michii15/timysnape/gloes/sweedbastar/wildestlana/
Gracias como siempre por sus lindos reviews.
Siguiente capitulo el ultimo, es una pena, ame sus reviews (parasito), las extrañare chicas, espero volverlas a leer en un futuro, de mis próximas adaptaciones.
Me quiere un parasito precioso, jaja, y ya estais pensado en lo que me dara vos!?
algún error una disculpa.
sin mas a leer!
Mulan Matthews vivía en la planta baja de un edificio de dos pisos que parecía una caja de madera, al costado de la autopista 89. Dentro de su pequeño patio de asfalto rodeado por una verja de metal, había un niño despeinado de unos cuatro años haciendo círculos en un triciclo rojo.
En el instante de que Regina y Emma empezaron a andar por el patio, una mujer pequeña, de cabello oscuro y liso, salió por la puerta deslizante.
—¿les puedo ayudar en algo?
—eso espero —Regina trato de sonreír abierta y tranquilamente —estamos buscando a Mulan Matthews
Y con tan solo mover un dedo el niñito de hacerlo a ella
—¿para que?
—quizás ella conozca a alguien que estoy buscando. Serge del corral del cabello me llamo. Soy Regina Mills. Ella es Emma.
—ah, bueno, soy Mulan. Supongo que puede. Entrar un momento —dijo —Rory, no te apartes de mi vida.
La sala estaba impecable, aunque de escasos muebles, con un sofá y una sola silla. Una esquina había sido convertida en un área de juegos con una mesita y una silla y juguetes de plástico para la bañera
—pueden sentarse —les indicó Mulan
—deje un bosquejo en la peluquería hace unas semanas —empezó Regina —Serge dijo que tal vez podrías haber reconocido a la mujer.
—tal vez. No puedo estar segura. Pero cuando vi el dibujo, pensé ¿que hace ahí la foto de Lacey?
—¿Lacey?
—Lacey French
—¿es amiga tuya? —pregunto Emma
—no exactamente. Vivía en el departamento de arriba. Se fue hace un mes.
—¿se mudo? —pregunto Regina
—de alguna manera. Se llevo su ropa y sus cosas, pero dejo algunas que ya no quería: pura basura.
—¿eso te dijo?
—¿a mi? No —Mulan apretó los labios —se puede decir que no nos hablamos en aquel entonces. Pero dejo una nota para el administrador, se llevo su ropa, se monto en su moto y desapareció.
—¿moto? —repitió Emma
—manejaba una Harley. Iba con su estilo, supongo, porque traía a muchos motociclistas cuando vivía aquí. Trabajaba en un bar desnudista llamado el rabitt hole
—¿vivía sola? —pregunto Regina
—si, pero casi todas las noches traía compañía hasta las seis, de eso hace ocho meses.
—¿que cambio?
—estoy casi segura que fue un hombre, uno especial. Los oía una vez a la semana mas o menos. Se desaparecía uno o dos días. Me dijo que estaba pescando a uno. El le traía cosas, una chaqueta de cuero nueva, un collar, lencería. Luego supongo que se pelearon.
—¿por que crees eso?
—bueno, vino una mañana llorando. Yo estaba subiendo a Rory al automóvil para llevarlo a preescolar. Maldecía como loca. Le dije que se calmara, que mi niño estaba en el automóvil. Nos peleamos ahí mismo, en el estacionamiento. Se puso enfrente y dijo que nadie la empujaba, que nadie se mete con ella. Y que el (seguro el hombre) iba a pagarlo caro. Cuando terminara con el buscaría algo mejor.
—¿fue la ultima vez que la viste? —pregunto Emma
—no, la vi un par de veces mas. La evitaba, a decir verdad. Oi su moto un par de veces. La ultima vez fue a media noche. Me despertó. Al día siguiente el administrador me dijo que se había ido. —de pronto Mulan frunció el ceño —¿son policías? ¿esta en problemas?
