Advertencias: Este capitulo esta narrado por feliciano, el dia de la inundacion. Si son almas sensibles se van a poner algo tristes pero bueno recuerden que al final todo va a terminar bien che! pero sin climax ni drama no hay historia. Dejen reviews a ver que les parecio. Se aceptan criticas constructivas y maldiciones por hacer sufrir a nuestro morocho favorito.A leer se ha dicho!
Toma aire. Respira. Relájate. Vuelve a dar una pincelada. Esta todo bien, yo estoy bien, el mundo esta bien. No lo escuches, no escuches esa voz en tu cabeza ¿la conciencia?¿la razón? ¿o es que Rusia por fin ha logrado penetrar mi cordura? No, cállate. No lo escuches. Sigue pintando. Es solo una estrategia suya para hacerte sentir miserable. Concéntrate en lo que estas haciendo, pinta. Rusia esta equivocado. Dice eso solo para verme sufrir pero….pero en el fondo siento un ardor que crece y estoy empezando a creer que algo de razón se esconden entre las burlas del ruso. Quizás es verdad, pero no quiero pensar. Solo pinta, pincelea, olvídate de todo. Estas bien, Feliciano. ¿estas bien Feliciano? Si, estoy bien. Solo pinta.
[….Italia de norte había sido capturado. Estaba en una celda, sucia y oscura, en alguna parte del territorio alemán, pero no sabría precisar donde. No iba a negar que estaba asustado, lo estaba y mucho pero al menos se sentía a salvo o eso creía.
No le gustaba estar allí pero no podía quejarse, Ludwig le traía un plato de sopa todos los mediodías, algo de abrigo si lo veía tiritar y venia a charlar con el por las noches para que no se sintiese solo. El castaño le agradecía cada detalle con una sonrisa.
Por las mañanas, cuando estaba solo, o cuando mas solo se sentía pues los guardias que le custodiaban parecían robots sin vida, pensaba en su hermano. Su fratello Romano, por el rezaba en silencio por su suerte. Alemania le había declarado la guerra a Italia y desde ahí todo fue empeorando. Su jefe fue capturado. Su hermano luchando codo a codo con los partisanos, con los que secretamente ayudaba desde el comienzo.
Italia aceptaba su destino, había sido capturado por la Gestapo cuando descubrieron que le había pasado información a Romano. Pero, es que es era su hermano, su sangre, no podía no avisarle sabiendo que iban a ir a matarlo. No tenia la fuerza para parar esta locura pero hizo lo único que estuvo a su alcance. Avisarle que escape de Roma antes de los bombardeos , y con esto convertirse en un traidor….]
Trazo por trazo, la figura de su ex aliado se iba formando en el oleo .Sin darse cuenta, lo había retratado con ese uniforme negro que tanto detestaba, que tantos oscuros recuerdos traía. Ese uniforme que le recordaba el último suspiro de una guerra que nunca debió ocurrir. Ese uniforme que le recordaba como una vez su amigo, a quien consideraba tan noble y heroico, fue empujado hasta los limites de su ser. Ese uniforme..ese uniforme que traía puesto el día que rompió su promesa, el día que descargo toda su furia contra el débil cuerpo del italiano, el día que se rio de el mientras le suplicaba que se detenga.
[…Italia se había imaginado el peor de los escenarios, creyó seriamente que iba a morir pero antes de que esos hombres de corazón frio y mirada gélida intentaran tan siquiera ponerle un dedo encima, Ludwig lo salvo. Alemania tuvo que gritarle a su jefe y ganarse más de una desconfianza pero pudo lograr que Veneciano fuera trasladado al bunker donde él estaba. Si, se sentía horrible estar atado y no poder mover las manos que le dolían ,pero no le importaba si Ludwig, su ángel, su amor no confesado, estaba con el.
El tiempo pasó y un día frente a su celda apareció su jefe, su Duce. Los alemanes lo habían rescatado .Italia pensó que por fin saldría de allí pero él no tenia autoridad para sacarlo de esa celda. No podía salvar a su propio país pero le prometió que haría que los alemanes volvieran a confiar en el. Prometió que reiniciaría la republica y todo seria como antes. Pero fue otra promesa tonta de un humano. Italia siguió en esa celda y el hombre en cuestión murió a manos de la otra mitad de Italia que lo detestaba.
