gracias por sus reviews, michii15/Andrea-W-M/tamysnape/guest
tus comentarios me encantan, aunque sean largos amo lerlos me sacan una sonrisa, y mi nombre? :O, claro, cuando quieras jaja. Y no lo prometas, me encantan las sugerencias constructivas, y si mas adelante se explicara todo lo malo que le paso a regi esos ultimos 2 años, si no me equivoco lo pondre en el siguiente capi xD, como dije Regina no era así pero le paso algo que la cambio. Y gracias no te preocupes lo voy a tener encuenta :D.
me hacen feliz leerlas.
sin mas a leer!
Sus pasos eran rápidos y Regina trataba de alcanzarla. Caminaron en silencio. Regina sentía el cuerpo entumecido y la mente nublada.
—¿Emma?
—sigo aquí
—¿me acompañas a la policía?
Emma se detuvo a beber agua y le ofreció la botella. Tenía la mirada fría y tranquila.
—llamaremos desde mi casa. Es más cercano que ir hasta el centro.
—gracias
Aliviada, agradecida, Regina continuo avanzando. Para mantenerse centrada, pensó en recetas, se vio midiendo y preparando.
—suena bien—Emma la saco repentinamente de su ensueño.
—¿que?
—lo que estas preparando ahí dentro. —se dio un golpecillo en la sien con el dedo
—¿camarones a la parrilla? Pregunto Emma
Decidió que no tenía sentido sentir vergüenza.
—camarones a la parrilla. No sabia que estaba hablando en voz alta. Tengo ese problema. Necesito pensar en otra cosa, en cualquier otra cosa. Solo necesito, eh... —sintió una opresión en el pecho y se le acortó la respiración. Al sentirse mareada se doblo
—no puedo respirar.
—si que puedes. Pero si respiras así vas a hiperventilar. Ni loca te voy a cargar de vuelta así que ¡basta! —la jalo para levantarla, y se miraron a los ojos
—basta, acaba de cocinar el camarón.
—de acuerdo.
Emma busco su teléfono. Era un puñado de misterio envuelto en nerviosismo
—desde aquí ya deberíamos tener señal. —dijo, y marco un numero.
—George, habla Emma. Estoy con Regina Mills, a un kilómetro de mi casa por el sendero. Tienes que venir a mi cabaña. Si, hay problemas. Vio un Homicidio. Eso dice. Ella te dará los detalles. Ya casi llegamos.
Se volvió a meter el teléfono en los bolsillos.
—voy a darte un consejo. Tendrás que permanecer tranquila. Si te quieres volver a ponerte histérica, llorar o desmayarte, lo mejor es que esperes a salir de mi cabaña, porque no quiero lidiar con eso.
—¿si empiezo a perder el control me detendrás?, es decir interrumpirme
—quizás
—huelo el lago. Se puede ver entre los árboles. Me siento mejor cuando veo el agua. Tal vez debería vivir en una isla, excepto que creo que quizás sea demasiada agua. Debo hablar un momento. No tienes que prestar atención.
—tengo oídos— le recordó, luego se desvió para tomar el camino mas fácil hasta su cabaña.
Llego allá desde la parte de atrás donde estaba metida entre árboles. Se secó la boca cuando vio a Emma abrir la puerta trasera. No la había cerrado con llave. cualquier persona podría haber entrado.
Armándose de valor entro a la cocina. Emma fue hasta la cafetera. Lleno el depósito y midió el café. La encendió y saco unas tazas del armario.
—eh, ¿tienes té?
—ah, claro—dijo secamente —deja encuentro la tetera
—asumiré que la respuesta es no. No bebo café, me pone nerviosa. Mas nerviosa —corrigió cuando Emma levanto la ceja
—agua esta bien, ¿también dejas la puerta de enfrente abierta?
—acá no tiene sentido tener cerraduras. Si alguien puede entrar pueden patear la puerta
—al ponerse nerviosa, Emma inclinó la cabeza —¿que? ¿Quieres que revise debajo de la cama?
Regina simplemente se dio la vuelta para quitarse la mochila.
Emma fue al refrigerador. Regina Atrapó la botella de agua que le lanzo suavemente por reflejo. Pero se le congelaron los hombros al oír que tocaban la puerta.
—ese es el alguacil George ¿quieres que lo hagamos aquí?
—aquí esta bien
Cuando fue a abrir, ella destapo la botella y bebió el agua helada. Se recordó que debía permanecer tranquila.
George entro, asintió con la cabeza.
—Regina, me entere que tienes problemas. Sentémonos para que me cuentes todo.
