Capitulo 3
-Vaya vaya mira a quien tenemos aquí, ¿mucha juerga anoche, Chase?
-Cierra la bocaza, Thals. No estoy para gilipolleces. –Contestó de mal humor la rubia con la cabeza enterrada en sus brazos los cuales estaban apoyados en una mesa.
-Como veras, no se ha levantado de buenas.
-Si no me lo dices Katie, no lo veo. –Dijo con ironía Thalía. –Gracias por la obviedad, Sherlock.
-¡Hey! Te me bajas dos tonitos guapa. Yo solo te lo estaba aclarando. Borde de los huevos…
-¡Owwww! La gatita enseño sus garras…¡fuuu! –dijo Thalia haciendo el típico movimiento de zarpas de los gatos cuando bufan.
-Idiota. –Comentó Katie riendo.
La chica castaña miro a la derecha, donde se encontraba su amiga rubia, para verificar que no había levantado la cabeza en su mini discusión con Thalia para animarla. Katie se recostó sobre la mesa y empezó a picarle con el dedo índice para que las hiciera caso, pero olímpicamente paso de ella.
-Pss…Annabeth… -La llamó por lo bajo.
No hubo respuesta.
-Annabeth… -Esta vez Thalia la que intento llamar la atención de su amiga.
Tampoco hubo respuesta.
Estaba durmiendo.
Al ver que no sucedió nada, se miraron y en sus rostros se formaron sonrisas pícaras avecinando algo que seguramente iba a molestar a cierta persona. Thalia se posiciono al otro lado y con los dedos hizo una cuenta regresiva marcándola con los dedos.
-3 ... 2 ... 1 ...
-¡Annabeth! –gritaron las dos chicas al unísono provocando que la rubia se levantara sobresaltada y mirando frenéticamente hacia los lado corroborando que todo estuviera en orden.
Katie y Thalia empezaron a carcajearse de la cara de susto que puso, pero al instante pararon ya que con su mirada fría como el hielo las paralizo. Miedo. Eso es lo que sentían en ese mismo instante.
-¿Ustedes son…estúpidas? –le sonrisa forzada que más bien era una mueca.
-Oh, vamos Anni, ¿Qué pasa que ayer no te echaron un buen polvo? –dijo Thalia tocándole el hombre con fingida pena escrito en su rostro.
-Primero, ante todo, no me llames Anni y segundo eso es lo que me falto ayer, un polvo. No me hubiera importado si hubiera sido malo o bueno. Lo juro necesito liberar estrés.
-¿Tan malo fue cuidar de tus hermanos?
-Si, Kat. Están insoportables con sus ´´súper problemas´´ para conseguir chicas ya que son los últimos tíos de su clase en tener novia. Y así me estuvieron poniéndome la cabeza como un bombo durante tres horas. Tienen catorce años, lo entiendo. Me gusta que compartan cosas con migo pero los temas de perder su virginidad no me importa, y encima no me dejaron estudiar.
-Oh, sí. Lo último sí que es un problemón.
-No te burles imbécil, que por culpa de sus dudas de adolescentes por los temas sexuales tuve que hacer los deberes y estudiar hasta tarde. Estoy reventada. –Y volvió a dejar caer la cabeza sobre sus brazos.
Thalia viendo que Annabeth no iba, por lo visto, a interactuar más con ellas, decidió sentarse en el pupitre de Katie. Empezaron a hablar de lo que habían hecho el día anterior, y la verdad no había nada que contar salvo si quieren saber que una se paso la mayor parte del día escuchando música punk y otra se la paso estudiando plantas. Siguieron conversando de chorradas hasta que unas manos taparon los ojos de Thalia e instintivamente esta, toco lo que le tapaba la vista.
-¿Quién soy? –Dijo una voz alegre y cantarina.
-Jason, como no quites tus putas sucias manos de mi bello rostro, te quedaras sin follar por el resto de tu penosa vida.
-De verdad hermana, eres tan brusca. –Dijo destapándola los ojos.
-¿Ves? No soy la única que lo piensa.
-Aghh, cállate niña planta. –Dijo Thalia con el ceño fruncido.
Katie miro hacia arriba para encontrarse a dos pares de ojos del mismo color intenso. Azul eléctrico. En realidad solo en eso parecían los gemelos Grace, ya que entre sí eran muy diferentes. La chica hizo lo más maduro que pudo hacer en ese momento: La saco la lengua.
-Y ¿a esta que la pasa? –Preguntó Jason, dejando su mochila en la mesa que se encontraba detrás de Annabeth.
-Una mala noche. –Respondió la rubia sin mover su cara de donde estaba. Los brazos opacaron su voz dando a entender algo como mana pose.
-¿Eh?
-Mala noche. –Tradujo su hermana sentándose en el pupitre de al lado, detrás de las chicas.
No pudieron seguir hablando porque el Sr. Brunner entro por la puerta cargado de libros que deposito en la mesa de profesor una vez que llegó. Katie codeó a Annabeth avisándole de que el maestro había y llegado y con desgana se recostó contra el respaldo de la silla con cansancio para empezar a prestar atención a la clase.
-Buenos días alumnos. Antes de empezar la clase de hoy el director va a pasar y hacer un anuncio, así que compórtense por favor. Y esto va especialmente por usted . –Dijo apuntando a Thalia con dedo acusador, y esta ipso facto levanto las manos en signo de inocencia. –Bien. ya puede pasar.