—no, no somos policías —respondió Regina —pero creo que pudo haber tenido problemas ¿sabes si esta el administrador?
—casi siempre está aquí. Vive aquí al lado.
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Estaba en casa. Killian Jones era alto, delgado, de unos treinta y cinco años y con barba. Su departamento estaba lleno de libros sobre el mar.
—Lacey French. Me daba mucho trabajo —dijo negando con la cabeza —no era una mujer feliz. Era del tipo que culpa a todos por el hecho de que la vida no es como ella imagino que seria.
Regina saco el dibujo de su bolso
—¿esta es Lacey?
Killian analizó el bosquejo
—tiene un gran parecido. Yo diría que es ella, o algún pariente ¿por que la buscan?
—esta desaparecida —dijo Emma antes de que Regina pudiera hablar —¿sabe si alguien la a visto en los últimos meses?
—creo que si pero dejo de venir antes de las fiestas
—¿alguna vez vio la hombre con el que estaba involucrada?
Jones lo pensó un momento
—debo decir que Lacey iba a encontrarse con el. Según se, el nunca vino para acá.
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Agradecieron al administrador y regresaron al automóvil de Emma. Regina subió y cerró los ojos un momento.
—Lacey French —dijo —supongo que ahora ya tiene nombre ¿ahora que sigue?
—¿ahora —pregunto Emma —vamos a un bar de desnudistas
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Regina no sabia que esperaba encontrar. La música era fuerte. Un rock and roll energético que se oía cerca del escenario, donde bailaba una mujer de cabello morado, tanga y zapatos de plataforma. El humo se acumulaba sobre una mesa donde un par de hombres fornidos de brazos tatuados bebían cerveza. Solo había unas cuantas mesas ocupadas p. Regina se sentó en la barra y no dijo nada mientras Emma ordenó una cerveza de barril.
El cantinero tenía al bigote color rojizo y la cabeza rapada.
—¿has visto a Lacey últimamente? —le pregunto Emma
El hombre limpio la espuma que había chorreado con su trapo.
—no. Dejo de venir hace un tiempo ¿a ti que?
—es mi hermana —Regina sonrío —bueno, mi media hermana. Vamos rumbo a las Vegas y se me ocurrió que podríamos verla uno o dos días. —miro a Emma, que había levantado una ceja como acostumbraba —pasamos por su casa y nos dijeron que aquí trabaja. Solo quería saludarla ¿sabes?
—no puedo ayudarles
—bueno —Regina agarro su cerveza, lo miro desaprobando —no es que seamos tan unidas. Tal vez alguien sepa a donde fue.
—no me lo dijo. Me quede sin una bailarina.
—es típico de ella —Regina se encogió de hombros —creo que perdimos el tiempo —dijo a Emma —quizás se fue con alguno con quien estuviera saliendo.
La mesera que estaba dejando la bandeja con vasos y botellas rio haciendo un ruido nasal
—no creo —menciono —terminaron realmente mal, muy mal ¿te acuerdas, Coon?
El cantinero se encogió de hombros. Regina puso los ojos en blanco
—pero dijo que iba encerró, con... ¿como se llamaba?
—nunca me dijo—respondió la mesera
Regina trato de sonreír
—entonces no iba tan en serio
—seguro que si, según me pareció. Al menos para ella.
—¿de verdad? —Regina sorbió de su cerveza —a Lacey le gustaba probarlos, pero no comprobarlos
Sonriendo, la mesera se inclinó en la barra, saco su cajetilla de cigarrillos.
—bien dicho. Coon, me voy a tomar un descanso.
—soy Regina —volvió a sonreír —gusto de conocerte. Quizás Lacey haya hablado de mi.
—no que recuerde. Soy jade —saco una cajita de cerillos del bolsillo de sus shorts y encendió un cigarrillo —dijo que ese hombre tenía clase. No veo como, porque lo conoció aquí.
