Disclaimer: Ni Percy Jackson ni las Crónicas de Kane me pertenecen.
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Reunión bajo la habitación de los recuerdos
Al salir del otro lado, aterrizaron con la misma suavidad que una pelota de futbol cuando la pateaban; el excéntrico grupo de adolescentes termino desparramado sobre una alfombra azul que simulaba el río Nilo, con una suerte que ninguno cayó fuera de él porque una cosa que podía certificar Sadie, es que no era agradable.
Una fina capa de arena quedo encima de todos ellos y en la sala en general, aunque tratando de estar debajo de una pirámide con arena en todas partes, hasta con la magia no se le podía exigir que eso estuviera impecable. Con una mueca que delataba lo "divertido" que le pareció el viaje, el hijo de Hades escupió arena.
— De acuerdo, he tenido suficiente de magia egipcia por un rato; cuando salgamos de aquí iremos por viaje sombra, Hazel tú me vas a ayudar—demando Nico mientras empezaba a sacudirse la arena de encima; con un malhumor que casi podía parecerse a Anubis antes de quedarse definitivamente en el mundo mortal.
— Por mí no hay problema—declaro la morena que se agarraba la cabeza algo mareada, por lo visto los viajes por portales egipcios le sentaban igual de bien que los viajes por bote-básicamente, la mareaban-. Incluso sino tuvo tanta magia Egipcia como su hermano, debía admitir que esta no le agradaba demasiado-y eso que ella era favorita de Hécate, diosa de la magia-. Al ver la sala, al igual que todos los semidioses, se quedó sin aliento.
— Es magnífico—murmuro asombrada Piper, que contemplaba todo como si se tratara de una obra de Arte; ella había visto el olimpo, tanto el ubicado en el Empire State como la cuna de los dioses, más había que admitir que Egipto no se quedaba atrás. Estaban ubicados en un pasillo que brillaba con luz violeta, jeroglíficos brillantes volaban alrededor de la habitación y las paredes mostraban distintas escenas.
Todos se quedaron impresionados con esto-incluso los pupilos, que solo habían estado un par de veces en la batalla de Apofis- Reyna tuvo el impulso de ver más de cerca, iba a poner un pie fuera cuando Sadie le agarro el brazo y la empujo hacia atrás antes de que pudiera sucumbir al efecto mágico de los recuerdos.
— ¡Cuidado! Esas imágenes pueden absorberte y freírte el cerebro, ya a los magos nos puede dejar con los cables cruzados, a saber que haría con un semidiós—argumento regañando a la chica, reteniendo una mueca de asco "Demonios, ya empiezo a sonar como Zia" pensó para sí, molesta. No es que dudara de la fuerza de los semidioses, más cuando la magia te quiere jugar en contra, estas jodido. Reyna puso la cara más firme que tenía, aguantándose la humillación.
— Gracias—murmuro por lo bajo, no le agradaba deberle algo a alguien y menos cuando no le tenía confianza, más dudaba de que la chica mintiera al respecto. Al ver hacia la pared, se dio cuenta de algo— ¿Esa eres tú con Carter?
— ¿Uhm? —ni siquiera se había fijado, más la escena que presentaba la Nueva Era era justamente la de la batalla contra Apofis; debía verse debajo de la Duat porque estaban ella y su hermano, solo que en él se veía el avatar de Horus y ella portaba alas multicolor, ambos luchaban con los otros dioses— Oh sí, es la guerra contra Apofis hace dos años—luego la miro más detenidamente, recordando que solo su hermano se presentó— Soy Sadie por cierto, la hermana de Carter, co-líder del nomo vigésimo primero y seguidora de la senda de Isis.
Reyna solo se limitó a asentir, algo impresionada. Con la derrota que hubo de Roma a Egipto, en un principio no se tomó en serio a los magos-el que los ataran fue por sorpresa, estaba convencida que de haber estado más alerta el resultado hubiera sido muy diferente-no obstante debía admitir que contra lo que luchaban no se veía algo que se pudiera tomar un paseo a la ligera, y ciertamente ambos hermanos parecían poderosos en la imagen. Eso solo le hizo ponerse más en guardia.
— ¿Por qué hemos aparecido aquí? —interrogo Jaz, que ahora se encontraba un poco más espabilada que antes-dejando de lado la caída y la sorpresa de la belleza del salón-si bien no había hecho muchos viajes al nomo primero en ninguna ocasión le dijeron que terminaban en la sala directamente.
