Disclaimer: Ni Percy Jackson ni las Crónicas de Kane me pertenecen.

Advertencia: Este fic en el futuro tendrá fem-slash y quizás slash, están advertidos.

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Tres personas distintas reciben el memo

Octavio fue el primero en salir de la cama, él era de los que una vez despiertos no podían dormirse; en un principio trato de creer que solo había sido un sueño, aun siendo semidiós y augur no solía tener sueños proféticos. No obstante sentía que había algo importante detrás de ese sueño, una parte de su cabeza le decía que tenía que averiguar más.

— ¿Padre? —Pregunto dubitativo, levantando la cabeza hacia la ventana-como augur, tenía un pequeño departamento no muy lejos del Templo de Júpiter-donde se veía el cielo oscuro de la madrugada, un poco más claro por estar a pocas horas del amanecer. Sin embargo no pasó nada, no hubo voz, brillo, música o algo que se le pareciera; suspiro frustrado vistiéndose rápidamente.

A diferencia de algunos mestizos del campamento-y mucho más los griegos-él nunca había sido visitado por su padre, el que su madre supiera quién y sus profecías era todo lo que se necesitó para probar su linaje; más aun siendo un fiel servidor de Roma y lector de augurios, este no nada ninguna señal hacia su propio hijo cuando ya se había enterado que Percy Jackson había estado en su propio carro del sol.

Otra razón más para odiarlo.

Decidido a no dedicarle más pensamientos a "aquellas ideas inútiles de ideas familiares" se dirigió hacia el templo de uno de los mayores dioses de la legión, con una daga en mano y un león de felpa en la otra; estuvo decidido a averiguar que diantres significo ese sueño. No es que esperara que si resolvía el misterio su padre pudiera impresionarse y quizás mandar algo; nada que ver, era solo por la legión.

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Rachel por otro lado, tardo un poco más en levantarse, no es que quisiera estar de perezosa en la cama, sino que tenía que luchar contra las ganas inminentes de dormir contra la parte dentro de sí que sabía que ese sueño era importante. Finalmente luego de unos minutos se levantó de su litera, estaba tratando de coordinar sus pensamientos lo mejor posible para saber que podría ser ese sueño, aunque no tenía demasiado sentido para ella; un lugar prácticamente mágico, tumbas de ocho chicas, una nativo americana con un poder que aun en sueños era casi palpable…

Sacudió la cabeza, sin comprender; normalmente podría sentir el espíritu de Delfos para que le ayudara, alguna pintura en la cabeza que lograra con una frase griega que diera una pista, o bien hasta el dios Apolo-la venía a ver de vez en cuando por ser su oráculo- pero no había nada de eso. Era como si su propio poder no era el que le hubiera mostrado la imagen, sino que este mensaje venía voluntariamente.

Okey, eso no tenía sentido, y viniendo de una chica que hasta hace unos años era cristiana-más por obligación que por propia creencia-que luego vio dioses griegos y semidioses con espadas que le pasaban como si nada, era mucho decir.

Tenía una corazonada de todo esto, como la que tuvo al entrar en la cabina de Hera que dio pie a la búsqueda de la reina desaparecida. Una sensación de que algo importante estaba por venir, mucho más grande que los griegos y los romanos.

Decidida a aclarar su mente, se puso una camiseta de tiras color esmeralda y un par de jeans algo andrajosos-no era de las que cuidaba demasiado de su ropa, y los prefería así que a los de diseñador que veía en otros niños ricos-y salió de su cueva. El amanecer ya había pasado aunque por un momento espero que Apolo bajara de su carro solar y viniera hablarle; mas nada paso, suspiro empezando a caminar por la colina, debatiéndose entre tratar de que el espíritu de Delfos cooperara o ir con Quirón.

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Carter por otro lado, luego de ese sueño se obligó a dormir nuevamente; era su último día de escuela-cursaba primero año de secundaria, aunque pronto seria segundo-no quería que alguna clase de raro sueño se lo arruinara. Termino dando vueltas en la cama dormitando, sin poder volver a dormirse verdaderamente. Luego de alrededor de una hora se rindió para abrir los ojos; su mente no dejaba de golpetear con la imagen de esa chica y esas palabras "tiempos más extravagantes ocurrirán, mis hermanas y yo éramos de orígenes diferentes pero parece que lo que viene ahora saldrá de la estratosfera" no podía tomárselo demasiado en serio por como acabo la frase, no obstante algo dentro de sí le dijo que era para tomárselo en serio.