—ah —Regina trato de mantener el tono casual —lo viste
—puede ser. No venia siempre, porque me lo habría señalado. Pero si le compraba cosas. Presumía un collar. Dijo que era de dieciocho quilates. Tenía una luna, dijo que era como nácar y los brillantes de la cadena, diamantes de verdad.
—¿diamantes? Estas bromeando
—probablemente eran de broma, pero ella decía que eran de verdad. Se lo ponía todo el tiempo y dijo que le regalaría mas. La llamaba su lado oscuro de la luna, decía ella.
—¿crees que alguien mas que trabaje aquí podría conocerlo?
—Lacey no me contaba mucho ¿me entiendes? Pero no era motociclista
—¿no?
—dijo que era Hora de conseguirse alguien con un trabajo real. Total, que terminaron y ella se fue. Espero que a buscar una mejor vida.
—supongo que tienes razón
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Emma no hablo hasta que llegaron otra vez al automóvil
—este es otro lado de tu personalidad, Morena. Puedes estar en un bar de desnudistas y mentir de una forma totalmente increíble.
—me pareció el camino más directo. Pero no se si logre algo
—por supuesto que si. Toda la información indica que desapareció, lo cual encaja con lo que viste junto al río. Estaba involucrada con un hombre que estaba dispuesto a gastar dinero en ella. Terminaron y ella lo presionó. El la presionó a ella y se paso.
—puede ser... —de pronto se detuvo —¿es Cas ese de allá? ¿es la camioneta de Cas, Emma?
Volteo a ver pero sólo alcanzó a vislumbrar la parte trasera de una camioneta dando la vuelta en la esquina
—no lo se. No vi suficiente
—creo que era Cas. ¿por que vendría para acá?
—la gente viene a Jackson por muchas razones. No significa que nos haya seguido, Morena ¿estas segura que era el?
—no del todo ¿ahora que?
—una vez que regresemos a story, usare mis aptitudes de periodistas para averiguar más sobre Lacey French. Primero buscaremos en las joyerías locales. Podríamos encontrar donde compro el collar.
—¿cuantas joyerías hay en Jackson?
—me temo que pronto lo sabremos.
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Demasiadas, opinó Emma después de la primera hora. Nunca entendió por que la gente necesitaba colgarse metales y piedras en el cuerpo. Pero sintió alivio al darse cuenta de que el temor que sintió en el fondo de que a Regina le diera por ver aparadores no se cumpliera. Le provocó tal respeto que se detuvo a medio camino, la acerco a ella y la beso con entusiasmo.
—que linda. ¿a que se debe el beso?
—por que eres una mujer sensible. Esto nos tomaría el doble de tiempo si fueras del tipo que se detiene en cada aparador, pero estamos avanzando.
—es cierto —la tomo de la mano mientras llegaban al siguiente negocio —también trato de ser una mujer sincera, así que te confieso que es por que no puedo comprarme nada. Y ya perdí la costumbre.
—estabas viendo.
—prefiero un juego de cocina sitram. Mira este sitio parece una posibilidad. Es mas exclusivo —Regina recorrió el aparador con la vista —si Lacey decía la verdad sobre los diamantes.
Emma noto al entrar que era un tanto escaso de mercancía. Había una mujer de pelo castaño rojizo sentada en una mesa analizando brillantes sobre un terciopelo negro. El hombre al otro lado hablaba en voz baja.
Una mujer elegante vestida de rojo salió detrás del mostrador.
—bienvenidas a Gold's ¿les gustaría que les muestre algo en especial?
—estamos buscando una joya en particular —dijo Regina —un pendiente en forma de luna de nácar. Con diamantes en la cadena.
—hace unos meses teníamos algo por el estilo
—¿lo vendieron?
La mujer sonrío
—no creo haberlo vendido yo personalmente
—¿tiene el comprobante de la venta?
La sonrisa perdió un poco de intensidad
—tal vez prefieran hablar con el señor Gold. Ahora esta con una cliente —hizo una ademán señalándolo —¿les ofrezco un café, te, espresso?