Después de la muerte de su jefe, los días parecían cada vez mas largos y el se sentía cada vez mas débil .Detrás de los barrotes Italia veía a un Alemania cada vez más nervioso. No dormía y cada vez comía menos. Su cabello, que lo recordaba perfectamente acomodado, ahora estaba alborotado. La nación alemana estaba agotada pero su jefe seguía presionándolo, cada día y cada vez más. En una ultima jugada, su mandatario envió a Prusia a combatir a Rusia. Así comenzó la paranoia del rubio.
Ese año Italia paso la navidad atado en su celda mirando como Alemania maldecía, golpeando la pared. La sangre corría por los nudillos, ahora rotos, del alemán y en un momento le pareció haberlo visto llorar. Feliciano sabía que Ludwig estaba sintiendo la desesperación de su hermano, así como él sentía el dolor de Romano. Alemania estaba al borde de la locura y termino de caer en ella el día que Rusia le envió la cruz de hierro de su bruder ,envuelta en trazos de lo que una vez fue el uniforme azul del prusiano…]
El cuadro estaba terminado. Se detuvo a mirarlo un segundo, a mirar el retrato de aquel alemán. Afuera solo se escuchaba el sonido del viento pasar por los intersticios de la cuidad. Venecia estaba callada, triste y sus ciudadanos lo sentían. No había gente riendo ni gondoleros cantando serenatas. El ambiente se sentía denso. Era la calma antes de la tormenta. Eran los últimos trazos de tristeza antes de que la furia del Adriático se desatara sobre La serenissima.
[….Alemania había ido a visitar a su amigo, como todas las noches pero esta vez la tristeza o la misericordia no acompañaban el ser del alemán. No, solo una mueca de sonrisa torcida y un andar errante con olor a alcohol seguían su andar. Italia estaba aterrorizado. Ludwig entro a su celda y comenzó a golpearlo. Primero clavando sus botas en el pecho del italiano luego pasando con malicia la cruz de hierro de su hermano por su espalda. Los pequeños cortes dolían y mucho. Le suplico que se detenga pero Ludwig no lo escucho, su mente estaba en otro lugar. Lo agarro de los pelos para golpearlo en la cara. Italia seguía suplicándole que pare. El no paró pero lo hizo callar con una frase que nunca creyó iba a salir de los labios del rubio.
-Te lo mereces y lo sabes. Si no fueras tan inútil mi hermano no estaría muerto. Todo esto es tu culpa. Te odio.- Alemania, o lo que se parecía a lo que alguna vez fue Alemania, se dedico con paciencia y malicia a torturar a Feliciano. Cuando el cansancio y el alcohol vencieron el cuerpo del alemán, volvió a encerrar a Italia y se fue a su habitación.
Al despertar y volver a visitar a Feliciano se horrorizo con la imagen de su amigo golpeado y ultrajado. Le había prometido a Italia que lo protegería pero en un descuido suyo alguien estuvo a punto de matarlo. En ese momento odio a su gente con un fervor desconocido. Se sintió culpable por no haber estado allí para protegerlo. No le importo si s u jefe, ni su gente, saco a Italia de la celda y lo curo. Le prometió hacerle pagar al maldito que le había echo esto pero cuando le pregunto a Feliciano quien había sido, el solo le respondió "Un alemán"….]
Respira. Cálmate. Aleja esa voz que te hace recordar lo que no quieres. No escuches a Rusia. Respira. Cálmate. Deja de sentir ese ardor en el pecho. No dejes que salga esa sensación. Nada bueno viene de ella. No te enojes. Cálmate. No te enojes, eres Italia. NO TE ENOJES. No dejes salir al mar. No dejes que fluya. NO TE ENOJES. NO TE ENOJES. ¿pero porque no? Si me hundiera nadie me extrañaría. Si el mar me llevara el mundo seguiría igual. Tal vez debería estar en el fondo del mar, con las sirenas. Tal vez sea hora de partir. ENOJATE. Deja fluir el odio que guardaste. HUNDETE. Nadie te va a extrañar. MUERE. El mundo seguirá sin ti pero no te vayas solo, llévate tu mundo contigo.
-Adriático ven conmigo, ven a buscarme, que hoy tu perla, Venecia, va a volver al mar-
