Gracias a los que me han dejado un comentario, diciendo que les gusto mi historia, y como pedian, he aqui el nuevo capitulo de esta saga :D

espero lo disfruten ^^


Chapter VI: Sentimientos Expuestos.

~Con Sora~

- ¿Dónde demonios se habrá metido?

Sora pisoteaba el suelo frustrado en su fallido intento de hallar al desaparecido azabache, quien no daba señales de siquiera querer ser encontrado. No creyó que estuviera en el edificio, así que decidió probar suerte fuera de los dominios de la escuela.

A unos pasos de una pequeña plaza logró divisar la cabellera negra que tanto buscaba. Corrió hacia el pensativo chico, quien parecía no percatarse de la presencia del castaño. Aprovechando esa distracción, el ojiazul no dudó en lanzarse sobre el pelinegro, que ante la abrupta sorpresa, perdió el equilibrio y cayeron ambos al suelo.

- Que daño - Sora se sobaba la cabeza bastante adolorido y aturdido por el golpe.

- Estúpido herbívoro sin cerebro - se sobó el mentón, el cual había recibido el cabezazo del menor - ¿por qué hiciste eso? - abrió los ojos encontrando al portador de la llave bajo él.

- Como desapareciste te vine a buscar y al hallarte quise darte un pequeño susto - al intentar levantarse se encontró con cuerpo ajeno sobre él, mas ni se inmuto - ¿estás bien Hibari? - divisó la mancha roja en la barbilla ocasionada por el choque.

- Al parecer eres cabeza dura no solo metafóricamente si no también literalmente - se puso de pie y el más bajo hizo igual - no fue nada, se ira en un instante - respondió monótono ante lo anterior.

- ¿Y por qué te fuiste así? - inquirió preocupado - aunque sé que el único capaz de ponerte así es Tsuna - frunció el ceño al oír su nombre.

- Necesitaba aclarar algunas cosas, sin tanto ruido pero contigo aquí, será difícil - se mofó la Nube, recargándose en una valla cercana.

- Perdón por ser un ruidoso - hizo un puchero ante la ofensa recibida, haciendo reír suavemente al prefecto - ¿y qué cruza por tu mente ahora?

- Quizás deba dejar las cosas como están - dijo soltando un largo suspiro - puedo soportar que me tema pero si llega a odiarme - Sora se acomodó a su lado.

- No creo que sea el tipo de chico que pueda odiar a alguien - curvó sus labios en una alegre expresión - y tampoco creo que sea bueno callar algo así.

- Lo sé, pero...

- ¿No te arrepentirás de ello? Si decides no decir nada, puede que algún día llegue alguien más que también lo quiera - el ojiazul se paró frente a él - ¿estarás bien con ello? - le preguntó alzando la voz.

- ¡Claro que no!

- ¿Qué esperas entonces? - el castaño suavizó su rostro, observando con ternura al azabache.

La tierra comenzó a temblar, el aire a colocarse más denso y tenebroso. De la nada surgieron de la tierra numerosas Neoshadows e Invisibles. También aparecieron Defenders y Darkballs. Todos los Heartless rodearon a los desprevenidos chicos quienes no lograron ponerse en guardia lo suficientemente rápido, recibiendo el impacto de bola de fuego lanzada por el del escudo. Kyouya, quien reaccionó mejor, cubrió al más bajo con su cuerpo, siendo él el blanco del disparo. Herido no de gravedad, cayó de rodillas al suelo, alterando al recompuesto portador.

- ¡Hibari! - intentó ayudar al prefecto.

- Eres ruidoso herbívoro, puedo solo - rechazando su gesto se levantó nuevamente.

- Veo que estas bien - hizo aparecer su arma y el otro saco sus tonfas - estos no serán nada sencillos - le informó rechazando el ataque de hielo.

- Así parece - dio un salto evitando que la sombra lo agarrara y la golpeó haciéndola retroceder.

-Agh y tenían que aparecer justo ahora que estamos solos - bloquearon su estocada con el escudo - por qué tenías que salir corriendo para ponerte a llorar - aplastó a varios con su magia de gravedad.

- Tsk, deja de quejarte - atravesó un par de sombras con sus armas - además no te pedí que vinieras por mí en primer lugar.

