michii15/timysanpe/gloes/

Gracias como siempre por sus lindos reviews. Espero no demorar en el próximo.

Siento la demora

Algún error disculpa.

sin mas a leer!


No ocurrió en absoluto, pero a cada paso Regina dudaba mas.

—quizás deberíamos beber otra copa de vino.

—ya bebí suficiente gracias —Emma no le soltó la mano, siguió caminando.

—podría ser mejor si habláramos sobre a donde va todo esto.

—ahora va a mi habitación —dijo Emma convencida

—si, pero... Eh, debes cerrar bien la puerta

Emma giro la cerradura

—ya

—realmente creo que debemos...

Emma simplemente la levanto y se la hecho al hombro
Dentro de Regina había demasiadas corrientes contradictorias para decidir si el hecho de que la llevara en brazos era romántico o vergonzoso.

—no estoy segura si esta es la forma correcta de hacerlo. Creo que si nos tomáramos unos minutos para hablar... Me gustaría saber si tienes pocas expectativas, no tengo mucha practica...

—estas hablando demasiado. —le contesto Emma con Regina en brazos

—me pondré peor —Regina cerro los ojos cuando empezó a subir las escaleras —pudo sentir el parloteo acumulándose en la garganta. Oye, cuando estábamos afuera pensé que podía manejarlo. No estoy segura. No se. ¿la habitación tiene cerradura?

Emma cerro la puerta con el pie y giro la cerradura.

—¿mejor?

—no lo se. Quizás. Se que estoy siendo una idiota, pero...

—saber que eres idiota es el primer paso en la recuperación —dejo a Regina al pie de la cama —ahora cállate.

—es que creo que si...

Emma le tapo la boca con los labios, con su calor, con su sed. Lo único que pudo hacer Regina fue agarrarse. En parte se estaba derrumbando y en parte se estaba enamorado.

—creo que...

—tienes que callarte —le dijo Emma y la volvió a besar

—lo se. Pero ¿podrías apagar la luz?

—no la he prendido

—Ah. —ahora la luz plateada de las estrellas y la luna le parecía brillante.

—finge que sigo tomándote la mano para que no corras —le dijo Emma y le soltó la mano

Pero Regina sentía que sus manos le recorrían el cuerpo, que sus pulgares se deslizaban sobre sus pechos, en círculos, entre sus ya erguido pezones entre el dedo índice y pulgar le pellizcaba y no con demasiada suavidad. Deliciosos escalofríos le recorrían todo el cuerpo,

—¿Cuántas manos tienes?—le dijo Regina jadeante

—Las suficientes para hacer lo que hay que hacer. Deberías mirarme. Mírame, í.—¿Te acuerdas de la primera vez que te vi?

—En el... en el restaurante. En Granny's

La luz de la luna oscurecía los ojos de Emma, como si el verde hubiese sido engullido por la noche.

—Sí —confirmó Emma mientras le desabrochaba la camisa, —. La primera vez que te vi, se me alteró la sangre por un momento. ¿Entiendes lo que te digo?

—Sí, sí. Emma, solo que...

—Unas veces actúas siguiendo ese impulso —dijo mientras bajaba mordisqueaba, besaba y succionada lentamente el cuello—; otras veces no, pero sabes cuándo lo sientes.

—Si estuviese oscuro... Sería mejor si estuviese oscuro. Emma cogió la mano que Regina había alzado para cubrirse la cicatriz del pecho y se la apartó.

—Alguna vez probaremos esa teoría. Tienes una piel muy sexy, Morena. Sus manos ascendieron hasta los hombros y le quitaron la camisa mientras se deslizaban por sus brazos. —Caliente y suave... Me apetece lamerla. Y lo haré —dijo enrollando el cabello de Regina en su mano para evitar que bajase la cabeza, y empezó a lamer desde su cuello hasta su pecho con pequeños besos, trazando un camino de saliva—. Sigue mirándome.

«Ojos de gata», pensó Regina. Estaba tan cerca de ellos que parecían haber recuperado el color, una mezcla de verde y ámbar. Había tanta atención en ellos... No se sentía segura mirándolos, nada segura. Pero el miedo resultaba emocionante. Entonces los dedos de la mano que emma tenía libre le desabrocharon el sujetador, y Regina abrió mucho los ojos. Mientras una risa nerviosa le apuntaba en la garganta, Emma volvió a devorarla, boca a boca y cuerpo a cuerpo. Todo en Emma era suave, delicado, su piel sobre la de ella era una sensación deliciosa. Todo en Emma era exactamente lo que ella quería. Las manos recorrían su piel, descubriendo secretos que había olvidado que tenía; los dientes la rozaban, causando deliciosas y finas líneas de calor.

Notó que le desabrochaba el cinturón antes de que sus manos se deslizasen bajo la tela tejana para acariciar su piel. La respuesta de ella fue oscilante. Tímida e indecisa, ávida y ardiente. Pero en la montaña rusa que recorría, le arrastraba a Emma consigo, con la subida jadeante, la caída de vértigo y todas las peligrosas curvas intermedias. Regina era esbelta y bien formada, con una piel lisa y suave, seductora en su fragilidad.

