Disclaimer: Ni Percy Jackson ni las Crónicas de Kane me pertenecen.

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Las musas en problemas, adivinen quién tiene que hacerse cargo

El aire era pesado, incluso había frío-lo que era mucho decir en un verano de California-sin embargo como estaban bajo tierra, no era de sorprender. La única que parecía cómoda respirando el polvo y tierra de ese lugar era Hazel-razón por la que la llamaron, bajo tierra era su especialidad-iban un pequeño escuadrón de búsqueda, la centurión, tres reclutas de probatio-para probar su valía-, los pretores-razón por la cual no había nadie de mayor rango a probatio aparte de ellos-y el augur. La mayoría aun no entendían que hacían todos reunidos allí en el túnel Caldecott, sin embargo Octavio había insistido en que los pretores y la centurión debían estar allí-los de probatio estaban allí por si había que hacer algún trabajo manual-ya que parecía haber hallado algo importante que estuvo escondido en sus narices durante todo este tiempo.

Se detuvieron de repente, se encontraban al final de la una de las redes del túnel-donde según Hazel, se sentía algo inusual-al frente parecía haber lo que era roca sólida, no obstante la morena se acercó y toco la roca, sorprendiéndose.

— Que-Que raro, parece roca solida pero se siente hueco…hay algo detrás de esto—explico, mirando hacia su novio y su compañera.

— Excaven—les dijo a los reclutas que traían equipo para picar y excavar, requerido para la situación actual. Un hijo de Vulcano que traía un pico que se movía solo empezó a romper la roca, esto no necesito mucho tiempo ya que la superficie era bastante delgada, parte de la roca colapso haciendo un hueco suficientemente grande para que pasaran todos.

Los presentes miraron sorprendidos lo que había en su interior, lo suficiente para que estar consternados ante los gritos posteriores y luego para ser atados.

. . .

El silencio reinaba en la sala, los cuatro magos egipcios miraban entre confusión y estupefacción a la recién desmayada, Carter aparte de esto sentía con más fuerza ese picoteo de recuerdo en su sueño. Los semidioses por otro lado creían que les estallaría la cabeza, porque una nueva profecía venía ante ellos y al igual que con la de Gea, no parecía que esta fuera a tardar demasiado. Los inmortales-entiéndase, el centauro y los dioses- se veían entre ellos con preocupación, inclusive el egipcio que sabía un poco del tema, aun si esta era la primera vez que los incluían.

— Yo…yo iré con los otros de la profecía, probablemente puedan ser de ayuda—dijo Percy aun estupefacto, tratando de ordenar sus ideas lo suficiente para poder salir de ahí y no llevarse a nada/nadie por delante; ninguna persona se lo discutió, bien podrían no haber oído.

Al decir los otros de las profecías, se refería obviamente a los que se involucraron en las últimas dos grandes profecías que se habían oído en los pocos años del campamento y estaban presentes; tomando en cuenta que la nueva que acababan de oír no les había dicho quienes podrían ser los de esta profecía. En unos minutos llegaron junto con Percy, Piper, Leo, Jason-que se quedó en el campamento luego de la profecía-, Nico, Thalia y Artemisa-ambos como hijos de los tres grandes formaron parte de la primera gran profecía, Nico pasaba por el campamento de vez en cuando y las cazadoras estaban asentadas cerca del campamento, razón por la cual vino la diosa con ella-.

— Espero que sea importante para que un muchacho me haya llamado—fue lo primero que dijo la diosa de la caza al ingresar en la enfermería junto con los demás curiosos. A pesar de su despectivo comentario la inmortal tenía cierta debilidad con el hijo de Poseidón, de otra forma lo hubiera convertido en jackalope por irrumpir en su campamento. Todos los que estuvieron los que no habían llegado con ella tenían caras serias.

— Diosa Artemisa, las musas…han dejado a sus actuales ocupantes—hablo lo más tranquilo que pudo Quirón, mirando todo con cautela. La expresión de la que aparentaba doce años demostró rápidamente la consternación que sentía, ella sabía perfectamente que significaba.