— Eso vendría a ser por mi causa—Todos se voltearon a ver al único adulto que se encontraba en ese momento. Amos portaba una túnica de lino blanca, cuentas de oro en el cabello y unas gafas de pasta blanca con pequeños diamantes en ellos. Estaba parado al lado del trono, que soltaba un poco de humo como si fuera una piedra candente— Hice un hechizo para que aterrizaran aquí en vez de en el aeropuerto, si vuestros acompañantes pasaban por todas las seguridades mágicas, pitarían a la primera.
— ¿Es seguro usar el trono como reliquia? —decía Cleo un poco indecisa, si bien estaba forrada en oro todos sabían que algo así de antiguo podía terminar destrozada muy fácilmente. El lector jefe le dio una blanca sonrisa.
— Querida, no se es un Kane sin romper algunas reglas—concluyo para así, probablemente hubiera estado bastante nervioso de usar el propio trono de faraón-que curiosamente, el dueño era su sobrino-como portal, más no lo hubiera hecho si las medidas no lo ameritaban.
— Ese vendría a ser el eufemismo del año—dijo Zia divertida; si bien no paso tanto tiempo con los Kane como otros, ya sabía la tendencia-inclusive de su novio-de pasar por alto las reglas y hacer lo que fuera necesario-o lo que les viniera en gana, de parte de Sadie-. Carter no pudo evitar sonrojarse.
— ¿Cómo es posible todo esto? —No pudo evitar preguntarse Annabeth, mirando todo con sus ojos analistas de ingeniera, tratando de imaginarse como sería posible sin conseguirlo— Yo he hecho planos con cosas parecidas con magia de hijos de Hécate entre otras cosas…más no quiero de imaginarme el tamaño de trabajo que requirió esto.
— Concuerdo con ella—apoyo Hazel, que si bien no era hija de Hécate era cercana a ella—yo manipulo la niebla que es un tipo de magia, he manipulado escenarios para engañar a enemigos pero algo así…es impresionante—argumento sin despegar sus ojos de todo, aun usando su concentración no podía imaginarse haciendo que alguien viera una ilusión parecida. La sonrisa de Amos desapareció.
— Asumo que vosotras no son nuevas iniciadas de mis sobrinos—si bien era una afirmación un poco absurda, era todo lo que podía saber mirándolas sin más; como mago conocía lo egipcio, lo que estuviera fuera de ello escapaba de su control. Annabeth dejo de centrar su atención en la habitación y miro al señor.
— Tiene razón señor Kane, yo soy Annabeth Chase, una hija de Atenea—iba a seguir explicando cuando el lector jefe levanto una mano para que callara.
— Aquí no jovencita, es demasiado peligroso, platicaremos en el salón de guerra—terminando de decir eso, fue hasta la puerta secreta detrás del trono; y sin tardanza la abrió entrando de primero.
Si bien algunos estuvieron reacios, si el hombre había entrado con tanta confianza difícilmente era una trampa. Finalmente todo el extraño conjunto de gente se hallaba en la sala oculta; Amos hizo un conjuro para que nadie afuera pudiera darse cuenta que había gente en la sala, y mucho menos entrar.
— Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas—argumento, ya que la reunión debía ser secreta. Si bien Reyna seguía temiendo que terminaran por matarlos a todos. Se sentaron alrededor de la mesa-a diferencia de la primera vez que Sadie estuvo allí, había suficientes sillas para todos; a saber cómo su Tío lo supo-y miro hacia la rubia griega— Muy bien, ahora si procede.
Annabeth comenzó a relatar todo lo que pudo sobre los griegos y romanos, no estaba tan segura de que tanto sabría él y ciertamente hasta sus amigos egipcios no tenían la información completa. Una vez terminado el relato Carter comenzó el suyo-iba a hacerlo su hermana, pero la cayó porque decía que siempre se saltaba los detalles-yendo desde los dioses, anfitriones, magia y su propia historia. Luego de que acabaran con las explicaciones exhaustivas y las presentaciones; Amos que se agarraba la barbilla y examinaba a los grecorromanos, pregunto.
— Con que eso es lo que ha sucedido—decía con cierto enojo en la voz, pues sus sobrinos solo le devolvieron el libro de Tot y se saltaron la parte de su encuentro griego, aunque lo comprendía— Veo que los cuatro comprenden lo peligroso que es la junta de panteones, ¿Entonces por qué están vosotros aquí? —decía refriéndose tanto a los jóvenes Kane como a la pareja que cayó al tártaro. Sadie tomo la palabra.
— Esta mañana nos atacó una Gorgona que tenía unos serpopardos a mí y a mi amiga Lacy, que me entere que es una semidiosa—explico tratando de simplificar lo sucedido, porque ciertamente lo demás le parecía inútil— Luego de una explosión Carter, Zia, Walt y yo nos quedamos inconscientes, Lacy nos llevó al campamento y ahí nos curaron, es una suerte que el néctar sirva con los magos.
