Disclaimer: Ni Percy Jackson ni las Crónicas de Kane me pertenecen.

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Entre interrupciones no nos enteramos de casi nada

Decir que el día "cotidiano y normal" de Sadie se había arruinado era poco; primero se topa con que Drew y Lacy eran semidiosas-o eso asumía dado que la primera hablaba griego antiguo y la segunda portaba una daga de bronce celestial-, después con un monstruo chalado griego con dos cuelilargos de mascotas, luego recibió una explosión-y lo más triste es que no era la primera-y ahí estaba la mitad de su novio, solo que sin la parte del cuerpo mortal.

— ¡Anubis! —repitió el nombre alarmada sentándose en la cama de golpe-lo cual no fue muy recomendado para su cabeza que de inmediato le dio vueltas-gimió un momento, antes de que el dios le ayudara a sentarse sin caerse de la litera. Por lo que vio había otros cuerpos-y los únicos-en esa habitación con apariencia de enfermería; a su lado estaba la cama de Carter, Zia y por último Walt; que por inconsciente que se viera parecía vivo. Se volteó hacia el egipcio— ¿Se puede saber qué haces aquí?

— Pues…

— ¡Sadie! —un chillido interrumpió al muchacho, entrando como bólido una cabellera rubia logró que Anubis se echara atrás de repente antes de que le atropellara, pues tomo lugar frente a su novia y la abrazo con fuerza— ¡Gracias a los dioses que estás bien! El pesado de Will apenas me ha dejado entrar; de verdad lo lamento, yo debería de haberte protegido-

— Lacy, en serio estoy bien; y dejare de estarlo como no me dejes respirar—se quejó la maga al notar que su amiga podía ser muy fuerte si se lo proponía. Avergonzada la hija de Afrodita se echa para atrás, notando por fin al único chico despierto en la sala; lo que solo aumento su sonrojo.

— T-Tú eras el chico de la fiesta—tartamudeo Lacy ruborizada. Sadie quería a su amiga y en parte la entendía; el puñetero de Anubis tenía ese efecto en las chicas de dejarlas sin habla; no obstante, si hacía cualquier movimiento hacia su novio la chica tendría problemas.

— Si, será mejor que los presente—corto la maga, entre incomoda y celosa; y algo enojada por la sonrisa atractiva del dios— Anubis, mi amiga Lacy; Lacy, mi novio, Anubis.

— Tu novio es Walt—la semidiosa dejo de concentrarse en el atractivo muchacho para mirar a Sadie confundida. La misma maldijo en egipcio antiguo porque seriamente, era siempre muy complicado explicar todo el asunto.

— Sí, pero también yo—portando la misma ropa de Walt-quizás por ser su deificado, porque era su estilo o vete a saber que-se arregló la casaca y vio hacia la menor de la sala—de hecho ya te conocí, solo que no directamente. No estoy seguro si su gente le ha informado acerca de nosotros; pero para ponerlo simple, los dioses egipcios a diferencia de los griegos no pueden tomar forma física sino es en un lugar relacionado con su esfera de poder o con un deificado, que es un descendiente de faraón con poderes mágicos; un dios puede estar en el cuerpo del mago y coexistir en el mundo mortal de esa forma. Yo soy Anubis, dios de los funerales.

— Alto alto alto, tú tienes que estar bromeando—Sadie sabía que su amiga no era la más lista del planeta-tenía buenas calificaciones, pero poseía el mismo promedio que ella-sin embargo algo le decía que hasta el empollón de su curso hubiera tenido un cortocircuito al oír todo eso de repente.

¿Ponerlo simple? ¿Sabes? Después de cinco mil años, uno pensaría que habrían ideado una forma de decirlo realmente simple y sencillo—critico la seguidora de Isis viendo a su novio. Aunque le costaba procesarlo-ciertamente, era mucho por asimilar-la semidiosa miró impactada a su amiga; ellos por irritantes que fueran los dioses los trataban con respeto por temor a volar en pedazos/ser convertidos en delfines/terminar en la ropa interior del dios/etc; conocía a la chica de hace ya más de un año y aun así era demasiada intrepidez para ella.

El dios solo se encogió de hombros— Sabes que nunca trate mucho con mortales Sadie—a pesar de sus palabras, parecía levemente divertido. El chico ya se había acostumbrado a que su novia fuera tan irritantemente crítica; si bien solo podía explicarse que las ideas de Hathor eran un poco extrañas, él se había enamorado de ella con todo y descaro.

