gracias por sus reviews, michii15/sweetbastard /tamysnape/gloes/Aquarius7
Mas, mas Dios... O.o? Jaja que insinúas xD
como les dije el próximo capítulo esta fuerte y la inspiración no esta conmigo por eso e tardado tanto.
doña encantadora wou, le atine. Que insinúas que te busque y te escriba?
tengo una remota idea de tu fb pero no estoy segura. Mejor escribeme tu, así me ayudas con el prock o capitulo, se me esta poniendo dificil xD.
sin mas a leer!
El doctor Whale dispuso, te, café y galletitas de azúcar entre las fotografías que tenía en la sala de espera. Regina estaba encantada de estar sentada junto a el frente s la luz de la chimenea, a su abuela le hubiera agradado mucho.
El doctor le paso el té, sirvió a Emma una taza de café, tomo su libreta de dibujo y un lápiz.
—debo reconocer que me emociona. Es como estar en el programa la ley y el orden, así que me puse a investigar un poco. Primero piensa en la forma del rostro. ¿puedes?
—si creo que puedo.
—cierra tus ojos un momento, imagínatela.
Lo hizo y vio a la mujer.
—ovalada, creo. Pero un ovalo largo y angosto. Llevaba un pelo largo y una gorra roja muy abajo, pero me dio la sensación de que la cara era larga.
—¿y la nariz?
—¿la nariz?, creo que larga y angosta, como su rostro. No era prominente. Note su boca. Una boca dura me pareció.
—¿de labios delgados? —continuo el doctor con el mismo tono sereno.
—no lo se, quizás. Era... Se movía. Cuando no gritaba hacia una mueca de desprecio. Usaba en cabello mas abajo de los hombros, ondulado muy oscuro. Se le callaron las gafas oscuras cuando el la golpeo, pero me dio la impresión de que tenía ojos grandes... Y maquillaje —dijo Regina de pronto —creo que llevaba mucho maquillaje y lápiz labial rojo.
—¿si tuvieras que adivinar su edad?
—caray. Tal vez un poco menos de cuarenta, un década mas o menos.
—¿se le parece?—Regina se inclinó cuando el doctor volteo la libreta. Era mejor dibujante de lo que supuso. Tenía potencial.
—esta bien, esta bien —murmuro —su mentón era un poco mas puntiagudo. Ah, y sus ojos no eran tan redondos. Y sus cejas eran más delgadas, muy arqueadas.
—respira —sugirió Emma
—¿que?
—respira
—claro —cuando se detuvo a hacerlo se dio cuanta de lo fuerte que latía su corazón, que sus manos estaban a punto de temblar.
—vamos si podemos refinarlo un poco —dijo el doctor—comete una de esas galletas, Regina, antes de que se las acabe Emma.
—Regina mordisqueo una galleta, y bebió el té mientras el doctor terminaba la forma de la boca y las cejas de la mujer.
—eso es—Regina bajo la taza haciendo un ruido en la mesa —se aproxima mucho de lo que recuerdo de ella.
—no es de Storybrooke —doc. Miro a Emma —no se parece a nadie que yo conozca, no a primera vista.
—no. Pero si estaba de paso alguien debió verla, lo mostraremos por ahí —dijo Emma
—Whale puedes enviar copias a las autoridades de los otros pueblos por fax. —el doctor Fruncía los labios mientras observaba su propio bosquejo —también al servicio de guardabosques. No se me hace conocida. He atendido a casi toda la gente de los alrededores en algún momento, incluyendo a turistas y personas que van de paso.
—quizás nunca sepamos quien fue —dijo Regina en voz baja
—es lo que me gusta de ti, morena, siempre con una mentalidad positiva —Emma se hecho una galleta —¿quieres intentar describir al hombre?
—no lo vi. Casi nada. Tengo imágenes borrosas del perfil, de su espalda, sus manos, pero llevaba guantes, gafas, gorra, abrigo.
—¿le viste el pelo? —pregunto el doctor
—no. No creo. Nunca me fije.
El doctor dibujaba ociosamente.
—¿y su complexión?
—ahora todo de el me parece grande. Era mas alto y mas ancho que ella, definitivamente.
El doctor alzo la libreta. Regina se estremeció, de espaldas y con el rostro de perfil podría ser cualquier hombre.
—anónimo—comento—pero no creo que fuera joven, quiero decir, de unos veinte años. Su lenguaje corporal era mas maduro.
—haré copias, pondré una en mi oficina, casi todo el mundo pasa por ahí —cometo el doctor y volvió a levantar el bosquejo de la mujer —llevare las copias a la oficina del alguacil.
