"Primero lo encontré a el. A mi pequeño Romano. Una de las tantas tardes de aquellos años de gloria, salí por la ciudad a dar un paseo cuando mis soldados me informaron del desastre ocurrido en Nápoles .El volcán de Pompeya. La ciudad estaba sepultada y solo quedaban restos de lo que fue. Pero la muerte y la vida van juntas de la mano…Entre tanta desgracia, una ilusión, una nueva vida. Entre los escombros, un pequeño bebe al que llamé como yo..Romano.

Y luego, un tiempo después otro milagro..Lleve a Romano a conocer mis tierras, navegamos por el Mediterráneo, recorrimos valles y montañas, ciudades, ríos y lagos. En uno de esos viajes conoció el Mar Adriático..Nunca lo olvidaré. Ese día .En la playa, sobre la costa las sirenas reunidas alrededor de una concha. Y dentro de ella la perla más preciosa. Venecia, la perla del Adriático".-Roma

(De vuelta en la casa de Feliciano)

-vee, vamos a darnos un baño caliente- decía el morocho arrastrando al alemán al interior de su casa.

El teutón trataba de disimular el sonrojo de su cara, aunque con poco éxito. En otra ocasión quizás se hubiera negado, mas por vergüenza que por otra cosa , pero esta vez estaba mojado hasta la cintura y la corrida de iglesia a iglesia lo había dejado algo cansado. Intentar movilizarse en el agua era complicado y tomo nota mental de rigorizar su entrenamiento.

El italiano preparó la bañadera con sales aromáticas y se quitó la ropa mojada para entrar. Ludwig también se desvistió, mirando de reojo el cuerpo del italiano. Intentaba controlar la mirada para que no se notara pero a veces, cuando clavaba su vista en Feliciano, su mente lo traicionaba.

-¿Qué ocurre Alemania?- decía el moreno al sentirse observado.-¿No vas a venir?

Ludwig, aun más avergonzado que antes, se colocó en la bañera. El estaba en una punta y Feliciano en la otra y sus pies entrelazados en el centro. En el ranking de situaciones vergonzosas esta le ganaba con creces a dormir juntos.

Veneciano tenía sus ojos clavados en mí, me inspeccionaba cual pintura renacentista. Para mi era muy difícil…su mirada de miel, su piel, sus labios mojados, el jabón que se escurría entre sus manos. Mi cuerpo comenzaba a desobedecer a mi voluntad y sentía el calor que crecía entre mis muslos. Esto estaba muy mal. Agradecí al cielo que la espuma del jabón cubriera la vista del agua…porque no sabía como explicarle lo que me estaba pasando.

Trate de poner la mente en frio y volvió a mi mente la escena de Roma suplicándome de rodillas por mi amore. Al parecer había una relación entre Feliciano y la reciente inundación.

Y entonces trate de recordar.. jamás le había prestado atención a este detalle tan particular..La primera vez que Veneciano me llevo a pasear en góndola la brisa era refrescante el y agua estaba casi inmóvil y Feliciano estaba muy feliz. Luego, cuando le conté que había descubierto la casa de su infancia también hubo una inundación pero el agua había subido lentamente, casi melancólicamente diría yo. Y por ultimo hoy, cuando le dije tontamente que "lo detestaba"..yo solo dije lo primero que pensé para escapar de la situación..fue bastante cobarde y lo peor es que Feli creyó que era verdad. Y las olas se comían a las verdeas y el viento soplaba fuerte….entonces ahí caí en la cuenta de que quizás es verdad, hay una relación que aun no comprendo entre mi amore y el aqua alta.

-Alemania…¿soy una molestia para ti? ¿ en verdad me destetas? –el moreno interrumpió los pensamientos de mi cabeza, devolviéndome a la situación.

-claro que no Italia…sabes que aunque a veces puedes ser un poco desesperante siempre aprecio tu compañía- en verdad hubiese querido decirle algo mas lindo pero por desgracia esas palabras son difíciles de pronunciar para mi boca, aunque en verdad las sienta. El me seguía mirando, esperando alguna respuesta mas larga así que continúe-discúlpame por mi comportamiento..yo..no te detesto..es solo que estaba enojado con migo no contigo ..es decir.. estaba algo superado por la situación..yo..pensé que…solo tonterías, no te preocupes-.

Feliciano se acerco un poco mas a mi, reduciendo nuestro espacio en la bañera- Para mi no son tonterías, dime si algo te preocupa-

El hecho de que estuviese tan cerca o el ámbar de sus ojos..no lo se.. pero me hace confesar cualquier pensamiento. –yo..yo pensé que tu estabas conmigo porque yo me parezco a Sacro Imperio-solté al final mi confesión.

