michii15/timysanpe/gloes
espero que te encante el capítulo, tu deseo se cumplió :D y si me gustaría saber tu hipotesis, por fa
Gracias como siempre por sus lindos reviews. Espero no demorar en el próximo.
Siento la demora, recompensado con doble capitulo y extenso.
Algún error disculpa.
sin mas a leer!
Una semana después
En Storybrooke no había surgido ni una sola pista a partir del bosquejo. Si una Mujer había estado viajando por la zona, era probable que hubiera pasado por un lugar más grande y vistos. Como tenía poco tiempo que perder y no quería pasarlo obsesionándose por su corte de cabello que se haría hoy, Regina fue caminando hasta la oficina del alguacil.
Había pasado una semana desde la última vez que le pregunto al alguacil si sabia algo más. Claro, había pasado gran parte esa semana trabajando, o en la cama de Emma. Pero gracias a las distracciones no la puede acusar de fastidiarlo.
—¿como te va, Regina? —pregunto el ayudante de alguacil
—bien gracias, ¿esta ocupado el alguacil? Solo quería...
Antes de terminar de decirlo, sintió la vibración de la risa. George entro de la mano con su esposa.
Que dulce, pensó Regina. George sonreía relajado. Debby, una rubia bonita y atlética de pelo alborotado, usaba jeans ajustados, botas vaqueras y una camisa roja debajo de la chaqueta de mezclilla. Llevaba en el cuello un colgante en una cadena de oro. Regina advirtió que era un sol. El lado brillante de la vida.
—¡hola! Pensé que hoy irías a pasearte. —le dijo Debby
—eh, bueno mas tarde.
—ayer me encontré a ruby, ¿te cortaras el pelo? —le dijo Debby
—si así es, solo vine para ver si había novedades
—no no hay ninguna novedad, ninguna chica extraviada con esas características, lo siento Regina.
Regina solo asintió se despidió y salió de ahí. Y se dirigió con ruby para ir al pueblo de a lado.
Si bien Regina consideraba Storybrooke un diamante en bruto, pero interesante, Jackson le pareció uno grande y pulido, con estilo elegante.
Había tiendas, restaurante y galerías a lo largo de paseos de madera y calles ajetreadas. Y la gente caminaba rumbo alguna parte, imagino Regina. Quizás están haciendo escala en la ciudad antes de visitar alguno de los grandes parques ahora que el verano ya casi había llegado. Pero más allá de las estructuras y la velocidad de la civilización, las montaña nevadas se erguían con un esplendor radiante. Empequeñecían las estructuras hechas por el hombre y brillaban más que Joyas bajo el sol.
Le tomó Regina menos de dos minutos comprender que había tomado la mejor decisión yendo a Storybrooke. Ahí había demasiada gente, pensó. Pasaban demasiadas cosas. Apenas había entrado a los límites de la ciudad, cuando ya quería marcharse.
—¡esto será divertido! —ruby sorteaba el trafico como si fuera un toro mecánico —deberíamos de darnos un verdadero lujo en alguno de los balnearios. Mira, ¡un sitio para estacionarse!
Se estacionaron y caminaron una cuadra
—creo que debo acostarme un poco —a Regina le daba vueltas la cabeza por las multitudes el tráfico, los nervios por su cabello.
—no pasa nada. No te comportes como una anciana. Ya estamos aquí —ruby la tomo de la mano y tiro hacia ella.
No era tan malo como lo fue la primera vez que lo intento. Los muros no parecían más cerrados. Y cuando el estilista se presentó no empezó llorar mía salir corriendo. Serge tenía un ligero acento eslavo y una sonrisa perfecta.
—muñeca, te haré un té, ven conmigo.
Lo siguió con un cachorrito. Se Dejo sentar en la silla, poner una capa verde limón y luego volvió en sí.
—no estoy segura de...
—excelente textura, ¡y que grueso! Muy saludable. Se ve que lo cuidas —le levanto el cabello, lo analizo —¿y que haces corazón?
—soy cocinera trabajo con Ruby. ¿estará aquí cerca?
—esta bien no la vemos mucho por aquí
Había olvidado lo placentero que era. Las manos dándole masaje en el cráneo, las revistas de papel brillante. Le estaban haciendo reflejos porque Serge así lo decidió. En algún momento del proceso, Rubí fue a verla, con el cabello empapado y cubierto con un plástico.
