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Gracias como siempre por sus lindos reviews.

Se aproxima ya el final! Qué emoción quien será el maldito?

algún error una disculpa.

sin mas a leer!


Como ese día Regina no tenía que llegar a la cafetería sino hasta las dos. Pensé en pasar la mañana en la cabaña de Emma limpiar un poco, lavar. Le sería fácil no hacerse notar mientras ella escribía.

Ya estaba vestida y había hecho la cama cuando ella salió de la ducha.

—¿quieres algo especial para el desayuno?

—No, comeré cereal

—Bien—Aliso el edredón — voy a hacer sopa para Granny. Puedes probar para el almuerzo, a ver si pasa la prueba. Puedo hacer un guiso o algo fácil que calentar para la cena. Ah, y voy a lavar. ¿quieres que te lave algo?

—Retrocedamos un poco

Regina le sonrió perpleja

—Como digas

—no necesito que empieces a planear el desayuno, el almuerzo, la cena o el Tentempié de la medianoche todos los días

dejo de sonreír y parpadeo sorprendida

—bueno...

—y no estas aquí para lavar y hacer guisos

—no —dijo lentamente —pero me gusta cooperar

—no quiero que molestes por toda la casa. Yo puedo hacer mis cosas, lo he hecho desde años

—obviamente malinterprete algo. Pensé que querías que cocinara

—eso es otra cosa

—es diferente a lavar juntos la ropa. ¿de alguna forma simbólica eso lleva a la relación a un punto que no deseas?

—tal vez

Ella se acercó a la cama quito el edredón de un tiro saco las sabanas

—ahí esta, mucho mejor. ¿crees que porque estoy enamorada de ti voy a tratar de atraparte lavándote, y haciendo todo a tu casa? —camino a zancadas hacia la puerta —eres una idiota, Emma, y te subestimas mucho. Te dejare disfrutando del engaño del reflejo de tu propia belleza —y salió rabiosa

—que bien salió todo —musito, es un gesto de dolor cuando la puerta? El fuerza que le hizo temblar los dientes.

Regina tomo lo que le quedaba mas a la mano y lo metió al automóvil. Después se ocuparía de las demás cosas. Conseguiría monedas y llevaría su ropa al negocio de lavado que había en el sótano del de la casona. No era nada nuevo para ella.

Dirigió el automóvil hacia el centro, molesta porque algo andaba mal al manejarlo.

—¿y ahora que? —farfullo cuando batallo para dar la vuelta. Tiro del volante de mal humor y se desvió hacia el taller de Marco.

La puerta del taller estaba abierta y había un viejo automóvil en el elevador hidráulico. Marco salió con una camisa y una gorra manchada de aceite.

Se subió la gorra cuando Regina salió del auto.

—¿algun problema?

—eso parece. No puedo dar bien la vuelta

—no me sorprende. Tienes los dos neumáticos traseros casi sin aire

—¿sim aire? —volteo a mirar —ayer estaban bien

—quizás hayas pasado sobre algo y se ha ido saliendo lentamente

—en el maletero hay uno de repuesto

—lo pondré tan pronto como termine con estos frenos ¿quieres que te lleve a alguna parte?

—o, no. Me hará bien caminar —saco la computadora—¿cuanto crees que cueste unos neumáticos nuevos, por si tengo que comprar?

—preocupémonos por lo primero —tomo la llave —te llamare

—gracias —se colgó el bolso de un hombro y la computadora del otro. Era un buen día para caminar. Y se había enamorado de una idiota, tendrá que hacerse la idea de superarla. Necesitaba tiempo para estar sola y pensar en serio en su libro de cocina. Ahora claro, no lo haría con ayuda de Emma. Pero quería organizar las recetas y escribir una introducción.

—que tontería —dijo en voz alta —pero hay que empezar por algún lado

—oye! Oye!

Regina se tuvo con un movimiento brusco y vio a Ruby arrodillada en su patio, Calendulas y pensamientos en un cubo de plástico.

—¿demasiado ocupada hablando contigo misma como para hablar conmigo? —se inquietó ruby

—¿hablaba sola? Iba repasando algo en mi cabeza. Muchas veces se me salen en voz alta. Que bonitas. Tus flores.

