Disclaimer: Ni Percy Jackson ni las Crónicas de Kane me pertenecen.

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Los mestizos conocen al grifo psicótico

Acto seguido de que el hijo de Hades reconociera a su media hermana, la niebla se perdió y la charla termino.

— P-Probablemente la conexión sea más delicada porque se tratara de un territorio egipcio—razono Annabeth, aun algo sorprendida por ver a su amiga maniatada y también preocupada por ella. Nico se fue hacia los dos magos.

— ¿Por qué tenían a mi hermana atada? —pregunto con una voz algo escalofriante a ambos hermanos; desde que había pasado más tiempo en el campamento era menos aterrador y ya no tenía tanta tendencia a mezclarse con las sombras, no obstante todo parecía revertirse cuando se enojaba; y una de las cosas que aprendieron los semidioses es que el chico era algo protector con su hermana.

— Esa es una buena pregunta, que averiguaremos una vez estemos allí—Anubis se puso al lado de su novia, el también solía protegerla bastante-aun si ella podía hacer las cosas sola-y no era fanático de que la amenazaran, incluso si el chico no agarro la espada negra que tenía colgando en el cinturón esa aura oscura era obviamente motivo de alarma. Se desafiaron con la mirada, no obstante no dijeron nada.

— ¡Muy bien! Tenemos que ir para allá—interrumpió Percy poniendo una mano en el hombro de ambos; no era la primera vez que actuaba en fuego cruzado y ciertamente no quería que su amigo terminara envuelto como una momia por enfrentar al dios egipcio de los funerales. Vio hacia el italiano— Creo que será mejor que vayamos todos a ver personalmente que paso; Nico, ¿Crees poder llevarnos en viaje sombra?

— Yo solo sería un poco difícil, quizás si llamáramos a la Señorita O'Leary…—medito por un segundo, pensando en ello; ya tenía más fuerza y más experiencia desde lo de la guerra de Gea hace dos años, pero llevar a un grupo de once personas seguía siendo demasiado para él. Carter tembló.

— ¿Otro método griego? Creo que nosotros pasamos, mejor llamamos a Freak, si esto sigue en Nueva York podrá oírme desde aquí—decía aun algo shockeado por toda la información de las musas, prefiriendo volver a su normal y común locura egipcia de siempre. Los magos asintieron de acuerdo con él.

— ¿Freak? —pregunto Percy, que si bien ya había aprendido una que otra cosa egipcia en la batalla con Setne-no se enteró mucho, y menos la primera vez que vio a Carter-.

— No es nadie para asustarse, siempre y cuando no haya que lo asuste—rió un poco flojo, imaginándose eso— ¿Sabes? Mejor salgamos del campamento, no necesitamos que ningún campista venga asustado a atacarlo, o peor, que él se asuste y ataque a alguien.

Con esa alegre idea salieron de la cabaña de Percy para ir hacia la Colina Mestiza. Para ese momento Anubis ya había vuelvo con Walt-los semidioses se sorprendieron bastante al notar que el dios desapareció-ya que una vez dejaran el campamento Walt podría volver a su estado de estar a punto de morir, sin contar que ya había cumplido su función al entablar la reunión con Dionisio y Artemisa. Los magos veían todo con curiosidad, sobretodo Carter.

— Así que…este es el lugar del que no querías hablar—menciono viendo hacia Percy, recordando cuando comieron en ese restaurante en Montauk donde ninguno quería revelar demasiado del otro; incluso luego de verse al derrotar a Setne no quisieron comentar demasiado. Este asintió.

— Y yo estoy por ver el tuyo, así que estamos a mano—decía encogiéndose de hombros pareciendo restarle importancia. No obstante él sabía lo grave que era esto, el que se mezclaran los panteones era malo y peligroso, incluso cuando las circunstancias lo requerían. Sadie pareció confusa.

— Alto, Carter, ¿Tu no sabías del campamento mestizo? —interrogo; luego de la paliza que le dio al saber que no le conto lo del hijo de Sobek, concluyeron en que tenían que investigar sobre los griegos; nunca hablaron entre ellos sobre Percy u Annabeth. La misma parpadeo.

— Percy, ¿No sabes sobre la mansión de Brooklyn? —si bien Sadie no menciono mucho al respecto, si le hablo un poco de su hogar una vez acabaron con Serapis. El los chicos vieron hacia su hermana/novia respectivamente.

— ¿Ustedes si? —preguntaron los dos al unísono, viéndose confusos al terminar la oración. Las chicas ahogaron una risa-aunque Sadie no tan bien-y respondieron.

— Bueno, Sadie me dio de su poción se curación, se lo debía—se encogió de hombros la hija de Atenea.