— Un minuto, ¿Usted es la diosa Artemisa? —pregunto incrédulo Carter, que junto con los otros recién despiertos estaba más recuperado de los mareos y dolores de cabeza. No tardo en arrepentirse de lo dicho, porque los ojos plateados como la luna le taladraron rápidamente.

— Ciertamente esa soy yo, y deberías hablarme con más respeto, usted- —se interrumpió a sí misma, iba a decirle que como diosa le debía respeto, antes de darse cuenta que el aura de ese muchacho no era la de semidiós, y tampoco la de un mortal cualquiera. Dándose cuenta que eso no era lo único extraño, miro hacia otro que ciertamente era inmortal— Ustedes son egipcios, y tú no eres mortal, ¿Qué hacen aquí?

— La profecía que acaba de dictar su oráculo incluía egipcios, así que creo conveniente que este aquí—instruyo Anubis, mirando con cierto aire despectivo hacia la diosa— Nunca nos hemos cruzado antes; yo soy Anubis, dios de los funerales, y con el debido respeto que tenemos en nuestra paz con los griegos, le recuerdo que usted también lo respete antes de querer atacar a magos servidores de la Maat; de la misma manera me encargare que ninguno le vuelva a faltar el respeto—a pesar de la diplomacia de sus palabras, se notaba un deje de agresividad en su voz. Los griegos y los egipcios nunca colindaron en los mejores términos, cuando se trata de dioses orgullosos…las cosas tienden a empeorarse, incluso entre los más racionales. Carter quería decir que él no le había faltado el respeto, hasta que se cayó al ver que Percy le hacía un gesto de que cerrara la boca; si aquel chico que le gustaba molestarle le decía que se callara en lo que pudo haber sido un "ridículo" era mejor hacerle caso.

Ambos mantenían la mirada muy fija en el otro, desafiantes; para verse un encuentro entre dos adolescentes-una aparentaba doce y el otro diecisiete-se podía cortar la tensión con cuchillo, a tal punto que los semidioses no se atrevían a preguntar de que iba todo eso de la Maat y dioses egipcios. Por esa razón, no fue tan difícil que el que interrumpiera fuera el único otro dios en esa sala.

— Oh vamos Artemisa, uno pensaría que te agradaría el mocoso, ambos prefieren aparentar ser adolescentes—menciono Dionisio algo incrédulo, aunque para los campistas era obvio que estaba más serio de lo normal-no traía ninguna revista de vinos consigo-. Ambos vieron entre sorprendidos y estupefactos al dios del vino.

— Dionisio, a diferencia de tu hermana; debo recordarte que yo tengo cinco mil años, no creo que tenga algún derecho a llamarme "mocoso" cuando soy mayor que usted—le recrimino el ex guardián de la sala del juicio, mirando al nombrado. Este, simplemente dijo "Bah" quitándole importancia al asunto; Anubis no tardo en murmurar entre dientes algo parecido a "y es por esto que odio trabajar con griegos".

— ¡Muy bien! —interrumpió Carter, queriendo parar la pseudo pelea pasivo-agresiva entre los panteones, un gran error que noto al ver que todas las miradas estaban puestas encima, no había tenido tanta presión desde la vez que rechazo el trono— Yo, lo siento señora Artemisa, solo me tomo por sorpresa—se disculpó el mago, sin estar muy seguro de que se disculpaba, pero ni de chiste iba a ser el responsable de que dos dioses causaran una guerra grecoegipcia solo por un comentario.

— Bueno, no quiero sonar escéptica pero… ¿Cómo es eso de que eres un dios egipcio? —interrogo Piper, que era uno de los que no estaban enterados del otro panteón— Es decir, no es por faltarle el respeto ni nada…señor Anubis, pero hasta el día de hoy solo sabíamos de los romanos como otros dioses aparte de los nuestros, encontrarse con egipcios es algo nuevo para nosotros—hablo la hija de Afrodita, deseando no volver a meter la pata como el mago. Anubis, que tampoco se lo tomaba demasiado a pecho-total, no era la primera persona que se sorprendía al saber quién era y su edad-miro hacia Annabeth, que en los último minutos había nombrado la griega más razonable de la sala.

