Disclaimer: Ni Percy Jackson ni las Crónicas de Kane me pertenecen.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Dos "amigos" se reencuentran

A diferencia de cuando llegaron al Cairo, el excéntrico grupo termino depositado con cuidado detrás de la casa grande, a la sombra que esta proyectaba. Debido al esfuerzo por traer tanta gente-eran unas diecisiete personas-ambos chicos por poco caen desmayados al suelo; Hazel fue atrapada por su novio mientras Nico era sujetado por los hombros gracias a Jason y Percy-que no estaban muy lejos cuando el sucumbió-no obstante, este último no tardo en apartarlos.

— Estoy bien—alego, mientras agarraba el tabique de su nariz y parpadeaba un poco, como si no viera del todo bien. Sus dos amigos le miraron preocupados más no dijeron nada, todos sabían lo tozudo que podía ser el chico y más porque odiaba el contacto físico, incluso si este evitaba que se diera de frente contra el piso. Los magos que no habían estado antes en la zona miraron con curiosidad todo.

— ¿Así que este es el campamento mestizo? —pregunto Jaz mientras notaba las cabañas a la lejanía, junto con las canchas de voleibol y todo en movimiento, ya que por el fin de clases muchos campistas volvían al lugar. La rubia parpadeo como si estuviera confusa—realmente parece un campamento, pensé que sería un poco más…griego.

— ¡Wow! —Dijo Julián, antes de apuntar a unos caballos con alas a algunos metros de ellos, tenían algunos chicos encima que parecían prepararse para una clase de equitación, o de vuelo, o lo que fuera— Okey, eso en definitiva no se ve en un campamento normal.

— Hombre, si ustedes tienen un grifo, nosotros podemos tener pegasos—decía divertido Leo dándole unas palabras en el hombro al seguidor de Horus.

— Annabeth, ¿Quién decías que podía ser embajador de los griegos para nosotros? —pregunto Zia ignorando la conversación de los chicos; aún tenía que organizarse al respecto de los embajadores y tenía curiosidad por quién tendría en mente la hija de Atenea. Esta le sonrió.

— Bueno, ya que tenemos que hacer investigaciones, una vez Sadie menciono que en su biblioteca podían traer toda cantidad de libros y objetos de cualquier lado del mundo, ¿no? —La mencionada asintió— Entonces si vamos a investigar de las musas, es probable que una buena parte de la información este en griego, lo mejor sería que recopilaran la información y alguien tradujera.

— En otras palabras, tienes en mente uno de tus hermanos—interpreto Percy, que conocía bien a su novia; si había alguien que le pusiera suficiente empeño al griego como para leer escritos antiguos eran los hijos de Atenea-los únicos que normalmente eran capaces de aguantarse el martirio de leer libros complejos aun con la dislexia-. Annabeth le dio la razón y se pusieron en camino hacia las cabañas.

— De todas formas, ¿Qué haremos con respecto la entrada de Nueva roma a la mansión de Brooklyn? —Dudo Frank que medio cargaba con Hazel, que tomando en cuenta que no se podía arreglar con magia egipcia y sería peligroso llamar constructores de la ciudad-lo último que necesitaban es que se filtrara información-tenían una situación complicada. Cleo cavilo.

— Creo que puedo hacer que los shabtis-al menos dos- monten guardia, para que nadie no autorizado cruce—reflexiono, pensando en el conjuro requerido para ello. Reyna trato de recordar la pequeña lección rápida de magia que dio Carter en la reunión antes de darse cuenta de que hablaba la seguidora de Tot.

—Un momento, ¿te refieres a esas estatuas de la biblioteca? —pregunto asombrada, pensando que quizás con algo de suerte, pudiera hacer lo mismo con sus perros metálicos-no podía dejarle toda la seguridad a los egipcios, y eran lo más parecido a dos guardias inanimados confiables que tenían-. La brasileña asintió.

— ¿Puedes hacer que hagan eso? —interrogo Walt, ya una que otra vez la maga logró que los shabtis hicieran algo más que su cometido-dado que estaban hechos para traer cosas, buscar información en la biblioteca, y aun así logro que las estatuas hicieran una recopilación detallada de todo lo que había en la biblioteca, que por poco le ponen código de barras a una caja sombra-Cleo se encogió de hombros.

