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Jaja es verdad apenas me acabo de dar cuenta que es snape y no sanpe jaja lo siento no sabia donde apenas hoy, que torpe!
Y si, ángel..
Gracias como siempre por sus lindos reviews.
Siento la demora, algún error una disculpa.
sin mas a leer!
Emma se sentó de cuclillas frente a la puerta del departamento de Regina, sosteniendo una linterna y una lupa. Se sentía un tanto ridícula.
Aunque consideraba que la posibilidad de dormir hasta tarde era una de las mayores ventajas de escribir, se había levantado temprano, al mismo tiempo que Regina. Además la ignoro cuando le dijo que se iría caminando sola hasta la cafetería.
Claro, como si no fuera cualquier cosa que una mujer, que quizás tenía un acosador homicida siguiéndola, caminaría sola un par de kilómetros.
Ahora ella jugaba a la detective. Como no tenía experiencia forzando cerraduras, no estaba segura que alguien no lo hubiera hecho ya en este caso, pero no le pareció.
Saco la llave que le dejo Regina , abrió la puerta y entro. Por las ventanas entraba la luz y caía sobre el piso desnudo, los muebles de tercera mano y el edredón azul que ella compro para su cama.
Desconecto la computadora de Regina y la guardo, junto con la memoria usb, en el maletín para llevárselas. Necesitaría pasar al menos otra noche lejos de ahí. Lo mejor era que tuviera sus cosas cerca.
Sin darle importancia abrió el cajón, abrió el cajón del escritorio que debió haberle prestado granny. Dentro encontró dos lápices partidos por la mitad, un marcador negro y un librito café con pasta de piel. Lo abrió por curiosidad.
Había una fotografía de una mujer mayor, sentada en una banca del jardín bien cuidado, y tenía el rostro rayado con una x. Había otras. Una pareja con un delantal, un grupo de personas con copas de champán en la mano, un hombre frente a un gran horno. Todos tenía el rostro marcados con una x.
En la última, Regina estaba parada entre un gran grupo de gente. Emma llego a la conclusión de que era en Maneo's. Debajo de cada uno, con letras pequeñas, se leía la palabra MUERTO. Y debajo de Regina LOCA.
Metió el cuaderno al compartimento externo del maletín de la computadora. Aunque no había sido su intención invadir su privacidad, Emma empezó a hurgar en los cajones del tocador.
No tenía muchas cosas, viajaba con lo mínimo. Reparo.
Los cajones de la cocina era otra cosa. La organización era impecable. Pero en uno de los armarios encontró un mortero lleno de pastillas. Lo saco y lo puso a un lado.
Luego entro al baño. En el botiquín todas las botellas estaban en fila en una de las repisas. Y todas estaban vacías.
Eran trampitas, pensó Emma. El que los dejo así era un rufián muy listo.
Estudio las paredes. Advirtió que la letra era de molde, pero algunas de las palabras se superponían, lo que daba la sensación de desesperación. El detalle de escribirlas desde el suelo hasta la pared era bueno. Quien quiera que lo hiciera lo reflexiono mucho.
Emma llevaba consigo la cámara digital que había comprado. Tomo fotos del reducido espacio desde todos los ángulos posibles.
No podía se que ella volviera y encontrara todo eso ahí. Debía ir a la tienda de Marco para ver si había algo para quitar el marcador de las paredes. No era demasiado trabajo. De paso compraría mas pintura.
En poco tiempo ya estaba otra vez en el baño, arrodillada y fregando.
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Regina giro el pomo cautelosamente. Odiaba que no estuviera cerrado. Odiaba el terror que sentía de que Emma estuviese ahí dentro herida o algo peor.
¿Por qué seguía ahí? Supuso que bajaría con su llave mucho antes de su descanso.
Y la puerta no estaba cerrada. La abrió lentamente.
—¿Emma?
—si. Aquí estoy.
—¿estas bien? —se detuvo y olió el aire —¿a que huele? ¿pintura?
Emma salió de la bañera con el rodillo en la mano y gotas de pintura en el cabello rubio.
—no, son los perfumes de Arabia.
—¿estas pintando el baño?
—no es nada. Es un espacio muy pequeño.
—no tanto —se le lleno la voz de emoción a Regina —gracias —se acercó para echar un vistazo.
Ya había pintado el techo y preparado las paredes. El color era azul claro. No quedaba nada de las letras rojas o las mancha. Regina se apoyó en ella.
—me gusta el color. Te pagare con comida.
—me parece bien, pero si quieres que pinte el resto de la casa, ya no será posible. Me olvidaba que odio la pintura.
Volteo a verla, acurrucandose contra Emma.