— No es solo eso—intervino su hermano, ya que aunque notaba preocupado a su familiar había algo más importante— Su oráculo dicto una profecía—Trato de recordar, se había esforzado en memorizarlo. Una vez que se acordó, dicto—
Nueve diosas han regresado al exilio de los espíritus
Las mortales deberán tomar el llamado
Griegas, romanas, egipcias
Las musas no distinguirán
Regresaran aquellas que se pensaban pérdidas para siempre
Y al final, solo ellas en conjunto el equilibrio de las inspiraciones se podrá restaurar
— Alto—intervino Reyna, mirando sorprendida al seguidor de Horus que había dictado las palabras del espíritu de Delfos— ¿Es por esto que nos pidieron venir con ustedes?
— En parte sí—decía Carter con una sonrisa de disculpa, por hacer que la líder se enterara de algo tan importante a estas alturas— No hemos sacado grandes conclusiones nosotros solos en el campamento mestizo, solo sabemos que los tres grupos estamos involucrados en esto.
— Un minuto—interrumpió Julián, que por la tensión de la situación al igual que sus amigas no se había atrevido a decir demasiado— ¿Cómo es eso que estamos en una profecía griega? O las chicas, es igual; ¿No se supone que estamos separados?
— Normalmente, es así—afirmo Amos, si bien parecía guardar bien la compostura estaba nervioso; manteniendo un ceño fruncido— No sé porque nos hemos mezclado en esta ocasión; si bien paso lo sucedido el año pasado fue gracias a Setne, pero los dioses normalmente suelen respetar más que nadie el que nosotros no nos crucemos, y mantenemos eso por algo.
— Eso me recuerda—hablo Thalia, mirando al antiguo líder de la mansión de Brooklyn; con las palabras del hombre se le vino a la mente lo que hablaron de camino al nomo vigésimo primero— ¿Usted estaba despierto durante la guerra de Manhattan no? La magia de Morfeo estaba muy dispersa como para afectar a los semidioses, incluso tratándose de un dios dudo que pudiera con las defensas mágicas de su casa.
— No podría comprobarlo—argumento, encogiéndose de hombros—en ese momento me encontraba en la casa de la vida, me habían llamado para advertirme de que mi hermano estaba teniendo cierta actividad anormal en los últimos meses; había tratado de hacerlos entrar en razón por la inocencia de él pero…luego me di cuenta que mi argumento no sirvió de nada—se lamentó, recordando el incidente del regreso de los dioses. La chica le vio de repente confusa.
— Pero… ¿Usted no se enteró de la actividad rara que hubo? ¿O alguno de ustedes se enteraron de que Tifón estaba cruzando el país y haciendo desastres? —volvió a preguntar; le costaba creer que si los magos estaban en todas partes; realmente TODOS hayan pasado por alto un titán de a saber cuántos metros cruzando toda américa. El hombre asintió esta vez.
— Me entere al regresar, la absurda idea que se inventaron los mortales no podía creérsela alguien que sabe de magia—parecía que la otra iba a replicar, más intervino— Así que tú te preguntas que hacíamos nosotros, puedo decir lo mismo de ustedes, ¿Dónde estaban en la batalla contra Apofis? No creo que ustedes pudieran creerse que hubo una gran tormenta de Arena y un camino de una enorme serpiente solo porque sí.
Esta vez, lo semidioses se miraron entre sí, como si alguno pudiera tener la respuesta.
— N-Nosotros creímos que se trataba de un monstruo que salió del tártaro, pero termino debilitándose tratando de hacer un desastre—hablo Hazel, que recordaba como discutieron del incidente en Nueva Roma con sus amigos griegos; estos asintieron.
— Pero afirman tener un maestro centauro más antiguo que cualquiera de nuestros magos, y esa batalla duro bastante tiempo; ¿No les parece que él pudo haber dicho algo, y venir hasta acá en...lo que menciono antes el joven, viaje sombra? —Nico se encogió un poco en su asiento, siendo pillado— También tienen algunos dioses que ustedes, que a diferencia de los nuestros pueden andar con libre albedrio por el mundo mortal; Dionisio, Artemisa, Termino, ¿No sería capaz alguno de ellos saber que estábamos en problemas?