Antes de que respondieran, la pelirroja se puso de pie. Con una risita se inclinó hacia delante y dio al señor Gold (un hombre distinguido de cabello canoso, trajeado y bastón) un beso en ambas mejillas.
—son perfectos, Gold. Sabias que no podría resistirme.
—nada mas tuve que verlos para pensar en ti. Disfrútalos.
La empleada se apresuró a recoger las piedras. Gold volteo hacia Regina y Emma.
—¿un pendiente de nácar con cadena de oro y adornos de diamante?
—si —dijo, Regina impresionada —exacto
—que específico
—una mujer llamada Lacey French tenía uno. Esta desaparecida. Nos gustaría encontrar a la persona que se lo regalo.
—ya veo —dijo Gold —¿son policías?
—no, estamos relacionados con el caso
—el año pasado vendimos varios con diseños de lunas, estrellas, soles planetas. Pero me temo que no podré darle información sobre el cliente a no ser que venga con la policía y tengan una orden de cateo.
—¿nos puede decir cuando, y por cuanto lo vendió?
Gold alzo las cejas
—no se cuando exactamente, pero una joya como describe valdría unos tres mil dólares. No le puedo dar más información al respecto. Ahora, si me disculpan.
Las dejo para ir a la habitación trasera y cerró la puerta con firmeza, busco la información, asintió al ver el nombre, y la transacción. Su memoria era excelente, así como su lealtad.
Levanto el teléfono e hizo una llamada.
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—Tres mil no es poca cosa —comento Emma de camino a casa
Regina miraba por la ventana frunciendo el ceño
Las sombras eran largas y el sol se dirigía al oeste, donde las montañas atrapaban los últimos vestigios de luz.
—¿quien de la lista gastaría tres mil?
—yo diría que cualquiera podría tener un buen ahorro.
—el lado oscuro de la luna —Regina la volteo a ver —me recuerda a algo. ¿vi el collar cuando la estrangulo? No me acuerdo.
—en la ficción iríamos a la policía y emitiría una orden. Desafortunadamente en este mundo de causas probables, incluso si encontráramos a la persona que compro el collar, no seria una prueba de que se lo dio. Y por supuesto tampoco de que la mato.
Lógicamente, tenía razón, pero a Regina se le estaba agotando la lógica.
—¿entonces que diablos estamos haciendo, Emma?
—reuniendo información. Tenemos mas que ayer. Y encontraremos a alguien que se pa algo mas.
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La clientela del sábado mantuvo a Regina ocupada mientras lo que sabia, no sabia y quería saber le daba vueltas por la cabeza. Se imaginaba, incluso en ese momento, a Emma buscando en internet, encontrando información sobre Lacey French.
Los hombres mayores se enamoraban de mujeres mas jóvenes. Regina trato de imaginarse al doctor Whale o a August Booth con una mujer como Lacey French. Al igual que alguien joven e influenciable como Denny, podría enamorarse. O alguien acostumbrado a conseguir lo que quería, como Cas. Quizás debería sortear al alguacil George Mardson (que bien podría ser el asesino ) y decir todo lo que sabia a la policia de Jackson.
—otra vez hablando sola
Se sobresalto, miro atrás
—probablemente, ruby
—¿a que horas es tu descanso? ¿puedes ver algo?
—claro. ¿que?
—un vestido que pedí en internet. Solo quiero que me des tu opinión.
—de acuerdo, tan pronto como...
Granny llego, y se hizo cargo de la parrilla.
—que sea rápido
—gracias, Granny —ruby tomo del brazo a Regina y la apuro a la oficina de Granny. Tomo el vestido de detrás de la puerta y se lo coloco por encima de la ropa —¿que te parece?
Era corto y sin tirantes, de verde primavera. Regina imagino que cuando las curvas de ruby lo llenaran sería de maravilla.
—es hermoso. Te ira increíble con el pelo.