- Pero no me arrepiento de haberlo hecho - bloqueó y contratacó a la bola negra - hubiese sido malo que te pillaran aquí solo.

- Hmph, eres un entrometido - siendo rodeados otra vez, se apoyaron espalda contra espalda.

- No me volveré a preocupar por un mal agradecido - esperaban el momento oportuno para realizar su ataque.

Volviendo con Riku, Tsuna y los demás…

Riku no soportaba más la preocupación y el mal presentimiento que le invadía desde hace un rato. Apenas le prestaba atención a las ideas y sugerencias que proponían los tipos al mando, solo quería ver a Sora y asegurarse de que estaba a salvo.

- Mierda - sin darle más vueltas al asunto, se alejó corriendo.

- ¡Riku! - el ratón por más que lo llamaba, este solo siguió corriendo hasta desaparecer de su vista - ah - suspiro pesadamente.

- Supongo que no queda de otra - el katekyo se giró al Cielo - ve a buscarlos - le ordenó alterando al menor.

- ¿Y-yo? - se apuntó a si mismo aun incrédulo de la petición del de patillas.

- Quien más, si no eres tu dame-tsuna - se aproximó al muchacho, asustándolo aún más, ya que temía por su vida - la razón por la que se marcharon fue la desaparición de tu guardián y como jefe tienes que responsabilizarte.

- E-es cierto, pero...

- ¿Estás seguro de querer dejar a alguien más ser tan cercano a Hibari? - Reborn saltó al hombro del castaño, susurrándole esas palabras - ¿te hará feliz que lo alejen de tu lado? Bueno, tú le temes así que no tendría por qué molestarte.

- ¡Te equivocas! - ante el grito del ojimiel, todos voltearon a verlo - no quiero eso - mordía su labio ahogando otro grito que ansiaba salir.

- ¿Y qué esperas entonces? - le cuestionó divertido el sicario.

Antes de bajarse, le dio su típico gesto de "afecto" al Cielo, para que reaccionase de una buena vez. La patada realmente había logrado su cometido y tras una última mirada dedicada a los demás, imito al peliplata y se alejó a toda velocidad del lugar.

- ¡Tsuna! - el llamado del de irises aguamarina lo detuvo antes de que entrara al edificio - no están dentro, acabo de revisarlo - con el dorso de su mano limpio unas gotas de sudor que descendían por su pálida piel.

- Entonces donde pueden haber ido - el peliplata negó también desconociendo su ubicación.

Tampoco tuvieron el tiempo para pensar en posibles sitios, ya que de pronto se vieron rodeados por un sin fin de sincorazones de alto nivel. Riku rápidamente se antepuso a Tsuna para protegerlo de las tétricas criaturas.

- "Son demasiadas, dudo salir de esta sin ningún rasguño, además..." - clavó sus orbes en el castaño - Tch - chasqueó la lengua fastidiado.

- "Debo ayudar a Riku-san" - en el intento de tranquilizarse inspiró profundamente - de acuerdo - y una vez conseguido sacó sus guantes y la píldora, listo también para la batalla.

- ¡Hey! ¡¿Qué crees que haces?! - se alteró cuando vio que Tsuna salió corriendo en la dirección contraria.

- Sera más rápido y seguro si los dos nos hacemos cargo - se puso los guantes y tragó la diminuta capsula.

- "Nos hacemos cargo" dices...

Pero su queja quedo atorada en su garganta al ver que el pequeño se sumergía bajo los cuerpos de las sombras que se lanzaron sobre él sin piedad. En completo pánico intentó acercarse, mas las criaturas se lo impedían, retrasándole el paso. De pronto una luz naranja lo cegó, las llamas que surgían de ese montón negro eran demasiado intensas. Y como los heartless se habían lanzado sobre el Cielo, ahora estos salían volando en todas direcciones, siendo expulsados por esa llama.

En medio de todo pudo al fin divisar al menor, pero parecía ya ser una persona completamente distinta, y no solo por el fuego anaranjado que salía de su melena o manos, si no que la cobardía e inseguridad que antes reflejaba, habían desaparecido por completo. Su sola presencia estremecía al anonadado portador.

- ¿Tsu-Tsuna? - no cabía del asombro.