—rojo zorra —anunció —me voy a atrever. Y también me haré una manicura. ¿quieres?
—no. No, no puedo mas
—ahora cuéntame de la persona que hay en tu vida —Serge empezó a cortar —tiene que haber alguien
—supongo que si —dios, había una chica en su vida —es escritora, recién empezamos la relación
—la emoción, el descubrimiento
Regina asomo una sonrisa en su rostro
—exacto. Ella es inteligente, autosuficiente y le gusta mi cocina. Oculta una paciencia increíble detrás de comentarios sucintos. No me trata como si me fuera romper. Ah y me olvidaba —se inclinó hacia delante para alcanzar el archivo —reconoce esta mujer.
El se metió las tijeras a los bolsillos el tiempo suficiente para tomar el bosquejo y analizarlo.
—no creo que haya pasado por mi negocio, ya la habría convencido para cortarse ese cabello. ¿te pertenece?
—de alguna manera ¿puedo dejarla aquí? Alguien podría reconocerla
—por supuesto
Regina se volvió a concentrar en ella misma
—caramba, me, eh, me estas quitando mucho cabello.
—no te preocupes —se volvió para admirar a la ahora pelirroja Ruby —¡mirate! ¡estas hermosa!
—¡me encanta! — se dio la vuelta en la silla. Mostrando el rojo atrevido y el nuevo corte llamativo —me he reintentado Regina, ¿que te parece?
—es maravilloso, Ruby te ves realmente increíble
—cuando regresemos voy a buscar a cas y lo haré sufrir. Ya veo que esta haciendo Serge tu cara esta mas expuesta.
Era un corte a la altura de los hombros, algo coqueto, indomable, y encantador, que dejaba un buen arco a su cara y la hacia lucir hermosa.
Regina Miro la imagen que empezaba formasen el espejo casi reconoció a la mujer, pensó. Casi me consigo ver cómo era. Cuando Se observó lo suficiente, Serge bajo las tijeras alarmado.
—te ves triste, ¿no te gusto?
—no, no, si me gusta. Si. Hace mucho tiempo que no me veía en el espejo y me gustaba.
Serge le dio unos golpecitos en el hombro.
Quería presumir. Había Pasado un día fenomenal y se notaba. No quería dejar a Rubí convencerla de comprar esa preciosa blusa amarilla. Pero aprovecho para dar a la vendedora una copia del bosquejo. Como bien había hecho en todos los negocios a los que la obligó a entrar Ruby. Pretendía ir directo a casa, ponerse su nueva blusa, llamadas a Emma y ver si le interesaba cenar. Encontró unas riquísimas verduras en el mercado.
Poco le falto para subir bailando por las escaleras de su casa. Tarareando abrió la puerta, se obligó a esperar hasta haber puesto las bolsas sobre el mostrador antes de cerrar nuevamente. Luego Fue Hasta el baño para volverse a mirar.
Pareció al ver en el espejo.
Ahí está pegado el bosquejo para que viera el rostro de una mujer muerta en lugar de suyo. En las paredes, en el suelo, escrita y una otra vez con marcador rojo una pregunta
¿SOY YO?
Se hundió en la puerta y se deslizó hasta el suelo hasta que gradualmente tomo la posición fetal.
Ya había de estar en casa, pensó Emma al manejar por el lago. Cuánto tiempo podría tomarle alguien darse un par de tijerazos no respondía al teléfono y se sintió absurda por haberla llamado cuatro veces en una hora. Maldita sea, si que la había echado de menos. Y eso era aún más absurdo. Nunca echaba a nadie de menos. Aún no había rebajado a llamar al teléfono celular. Yo su auto donde siempre, y al subir las escaleras golpeo la puerta un tanto impaciente.
—soy Emma —grito —abre.
Tardo un tiempo en responder
—lo lamento Emma. Me duele la cabeza.
Probo el pomo
—abre la puerta
—de verdad, dormiré un poco, mañana te llamo.
No le gusto el tono de su voz
—abre la puerta Regina
—ya voy, ya voy, ya voy —giro la cerradura y la abrió —¿te cuesta entender? Me duele la cabeza, no quiero compañía. Ciertamente no quiero calentar las sabanas.