¿La verdad? Lo que más quería hacer era olvidarlo; ya había pasado por mucho, perdió a su padre a manos de un dios megalomaníaco que quiso convertir estados unidos en un desierto-o el mundo, no estaba muy en claro en eso-, tuvo que luchar contra un dios serpiente del caos que quería engullirse el planeta-dos veces-, un fantasma no tan fantasmagórico que trato de combinar griego y egipcio y casi destruye el equilibrio del planeta-muy larga historia que acabo con un final feliz y decidiendo no volverse a reencontrar por cuestiones de seguridad-esperaba que quizás por una vez, el universo decidiera dejar de estar en peligro y le dejara vivir su vida en paz. Si su presentimiento era correcto, no tenía tanta suerte.

Se pasó una mano por la cara—No—se dijo, tratando de sonar convincente— Horus no ha venido a mí, no me han llamado para ir a la sala del juicio y que mi madre me cuente alguna predicción, el mundo no está en peligro—quería realmente creerlo, si hubiera problemas aun en la Duat alguno de los dos habría tratado de avisarle, ¿No? Si, tenía que ser—Ya tengo que lidiar mucho con la escuela, no me pondré paranoico con esto.

Ignorando la parte de su mente que no dejaba de picotearle con la idea-y si, estaba seguro que no era Horus-se alisto; luego de unos meses se había acostumbrado a eso de ir al colegio, hasta los 14 años no había estudiado en uno de verdad porque viajaba por su padre y le enseñaba por su cuenta-lo que le dio muchas dificultades después, el basquetbol no era una asignatura-y si bien le daba un poco de grima, había obtenido buenas calificaciones e inclusive tenía un par de amigos mortales.

Con unas ojeras tremendas bajo para desayunar, era como si sus preocupaciones le hubieran chupado la energía y requiriera otras ocho horas de sueño, mas dudaba dormir, era solo una mañana y seriamente necesitaba algo que le distrajera. Con una sudadera azul turquesa, vaqueros normales y unos reebok; un look que había asimilado desde que estaba en estados unidos y donde parecía un tío normal en la escuela, lo que era bueno porque Sadie ya le había dicho que si iba como iba con Papá le meterían la cabeza en el váter, y con los mortales por pesados que fuera estaba prohibido usar magia.

Cuando doblo una esquina y se topó con Zia, con una sonrisa supo que ya tenía algo mejor con lo que ocuparse en mente.

— Hola—saludo normal. Vale, la mayoría de los adolescentes no se cruzan por su novia en casa, pero ninguno de los dos era un adolescente normal; eran magos estudiando en una mansión escondida encima de un almacén abandonado que era la base de operaciones de la central de magos de Nueva York. La chica llevaba una camiseta de tiras azul marino, leggins negras con unos convers a juego; al igual que su ropa todo de algodón que le dejaba con movilidad para la batalla y le quedaba estupendo, aunque Carter dudaba que pudiera haber algo que le quedara mal.

— Hola—le devolvió el saludo dándole un pequeño beso en los labios que basto para poner en blanco la mente del chico. Desde siempre estar con esa chica le dejaba el cerebro en cortocircuito, se sentía el más afortunado porque de todos los mortales o magos con los que podría haber estado, le eligió a él. Le agarro la mano y le dio un ligero apretón; al igual que su novio no había ido a un colegio normal nunca en la vida, y entre los dos se estaban adaptando a ser dos chicos comunes y corrientes- o lo más que se podía tomando en cuenta que uno era el líder del nomo y la otra ayudaba de vez en cuando al lector jefe-

— Oh por favor, si vais a daros muestras de afecto, ¿Les molestaría no hacerlo en público? —se quejó una voz no muy lejos de ellos, y que sabían perfectamente de quién era. Sadie bajaba de las escaleras al lado de su novio Walt; ella traía una camiseta celeste sencilla a juego con unos shorts caquis-probablemente porque el verano estaba iniciando y no le gustaba demasiado el calor, y eso que había estado en Egipto varias veces-con sus inseparables botas militares; el mayor sin importarle el calor llevaba camiseta negra sin mangas, vaqueros negros, cazadora de cuero negra, botas militares negras y el amuleto shen a juego con el de la chica de ojos azules; normalmente no podían usar cosas de cuero o con tejido animal por interferir con la magia, sin embargo puede que por ser un dios no le afectara.

Bueno, no era un dios dios dicho propiamente, era un deificado; en otras palabras un mago que albergaba a un dios. En un principio cuando se enteró le dijo a su hermana que no se frikeara tanto por el asunto y aprovechaba, pero ciertamente era un asunto raro; básicamente tenía de cuñado a un mago que tenía una maldición de muerte y un dios de los funerales. Sadie parecía estar bien que era lo importante, y si ambos habían decidido cooperar para estar con ella podía tomarlo como buena señal; de cualquier forma si la lastimaban creía tener la fuerza suficiente para darle una buena-aun en la Duat, algo le decía que Horus amaría cooperar por una pelea contra su primo-y no sería la primera vez que va contra un mago y un dios-por supuesto, no había forma de que admitiera que la única razón para hacer algo así sería por su hermana-.