— Estoy segura que puedo hacer que un par hagan eso, y sustituirse si necesito de alguno para cualquier cosa; es cuestión de hallar el conjuro indicado—se puso la mano en la barbilla, reflexionando al respecto. Eso era una de las cosas que siempre decía, "es solo cuestión de hallar el conjuro indicado" creía firmemente que había un hechizo para todo, ya sea porque su dios Tot lo haya creado o bien otro mago; era simplemente cuestión de buscar. Finalmente llegaron a la cabaña de Atenea.

— De acuerdo…esto si es más griego—murmuro para si Jaz, que admiraba la cabaña azul con lechuzas frente a ella junto con el resto de sus amigos-exceptuando a Cleo, que seguía pensando-.

— ¡Malcolm! —llamo la rubia a su hermano, tocando la puerta de la cabina. Estaba segura que el chico estaba allí, aprovechando que por fin había algo de tiempo libre por la llegada de los demás para seguir su lectura-tomaba cada chance que tenía, aunque descasaba de vez en vez por el dolor de cabeza.-. Un poco molesto, se vio que el chico salía de la cabina con el libro en las manos.

— Annabeth, estoy terminando el libro, si me dejaras acabar…—levanto la vista para enfrentar a su hermana, antes de notar que traía todo un grupo de gente con ella, más solo se dijo en la morena que había levantado la mirada del suelo, al oír una voz familiar. Cuando sus ojos se encontraron, no pudieron evitar sonreír.

— ¡Eres tú! —dijeron al unísono, sin evitar dar algunos pasos hasta quedar el uno frente al otro; la hermana mayor se sorprendió al ver que la maga logró que a ella y a sus hermanos les tomaba normalmente un buen rato: hacer que el chico cerrara el libro.

— ¡Pensé que no te vería hasta volver a la biblioteca Pública de Nueva York! —decía entre sorprendida y alegre la brasileña, el semidiós no se quedaba muy atrás.

— Yo igual—sonreía con un ligero rubor en las mejillas, cosa que no se le paso por alto a la consejera de la cabaña, a la hija de Afrodita ni a las compañeras de la egipcia. Parecía un poco indeciso, pero agrego— Me alegra oír que no te importe usar tu acento.

La chica no tardo en sonrojarse al escuchar eso, más seguía sonriendo. El otro parecía un poco incómodo con lo dicho, apartando un poco la mirada al suelo. Dejando de lado la sorpresa, Annabeth empezó a atar cabos y se adelantó hasta los dos.

— Un momento, ¿Ibas a volver a verla cuando terminaras el libro? ¿Por eso leías con tanta prisa? —pregunto algo consternada. Ya le había parecido raro que su hermano fuera tan rápido con un libro, ¿Pero por una chica? Él nunca había hecho algo parecido en todo lo que llevaban conociéndose.

— Alto, ¿Fue por él que empezaste a usar tu acento natal? —Carter también había unido los puntos, e igualmente estaba sorprendido; de todas las personas pudiera terminar haciendo algo por un flechazo, nunca creyó que la seria y trabajadora Cleo terminara haciendo algo por un chico. Los dos se ruborizaron fuertemente.

— ¡Annabeth/Carter! —nombraron al mismo tiempo apenados, antes de pasar a verse sorprendidos y luego viendo a sus pies, bastante apenados por haber sido pillados por justamente con la otra persona. Los dos mencionados no pudieron evitar tener la quijada por el suelo, no se podían creer que habían acertado.

— Hey, ¿No que Hathor y Afrodita hacía que no se mezclaran los panteones? —le susurro Sadie a su novio, porque evidentemente, se notaba que entre el griego y la egipcia pasaba algo más que solo gustar de la lectura. El mago se encogió de hombros.

— Al parecer, hay excepciones—dio como respuesta, ya que por lo visto el dios también se preguntaba cómo es que esos dos acabaron juntos.

— Annabeth, ¿Para qué me necesitabas? —inquirió Malcolm, viendo a su hermana y tratando a la vez de pensar en cualquier cosa que le pudiera quitar el color de las mejillas; Cleo seguía sin poder verle. La mayor parpadeo, por lo visto aún seguía en shock.

