Michii 15 gracias por tus palabras, muy alentadoras de verdad, ya quería hacerlo desde hace rato pero no me animaba, y muchas gracias aquarius 7, y si aquí vemos a Regina desde otro punto de visto, como su lado perdido o el oculto, el que no quiere ni puede mostrar por miedo a ser vulnerable, ya veremos que la llevo a ser así. Saludos, bueno sin mas les dejo el siguiente capi que es extenso, que lo disfruten.


Percató de que era hora del almuerzo, luego vio el letrero en la puerta.

SE BUSCA COCINERO
INFORMES ADENTRO

Señales, volví a pensar, estudiando cuidadosamente la estructura. La cocina abierta era la clave. La comida de cafetería era algo que podía preparar sin ver. O que pudo hacer, en algún momento.
Quizás era hora de dar otro paso. Después de todo su andar la había llevado hasta ahí. Respiro profundo y abrió la puerta.
Cebolla frita, carne a la parrilla, café cargado, una maquina de discos tocando música, y el rumor de las charlas en las mesas.
Advirtió que los pisos rojos estaban limpios y el mostrador blanco estaba bien fregado. Las pocas mesas que quedaban vacías estaban preparadas para el almuerzo. En las Paredes había fotografías que a ella le parecieron buenas. Había algunas en blanco y negro del lago, de aguas bravas, de las montañas en todas las épocas del año.
Todavía estaba armándose de valor, cuando una de las meseras pasó junto a ella.
- Buenas días. ¿Quieres almorzar? Puedes sentarte en una mesa o en el mostrador.
- En realidad busco al encargado, o al propietario. Eh, es sobre el anuncio en la puerta. El puesto de cocinero.
La mesera se detuvo, sosteniendo la bandeja.
- ¿Eres cocinera?
En otro momento de su vida, Regina habría menospreciado ese término, amablemente, pero lo habría menospreciado igual.
- Si
- Qué conveniente- la mesera dibujó una sonrisa en su bello rostro-
- Entonces, ¿por qué no vas y te sientas en el mostrador? Veré si granny puede salir un minuto. ¿Quieres un café?
- Té, si no te importa.
- En seguida.
Al sentarse en un banco cromado con asiento de piel, Regina se recordó que no estaba obligada a tomar el empleo y se frotó las manos sudadas En los jeans. Podía seguir limpiando habitaciones de hotel.
La mesera entro a la parrilla y tocó el hombro de una mujer bajita y robusta, luego se le acercó para hablarle. Después de un momento, la mujer miro rápido por encima del hombro, vio Regina a los ojos y asintió con la cabeza. La mesera salió al mostrador con una Taza Blanca con agua caliente y un paquetito de Lipton en el plato.
- Granny saldrá en un momento. ¿Quieres pedir un almuerzo? El especial del día es pan de carne.
- No, gracias, no. Con el Té es suficiente –sintió un nudo en el estomago. El pánico quería apoderarse de ella, crecía ese peso sofocante en todo su pecho-
Debería irme, pensó Regina. Malditas señales.
Granny tenía el pelo rubio y escaso, llevaban un delantal blanco de carnicero salpicado de manchas de grasa y gafas donde se encontraban unos ojos color verde. Salió de la cocina limpiándose las manos con un trapo y evaluó a Regina con sus duros ojos verdes.
- ¿Cocinas?
- Si
- ¿Te ganas la vida con eso, o sólo para comer?
- Eso hacía en Boston, así me ganaba la vida- luchando contra los nervios, Regina abrió el paquete de la bolsa de Té.
- Granny tenía unos labios suaves, casi en forma de arco, a diferencia de esos ojos severos.
- Boston –se metió el trapo en el cinturón del delantal con un movimiento ausente.
- Eso está lejos
- Si
- No sé si quiero una cocinera de la costa este que no sepa mantener la boca cerrada ni cinco minutos
Regina se quedó boquiabierta, luego la cerró al notar una leve sonrisa.
- Soy muy mala parlanchina cuando me pongo nerviosa.
- ¿Que haces por aquí?
- Viajo. Se me averió el auto. Necesito un empleo.
- ¿Tienes referencias?
Sintió una presión en el corazón.
- Puedo conseguirlas.
Granny sorbió por la nariz.
- Ponte un delantal. El siguiente pedido es un sandwich de bistec, cebollas fritas y champiñones, papas fritas y ensalada de col. Si Archie no se muere después de comer lo que cocines probablemente te de el trabajo.
