Chapter II: Altercados y Complicaciones.
En esta ocasión acertó el golpe, pero el castaño lo bloqueó con su arma, mas la fuerza del moreno fue mayor haciéndolo retroceder.
- No sé cuál es tu problema - agitó su llave y el prefecto la esquivó elegantemente, dando un salto hacia atrás - pero si buscas pelea, no te la dejare fácil - arremetió golpeando sucesivamente contra Hibari, que se protegía con sus tonfas.
- Eres solo un herbívoro, esto no es nada.
Esta vez no bloqueó el ataque, pero lo esquivó para aprovechar la abertura y golpear el estómago del menor con fuerza, haciéndolo caer de rodillas a causa de la sorpresa y el dolor. Sora tampoco dejó pasar la oportunidad viendo que el otro había bajado la guardia, confiando en su victoria y lo atacó también acertando el golpe.
- Tsk, sí que eres persistente - el portador se puso de pie intentando recuperar el aire - aunque eres más interesante de lo que aparentas - se sacudió la tierra - dime tu nombre - le ordenó con soberbia.
- Sora - respondió algo confuso - ¿por qué te importa saber mi nombre?
- Curiosidad - se puso en guardia otra vez - además de que eres extrañamente fuerte - con gran agilidad desapareció de la vista del castaño.
Le propinó un golpe por la espalda, no lo demasiado duro como para hacerle daño, pero lo suficiente para inmovilizarlo y quitarle el arma. El azabache miraba la keyblade expectante, algo lógico, después de todo no todos los días aparecía alguien con una llave gigante con un extraño diseño y que la utilizase como arma.
- Es hora de que respondas algunas cosas - caminaba alrededor del castaño.
- Estás equivocado si crees que me has vencido - dio un salto, tomando algo de distancia - esto no acaba a no ser de que este inconsciente - invocó la llave, y esta desapareció de las manos del prefecto apareciendo nuevamente en las suyas.
- Y veo que eres un cabeza dura - lo miró algo sorprendido - "este tipo está lleno de sorpresas" - pensó el azabache - "igual que otro herbívoro castaño que conozco" - no pudo evitar sonreír cariñosamente al pensar en Tsuna.
- "Wow, él también puede sonreír" - se consternó al ver esa expresión - "igual que Riku, no lo había notado antes, pero sus miradas son similares".
Sora se propuso salir rápido de ahí, con la intención de reunirse con el peliplata, preocupado que este se hubiese metido en algún lio, aun si no le fuera ninguna dificultad el arreglárselas solo, más que nada Riku era más inteligente y hábil que el castaño. Unas pisadas acercándose lo sacaron de sus ensoñaciones, dirigiendo su vista a donde estas provenían.
- Kufufufu~ veo que tienes problemas lidiando con el invasor, Ave-kun - se burló un tipo de pelo índigo con un ojo de igual color que este y el otro rojo con una marca en vez de pupila.
- Tsk, que diablos quieres estúpida piña, que no ves que estoy ocupado - gruñó la Nube al verse interrumpido.
- Kufufu eres un maldito desagradecido y eso que Nagi y yo estamos aquí específicamente para ayudarte por petición del pequeño katekyo - mostró molestia ante la actitud del prefecto.
Sora no sabía a ciencia cierta si esos dos eran aliados o todo lo contrario. Desde que había aparecido la "piña", estos no habían dejado de insultarse. Se fijó en la pequeña niña que se parecía al mayor, luciendo el mismo peinado y color del ojo, ya que en el otro tenía un parche con una calavera. Le puso más atención, notando que tenía un bulto negro entre los brazos. Pensó en un principio que era un peluche o algo por el estilo, sin embargo comenzó a moverse elevando su cabeza, revelando esos ojos amarillos inexpresivos.
- Oya oya, ¿qué crees que estás haciendo? - preguntó molesto al bloquear la estocada dirigida contra la chica.
- Si no derroto a esa cosa aparecerán más, es peligrosa - dijo alterado el castaño.
- Sé que es una piña molesta y todo eso - se burló el prefecto - pero no es peligrosa de por sí.