— ¿No les han dicho?

— Luego de nuestra batalla con Setne…decidimos que lo mejor era mantener grecorromano y egipcio lo más separado posible, así que acordamos el no decirle a nadie más a menos que fuera necesario sobre lo sucedido—explico Annabeth, que sentía unas cinco miradas asesinas por no haber mencionado nunca del asunto, teniendo la misma expresión de incomodidad de Percy que obviamente era el otro único enterado. La rubia decidido ignorarlo lo mejor posible y vio a los otros dos magos que no conocía— ¿Ustedes sabían de esto?

— A Sadie le pareció útil decirme para que la ayudara investigar, sin contar que Anubis podría saber algo y normalmente, todo de lo se entere Anubis me entero yo—explico Walt, tratándose del asunto dios/deificado; Sadie ya empezaba a sonrojarse al notar que el montón de gente que trajo su amigo no entendía y otra vez tendrían que explicar toda la situación.

— Yo llevo más tiempo como maga de los cuatro, así que cuando Carter llego con el collar del hijo de Sobek me consulto a mí—Zia le dedico una sonrisa a su novio por haber confiado en ella con algo tan delicado, el chico no tuvo oportunidad de responderle por la respuesta cabreada de cierta persona.

— Alto, ¿Tú le dijiste a ella y a mí no? ¿Y recién me estoy enterando? —decía Sadie, entre incrédula y enojada; el seguidor de Horus ya veía crecer las margaritas de su futura tumba hasta que su cuñado le salvo.

— Sadie, tenemos asuntos más importantes que tratar ahora, luego decidiremos como matar a tu hermano—persuadió Walt, que era el único que podría calmar a la fiera de la inglesa-técnicamente también Anubis, pero por la mirada divertida el dios, no parecía tener intensiones de ayudar a su cuñado-. La chica se retuvo, aunque obviamente no planeaba olvidarse de eso.

— Vale, ahora que han detenido un intento de asesinato, ¿Nos quieren explicar que sucede aquí? —como era de esperarse, estaban impacientes lo semidioses y en especial la lugarteniente de Artemisa que dijo esas palabras. Jason veía a su hermana para ver si se le bajaba un poco el carácter-nunca era bueno ganarte de enemigo a un dios-. Por suerte para la chica, nadie se lo tomo a mal.

Después de las presentaciones, explicaciones, y un té calmante-Rachel se había despertado y luego de la predicción necesitaba algo para la cabeza, tenían ese tipo de cosas justamente por ella ya que era la única mortal-todos tomaron asiento en algún lado y esperaron por los tres dioses y el centauro, que eran los únicos que parecían saber del asunto de las musas.

— De acuerdo Rachel, ¿Qué es lo que viste? —pregunto Quirón, que se veía bastante nervioso para los que ya lo conocían-y eso que antes hubo muchas razones para verse nervioso-. La pelirroja veía su taza de té, como si quisiera descifrar todo a través de las ondas que esta producía.

— Yo…es algo confuso, no lo entiendo aun del todo—decía para luego mirar a todos los de la sala, como si tratara de pedir disculpas— Normalmente los sueños vienen con metáforas, pero este parecía muy literal aun siendo tan confuso; había una chica nativo americana, aunque traía un vestuario muy griego, ella fue a una sala dentro de la cueva donde había unas tumbas con cenizas, ella dijo algo de…

— "No puedo creer que sea la última que quede; aunque sé que ninguna de mis hermanas podía imaginarse quién se quedaría al final" "El peligro corre, me lo dicen las estrellas; tiempos más extravagantes ocurrirán, mis hermanas y yo éramos de orígenes diferentes pero parece que lo que viene ahora saldrá de la estratosfera" —repitió Carter, él había tenido esas frases grabadas en su mente reproduciéndose una y otra vez durante toda la mañana, le era inevitable habérselas aprendido. La oráculo le miro sorprendida.

— S-Si, eran justamente esas—le miro, volteándose para verle mejor— ¿Tú también lo soñaste?