— Es algo largo de contar—no había forma de sintetizar todo lo que habían hecho ese día en pocas palabras; volteo a ver a la maga, no sabía que pensar sobre ese "interés" del chico en ella, pero independientemente de ello iba a necesitar que trabajaran juntos— Cleo, supongo que ya conoces a mi hermano—carraspeo un poco, incomoda— él es el que decía que podría ayudar a traducir los textos, como sueles encargarte de la biblioteca de Brooklyn y conoces el funcionamiento de los shabtis, creo que lo mejor es que trabajen juntos.

"Así no es como me imagine que sería encontrármela otra vez" pensó para sí el hijo de Atenea mientras trataba de no hacer una mueca antes de dar ideas equivocadas; si bien se alegraba de encontrarla-o se alegró antes de que se arruinara-le hubiera encantado evitar al público espectador y a su hermana dejándolo en evidencia. Entre tantas cosas, apenas podía pensar en que le necesitaban.

A él nunca le había pasado esto; nunca había tenido la cabeza tan nublada que no podía pensar correctamente o que una chica hiciera que se replantease totalmente sus palabras-donde normalmente, no dudaba en decir lo que pensara-. Tomando la valentía suficiente para volver a mirar a la morena-aunque esta no le mira-decide que quedarse callado debe verse definitivamente estúpido.

— Nosotros nunca nos presentamos correctamente—recordó, aunque obviamente ese era un dato obvio; trato de no perder el hilo o volvería al pánico— Soy Malcolm—extendiendo su mano para que la tomara.

Por lo visto, eso fue suficiente para que la otra dejara su timidez. Levantando un poco la mirada; pudo ver que sus mejillas seguían coloreadas de rosado y aun así era capaz de entornar una sonrisa tímida que hacía corto circuito en su cerebro-por imposible que fuera-tomo su mano— Soy Cleo, encantada.

Se quedaron enganchados en la mirada del otro igual que la última vez; pareciendo demasiado cómodos para separarse por sí solos. Annabeth sentía que el shock regresaba a ella, más sabía que no tenían tiempo para eso— Bueno; creo que la mejor forma de llegar a la mansión de Brooklyn será en pegaso, Cleo indícale a donde hay que ir y Malcolm cuando hayan llegado has que el pegaso vuelva para acá—de repente trago, recordando algo— Y Cleo, por favor trata de que no se encuentren con Freak.

La salvadora de la Atenea Partenos se había enfrentado a muchas cosas, había visto tantos monstruos y criaturas de horror que prácticamente podía llenar un libro entero; más seriamente el bicho de grifo que tenían los magos era inquietante. La brasileña asintió si bien su acompañante no entendió, no obstante se fueron juntos

— Por lo visto chica lista, acabas de conocer a tu cuñada—rió entre dientes el hijo de Poseidón una vez los dos amantes de los libros estaban lo suficientemente lejos para no oírles. Annabeth hizo un mohín, aunque debía admitir que sospechaba que fuera así.

— Si sesos de alga se dio cuenta, es que esos dos realmente son obvios—atribuyo Thalia, y seguido de esos todos estallaron en risas junto con ella. Esta vez fue el turno de Percy de fruncir el entrecejo.

— ¡Oigan, mi chiste fue tan bueno como el de ella! ¿Por qué no se rieron del mío? —reclama el chico.

— Es que ellos dos son algo tiernos—aclara la hija de Afrodita con una sonrisa.

— Por otro lado, burlarse de ti nunca pasa de moda— declaro Leo, haciendo que otra ronda de risas apareciera.

Para ser mayor de edad y estar a punto de cumplir diecinueve, la respuesta Percy fue cruzarse de brazos como niño chiquito y murmurar algo sobre una campaña contra el bullyng de los chicos con mejores chistes que las cazadoras. Annabeth le toma de la mano y le da un beso en la mejilla, a lo que su novio le responde con una sonrisa; había cosas mucho peores que tus amigos se burlaran de ti.

— Y por muy entretenido que sea—empezó Sadie, que para sorpresa de su hermano; fue de las primeras en parar de reír— Necesitamos ver a quién enviamos a que campamento o a la mansión.

— Sería bueno un lugar donde podamos reunirnos sin que nos interrumpan—intervino Reyna, aunque probablemente no pudiera pensar en algún lugar; la romana había que estado una que otra vez en el campamento, pero no era una experta y en definitiva no sabía dónde podrían efectuar su reunión, tomando en cuenta que el anonimato sería bueno para no causar histeria colectiva.