Ahora todos los mestizos imitaron al hijo de Hades y se hicieron más pequeños en su asiento. Una buena parte de ellos por las noticias pudo saber que algo gordo se montaba en Egipto-a diferencia de sus batallas, donde en una estaban dormidos y en la otra en el olimpo como para que otros lo vieran-y sencillamente, decidieron pensar que era otra cosa y siguieron con su vida; cuando literalmente hasta niños de parvulario tuvieron que intervenir en esa batalla. Amos se limitó a negar con cierto reproche.
— Chicos, yo no les vengo a culpar—hablo con calma—sencillamente quiero que lo sepan todos. El mundo aun en peligro-ya sea por algo griego, egipcio o lo que sea-tiene solamente algunas personas capaces de hacerse cargo; nuestro problema con Set y Apofis solo podían afrontarlo mis sobrinos, así como los chicos de su profecía sus batallas con Gea o Cronos. Aun si el mundo corría peligro, sencillamente es como tratar de mezclar agua con aceite, no funcionaría— argumento, haciendo que los chicos se sintieran un poco más livianos.
— Esperen, a ver si entendí—Leo, que se había recuperado un poco del golpe "Hombre, aquí tuvo que luchar hasta el gato y ustedes no hicieron nada" miro hacia arriba, recordando todo— En los últimos tres años ha habido la batalla contra Cronos, Set, Gea, Apofis y Setne; así que básicamente en menos de cinco años el mundo ha estado en peligro cinco veces, seis si contamos el asunto de las musas.
Hubo un silencio sepulcral por unos segundos, hasta que con un carraspeo, algo incómodo el lector jefe respondió.
— Pues sí, básicamente es eso—todos los jóvenes parpadearon confusos, todos sorprendidos ante la idea de que en tantos siglos de paz, venía a ser justamente en ese periodo de tiempo donde el mundo corría peligro-si es que no pasó antes y no se enteraron-.
— Puesto así—empezó a decir Sadie, con una mueca— Yo diría que el mundo necesita una niñera armada hasta los dientes 24 horas al día— incluso con tanta tensión en el ambiente, la mayoría no pudo evitar caer en risas ante el chiste de la maga. Amos sonrió un poco.
—Ciertamente mi niña—intervino, antes de que su sonrisa se hiciera más grande—al menos me quedo tranquilo con que todas esas veces, ha habido un grupo de jóvenes que ha sabido manejarlo, y no dudo que este será el caso—decía con un tinte de orgullo en su voz.
— Pues bien—esta vez, el que comenzó a hablar fue Leo—no me importaría pasarle la antorcha a un grupo de guardaespaldas VIP—otra ronda de risas vino ante eso, que solo aumento cuando el usuario del fuego hizo un par de reverencias.
— Igualmente—dijo Frank, que ya controlaba mejor la risa— ¿Cómo es posible que el campamento Júpiter que está en california, terminara yendo hacia su mansión en Brooklyn?—el adulto se puso pensativo ante esto.
— Bueno, no es que pueda asegurarlo, sin embargo—mientras hablaba, reflexionaba—la biblioteca no la construí yo, fue hecha hace varios siglos por la familia Kane, en una ubicación secreta ya pérdida en algún lugar de Egipto. Estaba hecha con un conjuro para que el lugar donde se estableciera la central de la familia Kane, esta estuviera allí—comenzó a atar cabos—Podría ser posible que, al igual que se mueve su centro de poder; la biblioteca se mueva de ubicación hacia algún nuevo lugar donde pueda quedarse; quizás se mueva toda la roca donde fue tallada o solo la estructura con los manuscritos.
— Pero no tienes idea—concluyo Sadie, viendo a su tío; nuevamente negó con la cabeza.
— Ni de lejos, cuando me instale en Brooklyn con el permiso de su padre sencillamente use el hechizo, con algo tan antiguo en la familia ninguno de los dos se puso a cuestionar, sin contar que estuviera donde estuviera parecía igual—la maga pariente del hombre tuvo el impulso de golpearse la frente; menudo fallo mágico el que la habitación cambiara de continente con tanta facilidad y nadie se pusiera a pensar que pasaría si lo hallaban; suerte que fueron semidioses y no mortales.
— Vale, ¿Entonces por qué no funciono el hechizo de unir cuando lo utilice? Las demás cosas volvieron a la normalidad cuando lo utilice.
— Probablemente se deba a la magia que hay en ese túnel; al ser parte de un área romana la magia egipcia no le afecta—frunció el ceño, notando algo—la misma magia debió protegerlo de que romanos la encontraran, ahora que la profecía ha aparecido es posible las barreras entre los panteones se hallan debilitado, sin embargo los hechizos egipcios siguen sin poder acertar con semidioses.
