gracias por sus reviews, michii15/Andrea-W-M/tamysnape/gloes/Aquarius7

Michii15 ¿es una apuesta? XD que te parece nombre por nombre, a y tus intenciones con saberlo. ¿Acaso me buscaras en fb para exigir actualización? Si asi, no me la creo. xD. Yo digo que Regina, puede que si se le vallan las cabras al monte lol xD. Y no pude actualizar ayer por eso les traigo un capi súper largo, y con dos pequeñas declaraciones nada importantes, espero no se vayan a decepcionar al leerlas :( jaja.

me hacen feliz leerlas y mas si Son unos súper largos reviews.

sin mas a leer!


A las siete y media del día siguiente, Emma se armo con un termo de café y se subió al auto de de George.

—buenos días. Te agradezco que hayas venido conmigo Emma.

—con gusto, lo veo como un estudio.

La sonrisa de George fue rápida.

—supongo que se podría decir que tenemos un misterio frente a nosotros. ¿Cuánto tiempo dices que paso desde que Regina dece haber visto esto hasta que volviste aquí con ella?

—no se cuanto le tomo correr cuesta abajo. Yo iba hacia arriba por el sendero. Calculo que llevaba unos diez minutos. Pasarían unos cinco antes de que regresáramos, y quince hasta donde se había detenido.

—¿y como era su estado de animo cuando la viste?

—como es de esperarse cuando una mujer ve a alguien siendo estrangulado.

—quiero saber si era coherente, Emma

—después de los primeros minutos si. Toma en cuenta que estaba sola, conmocionada y asustada cuando vio lo que ocurría.

—mediante los binoculares, al otro lado del río —George alzo una mano —tengo que tomar en consideración la falta de pruebas. Quizás haya visto a dos personas discutiendo.

Emma lo pensó mucho la noche anterior. Repaso los detalles punto por punto. Y recordó su rostro, húmedo y pálido, con ojos enormes.

—creo que vio lo que dice haber visto —dijo Emma

—¿hay algo entre ustedes? —pregunto George

—¿eso que tiene que ver?

—la información siempre Marca la diferencia en una investigación —dijo George

—¿entonces porque no me preguntas directamente si me acuesto con ella? —dijo Emma molesta

—bueno, fue un intento de ser sensible y sutil. Pero esta bien. ¿te acuestas con ella?

—no —dijo Emma

—muy bien entonces —repitió George con una sonrisa apenas perceptible
Condujeron un rato en silencio hasta que George se estacionó. Emma se echo al hombro la mochila. Caminaron entre Artemisa y pinos hacia el noreste, rumbo al río. El suelo estaba húmedo por el deshielo y se oía el ruido sordo de los rápidos entre los álamos. La luz del sol de fueron haciendo mucho mas fuerte hasta que Emma la pudo ver reflejada en el agua. Más allá estaba el cañón y del otro lado en lo alto, el lugar donde estuvo parada Regina.

—ahí estaba sentada cuando vio lo ocurrido —Emma señaló las piedras

—debo decir Emma, que es una distancia muy grande —George saco sus binoculares —hay algo de resplandor a esa hora del día

—George, este último Año hemos tenido una relación amistosa, así que te voy a preguntar directamente por que no le crees.

—vayamos paso a paso. ¿que esta haciendo este hombre con la muerta? Si la hubiera lanzado al río, saldría a flote. Y a estas alturas es muy posible que ya la hubieran visto. —George aguanto la respiración —mientras tanto ves señales de que alguien haya andado de acá por allá por aquí, arrastrando un cuerpo o enterrándolo?

—no ninguno, aun no —dijo Emma convencida

—ahora caminaremos por ahí como ya lo hice ayer. Pero te digo que no veo nada que indique que alguien anduvo por aquí.

La lógica era indiscutible pero...

—cubrió sus huellas. —dijo Emma

—supongo que vio a Regina allá arriba. ¿pudo limpiar todo en media hora? Aún así no le encuentro lógica. —dijo George

—¿crees que esta mintiendo? ¿que se lo invento? ¿con que fin?

—no creo que este mintiendo, hay algo mas Emma. Espero que sepas guardar en secreto lo que te diga.

—mientras caminaba, Emma mantenía los ojos en el suelo y estudiaba la maleza. Quería encontrar algo para demostrar que George estaba equivocado. Se dio cuenta que lo que esto significaba era que estaba haciendo un esfuerzo mayor por demostrar que había una mujer muerta, en lugar de que Regina estaba equivocada.