—tendría que haber plantado primero los pensamientos —se ladeo el sombreo vaquero —sobrevive en al frío pero con tantas obligaciones. ¿que haces por estos rumbos?

—tengo un par de neumáticos pinchados. Tuve que llevarle el automóvil a Marco.

—que pena. Me imagine que te quedarías hoy en casa de Emma.

—por lo visto, ella no. Parece que le estorbo.

—al diablo con todo el mundo. La otra noche eche a cas. No dejaba de tratar de tocarme. ¿quieres plantar pensamientos y maldecir a todo el mundo?

—me encantaría. pero tengo cosas que hacer hoy.

—entonces vamos a clancy's esta noche después del trabajo, beberemos una cervezas y cantaremos canciones contra esas personas en el karaoke.

—eso puede ser. Te veo en el trabajo.

Regina caminó a su casa. Juntó la ropa sucia, detergente y billetes de un dólar y llevo su canasto a la casona.

Puso los billetes en el mostrador Mary le dio monedas. No iba Tomar el ascensor, así que bajo por las escaleras.

—siete por uno siete —odiaba el sótano de la casona. Lo odiaba —siete por dos, catorce —llego a la tabla del ocho, salió del área de lavado y dejo la lavadora funcionando

Una vez en casa empezó hacer el caldo e hizo albóndigas para la sopa.

Volvió de prisa a la casona, se armo de valor para bajar al sótano y pasar la ropa de la lavadora la secadora.

Cuando regreso a casa abre su computadora y empezó a pensar en la introducción.

El cronómetro de la cocina timbró y volvió a salir.

Atravesó el vestíbulo de la casona a toda prisa probó y con La tabla del doce, que era difícil, al bajar las escaleras.

Abrió la puerta de la secadora y no encontró nada.

—Que... —abrió la otra secadora. Estaba vacía —es absurdo. Nadie robaría mi ropa.

¿Entonces que hacia su canasto de ropa sobre la lavadora? con cautela levantó y lentamente abre la tapa.

Ahí está la ropa, húmeda y exprimida.

—las puse en la secadora —se metió las manos al bolsillo, dudosa y encontró la única moneda que le quedaba. Saco la ropa húmeda y la puso en el canasto. Un marcador cayo al suelo.

Era un marcador rojo. Su marcador rojo. Ahora temblando, Regina lo volvió a poner entre la ropa qué hora vio manchada de rojo.

Alguien mas lo había hecho, alguien que quería hacerla pensar que estaba perdiendo la razón. Alguien que podía estar ahí mismo, observándola.

Respiro con dificultad. Reprimí un gemido, tomo el canasto y corrió al escritorio. Mary la recibió desde su lugar boquiabierta.

—alguien está allá abajo. Alguien bajo.

—¿que? ¿quien? ¿estas bien?

—mi ropa. Pusieron mi ropa en la lavadora.

—per Regina, tu la pusiste —Mary le hablaba lentamente —¿no te acuerdas? Bajaste a lavar la ropa.

—¡después! Las puse en la secadora pero estaban de vuelta en la lavadora. Me viste volver para cambiarlas a la lavadora.

—bueno... Si que te vi regresar y bajar.

—las cambie. ¿quien bajo?

—mira, cálmate. No vi a nadie mas que a ti.

—quizá tu bajaste

Mary se mostró escandalizada

—Regina ¿porque haría eso? Tranquilízate. Si necesitas monedas...

—no necesito nada

La furia y el pánico latían en sus adentros y le cortaban la respiración mientras caminaba con su canasto de ropa.

Lo único que quería era llegar a su casa. Cerrar con llave.

Al oír un claxon, tropezó, y al darse la vuelta vio su automóvil estacionarse junto a la escalera.

Marco bajo.

—no quise asustarte. Eh, los neumáticos tenían muy poco aire , así que los infle.

Regina consiguió asentir.

—ah, gracias. Gracias.

—eh, iba a revisar tu neumático de repuesto , pero...

—¿le pasa algo?