—si —se sentó y empezó a hablar, luchando para trasmitir todo lo que paso sin enredarse con demasiados detalles. Emma le puso una taza a George sin decir palabra. Cuando Regina hablo el alguacil tomo nota.
—de acuerdo ¿crees poder identificar alguno de los dos?
—quizás a ella. Quizás pero a el no, estaba de espaldas.
George se giró para mirar a Emma
—tu fuiste hasta donde ella estuvo. ¿Viste algo?
—no. Si quieres saber donde es, traigo un mapa y te muestro.
—gracias, Emma. Regina —continuo George, cuando Emma salió de la habitación
—¿viste alguna lancha, alguna camioneta, algún transporte?m¿cualquier cosa por el estilo?
—no. No vi nada de equipo, solo los vi a ellos.
—cuéntame todo lo que puedas de el —le pidió
—era blanco. Llevaba guantes, negros o cafés. Todo paso tan rápido. Tenía una chaqueta oscura y una gorra de caza naranja.
—bien, es un buen inicio. ¿Y el cabello?
—no creo haberlo notado —quería empezar a temblar. Ya había pasado por esto. Sencillamente no podía responder a las preguntas.
—supongo que se lo cubría la gorra. No creo que lo tuviera largo.
Emma regreso con un mapa de la zona. Lo extendió en la mesa, señaló el lugar con el dedo.
—aquí
—¿estas segura Emma?
—si
—de acuerdo entonces —George se levanto de la mesa
—iré hacía allá para ver que puedo encontrar, Regina, si te acuerdas de algo,maulero que me lo digas. ¿Entendido?
—si, si entendido. Gracias.
Asintiendo a Emma, George tomo su gorra y salió.
—bien —suspiro Regina. ¿Crees que... es una persona capaz?
—no he visto nada que me haga dudar. Aquí no pasa nada, mas que borrachos y revoltosos, algunas peleas domésticas, excursionistas perdidos o lesionados. Parece manejarlo bien.
—pero Homicidio. El homicidio es otra cosa.
—tal vez, pero es el, el que esta a cargo. Ya diste tu declaración. No puedes hacer nada mas, te llevaré a casa.
Regina se levanto.
—no te molestes, puedo caminar.
—no seas tan orgullosa y Estupida —le quito la mochila y salió de la cocina hacia el frente.
Regina arrastro la chaqueta y la siguió por entre el desorden casual de la sala de estar.
—hoy te cause muchos problemas —empezó Regina
—y si que lo has hecho. Súbete.
Se detuvo, el agradecimiento, luchaba contra el agotamiento y el insulto.
—eres una desgraciada, grosera e insensible.
Emma se acostó en el asiento.
—ve al grano.
—una mujer murió estrangulada. ¿entiendes eso? Tuve que quedarme a ver y eres la única a la que puedo contarle. En lugar de ser comprensiva, has sido cortante y molesta. Así que vete al infierno. Prefiero volver a ese camino que viajar en tu Estupido escarabajo mugroso. Así que dame mi maldita mochila.
Emma no se inmutó.
—ya era hora. Me preguntaba si tenias algún parecido a un temperamento normal. ¿ya te sientes mejor?
Odiaba que fuera cierto. Qué ese descuido la hubiera acelerado hasta escupir su pavor.
—igualmente te puedes ir al infierno.
—me alegra tener un lugar reservado. Pero mientras tanto súbete. Has tenido un día terrible —Emma le abrió la puerta gentilmente — la próxima vez usa la palabra cruel es la más apropiada.
Regina entro
—eres una mujer fastidiosa y confusa.
—eso también es mejor.
Emma cerro la puerta tras Regina de un golpe,me dio la vuelta hasta el lado del conductor. Después de tirar su mochila en el asiento trasero, se puso al volante.
—¿en Chicago?, le parecías fastidiosa, cruel y confusa cuando te despidieron? —le pregunto Regina
—no me despidieron
—¿no le diste un puñetazo a tu jefe y te despidieron del Tribune? Eso es lo que me han dicho
—di un puñetazo a lo que apenas podía ser llamado un colega por plagiar mis apuntes para un artículo, como el editor le creyó a el y no a mi. Renuncie.
—para escribir libros. ¿y las escritores tienen permiso de ser solitarias y excéntricas.?
—quizás. De todas formas me queda bien.
—a la perfección —respondió Regina y eso la hizo reír.
Ese sonido sorprendió demasiado a Regina para voltear a verla. Seguía sonriendo cuando dieron la vuelta al lago.
—exactamente, morena. Ya vi que tienes pantalones, me alegra saber que eres incisiva.
Pero cuando se detuvo Emma frente a Granny's, Regina miro a su ventana allá arriba, sintió que perdía el valor y que le temblarían los dientes. Pero salió. Se detuvo en la acera oscilando entre el orgullo y el pánico.