Estaba pálida como si fuera de cera, Emma vio las bolsas en el mostrador.
—¿a que hora volviste?
—no se, hace cerca de una hora
Ningún dolor de cabeza. Ya la conocía lo suficiente como para estar segura de que se podría haber cortado un brazo antes de dejar la comida sin guardar.
—¿que ocurrió?
—¿puedes parar? merezco un poco de privacidad.
—te daré la que quieras tan pronto me digas que paso —le ordenó Emma —¿que te hiciste en las manos? —le agarro una, aterrada de que fuera sangre lo que manchaban sus dedos —¿que diablos es tinta?
Regina empezó a llorar en silencio
—no puedo borrarlo, no puedo borrarlo. No recuerdo haberlo hecho. No lo recuerdo.
No resistió más cuando Emma la alzo y la llevó a la cama para arrullarla en sus brazos
Partes de las paredes y el suelo estaba manchado donde había intentado borrar. Emma encontró la toalla húmeda en la bañera. Ella había arrancado el bosquejo del espejo. Pero el mensaje se veía claro repetido unas diez veces.
—no me acuerdo haberlo hecho —se paró detrás de Emma
—¿donde esta el marcador rojo?
—no lo se. Debo haberlo devuelto a su sitio —fue a abrir un cajón de la cocina —no esta—en un momento de desesperación rebusco en el cajón.
—basta.
—no esta. Debo habérmelo llevado, haberlo tirado. No lo recuerdo. Como las otras veces.
Sus ojos se agudizaron
—tengo nauseas
—no tienes nauseas —le dijo Emma amablemente
Regina cerro el cajón de un golpe. Tenía los ojos rojos de tanto llorar
—no me digas lo que tengo o no
—no tienes nauseas —dijo acercándose a Regina —¿porque no me has contado lo de las otras veces? ¿tienes coñac?
—no quiero coñac
—no pregunte si querías —abrió los armarios hasta encontrar una botella Emma se sirvió un vaso —tómatelo morena.
Regina tomo el vaso, se lo bebió de un trago y se estremeció
—la del bosquejo podría ser yo. Si me lo imagine...
—¿como se te ocurre? ¿te han estrangulado alguna vez?
—salió de otra forma, alguien ya trato de matarme y he pasado los últimos dos años esperando a que lo vuelvan a intentar. Hay un parecido entre el dibujo y yo.
—en que ambas tenían el cabello largo y oscuro. O tenían —frunció el ceño un poco hacer con la mano para tocar el cabello, qué hora llevaba arriba de los hombros —no es tu rostro.
—pero no la vi bien
—pero si la viste
—no lo se
—yo si —abrió su refrigerador y le sorprendió positivamente ver que había comprado la cerveza que le gustaba. Sacó una y la abrió —viste a esos dos juntos al río
—¿como puedes estar tu segura? Tu no los viste.
—te vi a ti, ¿que otras cosas no recuerdas?
—no recuerdo marcar en el mapa el camino que tomaría. O de hacer mi maleta, y hay otras cosas, detalles. Debo regresar al hospital no estoy funcionando.
—necedades, ¿que son todas esas cosas verdes y pastos?
—verduras ¿me estas escuchando? ¿viste lo mismo que yo? —apuntó un dedo hacia el baño
—¿que si tu no lo hiciste? —dijo una tranquila Emma
—¿quien mas si no? —estallo —soy inestable Emma, por el amor de dios. Aluciono homicidios y escribo en las paredes.
—¿que si no? —repitió en el mismo tono implacable —escúchame gano bastante bien con suposiciones —¿que si no viste exactamente lo que dijiste ver?
Le dolía la cabeza, tenía el estómago revuelto. Como estaba demasiado cansada para ir hasta una silla, se sentó en el suelo.
—quizás por eso me atraes. Estas igual de loca
—reportaste un homicidio y de corrió la voz. ¿que si el asesinó se entero o, como pensamos antes, te vio? No se salió con la suya después de todo.
—por que hubo un testigo —susurro Regina
—si, pero el testigo tiene un pasado de problemas psicológicos relacionados con la violencia. Puede servirle. De cualquier forma no todos le creen, acaba de llegar al pueblo y está un poco tambaleante. ¿Porque no darle un empujoncito? lo más probable es que tengo un ataque de nervios o que huya. Igualmente es probable que se descarten sus declaraciones.
