Les traigo otro capitulo, recién salido del horno .Gracias por los reviews! Me animan a seguir la historia! Y perdón de antemano por hacerla tan larga y melosa pero me gusta hacer sufrir al lector .Abrazos ¡!

Diario de Ludwig, 15 de Noviembre

Hoy por fin llego el día! Tanto trabajo y tantos regaños de mi jefe para terminar los prototipos dieron sus frutos. Me vestí lo mas formal y elegante posible. Me mire al espejo. Camisa azul, saco y pantalón negro, un pequeño pañuelo sobre el bolsillo y por supuesto mis mocasines italianos.

Le di un último vistazo al discurso y luego Prusia pasó a recogerme en su Volkswagen negro. Me hubiese encantado que mi bruder participara de la cumbre o al menos ayudara con el discurso..es decir, después de todo él ahora, mejor dicho después de la caída del muro, también es Alemania. Pero discutirle eso es una batalla perdida ya que no ha perdido ni un poquito su orgullo prusiano y la idea de que lo llamemos "Alemania del Este" tampoco le gusta demasiado. En fin, al menos se ofreció a llevarme a Düsseldorf.

En principio era un evento nacional pero mi jefa se tomo la libertad de invitar algunas personalidades destacadas de otras naciones. De todos modos la cumbre salió de acuerdo a lo planeado..todos me escucharon atentamente, mi discurso fue claro y conciso, los prototipos funcionaban perfectamente y hasta mi jefa estaba contenta con los resultados.

Al terminar el evento todos se retiraron, yo estaba juntando mis cosas cuando de pronto alguien me abraza por detrás.

-vee Alemania estuviste estupendo..eres muy inteligente-decía Feliciano

-Italia estabas aquí? Disculpa no te salude yo..no me di cuenta.-ohh mein Gott, estaba tan enfrascado en mis tareas que no me percate que mi amore estaba entre la multitud.

-vee ..Alemania estuvo todos estos días preparando esto..así que..bueno ..-el castaño bajo la vista, sonrojado-..yo quería venir a verte..este..yo..te extrañaba.

-yo..yo también..te extrañaba Italia- Dentro del cerebro del teutón, la producción de corazones con la inscripción "timidez" estaba rebalsando su capacidad máxima.

-vee..Alemania quiero ir a tu casa..hace mucho que no dormimos juntos-decía Feliciano, con la sonrisa mas inocente del mundo. Definitivamente, si este era alguna clase de plan para sabotear la cordura del alemán, Italia era un genio porque era justo lo que conseguía.

Las horas pasaron y se hizo de noche y ocurrió otra vez la misma escena de siempre. Ludwig mirando el techo mientras un cariñoso Feliciano se abrazaba a su pecho.

-Mañana a primera hora iremos a tu casa-sentenció el rubio, sin apartar la vista del techo.

-ehh? Pero aquí estoy muy cómodo…hace frio pero..pero no es problema..además mañana tenia ganas de comer wurst con papas y..esto ..jajaja- Italia reía histéricamente, preso de los nervios.

-No creas que me olvide lo que me prometiste…mañana a primera hora!

-pero..pero..Alemania…-Feli trataba de decir algo pero no podía pensar en ninguna excusa mas. El alemán se cruzo de brazos y le echó una mirada asesina, con lo que al final el morocho cedió, de verdad no quería enojar al rubio- vee, esta bien ,mañana a primera hora-.

Diario de Ludwig, 16 de Noviembre

Una vez en Venecia, Feliciano empezó a actuar raro. Sorpresivamente este día tenia mas caprichos que un nene de 6 años..me invito a cenar, al carnaval, a la opera, al museo y no se a cuantas cosas mas. Puede ser que a veces Italia me domine con sus caprichos pero mi instinto detectivesco no me falla…Italia quiere distraerme …

-Italia, deja las tonterías, no iremos a ninguno de esos lugares! Me prometiste explicaciones y solo estas tratando de hacer tiempo! Que rayos ocurre contigo?- el alemán gritó con todas sus fuerzas, luego se detuvo al ver la expresión melancólica del morocho.

-es que…no quiero que me odies..-decía el italiano, cabizbajo con una cara de tristeza muy impropia de él.

-Italia… yo no podría odiarte..además es parte de tu pasado ese sujeto Sacro Imperio..-el alemán intentaba juntar todas sus fuerzas para hablar.-tu eres mi mejor amigo,..es decir mi único amigo..y lo que sea que hayas pasado con ese sujeto..yo..yo lo entiendo.

-y si te dijera que tú estas involucrado? me odiarías?-el castaño apretaba con fuerza la camisa de Alemania, mientras escondía la mirada en su pecho.

-no importa..yo seguiré a tu lado…el rubio tomo una pausa..pero ahora con mas razón debes contarme de que se trata todo esto .El teutón apartó a Italia de su pecho, encontrándose sus miradas.

-esta bien..te contaré todo…-el italiano sonrió y agarro el brazo de Ludwig, empujándolo a caminar.

-a donde vamos Italia? –el rubio siguió a Veneciano.

Feliciano comenzó a correr, arrastrando a Ludwig por diferentes veredas y puentes .El alemán ya se había perdido completamente..la ciudad era laberíntica y con tantas vueltas que habían dado no tenia ni idea donde estaban. Finalmente Italia se detuvo frente a una hermosa iglesia.

-la iglesia de San Francesco della Vigna..decía orgulloso el morocho..viste que hermosa es? Mi gente la construyó cuando yo era un pequeño bambino!.

El alemán no tubo mucho tiempo de contestar, pues su amore se adentro en la iglesia, hizo las reverencias al todopoderoso y luego saludo a uno de los obispos que estaban allí. El clérigo parecía muy contento de recibir la visita de Italia. Ludwig aguardo en la puerta mientras el clérigo y su amigo cuchicheaban algo incomprensible en italiano.

El anciano comenzó a caminar hacia los pasillos hasta que se perdió de la vista del rubio. Luego de unos minutos volvió con un pequeño cofre de madera que le entregó a Feliciano.

-lo hemos guardado de generación en generación…fue el pequeño secreto de nuestra congregación-sonreía el anciano.

-grazie!- Veneciano abrazó al obispo y luego partió hacia la puerta. El alemán, un poco atónito, se apresuró a hacer el también las reverencias y siguió a su amigo a la calle.

Las dos naciones se sentaron en un banco cercano y Feliciano abrió el pequeño cofre. Adentro de este estaba lleno de dibujos y cartas enviadas al mismo remitente: Sacro Imperio Romano.

Ludwig tomo uno de los dibujos que el pequeño chibitalia había hecho hace muchos siglos y observo con atención al niño de ojos azules y no pudo evitar pensar en voz alta -"se parece mucho a mi"