- De acuerdo –Regina se puso de pie y se dirigió a la puerta del final del mostrador.
No lo noto, pero Granny si, que había roto el paquete de la bolsa de té en trocitos.
La organización era sencilla, determinó Regina, y lo suficientemente eficiente. Era una parrilla grande, una cocina de restaurante, una doble freidora. Mientras se ponía delantal, Granny sacó todos los ingredientes que hacían falta.
- Gracias –Regina se lavó las manos y se puso a trabajar.
No lo pienses, se dijo. Deja que llegue sólo. Puso la carne chisporrotear en la parrilla mientras picaba cebollas y champiñones. Puso a freír en la canasta las papas ya cortadas, ajustó el cronómetro. No le temblaban las manos, aunque seguía sintiendo la presión en el pecho.
Granny dio un tirón al siguiente pedido que colgaba del gancho del anaquel.
- Un tazón de sopa de frijol. Esta en ese hervidor de ahí. Va con galletas.
Regina solo asintió, hecho los champiñones y las cebollas en la parrilla, y preparo el segundo pedido mientras se freían.
- Listo el pedido – gritó a Granny y saco otro pedido, un sándwich sencillo, un sándwich doble, dos ensaladas para acompañar.
Regina paso de un pedido a otro. El ambiente y los pedidos podían ser diferentes, pero el ritmo era el mismo. Sirvió el primero y se lo mostró a Granny para que lo inspeccionará.
- Déjalo en el mostrador- le ordenó
- Empieza con el siguiente.
Regina trabajo otra hora y media antes de que bajara el ritmo lo suficiente como para retirarse del calor y beberse una botella de agua entera. Granny estaba en el mostrador tomando café.
- ¡caramba! ¿Siempre es así de ajetreado?
- La clientela del almuerzo del sábado. No es muy difícil. Tu sueldo es de ocho dólares por hora. Si vas bien en dos semanas, te aumentó un dólar. En la parrilla estaremos tu, yo y alguien de medio tiempo, los siete días de la semana. Tienes dos días libres. ¿Algún problema?
- No
- Puedes beber todo el café, el agua o el té que quieras. Tu pagas tu comida. Aunque no tienes pinta que vayas a comerte todo cuando me de la vuelta. Estas menuda como un palillo.
- Eso parece.
- El cocinero de ultimo turno limpia la parrilla, cierra todo...
- Eso no puedo hacerlo. No puedo cerrar. Puedo abrir, puedo trabajar cualquier turno, pero no puedo cerrar, lo lamento.
Granny levanto las cejas, sorbió lo que le quedaba de café.
- ¿Tienes miedo a la oscuridad, niñita?
- Si, así es. Si cerrar es parte del trabajo, tendré que encontrar otro.
- Lo solucionaremos. Tu auto esta arreglado, esta en la tienda de Marco- sonrío Granny-
- Las noticias vuelan y yo siempre tengo el oído aguzado. Si estas buscando un lugar donde quedarte, tengo una habitación arriba del restaurante, que solo se la ofrezco a mis empleados, que puedo alquilarte. No es gran cosa, pero tiene una buena vista y es limpia.
- Gracias, pero creo que por ahora probaré de quedarme en la casona, sin obtener ningún privilegio. Dejemos que pasen un par de semanas para ver como marcha todo.
- Tu decides – dijo encogiéndose de hombros, Granny se puso de pie.
- Ve por tu auto, establécete. Regresa a las cuatro.
Un tanto aturdida, Regina salió el lugar. Había regresado a la cocina y no le había ido mal. Lo había hecho bien. Ahora que lo había superado se sentía un poco Mareada. Pero era normal, ¿o no?. Era una reacción normal después de conseguir un trabajo que no había podido hacer desde hacía casi dos años.
Se tomó su tiempo para asimilarlo todo.
Cuando entra la tienda, Marco estaba haciendo una transacción en la caja. El sitio era tal y como lo esperaba: Había un poco de todo, desde alimentos y carne, artículo de Confección, ferretería, artículos para el hogar, equipo de pesca, municiones. Cuando Marco terminó, ella se acercó.
- Ya debe funcionar el auto- le dijo Marco-
- Ya me dijeron, gracias. ¿Cómo pago?