— ¿Entonces cómo es que todos nosotros terminamos atados con ese hechizo que usaron? —si bien Reyna no le gustaba involucrarse de todo en ese asunto egipcio-que si bien ella estaba inmersa en el mundo grecorromano, el egipcio le venía a parecer aún más enloquecido-quería al menos enterarse como fue que parte de su legión se vio así de humillada.
— La cuerda mágica es un objeto físico a diferencia de la mayoría de los hechizos de jeroglíficos que empleamos, puede que por ello los afectara— razono Walt, ya que era la única explicación lógica que se le podía encontrar. Carter bufó.
— Hubiera sido genial saber eso antes de que este tipo tratara de partirme en dos—decía apuntando hacia Percy, el solo rodó los ojos.
— ¡Oh vamos! ¿Pudiste moverte después de ese corte en la muñeca no? Yo era el que parecía un estúpido unicornio con la espada pegada a la cabeza—menciono sin pensar demasiado en ello, porque de haberlo hecho hubiera tomado en cuenta las risas que había en ese momento.
— ¿Unicornio? Esa parte no me la contaste—decía entre risas Annabeth, imaginándose como sería su novio con la espada pegada a la cabeza y cabalgando por ahí como si fuera un caballo con un cuerno.
— Estoy seguro que nadie quiere saber eso—dijo bajito con las mejillas ligeramente rosadas, encogiéndose un poco en su asiento.
— Sí, sí queremos—dijeron todos a la vez, logrando que el heredero del mar maldijera en griego por no haber dicho mejor sus palabras mientras todos rompían nuevamente en risas, incluyendo al tío de los dos hermanos egipcios.
— Muy bien niños—por fin pudo decir Amos, que había estado ocupado riendo—por aquí es muy tarde y todos tienen lugares a los cuales volver, lo mejor sería que se fueran.
— Pero, ¿Cómo haremos con respecto al asunto de las musas? —pregunto Frank, mirando confuso al único adulto de la sala. El los miro con solemnidad.
— Como les dije antes, ustedes son la generación que se ha encargado de mantener al mundo a salvo, no les diré como organizarse en sus problemas—algunos gruñeron ante esto, queriendo poder por una vez dejarle el peso de los problemas a un adulto—Yo les aconsejaría poner embajadores en distintos lugares e investigar todo lo que puedan, pero esa es decisión suya.
— Embajadores—repitió Reyna en murmuro, pensando— No es mala idea, lo veremos una vez estemos en casa.
— Okey—Nico fue el primero en levantarse de su asiento, yendo a un lado de la habitación-que era bastante grande y lo suficientemente mal iluminado como que hubiera una zona oscura donde no se pudiera ver el final- miro hacia los demás— Quedamos en que haríamos viaje sombra de regreso, todos tómense las manos y no se suelten pase lo que pase.
Siguiendo las instrucciones del hijo de Hades, procedieron a mantenerse juntos. Hazel-moviendo la cabeza a un lado pues se encontraban en una columna de gente lejos de su hermano-lo vio.
— ¿A dónde vamos?
— Vamos al campamento mestizo—irrumpió a Annabeth, mirando a los chicos inframundo— es lo más cercano a una tierra intermedia que tenemos, y creo tener una buena idea de quién puede ser embajador para los egipcios—los líderes de la mansión de Brooklyn levantaron una ceja, pero no dijeron nada.
— Cualquier cosa, vayan a la mansión de mis sobrinos y podrán entrar en contacto conmigo—instruyo Amos, que si bien estaría lejos, planeaba seguir lo más cerca posible esta nueva profecía.
Siendo tragados por la oscuridad, viajaron nuevamente al otro lado del planeta.
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Okey, esto ya salió un poco más largo. Al igual que con el anterior capitulo-aunque no lo mencione-tengo la mente tan nublada que no solo no tengo opinión al respecto, sino que no sé qué tal pudo haberme salido. Dado que hubo risas-literalmente-en ese capítulo, espero que no quedara tan pesado.
Honestamente quiero empezar el noveno, pero aquí ya es tarde y aunque por suerte comenzare clases el jueves-sí, dije que iba a ser el lunes, pero el ministerio obligo a mi colegio a cambiar la fecha por fumigación-y aquí ya es tarde, no puedo arriesgarme a joder más mi horario. Igualmente, veré iniciar pronto ese cap.
Probablemente se pregunten, ¿Por qué traje a tanta gente, si apenas dijeron algo relevante? Porque por mal que se me de manejar multitudes, era necesario; no podía imaginarme solo a Sadie, Carter, Zia y Walt enterándose de todo el asunto, más la pobre Cleo que termino con su biblioteca hecha un desastre.
Vale, eso es todo, gracias por leer;
Lira.