En lo que los otros se despertaban-tomaron más impacto que ambas-los dos decidieron que si había ayudado a salvar sus vidas, merecía saber la verdad-sino le terminaban borrando la memoria más tarde, uno nunca sabía-. Tomo un poco de tiempo, la maga era bastante buena resumiendo y no era la primera vez que tenía que contar la historia. Luego de todo lo dicho sobre los griegos-exceptuó la parte de sus propios amigos semidioses, no deseando meterlos en un lío-la menor se quedó unos minutos reflexionando, antes de ver al chico.

— ¿Así que renunciaste a quedarte con tu trabajo en la sala del juicio, aceptaste compartirla, y todo para poder ser novio de Sadie? —pregunto con la mirada un poco rara en los ojos. La nombrada gimió sonrojándose; sabía que su amiga tenía una ligera obsesión insana con el amor, ¡¿Pero después de confesarle todo, eso era lo primero que pregunta?! Si bien el dios alzo una ceja, respondió.

— Si, acabas de resumirlo bastante bien—decía en un tono más bien vago, aunque se volteó a ver a la maga dándole una sonrisa ladina; lo que hizo que esta se enojara y sonrojara a la vez "¡¿Por qué tiene que ser tan guapo?!"

— ¡Qué románticoooooooooooo! —grito la semidiosa agarrando sus mejillas y parándose en el acto, chillando emocionada. "Son en momentos como este que desearía que algún dios de turno me hubiera matado" pensó la seguidora de la senda de Isis, ella nunca había hablado de su vida amorosa con otra persona y por eso Lacy no le había chinchado como ahora; el que Anubis enarcara una ceja hacia la maga, probablemente preguntándose sobre su gusto en amigos, no ayudo a la chica— ¡Deben ser de las parejas favoritas de mamá, ella planearía algo como esto!

— No sé quién sea tu madre, pero en romances en realidad vendría ser más el área de Hathor, normalmente los dioses mantienen distancia de distintos panteones, razón por la cual no se han mezclado magos y semidioses en algún romance por ejemplo—el explico el único dios egipcio que podía saber suficiente de la materia para hablar. En realidad cuando Sadie regreso de la misión de Serapis y le contó su aventura-luego de darle una buena zurra a su hermano por no decir nada del hijo de sobek-fue de bastante ayuda; en el momento de la verdad no estaba presente pero en sí, los únicos egipcios que sabían del tema eran ellos, Carter y Zia. Hasta donde tenía presente, de los griegos solo Annabeth y Percy.

— Ya que tocamos el tema—Sadie tomo el control de sí misma, decidida a dejar de lado el sonrojo de antes porque ciertamente, no le gustaba que la avergonzaran y no iba a dejar que durara tanto— Debo suponer que eres una semidiosa y como no oí mal, hermana de Drew, mi más sentido pésame por eso; pero en fin, ¿Quién es tu madre?

— Por desgracia, tienes razón en lo de Drew—suspiro Lacy, que sin duda ya era malo tener que lidiar con ella en el campamento para venirlo hacer encima en clases—Soy una hija de Afrodita.

"Vale, tiene sentido" se dijo a sí misma la maga; la belleza de ambas, la ligera obsesión con el amor de la chica, siendo hija de la diosa del amor y la belleza no era tan raro. Y si era cierto que su madre solía planear romances tan revueltos como el que ella tuvo…lo lamento mucho por los griegos y se alegró más de ser una maga egipcia "Aunque si lo que me paso fue cosa de Hathor…"

— Un minuto, ¿tu como sabes de semidioses? —interrogo Lacy, retomando la seriedad y volviendo a sentarse con la maga al lado. En ese instante como si alguien lo hubiera invocado, llego la respuesta.

— ¡Quirón, Percy y yo ya llegamos! ¿Quiénes fueron los que llegaron tan importantes que tuvimos que salir de clases? —decía una voz que por lo visto estaba lo suficientemente informada para saber que estaban en enfermería ya que no tardo en entrar a la misma. La maga no tardo en reconocerla, solo había pasado un año desde que la vio; era Annabeth. Traía blusa gris delgada con cuello en V, dejando ver que debajo traía una camiseta ligera de encaje que cubría lo que habría sido el escote, poseía también unos pantalones de mezclilla con unos zapatos deportivos blancos; trayendo un bolso marrón oscuro de una sola asa. Las dos se vieron durante unos segundos, antes de chillar y correr a abrazarse la una a la otra.