- Acabemos con esto de una vez para poder ir por esos dos - le indicó sin expresión facial.

Una vez dicho esto, el Cielo se volvió contra las criaturas y envuelto en fuego, acabó con varias de un solo ataque.

- ¡I-increíble!

- No soy tan inútil como Riku cree - su voz algo arrogante provocó la risa en la del otro.

- Heh, no recuerdo haber creído tal cosa - giró sobre sí mismo, blandiendo su arma y cortando a la agresiva sombra - después de todo, los de tu tipo siempre están llenos de sorpresas.

- ¿Lo dices por mí? - incendió unos cuantos Wight Knight - ¿o hablas de Sora? - Riku solo sonrió de lado como respuesta.

Una vez todos los heartless fueron incinerados, cortados y eliminados, Tsuna utilizó sus llamas se propulsó por los cielos, alejándose en dirección al parque. Riku confundido de que emprendiera su marcha sin algún aviso, lo siguió sin dificultad, aunque por tierra.

Sora y Kyouya no la tenían tan fácil ya que sus contrincantes eran de mayor nivel, así que con todas sus fuerzas lograron librarse de los molestos y numerosos enemigos. Pese a que ambos salieron vivos, el prefecto se llevó la peor parte, protegiendo incontables veces al distraído e impulsivo castaño.

- ¡¿Es-estas bi-bien?! - preocupado se aproximó al azabache que estaba sentado en el suelo, respirando con dificultad.

- Preocúpate por ti - removió la mano sobre su hombro pero no de forma violenta.

- P-pero tú eres el que está mal herido - cuando intentó pararse, Sora insistentemente se ofreció para servirle de apoyo.

- Tsk, eres molesto herbívoro – resignado, aceptó la ayuda del menor pasando su brazo sobre los hombros de este, cargando parcialmente su peso.

- Es lo menos que puedo hacer - su mirada se ensombreció - arriesgaste tu vida, solo por un desconocido - se sentía frustrado y culpable de que Hibari lo haya protegido y que por ello terminó mal herido.

- Se cruzaron en mi camino, no acabé con ellos para cubrir a un inútil - sentenció indiferente, haciendo reír al menor.

- De todas formas gracias Hibari.

Sora le sonrió con sinceridad, haciendo aparecer en las mejillas del prefecto un leve tinte rosa, y algo dudoso le respondió con una suave y gentil expresión la cual también avergonzó al portador.

Ninguno de ellos se percató de que no habían acabado con todos los heartless, el cual los observaba esperando la mejor ocasión para atacar a los desprevenidos jóvenes. Cuando la notaron, la Neosombra ya saltaba hacia ellos. El castaño decidido al ser ahora él el que protegería al azabache, se interpuso y por descuido término botando nuevamente a la Nube.

Sin embargo ningún ataque o golpe fue acertado, la sombra fue incinerada y cortada por Tsuna y Riku respectivamente, quienes al ver a su guardián y compañero en peligro, no dudaron en actuar. Una vez eliminada la amenaza se giraron hacia los chicos en el suelo, quedando aturdidos por la cuestionable escena.

- ¡Riku! ¡Tsuna! ¡Me alegra tanto verlos! - gritó alegre el ojiazul sentado cómodamente sobre el cuerpo del peligro - los Heartless no dejaban de salir, ¡sí no hubiesen llegado quizás no la contamos! - y el sujeto bajo él había rodeado su cintura con ambos brazos para pagarlo aún más en el momento del ataque y aterrizaje.

El aguamarina, intentando no sucumbir ante la ira, se acercó a ellos siendo observado por Sora, quién al parecer no sabía lo comprometida que lucían sus actuales posiciones. Lo jaló del brazo, parándolo en el acto, un poco brusco a causa de la creciente furia del maestro de la llave.

- ¡Eso duele Riku! - se quejó, mas calló al ver la tétrica expresión del peliplata - ¿e-estás mo-molesto?

- ¿Habría alguna razón para estarlo? - Sora sudó frío, eso sólo significaba que sí lo estaba y mucho.

- N-no pu-puedo pen-pensar en al-alguna - sólo sonrió de lado fulminándolo todavía más.

- ¿Estás seguro? - el menor asintió muerto de miedo - entonces salir corriendo impulsivamente ¿no lo es? - apretó las mejillas del castaño con una sola mano.

