michii15/timysnape/gloes/sweedbastar/wildestlana/
Gracias como siempre por sus lindos reviews. Reviews que extrañare como una loca! Gracias por su apoyo.
Creo que algún parasito me debe algo xD besos preciosura!
Este es el último capítulo, espero que este a la altura de sus expectativas. Ya que no sabemos nada de Emma.
algún error una disculpa.
sin mas a leer!
Aproximadamente al mismo tiempo que Regina llamaba a Emma al celular, ella entraba en la cocina de la cabaña de George Mardson.
—tengo café recién hecho —le dijo George y sirvió una taza
—gracias, ¿no ha venido la policía estatal?
—están en camino. Será mejor que entremos y nos sentemos a esperar
—no quisiste entrar en detalles por teléfono
—es un asunto delicado —George le puso dos cucharadas de azúcar y leche al café de Emma —no se ni que pensar
Guió el camino hasta la sala, se sentó en la silla reclinable y Emma en el viejo sofá de cuadros rojos y grises descoloridos.
—te agradezco que vinieras para poder mantener las cosas en secreto por ahora
—no hay problema. Debo decirte que estamos bastante seguras de haber identificado a la víctima. Lacey French, de Jackson.
George se inclinó hacia delante en la silla
—¿como se enteraron de eso?
—entonces teníamos razón. —dijo Emma mientras bebía su café —seguimos una pista que surgió por el dibujo, buscamos su nombre en Jackson.
—es humillante que un par de civiles hayan llegado hasta ahí casi al mismo tiempo que yo —George negó con la cabeza —le debo una disculpa a Regina. Nunca le creí. Casi no.
—pero ahora le crees
—si. Creo que pudo haber visto algo, cuando recibí esa alerta sobre el cuerpo desconocido, pero no la pudo identificar.
—¿era Lacey French?
—no, resultó ser una chica que huyó de su casa en Tucson —respondió George
—entonces Regina también tenía razón en eso
—yo diría que tenía razón en muchas cosas. Me sorprendió mucho cuando la policía estatal se puso en contacto conmigo —George aparto la mirada —bebí hacer muchas cosas, pude haberlas hecho. Te pedí que vinieras y lo habláramos, Emma, porque pensé que deberías saberlo antes que nadie. Tu estuviste a su lado todo este tiempo.
—sabia lo que había visto —la visión de Emma se puso borrosa un momento
—si, así es. No se lo pude sacar de la mente. Que maldita pena.
—también ella deberá estar aquí —Emma bebió otro sorbo de café. La fatiga la estaba cubriendo como la niebla.
—vendrá
—dame detalles antes... —¿Que le pasaba a su voz? Arrastraba las palabras como un borracho. Cuando el cuarto le empezó a dar vueltas de repente se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y se puso de pie, tropezándose hacia George. —maldito
—no pude hacer nada mas —cuando Emma cayo, George la miró con pena sincera —no podía hacer nada mas que esto.
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Regina llamo a ambos teléfonos de Emma media docena de veces. Ya estaba oscureciendo.
—debo irme, Granny.
—esto es lo que llamamos la hora pico de la cena. Tu eres lo que llamamos una cocinera.
—no encuentro a Emma. Es importante —se quitó el delantal —lo siento mucho. Debo encontrarla —salió corriendo seguida por los insultos de Granny. El sol ya se había ocultado tras las montañas.
Se maldijo porque gracias a la insistencia de Emma de que no fuera sola al trabajo en automóvil, ahora tenía que caminar hasta la cabaña. El primer kilómetro corrió a paso firme, buscando en la penumbra la luz que ella solía encender al atardecer.
Bajo la velocidad luchando contra una racha de pánico. Luego empezó otra vez a correr con el corazón latiendo fuerte en el pecho, y por fin llego a la entrada de la cabaña de Emma. Su automóvil no estaba junto al de ella. Y la cabaña estaba oscura.
Saco torpemente la llave que le había dado, se tuvo que parar con la cabeza atrapada entre la puerta. Era difícil, mucho más difícil entrar en la oscuridad para dejarla atrás.
