Ultimo capitulo. Al fin lo termine. Perdón por la espera. Ojala les guste y gracias a todos los que siguieron y comentaron este fanfic.

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Prologo. Diario de Ludwig, Febrero de 2012

-¿ya puedo quitarme la venda?-le pregunte un tanto intranquilo.

-vee Alemania, no seas impaciente, estamos por llegar-me contesto y si lo viera juraría que esta sonriendo, un tanto divertido con mi nerviosismo.

No es que no me agrade estar con los ojos vendados pero había tres grandes problemas. El primero, que estaba en el asiento de pasajero del auto. Segundo, que el auto estaba andando y muy rápido para mi gusto. Tercero y muy importante, el auto lo conducía Italia Veneciano. Esto último era lo más preocupante. No soy tan religioso como Feliciano, pero en las pocas horas que duro el trayecto, le recé a la Virgen Santísima y a todos los Santos para llegar vivos a destino.

La situación se volvió un poco menos alarmante cuando llegamos hasta un nudo de la carretera. Los bocinazos y los conductores maldiciendo, al mas puro estilo de Romano no se hicieron esperar. No los culparía por tener frio y querer llegar rápido a destino pero es que hay una cosa que se llama "respeto" que viene acompañada por otra que se llama "orden".¿o es que solamente yo conozco la definición de esas palabras?

Europa estaba siendo azotada por una ola de frio Siberiano y ni siquiera los hermanos Italia se habían salvado. Nieve y frio por doquier, incluso en las siempre acaloradas islas sureñas. Feliciano pareció tomarlo bastante bien, usándolo como excusa para recibir cariños y abrazos extra. En cambio Romano no tanto..me viene insultando desde principios de año diciendo que todo esto es culpa mía porque su hermano se la pasa conmigo. ¿y yo que rayos tengo que ver? ¡Si el frio viene de Rusia! Aunque debo admitir que me gusta ver nevar en Italia, me recuerda a mi hogar…

Después de mucho ruido y trafico, logramos cruzar el puente de la Libertad, que unía la parte continental con las islas de Venecia. Llegamos a la Piazzale Roma, donde Feli aparco el auto y me quito la venda. Como era de esperar, el frio había cubierto la cuidad por un manto blanco muy impropio del lugar, aunque eso no detenía a los turistas, que copaban la ciudad casi todo el año.

-Vamos Luddy, ven a ver esto vee- Mi morocho me arrastro del brazo hacia el muelle y la sorpresa que me lleve cuando vi que parecía una pista de patinaje gigantesca. Todos los canales estaba congelados! Todos, incluso el Gran Canal.

-Esto es..asombroso-No pude ocultar mi sorpresa, este toque gélido le daba un aspecto nuevo a la cuidad. Parecía la postal de un cuento de hadas. Y yo no era el único que lo notaba, divise varios fotógrafos plasmando en sus cámaras la belleza exótica en la que estaba sumergida Venecia. Feliciano camino pegado a mi como abeja a la miel y aunque le dije mil veces que aun no estoy acostumbrado a demostrar cariño en publico, el frio intenso daba lugar para abrasarlo y arroparlo sin despertar sospechas.

Llegamos hasta una cafetería muy bonita, a pocas cuadras de la casa de Veneciano. Nos sentamos en una de las mesas que estaban sobre la estrecha calle .Mientras tomábamos el cappuccino no pude evitar notar que los ojos de Feli brillaban radiantes y que una sonrisa picara se ocultaba tras su cara de joven aniñado.

-¿te ocurre algo Italia?- pregunte al ver que no me sacaba la vista de encima. Mi morocho juntó sus manos y apoyo su mentón en ellas. Me miro, curioso como si yo supiera la respuesta a mi propia pregunta.

-Te olvidaste de mi día importante, Luddy-me dijo mientras tocaba mi frente con su dedo- Eres un novio terrible- cerro los ojos y sonrió.

- Por supuesto que no lo olvide-mentí, la verdad no sabia de que me estaba hablando. ¿Qué fecha importante me había olvidado? Hice una lista mental. No era su cumpleaños, ni nuestro aniversario, ni alguna fecha nacional que yo recuerde. ¿El dia de la pasta? No, creo que eso no exista. ¿El día de la pizza? No, tampoco. Rayos ¿Qué es lo que me estoy olvidando?