— Mejor vayamos a mi cabaña—el que hablo fue Nico, todos se voltearon a verle; el mestizo había intervenido tan poco a lo largo de todo que no esperaban que lo hiciera de nuevo. No reacciono ante ser el centro de atención— Ni los Stoll son tan estúpidos como para meterse allí, no nos molestara nadie.

— Muy bien, vayamos—repuso Annabeth.

. . .

A los pocos minutos, todos se hallaban acomodados en algún lado. La cabaña era espaciosa aunque Nico fuera el único mestizo allí, había dos camas-Hazel podía venir con los griegos si quería y podía instalarse, en la cabina de Zeus estaba igual incluso aunque Thalia fuera cazadora-y los adolescentes se acomodaron donde pudieron, siendo tantos no cabrían sentados en la cama y no había sillas. Rachel estaba con ellos ya que al igual que Carter había visto algo, puede que tuviera información para dar.

— De acuerdo—hablo Carter, una vez todos estaban en algún lado— Según la idea del tío Amos, hay que enviar embajadores, así cada persona de un bando puede mantener un ojo puesto en el otro sin que haya problemas.

— Creo que sería conveniente que la mayoría de las chicas presentes aquí se queden—dijo Rachel de repente; el líder de la mansión de Brooklyn se quedó mirándole, sin entender de donde había salido eso. La chica había estado mirando el suelo ensimismada, antes de notar que todos le veía, levanto la mirada— N-No sé por qué, simplemente lo sé; de cualquier forma no es que yo pueda ser una musa.

— ¿Por qué no? —pregunto Jaz confundida, aunque la habían traído y oyó de la oráculo en la reunión, nunca se la habían presentado como tal. La pelirroja pareció apenada.

— Yo ya poseo al oráculo de Delfos conmigo, si ya el alma de una diosa puede ser algo arrolladora no creo poder con las dos cosas—la explicación no terminaba de cuajar del todo, más luego añadió con seguridad— Simplemente estoy segura de ello, no estoy destinada a ser una musa.

— ¿Puedes detectar si alguien de aquí lo es? —inquirió Julian, que con el dedo apuntaba a toda la sala. Nuevamente, la oráculo se veía incomoda.

— No, lo siento—admitió avergonzada, sería más fácil para todos si pudiera saberlo. El mago frunció el ceño, para luego murmurar algo de que no tenía sentido que supiera de una cosa y no de la otra, más no discutió con la magia griega.

— Un momento, ¿Por qué habríamos de quedarnos aquí? —interrogo Zia con un poco de rudeza, al sopesar sus palabras, trato de corregirse— Es decir, no es que no confié en vosotros ni nada… ¿Pero no crearía problemas? Somos magos, no mestizos; además de que no veo porque sea necesario.

— No tenemos forma de saberlo—intervino Jason, asomando su cabeza ya que estaba un poco alejado de la seguidora de Ra; mostrando la misma firmeza y confianza que cuando era pretor— Pero sería bueno escucharlo; seguimos una profecía griega y es del consejo de la oráculo que lo dijo, cuando se trata de profecías y señales es mejor no cuestionarla porque generalmente acaba peor, lo mejor que podemos hacer es seguirlas, aun si van hacia nuestra muerte.

— Sobre todo lo de la muerte—aclaro Leo asintiendo con fuerza; él estuvo a punto de morir por los pelos gracias a una. El superman dorado le dio una mirada de "no ayudas" que para sorpresa de nadie, no le prestó atención. Zia no parecía mucho más animada y menos los demás magos.

— El campamento es seguro—trato de animar un poco Piper, usando algo de su charmspeak en ello, esperando que funcione con los magos— Simplemente tienes que saber sobrevivir, es todo; estoy segura que podéis hacerlo.

— Bueno, si necesitan que un romano se quede aquí como embajador me ofrezco—decía Hazel, volviendo al punto original antes de que alguien quisiera agregar más carbón al fuego con lo anterior. La chica sonreía segura— Puedo quedarme aquí en la cabaña con Nico, sé que los de la cabaña de Hades no suelen seguir un horario como tal así que podré mantener un ojo abierto.

— Yo iré con los egipcios—para sorpresa de todos, eso vino de Reyna. Ninguno lo espero, pero quienes estaban más sorprendidos eran Jason y Frank, ya que ambos estuvieron a su lado sabían que ella tenía a su ciudad por encima de todos— No podemos arriesgarnos a que más gente lo sepa, puedo venir aquí si es necesario y también podré mantenerme al tanto de Nueva Roma.