—lo que pasa es que hay muchas cosas encima.

—no se que quieres decir —dejo el canasto en los escalones, fue a ver —no tengo nada ahí dentro.

Cuando lo vio dudar en abrir , ella tomó la llave y abrió el maletero.

Primero salió el olor. Olía a basura. El maletero estaba lleno: café, humedad, papel manchado, latas vacías.

—yo no hice esto —retrocedió —no lo hice, ¿lo hiciste tu?

—no me gusta que griten fuera de mi establecimiento — Granny había dado la vuelta al edificio —¿que esta pasando aquí? ¿que es todo esto? —arrugo la nariz al mirar al maletero

—yo no lo hice —empezó a decir Regina

—pues yo tampoco. Lo abrí para sacar el neumático —exploto Marco —cree que yo metí la basura ahí

—esta alterada. ¿tu no lo estarías? —dijo Granny suavemente —probablemente fue un grupo de muchachos tontos. Marco, tengo guantes de goma en el cuarto trasero. Ayúdame a limpiar todo esto.

—yo lo haré —dijo repentinamente Regina —lo siento, Marco...

—sube —le ordenó Granny —vamos iré en un momento. No discutas.

Regina subió el canasto a rastras.

—Marco, te pagare

—no hace falta —Marco lo rechazo con un ademán —no era mas que aire.

Granny dio a Marco una palmadita en el brazo cuando Regina salió.

—ve atrás ¿si? Dile a August que te ayude con esto. Te invito la siguiente comida.

—¿como iban a abrir unos chicos el maletero, Granny? No fue forzado.

—solo dios sabe Como hacen esas cosas los muchachos. O por que —dijo antes de que Marco hiciera la pregunta —pero el hecho es que este maletero esta lleno de basura y mal olor. Tu y August encárguense de limpiarlo.

Cuando Granny entro al departamento, Regina estaba sentada al lado de la cama, con el canasto de ropa húmeda en sus pies.

Granny la miró desconcertada.

—esa ropa se te va a llenar de moho si no la cuelgas al menos ¿no usaste la secadora?

—lo hice, se que lo hice. Pero estaba en la lavadora.

—¿de que diablos esta manchada?

—tinta, tinta roja. Alguien metió un marcador rojo en la lavadora.

Granny inflo las mejillas. Saco un tazón del armario, encendió un cigarrillo y se sentó junto a Regina.

—voy a fumar y tu me contaras que esta pasando.

—no se que esta pasando. Pero se que no puse esa ropa en la lavadora. Se que no puse la basura en el maletero. Yo no escribí por todo el baño.

—¿mi baño? —Granny se puso de pie y fue a ver —no veo nada escrito.

—Emma lo pinto. No hice todo eso.

—mírame, mirame a los ojos — Granny analizo su expresión —¿has estado consumiendo medicamentos?

—no, solo tylenol.

—¿por qué haría alguien esas cosas?

—para hacerme creer que estoy loca. Para enloquecerme, lo que no es muy difícil. Por que vi lo que vi.

—encontraron un cuerpo...

—no era ella —la voz de Regina empezó a subir de tono —no era la misma. No era ella y ...

—basta —la voz de Granny sonó como una bofetada —no voy a hablar contigo a no ser que te tranquilices

—trata de estar tranquila cuando alguien te haga esas cosas.

—¿desde hace cuanto tiempo esta pasando?

—desde hace cuando volví a ver como mataban a esa mujer.

—deberíamos hablarlo con el alguacil

—¿por que? —Regina se paso las manos por el corto cabello —¿crees que el montón de basura en mi maletero tiene huellas digitales?

—de todas formas, Regina.

—si. Si le contare al alguacil.

—bien. ¿Emma ya lo sabe?

—si, exepto lo que paso hoy, si.

—calmare y baja. Faltan cinco minutos para que empiece tu turno. La especial de hoy es filetes de costilla.

Regina se sacudió

—¿filete de costilla de que?

—búfalo —dijo Granny sonriendo —tal vez sepas como hacerlo más elegante

—de hecho...

—entonces baja y hazlo, solo tengo dos manos.