—¿algún problema? —dijo Emma sacando la mochila del escarabajo
—no. Si. Maldita sea. Mira, ¿podrías subir conmigo solo un segundo?
Siéntete con confianza Emma de retirar el halago, de que tengo pantalones.
Emma solo se echó la mochila al hombro y empezó a caminar hacia las escaleras que daban al departamento. Una vez que ella saco la llave y abrió la puerta, Emma la abrió para adelantarse.
—¿y que diablos haces aquí? —pregunto Emma
—¿que? ¿disculpa?
—no tienes televisor —señaló —ni equipo de música
—me acabo de mudar en realidad. No paso mucho tiempo aquí.
Emma husmeo y Regina no la detuvo. No había mucho que ver. El sofá cama estaba bien arreglado, el sofá, los bancos del mostrador. Pero olía a mujer, advirtió Emma.
Aún así, no veía señales del nido que esperaría de una mujer como Regina. No había cosas bonitas e inútiles por doquier, ni recuerdos de su ciudad ni de sus viajes.
—buena computadora—le dio un golpe con el dedo
—¿tienes hambre?
Emma alzo la vista de su computadora y se dio cuenta de como la habitación casi vacía de Regina la hacía parecer tan sola.
—si tienes, puedo prepararte algo. Seria una forma de pagarte. Podríamos decir que te pago por lo de hoy, y ya estamos mano.
Lo dijo restándole importancia, pero Emma era buena para descifrar a la gente y supo que Regina no estaba lista para estar sola. De cualquier forma tenía hambre y le constaba que sabia cocinar.
—¿que clase de comida?
—ah —se paso la mano por el hermoso cabello azabache, y miro a la cocina —podría preparar pollo y arroz rápidamente.
—esta bien. ¿tienes cervezas?
—no, lo lamento. Tengo vino un buen vino blanco. Esta frío.
—con eso basta.
—primero saco el vino y un sacacorchos. Luego tomo un par de pechugas de pollo sin piel del congelador y las descongelo en el microondas mientras Emma abría el vino.
—solo tengo vasos —abrió un armario —en realidad el vino era para cocinar mas que nada.
Emma sirvió un poco, en el vaso que le dio, y luego otro. Lo probo y asintió.
—bien. ¿donde estudiaste cocina?
Regina se dio la vuelta
—en un par de sitios
—¿uno de ellos París?
Saco el ajo, la cebolla
—¿porque preguntas si el doctor Whale ya te lo dijo?
—en realidad fue Marco, que se lo saco al doctor. No te has acostumbrado al ritmo de un pueblo tan pequeño.
—supongo que no—saco una olla para hervir agua para el arroz.
Emma tomo su vaso, se sentó en un banco y la observo.
Actitud, pensó. Los nervios que parecían Rodearla todo el tiempo no eran aparentes cuando estaba en la cocina. Lo que necesitaba era comer lo que había preparado hasta aumentar unos cinco kilos. Kilos que supuso había perdido después de lo que la hizo huir de Boston.
Una vez más se preguntó a quien había visto morir. Y por que. Y como.
Hizo algo rápido y fácil con galletas saladas, queso crema, aceitunas y lo acomodo en un platito.
—primer plato —le ofreció una leve sonrisa.
Emma se comió la mitad de las galletas mientras Regina manejaba tres sartenes, uno con el pollo cortado con ajo, otro con el arroz y otro con pimientos y champiñones salteados.
—¿como haces para que todo esté listo al mismo tiempo? —tenía un expresión relajada, un poco sonrojada por el calor.
—¿como sabes cuando terminar un capítulo y pasar al siguiente?
—tienes razón. Te ves bien cuando cocinas.
—mi comida es mejor que mi aspecto —Regina apago la llama, puso la comida en el plato y se lo puso enfrente antes de sentarse a su lado. Tomo su vaso y bebió.
—¿Y que te parece? —pregunto Regina
Probo el primer bocado, se inclinó hacia atrás para pensarlo.
—tienes una cara hermosa —empezó—eres fascinante a tu manera y en gran parte se debe a esos grandes y hermosos ojos oscuros. Pero —continuo mientras Regina se retiraba un poco —quizás si tu cocina es mejor que tu aspecto.
La forma en que la sonrisa de Regina se iluminó agradecida, la hizo pensar en que no era así, en que era hermosa en todos los aspectos. Pero sigue comiendo y disfrutando de la cena y su compañía más de lo que Emma imagino.
—entonces ¿sabes lo que se está diciendo abajo en este momento? —le pregunto Emma
—¿en el restaurante?