—investigue un poco sobre ella —dijo George —Regina estuvo involucrada en algo hace unos años.

Emma retrocedió

—¿involucrada en que?

—hubo una matanza en el restaurante en el que trabajo en Boston. Fue la única sobreviviente. Recibió dos disparos —dijo George

—¿que?

—la dejaron por muerta en un armario de limpieza hasta que la encontró al policía. Estuvo en coma después de ser operada. Su memoria quedo fragmentada. Y su estado mental no era mucho mejor que el físico. —explico George

Nada de lo que se imagino Emma se aproximaba a aquello.

—¿como pudo se?

—lo que quiero decir es que tuvo una crisis nerviosa. Estuvo unos meses en un hospital psiquiátrico. Nunca fue capaz de dar suficientes detalles o descripciones a los policías. No se atrapo a los asesinos de toda esa gente, luego desapareció del mapa. El investigador principal se puso en contacto con ella algunas veces durante el primer año. La ultima vez que lo intento ya se había mudado. Tiene familia, su abuela, pero lo único que ella pudo decirle fue que Regina se había marchado y no planeaba regresar.

George se detuvo e hizo un largo y lento recorrido con la vista.

—recuerdo que salió en las noticias nacionales. Me sorprende que no te hayas enterado, Emma, siendo reportera en una gran ciudad.
Emma calculo el tiempo. Si ocurrió después de renunciar al periódico, estaba cocinando su amargura bajo el sol de Aruba. No leyó un diario en semanas, solo por cuestión de principios.

—tome lo que llamaríamos un descanso de las noticias durante unos meses después de dejar el diario.

—bueno, debo admitir que debió de ser algo muy difícil de superar para Regina, y puede ser que no se haya recuperado del todo. —dijo George

—¿entonces que? —alucino un homicidio? Que locura George

—pudo haberse quedado dormida y tenido un mal sueño. Para un novato ese sendero es muy largo, y habría estado cansada. Aún no voy a llamarle a las policía estatal. Investigare sobre personas desaparecidas. No puedo hacer mas que eso.

—¿eso es lo que vas a decirle? ¿que no puedes hacer mas? —dijo Emma

—¿ves lo mismo que yo? Es decir, nada. Si tienes tiempo, me gustaría que me acompañaras a revisar las otras Cabañas. Ya vi las de Granny y las mías, que son las más cercanas.

—tengo tiempo, pero ¿ porque yo y no uno de tus ayudantes?

—tu estuviste con ella, Emma, digamos que eres un testigo secundario.

—¿te estas protegiendo George?

—si así quieres llamarlo —respondió George sin rencor.

—sencillamente no le crees.

—¿en este momento?, no, no le creo.

Cuando se acabo la hora pico del almuerzo, Regina se dispuso a preparar la sopa del día. Hirvió los frijoles, corto en cubitos el jamón que quedaba, pico la cebolla, y se las arregló con las hierbas secas.
Eran mejor con albahacas y romeros frescos.

—si que tienes quejas —Granny se acercó a la olla y la olió —a mi me parece suficientemente bien.

Otra vez hablando sola, se percató Regina.

—lo lamento, esta bien, estaré bien. Solo estoy de mal humor.

—ya me había dado cuenta durante toda la mañana. —dijo Granny

—no pasa nada, lo siento.

—no te pedí la primera disculpa y la segunda es simplemente molesta, si quieres algo que no tenemos en haz una lista, considerare pedirlo. Quizás.

—de acuerdo —dijo Regina

—me parece que no te fue muy bien en tu día libre.

—es verdad. —le dijo Regina

—marco se entero de que subiste por el sendero. Te vio regresar con Emma.

—nos encontramos por casualidad. —dijo Regina

—Granny, vi... —se interrumpió cuando entro Emma a la cafetería — ¿puedo tomarme mi descanso? —pregunto Regina

Granny vio la forma en que Emma hizo una pausa y espero.

—anda

Regina se dio prisa. El corazón se le quería salir del pecho. Y le tomo la mano a Emma para tranquilizarse.

—¿encontraron...? —pregunto Regina

—salgamos

Lo único que pudo hacer Regina fue asentir, pues Emma ya la estaba jalando hacia la puerta.

—¿la encontraron? —repitió Regina

Emma siguió caminando, jalándola firmemente del brazo, hasta que llegaron a las escaleras de su departamento.

—no encontramos nada —dijo Emma

—pero... Ay, dios, debió arrojarla al río —lo había imaginado innumerables veces durante toda la noche.

