le encantaban los aviones , como acortaban distancias, como le hacían sentir que sus conocidos y en especial su enamorado ,en realidad no estaban tan lejos de él.
Una enorme pila de papeles estaba posada sobre el escritorio de la nación alemana. Le daba jaqueca de solo pensar todo el trabajo que debía realizar, así que comenzó inmediatamente.
El alemán se sentó en la silla y cuando se disponía a estirar las piernas por debajo del escritorio su bota noto algo que se lo impedía. Giro la cabeza hacia su derecha para ver que había allí y encontró una cara más que conocida.
-veeee Alemania, quería darte un pequeño susto pero me quede dormido. Decía el italiano con una gran sonrisa en su cara. Ludwig lo ayudo a incorporarse, acto seguido Veneciano se abalanzo sobre los brazos del alemán abrazándolo muy fuerte
-Alemania te extrañe mucho, hace dos días que no nos vemos ! besame!
El teutón estaba más que feliz de ver al italiano. Fingió desinterés y beso la mejilla de su compañero. Ay esos dos segundos en que sus labios se posaban sobre la piel del italiano eran tan hermosos..pero lo que realmente le hubiera encantado es besar su boca, esos finos labios eran una gran tentación para el rubio.
-A mi también me agrada verte Italia. Una sigilosa sonrisa se poso en su cara.
-veee tengo hambre Alemania ..Porque no comemos juntos? Hare mucha pasta! Veee pasta!
-De acuerdo. Decía un resignado Alemania y mientras veía a Feliciano correr hasta la cocina a preparar su mas ansiada comida pensó que quizás podría armarse de valor y preguntarle, aunque todavía sospechaba que una persona tan feliz y risueña escondiera secretos, porque al contrario Feliciano parecía tener sus sentimientos a flor de piel.
El italiano presento orgulloso los platos de espagueti con salsa napolitana. Los dos amigos se sentaron y comenzaron a comer la exquisita comida italiana.
Veneciano, feliz con su amada pasta, alzo la vista del plato y vio que Alemania lo miraba fijamente, como si tratara de hurgar en sus pensamientos
-que pasa Alemania? No te gustan los espagueti? Decía con una mezcla de duda y sorpresa porque no le cabía la idea de que a alguien lo le encante una comida tan exquisita.
-No, no es eso..solo quería preguntarte…tienes secretos Italia?
Italia paro de comer, un tanto sorprendido por la pregunta-Todos tenemos secretos- le sonrió nuevamente al alemán.
La curiosidad estrangulaba el cerebro del alemán.-cuales?
-tonto, si te los dijera no seria secreto- soltó una risa infantil
-pero somos amigos no? Crei que teniamos un vinculo especial..Porque escondes cosas de mi?- Ludwig necesitaba saber que cosas Feliciano se guardaba para si mismo.
-Hay secretos que se guardan …algunos por vergüenza ..Otros para no lastimar a la gente que amamos y otros porque simplemente no vale la pena contarnos porque son tontas fantasías nunca se cumplirán. El veneciano bajo la cabeza y volvió a dirigir su atención hacia el plato de pasta, intentando olvidar la conversación.
Alemania se quedo callado pensando como y que preguntar para averiguar mas sobre esta nueva revelación de su amado. De pronto se escucho un fuerte portazo.
-weeesst! Tu asombroso hermano ha vuelto! Luego el prusiano se acerco a la cocina y encontró a su hermano y al italiano almorzando..Ita-chan que sorpresa! El albino abrazo a Italia y le pellizcó un cachete al rubio.
El ojiazul, sin mas remedio ,invito a su hermano mayor a comer. Amaba a su hermano pero a veces era tan inoportuno que daban ganas de matarlo.
En un suspiro la tarde se esfumo, con el trió paseando por Berlín y hablando de cómo seguían sus vidas. Prussia los divirtió contando una loca anécdota de el y sus amigos(España y Francia) en Las Vegas , e Italia reía a carcajadas recordando que la historia terminaba con Romano muerto de celos, rojo como un tomate, trayendo a España de vuela a Europa de los pelos.
Volvieron a la casa de Alemania cuando ya se estaba poniendo oscuro. Prussia, aunque en realidad no tenia planes para esa noche, sabia que su hermano quería estar a solas con Ita-chan, por lo que los saludo y se fue…seguramente a molestar a cierto aristócrata que conocia..
El día estaba por terminarse, Ludwig miraba el techo de su pieza y armándose de valor bajo la vista hacia su pecho, donde Veneciano apoyaba su cabeza. Lo miro fijamente y el italiano al sentirse observado alzo la vista. Su miradas se cruzaron.
-Tu me dijiste que tenias secretos no? Pues yo también tengo uno y creo que ya no lo puedo guardar mas, por eso te propongo…..tomo una leve pausa.. que te parece si intercambiamos secretos?
-no creo que sea buena idea…decía el moreno un tanto nervioso, sus mejillas se acaloraron..además estoy en desventaja..yo tengo 5 secretos y tu solo uno veee..movía las manos tratando de disculparse
-Entonces hagamos el siguiente trato. Si yo descubro tus 5 secretos yo te digo el mío y debes ayudarme a cumplirlo. El alemán sabia que era una propuesta que Italia no dejaría pasar, ya que Feliciano era una persona muy curiosa…
-uhh bueno..el italiano no estaba muy seguro de querer que Ludwing lo conozca esas cosas ya que lo haria sentir mucho mas vulnerable de lo que era pero si el alemán también arriesgaba su secreto mas preciado entonces valdría la pena, pensó. Al final la curiosidad de conocer al rubio pudo mas…-De acuerdo. Trato hecho.
Veneciano volvió a hundir su cara en el pecho de Ludwing, esta vez no era por el sueño sino por vergüenza de pensar en sus secretos…En ese momento se sentía mas desnudo que nunca, aunque todavía llevaba puesto sus bóxer…sentía que Alemania quería desnudarle el alma.
…