— ¡Sadie, que alegría verte! —exclamo Annabeth. Vale que las dos no se hubieran conocido en circunstancias más alegres, y que luego de la última vez que se vieron se despidieron para siempre por cuestiones de seguridad y mantener los panteones separados; no obstante se habían acercado y en sí eran amigas, y es hey, no hay mejor manera que formar una amistad con alguien que derrotando a un dios grecorromano con una maceta en la cabeza y ganas de controlar el mundo.

— Lo mismo digo Annabeth—respondió Sadie contenta de verle, apartándose ya dejando el abrazo de lado. Como era de esperarse no habían cambiado mucho-solo paso un año-por lo cual probablemente el resultado del tiempo solo les dejaba mucho que contarse. Si bien Lacy tenía intención de intervenir, Anubis levantándose de su sitio y yendo hasta las chicas se le adelanto.

— Así que tú eres la amiga que lucho con el cetro de Serapis incompleto solo con un bolso lleno de libros—dijo el dios estudiándola ladeando la cabeza con interés, luego le dio una sonrisa enigmática— Cualquiera que se gane el respeto de Sadie es sin duda interesante; Anubis, dios de los funerales y el novio de Sadie, encantado—decía extendiéndole la mano, curiosa.

— No le hagas caso, su pasatiempo favorito es molestarme—dijo Sadie en respuesta al curioso comentario de su pareja; aunque lo conocía lo suficiente para saber que era típico de él hacer esas cosas. El chico le dio una sonrisa pícara.

— Creo haberte dicho ya la razón, ¿no? —decía divertido, su sonrisa se expandió cuando la maga se sonrojo a lo loco. Recordo esa vez luego de enfrentarse a la diosa Neit, que Anubis había ayudado a Walt a sostenerse y se pusieron a discutir sobre ella aun teniéndola delante, entre los comentarios ambos estuvieron de acuerdo en que era 'monísima' cuando se ponía roja de enojo.

— Nadie pregunte—exclamo Sadie convocando el tono más duro que pudo, que no tenía tanto efecto con su sonrojo. No estaba segura a quién se lo decía, si a Annabeth que estaba curiosa-aunque como hija de Atenea, tenía natural curiosidad hacia casi cualquier cosa-o Lacy, que gano puntos cuando parecía poner una sonrisa diabólica apunto de interrogar. La inglesa se puso una nota mental de estrangular a su novio más tarde por la sonrisa triunfante que tenía.

—Bueno, Sadie ya me había comentado lo que su novio era el dios de los funerales, aunque también menciono algo de un mago-

— ¡Un momento! —exclamo Lacy, antes de que la nombrada tuviera chance de preguntarle al dios-otra vez-que hacía allí afuera. Miro tanto a la universitaria como a su compañera de clases— ¿De qué se conocen?

— ¿La conoces? —pregunto sorprendida Annabeth.

— Lacy es compañera mía de clases, apenas me estoy enterando que ella es semidiosa—le explico a la mayor, mientras tachaba a Lacy como parte de sus amigas "normales y mortales" sabiendo ahora como diantres se las arreglaría con ella. Volteo a ver a la otra, más dudosa porque lo siguiente era más complicado— Y conocí a Annabeth el año pasado cuando tuvimos que salvar al mundo…de nuevo.

— ¿Otra vez el mundo en peligro? Ya me decía yo que este año resultaba demasiado bueno para ser verdad—el hijo de Poseidón hizo acto de presencia luego de haber dejado a Blackjack en el establo-con el que llegaron al campamento después de ser avisados por el centauro de que vinieran-si bien gruño al decir esa frase no parecía preocupado, probablemente luego de tantos años-una guerra entre los tres grandes por los artefactos robados, la venida de Cronos, la guerra grecorromana, Gea queriendo venganza-se le había hecho algo un poco cotidiano. No obstante, si se quedó estupefacto al ver a su amiga egipcia.

— ¡Percy! Tiempo sin verte—le dijo Sadie abrazándolo igual que hizo con la novia del chico, siendo correspondido. No era tan cercano a él como Annabeth, y solo pudieron verse en una ocasión-tampoco hablaron mucho, con todo lo del fantasma loco y eso-sin embargo ya sabía que le gustaba chinchar tanto a su hermano como a ella, y cualquiera así era de su agrado.