—no dije nadie, Regina, sino nada.

—debió... —se detuvo — no comprendo.

—fuimos al lugar donde dijiste haberlos visto. Peinamos el lugar desde varias direcciones. Fuimos a las cinco Cabañas más cercanas de la zona. Están vacías y no hay señales de que hayan estado ocupadas.

No fue la brisa de la primavera que helo a Regina.

—no es posible, ahí estaban. Discutieron, pelearon, el la mato. Y yo lo vi.

—no dije que no fuera así. Te digo que no hay nada que lo respalde. —dijo Emma

—se saldrá con la suya. Quedará libre y seguirá con su vida. Soy la única que lo vio y no pude hacer nada. —el terror empezó a acumulársele en el estomago —quiero ir allá, verlo yo misma.

—es tu decisión. —dijo Emma

—no se como llegar. Eres la ultima persona a la que quiero pedirle un favor, pero también eres la única que estoy segura no mato a esa mujer. Salgo a las tres. Puedes recogerme aquí.

—¿puedo?

—si, puedes. Y lo harás porque tienes tantas dudas como yo —metió la mano en el bolsillo. Saco un billete de diez dólares. Se lo puso a Emma en la mano. —con eso debería ser suficiente para el combustible.

Regreso. Dejándola mirando el billete, divertida y enfadada.

Regina volvió a la cocina, entregó un par de pedidos para unas personas, hamburguesas de búfalo antes del medio, lo que le pareció extraño.

—Regina —le hablo fuertemente Granny —ven un momento a mi oficina
Regina la siguió hasta la pequeña puerta de la oficina.

—me acaba de llamar mi hijo. Parece que el alguacil fue al rancho en búsqueda de una mujer que supuestamente desapareció. George dice que alguien parece haber visto que fue lo que le pasó a esa mujer, quizás en Storybrooke. Como no soy tonta, me imagino que ese alguien que pudo haber visto algo eres tú.

—El alguacil me pidió que no dijera nada hasta que investigara, pero como no encontraron nada te lo diré... Vía a un hombre estrangular una mujer y yo estaba demasiado lejos para ayudarla. Ahora no encuentran nada. Es como si no nunca hubiera ocurrido.

Granny echo una bocanada rápida de aire.

—¿que mujer?

—no lo se. No la vi bien. Vi... Vi...

—no te pongas histérica —Granny mantuvo la voz firme

—de acuerdo esta bien —Regina se limpió las lagrimas que habían empezado a brotar —fui la única que vio lo que paso.

Regina imagino a la mujer pataleando en el suelo. Sus pensamientos se intercalaron con los recuerdos de los tenis Nike que se asomaba por la puerta del almacén aquel día; la chaqueta negra y la gorra naranja del cazador del hombre junto al río, y la capucha gris oscura y la pistola negra del otro.

—fui la única —repitió —y no vi suficiente. Emma iba por el sendero mas abajo. No es mi imaginación.

—¿porque habría de pensar eso? Si te afecta, podrías haberte tomado el día libre. ¿te sientes bien para terminar el turno?

—si, prefiero tener algo que hacer.

—entonces ve a cocinar. Mientras tanto si algo te agobia, olvídate de lo que te diga George. Puedes contar conmigo. —dijo Granny acompañada de una sonrisa sincera.

—de acuerdo, gracias.

La sopa que preparo Regina fue un éxito. Lo único que tenía que hacer era cocinar, servir y recoger su pago. Ahí no había invertido nada. Podía simplemente echar sus cosas al automóvil y seguir adelante. Nada la detenía. Nada la detenía en ninguna parte.

—Emma esta aquí —grito Ruby —va un pedido. Ella y el doctor quieren sopa.

—Emma y el doctor —farfullo Regina —¿no es perfecto? —con la furia empezando a acomularsele sirvió dos tazones, los puso en platos con pan y mantequilla. Y lo llevo personalmente a la mesa en la que estaban sentados.

—aquí esta su sopa. Y les quiero dejar algo en claro. No necesito un reconocimiento médico. No estoy enferma. No me fallaban los ojos cuando vi que estrangularon a esa mujer. Disfruten su almuerzo.

Dejando la indignación de sus palabras suspendida en el aire, regresó a la cocina. Se quito de un tiro en el delantal y cogió su chaqueta.

—se termino mi turno, me voy arriba. —dijo Regina

—adelante —Granny respondió plácidamente mientras volteaba una hamburguesa en la parrilla —mañana trabajas de once a ocho.