—yo puedo terminar después de mi turno
—ya empece, yo termino —le dio un beso a Regina —no quería que lo volvieras a ver.
—¿de todas formas, puedo quedarme hoy en tu casa?
—si, no quiero que huelas los vapores de la pintura.
—tendré que hacerlo... ¿ibas a moler algo?
—¿Eh?
—sacaste mi mortero
Se maldijo por dejarlo afuera
—Regina...
—parece que... —la vio con mirada desolada —no me las tomo. Solo las tengo por si acaso. No quiero que pienses que...
—yo no las puse ahí. Son trampas —puso el rodillo en la bandeja —esta poniendo trampas y no puedes caer en ellas.
—¿que crees que que quiere decir con esto? —dejo las pastillas caer entre sus dedos
—no importa lo que diga si no haces caso a eso.
—si importa —dio la vuelta —si no escucho no puedo hacerle saber que no me va a hacer volver al medico —volteo el mortero en el fregadero y abrió el agua —no las necesito.
Pensó en el álbum que había guardado. Se dio cuenta que no era protección lo que le hacia falta. Era fe. Necesitaba a alguien que pensara que estaba estable.
—hay otra cosa. Te va a impacientar un poco mas.
—¿que?
Mientras ella miraba a buscando algo, Emma fue esta la computadora y saco el cuaderno.
—lo hizo para disgustarte. No dejes que se salga con la suya.
—¿como pudo hacerles esto? Con todo lo que padecieron y los tacha como si no fueran nada.
—no lo son. No para el.
—yo nunca habría hecho esto —aseguró —no importa cuan bajo cayera. Cometió un error al hacerlo, por que esto no lo hice yo. —paso el dedo por las caras ennegrecidas —los quería. Nunca hubiera tratado de borrarlos —reviso cada página, como Emma, luego volvió al escritorio y bajo el cuaderno —debo volver al trabajo a terminar mi turno. —se arreglo el pelo —estaré bien.
August le guiñó un ojo a Regina cuando entro a la cocina.
—¿esta pintando Emma? —pregunto Granny desde la parrilla
Regina hizo una pausa mientras se lavaba las manos
—¿como te enteras de estas cosas?
—Marco le contó a Ruby que Emma fue a la tienda a comprar pintura
El auto de Emma sigue ahí afuera. Hice cálculos.
—si, me esta haciendo un favor
—espero que no sea de algún color loco
—es azul claro y es solo el baño
Granny puso carne en un Pan alargado y empezó armar un sándwich
—me alegra tener a alguien que haga las tareas. No recuerdo haber visto a Emma hacerlo por nadie mas ¿tu te acuerdas August?
—yo diría que no
Granny puso papas fritas en el plato junto al sándwich y añadió una cucharada de ensalada de repollo
—listo el pedido Denny ¿como te va?
—estoy bien, Granny —el ayudante del alguacil estaba junto al mostrador —el alguacil me pidió que viniera a ver si Regina podía acompañarme unos minutos
—Denny, el almuerzo acaba de empezar
—¿el alguacil quiere que vaya? —Regina alzo la mirada del pollo que estaba cocinando
—quiere ver si puedes ir unos minutos. Es que encontraron el cuerpo de una mujer en la marisma de Moose Ponds. El alguacil tiene una, eh, una fotografía que quiere que observes. Para saber si es quien viste junto el río.
—anda —le dijo Granny enérgicamente
—si —la voz de Regina era apagada. Distraídamente se quitó el delantal.
Denny llevo la patrulla, así que el viaje fue corto. Al llegar la acompaño hasta la oficina del alguacil.
La puerta estaba abierta y George ya estaba dando la vuelta al escritorio para recibirla. La tomo suavemente del brazo y le indicó que se sentara.
—unos niños encontraron el cuerpo. Encaja con la descripción. No es una imagen agradable, pero si puedes hacerlo es de mucha ayuda.
—¿fue estrangulada?
—parece que pudo ser estrangulada ¿crees poder ver la fotografía?
—puedo verla —se entrelazo las manos mientras el sacaba un archivo de su escritorio y le entregaba una fotografía. Ella la miró, luego alejo la mirada al tiempo que luchaba por controlar su respiración —Es... Dios mío.
—se que es difícil estuvo en la marisma uno o dos días
—¿uno o dos días? Pero si ya han pasado semanas
—si se fue con el ese día, viva, pudo haberle ocurrido después ¿es la mujer que viste Regina?
Se preparó para volver a ver. La cara estaba morada e hinchada, con cortes sin sangre en todas partes. El cabello era Oscuro y largo, Regina trato de suponer el recuerdo de la mujer que vio sobre el rostro arruinado de esta.