- Kufufufu son bastante valientes al insultar a mi linda Chrome - repelió el ataque con su tridente, alejando al portador.
- ¡¿Hah?! No ella, lo que tiene en las manos - apuntó a la sombra - es un - un escalofrió recorrió su espalda - maldición, ya están aquí.
Del suelo surgieron numerosas Shadows, además de que aparecieron muchos Soldiers y Large Body. Los chicos parecían impactados ante las extrañas criaturas y Sora dando demostración de sus habilidades, acabo con un montón de un solo movimiento. El índigo y el azabache tras reponerse de la impresión inicial, decidieron unirse al espectáculo al ver a esas cosas brincar hacia ellos.
- ¿Qué demonios son estas cosas? - quiso saber el ojigris, mientras le propinaba un golpe con sus armas a un gordinflón por el frente - ¡¿pero qué?! - vio que su golpe no le hizo nada.
- Debes golpearlo por la espalda, los ataques de frente no sirven - explicaba el menor mientras cortaba a un soldado.
- Mukuro-sama, detrás de usted - le advirtió la chica.
- Kufufufu tú no te preocupes, yo me hare cargo de todo - le dio una rápida estocada - aunque no son muy fuertes - comentó viendo que los derrotaba de un solo golpe.
- Pero es molesto que sean tantos - golpeó por la espalda a otro grandote - maldición, los morderé hasta la muerte - gruñó tras el golpe recibido.
La batalla no duro mucho tiempo, pero todos quedaron exhaustos después de pelear contra tantos enemigos nuevos. Sora acostumbrado a esto, solo había recibido algunos rasguños. Se giró hacia la chica, viendo que aún tenía a la criatura en sus brazos.
- Es la última que queda, debes deshacerte de ella - le ordenó.
-P-pero Skipy no es ma-malo - refutó tímida.
- Skipy? - alzó una ceja confuso.
- Es s-su no-nombre - bajo la mirada.
- Sé que algunos lucen tiernos - sonrió ante su adorable reacción - pero viste de lo que son capaces de hacer - se acercó a ella - son criaturas que nacen de la oscuridad que habita en los corazones de la gente, no son mascotas - acarició la cabeza de la joven.
- P-pero - levantó la vista, encontrándose con los ojos azules de Sora.
- No querrías que aparecieran más y lastimaran a tus camaradas - Chrome miró a Mukuro y Hibari, quienes estaban ligeramente lastimados - esta vez solo fueron de bajo nivel, pero podríamos no correr con tanta suerte la próxima - sus ojos se volvieron a encontrar.
- Esta bien - accedió poniéndolo en el suelo.
- "Igual que Tsunayoshi" - pensó la nube - "no creí que existiera otra persona estúpidamente amable" - se acercó también - yo me hare cargo herbívoro, eres muy lento - de un solo golpe, derroto a la sombra.
- ¡Skipy no! - exclamaron ambas piñas - eres un maldito insensible, estúpida alondra - se quejó molesto la Niebla.
- Si querías terminar malherido, no es mi asunto - se giró al castaño que estaba agachado, acariciando la cabeza de la chica intentando consolarla - es hora de que comiences a hablar - se puso de pie.
- Antes de eso, es mejor si nos curamos - elevó su keyblade - no subestimen una batalla con ellos, puede resultar fatal.
Lo observaron confusos, pensando qué demonios planeaba hacer con esa gigantesca llave. Esta comenzó a brillar, envolviéndolos una luz y en un instante las heridas junto con el dolor habían desaparecido. El castaño cayó al piso agotado, puesto que al usar Cure en todos había consumido casi toda su magia.
~En el Interior del Edificio~
Riku y Tsuna recorrían los pasillos, dirigiéndose a un lugar en específico, la oficina del comité de disciplina, por petición del más bajo.
- Solo un poco más y llegaremos - dijo nervioso ante el silencio formado.
- No te preocupes, no me molesta - contestó indiferente - es urgente para ti, además se ve como si yo te hubiese arrastrado a ayudarme - el castaño negó fervientemente.