— También me da gusto verte—menciono el neoyorkino, para luego mirar con curiosidad al único consciente en la sala que no conocía. Este no le dio una sonrisa como con la hija de Atenea, probablemente porque si bien no lo admitía; no era tan agradable que su novia tratara con tanto afecto a otro chico. Para variar, no es como si Percy lo notara— Percy Jackson, hijo de Poseidón y el novio de Annabeth.

— Anubis, dios egipcio de los funerales y novio de Sadie—repitió el dios, intercambiando el saludo cuando el semidiós le ofreció su mano. Ante la presentación, las cejas de Percy parecieron intentar alcanzar donde empezaba el pelo.

— ¿Sabes? He visto muchas presentaciones raras luego de conocer a titanes, gigantes, y otras bestias que pudieran ocurrírsete; pero creo que tú te llevas el premio—río porque ciertamente, después de unos 6 años sumido en ese loco mundo griego, no esperaba que algo pudiera sorprenderle. Anubis se relajó un poco mientras los demás en la sala reían— Por cierto Sadie, ¿Y tu hermano? Por mucho que me odie no creo que te dejara visitarnos sola.

— Oh cielos, Carter—exclamo la nombrada, que por fin luego de que se fuera su mareo y dolor de cabeza, había recordado a su hermano y a los demás inconscientes. Al hacerlo los dos recién llegados notaron que había más gente en enfermería; los egipcios parecían estar bien aparte de no reaccionar, probablemente porque ellos tres hicieron de pared cuando llego la explosión y Lacy salió más o menos ilesa por estar detrás de Sadie. En ese momento, ella recordó que tampoco tenía idea como llego.

— Will dice que están bien, solo se llevaron la mayor parte de la explosión, pero el néctar ayudo—instruyo Lacy, la única que por lo visto sabía lo sucedido—Drew llamo al campamento mientras huía de la Gorgona, yo era la única consiente después del impacto y les pedí que los llevaran acá, aunque tuvimos que pedir permiso.

— ¿Permiso, como cuando entra un monstruo? —pregunto curioso Percy. Recordó la primera vez que Tyson entro al campamento mestizo, y que por no ser semidiós tuvieron que concederle la entrada.

— Probablemente sea porque ellos son egipcios—acoto Annabeth, viendo que su amiga ya estaba por protestar sobre que ella no era ningún monstruo-aunque admitía que cuando se enojaba, daba bastante miedo-Carter se empezó a mover y Zia se quejó, cuando otra voz intrusa apareció.

— Oh magnifico, ya he tengo que aguantar mocosos semidioses como para encima tolerar magos—se quejó Dionisio, entrando al lugar con Quirón al lado suyo; ahora se encontraban dos dioses-uno egipcio y otro griego-con un centauro, tres mestizos y una maga. Quizás por fin puedan aclarar las cosas.

— Y él es la razón por la que yo estoy fuera—informo Anubis, mirando de forma algo despectiva el dios griego, sentimiento mutuo por el dios del vino que le miraba con deje de superioridad como extra— Soy de los pocos dioses que pueden acceder a este mundo, si va a haber otra interacción entre griegos y egipcios sería mejor que al menos dos dioses intervinieran en ello.

— Si habla de responsabilidades habla por ti, yo ya tengo bastante con este absurdo campamento, yo solo estoy aquí porque tuvimos que darle permiso especial a 4 mocosos—el dios egipcio miro al cielo como si preguntara "¿Ra, por qué yo?" por la vista de tener que aguantar al griego que en varias formas, era más inmaduro que él aunque Anubis tuviera la apariencia de adolescente.

— ¡Pero Walt! —intervino Sadie, preocupada por la otra parte de su novio. Decidió dejar de lado las palabras del dios, si hay algo que aprendió es que ellos no se dejaban magonear tan fácilmente y era mejor no meter más líos grecoegipcios de los que habían tenido desde el año pasado.

— Sadie tranquila, no arriesgaría a Walt; este lugar posee un aura de magia suficiente para que aun separados pueda mantener la conexión de deificado—le instruyo poniendo las manos en los hombros de la chica para ayudarla a calmarse; no le gustaba preocuparla más este era una caso de emergencia.