Walt le mando una mirada a la chica de "Se buena" porque si alguien podía controlar-aunque sea un poco-a Sadie, era él. Como era de esperar, no le hizo tanto caso; se quedó callada aun si no se disculpó. Carter no le tomo tanta importancia; sin importar que le molestara, estaba acostumbrado a que su hermana se metiera con él por todo y por nada.

Iba a replicarle una respuesta inteligente cuando se le adelanto.

— ¿Estás bien? No tienes buena pinta—pregunto, ahora fijándose más en él que en molestarle. Aunque se había lavado la cara y trato de quitarse la pereza, seguía con los ojos rojos y cansados y probablemente se notaba algo gris su cara.

— No es nada, estoy bien—le aseguro; parecía que iba a protestar cuando un chico se fue corriendo a agarrar del buffet desayuno. La hermana menor bufo un poco y yendo de la mano de su novio fueron al brasero de la terraza. El chico sintió que la árabe le dio un apretón y volteo a verle.

— ¿Qué paso? —interrogo preocupada; si bien a Carter le costaba decir frases completas aun luego de un año con la chica, a Zia le salía bien leerle las expresiones, estaba preocupada por él. El faraón en tiempos de guerra le dio la sonrisa más convincente que pudo.

— No tengo nada—trato de convencerle, mas esta arqueo una ceja demostrando que no le creía nada; suspiro dándose por vencido—Vale, tuve un sueño; pero no creo que pueda ser tan importante, no vi a mi ba saliendo de mi cuerpo ni nada, así que solo debe ser un sueño—le conto toda la verdad que pudo; no deseaba hacer una tormenta de un vaso de agua. Trato de inspirarle confianza—venga, es nuestro último día de escuela, deberíamos andar festejando; Sadie dice que este siempre es el mejor.

Eso basto para que le sacara una sonrisa a la árabe, y juntos fueron a tomar su desayuno junto con los demás aprendices y los dos cocodrilos guardianes. Restándole importancia a las particulares mañanas con las que empezaba, creía que podría tener un normal y cotidiano último día de secundaria; se equivocaba.

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¡Hola chicos!-no sé porque me ha dado por empezar así, quizás el humo del incienso me está afectando; por algo se demostró que la pitonisa de Grecia estaba chalada después de andar oliendo humos y gases todo el día-como por alguna razón me ha dado por iniciar otro crossover, he venido con esto.

¿Honestamente? Amo estas dos series-ambas me han dado muchas carcajadas, y la de percy me ha devuelto mi inspiración con más fuerza que nunca-y hace tiempo que quería hacer un crossover-y no, mi one shot romántico y nada aventurero no cuenta-pero no tenía ninguna idea para ello. Como mi mente al igual que el destino guía por caminos misteriosos, termine con la idea de las musas y después de un debate entre estas y las tres gracias, las musas ganaron-no estoy segura de cómo, tratar con muchos personajes me sale fatal-y si bien es una locura que use esta idea como crossover, creo que por eso será tan interesante.

Sobre la advertencia; para cualquiera que no me haya leído antes, dense una vueltesita por mi perfil y vean todo lo que he publicado en estos 3 meses; si pueden notarlo a excepción de un percabeth, un sanubis, y el crossover/one-shot que mencione antes, creo que de romance no hay nada hetero; por respeto a otros y por mi integridad de escritora, no romperé las parejas importantes de la serie porque ciertamente me parece una joputada hacerlo-esto no es un fic romántico, tratar de mezclar tanto solo dará dolor de cabeza-y por mis propios principios no puedo hacerlo; no obstante como solo mi mente lo hace, ya tengo planeado fem-slash y porque en mi retorcida cabeza todo es posible puede que haya slash, están advertidos porque no pienso tolerar comentarios homófogos ni nada, me vale un comino sinceramente y por mí se pueden ir al infierno.

Okey, dejando de lado mis ataques asesinos; aunque les juro por el estigio y por Ra que hare mi mejor esfuerzo con esta serie-y la otra que tengo-les digo que pronto iniciare clases y yo soy un desastre con patas, tengan paciencia.

De acuerdo, dicho todo esto; gracias por leer, tratare de obligarme a escribir el segundo cap o por lo menos empezar, se despide cordialmente;

Lira.