—¿de verdad? Si no me queda, me mato. El sábado tengo una cita con Cas. Dijo que me pusiera algo sorprendente
El estomago de Regina se estremeció
—¿a donde van?
—no me lo ha dicho. Esta siendo muy creativo. Es una noche de ultimátum. Debe explicarme por que me mintió.
—ruby, no vayas. Espera. No te vayas con el a ninguna parte hasta que sepas que esta pasando.
—¿de que hablas? Voy a ver que esta pasando —colgó el vestido otra vez en la puerta —juro que no era otra mujer y le creo.
—que si antes tuvo otra relación. Y era seria.
—¿Cas? ¿algo serio? —río —no hay manera. Nunca ha tomado a nadie en serio —su bonita cara se tensó —¿que se te ha metido? Pensé que te caía bien.
—si, me cae bien. Pero no fue sincero contigo. Llámame a mi celular cuando lleguen a donde van y después de que te explique.
—vamos, Regina
—hazlo como favor. Me preocupare si no.
—de acuerdo. Pero me sentiré bastante Estupida.
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Frente a su computadora, Emma estaba logrando avances. Se entero de que Lacey French fue detenida algunas veces por ofrecer sus servicios como prostituta, una por armas escándalos, dos por agresión. No era una cuidadana modelo. Pero era de alguna forma atractiva. Ahora tenía su fotografía en la pantalla.
—la chica mala —dijo en voz alta —y le gusta que sea así
Según la información, su madre estaba en Oklahoma. Había posibilidades de que Lacey le hubiera mencionado el nombre del hombre con el que se relacionaba ¿como afrontarlo? ¿como si fuera una vieja amiga de Lacey tratando de saber como estaba? ¿una policia de Boston tratando de encontrar gente conocida?
Antes de llamar, sino su teléfono
Al oír una voz conocida, se volvió a relajar. Le pedía lo de siempre, pero de una forma de una forma más interesante, así que lo considero. Diez minutos más tarde, Emma salió de la casa, luego saldría del pueblo. Miro de comedor de Granny de paso. Si todo salía bien, le tendría una respuesta a Regina en unas horas.
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Todo empezaba en ese instante y no habría vuelta atrás. El momento debía de ser el indicado, pero era posible.
La cabaña era el lugar correcto para dar ese paso por ser silenciosa y alejada. Nadie podría ir a buscarlos allá. Al igual que nadie había ido a buscar a Lacey. Le quedarían horas para asegurarse de haber limpiado cualquier rastro. Y volvería a poner las cosas como estaban. Como deberían de estar.
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—vamos. Cas, quiero saber a donde vamos.
—solo yo lo se
Ruby lo miro sospechosa, pero el no cedió.
No iban hacia Jackson hole. En secreto había deseado que la llevara a una cena elegante en alguna parte donde pudiera presumir el vestido. Pero no habían ido por allá. De hecho...
—si crees que me voy a sentar junto a una fogata en el campo con este vestido, estas mas loco de lo que imagine.
—¿quieres apostar? —le sonrió satisfecho y dio vuelta en la siguiente esquina
Entonces se dio cuenta a donde iban y sin decir palabras, se empezó a poner furiosa
—será mejor que te des la vuelta y me lleves a casa
—si en diez minutos aun sientes lo mismo, lo haré.
Llego hasta la cabaña. Se sintió nervioso pero se armo de valor. Ya había llegado hasta ahí.
Como Ruby no se movió, el bajo, dio la vuelta y abrió la puerta. Decidió de todas formas era así como debía hacerse, ahora que se había puesto su mejor traje.
—entra, cariño. No seas terca —la convenció con zalamerías —o tendré que llevarte cargando
—esta bien. Voy a llamar a Regina y pedirle que venga por mi
—me parece que no vas a llamar a nadie —musito Cas y la llevo a la cabaña. Ella entro ofendida, sacando su teléfono. Luego quedo demasiado sorprendida para moverse.
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Por tercera vez en diez minutos, Regina reviso su reloj ¿por que no había llamado ruby?