—ya se mi horario —salió por la puerta trasera, dio la vuelta al edificio y subió furiosa las escaleras.

Ya en el departamento, fue directamente a sus mapas y guías de viaje. Ella misma encontraría el sitio. Abrió el mapa correspondiente. Estaba cubierto de líneas rojas irregulares y salpicaduras. El Área en la que había estado había sido marcada decenas de veces. Ella no lo habría hecho, no. Pero se miró los dedos como esperando ver manchas rojas en las puntas. El mapa, que el día anterior había estado inmaculado, ahora parecía haber sido grave garabateado en un código extraño. Ella no la había hecho. No pudo haberlo hecho. Fue corriendo el cajón de la cocina. Ahí, justo donde ella ll había dejado, estaba el marcador rojo. Con los dedos temblorosos, le quito la tapa y vio que la punta estaba gastada y achatada. Lo había comprado apenas unos días antes. Con gran cuidado volvió a taparlo, lo volvió a poner en el cajón. Luego hizo una inspección del departamento. No estaba nada fuera de su lugar. Se habría dado cuenta. Sabría si se hubiera movido si quiera un libro, pero todo está exactamente como lo había dejado esa mañana, cuando cerró con llave la puerta salir. Reviso dos veces la cerradura. Quizás tres veces.

Volvió a mirar el mapa. ¿ella lo había hecho? ¿en algún momento durante la noche entre pesadillas y sacudidas?

No importaba, se dijo. Estaba alterada y había usado el marcador para así asegurarse de no olvidar donde había visto el homicidio. Eso no significaba que estuviera loca. Volvió a doblar el mapa. No tenía nada de qué preocuparse. Pero cuando oyó pasos en escalera, se lo metió en los bolsillos traseros del pantalón. Los golpes fueron enérgicos. Estaba segura de que era Emma, así que se tomó un momento para asegurarse de estar tranquila, luego fue a la puerta y la abrió.

—¿estas lista? —pregunto Emma

—cambie de opinión. Iré sola.

—bien, hazlo —pero la empujo suavemente, regresándola un paso, luego cerro la puerta de golpe desde adentro. —no traje al doctor para que te viera. ¿porque día los habría de hacerlo? Da la casualidad de que va a almorzar a la misma hora que yo y nos sentamos juntos. Se llama socializar. ¿contenta?

—no, no especialmente —dijo Regina molesta

—que bueno, porque esto probablemente también te afecte. George ha estado haciendo averiguaciones, así que la gente se está enterando. El doctor me preguntó si sabía algo. Todavía no decidía si se lo diría hasta que llegaste con la sopa. Qué buena sopa, por cierto. Maníaca.

—estuve en un hospital psiquiátrico tres meses. No me hace sentir mal que me digan maníaca.

—quizás debiste quedarte algunas semanas más. —dijo Emma

Abrió la boca, luego la cerró. Luego camino hacia la cama y se sentó. Y río. Siguió riéndose mientras se sacaba la liga el cabello para soltárselo.

—¿porque diablos esa respuesta grosera e inadecuada es más fácil de oír que un "tranquila, ya todo esta bien"? Quizás sea maniaca. Quizás esté totalmente loca.

—quizás deberías dejar de tenerte lastima —dijo Emma

—pensé que ya lo había hecho. Ya veo que no. —puso la liga en la mesita —¿todavía estas dispuesta a llevarme?

—de todas formas mi día está estropeado

—entonces bien —se puso Regina de pie para agarrar su mochila.

Emma se quedo parada en la puerta y la vio revisar el contenido.
Cerrar la mochila. Volver abrir, revisar. Cerrarla. Si no se equivocaba, ella dudó un momento si debía volver abrir. Cuando abrió la puerta, ella salió y la cerró con llave. Luego se quedó un momento mirándola fijamente.

—hazlo. Ya no tendrá sentido obsesionarse una vez que nos hayamos ido.

—gracias —la revisó, la miro brevemente como disculpándose, luego la volví a revisar antes de bajar las escaleras.

—ya estoy mejorando —le aseguro Regina —solía tardar 20 minutos para salir de una habitación. Y estaba tomando xanax —antes de entrar al auto, reviso el asiento trasero —prefiero tomarme el tiempo que la pastilla. ¿no quieres saber por que estaba en el hospital psiquiátrico?

—¿ahora me vas a contar la historia de tu vida? —le pregunto Emma

—no. Pero supongo que ya te he traído hasta acá, deberías saber una parte de ella.