-Entonces espero un lindo regalo de tu parte -sonrió y termino de comer las masitas. Luego se levanto, me dio un beso y se despidió- Tengo que reunirme con mi jefe, nos vemos esta noche Luddy- lo vi alejarse mientras corría. Seguro llegaba tarde a la reunión, como siempre…

Me quede solo, pensando en que fecha importante para Veneciano me había olvidado pero por mucho que exprimiese mis neuronas no podía recordar. Ahora bien, sabia dos cosas. La primera, que el sinvergüenza de Feliciano me dejo pagando la consumición como siempre hace. Yo no soy pobre pero tampoco es para abusar ¿Por qué no se digna a pagar al menos el cappuccino?. La segunda, que tenia que comprarle algo lindo para cubrir mis deberes maritales como buen amante, es decir novio o lo que sea que seamos.

Pase todo el resto de la tarde buscando algún regalo lindo para Feliciano. Recorrí casi todos los locales que pude tratando de encontrar algo único y original. No quería que tuviera un regalo tan común, quería que fuera algo especial. Yo se que mi morocho va a atesorar mas algo que elegí con cariño para él. Después de mucho buscar y sin mucho éxito termine en una Casa de Antigüedades.

El dueño me mostro algunos objetos antiguos, aunque no sabia exactamente que estaba buscando. Había de todo, desde una tetera francesa del siglo XV hasta los viejos uniformes que usamos en la Gran guerra. Revise cada estante hasta que encontré un libro con un encuadernado del siglo pasado. Las páginas estaban en blanco, por lo que parecía un diario intimo. Simplemente perfecto. Había encontrado el regalo indicado. Era bastante costoso pero valía la pena. El hombre de la tienda me envolvió cuidadosamente el libro y retome el camino hacia la casa de mi morocho.

El reloj marcaba las 11.45. Lo espere en su dormitorio, ya se había hecho demasiado tarde y estaba seguro que había cenado algo con su jefe, después de todo Feliciano no pasa demasiadas horas sin degustar algún platillo (y si es pasta, mejor). Encendí la televisión, ya me estaba aburriendo de estar solo y en el primer canal que veo estaban pasando algunos trazos del carnaval que había terminado hace unos días. Claro, el Carnaval de Venecia. Era eso.¡Que tonto! ¿Cómo me había olvidado? ¡Si es una de las fechas mas importantes en su ciudad!

-Luddy,ya llegue- la puerta de la habitación se abrió y Feli salto hacia la cama- Ti amo, ti amo-decía mientras refregaba su cara contra la mía. Me llenó de besos y abrazos hasta que se detuvo, señalando, curioso, el regalo que le había preparado.

-¿y esa bolsa?- sonrió, mostrando nuevamente esa mirada juguetona.

-Es tu regalo. Cierra los ojos y cuenta hasta diez- obedeció, aunque algo impaciente y tapo sus ojos con sus manos.

- 8..9..10 ¿ya estas preparado? ¿ya puedo mirar?-ni siquiera espero respuesta, abrió sus ojos y vio que en mis manos sostenía el libro. Me miro un tanto confundido- ¿Un..libro?- abrió la tapa con algo de incomodidad al notar que lo miraba.

-Es un diario intimo ¿No te gusta?- le pregunte preocupado. Rayos, no solo me había olvidado del Carnaval sino que le compre algo que no le gusta.

- Si, Si, es decir, esta muy lindo. Grazie Lud- se apresuro a decir, al notar mi cara de tristeza

-No tienes que fingir Feliciano- volteé la vista hacia otro lado-Si no te gusta mañana lo cambiare por algo mejor. Discúlpame por haberme olvidado de venir a ver tu Carnaval y te pido perdón por el regalo tan ineficiente que te di. El próximo año me esforzare mas- me estaba por levantar de la cama cuando veneciano tomo mi brazo y me hizo mirarlo.

-Espera Alemania. El diario esta muy bonito. Si lo elegiste tú entonces es algo muy preciado para mi. Además a mi no me molesta si no pudiste venir al Carnaval. Sé que tienes mucho trabajo. Cuando yo te decía que te olvídate de mi día especial y que quería un regalo me refería a otra cosa-dijo mi morocho, acercándome cada vez mas a el. Me atrajo hasta que sus labios rozaban mi oreja y me susurro- Lo que te olvidaste es el día en que a mi me toca hacerte el amor- Me lambio el lóbulo de mi oreja con su lengua y todo mi cuerpo se enrojeció.

-Entonces.. tu regalo..¿me quieres a mi?-trate de decir lo mas calmado posible. No importaba cuantas veces me propusiera cambiar de roles, era algo que nunca terminaba de acostumbrarme. Mi italiano me regalo un guiño y me planto un beso en los labios. Dejo el libro a un lado de la almohada y comenzó a besarme con pasión y lentamente hasta bajar a mi cuello. Yo estaba estático, no podía moverme. Si lo hacia probablemente lo agarraría por detrás y lo haría mío. Diablos, es tan lindo. Pero esta noche no, èl también merece esto y yo no puedo darme el lujo de ser catalogado como "mal novio" aunque estas situaciones siguen siendo algo extrañas para mi. No me gusta delegar el mando y menos que menos esperar paciente mientras mi ojimiel me besa y me mordisquea por el cuerpo.