—no se... Su rostro parece menos angosto y el cabello mas corto. No puedo estar segura.
—estabas bastante lejos ese día
—no la golpeo. La cara, esta cara, alguien la golpeo
George no dijo nada, luego cuando Regina volvió a bajar la mirada, volteo la foto hacía abajo
—podría ser que La Haya arrastrado, ella recobró el sentido y arreglaron las cosas un tiempo mas. Quizás hayan viajado por la zona. Unas semanas después volvieron a pelear. Un hombre que agarra del cuello a una mujer una vez, puede hacerlo de nuevo. Ya verificaron sus huellas digitales pero no tiene historial. Usarán sus registros dentales y están revisando los casos de personas desaparecidas.
Regina no le quitaba los ojos de encima
—no me creías
—tenía dudas, no te miento. Eso no significa que no iba a investigar o que no siga haciéndolo
—de acuerdo. Si la identifican, si pudiera ver una fotografía de ella anterior a esto, podría decir si o no con mayor certeza.
—esta bien —le puso una mano sobe la suya —se que es difícil para ti. Agradezco que hayas venido. Te llevare a casa
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Cas había metido mano debajo de la blusa de Ruby. Se acordó de cuando tenían dieseis y la situación era increíblemente similar.
Solo que esta vez estaba en casa de ella en lugar de la camioneta pickup que su madre le había ayudado a comprar. Cerca había una habitación, aunque es sofá les bastaba.
Su hermoso pecho —al que no había visto desde ese verano hacía tanto tiempo —se sentía suave y tibio en su mano. Sus labios eran igual de dulces.
Y tenía unas curvas perfectas. Pero cuando bajo las manos a sus jeans, la de ella lo detuvo.
—vamos, cariño —el le beso el cuello —solo quiero...
—no siempre puedes tener todo lo que quieres, cas.
—ya sabes que te deseo. Siempre ha sido así. Tu también me deseas —sus labios hacían un recorrido lento hacia los de ella —¿por que me tomas el pelo, cielo?
—no me llames cielo, a no ser que de verdad lo sientas. Y esto no es tomarte el pelo. Las cosas no serán así entre nosotros.
—¿asi? Tu eres la que me pidió que viniera. No pediste ayuda cuando te bese
—me gusto que me besaras. Siempre ha sido así pero ya no somos niños —se aliso la camisa —me he vuelto más exigente
—¿mas exigente? Me hiciste venir para alborotarme. A las mujeres que hacen eso se les llaman de una forma
Ruby alzó el mentón
—si crees eso, lo mejor es que te marches ahora mismo
Graham se puso de pie de prisa
—¿que diablos quieres?
—tu averígualo —recogió su sombrero y se lo lanzo —pero si te vas de aquí a cazar una de esas mujeres de las que hablas, por esa puerta no vuelves a entrar
—¿asi que no puedo salir con nadie hasta que tu lo digas?
—no, cas, no puedes salir con nadie hasta que sepas la diferencia que hay. Aunque si puedes salir de aquí
Furioso, cas salió de ahí. Pensó que las mujeres así, las que utilizaban a los hombres, jugaban, deberían pagar por ello.
Subió a su camioneta, echo una mirada rabiosa a la casa, y pensar que ella creía que lo conocía, que lo entendía.
Estaba muy equivocada
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Volvió al río. No había señales de lo que había pasado y estaba seguro de ello. Había tenido cuidado. Era un hombre cauteloso.
Nunca debió ocurrir. No habría pasado si hubiera podido elegir. Todo lo que había hecho desde entonces era porque ella no le había dejado otra opción.
Si se descuidaba, aún podía oír sus gritos.
Ella lo amenazaba, como si tuviera derecho.
La muerte de esa mujer había sido culpa de ella misma. El no sentía ningún cargo de conciencia. ¿como podía haber sabido que había alguien en el sendero, mirando en esa dirección todo el tiempo y con binoculares?
Ni siquiera un hombre cuidadoso podía predecir cada capricho del destino.
Regina Mills. Podría haber sido fácil de manejar. Tan fácil de desacreditar, incluso para ella misma. Pero ella no se quería olvidar del asunto.
Había tanto en juego como para permitir que una refugiada de un manicomio lo arruinara todo. Si tenía que aumentar la presión, lo haría. Haría lo que fuese necesario.
REGINA MILLS debía marcharse. De alguna u otra manera. Viva o muerta.
OMG! Al parecer ya sabemos que hay un asesino, y no son alucinaciones, es todo obra del hombre! Maldito! Ya saben quien es? Pobre Regina corre peligro
sin mas, nos vemos a la próxima. Dejen reviews. No se contenga .