— ¿Era por eso que estabas tan nervioso esta mañana? —pregunto Zia, que al igual que la chica de ojos verdes-y todos en la sala-no podían creer que supiera exactamente qué dijo. Nuevamente sintió la presión de tener todos mirándole.

— Y-Yo no pensé que fuera tan importante—explico Carter, nervioso; no solo por sentirse el centro de atención sino por la situación en sí— El sueño era muy raro, y no pude ver mi ba salir de mi propio cuerpo, pensé que era solo un sueño.

— Porque este era como si hubiera llegado solo, por cuenta propia—completo la idea que podría tener el mago la mortal, adivinando sus pensamientos— A mí también me paso lo mismo.

— De acuerdo, ambos tuvieron el mismo sueño, así que es importante, ¿Pero a que nos lleva? —intervino Jason por primera vez, que estaba bastante pendiente de la conversación. Era el único romano en la sala, si bien ahora se quedaba con los griegos seguía preocupado por Nueva Roma, si esta profecía también los metía a ellos iba a ayudar en lo que pudiera. Todos se voltearon hacia Artemisa, Anubis y Dionisio.

— Significa…que las musas están otra vez buscando a quién las ocupe—trato de explicar Anubis, que estaba bastante ansioso por el asunto. Dionisio le miró curioso.

— Un minuto, ¿Tu cómo es que estas enterado de esto? —decía un poco molesto de que los egipcios-que se consideraban potenciales enemigos-supieran de esto, sobretodo porque él era cercano a las musas.

— Fue hace mucho tiempo, no recuerdo toda de la conversación porque era muy joven aún, pero ellos vinieron a consultar del asunto con los egipcios y más a Osiris que era el señor de los muertos y como dios resucitado, fueron a la sala del juicio por considerarse un espacio neutral por ser egipcio pero también tierra de los muertos, ya que Hades estaba presente también—Nico se sorprendió al oír esa parte, él trabajaba con su padre y nunca le llego a comentar de los egipcios—De cualquier forma me he topado con Thanatos un par de veces, él me contó lo complicado que le era el que los hilos de nueve jóvenes vinieran a volverse imposibles de romper al ser inmortales.

— Esperen, ¿Por qué los griegos querrían consultar algo con los egipcios? ¿Y cómo es eso de ocupen a alguien y que mortales se vuelvan inmortales? —pregunto Sadie confusa mirando a su novio, sin evitar estar estupefacta porque el supiera de todo esto. El miro hacia los dos griegos, dado que él tenía la información incompleta.

— Verán, como sabrán las musas eran nueve hijas de Zeus y Mnemosine; aunque eran diosas y normalmente por ese motivo intocables entre dioses, Hera no estaba muy contenta con la llegada de las nueve hijas—comenzó Quirón; Thalia y Jason se vieron entre sí, ellos sabían bastante del asunto ya que Hera/Juno más por tratarse de una griega y un romano, los separo porque era demasiado dos hijos de una misma mujer, si hizo lo que hizo con dos, ¿Qué diantres habría hecho con nueve? — No pudo hacer nada inmediato por temor a que Zeus la descubriera, por lo cual un tiempo después con ellas ya siendo adultas, las invito a un paseo por la laguna de Lerna, donde habitaba una Hidra antes de que Hércules la matara—les recordó a los griegos, ya que la línea de tiempo de las musas entre otros dioses era algo difusa—Las chicas no sospechaban nada puesto que hasta el momento Hera había sido buena con ellas, así que la siguieron; allí las embauco poniéndolas en nueve jaulas doradas que restringían su poder, y haciendo que la Hidra las rociara con ácido murieron las nueve.

— Wow wow wow, ¿Se puede matar a una diosa, y nueve? —Pregunto escéptico Leo, que no era muy aplicado a la mitología-lo suyo eran las maquinas, a lo que si le prestaba más atención-.

— Bueno, ya vimos que una vez casi reducían a Hera cuando fue atrapada por Hera, supongo que no es tan descabellado—cavilo Piper, recordando la vez que ella y el latino tuvieron que persuadir a una jaula-sí, es tan raro como suena-para que la liberara, la reina del olimpo había afirmado que presa estaba débil.