Italia también se daba cuenta de mi esfuerzo, al verme cerrar los ojos y apretar los puños para quedarme quieto y dejarlo amarme. Solo moví mis manos para acariciar su cabello mientras se divertía lamiendo entre mi entrepierna. Era una verdadera tortura que hiciera todo tan lento y sensual, siempre buscando que lo mire. Sus ojos brillaban con lujuria, pero sin perder ese toque de inocencia que tanto lo caracterizaba.

-Maldicion, Feliciano si vas a hacerlo hazlo de una vez- le grite, dándole la espalda y mostrándome dispuesto a continuar. Ya estaba llegando a mi limite, o lo hacia el o lo hacia yo pero que no me extienda esta tortura mas tiempo.

-Como digas mi capitano pero quiero ver tu lindo rostro- Ni siquiera pude mirarlo. Ya bastante vergonzoso era dejarlo hacerme esto, no podía estar cara a cara mientras teníamos sexo, al menos no si él era el que llevaba las riendas. Feli comenzó a besarme el cuello y la espalda, tratando de convencerme pero yo me negaba a darme vuelta.

-Tengo una idea-me susurro al oído. Tomó la corbata de entre sus ropas y me la anudo, cubriéndome la vista-Hagamos nuestro propio Carnevale al buio- Me despojo de mi visión y mis otros cuatro sentidos se agudizaron. Percibí con mas detalle el aroma de su piel, el odio de sus gemidos ahogados mientras se abría paso en mi, el gusto salado de mi propio sudor que goteaba de mi frente y el tacto, la sensación de sentirme lleno y vacio una y otra vez. Estaba tan concentrado en esas sensaciones que ni siquiera me importo si yo gemía, dejándome vencer y mostrándomele desprotegido. Al final deje que me llevara a la posición donde nuestros pechos se chocaban uno al otro y perdí el total control de mi cuerpo. Me deje llevar pero solo por Feliciano, porque es la persona que amo. La tortuosa situación llego a su fin primero con un gemido de mi parte y luego con otro de Feliciano. Yo quede bocarriba intentando recordar como respirar y mi morocho se acomodo a mi lado, sobre mi pecho, escuchando el latir retumbante de mi corazón, muy orgulloso de que èl fuera la causa de ello.

-Ya se para que voy a usar el libro- me dijo- Va a ser nuestro diario de secretos- saco una lapicera de su mesita de luz y abrió en la primera pagina.

"A Luddy le gusta que le tapen los ojos como en esas películas. La próxima vez probare atarlo también"-Mi cara de vergüenza era indescriptible pero si quiere jugar a esas, yo también podía. Le quite la lapicera de la mano y escribí mi propio secreto suyo.

"Feliciano grita como una niña cuando lo hacemos contra la pared. También tendría que probar atarlo para que no se mueva tanto y amordazarlo para que no me deje sordo con sus aullidos"-Eso último no le cayo muy bien y se molesto un poco, así que seguí escribiendo- "Feliciano es la única persona, a parte de mi hermano, que me ha visto llorar. Ich Liebe Dich, Italien".

"Ti amo Luddy"- escribió debajo de mi párrafo- "No me gustan las películas de terror, solo las veo para que me abraces fuerte en la noche"-siguió- "Tengo escondido un cuadro donde te pinte desnudo. Lo veo en las noches cuando no estas conmigo".

No dije nada, aunque tome nota mental de encontrar donde tenia escondido esa pintura. Le quite nuevamente la lapicera- "Ya no tengo pesadillas. Desde que somos novios sueño fantasías con Feliciano, de todo tipo" – y subraye la palabra "todo".

Italia me miro un tanto sonrojado. Yo lo mire también y luego nos echamos a reír. Había tantos pequeños secretos por confesar y había tantos días por delante para inventar otros. Después de confesar sus cinco grandes secretos, los otros parecían una tontería. Guardamos el libro y nos fuimos a dormir. Mañana y los días que seguían nos esperaban días de felicidad y otros tanto de angustia pero en este mundo donde todo cambia y las promesas son insostenibles, haremos todo lo posible por estar todo el tiempo que se pueda juntos. Nada es eterno y algún día nosotros también dejaremos de existir pero las memorias y sensaciones que surgieron al estar juntos, amándonos, será lo único que nos llevemos de este loco y bello mundo.