—seis por uno, seis —empezó luchando con meter la llave a la cerradura —seis por dos, doce —entro, busco el interruptor de la luz. Cerró con llave al entrar y se apoyó contra la puerta hasta que se le había pasado lo peor de la ansiedad.
—no esta. Pero regresará en un momento. Quizás me dejo una nota. Pero nunca deja notas.
Primero iría a la cocina, decidió. Encendió las luces conforme como iba caminando, alejando la oscuridad. Había una bolsa de galletas abiertas en el mostrador. Miro en el refrigerador, vio cervezas y Coca-Cola.
—entonces salió por algo mas, eso es todo. —tomo el teléfono de la cocina para volver a llamar a su celular. Y oyó un automóvil estacionarse.
—dios, gracias a dios. —corrió hasta la puerta principal — Emma —abrió la puerta de golpe, y ahí estaba su escarabajo.
—¿Emma? —volvió a gritar —tengo que hablar contigo
Al oír un ruido detrás de giro aliviada. Vio la imagen borrosa de un puño, sintió un golpe doloroso, luego volvió a la oscuridad. Cuando volvió en si, le dolía la mandíbula y tenía las manos atadas por detrás.
—solo te di un golpecito —dijo George —no me da ningún placer golpearte. Pero es lo más rápido. Eso es todo.
Regina forcejeo, en un momento enloquecido de pánico y rechazo
—estas esposada —dijo tranquilamente mientras manejaba el auto de Emma. —te acojine bien las muñecas. Tendrás un hematoma en la mandíbula, pero bueno, puede ser por el forcejeo, así que no pasa nada.
—¿donde esta Emma? ¿a donde me llevas?
—Querías hablar con Emma. Te llevare con Emma.
—Esta...
—esta bien. Me quede con unas cuantas de tus pastillas. Le di suficientes para dormirla un par de horas. Es mi amiga, Regina. No tenía que ser así. Voy a hacerlo lo más rápido posible. Es lo mejor que puedo hacer.
—mataste a Lacey French
—hice lo que tenía que hacer, no lo que quería. Probé de todas las formas. No me la quitaba de encima. Ni a ti.
Giro hacia la cabaña
—quiero que te calles y hagas lo que te digo. Si gritas y haces escándalo lastimare a Emma. Haz lo que te digo y será más fácil. —detuvo el automóvil y fue por ella —puedo hacerte daño si tengo que hacerlo —le advirtió, llevándola deprisa hasta la cabaña —depende de ti.
Le dio un empujoncillo dentro antes de cerrar la puerta y encender la luz.
Emma estaba atada a una silla de la cocina, con la barbilla apoyada en el pecho. Regina cayo junto a sus pies.
—dios, Emma.
—esta un poco drogada, eso es todo. Pronto recobrará el sentido. Cuando lo haga terminaremos con todo esto.
—¿terminar? —se dio la vuelta y odiaba estar de rodillas frente a el —¿crees que porque te saliste con la tuya con un asesinato, puedes matarnos a ambas y nadie lo sabrá?
—parece un homicidio y suicidio. La convenciste de que te trajera hasta acá, a caminar hasta donde dijiste haber visto el asesinato. Te pusiste loca, la drogaste para que no se diera cuenta. Le disparaste y luego te pegaste un tiro. Tus huellas estarán en el arma que guarda Granny en su escritorio.
—que estupidez. Ya llame a la policía estatal y les conté todo lo que se de Lacey French.
—no lo hiciste. Te voy a quitar las esposas. Si tratas de huir le disparare a Emma.
—no huiré. ¿crees que la dejaría?
Se levanto, era un hombre paciente. Saco las llaves y le quito las esposas
—quédate quieta. Frótate las muñecas para que te circule la sangre
Sus brazos temblaban al frotarse las muñecas
—te dije que llamamos y reportamos todo a la policía estatal
—si lo hubieras hecho, Emma me lo habría contado cuando vinimos. Le dije que yo mismo descubrí la información sobre el asesinato gracias a la policía estatal. Le pedí que viniera aquí a encontrarse conmigo y con ellos para hablar de los detalles antes de hacer detenciones.