- David dejo esta factura. Si paga en efectivo, puede dejarlo aquí. Lo veré más tarde.
- En efectivo esta bien. –tomo la factura, asintió con alivio, pues era menos de lo que esperaba.
- Conseguí empleo.
- ¿De verdad? Qué rápida
- En la cafetería. Ni siquiera sé cómo se llama
- Se llama Granny's Diner. Aquí le decimos donde Granny.
- Entonces donde Granny. Espero verlo por ahí. Soy buena cocinera.
- Apuesto a que lo es. Aquí tiene su cambio.
- Gracias. Gracias por todo. Ahora iré a conseguir una habitación, luego de vuelta al trabajo.
- Si sigue pensando en ir a la casona, dígale a Mary, de la recepción, que quiere la tarifa mensual. Dígale que esta trabajando donde Granny.
- Lo haré, se lo diré, gracias señor Drubber
La casona de muros de estuco amarillo/blanco tenían unas vistas maravillosas hacia el lago, otras hacia un hermoso reloj, que a lo lejos parecía estar al centro de pueblo. Regina negocio una tarifa semanal para una habitación sencilla del tercer piso. Cualquier debajo del tercer piso era demasiado accesible para tener tranquilidad.
Cargo su bolso y su computadora portátil dos pisos en lugar de subir por el ascensor. Cuando llego a su habitación, revisó dos veces las cerraduras, abrió las ventanas, y se quedo viendo el brillo del agua, deslizarse de los botes y la elevación de las montañas a lo lejos.
Esta era su casa por ese día pensó. Ya vería si sería su casa al día siguiente. Al notar que había una puerta que unía su habitación con La de al lado, revisó la cerradura, luego arrastró el tocador para obstruirla.
No deshizo las maletas, no precisamente, pero si tomó lo esencial y lo sacó. Los artículos de tocador, el cargador del teléfono celular. Dejó abierta la puerta del baño mientras se daba una ducha rápida. Recitó en voz alta las tablas de multiplicar para mantenerse calmada: seis por uno, seis por dos...
Se puso ropa limpia. Tenía un nuevo trabajo, se recordó, y se tomó el tiempo para secarse el cabello, para aplicarse un poco maquillaje. Decidió que ese día no se vería tan pálida, con los ojos tan hundidos.
Después de ver la hora se metió a los bolsillos el teléfono, las llaves, la licencia de conducir y tres dólares de lo que le quedaba. Tomó su chaqueta y se dirigió a la puerta.
Regina volvió a revisar dos veces las cerraduras y pegó un trocito de cinta adhesiva en la puerta, por debajo del nivel de la vista antes de bajar las escaleras.
Bajo corriendo, contando los escalones. Tras un rápido debate interno, decidió dejar el auto. Si caminaba ahorraría dinero para la gasolina. Ya estaría oscuro al terminar su turno, pero estaba a un par de cuadras.
Tenía las manos húmedas al llegar a donde Granny, pero entró. La misma mesera que la habló en el almuerzo la vio, y con un movimiento de los dedos le pidió que se acercara. Regina Se detuvo junto a la mesa en la que estaba llenando el carrito de condimentos.
- Granny esta en el almacén. Dijo que te daría una clase breve de orientación cuando llegaras. Yo soy Ruby
- Regina
- Primera advertencia. Si Granny te sorprende perdiendo el tiempo, te ira muy mal.-sus brillantes ojos verdes titilaron y se profundizaron los hoyuelos de sus mejillas. Llevaba el cabello suelto, largo hasta un poco mas de media espalda, castaño oscuro y mechas rojas por todo su cabello. Vestía un diminuto short con mallones y tacos altos, una camisa roja y pendientes del mismo color.
- Me gusta trabajar – dijo Regina-
- Te gustará, créeme, especialmente por ser sábado por la noche. Habrá otras dos meseras, Ashley y Abigail. Lavaran los platos y limpiaran las mesas. Si necesitas un descanso, pídeselo a Granny. Atrás hay un sitio donde puedes dejar tu abrigo y tu bolso. ¿No llevas bolso?
- No, no lo traje.
- Entonces ven, te mostraré el lugar. Bienvenida a bordo.


Esto es todo por hoy, gracias por sus reviews son muy lindos, y que bueno que les gusta la historia, pienso hacer los capi así de largos, entonces nos vemos a la próxima.
Dejen sus reviews. Teorías o algo? Que decir, déjalas abajo
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