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Emma solo había querido que retrocediera. ¿ No fue exactamente lo que dijo? Pero Regina reacciono exageradamente.

Ella sentía que tenía derecho a un poco de espacio para respirar en su casa, ¿no? ¿un poco de soledad?

Tenía derecho a su pizza congelada si así lo deseaba. Pero daba la casualidad que no lo deseaba así. Quería una buena comida caliente. Ya había comido en el comedor de Granny antes de que ella llegara, pensó de camino a su automóvil.

Cuando llego a la cafetería de Granny, fue ella misma quien salió a recibirla.

—iba verte —dijo Granny

—¿para que? Es Regina...

—si, es Regina —y con esa preocupación inmediata Granny vio lo que esperaba, estaba locamente enamorada de ella — ven a caminar conmigo. Tengo diez minutos —le contó rápidamente sobre lo que había acontecido durante el día, sin tomar en cuenta sus interrupciones, sorteando su mal genio —dijo que llamaría la alguacil, pero no lo ha hecho. Eso fue asqueroso, lo de la basura en el maletero. No me gustan las cosas asquerosas.

—todo lo ha sido. Tengo que hablar con ella ahora.

—puede tomarse un descanso si quiere. Ve a la cocina.

Hizo lo que le indicó Granny, paso junto con august y tomo a Regina del brazo.

—ven a fuera

—estoy ocupada

—esto puede esperar —la saco por la fuerza por la puerta principal —¿por que no me llamaste cuando paso todo esto de hoy?

—no me dio la gana —dijo cortante —no necesito una salvadora para que me rescate. Necesito hacer mi trabajo.

—esperare hasta que hayas terminado y te llevare de regreso. Iremos a ver a George por la mañana.

—no quiero que nadie me espere y no necesito que me acompañes a ver al alguacil. No necesito niñera, lo mismo que tu no necesitas que te lave la ropa. Y no es hora de mi descanso.

Cuando Regina se dio la media vuelta hacia la puerta, la tomo del brazo y la volteo.

—maldita sea, Regina —suspiro y se rindió —maldita sea —dijo esta vez en voz baja —regresa a casa.

Ella la miró fijamente, luego cerró los ojos.

—me tomaste por sorpresa —y eso le arrebató la respiración —creo que lo mejor es que ambas nos tomemos un tiempo para pensar en lo que esto significa realmente, y si es lo que ambas queremos realmente. Quizás hablemos mañana.

—dormiré en mi oficina o en el sofá.

—no voy a tu casa para que puedas salvarme. Si resulta que si quieres otra cosa, será mejor que la aclares.

La dejo ahí, perpleja y con los nervios de punta, y regreso a la cocina.

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Clancy's estaba lleno de habitantes del pueblo relacionándose con los turistas que habían llegado al área para pescar, pasear en barco o caminar.

David estaba interpretando una versión conmovedora de "te acordaras de mi" un grupo de vaqueros había convencido a un par de muchachas del pueblo a jugar billar. Dos parejas de la costa tomaban fotos de las cabezas de ovejas y el alce.

En la barra con un pie en la baranda y una botella de Big Horn en la mano, estaba cas pensativo.

—pareciera que sufre

Ruby se encogió de hombros

—no lo suficiente. Tendrá que volver con el sombrero en la mano. He estado enamorada de ese vaquero imbecil casi toda mi vida y le he dado suficiente y le he dado suficiente tiempo para divertirse. Yo estoy lista para construir el resto de mi vida. ¿quieres otra cerveza?

—no gracias

Ruby pidió otra cerveza mientras las dos mujeres turistas subieron al escenario a cantar una canción de Shania Twain.

—¿tu que dices?

—no me imagino la vida sin desear a Emma. Hoy entro a la cocina, me saco pero no cedí.

—¿que? ¿que? ¿como es que no lo vi? ¿que paso?

—quería que volviera a casa con ella

—¿y que haces aquí oyendo a la gente cantar mal?

Regina tenso la mandíbula

—no voy a volver hasta que sepa que quiere que yo esté ahí con ella

Ruby bajo la nueva cerveza

—me perdí

—quiero un amante que sienta lo mismo que yo. No quiero sentirme como invitada en su cabaña. Me da tanta rabia estar enamorada de ella.