—eso es...
—¿una locura? No lo es. Es inteligente y muy frío —dijo Emma
—entonces en lugar de aquel que soy un completo desastre emocional y mental, quieres que crea que un asesino ha estado entrando a mi departamento para tratar de asustarme
Emma volvió a sorber cerveza
—estoy mirando a una sobreviviente. Sin razón alguna, le arrebataron todo lo que conocía y quería. Estado tratando de recomponerse. Creo que es una de las personas más fuertes que conocido.
—creo que no sales mucho de casa
Emma sonrío un poco
—toma algunas cosas, es mejor que vengas a quedar a mi casa esta noche.
—No puedo con esto.
—Lo harás —miro otra vez en las bolsas— ¿esto será la cena?
—¡maldición, las verduras!
Se dio cuenta de que ya estaba mucho mejor Regina cuando la vio correr a la bolsa y buscar dentro.
—menos mal que pedí que me las pusieran el hielo
—me gustan las verduras
—no conoces ninguna verdura que no te guste —puso las manos sobre el mostrador y cerró los ojos —no dejaras que me venga abajo. No me dejaras.
—ya te lo dije antes las mujeres histéricas me irritan
—me abrazaste mientras lloraba ¿eso te irrita?
—te dolía. Pero no te acostumbres
—te quiero. Estoy enamorada de ti.
No pronunció palabras durante diez segundos
—diablos morena, no se puede hacer una buena labor sin castigo.
Regina río, profunda y largamente. La mas hermosa sonrisa que Emma jamás había escuchado.
—y por eso debo estar loca. No te preocupes Emma. No estas obligada a ser recíproca. Pero cuando hayas pasado lo que yo, aprenderás a no dar las cosas por sentadas.
Miro a Regina con el cauteloso respeto.
—estas confundiendo la confianza y el sentido de gratitud equivocado, además de que tenemos química
—puedo estar mal de la cabeza pero estoy bien del corazón. Pero si te da miedo puedo llamar a Ruby y quedarme con ella
—toma lo que te haga falta —dijo abruptamente —incluyendo lo que haga falta para cocinar eso.
Ya en la cabaña de Emma
—¿quieres mas vino? —pregunto Emma
—no, no gracias —Regina sirvió las verduras con aderezo y añadió espirales de zanahoria en platos pequeños —podemos comenzar con esto. Granny se va a poner furiosa cuando vea el baño.
—píntalo
Regina ensarto su ensalada
—no puedo pintar los azulejos
—quizás marco tenga disolvente o algo. Tu departamento no es un penthouse, morena. Igual necesita arreglos.
—Emma, ya e perdido la noción del tiempo. Y tuve lapsos de memoria, hace mas de un año que no pero ya me pasaron ambas cosas.
—no quiere decir que ahora esté pasando lo mismo, ¿o sí? He pasado mucho tiempo contigo en las últimas semanas. No te visto entrar en estado de fuga mi sonámbula —como ya estaba servida, empezaron con la ensalada— ¿Alguien te ha mencionado algo raro en la cafetería?
—a Granny le pareció raro que necesitará Quingombo para hacer sopa minestrone. —Regina se puso de pie para preparar la comida —cuando salí al hospital, la primera vez mi abuela me llevo de compras. Más tarde encontró un suéter odioso en mi cajón y le pregunté de dónde había salido. Me di cuenta que pasaba algo por la forma en que me miraba. Le había dicho que debía comprarlo porque era a prueba de balas.
Con un hábil golpe de muñecas dio vuelta a las vieiras
—Y otros incidentes. Sufría terror nocturno en los que oía disparos o gritos. Traté de derribar puertas. Me salí por la ventana una noche. Un vecino me encontró en la acera en pijamas. No sabía dónde estaba.
Puso un plato frente a Emma.
—ahí fue donde me interne, esto podría ser una recaída
—que casualmente solo ocurre cuando estas sola ¿no? No me lo creo, no has tenido ningún episodio que no sea en tu departamento
—m estas haciendo sentir mejor. Hace unas horas estaba en el suelo gimoteando. Estaba otra vez hasta el fondo.
