Chapter V: Extraña confianza.
- ¡¿Po-por q-q-qué es-estas a-aquí?! - cuestionó en total pánico.
- Las peleas sin sentido de esos herbívoros me estaban hartando, así que me alejé de ellos topándome con esta interesante escena - se acercó al castaño que lo miraba sonrojado y nervioso - además eso no es algo que harías en un sitio donde fácilmente puedes ser visto - lo miró con suficiencia.
-...- el ojiazul no podía refutarle, sabía que Hibari tenía razón y que había sido descuidado al dejarse llevar por los celos.
- Aunque no es algo que me importe realmente - Sora arqueó una ceja sin comprender - pero debo de admitir que me da algo de envidia - lucia melancólico.
- ¿Qué cosa? - la expresión de la Nube le causaba preocupación, algo le decía que no era mal chico.
- Puedes ser capaz de mostrar tus sentimientos abiertamente ante la persona que te gusta, sin temor a ser rechazado - era algo lógico para Sora porque conocía muy bien los sentimientos de su peliplata, aunque la mayor parte del tiempo no entendía en que pensaba.
- ¿Te refieres a Tsuna? - el pelinegro lo miró perplejo.
- "¿Cómo diablos se dio cuenta?" - se preguntaba al verse descubierto - "¿tan obvio soy?" - afiló la mirada pensando que tal vez hacía gestos o caras fáciles de interpretar.
- Bueno...- Sora se rascó la cabeza incomodo bajo los ojos de Kyouya, quien no decía nada - perdona si me equivoco pero - dudó unos momentos antes de continuar - cuando él se preocupó por Riku, pusiste una cara aterradora y justo después te lo llevaste - más bien arrastró - pero cuando volviste, te veías triste y dolido.
- No digas ridiculeces – negó con frialdad.
- Sé que soy un idiota que nunca se da cuenta de nada - sujetó la manga del moreno para que se detuviera - pero tenías la misma mirada que me dirigía Riku cuando hablaba con Kairi. "Y eso lo lastimó tanto que terminó haciendo locuras" - recordó arrepentido de no darse cuenta antes de esos sentimientos que ambos siempre compartieron.
- Aun así - apretó la mandíbula frustrado y molesto de verse expuesto tan fácilmente por un extraño - "o es porque es un extraño, que comparte similitudes con el otro herbívoro que puedo hacerlo" - le daba esa curiosa sensación de calidez.
- ¿Aun así que?
- No tengo la menor idea de que hacer - volvió a girarse hacia el castaño.
- Sé que no soy el más indicado para decirte esto, pero podrías partir por ser un poco más honesto - algo difícil para ambos presentes - ¡Ah! Pero tampoco tienes que hacer un cambio tan extremo o lo espantarías - golpeó suavemente la espalda del prefecto, burlándose descaradamente.
- Hmph, lo haga o no, se terminara asustando - sonrió sinceramente, imaginando la cara del Cielo.
- ¡Wow! Y podrías sonreír así más seguido - apuntó su rostro - no das tanto miedo e incluso podría jurar que mi corazón se aceleró un poco - llevó las manos a su pecho, fingiendo calmarse.
Sora siguió soltando bromas mezcladas con consejos, o el intento de ello, mientras se encaminaban al grupo, para animar al acomplejado prefecto. Hibari en cambio contestaba vaga y cortantemente, mas aun así prestaba completa atención a cada una de las palabras dichas por el más bajo.
Riku hablaba con Tsuna, Donald y Goofy, cuando se percató de que su castaño volvía, pero no solo. Un ligero tic apareció en su ojo observando lo entusiasmado que parecía Sora hablando con el azabache. Con intenciones de romper esa agradable atmosfera, quiso acercarse a los chicos, sin embargo se percató de la cara triste y angustiada que colocó el Cielo al ver también la misma escena. El peliplata aprovechó la distracción de los otros dos para distanciarse junto al ojimiel de ellos, pero sin desaparecer de la vista de los demás para no causar sospechas y/o cualquier tipo de pensamiento innecesario.
- ¿Qué sucede Riku-san? - preguntó al ver que se habían apartado.
- Eso quería saber - le devolvió la pregunta - ¿qué fue lo te que hizo poner tan depresivo? - el castaño se crispó ante la percepción del aguamarina.
- ¿Tan obvio soy? Hahahaha - rio falsamente.
- Lo suficiente, además sumándole el hecho de que soy bastante agudo - le dedicó una cálida expresión - ¿tiene que ver con lo mismo que a mí me tiene molesto?
- Se ve que hasta Hibari-san se siente más cómodo con Sora-kun - volvió la vista hacia ellos, a los cuales se les sumaron las piñas - tal vez si fuera como él, Hibari-san no se enojaría conmigo – murmuró entristecido.
- Al contrario, creo que lo exasperarías aún más - rio bajo.
- Pero solo hay que ver como se están llevando para percatarse de que le agrada más que yo - se cubrió la boca arrepentido de soltar eso tan fácilmente.