Con una mirada de tristeza, ruby choco su vaso con el de Regina.

—de acuerdo —luego miro hacia el bar y noto que cas estaba contando sus problemas a una de las meseras—bailemos

Regina parpadeo

—¿que?

—vamos, veamos si alguno de esos que parecen pescadores quieren bailar un poco

Los pescadores no tenían buen aspecto

—yo no

—pues yo iré y elegiré uno del montón —ruby alejo la silla —¿que tal me veo?

—un poco peligrosa

—perfecto —ruby se deslizó hasta quedar a la vista de cas, puso las manos en la mesa de los hombres y se inclinó hacia ellos.

Regina no tuvo que oír lo que se dijo. Los hombres sonreía de oreja a oreja, cas tenía una mirada homicida. Ruby llevo a uno de los hombres a la pista de baile, le puso las manos en los hombros y llevo el compás con las caderas.

Los dos que se quedaron gritaron:

—¡hazlo, killian!

Y killian planto las manos en el trasero de Ruby.

Cas dejo la cerveza en la barra y camino a grandes pasos hasta la pista de baile.

Killian empujó a cas, cas a killian. Ruby utilizo sus cincuenta y cuatro kilos y los empujo a ambos. Cuando los amigos de killian se aprestaron en la mesa, el montón de vaqueros se aproximó. Cas, después de todo, era uno de los suyos.

Regina pensó con asombro que ruby estaba a punto de estar en medio de una pelea, a no ser que lograra agarrarla y huir de ahí.

Miró hacia la salido y vio, avanzando entre la multitud ruidosa, a un hombre con una gorra naranja de cazador.

Le costaba respirar. Se levanto tambaleando y derramo la cerveza, y el vidrio se rompió produciendo un ruido como el de un disparo. Ella dio un traspié y empujó a uno de los vaqueros, haciendo que se impactará contra uno de los pescadores.

Empezaron los puñetazos. Las mujeres gritaban. Los hombres se golpeaban contra la mesa y la barra. Vidrios y botellas se estrellaron y se rompieron.

Recibió un codazo en la mejilla y cayó al suelo.

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Apestando a cerveza y a cigarrillo, y con una bolsa de hielo en la cara, Regina esperaba sentada en la oficina del alguacil. Nunca se había sentido más humillada en la vida.

—lo ultimo que esperaba era sacarte de una pelea de un bar.

—no era como tenía planeado pasar la noche. Y no estaba peleando.

—empujaste a Graham Horst contra killian Jones, propiciando el incidente. Lanzaste tu cerveza —dijo George

—¡no es cierto! Se me cayo cuando resbale y empuje a Graham.

—estabas bebiendo —continuo George

—media cerveza. Claro que estaba bebiendo, como todo el mundo. Entre en pánico, esta bien. Vi a un hombre con una gorra naranja entre la gente.

La expresión de cansancio y enfado de George se agudizó

—¿volviste a ver al hombre que viste junto al río?

—no lo se, no se veía bien. Me levante. Quería salir rápido, huir. Quería verlo mejor.

—¿cual de las dos cosas?

—ambas —respondio bruscamente —estaba asustada. Me resbale. Eso es todo.

George suspiro. Tuvo que salir de la cama tras recibir una llamada histérica de una de las meseras de clancy's. Ahora tenía que lidiar con los daños a inmuebles, lesiones, posibles cargos.

—Roberto gavin asegura que le pegaste

—no le pegue a nadie —¿o si lo habría hecho? —estaba tratando de salir de ahí. Caí sobre una mesa. Tengo hematomas en casi todo el cuerpo.

El soltó la respiración

—¿quien dio el primer golpe?

—no lo se. el hombre al que llamaban killian dio un empujoncillo a cas.

Cas le respondió. Luego vi, vi la gorra.

—viste la gorra

—si. Se que muchos hombres la usan. Pero estaba nerviosa porque pensé que se venia una pelea. Vi la gorra y perdí el control. Acúsame de instigar un disturbio o lo que quieras.