— Y Annabeth lucho contra un monstruo lobo/león solo con un bolso lleno de libros mientras yo me las veía con el chucho, se ganó mi respeto—resumió la maga, que claramente se veía que tenía naturalidad con su amiga. Su hermano se le quedo viendo.

— Eh, yo he comandado un ejército de dioses, ¿Cómo es que no tengo tu respeto? —se notaba que estaba un poco ofendido, tanto el aguantar a su hermana menor para que una chica en menos de una tarde lograra lo que él no ha hecho en una vida, sin duda duele. La chica lo miro de arriba abajo antes de responder.

— Hombre Carter, aparte de que eres mi hermano; te digo que es difícil tenerte respeto, mejor dejémoslo en que no eres Annabeth ¿Vale? —decía tratando de restarle importancia al asunto, aunque se notaba bastante divertida. Todos estallaron en risas-excepto el seguidor de Horus que parecía entre molesto y avergonzado-aunque él se calmó un poco cuando su novia le tomo de la mano y beso su mejilla, reconfortándolo. Thalia fue hasta la inglesa.

— De acuerdo, entre eso y el juicio de Annabeth en definitiva me caes bien—decía poniéndole una mano en el hombro aun riendo, Sadie le sonrió orgullosa. Poco después, la hija de Zeus la evaluó con la mirada— Si todo este asunto grecoegipcio acaba bien, creo que nos vendrías genial en la caza.

— ¿En la que? —la chica juraba no haber oído bien. Walt que gracias a Anubis-que sabía del asunto porque este era uno de los tantos problemas de Thanatos con los muertos-se fue al lado de su novia y miro a la otra.

— Hemos hecho mucho para estar con ella, por favor no quieran quitárnosla—dijo mientras le pasaba un brazo a la maga por los hombros. Sadie enarco una ceja sin comprender, pero tampoco protesto. Thalia-como no sabía del asunto-lo resumió en que debía ser algún asunto machista.

— Hombres—concluyo mirando al cielo y tomando un poco de distancia, aunque seguía sin apartarse del grupo. El siguiente en acercarse fue Percy.

— Es una especie de insulto para ella, pero no te lo tomes a mal, ha estado mucho tiempo con las cazadoras—le decía al mago para que no se tomara muy en serio lo de Thalia, que aun cuando peleaban-y menudas peleas las que se armaban-seguía siendo una buena amiga de ella. Él solo suspiro y su novia seguía sin entender que pasaba.

Finalmente entre charlas llegaron hasta la colina mestiza, que luego de una gran sorpresa de los magos-a los que convencieron de no lanzarle ningún jeroglífico, tajo con espada, papiro o bola de fuego-pasaron un poco más lejos del terreno del campamento, lo suficiente para que los demás campistas les oyeran si pasaba algo pero no para que Freak se topara con Peleo-lo que según Carter, hubiera sido muy MUY malo-. El dueño del grifo silbo bastante agudo, si bien para los tímpanos de los chicos parecía que llego bastante lejos dudaban que en serio se oyeran desde Brooklyn.

— Es porque no lo conocen, seguro lo oirá—aseguro el mago líder del nomo vigésimo primero. Después de unos minutos en un silencio incomodo-no era que no quisieran hablar, pero como estaban fuera del campamento y eran unos siete mestizos y cuatro magos…era general esperarse monstruos como para ponerse a hablar-. Se oyó un chillido algo psicótico, al levantar la mirada un grifo con un pelaje rojo y dorado empezaba a descender con una barca atrás atada a él.

— ¡Por Hera! ¿Qué dem- —no termino Jason, mirando algo anonadado a la extraña criatura con alas de acerco que descendencia al frente de ellos; ahora eran los semidioses los que estaban reacios a atacar contra esa bestia.

— Eh calmense—dijo Carter, que enseguida avanzo hacia el colibrí de tres toneladas que era su mascota, tratando de tranquilizarlo— Tu también estate tranquilo Freak, son amigos, ¿Ves? No hacen nada—decía apuntando hacia los chicos, que si bien parecían a punto de tomar armas, aun no hacían nada.

— ¡FRIIC! —Obtuvieron como respuesta, chillando con bastante fuerza en dirección a los griegos y el romano, sin embargo seguido de eso miro hacia otro lado, catalogando que ya no los veía como amenaza.

— Vale, esa cosa da miedo, y yo tengo una mastín del infierno del tamaño de una grúa como mascota—menciono Percy, mirando aun algo preocupado hacia el grifo. Carter tercio el gesto, tomándoselo como una ofensa.

— Oigan, Freak es bastante bueno en lo que no lo asustan—defendió el chico a su mascota, subiéndose a la barca— ¿Vienen o qué?