Cinco minutos mas, juro y ella misma la llamaría. No importa lo loco que parecía, Regina iba a exigir saber donde estaba. Y se aseguraría de que Cas lo entendiera que lo sabía.
—mirar el reloj no hará que el tiempo corra más deprisa. Tu turno es hasta las diez de todas formas —Granny sirvió caldo en la olla —ya me falta una mesera
—es que Ruby me dijo que llamaría y no lo ha hecho
—supongo que esta ocupada. Me convenció para tomarse el sábado libre, ¿no? Ella y mi hijo me están volviendo loca, todo es brillo del sol, rosas y rayos de luna. Entra aquí hay un estofado y bistec empanizado, así que a servirlo.
—¿que? ¿que dijiste?
—que sirvas
—¿brillo de sol y rayos de luna?
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Frente a la chimenea de la cabaña había una mesa. Sobre la mesa un mantel blanco y un florero azul con rosas rojas. Había velas y platos bonitos. A un costado de la mesa había un cubo con una botella de champaña.
Y cuando Cas presionó el botón de play en el control remoto, wynonna Judd comenzó a cantar una balada muy suave.
—¿que es todo esto? —pregunto confundida ruby
—es una cita de sábado por la noche —Cas le quito el chal de los hombros. Fue por toda la habitación encendiendo velas —pensé que estaría más oscuro, pero esta bien.
—esta bien —repitió, atontada —Cas, que bonito.
La cabeza de un carnero cimarrón que estaba montada en la pared no le restaba mérito. Cas se puso en cuclillas para encender la chimenea.
—¿tu mama sabe esto?
—claro. No alquila mucho esta cabaña. Tuve que pedirle que me hiciera algo de cenar. No le gusto mucho —se levanto de la chimenea —¿que tal si abrimos esa botella de champaña?
Que guapo se veía, pensó ella. Con ese cabello castaño por la luz de las velas, ese cuerpo delgado con un traje.
—me encanta la idea
Se acercó a la mesa, paso la yema de los dedos por los pétalos de las rosas.
—ya una vez me compraste rosas
—cuando cumpliste dieciséis. Ya ha pasado un tiempo desde la ultima vez.
—eso parece. Parece que nos hacia falta. ¿tu organizaste todo esto?
—no fue tanto. El truco fue hacerlo en secreto —le guiño el ojo mientras empezaba a abrir la champaña —si tratas de hacer algo especial en este pueblo, todo mundo se entera. Tuve que ir hasta Jackson para comprar las rosas. Mama es la única que sabe que estoy aquí. Casi le conté lo demás, pero...
—¿lo demás?
Cuando salto el corcho dio un grito de placer
—suena bien ¿no? Elegante
—¿que es lo demás?
—ella, eh... Tienes algunas cosas en la habitación. En caso de que quieras quedarte a dormir.
—¿entraste a mi casa? ¿anduviste entre mis cosas?
—no, lo hizo mi mama. No te enojes tan pronto —le paso una copa —¿brindamos? ¿por las sorpresas y que sean muchas?
Entorno los ojos, pero brindo con el
—esto es todo muy hermoso, Cas, pero tenemos cosas que discutir
—quizá podemos relajarnos, cenar, y luego...
—Cas, necesito saber porque me mentiste. Quiero sentarme en esa mesa, beber champaña, pero no puedo. No hasta saberlo.
—tenía las cosas planeadas de otra forma, pero esta bien. Tienes que entrar a la recamara.
—no voy a entrar a esa recamara contigo
—no voy a tratar de desnudarte. Ruby, cree un poco en mi ¿si? Entra un momento
Ella dejo la copa de champaña un momento
—será mejor que sea algo bueno
Había velas y flores en el tocador y una rosa en la almohada. Su corazón lo anhelaba tanto que tuvo que endurecerse.
—es bonito y romántico. Y no va a funcionar, Cas.
—es tu rosa especial. Tienes que tomar la rosa, por favor —lo dijo al ver que ella no se movía —haz eso.