- Eshoo...-

- O que te metieras en una pelea con los sincorazon, saliendo mal herido, ¿tampoco lo es? - aplicó más presión.

- Vherhash...- la cara de Riku sólo reflejaba preocupación por su pequeña pareja - lo shiento - ya no era temor lo que le invadía, sí no culpa.

- Y lo peor de todo - espetó con fastidio liberándolo - te atreviste a tocar a otro hombre, aun cuando ya me tienes a mí - Sora se sonrojo hasta las orejas.

- Riku...- sus azules brillaron enternecidos ante las ajenas por la infantil rabieta - sólo estabas celoso - se sobresaltó por la acertada acusación - tan lindo - se abrazó al peliplata, quién le correspondió sin titubear.

- Sí lo sabes entonces no lo hagas - acomodó su cabeza sobre la del menor.

- Y tú sabes que eres él único a quién quiero tocar ya sea de "esa" manera u otra - se alejó y tomó el rostro del mayor con ambas manos.

Sonrió lleno de amor y Riku encantado se inclinó, rozando los labios del ojiazul. Se sorprendió y apenó del gesto tan común entre ellos, pero de todas formas lo respondió. Mientras tanto el prefecto observaba la empalagosa y rosa atmósfera, la cual no lograba desagradarle del todo.

- Herbívoros - resopló divertido. Cuando hizo ademan de ponerse de pie, una silueta cruzó su campo de visión.

- ¿Te encuentras bien Hibari? - preguntó el Cielo ofreciendo su mano.

- He estado mejor - sin ganas de discutir con el Vongola en modo Hyper, aceptó su ayuda.

- Y pensar que tú de todos los guardianes terminaría tan mal herido - Kyouya sacudió sus ropas, quitando la tierra conseguida por la caída.

- Estaba algo distraído y eran más de los que podría imaginar - Tsuna rio bajo, divertido de la mala cara de su guardián.

- Bueno, eso consigues al alejarte del grupo - regañó al mayor quién frunció el ceño ante aquello.

- No soy un mocoso, puedo cuidarme - arremetió algo ofendido.

- Aun así terminaste lastimado - la alondra no pudo refutarle eso - menos mal que Sora salió en tú busca - desvío la mirada, fijándola en los portadores de la keyblade, los cuales parecían perdidos en su propio mundo.

- Supongo que le debo una al herbívoro - que lo admitirá tan sinceramente molesto al castaño - es más fuerte de lo que aparenta, aunque sigue siendo un herbívoro cabeza hueca - el Cielo se giró hacia Kyouya, sorprendiéndose al ver la diminuta y ligera sonrisa en su poco expresivo rostro.

- En verdad te agrada más que yo - comentó para sí, pero el azabache lo oyó de igual manera.

- ¿A qué te refieres? Habla claro-

- Lo prefieres a él antes que a mí - sus ojos volvieron al color miel usual, además que estaban cristalizados por lágrimas que amenazaban con salir - te gusta-

- No digas algo tan absurdo - le cortó irritado de las ideas erróneas de Sawada.

- Nunca le sonríes a nadie, pero cuando miraste a Sora lo hiciste - alzó la voz el más bajo, también perdiendo la paciencia.

- No es-

- ¡Lo hiciste! - gritó rompiendo en llanto.

Sora y Riku al oír el gritó, se giraron hacia los chicos. El castaño en pánico y aterrado del ambiente tenso que los rodeaba, intentó ir hasta ellos y calmarlos, mas la mano del peliplata lo detuvo. Lo miró interrogante y este negó suavemente, dándole a entender que no debía interferir. El ojiazul apretó sus puños frustrado y asistió sabiendo que el mayor tenía razón, eso era algo en lo que nadie más debía entrometerse.

- ¿Y sí es así? No es algo que te tenga que importar - se mordió el labio al oírlo espetar eso con esa fría indiferencia.

- Pero me importa - temblaba, sintiendo como su corazón se destrozaría en cuestión de segundos - porque también quiero que me mires y me sonrías de la misma manera - elevó la vista, sonriéndole dolorosamente y con su cara llena de lágrimas - me gustas Hibari-san, por eso no quiero que veas a nadie más así.