— Si, es posible—concluyo Quirón, queriendo volver al relato—Cuando eso paso, los espíritus de las musas fueron a parar al Hades, en esa época donde los dioses eran aún bastante jóvenes los griegos comenzaron a volver más violentos y menos racionales, la caída de las musas estaba afectando a la humanidad.

— ¿Ósea, porque las artes murieron la humanidad se volvió más estúpida? —irrumpieron nuevamente, cortesía esta vez de Percy; él no podía conectar como el perder cosas como la música y la poesía podía derivar a la caída de la humanidad. Annabeth empezó a anudar cabos.

— Percy piensa, la cultura no es solamente algo inservible para entretener a la gente; esta forma parte importante de la historia y de la humanidad en sí, el arte es una de las demostraciones más importantes de la inteligencia humana, ¿Qué seriamos nosotros sin las enseñanzas de Platón, uno de los más importantes filosos griegos? ¿O sin la aportación de Clío, que nos instruyó para mantener viva la historia? O sin ir más lejos, ¿alguien aquí puede imaginar la vida sin música? —decía preguntándole ya a todos los presentes. La gente muchas veces desestimaba las artes por ser algo "banal" pero no por nada estaba probado que las personas que no apreciaban las artes eran más brutas y menos profundas. No obstante, la rubia no tardo en notar que algo iba mal con su propio razonamiento— ¿Pero y mi madre? Ella representa la sabiduría, debería evitar estas cosas.

— Tu madre…ella estuvo cerca de desaparecer en ese entonces—Annabeth reprimió un gemido, imaginándose lo débil que debió estar su madre para que pudiera tener un final parecido al del dios Pan—Zeus estaba bastante molesto pero esto alarmo a todos…si Atenea moría causaría estragos irreversibles en la humanidad, si se volvían demasiado primitivos como para reverenciarlos los dioses sufrirían gravemente, necesitan ser apreciados y recordados.

» Fue entonces cuando acudieron a Hades para que las dejara regresar a través de las puertas de la muerte, pero tratándose de diosas no era tan simple, su esencia era débil y necesitaban algo más que eso para volver a ser tan fuertes. Fue en ese momento que recordaron una forma en la ciertos dioses estaban presentes en el mundo mortal y podían volverse más fuertes de lo normal—decía esto último viendo hacia los egipcios— Ellos sabían que los egipcios usaban deificados para moverse con los magos y formar un nuevo nivel de poder—empezó a negar con la cabeza—No sé qué clase de acuerdo pudieron tener para que les dieran la información necesaria para regresar a las musas, parecía que tramaron un acuerdo de paz con el cuál tuvieron problemas posteriormente cuando los romanos lo rompieron—Jason carraspeó ante el tema, imaginándose el tamaño del conflicto que debió ser bastante grave—De esa forma, las musas escogieron nuevos cuerpos, muchachas que apreciaban las artes en las que se destacaban y que por sí misma mantenían su estela de poder; los espíritus de las musas se unían con el de las mortales y estas pasaban a ser inmortales una vez que el propio poder de las diosas se combinaba con su alma humana.

» Sin embargo, esta unión era demasiado delicada. Aun potenciados con el poder del dios un cuerpo mortal sigue siendo solo eso, un cuerpo mortal; las artes seguían evolucionando y las musas debían seguir esta evolución, cambiando de cuerpo y dejando al de la mortal anterior; normalmente cuando esto sucedía el poder de sus usuarias actuales se iban debilitando, las musas en ese estado preferían esconderse lejos de los dioses por si el cuerpo ya sea humano o de semidiós, no era capaz de soportar ante tanto poder que pudiera afectarle, sin contar que preferían mantenerlo en secreto por si alguien…quería sacar ventaja del asunto.

— ¿Pero por qué un dios querría sacar ventaja de las muertes de las musas? —Piper no parecía creer que los dioses buscaran algo en lo que pudieran perjudicarse todos, sin embargo la mayoría de los de la sala ya tenían una idea.

