Gracias por los reviews del capítulo anterior, con eso dan ganas de seguir gracias a franchiulla, si en esta historia así será Regina jaja y a evilgween, veras que no te arrepentirás, y las dudas serán resueltas pronto (si las dejas no hay problema), y gracias creo que ya te tengo. Este es corto, el próximo ya no lo será, Y se que ansían que salga Emma no desesperen, ya esta a la vuelta de la esquina, bueno aquí esta el siguiente:
Se estacionó en lo que parecía el garaje de un gran almacén. Enfrente estaban 2 hombres con camisa de franela sentados en robustas sillas que les proporcionaban una buena vista del lago.
La saludaron asistir asintiendo con la cabeza cuando apago el motor y salió del auto; luego el de la derecha le hizo un gesto tocando el ala de su gorra azul, que llevaba el nombre de la tienda, tienda mercantil y supermercado mac.
- Parece que tiene un problema, señorita.
- Eso parece. ¿Conoce a alguien que pueda darme una mano?
El hombre se levanto de la silla. Era fornido, de rostro de rostro rubicundo y arrugas que marcaban la camisetas de sus amables ojos castaños.
- ¿porque no habré el capó y le echamos un vistazo?
- Se lo agradezco – cuando tiró la palanca, el abrió el capó de golpe
- Empezó a salir hace unos dieciséis kilómetros, creo. No estaba prestando atención. Estaba distraída por el paisaje
- Suele pasar. ¿Va al parque?
- Iba, más o menos. Creo que el auto tiene otros planes.
Su acompañante se acercó y ambos miraron dentro, con el ceño fruncido, ya sabiendo qué pasaba.
- Se le rompió la manguera del radiador- le informó- va a tener que reemplazarla.
No sonaba tan mal ni tan costoso.
- ¿Hay un lugar en el pueblo donde pueda hacerlo?
- En el taller Nolan se lo arreglan. ¿Porque no lo llama?
- Me salvó la vida- dijo ofreciéndole una sonrisa y la mano, un gesto que se le daba mejor con los desconocidos.
- Soy Regina Mills.
Marco Drubber. Y él es August Wayne Booth
- Viene del este, ¿no? – preguntó August.
A Regina le pareció que tenía unos treinta años, era fornido, alto y de buen ver.
- Si. De muy al este, del área de Boston. Le agradezco mucho su ayuda.
- No es mas que una llamada- respondió Marco-
- Puede pasar si quiere, o dar un paseo. David podría tardar un poco en llegar.
- Me gustaría dar un paseo, si no le importa. Quizás pueda aconsejarme algún buen lugar para hospedarme. Nada lujoso.
- Aquí cerca esta la cazona de granny, es el mas acogedor, algunas de sus habitaciones se alquilan por semana o por mes.
Ella ya no pensaba en cuestión de meses. Un día ya era suficientemente desafiante.
- Quizás me de una vuelta para ver la casona, me hará bien estirarme un poco. Gracias, señor Drubber
- Encantado y llámame Marco. – se quedo ahí otro momento mientras ella se alejaba por la acera.
- Es bonita –comento August-
- Es muy flaca- comento Marco negando con la cabeza.
- Las mujeres de ahora se matan de hambre y pierden las curvas.
Ella no había matado de hambre y, de hecho, había un esfuerzo consciente por recuperar el peso que haya perdido en los últimos años. Haya pasado de estar en buena forma gracias al ejercicio, a ser una chica muy menuda.
Tampoco había estado de acuerdo con el comentario de August de que era bonita. En otro momento se había considerado así, una mujer bonita, con estilo y sexy si se lo proponía. Pero ahora su rostro parecía demasiado duro, los pómulos demasiado marcados y los ojos marrones, oscuros y ensombrecidos.
Quería volver a reconocerse.
Paseó sin rumbo, casi sin hacer ruido con los zapatos keds gastados. La brisa fría le rozaba el rostro y se le enroscaba en el largo cabello Azabache, que llevaba atado en una coleta. Le gustaba la sensación del aire limpio y la luz que emanaba de las montañas y resplandecía en el agua.
Entre las ramas desnudas de los Álamos alcanzaba a ver algunas de las habitaciones que le había mencionado Marco. Estaban agazapadas detrás de Los Árboles, hechas de troncos y vidrio, con cobertizos anchos Y, supuso, vistas bellísimas.
Se detuvo admirar los tallos verdes de narcisos en un barril de whisky partido por la mitad junto a la entrada del restaurante. Temblaban ligeramente con la brisa fría, pero le hicieron pensar en la primavera. Todo se renovaba en la primavera. Quizás este año también ella se renovaría.
Regina alzó los ojos hacia la amplia ventana del restaurante. Era mas una cafetería que restaurante, se corrigió. Se servían en el mostrador, había mesas para dos o cuatro personas y mesas con bancos, todo era rojo estreñido y blanco. La cocina quedaba abierta hacia el mostrador y las meseras iba de un lado a otro cargando bandejas.
Percató de que era hora del almuerzo, luego vio el letrero en la puerta.
SE BUSCA COCINERO
INFORMES ADENTRO
Es todo por hoy, ya en el próximo capítulo veremos como Regina interactúa con los demás personajes de nuestra historia. ¡Por fin!, ¡ya empieza lo bueno!
Dígame a quien les gustaría que pongamos en la historia
Y a quien creen que conocerá Regina? Serán tres personajes.
Dejen su reviews, les gusta la historia? Subiré capítulo por día, nos vemos al próximo.
