Espero lo disfruten ^^, doble cap
Chapter IV: Revelando Detalles.
- ¿pasó algo? - preguntó algo preocupado el ojiazul.
- Nada nuevo - respondió resignado el mago.
Flashback
Nuestros viajeros habían estado deambulando por bastante tiempo sin obtener señales de ningún enemigo, comenzando a frustrar al más bajo de ambos.
- Maldición, pareciera que camináramos en círculos - se sacudía las plumas de la cabeza exasperado - todas las calle lucen igual que la anterior - más que no avanzar, estaban completamente perdidos.
- Por allá Donald - señaló un parque - quizás haya algo o tal vez podríamos preguntarle a alguien.
- No seas ridículo Goofy - rechazó la idea de las consultas - pero no perdemos nada con investigar ese sitio - y a paso firme, se dirigió al lugar propuesto.
No notaron a nadie en un principio, lo que les pareció extraño, aunque era normal para los demás por la hora que era y además el rey había dicho que se encargaría de la seguridad de los civiles, aunque claro, ninguno de ellos recordaba eso. Se adentraron aún más, oyendo un sonido de forcejeo acompañado de murmullos.
- Suel-tame - exigía la primera voz molesta - no puedo creer que estés caliente en un lugar como este - los subordinados del rey no entendían nada y se acercaron.
- Tampoco opones mucha resistencia - lo sujetó del mentón.
- Creo que alguien está en problemas - supuso Goofy.
- Seguro son los Heartless - corrió en su dirección a "socorrer al pobre chico"
- Yamamoto déjame ir - el moreno aprovechó para apoderarse de los labios del peliplata - ...Mgh... - gemía removiéndose en el vano intento de liberarse.
- ¡Deténganse ahí! - gritó el hechicero saltando desde los arbustos seguido del perro.
- ¡Pero que mierda! - se sobresaltó por la irrupción, alejándose de la boca del ojiverde.
- Ups - exclamo algo incómodo Goofy.
- ¡¿P-pero q-que rayos e-están ha-haciendo?! - se sonrojo por la comprometedora escena.
El pelinegro tenía a la Tormenta arrinconada contra un árbol, con la camisa abierta, mientras una mano del moreno reposaba en su pecho y la otra lo sujetaba de la cintura para que este no escapase. Ambos guardianes quedaron estáticos ante los dos extraños tipos. De pronto un rojo intenso apareció en las mejillas de Hayato, denotando la vergüenza que sentía al haber sido visto en tan sugerente situación.
- ¡T-te dije que me soltaras idiota del béisbol! - gritó enfurecido, nervioso y sonrojado mientras le propinaba una patada al pobre moreno - y ustedes malditos mirones, ¡hasta cuándo estarán ahí parados! - deprisa abotono su camisa.
- ¡¿Mirones?! - repitió Donald fastidiado - ustedes son los pervertidos exhibicionistas que hacen cosas que no deberían - se cruzó de brazos golpeando con su pie insistentemente el suelo.
- Gokudera cálmate - dijo con dificultad, recuperando el aliento.
- ¡Cállate! - pasó al lado de Yamamoto ignorándolo - maldito pato que mierda pretendes - lo miró amenazante.
- ¡¿Buscas pelea?! Porque con gusto te daré una paliza niño - sacó su varita, preparado para atacar.
- Donald, no estamos aquí para pelear, marchémonos - le pedía su compañero, asustado de que las cosas empeorasen.
- Silencio, este mocoso necesita aprender.
- Tú lo pediste fracaso de ave - encendió unas cuantas dinamitas.
Justo en el instante en que Donald le iba a lanzar un hechizo y Gokudera sus bombas, los verdaderos enemigos hicieron acto de presencia en el parque, rodeando a los chicos y distrayéndolos de su confrontación. Los guardianes se sorprendieron de las criaturas negras que aparecieron de la nada, dándoles escalofríos por sus tétricas apariencias.
- ¡¿Que son esas cosas?! - gritó exaltado el peliplata.
- Así que al fin aparecen - retrocedió un poco, quedando junto a su camarada.
- Son Heartless - respondió Goofy.
- Supongo que nuestra pelea se pospondrá hasta que acabemos con estas cosas - le sonrió al mago, y este le devolvió el gesto.
La batalla no fue dura, pero si larga. Pese a no ser enemigos muy fuertes (ghost, shadows, large body y soldiers) surgieron sin parar hasta determinado momento, dejando agotados, mas no lastimados a los héroes. La Lluvia se acercó a Donald y Goofy para conseguir información de que diablos había sido eso, ya que por lo que había visto y oído, ellos estaban familiarizados con esas cosas.
- ¿Oscuridad del corazón? - apenas podía entender.
- Así es - afirmo el perro.
- ¿Y qué es lo que quieren aquí esos Heartless? - inquirió el pelinegro.
- Invadir y consumir todo a su paso - respondió el pato - por eso debemos encontrar la cerradura.
- Ahora comprendo - el azabache lucia pensativo asimilando toda esa información - era esto a lo que se refería el chiquitín.
- Debemos reunirnos con los demás, Juudaime podría estar en peligro - Takeshi lo sujetó del brazo antes de que comenzara a correr.
- Solo cálmate un poco, Tsuna sabe cuidarse - Hayato escuchaba atento - además Hibari está en el colegio, sabes que él no permitiría que nada malo le pasase - se relajó un poco, consciente de que la Lluvia tenía razón.
