Feliciano se reincorporo y me extendió el cuadro.
–veee te lo regalo, es para ti Alemania-dijo aun sonrojado.
-danke, siempre me han gustado tus pinturas-le dije tratando de disimular mi sonrisa
-grazie! No he perdido mi técnica, aunque hace muchos años que no dibujaba- tomo una pausa en silencio- antes solía pasarme las tardes pintando con mi abuelo. Fue el mejor nonno de todos, me cuidaba mucho. Antes de que desapareciera pase los mejores años de mi vida viajando con el por el norte,pintando, cantando, sin ninguna preocupación-.
-quien lo diría, el gran Imperio Romano al que todos temían se pasaba las tardes divirtiéndose con sus nietos- le dije burlonamente- eso no lo dicen en los libros de historia.
-en realidad solo conmigo..mi abuelo había dejado a Lobino en Roma ,mi fratello no viajó con nosotros-bajo la cabeza, un tanto entristecido.
-Es que... acaso no le quería?-pregunte curioso, intentando no ser grosero en un tema que era delicado.
-no, mi nonno amaba a Romano tanto como a mi.
-¿entonces?-me costaba entender la relación entre Roma y sus nietos.
-Bueno, es que el abuelito Roma era el único que sabia sobre mi poder. Al principio sentía muy orgulloso cuando vio que luche contra Turquia, es decir,Imperio Otomano en esos tiempos. Si, en esos tiempos yo era una nación muy rica y poderosa y controlaba gran parte de las costas del Adriatico- Feliciano subió sus pies al banco donde estábamos sentados y agarro sus rodillas- pero un día paso algo muy malo..yo..yo casi mato a mi hermana Croacia. No recuerdo mucho, solo me había enojado con ella porque estaba persiguiendo a las sirenas y yo..le dije que deje de perseguirlas pero no me hizo caso..yo se lo dije! Y luego, las olas inundaron el barco donde iban los piratas croatas. Ningún tripulante humano sobrevivió el hundimiento. Me sentí terrible.
-Italia..-quise decirle algo que lo haga sentir mejor pero la verdad no se me ocurría nada en ese momento. Feliciano siguió hablando.
-Mas tarde ocurrieron otros episodios..siempre pasaba igual, cada vez que me enojaba con alguien terminaban sufriendo por mi culpa…Croacia,Eslovenia,los mellizos Bosnia-Herzegovina…y un día mi hermano. Ahí fue cuando mi nonno comenzó a preocuparse y insistirme en que controle mi poder-Italia se miro las manos-..intente guardarme el enojo, ser calmado, de esa forma no lastimaría a nadie mas pero ahí fue cuando comenzó el problema del aqua alta-.
-por eso ocurren estas inundaciones-concluí- ¿pero no se puede hacer nada para detenerlas?-.
-Mis ciudadanos están construyendo un mega proyecto de compuertas para parar el oleaje del Adriático antes de que llegue a la laguna, en caso de inundación..seguramente abras escuchado del proyecto MOSE…Mis esperanzas están puestas en ellos porque me niego a volver a lastimar a mis hermanos vecinos.-Feliciano apretó mas sus brazos atrayendo sus piernas mas cercanas a su cuerpo, haciéndose lo mas pequeño posible.
- tu abuelo sabía de esto .¿no es así?.¿te dio algún consejo? ¿Te dijo algo? –pensé, tratando de buscar alguna solución posible, aparte de la ya mencionada.
-Una noche me desperté en los brazos de mi abuelo y me dijo que iba a ayudarme, que no me preocupara..entonces me enseño a pintar y cantar..decía que esas cosas ayudaban a calmar el alma.-No me lo podía creer .Eso era todo..¿pintar y cantar? Al gran Imperio Romano se le habían acabado las ideas y lo único que se le ocurrió fue influenciar en su nieto para que tenga un carácter dócil. En verdad quería ayudar a Italia, darle un consejo, ayudarlo o por lo menos hacerle sentir que lo entendía pero me sentía tan impotente. Por un segundo pensé en su abuelo, seguramente se habrá sentido igual.
Agarre la mano de Italia, apretándole fuerte. Lo mire a los ojos, haciéndole saber que podía contar conmigo. Feliciano se abrazo a mi y levanto la vista ..por un momento, casi eterno nuestros ojos no se apartaban uno del otro. Y en un instante, fugaz, sentí el calor de sus labios. Estaba totalmente helado, no me podía mover, no podía reaccionar. Italia me había besado.
Antes de que siquiera pudiera pensar en devolverle el beso, el se alejó sobresaltado. Retrocedió unos pasos, mirándome con los ojos abiertos de par en par y luego salió corriendo a toda velocidad. Yo me quede ahí, solo en el banco..solo yo y el oleo, pensando si realmente estaba soñando o era real. Finalmente reaccione y corrí tras el.
Fui hacia mi casa, estaba seguro que lo había visto correr en esa dirección. Y tenia razón, ahí estaba, haciendo las maletas. Mi presencia solo hizo que empacara mas rápido pero no lo iba a dejar ir..no después de estar esperando un beso suyo, una señal, después de tantos años.
Lo tome por las manos y esta vez lo bese yo. Al principio se resistió e intento liberarse pero luego de unos segundos comenzó a corresponderme apasionadamente. Me besaba, me mordisqueaba el labio y me volvía a besar. Quizás las estrategias militares y el entrenamiento riguroso no eran lo suyo pero definitivamente besar estaba entre sus mejores cualidades.
Mientras me besaba yo iba guiando nuestros cuerpos hacia una de las paredes de la habitación donde lo arrincone y recorría su cuello con mis labios mientras mi otra mano hurgaba entre sus cabellos.
-ahhh no, Alemania espera..ahhh- gemía mientras intentaba apartarme ,a la vez de corresponderme con mas besos. Pase mi mano por debajo de su abrigo buscando sus pezones en su pecho. Veneciano me agarro de la camisa dándome un ultimo beso, profundo y salvaje, totalmente distinguibles a los besos dulces y tiernos que solía plasmarme en mi mejilla durante los entrenamientos. Luego me aparto de golpe.
-vee..yo..yo tengo que irme-.Intente detenerlo antes de cruzar la puerta agarrándolo una vez mas de sus manos. En un acto desesperado por zafarse el comenzó a gritar. Quise calmarlo pero al intentar besarlo nuevamente evadía sus labios de mí.Al verlo asi ,una parte de mi me decia que lo suelte pero simplemente no podia. Luego, la puerta de la habitacion cayó ante nosotros.
-Bruder ¿están todos bien?¿que ocurre?-Prusia había entrado de un portazo, preocupado por los gritos de Italia. Lo mire de mala gana, mientras Feliciano aprovecho la situación para agarrar su maleta y escabullirse hacia la salida.