-bueno…yo al principio, cuando nos conocimos por primera vez en verdad quería ver si podías recordarme…y si..es verdad, estaba buscando a Sacro Imperio en ti pero cuanto mas tiempo pasábamos juntos me fui dando cuenta que eras otra persona, con su mismo cuerpo pero otra persona..y aunque se parecían eran muy distintos.- decía el morocho.

-entonces es cierto…-dije casi susurrando.

-Sacro Imperio fue mi primer amor y nunca olvidare su recuerdo …pero en estos momentos yo quiero estar con Alemania..y me agrada que seas diferente a el porque son esas cosas muy propias de ti lo que me gustan- las mejillas de Feliciano se tornaron rojas al decir estas ultimas palabras.

-Italia..- estaba muy feliz y sorprendido de esas palabras. Mis ojos estaban abiertos de par en par y de pronto sentí como Feliciano se abalanzaba a abrasarme. "le gusto" fue el único pensamiento en mi cabeza. Sentía el aroma de sus cabellos y sin pensarlo lo aparte de mi, quedándonos de frente, muy cerca el uno de otro, con la mirada clavada el uno en el otro. Comencé a acortar lentamente el espacio entre nuestros labios. Cuando estaba a punto de unir mi boca con la suya nos separamos rápidamente al escuchar un fuerte ruido.

Me fije de donde provenía. En la ventana del baño estaba apoyado un jarrón con rosas que se había caído a causa del viento. Veneciano se disculpo y comenzó a vestirse para arreglar el desastre. Yo me quede un poco mas en la bañera, en verdad estar tan cerca de Feli me alteraba y no quería que se diera cuanta cuan excitado me ponía al estar casi besándolo.

Luego del pequeño incidente todo volvió a la normalidad. Comimos lasaña y vimos una película en mi notebook. Una película especialmente elegida por mi, que contaba la historia de una chica que se convertía en la reina del mar o algo asi y usaba sus poderes para defender a su pueblo. Una tontería para ver, pero quería que Italia soltara algo de información sobre su relación con el secreto.

-Alemania..no sabia que te gustaban esta clase de películas tan melancólicas..creía que te iba mas esas donde hay látigos, sogas y mujeres con pechos grandes-decía Feli con una sonrisa en su rostro.

-¿otra vez revisando mis cosas?- Trabe su cabeza con mi brazo. Si no era porque lo amaba estaba apunto de ahorcarlo .Siempre me hacia quedar como un pervertido, siempre revisando mis cosas..y no importaba el lugar donde las guarde..Feliciano tenía un olfato para encontrar porno.

La cara de Feliciano había pasado de su color natural al violeta y después al azul. Cuando me di cuenta que lo estaba asfixiando lo solté. –esperaba que me dijeras sobre tu poder del mar pero me criticas la película y me acusas de pervertido como siempre-dije gritando.

-veee..entonces ya te diste cuenta...-Italia me miraba con miedo y podría ver como su cuerpo temblaba.

-no te preocupes, juro que no le diré a nadie-trate de calmarlo-solo quiero saber de que se trata todo esto…-luego me acerque a abrazarlo.-puedes confiar en mi-.Feliciano se abrazo fuertemente a mi y luego de un rato se separo y me miro fijamente. Estuvimos unos segundos en silencio hasta que comenzó a hablar.

- "yo..yo puedo controlar el Mar Adriatico. Siempre tuve este poder desde pequeño pero desde que Venecia se unió en matrimonio con el mar hace mucho tiempo, se intensificó. Cuando era un bambino pensaba que era el poder mas fantástico del mundo pero después descubrí que también puede ser una verdadera maldición."-decía Feliciano.

-vaya..eso..es realmente impresionante Italia..tenias un don así y nunca dijiste nada?- en verdad estaba confundido. En ese momento pensé en Prusia..si hubiese tenido un poder así hubiera gritado su genialidad a los cuatro vientos.

-"no entiendes..mi poder esta regido por mis emociones y hay veces que me es difícil controlarlo y hubo muchas veces que termine lastimando o incluso matando a otras personas"- Italia miro hacia un costado, muy avergonzado y culpable.

Alemania cada vez se sorprendía más de aquellos oscuros secretos de su amore. Siempre pensó que Veneciano era una persona llana y simple..jamás imagino que además del hecho de ser una nación tuviera que cargar con una responsabilidad así…y en ese momento se rio de si mismo al recordar todas las veces que pensaba que Italia era un inútil.