— No sería la primera vez—decía Zia, mirando a los demás— Lady Isis se arriesgó a provocar un levantamiento cuando hizo que Ra regresara al sol, lo que logró que Set quisiera tomar venganza matando a Osiris que era su hermano…con los dioses griegos también podría pasar algo parecido, ¿No? —miro algo tímida hacia los dioses griegos, deseando no meter la pata como su novio.

— Por desgracia, la maga tiene razón—suspiro Artemisa, mirando al suelo— Los dioses ya hemos probado ser capaces de todo en algunas ocasiones, muchos dioses menores se volcaron hacia Cronos por venganza a los olímpicos; por esa razón las musas suelen esconderse en alguna parte del mundo mortal cuando empiezan a debilitarse.

— Así que…la chica que vi en mi sueño, ¿Era una diosa? —Carter no acababa de creerse que esa chica indígena fuera en realidad una diosa griega, por más poderosa que pudiera sentirse aún a través de un sueño.

— Oigan, ¿Están seguros que la chica era indígena? —pregunto Percy, dubitativo, para luego mandarle una mirada de disculpa a la cherokee— No es por ofender ni nada, pero yo he visto a las musas una que otra vez y parecían 100% griegas.

— Las chicas prefieren tener la apariencia que tenían antes de su muerte en el olimpo—explico Dionisio, había pasado tiempo con ellas antes de que tuviera que asumir ese estúpido trabajo como castigo—Frente a los dioses prefieren no recordarles su falta de inmortalidad, principalmente para no hacer sentir a nadie incómodo—parecía consternado, y bastante concentrado para sorpresa de los semidioses— Pero esto no tiene sentido, la última vez que murieron fue hace menos de un siglo, poco antes de la segunda guerra mundial; normalmente toma doscientos años o un poco más antes de elegir otro cuerpo.

— Ellas…ellas me mencionaron que estaban débiles—Artemisa lucía pálida, lo que era decir mucho para una diosa—Antes de la guerra de Cronos, me habían dicho que estaban empezando a debilitarse; aguantaron lo más que pudieron durante esa guerra y cuando vino Gea…supongo que no pudieron aguantar más—se podía oír una nota de pesar en su voz; si bien ellas no eran doncellas eran damas inteligentes con las que le gustaba charlar en sus estadías en el olimpo.

— No es solo eso, ¿Por qué han decidido estar en cuerpos de egipcias esta vez? Magas, seguramente—decía Anubis, que seguía dándole vueltas al asunto— Ellas aun usando un método egipcio debían saber que los panteones no deben mezclarse, ¿Qué saben ellas que nosotros no?

Nuevamente, el silencio reino en la sala. Los que antes estaban confusos por fin entendieron el problema central y lo delicado que era todo esto; aunque trataban de mantenerse positivos algunos de ellos.

— Bien, puede que no sepamos eso; ¿Pero se trata de diosas no? Seguramente estarán bien en lo que encuentran esos nuevos cuerpos—por la mirada del centauro y los dioses, no tenía buena pinta— ¿Cierto?

— Señorita Kane, el estado cercano a la muerte no es el único delicado para las diosas, es la razón por la que pocos saben sobre la verdadera importancia de las musas…en el proceso en el que se encuentran en la deriva entre el Hades y el mundo humano no es solo la humanidad más vulnerable al conflicto, es su estado más débil al ser simples espíritus, incluso cuando encuentran el cuerpo de alguien de su agrado, la usuaria debe aceptar el espíritu dentro de sí, y no podrá tener su poder completo hasta que las nueve hermanas estén reunidas; en otras palabras, si alguien se entera de esto, puede aprisionar sus espíritus en lo que encuentran oportunidad, incluso si mataran a la usuaria con el espíritu dentro de ella…

— Seria muy muy malo, lo pillo—corto Sadie, completando las ideas por ella misma; si ya de por si el equilibrio de la humanidad en el centro del poder de los dioses se veía envuelto cuando las musas estaban débiles, no quería imaginar cómo debía ser cuando una moría, en especial cuando el mundo egipcio peligraba-más ahora que nunca, cuando la mayor parte de los dioses no podía intervenir-. Miro hacia los otros— Eso significa que tenemos un fin del mundo…otra vez, y nuevamente grecoegipcio; ya que mi hermano recibió el mensaje y como él no es una chica, es bastante probable que alguna maga de la casa de Brooklyn termine envuelta en todo esto, así que pueden contar con nosotros para resolver este asunto.