—no te voy a encerrar —George se frotó la cara —lo que pasa esque tienes la costumbre de provocar cosas ¿tuviste problemas hoy en el hotel?

—yo... —por supuesto que lo sabía Mary era muy amiga de Debby la esposa de George. —eso fue otra cosa. Alguien me jugo una broma —mientras el esperaba con las cejas alzadas, Regina pensó en decir la verdad —no fue nada.

La expresión de George endureció

—Tengo trabajo Regina. Ahora debo de arreglar este lío. ¿quieres que el doctor te revise la mejilla?

—no —se puso de pie —no empece la pelea de hoy. Solo quede en medio —se dirigió a la puerta.

—tienes la costumbre de quedar en medio de las cosas. Y si te vas a los golpes cada vez que ves naranja, tendremos un problema ¿te has puesto a pensar eso?

Ella no se detuvo. Quería desahogar todo ese enojo en privado. Pero antes advirtió, tendría que pasar por lo mismo con Emma. Estaba sentada en la oficina exterior, con los ojos cerrados. Trato de pasar inadvertida.

—alto ahí, Morena —se puso de pie lentamente —veamos esa cara

—no hay nada que ver

Emma llego antes a la puerta, obstruyó el paso y se apoyó en la puerta

—hueles como el suelo del baño

—pase un rato ahí, ¿me dejas pasar?

Abrió la puerta

—no volvamos a la absurda rutina de que quieres caminar sola a casa. Es tarde. Yo manejo.

No se molesto en discutir

—de acuerdo. ¿que haces aquí?

—ruby me llamo para que viniera por si necesitabas que alguien pagará la fianza —abrió la puerta del automóvil —tu si que mantienes interesantes las cosas en la vida

—no hice nada.

—sigue firme con esa versión

Ella se aguanto hasta que Emma subió al auto

—¿te parece gracioso?

—tienes varios elementos necesarios para ser una farsa. Si, me parece gracioso. Bien, Morena, ¿a tu casa o a la mia?

—a la mía. Da tu buena obra por terminada.

Emma empezó a conducir, golpeteado los dedos en el volante.

—¿quieres sabe la razón por la cual salí de la cama y fui por ti cuando llamo ruby?

Regina cerró los ojos

—por que necesitas interpretar a la salvadora

—tal vez. O tal vez por que me importes

—tal vez. Avísame cuando te decidas.

—maldita sea, ya sabes que me importas. Pienso en ti. Me estorba —se asomo el resentimiento en su voz —tu me estorbas

—y esta el la segunda vez que apareces esta noche, yo diría que tu me estorbas a mi. Querías que retrocediera, y lo hice. Si tus caprichos cambian, Emma, no es mi problema.

—me sentía sofocada —se estacionó detrás del automóvil de ella —y dijiste que me querías.

—no te pedí que hubiera reciprocidad. Estoy cansada, Emma. Si quieres analizarlo tendrá que ser e otra ocasión.

—espera. Maldita sea —se reclinó en el asiento, con una expresión de dolor y frustración —esta mañana me excedí y lo siento.

Regina no dijo nada durante un momento

—ah. Apuesto que decirlo te dolió tanto como a mi me duele la cara.

—quizás hasta mas. No me hagas repetirlo

—con una vez basta —le toco el brazo, luego abrió la puerta

—¿puedes esperar? Escúchame

Tras un silencio Regina analizo su expresión

—te escucho

—bien. Antes dijiste que no querías que te cuidara. Esta bien. La idea de querer cuidarte me asusta demasiado. Pero quiero estar contigo. No quiero estar con nadie mas. ¿podemos volver a eso?

Regina la miró. La vida era tan corta. ¿quien lo sabia mejor que ella?

—eso era todo lo que buscaba ¿quieres subir?

—si —espero a que Regina diera la vuelta al auto, luego le extendió la mano —ven un segundo —inclinándose, le dio un beso suave en la mejilla lastimada —ay.

—no seré buena compañía. Lo único que quiero es un baño caliente, una botella de aspirinas y una cama blanda.