—el alguacil investigo tus antecedentes —le dijo Emma

—El... —empezó sin terminar lo que quería decir —supongo que es un paso lógico. Nadie me conoce aquí y de pronto vengo a gritar que ha habido un asesinato. —se frotó el pecho con la mano— 12 personas. Personas con las que trabajaba, o para las que cocinaba, todas están muertas. Yo también debería estarlo. Es una las cosas en las que pienso. En por que yo viví y ellos no.

—cuestión de suerte. —dijo Emma

—quizás. Tal vez sea así de fría la respuesta. Se llevaron sólo unos miles de dólares. Pero no fue por eso que murió gente.

—¿porque murieron? —pregunto Emma

—porque los que entraron así lo querían. Asesinatos por diversión. Trabajé ahí desde los 16 años. Crecí en maneo's. Me encantaba. Los quería.

Ahora lo imaginaba, tal y como ocurrió.

—era mi última noche. Me estaban haciendo una fiesta de despedida. Tenía que haber sido una sorpresa, así que estaba perdiendo el tiempo en la cocina para darles tiempo de prepararse. Hubo gritos, disparos y golpes. Cuando lo sueño, veo el arma, la sudadera gris oscura con capucha. Eso es todo; luego estalló el dolor. Me dispararon una vez en el pecho y la otra bala me rozó la cabeza.

Cuando hizo una pausa Emma la miro.

—continua —le dijo

—caí dentro del clóset. Está guardando los artículos de limpieza. Me lo dijo después la policía. No sabía dónde estaba —se frotó la cicatriz — no podía respirar. Sentí una presión en el pecho. La puerta seguía abierta, sólo unos centímetros. Oí voces —Bajo la mano —sólo se me ocurrió quedarme callada para que no me mataran. Mi hermana, la asistente de cocina, cayó del otro lado de la puerta. Zelena Mills. Acaba de comprometerse un mes antes— Regina cerró los ojos y dejo que los demás llegará solo. — Veia su rostro sangrante por la rendija la puerta. Estaba llorando, y robando. Y nos miramos a los ojos, sólo un segundo. Luego oí el disparo. Sus ojos cambiaron, y se fue la vida. No pude hacer nada por ella. Por ninguno de ellos.

—¿cuanto tiempo estuviste en el hospital?

—seis semanas, no supe manejarlo.

—¿manejar que? —le pregunto Emma

—el incidente, sobrevivir, ser una víctima.

—¿cuál sería la definición de manejar bien una situación en la que te disparan, te dejan por muerta y vez como matan a tu hermana? —dijo Emma

—responder a la terapia, aceptar que no podía haber hecho nada para evitarlo, con el tiempo estar agradecida de haber vivido —dijo con impaciencia—. No lo sé. Pero no puede sobrellevarlo. Tenía recuerdos súbitos y terror nocturno. También sonambulismo, ataques de histeria, luego ataques de letargo. Creía oírlos venir hacia mí, ver esa sudadera gris en personas extrañas por las calles. Me interne en un hospital psiquiátrico pero tuve que marcharme porque me di cuenta de que fácil sería quedarse. Las pastillas prácticamente me dejaban la mente en blanco y ya había pasado demasiado tiempo así.

—así que ahora eres simplemente neurótica. —dijo Emma

—Claustrofóbica, obsesiva compulsiva, con ataques de paranoia y de pánico. Tengo pesadillas y a veces me despierto pensando que todo está volviendo a pasar. Pero vi a esas dos personas. No los proyecte; no me lo imaginé.

—de acuerdo —giro Emma para salir del camino. —ahora caminaremos.

Regina salió primero y preparándose saco el mapa de su bolsillo.

—fui por él cuando estaba enojada por pensar que me habías traído al médico —Se lo entregó. — No recuerdo haberlo marcado, pero debo haber tenido un ataque de pánico durante la noche.

—¿por que me lo muestras?

—para que sepas con quien estas tratando —le dijo muy seria Regina

Emma estudio brevemente el mapa, luego lo volvió a doblar.

—vi tu rostro ayer cuando bajaste corriendo por el sendero. Viste lo que viste y no está bien. Una mujer ha muerto y tiene que importarle a alguien. Hay ciertas personas que parecen invisibles, porque no le parece importar a nadie, pero no es el caso.
Regina cerró los ojos un momento.

—no lo tomes a mal ¿si? —al decirlo Regina se acerco lentamente a Emma, la abrazo, miro profundamente esos ojos verdes, se acerco lentamente a sus labios y la beso suavemente.