Suspirando fue hasta ella y agarro la rosa
—listo, estas... —al darse la vuelta, el listón que estaba atado al tallo colgó y lo que estaba atado a el brillo —Dios mío.
—ahora quizás te puedas callar un momento —engreído, saco el anillo del listón —fui a comprarlo esta tarde y dije que estaba trabajando. Quiera dártelo en un momento especial.
El corazón le latía con fuerza
—¿mentiste para ir a comprar esto?
—así es
—¿hiciste todo esto por mi? —miro el brillo del diamante en la argolla dorada —me encanta mucho. Pero hay un problema.
—¿que? ¿ahora que?
Sonrío
—no me lo has pedido aun. No oficialmente.
—tendrás que casarte conmigo, Ruby y salvarme de desperdiciar mi vida en mujeres locas. Hazlo —continuo cuando ella ahogo la risa —y me esforzare mucho por hacerte feliz
—lo haré —extendió la mano para que le pusiera el anillo —y te haré feliz a ti también.
En ese momento que tuvo el anillo en el dedo, se arrojó en sus brazos. Cuando sus labios se tocaron, pensó oír un automóvil en el camino. Pero estaba demasiado ocupada para preocuparse.
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Con el de,a tal puesto, Regina corrió por la calle. Entro sin Avisar al Del camino, donde trabajaba Debby Mardson.
—el collar
Debby se dio la vuelta al mostrar a un cliente unas mochilas
—Regina —en su mirada noto irritación —ya estoy contigo
—tienes un collar
—disculpe usted un momento —dijo debby al cliente. Sin perder su mirada de empresaria, tomo a Regina del brazo —estoy ocupada, Regina.
—un sol con una cadena de oro. De Gold's en Jackson.
—muy bien. Ganas el concurso del día. Ahora vete.
Regina se paro frente a debby, cara a cara.
—¿quien te lo dio?
—George, por su puesto. La Navidad pasada ¿que te pasa?
—eres la luz del sol —murmuro Regina —lo oí decirlo. Es lo opuesto del lado oscuro de la luna.
Debby retrocedio un poco
—estas loca. Quiero que te largues
—¿donde esta? ¿donde esta el alguacil? ¿Donde?
—en moose. Esta noche tiene una reunión.
La compasión se acumulo dentro de Regina
—lo siento. Lo siento mucho.
Mientras regresaba a toda prisa a la cafetería, Regina saco el teléfono celular de su bolsillo. Maldijo cuando respondió la contestadora de Emma.
—llámame tan pronto como puedas. Voy a llamarte a tu celular —pero ahí también respondió el correo de voz.
Frustrada, se metió otra vez el teléfono en el bolsillo
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Emma vio la camioneta de Cas cuando paso cerca de una de las cabañas que alquilaba Granny. Odiaba el hecho de que su primer pensamiento fuera de que ella sabia donde se encontraba uno de los sospechosos. Lo único que deseaba era saber en la siguiente hora a quien vio Regina junto al río.
Quería que todo eso se acabara por ella. Pensó en llevársela lejos durante unos días hasta que se terminara de aclarar todo. Tendría que dar declaraciones, responder preguntas. Seria el centro de atención durante un tiempo. Sería difícil para ella, pero lo superaría.
Y después, tendrían que empezar a hablar de cosas serias entre las dos. Iba a comprarle la cabaña a Granny y a construir la terraza. Regina Mills se quedaría. Con ella. La podría convencer con uno de esos juegos de sartenes elegantes. Los Sitram. La idea la hizo sonreír.
Dio la vuelta hacia el camino silencioso y apartado, serpenteando entre los Pinos y se estacionó frente a la cabaña de Mardson.
George salió al porche. Tenía la mirada solemne, bajo los escalones.
—Gracias por venir, Emma. Entremos.
sin mas, nos vemos a la próxima. Dejen reviews.
Oh! Que nos depara el destino!?