Después de asegurarles a los que por primera vez iban en aerolíneas grifo psicótico-nombre acuñado por Sadie Kane y aprobado por Percy Jackson-que era completamente seguro y que para evitarse problemas mejor no fueran por la Duat, volaron por encima de Nueva York.

— Es increíble que los mortales no vean nada de esto—decía Piper, que si bien ya conocía los efectos de la niebla, una cosa era una que otra batalla y otra un grifo enorme que traía una barca colgando de él.

— Bueno, yo he volado sobre Nueva York con Blackjack y otros pegasos, supongo que eso no es tan distinto de esto—decía Percy, que si bien estaba sorprendido, era la única explicación lógica. Carter reacciono ante eso.

— ¡Alto! No habrás volado por Manhattan de casualidad, ¿o sí? —no podía asegurarlo, pero el recordaba hace unos inviernos cuando vio un caballo volador, si bien quiso preguntarle a Percy cuando hablo de pegasos nunca pudo responderle la duda.

— Si, lo he hecho, ¿Por qué? —el no entendía que tenía que ver una cosa por la otra o como podría él haber adivinado eso. Sadie conecto los puntos.

— Espera, ¿Te refieres a esa vez que juraste ver un caballo volador? —decía recordando lo mucho que se rió cuando le dijo de ese asunto, más ahora que lo mencionaba…podía ser que Carter hubiera visto ese mundo griego antes que los demás, sin saberlo.

— Parece factible—al menos para Annabeth, no le parecía tan raro; el mundo griego y egipcio estaba separado solo por el East River, así que, ¿Qué tan raro podía ser que se hubieran topado antes? Más para los magos, que podían ver a través de la niebla. Una idea apareció en su mente— Sadie, ¿Hace cuánto que tú y tu hermano están instalados en nueva York?

— Desde hace como dos inviernos, en Diciembre cumpliremos 3 años desde que vivimos aquí, ¿Por? —La inglesa no sabía a qué podía referirse, ni modo que lo hiciera pues ella no conocía a los magos.

— Hace tres años fue la Titanomaquia, llegaron solo unos pocos meses después de eso—decía recordando lo sucedido, toda Nueva York se puso a dormir y quedo parcialmente destruida, ¿Cómo es que los magos lo pasaron por alto? — En su mansión de Brooklyn, ¿Había alguien más antes de que estuvieran ustedes?

— El nomo vigésimo primero estaba escaso de gente en esos momentos, solo estaba nuestro tío Amos—explico Carter, que si bien no sabía sobre esa Titanomaquía sonaba un asunto bastante gordo. Thalia, Nico, Percy y Annabeth tuvieron el mismo pensamiento en ese momento, incluso si la mezcla de panteones era algo peligroso, el que otra persona estuviera despierta cuando sucedió esa guerra y no ayudo…ni lo conocían y ya querían estrangularlo.

— La fue una guerra entre Cronos y los olímpicos, hace tres años se libró la segunda Titanomaquía en la historia, si realmente la magia de Morfeo no logró dormirlo y él lo vio todo—la expresión de Nico se oscureció, sin ser capaz de terminar la frase. Él no era muy unido al campamento, pero muchos semidioses murieron por eso, si hubieran tenido la magia de al menos uno de los magos de la casa de la vida…quizás todo sería diferente.

— Estoy segura que tendrá una buena explicación, quizás puedan hablarlo con él—trato de animar el ambiente Zia, que ya conocía bastante bien al tío de los dos hermanos. El ambiente se puso algo incómodo ante la revelación, por un lado estaban los que estuvieron en esa guerra, los que sabían de que iba pero no estuvieron en Nueva York para ayudar, y los que tenían solo una vaga idea que estaban en otro lugar al momento de ello.

Con esa linda idea, los semidioses no pudieron evitar preguntarse… ¿En cuántos magos podrían realmente confiar, y que tan dispuestos estarían estos a ayudarles?

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¿Honestamente? Hay más en este capítulo-que técnicamente, ha pasado al sexto-porque me di cuenta que estaba quedando lo suficientemente largo para dos, y este lugar parecía el más preciso para cortar.

No diré mucho-ando mareada y quisiera terminar el sexto cap para entregarlo con este y el cuarto-pero una de las cosas en las que me puse a pensar al leer las crónicas de los Kane fue eso… ¿Qué diantres estaba haciendo Amos cuando atacaron Nueva York? ¿Y por qué ninguno de los dos panteones han intervenido en los fines del mundo?-vale que una cosa sea lo griego y lo egipcio… ¡Pero si el mundo se acaba, eso vale madres!-

En fin, los dejo con esto, lamento que sea tan corto;

Lira.