—¿como podría tomarse eso a mal? —le dijo Emma confusa

—si lo entiendes como algo que no sea agradecimiento —se hecho la mochila al hombro

—¿ conoces el camino?

—si, lo conozco.

Cuando partieron Regina le echo un vistazo

—es la primera vez que beso a una chica

—ya veo por que estas loca ¿que te pareció? —le dijo Emma sonriente

—reconfortante

Emma río

—en otra ocasión, morena, quizás hagamos algo mas interesante que reconfortante.

—quizás lo hagamos — ahora piensa en otra cosa se ordenó Regina — fui a la tienda mercantil en uno de mis descansos esta mañana y compré tu libro, Emma P. Swan

—¿cual?

—el secreto. Marco me dijo que fue tu primer libro, así que quise empezar por ahí. Dijo que le gusto mucho.

—a mi también —dijo Emma

Regina río

—ya te diré si opino lo mismo. ¿la P de que es?

—de perversa —Emma le guiñó un ojo

—te va bien —Regina se mojo los labios —pudieron haber llegado desde cualquier lado.

—no había pistas, Regina, en ninguna dirección, solo las de entrada y salida de George.

—Emma se puso en cuclillas —¿ves esto? Son mis pisadas de esta mañana y las de George. El suelo es bastante blando.

—bueno, no llegaron volando sobre una paloma.

—pero si sabia algo sobre pistas, sobre caminatas pudo haber cubierto sus huellas.

—¿por que? ¿quien buscaría a una mujer que nadie vio morir? —pregunto Regina

—tu lo viste y quizás el te vio a ti

—nunca volteo, nunca miro al otro lado. —dijo Regina convencida

—corriste ¿no? Y dejaste tus cosas en la piedra. Quizás alcanzó a verte o vio tu mochila.

—me vio —la idea le cerro la garganta a Regina

—tal vez, tal vez no. De cualquier modo, fue cuidadoso. Fue lo suficientemente inteligente y cuidadoso para tomarse su tiempo y cubrir cualquier señal.

—me vio. ¿por que no lo pensé antes?

—¿desde aquí puedes ver donde estabas?

Regina camino hacia el río.

—ahí —señaló arriba —ahí me detuve. Ellos estaban parados aquí.

Emma estudio el suelo.

—esta bien limpio. Un equipo expertos en crímenes podría encontrar algún cabello, ¿pero eso que probaría? —le dijo Emma

—ella luchaba, se retorcía.

—no tenía más que pasar una rama de sauce sobre el suelo pisado y desaparecer el rastro.

—golpeaban los pies en el suelo, y luego dejo de hacerlo. Todo paro, pero él seguía con las manos en su cuello —Regina se sentó y puso la cara entre las rodillas.

Emma no dijo nada durante unos minutos, y vio al río correr al lado mientras las nubes formaban sombras sobre la piedra y el agua.

Cuando regresaron al auto se sentía ridículamente cansada. Quería tomarse una siesta, en una habitación silenciosa, una manta suave, puertas cerradas con llave. El olvido.
cuando Emma aprendió la auto, Regina cerró los ojos un momento. Y se quedó dormida por el agotamiento.

Dormía en silencio, pensó Emma,, no hacía ningún ruido, ningún movimiento. Descansaba la cabeza en el rincón entre el asiento y la ventana, y dejó las manos inertes sobre su regazo.

Qué diablos debía hacer ahora con ella. Como no estaba del todo segura, manejo sin sentido, tomando desvíos impulsivos para alargar el viaje de regreso al pueblo.
Estaba atrapada, y no sólo porque había estado tan cerca de haber sido testigo de un homicidio. Regina la atraía. No sus debilidades, sino la forma de luchar para encontrar la fuerza para combatirlas. No podía evitar respetarla por eso. De la misma forma que tenía que reconocer la atracción que le hervía en las venas.

Regina Daba gemidos entre sueños. Cuando Emma la Miro, vio que empezaba a temblar. Se detuvo en medio del camino y le sacudió abrazo.

—despierta —le dijo Emma

—¡no! —salió del sueño como un corredor en la salida. Lanzo un golpe con el puño cerrado y Emma lo bloqueó con la palma de la mano.

—golpéame y te lo regreso. —le dijo suavemente Emma

—¿que? ¿que? —con los ojos de sueño se miro el puño rodeada por la mano de Emma —me quedé dormida. ¿me quede dormida? ¿te pegue?