—así es. La gente ve mi auto enfrente, no me ven ahí dentro. Alguien dice algo, alguien mas dice " la vi subir con Regina y ya tienen rato allá arriba"
—ah, —Regina soltó el aliento —no pasa nada
—¿no te importa lo que la gente diga o piense de ti?
—aveces si, demasiado. Aveces no me importa nada. Pero seguro que no me importa que hayas perdido una apuesta con Marco Drubber de que me iría a la cama con cas.
A Emma se le iluminaron los ojos divertida.
—te subestime
—quizás si la gente cree que pasa algo entre nosotras, cas dejara de insistir en invitarme a salir, así que creo que te debo otra.
—creo que si. ¿me gano con eso otra cena?
—eh... Bueno, supongo que si, si quieres.
—¿cuando es tu próxima tarde libre? —pregunto Emma
—pues... —¿como había logrado quedar acorralada con tanta facilidad? —el martes, trabajo temprano, salgo a las tres.
—excelente. Vendré a las siete. ¿te parece?
—a las siete. Claro.
¿y ahora que? Se pregunto. No se le ocurría como hacer conversación.
—ya llegara.
Miro a Emma a los ojos
—¿soy así de trasparente?
—es natural que se te quede en la mente. Dejaste de pensarlo cuando estabas cocinando. El alguacil encontrara algo.
Regina se sobresalto al escuchar pasos afuera
—ese probablemente sea el —dijo tranquilamente Emma, y ella misma fue a abrir la puerta.
—Emma —George se quitó el sombrero —Regina —paso la mirada por el mostrador —siento interrumpir su cena.
—ya terminamos. No tiene importancia —dijo Regina, aunque se le congelaron las rodillas, se bajo del banco. —¿la encontraron?
—¿podemos sentarnos? —pregunto George
¿como había podido olvidar el ritual para recibir a las policía? Hay que invitarlos a entrar, a sentarse, ofrecerles un café.
—por favor, entre. —Regina hizo un ademán indicando el sofá —¿le ofrezco algo?
—no gracias —después de acomodarse en el sofá, George se puso el sombrero en el regazo y espero que Regina se sentara. Lo supo antes de que hablara, lo leyó en su estudiada expresión neutra. —no encontré nada.
Aún así Regina movió la cabeza.
—pero...
—tomémoslo con calma —interrumpió George a Regina —¿porque no vuelves a contar lo que viste?
—dios —Regina se frotó la cara con ambas manos —de acuerdo — otra parte del ritual, lo recito todo, todo lo que recordaba. —debió lanzar el cuerpo al río, o...
—investigaremos eso. Emma, ¿estas segura del lugar?
—te mostrare en el mapa. Muy cerca de los rápidos.
—al otro lado del río —dijo George a Regina en tono neutro —a esa distancia podrás haber estado equivocada. No hay señales de peleas en esa área.
—debió cubrirlas —dijo Regina
—puede ser. Regresare mañana por la mañana. Cuando haya luz. Mientras tanto haré unas llamadas, veré si falta algún turista.
—hay algunas cabañas esparcidas por esa área —añadió Emma
—pase por algunas de las más cercanas. Yo tengo unas, Granny otras. En esta época del año se alquilan, no hay muchos clientes. No vi señales de que fueran utilizadas. También tendré que verificar eso. Llegaremos al fondo de esto, Regina. Emma ¿quieres acompañarme mañana por la mañana?
—por supuesto, iré
—revisemos el lugar antes de que se corra la voz. Emma, te veo en tu casa. Pasare a eso de las siete y media. —George se levanto del sofá —Regina trata de disfrutar del resto de la tarde. Sácatelo de la mente un tiempo —se puso el sombrero y salió.
—no me cree—aseguró Regina
Emma dejo si vaso de vino.
—¿porque no había de creerte?
—porque no encontró nada. Porque nadie mas lo vio. Porque acabo de llegar al pueblo hace dos semanas.
—yo tengo la misma información y te creo.
Emma tomo las manos de Regina, las apretó con fuerza y miro esos hermosos ojos marrones.
—gracias —dijo Regina
—me voy a casa. Podrás hacerle caso al consejo del alguacil y sacártelo de la mente un rato. Tomate una pastilla y vete a ala cama.
—¿como sabes si tengo o no pastillas que tomar?
Regina torció ligeramente los labios.
—tomate una pastilla común para dormir y olvídate. Mañana te daré detalles de lo que sea que esté pasando.
—bien, gracias —fue a abrirle la puerta a Emma —buenas noches
—buenas noches Regina —Emma la miro sonriente y se marcho.
porque no le creen a nuestra Regina?
bueno sin mas nos vemos a la próxima Deje sus reviews