- Así que básicamente estás celoso - el Cielo se reprendía mentalmente, mientras el peliplata observaba divertido su ataque de pánico.
- No le digas a nadie - le suplicó y el mayor asintió haciendo que se relajase - gracias - sonrió aun apenado.
- Deja de menospreciarte - le pegó con su dedo en el entrecejo - tu eres tú y Sora es Sora, y por muy parecidos que luzcan, puedo asegurar que son totalmente opuestos - el bajito se sobaba la parte lastimada.
- Pero...
- Podría nombrarte un sin fin de defectos suyos, los cuales volverían loco a cualquiera.
- Aun así, tú estás con él - acotó el castaño.
- Pasamos por mucho antes de llegar a donde estamos, sufrí en silencio por mucho tiempo, siendo solo llamado su amigo de la infancia - recordó los celos que sentía por Kairi, quien sin hacer nada conseguía la atención del castaño.
- Es especial para ti - dijo al ver los ojos de Riku que reflejaban el amor que sentía por el ojiazul.
- Aunque nunca me di cuenta en que momento, solo sabía que lo era - dirigió su mirada hacia Sora quien era molestado por el ilusionista - si en verdad te gusta ese estoico sujeto, debes actuar, no excusarte más - y el aguamarina deseaba que fuera lo más pronto posible para que se alejara de su castaño.
- Tengo miedo - los ojos del Cielo se cristalizaron, formándose un nudo en su garganta.
- Es cierto que nadie asegura que terminará bien - el pequeño se estremeció - pero eso le da diversión a esto, además - se acercó al rostro del Vongola consciente de que era observado - pienso que la tienes más fácil de lo que imaginas - el aliento del Riku golpeándole en la cara provocó que se sonrojara en extremo.
Acarició tiernamente la mejilla del ojimiel, rozaron sus narices a causa de la proximidad de sus rostros. Al más bajo lo invadieron los nervios y la vergüenza, sin saber qué hacer ante las acciones del peliplata, quien no despegaba los ojos de los suyos. Entonces reaccionó, se dio cuenta de que pese le agradaba el Maestro de llave, no eran esas orbes aguamarina las que le quitaban el sueño y por las que quería ser "observado". Desvió la mirada, dándole a entender que no estaba ni cómodo ni deseoso de esa situación, al menos no quería que fuese Riku. Este por su parte sonrió satisfecho y dirigió sus labios a la frente del Décimo, depositando un suave y corto beso.
Palmeó su espalda y se retiró en dirección a Sora, quien por suerte no había visto nada por estar "entreteniéndose" con la Niebla. Hibari también había comenzado a caminar hacia el otro castaño, ambos topándose a medio camino.
- Hey - el peliplata solo iba a pasar de él, pero el azabache llamó su atención - mantente lejos de él si no deseas ser mordido hasta la muerte - sentenció amenazante.
- "Este tipo...Tsuna creo que eres más idiota y lento de lo que aparentas" - pensó asombrado de la declaración hecha del prefecto, quien no se molestaba en ocultar sus celos - vaya, con esa mirada asustaras al pobre chico - Riku sonrió burlón.
- Tsk - chistó la lengua fastidiado - no me hagas repetirlo - iba a seguir pero ahora fue la voz del peliplateado quien lo detuvo.
- Lo mismo te digo - endureció el rostro y afiló su mirada, luciendo aterrador, aunque ni estremeció al moreno, que lo miraba de la misma manera - no te acerques a Sora - declaró igual de amenazante.
- Hmm - emitió como respuesta, le divertía de alguna forma la actitud del aguamarina.
- Suerte - le dio la espalda moviéndose en dirección opuesta.
La Nube consciente de que su castaño no sería robado por un extraño sujeto, solo suspiró y se aproximó al Vongola. Tsuna estaba perdido en sus pensamientos, preguntándose porqué Riku había hecho tal cosa, colocándose rojo al recordar el inofensivo beso. No escuchó las pisadas de su guardián, hasta que este estuvo a unos centímetros de distancia y lo llamó para que le prestara la debida atención. Tsuna realmente no esperaba ver al prefecto de la nada frente a él. Hibari iba abrir la boca para hablar de manera normal y honesta con el castaño, quien parecía un pequeño conejo aterrado, pendiente de cada movimiento realizado por el azabache.
- Ciaossu - fue interrumpido por el katekyo y una curiosa y chillona risa.
- ¡Reborn/Su majestad! - gritaron ambos castaños.
- Veo que todos están reunidos - miró a cada uno de los chicos y chica presentes - Lambo fue en busca de Ryohei, por lo que ya deberían estar por llegar - ambos personajes se acercaron al grupo.
- Me alegra de que estén bien chicos - declaró aliviado el ratón - ¿cómo está la situación? Puedo imaginarme que no tan bien si se han juntado nuevamente - Sora, Donald y Goofy se reverenciaron de manera corta y rápida, mientras que Riku solo se limitó a mover levemente la cabeza a modo de saludo.
- Tal como dijo, los Heartless han estado haciendo de las suyas, incluso hemos tenido enfrentamientos en contra de ellos en distintas ocasiones - informó el pato.