—no, solo bajaste unos escalones, y ya estas de vuelta arriba.
—no se que hacer
—ahora comete tus vieiras. Están riquísimas
—de acuerdo —comió un bocado y claro que tenía razón —me corte el cabello y me lo arreglaron
—eso note
Regina ladeo la cabeza
—¿y te gusta o no?
—esta bien
—por favor —Regina agito la mano —no seas tan efusiva con los cumplidos
—soy una tipa efusiva
—me gusta, si a ti no deberías decírmelo
—si no me gustara te lo diría —Emma le tomo el cabello, después sus mejillas la miro a los ojos y la beso dulcemente —me encanta te ves hermosa.
—es exactamente lo que quería oír —respondió — estar contigo me ha servido mucho. Me he sentido más... No diré como era, porque no se puede volver atrás.
—quizás no se deba
—no, no se debe. Me he sentido más como quería sentirme, desde que estoy contigo. Pero ambas sabemos que quizá sea más inteligente, en todos los sentidos, si nos alejamos un poco.
Emma frunció el ceño
—mira, si es porque estas crees estar enamorada...
—no es por eso. Considérate afortunada de que este enamorada de ti. A muchas mujeres les molestaría tu naturaleza malhumorada. Pero yo estoy reincidiendo, no soy apta para una relación.
Emma tomo su cerveza, sorbio contemplativo
—si me alejo, quiere decir que no puedo lidiar con las cosas difíciles, además me perdería de resolverlo todo —Emma le tomo la mano —me importa lo que te pase.
—se que te importa
—que bueno. entonces ya no tenemos que analizarlo durante la siguiente hora y media. Ya encontraremos la respuesta, Regina.
En ese momento tomadas de la mano Regina le creyó
Apenas terminaron de comer, limpiaron la cocina. Cuando estaban sentadas en el sillón que le gustaba, Emma intentó dar otro paso más.
—¿estaras bien si te quedas sola una hora?
—¿por que?
—se me ocurrió ir con George para que vaya a ver tu casa
—no lo hagas —negó con la cabeza —no me cree que vi lo que vi en el sendero. Ya a hecho su trabajo. Fui a su oficina esta mañana y lo vi con David y debby. Cuando hablé de demostrar el bosquejo en el pueblo cerca de aquí en Jackson noté que me miraba con lástima.
—si alguien a estado entrando a tu departamento...
—si lo han hecho no podemos probarlo. ¿y como lo habrán hecho?
—se pueden forzar las cerraduras, hacer copias de llaves ¿donde guardas las llaves?
—en mi bolso o en el bolso de mi chaqueta.
—¿donde pones el bolso o chaqueta cuando estas trabajando?
—en la oficina de Granny. Tiene copia de la llave en el armario que tiene en la pared
—no sería difícil entrar a su oficina y hacer una copia de la llave.
—¿crees que es alguien de aquí?
—es posible. Es posible que fuera alguien que se esta quedando en la zona y decidió prolongar su estadía cuando oyó que viste algo.
—pero nadie a reconocido a la mujer. Pero si se supone que ella no era de aquí, tampoco el.
—podría ser alguien que viene con frecuencia. Alguien que sabría que no estarías todo el día hoy.
—¿quien no lo sabia?
—claro, así son las cosas—empezó a fruncir el ceño — te ves cansadisima. Vámonos a la cama
—ah —miro hacia la puerta —bueno, quizás...
—después de revisar las cerraduras. Vámonos a la cama morena.
Era tonto fingir que no estaba cansada a si que se levanto
—gracias por prestarme tu hombro, Emma
—no usaste mi hombro
—si que lo use. Esta noche al menos unas diez veces.
Ya en la cama, Emma levanto las sabanas y arropo a Regina mientras ella tomaba el lado de la cama y Emma se acomodo un brazo detrás de Regina y esta apoyo su cabeza en su pecho, sintiendo la protección y el calor que Emma le proporcionaba, Emma beso la frente de Regina y la estrecho fuerte a su pecho, cerraron los ojos y no tardaron en quedarse dormidas una junto a la otra.
será que es verdad que alguie esta entrado al departmanto de Regina.
sin mas, nos vemos a la próxima. Dejen reviews. No se contenga .