- Pero...
- Si tanto te preocupa, iremos a echar un vistazo - puso su mano sobre la melena del peliplata, acariciándola ligeramente - y aprovechamos de organizarnos y ver qué podemos hacer - la dulce voz de Yamamoto terminó tranquilizándolo por completo.
- Cof, cof - el mago tocio forzosamente sacándolos de su aura rosa y empalagosa - no sé qué es lo que pretenden hacer una vez reunidos, admito que saben pelear pero no pueden solucionar nada - aseveró.
- ¡¿Qué dijiste?! - levantó su puño agresivo el ojiverde.
- Solo el portador de la llave puede cerrar el Keyhole - cubrió la boca de Donald para que no siguiera discutiendo.
- ¿Y dónde está ahora? - preguntó el ojiambar.
- Si no mal recuerdo - giraba sobre sí mismo, intentando recordar la dirección - ellos deberían estar por allá.
- Eso es perfecto - el lugar indicado, conducía a Nami-chuu - nuestro grupo está en esa misma dirección, ¿qué tal si vamos juntos?
- ¡¿Ha?! ¡¿Ir juntos?! ¡Ni hablar! - exclamaron apuntándose al unísono tanto Gokudera como Donald.
- ¿Por qué no? Me parece buena idea.
- Pienso lo mismo - apoyó Goofy - hay demasiados Heartless y entre más seamos, será más sencillos derrotarlos.
- No estoy de acuerdo en tener que caminar con ese niño, pero concuerdo en que nos reunamos con Sora y Riku - aceptó resignado.
- Hmph - se encaminó a regañadientes la Tormenta por tener que ir junto a esos raros sujetos.
Y así el grupo se dirigió a la escuela, golpeando una que otra pequeña sombra que se les cruzase por el camino. Además de las estúpidas discusiones entre el pato y el peliplata, quienes con su mal y orgulloso carácter, no cedían ante ningún mandato o insulto del otro.
Fin Flashback
- Y eso fue lo que paso - finalizó el relato Goofy ya que los otros dos seguían discutiendo.
- Eres un maldito pervertido, no sé por qué te enojas con la verdad - se burló Donald.
- Te arrancaré todas las plumas - amenazó sonrojado porque había contado la parte del acoso por parte del espadachín.
- ¿Ellos son siempre así? - preguntaron al mismo tiempo al verlos discutir.
Se quedaron mirando y soltaron una risilla al verse que de nuevo habían hablado a la vez - debo admitir que en verdad somos algo parecidos - se sujetaba el estómago el ojiazul a causa de la risa.
- Ten cuidado Tsuna o podría contagiarte la idiotez - revolvió la melena de ambos castaños - oh vamos Sora, era solo una broma - siguió al ojiazul, quien se había marchado molesto por el comentario.
- Sora espera un poco - el castaño se detuvo una vez estuvieron alejados y seguro de que nadie los estaba viendo - me dirás que te molestó tan-
No tuvo tiempo para completar la frase ya que el menor se abalanzó contra él, sujetándolo de la ropa. El aguamarina cerró los ojos instintivamente, creyendo que lo golpearía, pero recibió algo totalmente distinto. El pequeño portador presionaba ligeramente sus labios con los suyos, moviéndose insistentemente en busca de una respuesta por parte del mayor. Riku todavía un poco atónito, correspondió el beso, aprisionando al chico por la cintura y este rodeando el cuello del peliplata con sus brazos.
Se separaron a falta de aire, levemente agitados, recuperando el aliento. Sora desvió la mirada sonrojado de la de su pareja, que lo observaba interrogante y divertido, imaginando porque había hecho eso, más que nada, para él, el ojiazul era un libro abierto y muy sencillo de leer.
- ¿Ahora me dirás que fue todo eso? - siguió con los ojos clavados en el suelo - ¿celoso tal vez? - preguntó sabiendo muy bien que eso era.
-...- rojo como tomate elevó su rostro, encontrándose con esa dulce expresión que le colocaba el más alto - si lo sabes no preguntes, estúpido Riku - hizo un puchero al no poder negarlo.
- No me hagas esa cara o no podré evitar querer comerte aquí mismo - tomó su rostro con ambas manos, dándole un beso corto y liberándolo al instante - vamos o comenzaran a pensar de más - camino un poco y al darse cuenta que el menor aun no reaccionaba se giró - o prefieres que te lo haga aquí - le guiño un ojo.
- E-eres u-un m-maniaco p-pervertido - agitaba sus brazos y pisando fuertemente sin moverse de su sitio en protesta - ¡por supuesto que no quiero eso! - el otro se rio a carcajadas y siguió caminando.
- Hah - suspiro sin ánimos - qué voy a hacer con él - mas una pequeña sonrisa surco sus labios, feliz por las palabras y acciones del Maestro de la llave, que lo habían hecho sentir más confiado.
- Ya creía yo que su relación era demasiado cercana para ser simples compañeros - la voz del prefecto se hizo presente - veo que no me equivoque del todo - Sora horrorizado se volteó lentamente hacia donde procedía la voz, encontrándose con los ojos metalizados del azabache.
- ¡¿Po-por q-q-qué es-estas a-aquí?! - tartamudeaba sorprendido de que los descubrieran.
