Hola como están? Gracias por ser paciente y esperar. Les comento que voy a hacer dos capítulos mas: el final y un epilogo. Para los lean y se pregunten porque la historia esta situada a finales del 2011 es porque en el 2012 ocurrió un hecho particular en Venecia que voy a usar para el ultimo capitulo .Abrazos y saludos!

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Me desperté y observé a mí alrededor. El techo curvado y el reducido espacio de la habitación me parecían desconocidos. Frote mis ojos con la palma de mis manos. Ni siquiera sabia que hora era, la falta de una ventana me impedía saber con exactitud. Mire hacia mis costados. Luego hacia mi pecho. Estaba completamente solo. Me acomode mi pantalón y salí hacia afuera de esa habitación. Subí la escalera hacia el exterior y lo vi. Apoyado sobre una de las barandas, mirando en silencio el mar, estaba Feliciano. Me acerque con sigilo procurando no perturbar la atmosfera.

Me apoye también sobre la baranda y le di un rápido vistazo. Solo llevaba sus calzoncillos verdes y una sonrisa. Volvió a mirar al mar, deleitándose con la gama de colores que veía en el mar. Desde un verde esmeralda hasta un azul semejante a mis ojos, todos se mezclaban en infinitas capas hasta el horizonte. Yo también me quede mirando el Adriático, embobado por la belleza de sus aguas. Quizás era porque nunca preste atención a estos detalles que se formaban en los mares, tal vez era por el reflejo del amanecer, pero muy probablemente era la alegría de Italia que inundaba sus aguas.

-¿Cómo te encuentras Italia?-rompí el silencio acogedor.

-Feliz-me contesto sin dudarlo. Volvió a mirar el horizonte. Faltaban unos segundos para que el sol termine de elevarse por el firmamento.-Aunque siento algo extraño el trasero-acoto mi morocho.

-Discúlpame por eso, fui muy rudo-dije sumamente sonrojado. La noche anterior casi habíamos tenido sexo y le dije al oído que lo amaba pero tenía que asegurarme que Italia entendiera bien mis sentimientos. Me odiaría a mi mismo si pensó que solo quería tomar su cuerpo.

-Italia yo…yo ya no puedo ser tu amigo-confesé. Ya no había vuelta atrás. Me miro extrañado, mientras juntaba fuerzas para terminar mi confesión.

-Quiero ser algo mas..este..yo..yo quiero…-las palabras no salían de mi boca y empecé a ponerme nervioso-..Quiero decir..tu..yo…nosotros..anillo..tomate…para siempre...-cada vez peor, ahora decía frases aisladas. ¿porque era tan difícil blanquear los sentimientos frente a otra persona? Me sentía patético. Tanto entrenamiento fortaleció mis músculos pero en ese momento mi lengua era un trabalenguas. Mil cosas por decir y no podía sacar una sola frase decente.

-vee Luddy ¿me estas tratando de decir que quieres ser mi novio?

-Ja,italien-conteste en mi lengua natal, agradeciéndole mentalmente por facilitarme la charla. Italia seguía mirándome. No me respondía.

-Ti amo germania-dijo por fin, aliviándome el corazón, que creo que me dejo de latir.-pero no creo que sea bueno convertirnos en amantes- yo me quede sin aliento- Si nuestros jefes se enteran que andamos juntos intentaran separarnos. No verán con buenos ojos que sus naciones estén tan atadas a otra. Tú lo sabes mejor que yo- Me quede helado pero bien sabía que era verdad. Ya había pasado antes, en épocas de guerra.-no quiero volver a alejarme de ti-me abrazo, conteniendo las lagrimas.

-Lo mantendremos en secreto-intente convencerlo. Me acerque y lo besé.-No dejare que nada nos separe de nuevo, estaremos siempre juntos. Te lo prometo-volví a besarlo.

-veee podríamos intentarlo-revolvió sus dedos entre mis cabellos, haciendo aparecer el flequillo que siempre escondo porque me hace sentir aniñado.

Nos quedamos mirando el amanecer, agarrados de la mano. En ese lugar, solos, donde el pasado, el presente y la nacionalidad no importaban, confesamos nuestros sentimientos callados durante años e hicimos un lugar en nuestros territorios para el amor. La fantasía de ser las dos únicas personas en el mundo se esfumo con la mañana, al ver pasar más navíos por la zona. Una vez que bajamos del yate, la realidad y nuestras obligaciones se asentaron nuevamente en nuestro ser. No podíamos vivir juntos pero por el bien de nuestra nueva relación como amantes, prometimos vernos en cada ocasión que pudiésemos.

Diario de Ludwig,27 de Diciembre

Me encontraba en mi oficina, un poco apurado, terminando unos informes para mi jefa. Me quite mis anteojos y masajee el espacio entre mis cejas. Me tome 5 minutos de descanso porque sentía que estaba apunto de quedarme ciego. Relaje la vista y eche un vistazo a mi oficina. Todo seguía igual pero los adornos de la navidad seguían decorando los rincones de aquel lugar.

Me hubiese encantado haber pasado la noche buena con Veneciano, a solas, mientras nos amábamos sobre una alfombra al lado de la chimenea. Pero no fue así, en realidad paso lo mismo que todos los años. Un lio total. ¿pero que se puede esperar cuando la unión europea se junta a celebrar? Gritos, reproches, pero también alegrías y encuentros. Mucha júbilo y líos, sobre todo cuando mi bruder se encargo de alicorear cada plato de la cena. El muy caradura, cuando nadie se dio cuenta, embebeció todo con cerveza. Y cuando digo todo es todo! Desde el pavo de Inglaterra hasta el Döner de Turquía. No es que no me haya divertido, me reí mucho al ver al ingles bailando con Francia arriba de una mesa. También disfrute viendo mi hermano pasarla bien en compañía de Austria y Hungría sin recibir ningún sartenazo.

Tome mucha cerveza pero quede lo suficiente cuerdo como para presenciar y recordar las payasadas de mis vecinos. Aunque, sin lugar a dudas lo mejor de la noche fue cuando tuvimos sexo con Italia, escondidos detrás del monumental árbol de navidad que había traído América. Lo que es una verdadera lastima es que Feliciano no recuerde nada de aquello pues los recuerdos de la borrachera se le esfumaron a la mañana siguiente…

En esta ocasión iba a ser distinto. El 2011 estaba llegando a su fin y había arreglado todo para pasar el fin de año en compañía de mi morocho. Sabiendo lo romántico que es Feliciano, propuse pasar el fin de año aquí en mis tierras, en una bonita cabaña lo suficientemente alejada para estar solos pero lo suficientemente cerca para apreciar los festejos en la ciudad.

Termine los últimos párrafos del informe y me dispuse a cerrar mi oficina, hasta dentro del año que se avecinaba. Estaba feliz de tener unas semanas de descanso después de un año muy duro. Coloque las carpetas en los estantes y guarde bajo llave algunos documentos. Mientras hacia la limpieza antes de salir, encontré la carta en el bolsillo de la campera que estaba colgada en el perchero.

Feliciano y yo estábamos de novios y poco me acordaba que faltaban desvelar dos secretos más de mi morocho. Medite por un momento si aquello era realmente necesario, es decir, creo que no hacia falta seguir escarbando en su pasado cuando ya habíamos aclarado nuestra relación. Lo pensé seriamente pero al final la curiosidad me venció. Tome el teléfono y llame a mi secretaria. Le envié la carta por fax y le pedí, como asunto extraoficial, que me traduzca la carta.