— Eh, puede que no sea una chica, pero ya he tenido que protagonizar profecías un par de veces, pueden contar con mi ayuda en esta—decía Percy, tratando de alivianar el ambiente y darle una mano a su amiga. Todos asintieron ante eso, algo más optimistas; no era la primera vez que pasaban por esto, podían hacerlo…o eso esperaban.

— Necesitamos hablar con el nomo vigésimo primero para esto, con el caos que se armó en la escuela debieron volver para allá y deben estar preocupados por nosotros—Razono Carter, recordando gracias a su hermana el lugar donde era líder y por obvias razones, debían estar alterados por un altercado en la escuela y nada que ellos aparecían.

— No hay señal de teléfono aquí, preferimos no usar tecnología porque atrae monstruos, y dado el incidente de hoy es mejor no arriesgarnos—explico Quirón viendo que Carter tenía su celular en la mano; él aún tenía que ver ese asunto sobre la Gorgona con monstruos egipcios, tenía sus sospechas, pero quería ver eso en privado antes de causar más histeria de la que tenían.

— Supongo que no tendrán un cuenco de aceite—pregunto el faraón, ya que esa era la otra única forma de comunicarse que tenían. Por limitado que sonaba, seguía siendo una más que la de los humanos comunes.

— Las ollas de la cocina no valen, ¿verdad? —intento Percy mirando al chico, por la mirada que tenía de parecer no decidirse entre estrangularlo o golpearse la frente, concluyo que no iban a servir de mucho.

— Entonces tendrán que usar mensajes Iris, ¿sus aprendices no se asustaran si usan alguno? —Annabeth miro a los dos profesores-exceptuando a los adultos responsables por ellos que enviaba Amos a la casa de Brooklyn-que solían enseñar en la mansión del nomo.

— Hombre, tomando en cuenta que suelen ver a los pingüinos de Félix todos los días, no puede ser lo más raro que ha pasado por la mansión—bromeo Sadie, aunque se podía decir que en cierta forma hablaba en serio; con todo lo que sucedió para sus alumnos, el enterarse que eran magos, las guerras, vivir en nueva york…eran más duros que lo que serían normalmente un puñado de niños y adolescentes.

Los chicos decidieron ir a la cabaña 3-exceptuando a Anubis los dioses y el centauro no los acompañaron, Artemisa quería hablar con las cazadoras y Dioniosio se fue con el director de actividades sin decir que harían-la mayor parte del grupo se quedó junta por estar demasiado inquietos para pensar en alguna otra cosa que no fuera todo el asunto de la profecía; Lacy decidió que ya era demasiado por un día y se fue a la cabaña a desempacar sus cosas-tenía planeado ir al campamento ese día por terminar clases-Rachel se volvió a su cueva para ver si recibía algo más del espíritu de Delfos; por otra parte Nico decidió extender su estadía en el campamento, aunque no formaba parte de la profecía prefería quedarse a ayudar ahora que estaban en problemas, Thalia fue con ellos ya que si se enteraban de algo más le diría a Artemisa, parecía creer que alguna de las cazadoras sería elegida por las musas.

Percy agradeció a los dioses por las Arpías que recogían las cosas antes de que llegaran los campistas, tenían que ir a la cabina de Poseidón por ser el único lugar donde encontrarían neblina-aun si era con agua salada de la fuente-ya que si fuera por él, ese lugar estaría tan desordenado como su habitación en Nueva York. Annabeth le entrego un dracma a Sadie.

— Esperemos que Iris no tenga problema con ayudar a aun mago—decía un poco nerviosa, pensando si de casualidad no debieron haber ido a la cabaña Iris, que probablemente podrían persuadir a su madre— Simplemente debes decir el lugar, entre más específico mejor.