Fue a la mesa y tomo el vaso con agua y la pastilla que había dejado preparada —tomate esto
—no
—es tuya, para los nervios. Quiero que encuentren pastillas en tu sistema. Tómala, Regina, o te la haré tragar a la fuerza.
Tomo el vaso y la pastilla
Satisfecho, se sentó.
—le daremos unos minutos. Lamento que haya tenido que ser así, pero debo proteger a mi familia
—¿los estabas protegiendo cuando te acostaste con Lacey?
Tenso el rostro pero negó con la cabeza
—cometí un error. Un error humano. Amo a mi esposa y a mis hijos. Nada es mas importante para mi. Pero uno tiene necesidades, eso es todo. Dos o tres veces al año satisfacía esas necesidades. Ninguna de ellas toco a mi familia antes.
—las satisfacías con Lacey French
—tenía que haber sido solo una noche. Solo sexo, eso era todo. Cosas que un hombre necesita pero que no quiere que lo haga su esposa. Pero no pude parar. Supongo que creí estar enamorado. Y que podía tenerlas a ambas.
—la oscuridad y la luz —dijo Regina
—así es —sonrío —di a Lacey todo lo que pude. Quería más. Quería que dejara a Debby, a mis hijos. Nunca lo iba a hacer. Tuvimos una pelea horrible y se puede decir que desperté de un sueño largo y oscuro.
—pero no te dejaba terminarlo —despierta, Emma, pensaba desesperada Regina. Despierta y dime que hacer.
—quería diez mil dólares o le diría a mi esposa. No tenía tanto dinero y se lo dije. Dijo que lo consiguiera si quería conservar mi hogar feliz ¿como te sientes? ¿mas tranquila?
—te vi junto al río. Te vi matarla.
—solo iba a hablarlo con ella. Nunca lo planee. Le dije que quizás podía juntar unos dos mil, pagarle si se iba de Storybrooke. Dijo que no se conformaría con migajas y que quería el dinero para sus hijos para que fueran a la universidad. Ahora no eran diez, dijo, sino veinticinco mil, o me arruinaría. La llame ramera y se me abalanzo. Cuando la empuje volvió a hacerlo, gritando. Le iba a contar a Debby todos los detalles de lo que habíamos hecho juntos. Ya no podía oírlo mas. Eran como abejas zumbándome en los oídos. Pero tenía las manos rodeándole el cuello y seguí apretando
—no tenias opción —la voz de Regina sonaba totalmente tranquila —te obligo, te ataco, te amenazo. Tenias que protegerte y a tu familia.
—Si. Ni siquiera era real. Era solo un sueño.
—entiendo. Ahora estoy de tu lado. Puedes dejarnos ir a Emma y a mi y todo esto desaparecerá.
—ojalá pudiera, Regina. Pero no puedes cambiar lo que ya esta hecho. Ahora quiero que te alejes de ella. Es hora de que la despierte.
—si lo haces, no mereces a tu esposa ni a tus hijos.
—una vez hecho nunca tendrá que saberlo —fue hasta ella, la agarro de la camisa y la arrastro para alejarla de Emma.
Cuando George se volteo, Emma se apoyó en las piernas, se alzó con todo y silla. Osciló el cuerpo con fuerza contra George y los dos cayeron al suelo.
—¡corre! —grito —¡corre!
Regina corrió aterrada. Escupió la pastilla que se había puesto entre las encías y salió por la puerta principal. Oyó los estrépitos, los insultos. Corrió con el ruido de un disparo retumbando en su cabeza.
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—¿OISTE ESO? —se sentó Ruby en la cama — oi un disparo —le dio un codazo a Cas —oi un disparo
—¿y a quien se le ocurre que alguien dispararía un arma en el bosque de story —la volvió a atraer hacia el.
—No... ¿oíste? ¿alguien está disparando?