—lo intentaste, no lo vuelvas a hacer.

—entiendo —obligo a su corazón tranquilizarse —¿me devuelves mi mano?

Emma abrió los dedos y Regina lo dejo caer de nuevo sobre su regazo

—¿siempre despiertas como si acabaras de oír la campana que anuncia el segundo round?

—no lo sé. Hace mucho tiempo que no duermo con nadie cerca. Creo que me sentí cómoda contigo.

—reconfortante, cómoda —Emma alzo la ceja— si sigues usando palabras como esas voy a verme obligada a hacerte cambiar de parecer.

Regina sonrío ligeramente

Había cambiado de posición y la vista que abarcaba el parabrisas le borro todo lo demás en su mente. Impacta abrió la puerta. Siento una corriente de aire al salir del auto.

—todo es tan natural tan impresionante. Todo este espacio abierto y ahí están como, no sé, como fortalezas que se apoderan de todo. Es como si hubieran salido a la fuerza, directamente el suelo —avanzó hasta posicionarse frente al automóvil y se apoyo en el capo—. Las miro admiro todos los días desde mi ventana. Pero no es igual que estar aquí sin edificios, sin gente.

—yo soy gente.

—ya sabes lo que quiero decir —miro a Emma contenta de que hubiera salido a acompañarla — pensé que pasaría por aquí y seguiría mi camino. Y todas las mañanas las miro y no se me ocurre una excusa para irme. —Echo atrás la cabeza, cerro los ojos y respiro.

—a veces te ves así cuando cocinas —le dijo Emma

Regina volvió a abrir los ojos, esos ojos castaño profundo.

—¿si? ¿como?

—relajada, tranquila, feliz. —dijo poniendo las manos sobre el capo, a ambos lados, atrapando a Regina.

—Emma

—¿me quieres decir que no te imaginaste que haría esto?

El corazón le latía fuerte y quizás en parte era temor

—creo que no me di cuenta. Casi no me di cuenta— se corrigió

—si no te intereso será mejor que me lo dejes en claro.

—claro que me interesas, pero es que ... ¡uf!

Apenas había pronunció la última palabra cuando la tomó en los brazos y la alzo.

—respira hondo —le advirtió Emma —te voy a besar.

No alcanzo a respirar hondo, ni a equilibrarse. Los labios de Emma no eran pacientes, ni seducían ni persuadían. La sensación de ser alzada, arrastrada, la dejo mareada y floja. A pesar de que se preguntaba si quería algo de Emma al final de todo, subió lentamente sus manos tocando y frotando su pecho sintiendo por arriba de la ropa como sus pechos se erguian como pidras y al sentir como jadeaba en su oído, se estremeció. Regina dejo de torturarla, beso su cuello lentamente y después llevo sus manos al cuello Y lo rodeo con Delicadeza.

Noto a Emma caliente, sedienta, hambrienta. Apenas recordaba cómo era sentir que alguien tuviera sed de probarla y luego se saciara de ella. Mientras se preguntaba si quedaría algo de ella cuando Emma terminara. Las manos de Emma se aferraron a sus caderas y la atrajeron brutalmente contra sí.

Su corazón latió con fuerza contra el de Emma. Temblaba, pero su boca se mostraba tan ansiosa como la de Emma, sus brazos se enlazaban con firmeza alrededor de su cuello. Cuando Emma recorrió sus labios, no percibió el sabor del miedo, sino el de una sorpresa que asomaba a través de una sofocante llamarada de necesidad.

Emma quería más. La levantó por las caderas hasta dejarla sentada sobre el capó del coche. Entonces avanzó y tomó. Tal vez se hubiera vuelto loca y más tarde se arrepentiría.

Pero por el momento cedió a las exigencias de su propio cuerpo y rodeó la cintura de Emma con las piernas.

—Tócame —pidió, mordiéndole el labio inferior, la lengua—. Tócame en algún sitio. Donde sea.

Las manos de Emma se deslizaron enseguida bajo el suave algodón del jersey retiraron con delicadeza el sostén y agarraron sus pechos, los tocaba con detenimiento, masajeaba en círculos sus erguidos pechos, hizo un camino de besos desde su boca, hasta su cuello, mordiendo, besando, y succionando suavemente, después bajo hasta su pecho e intercambio su mano por su lengua, la saboreaba, hacia círculos con su ávida lengua, los besaba y mordía acto que hizo que Regina se estremeciera y que un gemido surgiera de su garganta; su cuerpo anhelaba más, Más contacto, más sensación, más de todo.