- Lo hago porque quiero, Riku-san en ningún momento me ha obligado - corrigió extrañamente entusiasmado - incluso me atrapaste en la escalera - se sonrojó al recordar.
- Pfff - resopló divertido por la naturaleza del chico - eres adorable - revolvió los cabellos del menor.
- N-no digas cosas ra-raras - aceleró el paso.
- Te sonrojaste - afirmó acelerando también el paso.
- Es porque tu-
No pudo terminar ya que tropezó de nuevo, pero esta vez sí se impactó contra el suelo y definitivamente había tropezado con algo. Se incorporó rápidamente, observando el bulto negro causante de su caída. Un escalofrió recorrió su columna y retrocedió instintivamente ante la aparente inofensiva criatura.
- ¿Qué es eso? - apuntó en su dirección - Hiiiie~ - chilló cuando lo miro con sus ojos amarillos, saltándole encima.
El peliplata lo empujó y saco su Keyblade, acabando en el acto con la pequeña Shadow. Suspiró aliviado de que solo se tratase de una sola, eliminándola a tiempo para que no llamara a más. Una vez seguro que no habían más enemigos, hizo desaparecer la Way to the Down y se aproximó al ojimiel para comprobar si estaba bien. Tsuna se limpió la suciedad obtenida por la caída, después miro al agua marina en busca de respuestas.
- No te ves sorprendido por esas cosas - se sintió culpable bajo la atenta mirada del Cielo - tampoco tienes que agitarte, si no puedes hablar, no te obligaré - sonrió con dulzura.
- No es que no pueda decirlo - se rascó la nuca - lo más probable es que no me creas - más que nada, ese mundo lucia absolutamente normal y dudaba la aceptación de sus palabras.
- Tras ver aquello, creo estar dispuesto a creer en cualquier cosa - de repente la cara de Reborn se le vino a la mente - "Y más si un día aparece un Hitman que es un bebé y te dice que eres el siguiente líder de una familia mafiosa" - pensó con burla.
- Como dije, vengo de muy lejos - omitiría el detalle de que venía de otro mundo - y esas cosas son conocidas como Heartless, quienes surgen de la oscuridad que habita en los corazones de la gente - Tsuna lucia expectante ante la nueva información.
- ¿Y eso que buscabas? - recordó lo dicho por el peliplata cuando se conocieron.
- Busco algo llamado Keyhole - el Cielo frunció el ceño tratando de comprender - esas criaturas aprovechan para filtrarse, las grietas existentes en los muros que protegen los mun- digo que hay en ciertos lugares - se corrigió - y nuestro trabajo es sellarlos con la cerradura - concluyó.
- ¿Por eso tu arma luce como una llave? - Riku la hizo aparecer.
- En efecto - se la entregó - es una Keyblade y solo ellas pueden abrir o cerrar los Keyholes - el castaño la inspeccionaba cuidadosamente.
- Dijiste "nuestro" trabajo, ¿hay más sujetos buscando lo mismo? - le devolvió la llave.
- El lugar es inmenso así que nos dividimos en diferentes sectores - el objeto desapareció en sus manos.
- Y a ti te tocó mi instituto - continuaron su camino, llegando a la oficina del comité.
- A mí y mi compañero - completó - decidimos separarnos para abarcar más área en menos tiempo - entro al ver que nadie respondió cuando el ojimiel golpeó.
- Hibari-san no está - la habitación estaba vacía - me pregunto en donde se habrá metido - se sujetó el mentón pensando a los lugares a los que podía ir el prefecto.
- ¿No se te ocurre alguno? - se acercó a la ventana, mientras inspeccionaba.
- En la azotea no lo creo, ya que de allí vengo - siguió inquiriendo sitios posibles.
- ¿Pero qué rayos? - el grito molesto de su acompañante lo sacó de su ensimismamiento.
- ¿Qué pasa? - ignoró al castaño y abrió la ventana - ¡¿qué estás haciendo?! - se horrorizó al ver que se subía en el marco de esta.
- Sora necesita ayuda - invocó su arma y la lanzó, para posteriormente saltar también.
- ¡Riku-san! - corrió fuera de la sala y se dirigió a donde debería haber aterrizado el mayor.