—no oigo nada mas que mi corazón rogándole al tuyo que me quiera mas. Vamos, cariño, hagamos... —Cas fue interrumpido por el fuerte ruido que venía de afuera —quédate aquí
Corrió desnudo de la recamara. Cuando Regina entro repentinamente, solo se alcanzó a poner sus manos en las partes privadas.
—Tiene a Emma. Tiene a Emma. La va a matar.
—¿Que, que? ¿Que?
—ayuda. Tienes que ayudarme.
—¿Regina? —Ruby salió con una sabana enredada. No hay tiempo, pensó Regina. Emma ya podría estar muriendo. Vio el rifle en una vitrina —¿esta cargado?
—es el rifle de mi abuelo Henry. Espera —dijo Cas, pero Regina fue hasta la vitrina y saco el rifle. Dejándolos boquiabiertos, salió por la puerta.
Regina rezo por que el rifle estuviera cargado y saber que hacer con el. No se quedaría indefensa esta vez mientras le quitaban a alguien querido. Nunca mas.
Oyó a George gritando su nombre y contuvo las lagrimas. Emma no lo había detenido. Decidió dar la vuelta. Podía hacerlo. El no esperaba que regresará a pelear.
—no te puedes esconder de mi —grito George —es mi tierra. ¿Quieres que acabe con Emma ahora? ¿Quieres que le dispare en la cabeza mientras tu te escondes como en Boston? ¿crees que puedes volver a vivir algo a si y superarlo?
Frente a la cabaña, arrastraba a Emma sangrando de rodillas. Y le apuntaba el arma a la cabeza.
—llámala.
—No —Emma sintió el corazón oprimirle el pecho mientras percibía el frío del cañón contra la sien. —piénsalo, George. ¿Harías eso si la vida de tu esposa estaría en juego? Ella significa lo mismo para mi, así que jala el gatillo si quieres. Pero lo que tienes en la mano es la pistola de policía.
—Lo arreglare. Llámala. Ahora.
—¿me oyes, Regina? —grito Emma —sigue corriendo.
George la arrojó de una patada, y Emma cayo apoyada en el brazo donde tenía la bala.
—no me queda otra opción —dijo, George, pero ahora le corría sudor por la cara —lo siento —levanto el arma
Luchando por no temblar, Regina se apoyó el rifle en el hombro. Respiro profundo y tiro del gatillo.
Sonó como una bomba. Se sintió como si le hubiera estallado una en las manos con el culatazo. Cayo y como cayo de espaldas, el disparo del arma del arma de George Mardson le paso por encima. Cuando se incorporó vio a Emma y a George luchando en el suelo. Los dos sosteniendo el arma.
—basta —corrió hacia ellos —Basta, basta —le puso el cañón del rifle a George en la cabeza —¡Basta!
—espera, Morena —Emma jadeaba. Se acomodo para agarrar bien la pistola. George se giró hacia Regina, haciendo que cayera. Cuando George volteo hacia Emma, esta le dio un puñetazo en la cara.
—no será tan fácil —le advirtió, y gateo hasta recuperar el arma que se le había caído de las manos a George —apunta eso a otra parte — ordenó Emma a Regina.
Se sentó sin moverse de lugar, con el rifle apretado entre las manos.
—Corrí
—Si, corriste. Que lista.
—Pero no huí.
Como estaba cansada, lastimada y mareada, Emma simplemente se sentó junto con Regina.
—no, no huiste.
Cas y Ruby, el primero sin Camisa y la otra con una sabana arrastrando, llegaron corriendo.
—¿que diablos pasa? —exigió saber Cas —Emma ¿te dispararon?
—Si — Emma se presionó el brazo con la mano y lo analizo al alejarla y ver la húmeda y roja herida, antes de mirar a Regina —ya tenemos algo mas en común para compartir.
George se cubrió el rostro con las manos y lloro.
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Al amanecer Regina ayudo a Emma a salir del automóvil
—podrías haberte quedado un día en el hospital. Un par de días.
—¿viste a la enfermera? Tenía cara de bulldog, que miedo.
—entonces haz lo que te ordenen. Puedes dormir en la cama o en el sofá.