Emma lo sabia así que desabrocho su pantalón e introdujo delicadamente su mano, sentía su piel suave, tersa, su humedad que ya inundaba todo a su alrededor, froto su clitoris lentamente, ya sentía ese pequeño botón, lo apretaba entre sus dedos, lo masajeaba en círculos, de arriba a abajo lo torturaba con fervor, Regina se estremecía, sus jadeos se convirtieron en gemidos que eran gritos de placer que inundaban todos sus sentidos, era el mejor sonido que Emma había escuchado jamas. Regina se frotaba contra su mano, sus caderas hacían un va y ven contra el cuerpo de Emma, quería sentirla, quería sentirla completa, quería sentirla dentro.

Sus manos eran suaves, delicadas y muy hábiles con Regina, como el resto de Emma. Te bien eran fuertes y magullaban tiernamente todo lo que tocaban. La respuesta de Regina, sus demandas, su respuesta devoraban el control que emma no creía necesitar hasta dejarla pendiente de un hilo. Se imaginó tomándola allí mismo, sobre el capó del coche, arrancando toda la ropa que estorbara y entrando, tocando y saboreando profundamente a Regina hasta liberar aquella tensión viva que ambas traían.

—tranquilas —dijo Emma, safando su mano de su entrepierna, agarrándole los brazos con un pulso no del todo firme. —tranquilicémonos un poco.

Apenas conseguí oírla por debajo el estruendo que sentía en la cabeza y la reposo suavemente sobre su hombro.

—de acuerdo. De acuerdo. Cielos. No podemos... No estoy lista para... No es buena idea.

—dijo Regina con la voz entre cortada tratando de regular su respiración.

—es una excelente idea. E ir juntas a la cama es una idea aun mejor.

Regina puso las manos en las sienes.

—no puedo pensar. Míranos, tocándonos así, hablando de sexo. Hay una mujer muerta.

—seguirá muerta vayamos o no a la cama. Si necesitas tiempo para asimilarlo, tomate un par de días.

Miro fijamente a Emma, tan segura de si misma, tan hermosa.

—no me acuesto con todas las mujeres que me atraen —aseguró Regina

Emma se giró para rodear el auto.

—según tu, nunca has estado con una mujer, ni después de estos dos años.

—así es. Si te crees que te vas a aprovechar de mi... Mala racha...

—por supuesto que si, morena —sonrío ampliamente al subirse al auto.

Regina avanzo resuelta hasta la puerta del auto y entro enfadada.

—es una conversación absurda. Ni siquiera se porque me gustas Emma. Y aunque agradezco que me creas, yo...

—una cosa no tiene que ver con la otra —la voz de Emma era peligrosamente fría. —ni te atrevas.

Regina respiro profundo cuando Emma empezó a conducir.

—eso fue ofensivo. Tienes razón. Fue ofensivo para ambas. Te dije que no podía pensar.

—Regina sonaba confundida —Quiero hablar con el alguacil George. Me podrías dejar ahí.

—como quieras ¿que habrá mañana para la cena?

—¿Que?

—me harás de cenar. —le recordó Emma

—ah, me olvide. No lo se. Algo se me ocurrirá.

—suena delicioso. Vamos acabemos con esto. —dijo burlona Emma —después duerme un poco. Pareces estar al borde del sueño.

—por favor, no mas halagos. Me harás perder la cabeza. —cuando Emma se estacionó frente a la oficina del alguacil, Regina espero un momento, otro, luego agarro la mochila y torpemente busco abrir la puerta.

—¿pasa algo? —pregunto Emma confusa

—no, bueno, pensé que me darías un beso de despedida.

Emma torció los labios.

—diablos, morena, ¿ya somos pareja?

—que Estupida eres —Regina reía al abrir la puerta —y cuando me pidas que seamos pareja, asegúrate de traer el anillo. Y tulipanes, son mis favoritas —dijo cerrándola de golpe.


ay chicas como sufrí con este capi, usualmente tardo 1 día entero. pero este me llevo 2 uff! Pero todo sea por complacerlas y leer esos dulces reviews que hace que valga la pena mi sufrimiento.

Ey! Chicas que les pareció la sorpresa que les traje? Espero no se les haya parado el corazón.

que feo lo que vivio Regina hace dos años no?

y creen que si haya tenido ese pequeño lapsus de locura y haber rayado el mapa, ya le estará fallando?

bueno sin mas nos vemos a la próxima Deje sus reviews y que les pareció.