—muchas gracias —Regina se puso de pie —debo irme a trabajar.
También el doctor se levanto.
—como te dije, es un poco como ser detective, para mi es un cambio interesante —encaminó a Regina y Emma a la puerta y se despidió.
Cuando salieron Emma fue hacia su auto.
—voy a ir caminando—dijo Regina —voy a tomar aire y tengo un poco de tiempo antes de mi turno.
—bien. Caminare contigo y me puedes hacer de comer.
Regina asintió con la cabeza
—¿ya te sientes bien? —le pregunto Emma
—creo que si. El doctor tiene una forma especial de suavizar las cosas —se metió las manos a los bolsillos —me gustaría ir a tu casa Emma, hacerte de cenar y quedarme a pasar la noche.
—¿quedarte a pasar la noche es eufemismo?
—no te prometo nada. Pero eso espero.
—de acuerdo —abrió la puerta del restaurante —lavare las sabanas.
La obra de Emma le absorbió un periodo de seis horas.
Pensó en prepararse un sándwich. La idea de la comida le recordó que Regina llegaría en unas horas. A su vez eso le recordó las sabanas.
—demonios —se levanto del escritorio y fue a abajo. Una vez que las sabanas se estaban lavando fue a abajo.
Los platos del desayuno estaban en el fregadero. Bueno también los de la cena de la noche anterior. El periódico local y el de Chicago Tribune —era una costumbre que no había superado —estaban extendidos sobre una mesa, junto a sus cuadernos, bolígrafos, lápices y un montón de correspondencia.
Se recogió las mangas de su vieja sudadera preferida y abrió el agua del fregadero. Lavo los platos, los enjuago y se puso a arreglar la mesa. Le recordó que nunca había compartido una comida en la cabaña. Solo una vez compartió vino y huevos revueltos a las dos de la madrugada con la encantadora chica de los Ángeles, que fue a esquiar y termino en su cama una memorable noche de enero.
Regina probablemente querría velas así que tenía que buscar.
—y vino. Maldita sea.
Llamo a la licorera
—¿oye a pasado por ahí Regina Mills hoy? ¿si? ¿que...? Ah bueno gracias. Bien gracias. ¿como estas? Aja. —Emma apoyo la cadera en la barra mientras conversaba, pero se irguió de pronto —¿reconociste a la mujer? No. No... Nos vemos luego.
Recordó las sabanas después de encontrar un par de velas blancas y una vela en un frasco que le regalo alguien. Era mejor que nada pensó. La tomo junto con las sabanas secas a la recamara y miro por la ventana.
Un velero navegaba por el lago, con la vela inflada con el viento. Y había un niño con un perro, salto al agua para atrapar la pelota, y algo insistió a Emma a regresar a escribir.
Tenía que escribirlo, no tardaría mas de treinta minutos.
Dos horas más tarde. Regina dejo una caja con suministros en el porche de Emma, toco enérgicamente y volvió al auto por otra caja.
Volvió a tocar esta vez ma fuerte, al no obtener una respuesta frunció el ceño e intento abrir la puerta con cautela.
Sabia que era absurda su preocupación de que se hubiera ahogado en la bañera, rodado por las escaleras o hubiera sido asesinada. Entro y la llamo por su nombre.
Oyó pasos en el segundo piso y la vio bajar con una expresión de asombro.
—¿que hora es?
—como las seis. Toque...
—¿las seis? Maldita sea me entretuve.
—esta bien no pasa nada. ¿quieres que lo dejemos para otra vez?
—no —frunció el ceño —no se cuando va a haber otra oportunidad. Tengo que limpiar...
—empezare a preparar la cena. Tomate tu tiempo.
—bien.
Regina metió ambas cajas y cerró con llave una vez satisfecha metió el vino en el refrigerador.
Treinta minutos mas tarde entro Emma a la cocina, la mesa ya estaba puesta con sus platos y velas, además de servilletas azul oscuro, copas de vino y un tazón de con pequeñas rosas amarillas.
Cuando Regina se dio la vuelta no se vio nerviosa pensó Emma. Sus ojos eran profundos, eran oscuros, eran cálidos.
—pensé que...ah
Regina dio un paso atrás cuando Emma se le acercó y se escapo un destello de nervios a su rostro cuando Emma la tomo en sus brazos y la besó. Pero lo que saboreo en sus labios fue calor, el calor tenuemente condimentado por los nervios. Para Emma era irresistible.
—hola—dijo Emma y la soltó
—hola. Eh, ¿donde estaba?