— De acuerdo—hablo un poco dudosa la seguidora de Isis, observando el arco iris que tenían gracias a la ventana abierta y la fuente de agua de salada. Lanzo el dracma hacia el arco iris— Mansión de Brooklyn, nomo vigésimo primero, um, la biblioteca—no estaba segura de la última parte, pero no sabía dónde estarían metidos los demás, al menos podía contar con Cleo en la biblioteca.

Para alivio de todos, el mensaje no tardo en mostrarse, pero algo parecía ir mal. Se veía la biblioteca de la mansión, pero parecía que había más polvo y tierra de lo normal, y se veía un poco más desordenada de lo usual, como si hubiera habido una pelea-cosa que pasaba de vez en vez, Cleo tenía su humor y más cuando se metían con su amada biblioteca. La misma apareció de repente en escena.

— ¡Sadie, Carter! Al fin aparecen, estábamos preocupados por ustedes—decía, antes de notar que realmente no estaban allí, paso una mano por la niebla, haciendo que la visión se empezara a difuminar— ¿Qué clase de hechizo es este, y quienes son ellos? —menciono lo último, señalando a Annabeth y Percy que aparecían en la niebla.

— Es una larga historia; solo digamos que estamos bien, pero tenemos-

— Sea lo que sea, mejor vengan para acá—interrumpió la seguidora de Tot, notándose bastante nerviosa; raro porque normalmente al verse inversa entre libros solía estar calmada— No tenemos idea de que ha pasado, pero han entrado unos intrusos en la biblioteca, necesitamos que regresen para ver qué hacemos con ellos—al decir lo último, se fue un momento por lo visto para agarrar a alguien; en la escena volvió a aparecer Cleo que tenía amarrada-probablemente por el hechizo "tas" que era atar-a una chica morena, no muy mayor que ella, traía una camisa morada que no se podía leer lo que era y oponía cierta resistencia.

Nico-que veía desde más atrás, por lo la bibliotecaria no lo veía-se sorprendió al reconocer a la persona, se abrió paso entre los semidioses-que obviamente también la reconocieron-y pregunto.

— ¿Hazel?

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Uff que capitulo ha quedado, originalmente la escena de la biblioteca no aparecería en este capítulo pero no veía como alargarlo o en que parte cortar con este, así que decidí dejarlo así.

¿Qué harán los griegos en la biblioteca?-no se para que pregunto, actualmente apenas hay gente leyendo-Bah ni se para que pregunto, debe ser obvio. No sé si lo explicare en el próximo cap, por lo cual aclarare un poco el punto.

Para los que recuerden el primer libro, sabrán que la biblioteca estaba cavada en roca sólida, a mí me pareció raro porque aun para magos eso debería estar en alguna otra parte, así que cuando pensé en ello al releer el libro pensé, "Hombre, ¿Y si estuviera cerca de Nueva Roma?" ya lo sé, raro, pero factible, de cualquier forma esto es una locura.

Yo sé que lo de las musas está un poco raro; pero si bien admito que el arte es un poco banal, yo personalmente me muero sin él-¿un día sin música, libros/fanfics/escribir o incluso tele? Yo me vuelvo loca-además, ¿Qué chiste tenía esto sino fueran importantes? Sería algo así como "las diosas buscan quién las ocupe, pero ciertamente importan un pimiento y está bien si mueren" seh, pierde el chiste.

Lamento si quedo un poco aburrido el cap, la comedia no es mi fuerte-aunque lo intento-y como hay que hacer explicaciones, es difícil animar demasiado el asunto.

En fin, puede que inicie el quinto cap pronto; de cualquier forma empiezo clases mañana-escribo esto un domingo, sino lo subo hoy es porque sigo sin internet-así que se me complicaran las cosas.

Me disculpo también si quedo demasiado raro lo de las musas, ciertamente no soy Jacken o Pieri-que la última sí que sabe cómo convencer en las leyendas en mi opinión, sino me creen lean "The Mark of Athena"-así que no me salió muy bien, perdón.

Y si, sé que probablemente Carter y Percy no se llevan tan mal como para odiarse/pelear/etc, pero me da demasiada risa imaginarlo xD así que así lo dejo.

Bien, paro de disculpas y me despido,

Lira.