— Ajjj—como si fuera un llamado, el moreno empezó a despertarse mientras trataba de levantarse con la suficiente suavidad para que la cabeza no le girara más de lo que lo estaba haciendo. Carter y Zia comenzaron a reaccionar igual.

— ¡Walt! —Sollozo la inglesa aliviada mientras corría al lado del chico y lo abrazaba, emocionada y feliz, y luego molesta— ¡Dioses, no me des esos sustos! —le recrimino para luego ir a lo mismo con su cuñada y hermano, con el último agrego un— ¡Y espero que tú no te animes tampoco, ya llenaste mucha cuota con el accidente de la serpiente! —el chico no pudo evitar avergonzarse, ese incidente fue bastante por una vida de varias maneras.

— Oh genial, más mocosos—se quejó el señor D, mirando como si los magos se trataran de un montón de insectos. Sadie parecía recapacitar lo de la guerra grecoegipcia cuando nuevamente alguien entro a enfermería.

— ¿Quirón? Necesito hablar con usted, creo que es importante—la oráculo del campamento hizo acto de aparición. Desde la mañana había tratado de recapacitar sola sobre esa chica, pensaba que quizás se tratara solo de un caso de una persona y no realmente otro gran problema, ya había recitado una gran profecía una vez y no deseaba tener que traer nuevamente malas noticias. No obstante, por su cuenta no había llegado a nada, y el sentimiento de que se estaba perdiendo de algo importante no había dejado de aumentar. Cuando llego y notó que había unas 5 personas nuevas-y que una de ellas poseía un aura de poder demasiada para un mortal-se quedó extrañada.

Annabeth iba a ir a saludar y a hacer las presentaciones correspondientes cuando una niebla verde como pitones empezaron a subirle por las piernas como víboras entrenadas, los ojos de la chica se encendieron de un verde esmeralda brillante y radioactivo.

— ¡Por Isis! ¿Qué- —Sadie no podía creer lo que veía, y mucho menos lo que sentía. Como seguidora de Isis-diosa de la magia-se le daba especialmente bien detectar la de otros panteones, normalmente no pasaba porque hasta la fecha solo había conocido a los griegos y ellos no eran tan unidos a la magia como el caso de los magos; sin embargo el poder que embargaba a la que hasta hace unos segundos juraba que era inmortal le había dejado sin habla. Carter la callo tomándola por la muñeca; no sabía como pero lo que diría la chica era importante, algo relacionado con su sueño, no entendía como pero estaba seguro de ello.

Nueve diosas han regresado al exilio de los espíritus
Las mortales deberán tomar el llamado
Griegas, romanas, egipcias
Las musas no distinguirán
Regresaran aquellas que se pensaban pérdidas para siempre
Y al final, solo ellas en conjunto el equilibrio de las inspiraciones se podrá restaurar

La niebla se fue tan rápidamente como vino y la voz de las tres Rachel se oyó como el suspiro de una sola, que sin poder evitarlo cayó desmayada en el acto luego de volver a ser poseída por nuevamente por el espíritu de Delfos. En un acto reflejo el centauro-que era el que había estado más cerca de la puerta-pudo tomarla antes de que esta se quedara en el suelo y con una seriedad demasiada para lo que acaba de pasar la tomo en brazos y la situó en la cama.

Todos habían estado en silencio.

Percy sintió como volvía a regresar a aquel día, luego de la batalla de Manhattan donde se había creído a salvo solo por un segundo para ser nuevamente sorprendido por una profecía que de alguna forma sabía que le incluía. Y para su miedo e incredulidad, algo le decía que en esta no iba a formar parte.

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Jejejeje amo ser la escritora; lamento si quedo un poco raro tuve que arrearme para terminar este capítulo-para colmo, me volvió la inspiración en ya muy tarde y tuve que irme a dormir-, la profecía iba a ir en el próximo cap pero al pensarlo creo que quedaba mejor en esta, sin contar que no sabía que otro relleno iba a poner en el siguiente antes de la profecía.

Perdón sino quedo muy bien, la poesía no es algo demasiado mío y ciertamente no me sale bien, así que las profecías tampoco son algo que me salga muy bien que digamos.

Para los que no hayan pensado el papel que tomaran las musas, ¿Supongo que esto lo aclara un poco no? De cualquier forma, lo explicaran en el próximo capítulo.

Gracias por leer, se despide;

Lira.