—no tienes una cama blanda

—compensare —Regina abrió la puerta

Al abrirla Emma la hizo esperar y se adelantó a entrar

—¿que es ese ruido? No te muevas

Regina entro lentamente detrás de Emma

—en el baño —susurro —el grifo esta abierto. Dios, esta saliendo agua por debajo de la puerta.

Emma empujó la puerta del baño y se derramó mas agua. Dentro, la bañera estaba desbordada y salía agua del grifo.

—dios, abajo, la cafetería de Granny.

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Granny llego con las llaves y una aspiradora. Tenía una expresión adusta y le entrego la aspiradora a Regina.

—sube y aspira toda esa agua

—Granny, lo siento tanto...

—cállate y haz lo que te digo

Granny abrió la puerta, entro y encendió las luces.

Salía un chorro de agua en la esquina del techo. El material del techo se había doblado y debajo había dos mesas empapadas.

—maldicion

—ella no es responsable —empezó a decir Emma, pero Granny le hizo una señal con el dedo, sin quitar la vista de los daños

—si quieres, ayudar tráete el ventilador de la bodega. Luego puedes regresar a mi casa. Tengo un rollo de plástico en el cobertizo. Hay que traer una engrapadora y plástico para tapar ese agujero antes de que el inspector de seguridad me cierre el negocio.

Emma miro el techo.

—y una escalera

—eso también. Caray.

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Regina lloraba mientras limpiaba. Era un desastre. El suelo estaba arruinado, el techo también, y no se sabía que mas había quedado destruido.

Vacío el tanque de la aspiradora y empezó otra vez.

Alzo la mirada tristemente cuando Granny entro por la puerta.

—¿que tan mal quedo?

—lo suficiente. Se puede arreglar

—lo pagare...

—tengo seguro, ¿no? Me sacan un ojo al mes.

Regina miro el suelo

—no deje el agua abierta. Yo...

—se perfectamente bien que no.

Regina levanto la cabeza

—¿lo sabes?

—nunca olvidas nada. Dijiste que alguien se esta metiendo contigo. Ahora también se esta metiendo conmigo. Y estoy enfurecida. Pero voy a tener que quitar este piso. Arreglaremos lo que se tenga que arreglar, luego nos encargaremos de lo demás.

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—me creyó. No tuve siquiera que explicar.

Después de las tres. Regina guardo lo que quedaba de sus cosas en el maletero del automóvil de Emma y se subió.

—Granny es una mujer inteligente. Es capaz de ver a través de casi cualquier cosa.

—quienquiera que este haciendo esto, no tenía que hacérselo a ella —mientras manejaba Emma, ella miraba la superficie oscura del lado. Su vida se sentía así esa noche. Era demasiado oscura para adivinar que había abajo.

Cuando llegaron a la cabaña de Emma, sacaron su caja de artículos de cocina, su computadora y el bolso y los pusieron en el suelo.

—sube y date una ducha —dijo Emma

—creo que me tomare un baño —sonrío forzadamente —me hace falta.

—no si te gusta el olor a cerveza rancia y a humo

Ella subió y lleno la bañera, se sumergió pero se enderezó inmediatamente cuando entro Emma.

—aspirina —dijo. Dejo la botella y un vaso con agua sobre el borde de la bañera, luego salió.

Cuando salió con una camiseta y pantalones de franela, ella estaba parada junto a la ventana. Se dio la vuelta y ladeo la cabeza.

—me gusta el atuendo

—no me quedo mucho que ponerme

—bueno. Puedes poner lo que te quedo ahí. —señaló su tocador —deje libres un par de cajones

—ah.

—no te estoy proponiendo matrimonio

—entendido. Lo haré mañana. Lo siento, Emma, pero...

—si, las puertas están cerradas.

—bien —se metió a la cama y respiro aliviada. Momentos después, las luces se apagaron y el colchón se hundió. Luego siento el cuerpo caliente de Emma junto al suyo y su brazo rodeándole la cintura, ella se acurrucó en su pecho suave y se quedaron dormidas una contemplando el calor y la seguridad de la otra.


sin mas, nos vemos a la próxima. Dejen reviews.