- Ya veo - cerró los ojos pensativo. Luego se fijó en los guardianes presentes - ustedes deben ser los sujetos fuertes de los que me habló Reborn - sus ojos se posaron sobre el Cielo - y tú debes ser Tsuna. Luces igual que nuestro Sora - el ratón sonrió cálidamente, haciendo sentir al ojimiel cómodo.
- Lo he oído bastante el día de hoy - el azabache se adelantó, parándose entre Mickey y el castaño - ¡Hibari-san! ¿Qué estás haciendo? - exclamó preocupado de lo que este pudiera hacer.
- ¿Quién demonios eres? - el prefecto estaba más que cabreado con su repentina aparición, la cual había interrumpido la charla que deseaba tener con el más bajo.
- No necesitas ser tan hostil conmigo, después de todo nos enfrentamos a lo mismo - la mirada metalizada seguía fulminándolo - soy Mickey, algo así como el líder de los muchachos en esta misión - se presentó intentando apaciguar la aura asesina que desprendía el moreno - "Actúa igual que Riku cuando sobreprotege a Sora, ese niño en verdad debe ser muy importante para él, así que lo mejor será mantener distancia por ahora o será peligroso" - se aconsejó ante la actitud de la Nube.
- Majestad, ¿ocurrió algo para que este aquí? Además quien es el bebé que lo acompaña - señaló al infante de traje y sombrero.
- Me llamo Reborn - saltó y pateó el rostro del ojiazul - y soy un asesino - sonrió macabramente erizando al adolorido Sora.
- ¡Reborn! ¡Eso no es muy amable de tu parte! - le regañó Sawada - Sora-kun, ¿estás bien? - le ayudó a erguirse.
- No fue nada, solo me pilló con la guardia baja - sonrió torpemente, contagiándole el gesto al otro castaño - y qué es eso del kun después de mi nombre, llámame solo Sora - le exigió.
- D-de acuerdo S-Sora - dijo todo avergonzado haciendo reír al portador de la llave.
- Pff Hahahaha, no necesitas ponerte todo nervioso y sonrojado para decir un nombre - golpeó amistosamente la espalda del Cielo.
- Tampoco es bueno burlarse de la gente - Tsuna infló las mejillas en señal de molestia.
- Si ya terminaron de jugar - el sicario llamó la atención a ambos castaños - todavía debemos solucionar el problema de esas sombras.
- ¡Ya lo sabemos! - exclamaron los dos colorados por su infantil actuar.
- Ustedes sí que se llevan bien - resopló divertido el aguamarina tras ellos, exaltándolos por su repentina aparición.
- ¡Riku/Riku-san! - el ojimiel nervioso y aún más rojo desvió la mirada de la del peliplata.
Riku al ver la inocente reacción de este, recordó lo que le había hecho momentos antes y se rascó apenado la mejilla, también corriendo el rostro. Sora observó a los chicos cohibidos, preguntándose el porqué de su reacción en cuanto se vieron. Realmente la curiosidad lo estaba matando, y que hablar de los celos que lo consumían con solo percibir esa empalagosa atmosfera que los rodeaba.
- "No me digas que le gusta Riku" - de solo imaginar tal situación, lo deprimía totalmente - "acaso Hibari no tiene alguna posibilidad" - dejando de lado sus sentimientos, buscó al prefecto en el terreno.
- ¿Sucede algo? - preguntó el ratón apareciendo de la nada a su lado.
- Volveré enseguida - tras eso salió corriendo al no poder localizar al azabache.
- ¡¿Sora?! - el aguamarina se alteró un poco por la extraña e impulsiva salida del castaño - ¿Mickey? - el rey lo detuvo sujetándolo del brazo para que no fuese detrás de él.
- Necesitamos pensar en algún plan - la expresión seria de su majestad paso a una cálida y comprensiva – conociéndolo, seguro que es alguna pequeñez sin importancia – el peliplata miraba aun por donde había escapado su compañero.
- Quizás fue al baño – propuso Donald – es de Sora de quien hablamos – dijo en burla haciendo sonreír levemente al mayor, mas no le duro mucho esa expresión de calma.
- "¿Y el pelinegro violento?" – Se cuestionó al no verlo en el lugar – "no me digas que-
- ¿Ahora qué? – De la nada, el katekyo se paró en frente de él - buscas a alguien "más" - recalcó lo último con una expresión de burla.
- "Este tipo, ¿en qué momento llegó aquí?" - Riku sentía que no podía bajar la guardia frente al bebé - no es nada - mostró ese semblante frio y sereno que lo caracterizaba.
- ¿Es así? - soltó una pequeña risa malvada - Tsuna ya que están todos los guardianes, empecemos a pensar en algún plan - se percató de que Lambo junto a Sasagawa se acercaban corriendo a ellos.
- Pero ¿y Sora? - en ese momento se dio cuenta de la desaparición del prefecto.
- Debemos actuar rápido - y con solo una mirada, el asesino acalló la pregunta del Cielo.
