Capitulo 2

12 años después.

-Chicos ya les he dicho que tengo que hacer esto solo.

-Y nosotros te hemos dicho que estamos contigo, Percy.

-Piper ...

-¡Joder, Jackson! Cierra la puta boca y hazlo. Aquí o nos vamos todos o ninguno. –Dijo la chica agarrándole la mano y entrelazando los dedos en el acto.

-Yo que tú la haría compañero. –Dijo otro, pasándole un brazo por encima de los hombros. –Cada vez que está en los días del mes se pone insoportable.

-Yo no tengo la regla Travis.

-Pero mira que eres brusca mujer, aquí mi hermano intentando decirlo delicadamente y ¿tú?, como si nada. ¿No ves que la palabrita esa nos incomoda?

Piper bufó y rodó los ojos aguantándose la hostia que quería meterle.

-Deja de decir gilipolleces, Connor. Toma Percy. –Dijo el chico vestido completamente de negro pasándole una cajetilla plateada.

-Gracias Nico. ¿Estáis seguros?

-¡Sí! –Gritaron Travis y Connor al unísono.

-Está bien, pero cuando lleguemos allí me tendréis que dejar por mi cuenta.

-Bueno de eso ya hablaremos. Nos tienes que explicar primero porque quieres ir y porque motivos.

-Piper… -dijo Percy con un suspiro de desesperación. -¿Sabes que eres un dolor de cabeza?

La chica con una gran sonrisa dirigida hacia él, asintió energéticamente. Percy al ver sus ojos con esa chispita de felicidad con la que se la caracterizaba, no pudo hacer más que cogerla de la cara y plantarle un beso sonoro en su mejilla.

-Bueno basta que me pongo celosillo. –Comentó impaciente Connor. – Quiero salir de aquí.

-¿Pero cómo pudieron? –gritó una mujer que se encontraba entre los cincuenta y cinco y sesenta años, recorriendo el despacho de un lado a otro, despotricando un vocabulario bastante florido a los cinco ineptos que tenía sentados enfrente de su despacho. -¿Cómo se les ocurre quemar la biblioteca? ¡Es que de verdad, no lo entiendo! Me lo pueden explicar ¿por favor?

-Pues vera… -empezó Travis.

-Porque nos salió de los cojones. –Dijo Percy cortando a su amigo.

-Y del coño. –Intervino Piper.

-Y del coño. –Le dio la razón.

La directora del orfanato levantó la ceja estupefacta ante el poco respeto que la mostraba.

-¿Y me lo van a explicar así?

-En pocas palabras. –Explicó un desanimado Nico mirando por la ventana del despacho de la directora.

-Muy bien, me temo informarles que por desgracia os voy a expulsar. Ir recogiendo los cinco vuestras pertenencias os voy a enviar al Instituto de menores de Nueva York.

Percy con una sonrisa en su cara, sin mostrar los dientes, se levantó de la butaca y sin mirar atrás salió de la habitación seguido de sus amigos.

-Bienvenidos al Instituto reformatorio para delincuentes de Nueva York. –Dijo un hombre de unos treinta y cinco años, con entradas y con presencia de canas. Tenía arrugas por todo su rostro cuando sonreía, lo que le hacía parecer más mayor. Lo único bueno es que parecía que se mantenía en forma. –Me llamo Norman Bellrack, y para ustedes y todos los alumnos de esta institución. Seré vuestro director y me llamareis sin tute amientos. ¿Entendido?

-Si –respondieron los cinco sin mucho ánimo.

-No escuche…dije, ¿entendido? – gritó a lo último sobresaltando a Piper haciendo que se agarrara al brazo de Percy.

-¡Sí, ,señor!

-Mucho mejor. Ahora, aquí, las cosas van a cambiar mucho. Mujeres y varones separados, o sea, nada de dormir juntos. Se levantaran a las siete y las clases comenzaran a las nueve.

-¿Pero porqué tan temprano? –Se quejo Connor.

-Porque lo digo yo, y cuando hablo yo no se interrumpe. No se puede salir del recinto.