— Creo que será mejor que yo también vaya—opino Thalia— Artemisa seguramente querrá que vaya para que la mantengan informada; y sin ofender Annabeth, pero por lo que hemos visto de tu hermano, dudo que sea capaz de ver algo más allá de Cleo—la chica mencionada hizo un mohín al respecto más no dijo nada; si había algo cierto sobre los hijos de Atenea es que cuando les pegaba el amor les pegaba con ganas, ellos siempre dependían de su inteligencia y el amor les venía a voltear el cerebro, así que por lo general el efecto era similar a estar de cabeza.

— Iré a Nueva Roma— Carter hablo con decisión; con esas palabras todo el ambiente cómico que se abrió con el comentario de la hija de Zeus cayó. Los magos se veían preocupados, sobre todo su novia.

— Carter…

— Zia—el mago se volteó hacia la misma, agarrando sus manos y mirándola a los ojos— Tu, Sadie y Jaz tienen que quedarse aquí según lo que dijo Rachel; estarán a salvo—por lo visto eso le hacía sentirse mejor, y lo hacía; ya una vez estuvo separada de ella mucho tiempo y fue porque estaba metida en un sarcófago y en otra siendo lugarteniente de guerra; incluso si ella podía cuidarse, prefería no perderla de vista a menos que supiera que estaría bien. El chico dejo a la árabe y vio hacia el chico que fue de sus primeros pupilos— Walt, necesito que seas líder de la casa de Brooklyn mientras tanto—el mismo asintió, confiado.

— Yo estaré con él—dijo Jaz, se apresuró a seguir hablando antes de que la interrumpieran— Necesita ayuda para manejar todo, además seguirán pasando cosas peligrosas y soy la mejor sanadora que tienen. Sin contar que con todo el trabajo extra que tendrá y con el trabajo en la biblioteca de Cleo, alguien enterado tiene que ver las cosas por los egipcios.

— ¡Eh, y que hay de mí! —se quejó Julián, mirando acusadoramente a la chica. Esta parecía apenada, no quería decirle que no confiaba en su intuición, porque este venía a tener tanto sexto sentí no-mágico como un neumático.

— Como sea—intervino Annabeth, antes de que comenzara una pelea— Creo que lo mejor sería hablar con Quirón, tenemos que decirlo sobre esto y ver donde podrán quedarse las chicas.

Todos estuvieron de acuerdo con ello, cuando estaban de camino a la casa Grande nuevamente; un montón de chicos cargando algo se les interpuso de camino.

— ¿Qué esta pasando? —interrogo Percy mirando a todos lados; pensó que quizás el campamento sufría una especie de ataque y sin duda él se lanzaría a lo que sea necesario para detenerlo. Empezo por detener a Will, que iba frenético.

— Percy, ahora no tengo tiempo—gruño el hijo de Apolo, lo que sorprendió a todos lo que lo conocían; el semidiós por lo general era muy tranquilo— Dos mestizas acaban de llegar con heridas graves, el sátiro que iba con ellas ni siquiera sobrevivió; si me disculpas—seguido de ello se deshizo del brazo del hijo de Poseidón que le impedía el paso.

Todos se quedaron quietos, pensando, ¿Acaso podría ser que las dos mestizas…

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Os juro, acabare odiando esta serie; no sé qué me da más dolor de cabeza, ver cómo hacer para no sentir que escribo un montón de cosas aburridas, o mi cabeza que no para de chillarme "¡escribe!" se los aseguro, empiezo a tener una obsesión que vaya más allá de lo sano.

Como sea, ¿adivinen quién anda cansada, escribiendo cuando debe estar en cama? Sí, yo; odio el hecho de que parece que solo logró empujarme para escribir cuando estoy más cansada, no me entiendo.

Quisiera escribir el décimo cap, porque es algo genial que he querido escribir desde el principio de la serie-bueno, hay algo mejor, pero eso es otro tema-nuevamente gracias a cualquiera que lee esto-si es que lo hay- y me despido.

Lira.

P.D: Nunca leais divirgente por el bien de sus cabezas, corazones y lagrimales, Veronica Roth es una asesina a sangre fría.