Emma sonrío
—¿donde quieres estar? —le dijo Emma pícaramente
—supongo que aquí estaba a punto de hacer algo. Ah si iba a ser martinis ¿te gustan los martinis?
—¿a quien no?
—Ruby me presto las copas y la coctelera.
Se vio midiendo, agitando, poniendo hielo... Después de un rato estuvo listo. Brindaron y espero a que Emma bebiera primero.
—que buen martini —volvió a sorber —eres especial. ¿has reflexionado sobre escribir el libro de cocina?
—la verdad pase eso anoche después del trabajo.
—¿por eso te ves cansada?
—no es un comentario apropiado. No podía dormir, así que pensar en la propuesta me distrajo. Pensaba en el título. El Gourmet sencillo.
—esta bien.
—¿se te ocurre algo mejor?
—déjame pensarlo. ¿porque no podías dormir?
—que se yo—sonrío y bebió su martini
—deberíamos hacer un trato —empezó a decir Emma
—¿ Un trato?
—si. El trato es que hagamos un trueque. Sexo a cambio de comida
Regina levanto las cejas
—muy interesante. Pero creo que te quedarías con lo mejor de ambas partes del trato.
—tu también. Dios mío deberías de ser canonizada. El Gourmet Casual.
—¿santa Regina, el Gourmet casual?
—no. Ese es el título de tu libro de cocina. El Gourmet casual. No es sencillo porque puede ser interpretado como común.
Regina se hecho para atrás
—es un mejor título, y un mejor resumen de la idea que el que yo tenía. Demonios.
—soy experta. ¿Regina?
—aja
—tus ojos me tiene atrapada, pero lo demás también se ve muy bien a las luz de las velas
Era capaz de decir las cosas mas inesperadas, pensó Regina. Así que le sonrió y dejo que el brillo de las velas llenaran el calor mientras comían.
Insistió en limpiar. Emma ya se lo esperaba. Terminaron de limpiar y siento que Regina se volvía a poner nerviosa. Supuso que como ya había acabado todo ahora el tema del sexo venia como un invitado raro.
Considero llevarla cargada arriba y meterla a la cama antes de que lo pensara, esa técnica tenía su ventaja, pero la rechazo a favor de un enfoque más sutil
—¿quieres salir a caminar? ¿por el lago quizás?
—seria agradable. No lo hecho aún por este lado.
Emma tomo las chaquetas de ambas y fue hacia la puerta. Afuera Regina sintió los nervios latir otra vez, como un pulso, luego se evaporaron en el aire fresco.
—hace una noche hermosa —respiro profundo, olía a tierra y a pino —el cielo esta tan claro que puedo ver la vía láctea. Y las dos osas que es todo lo que se de constelaciones.
—a mi no me mires, solo veo un montón de estrellas y una luna.
—entonces invéntate una. Tu trabajo es inventarte cosas.
Estudio los diseños de las estrellas y estuvieron observándolas durante un tiempo.
—ahora mira como brilla esa estrella en el agua. —dijo Regina
Las estrellas nadaban en el lago, mil luces brillando en la planicie oscura. El claro de la luna proyectaba una franja blanca sobre el destello.
—a veces extraño tanto a Boston que me duele el corazón —le dijo a Emma —mi vida ajetreada, mis amigos ajetreados. Mi departamento de muros rojo chino y la mesa negra en el comedor.
—¿rojo chino?
—antes me gustaba los colores fuertes. —ella misma era fuerte—luego estoy en un lugar como este y pienso que ya no soy rojo fuerte.
—¿que importa? Haces de tu hogar el lugar en el que estas y usas los colores que se te antojan.
—eso es exactamente lo que me dije cuando me fui —se quedaron inmóviles lado a lado
—cuando estábamos en el sendero aquel y yo seguí adelante ¿te quedaste allá arriba para asegurarte que regresara sana y salva?
—era un bonito día, no tenía más que hacer.
—ibas en la misma dirección al igual que yo, incluso antes de oírme correr de regreso. Estabas siendo amable.
Se aventuró lo que era un paso enorme para Regina. Le tomo el rostro entre las manos y se puso de puntitas y la beso delicadamente.
—Me temo que voy a arruinarlo todo. Debes saberlo antes de que regresemos. Pero igual debes saber que me gustaría irme a la cama contigo.
—es una idea excelente
—quizás deberías de llevarme de la mano para evitar que me acobarde
—por supuesto.
Diga en quien es el asesino. Yo también quiero saber.
y cren que Emma lograra convencer a Regina de quedarse? Yo digo que no. Perdón!
sin mas, nos vemos a la próxima. Dejen reviews.