-Mierda… -Masculló Percy por lo bajo. Esa norma le podría joder un poco las cosas pero no le detendría. Claro que no, ahora que estaba aquí nada lo iba a retener.

-¿Decía algo joven?

-No.

-¿No…?

-No, .

-Bien. Desayuno, ocho y cuarto. Almuerzo, once y media. Comida, tres. Cena, nueve. Y por la tarde os buscaremos un trabajo para que no holgazaneéis sino tenéis para hacer nada.

-Pero usted dijo que no íbamos a poder salir del recinto.

-Vaya parece que tenemos un cerebrito entre nosotros ¿no, señorita…?

-Piper McLean. Y tampoco hace falta ser sarcástico.

-Yo seré lo que se me venga en gana , y no, como dije antes no vais a poder salir de aquí. Trabajareis con laburos que os encomendemos nosotros. Y por último las luces se apagaran entre las diez y media. ¿Alguna duda?

-No , señor.

-Lopez. Marks. Llevenselos a sus respectivos cuartos. Espero que tengan una buena bienvenida. Ah, se me olvidaba los castigos son bastantes severos, así que yo me andaría con ojo. Buenas tardes.

Se giró y marcho hacía el gran edificio con aires de grandeza, cosa que le enfermo a Percy. Acababa de conocerlo ya le caía como una patada en todo el culo.

-Genial. Un paraíso. –Dijo irónicamente Travis. –Esperó que lo que tengas que hacer aquí sea importante.

-Tranquilo. Lo es.

Mientras los chicos miraban el instituto o más bien la cárcel en el que iban a vivir, se le acercaron los dos agentes asignados por el director para que les llevaron a sus cuartos.

-Los varones con migo y la señorita con ella y rápido.

-Cuánta mala hostia que hay aquí por el amor de Dios. –Dijo Piper.

-Pues entonces acostumbraste muchachita, por aquí hay mucha. –La respondió la agente que la acompañaba.

-Genial. –Fueron avanzando hasta entrar por las puertas de la institución y si…era igual de deprimente.

Piper se despidió con la mano de los chicos. Esperaba no tardar mucho en verlos.

-Por cierto soy la Agente Lopez y te ayudare hasta que te acostumbres a los horarios y todo.

-Está bien. Me caes bien de momento. ¿Los chicos estarán bien con él? Parece bastante serio.

-Si no te preocupes, en el fondo es como un osito de peluche. –Dijo la chica con un leve sonrojo en sus mejillas níveas.

-Entiendo.

-¿El qué?

-Qué te gusta.

-Q-que…a mi no me gusta.

-No te preocupes que yo te ayudaré.

-Pero si a mi…

-Que yo te ayudo mujer –dijo interrumpiéndola –y ahora, ¿mi cuarto…? –Achinó un poco los ojos para leer la tapita con su nombre que había en el uniforme. - ¿Agente Lopez?

La agente suspiró y se encaminaron hacia su cuarto.

-Bueno aquí pone que en la habitación 322 estaran los… Stoll y en la 323 estaran… Di Angelo y Jackson. Vamos.

-¿Has visto como estaba la Agente? Uff… -dijo Connor haciendo movimientos con sus manos en la zona del pecho.

-¡Hey, vosotros dos, no habléis así de ella! –dijo el policía apuntándoles con el dedo.

-Perdón amigo, no sabíamos que estuviera cogida. –Dijo Travis.

-No es mi novia, y ahora vamos que se nos hace tarde.

-No te preoc…

-Callate Travis. –Dijo Nico de mal humor por el largo viaje que habían hecho para llegar a esa mierda de edificio.

Siguieron el camino en silencio hasta llegar a sus cuartos.

-Bueno aquí los dejo. Seré vuestro guía hasta que os acostumbréis al lugar. A las nueve os vengo a recoger por la cena.

Y se fue.

-Luego nos vemos chicos. –Se despidió Percy y entro al cuarto seguido por Nico oyendo de fondo la disputa de los hermanos Stoll de quien se quedaba la cama de la ventana.