Diario de Ludwig, 8 de Noviembre

El tiempo si que pasa rápido… estos últimos días se fueron casi volando, haciendo las interminables tareas que mi nuevo jefe me encomienda, presenciando las travesuras inocentes (y no tanto) de mi hermano y recibiendo con frecuencia las visitas sorpresa, pero muy esperadas, de mi italiano.

Verdammt! Con tanto trabajo preparando el discurso para la próxima cumbre de energía nuclear se me ha pasado el tiempo y todavía ni me puse a pensar en donde ni como empezar a revelar los secretos de Feliciano. Creo que necesito un poco de aire fresco para pensar mejor..

Ludwig se dirigió al jardín de su casa y observo el cielo, luego su hermoso jardín. Aunque amaba estar con Feliciano, de vez en cuando un poco de paz y tranquilidad era bueno para su cabeza. Aunque no le duraría mucho…

-piensa rápido west! – exclamó el prusiano al arrojarle una pelota de futbol al alemán.

El rubio se volteo al escuchar a su hermano y la pelota impacto directo en su cara, dejándole un cuadrille rojo del golpe.

-Bruderrrrr!- Ahora si ya lo había sacado de sus casillas. El prussiano sintió el aura terrorífica que emanaba de su hermano.

-vamos no te enojes así..te avise que pensaras rápido..el albino quería contenerse la risa a ver la cara roja de su hermano ..yo no tengo la culpa si estas dormido en la luna de Venecia.

El alemán estaba a punto de ahorcar a su hermano cuando se dio cuenta de que le acababa de dar una pista de donde empezar a buscar.

-Bruder eres un genio! –exclamo el rubio agarrando a su hermano por las manos

-ya lo sabia..siempre te dije que yo era asombroso- sonrió el prusiano orgulloso y con una sonrisa picara.

Diario de Ludwig, 9 de Noviembre

Hoy fui a la casa de Italia. Aunque valla mil y unas veces siempre me sorprende lo hermosa que es Venecia, definitivamente uno de los lugares más lindos del mundo. El clima, la gente, la atmosfera romántica o simplemente el hecho de que allí viva Feliciano..no lo se..pero si pudiera me quedaría toda la vida aquí.

Renté una lancha y fui hasta la casa donde vive Feliciano pero sorprendentemente, tras revisar las habitaciones descubrí que no estaba. "debe estar con Romano" me dije a mi mismo y en un principio pensé en esperarlo pero la oportunidad de estar solo en su casa era demasiado tentadora.

Investigué por toda la vivienda ,sin embargo no encontré nada extraño…Finalmente me dirigí hacia la ultima habitación de la casa, una pieza medio desordenada, pero no había mucho que mirar ..solo algunos libros de cocina italiana, un álbum de fotos tomadas cuando formábamos los países del eje, algunas pinturas sobre paisajes pero nada…ni siquiera un diario intimo…era la casa menos sospechosa del mundo. Me estaba resignando cuando, sobre un mueble de madera observe un jarrón muy deteriorado. Mis sentidos de detective se activaron…el jarrón llamaba la atención porque era el único objeto "viejo" de la casa. Y no me equivoque…dentro del mismo encontré una llave muy oxidada y con un fuerte olor a humedad.

"que extraño ¿.que abrirá será esta llave?" Lo primero que pensé es que pertenecía a la casa, cosa que rápidamente descarte ya que este italiano descuidado no cierra ni la puerta de su propio hogar..además que, hacia un rato que rebuscaba entre las cosas del veneciano y no encontró nada que estuviera cerrado.

Me percate que la llave tenía una frase en italiano, apenas legible, grabada sobre una cara. Feliciano seguía sin aparecer, así que continúe con mi tarea detectivesca. Me quite la mochila de mis hombros y saque mi notebook. Busque el internet la frase ..y me di cuenta que no era una frase, era una dirección de una vivienda en la región de la cuidad de Venecia!. Si, una dirección de una casa no muy lejos de aquí.

Orgulloso de mi nuevo descubrimiento guarde la notebook y la llave encontrada en la mochila, me subí nuevamente a la lancha y con mi fiel mapa en la mano me dispuse a encontrar el primer secreto de Italia Veneciano..