Regina trató de desabrocharle la camisa. Cada vez que Emma la acariciaba, fuera donde fuese, se quedaba sin respiración. Emma la saboreó, probó y atacó con violencia mientras su propio control estaba a punto de quebrarse. Los brazos de Regina la estrecharon con fuerza cuando Emma la levantó del suelo y casi la arrojó sobre la cama. Su grito de excitado quedó ahogado contra la boca de Emma. En una especie de frenesí, trató de quitarse los zapatos mientras sacudía las caderas para poder quitarse los vaqueros. La boca de Emma se apartó de la suya para deleitarse en su cuello mientras los dedos de Regina se clavaban en la delicada espalda de Emma, en sus hombros sentía como Regina le enterraba las uñas violentamente, pero para Emma era una especie de dolor y placer a la vez, excitante..

Todo en ella se alzaba hacia ese calor, su amenaza y su promesa. Cuando la boca de Emma se cerró golosa sobre uno de sus senos, lo succionaba, mordía y con su lengua trazaba círculos alrededor de erguido Pezon. los latidos de Regina se convirtieron en truenos. Su pulso estalló en un galope. Su entrepierna ya no podía más quería ser calmada, su cuerpo tiritaba de placer, placer que le otorgaba Emma.

Emma le saco los vaqueros, las bragas, y empezó con sus dedos una pequeña danza sobre su pequeño punto de placer, veía como Regina se revolvía eróticamente abajo de ella, eso la estaba volviendo loca. Se inclinó Emma mientras mordisqueaba su cuellos ella se quitaba los restos de su ropa que empezaban a estorbar hasta que quedo desnuda. Emma mordía el lóbulo de su oreja mientras Regina gemía lentamente veía en sus ojos las súplicas, pero Emma no dejaría de torturarla, bajo lentamente trazando un camino de besos por todo su cuerpo deteniéndose en sus pezones, saboreando los y bajando por su abdomen jugetendo con el, Regina gemía, y Emma no pudo evitar darse cuenta que eso era música para sus oídos, un sonido excitante que la calentaban aun mas. Emma se detuvo en el sexo de Regina y lo observo, ese pequeño botón que pedía ser calmado, las caderas de Regina se elevaban hasta su boca, pero Emma se quito, observó a Regina y la observo su cara de suplica.

—Emma por favor... —le dijo jadeante Regina

Emma no se lo pensó mas y acercó al borde de la cama la cintura de Regina, envolvió con sus manos los muslos de Regina y la tomo por el abdomen. Emma empezaba con las lambidas en su centro suaves, delicadas, de arriba a abajo, esparciendo con su lengua su néctar, saboreandolo. Esa calidez de su centro era mágica, en el pequeño punto empezó una danza, en círculos, golpeteos, y envestidas por parte de su lengua.

A Regina la sacudió un estremecimiento de alivio, placer y deseo. Luego empezó a mover sus caderas en un va y ven con la boca de Emma, su cuerpo empezó a responder, ya no solo jadeaba, sus gemidos de convirtieron gritos de desesperación, Emma la torturaba una tortura deliciosa pero a la vez angustiante, ella ya quería acabar aliviar la desesperación de su entrepierna, pero Emma no se lo iba a permitir tan fácilmente.
Con los golpes, masajes, y envestidas que le proporcionaba Emma, sintió un escalofrío que le recorrió el cuerpo, el climax había llegado y sintió que se partiría en dos.

Emma ascendió lentamente imitando de nuevo el camino de nuevo hacia arriba, quedo encima de Regina y la beso lentamente, mientras Regina se recuperaba.

Antes de que Emma pudiera reaccionar Regina se encontraba horcajadas sobre ella, Regina saboreaba, y masajeaba, todo el cuerpo de Emma desde el cuello propinaba pequeñas mordidas hasta sus pechos, haciendo que Emma jadeara de dolor, dolor que le provocaba un estremecimiento de placer.

—al parecer piensas vengarte —dijo Emma con la respiración entrecortada.

Regina no le contesto y se limitó a seguir con su tarea de torturar los pechos de Emma, sin más abrió el sexo de Emma y lo expuso, lo admiro y le propinó pequeños golpes con su dedo mientras lo masajeaba. Si mas Regina Regina acercó su sexo al de Emma haciendo que estos se rozaran y les diera el infinito placer que ambas buscaban.

Se empezó un va y ven de caderas rosándose lentamente, jadeaban, buscaron un poco mas el placer y aumentaron sus caricias mientras Regina besaba el cuello delicadamente de Emma. Los gemidos de ambas no se hicieron esperar, mientras que sus sexos y sus fluidos se fundían y hacían uno solo, al darse cuenta que ambos cuerpos tiritaban, se estremecían y los gemidos eran gritos ya, Regina se dio cuenta que ya no podría más, pero trato de contenerse lo posible para que ambas llegaran al orgasmo, y así fue, Emma soltó un grito que resonó por toda la habitación, un grito que fue seguido por la morena.

Sintiendo los espasmos finales de su cuerpo, se relajaron y Regina bajo debajo de Emma y se recostó en el pecho desnudo de Emma, siendo abrazada por esta. Regina sentía una felicidad absoluta salir de su ser, cerro los ojos y se limitó a inhalar el rico olor a vainilla que le regalaba Emma, ya el cansancio haciéndose latente en ambas, se relajaron y se quedaron dormidas, disfrutándo del calor de ambas, y la protección que le otorgaba Emma.


Lo quería mas extenso pero bueno el sguiente si lo será.

sin mas, nos vemos a la próxima. Dejen reviews.