—¿donde estarás tu?
—en la cocina. No vas a tomar café.
—Morena, creo que deje el café para siempre.
Sus labios temblaban, pero se contuvo.
—te haré té y huevos revueltos ¿cama o sofá?
—Quiero sentarme en la cocina y verte cocinar para mi. Me hará olvidar el dolor.
—no te dolería si te tomaras los medicamentos
—creo que también deje los medicamentos de por vida —Emma soltó la respiración cuando Regina le ayudo a sentarse en una silla junto a la mesa. —Que noche, ¿Regina? —dijo cuando ella seguía de espaldas.
—Si —puso a calentar agua para el té y saco una sartén
—Tu lo descubriste antes que yo. Yo soy la que escribe novelas de suspenso, pero la cocinera lo descubrió antes. Yo caí en la trampa —nunca olvidaría estar drogada y oír su voz, ese terror tan profundo — El hecho de que cayera en la trampa pudo costarte la vida Regina.
—Caíste, Emma, porque era tu amigo.
Regina saco la mantequilla, corto un trozo para la Sartén. Partió los huevos, los batió con eneldo y pimienta.
—si te hubiera asustado, Morena, se habría salido con la suya.
—si no me hubieras creído, probablemente habría pasado —puso el plato con huevos frente a Emma. Le toco la cara — me habría vuelto loca sin ti, Emma. Me habría vuelto loca si te hubiera matado. Así que —se inclinó y la beso en los labios —gracias por permanecer viva. Comete tus huevos.
Se volvió para terminar de preparar el té
—también yo estaba al borde ¿entiendes?
—si
—una pregunta ¿porque no presionas?
—¿presionar que?
—a mi. Estas enamorada de mi ¿sigo teniendo ese derecho?
—si
—acabamos de pasar por una experiencia de vida o muerte juntas, probablemente oíste algo de que estaba preparada para morir por ti. Pero no me presionas.
—no quiero nada para lo que tenga que presionarte, así que estamos bien —le puso el té en la mesa, luego frunció el ceño al oír que tocaban la puerta —tan pronto. Vamos a recibir muchas visitas.
—no, tengo que ir yo —le tomo la mano antes de que se levantara de la mesa —estoy esperando algo
—tienes que descansar
—puedo caminar hasta mi maldita puerta. Y tomate tu ese tecito de nena, yo me comeré mis huevos con una Coca-Cola.
Regina negó con la cabeza cuando la vio salir, pero decidió darle gusto. Tomo un vaso y le sirvió hielo y Coca-Cola.
Emma regreso con un montón de tulipanes en el brazo sano.
—nunca me dijiste de que color, así que pedí de todos
—caramba —su sonrisa era luminosa cuando los recibió, y enterró la nariz entre ellos —son tan bonitos, sencillos y dulces. Como un arco iris después de una gran tormenta.
—que tormenta, Morena. Pro diría que te mereces un arco iris
—ambas nos lo merecemos —levanto la cabeza para sonreírle de oreja a oreja —¿me estas pidiendo que sea tu pareja?
Como no dijo nada, le empezó a latir el corazón lenta y constantemente
—voy a comprar la cabaña —le anunció —tan pronto como pueda convencer a Granny. Voy a hacerle arreglos. Agrandare la oficina, haré una terraza. Veo dos sillas en esa terraza. Veo tulipanes de muchos colores afuera... En primavera ¿no?
—así sería
—puedes cocinar la cena, tener tu propia cocina, escribir libros de recetas, lo que quieras. Pero te vas a tener que quedar, y tarde o temprano tendremos que legalizar la situación
—¿si?
—¿me quieres o no?
—no, No te quiero. Te amo
—también te amo ¿que tal?
Soltó la respiración con fuerza
—¿que tal?
Emma la tomo de la nuca y la atrajo hacía si, besándola mientras los tulipanes brillaban entre las dos
—estoy donde quiero estar ¿tu?
—exactamente ahí —todo dentro de Regina se apaciguó cuando de aparto y la miro a los ojos —exactamente donde quiero estar
—entonces —Emma se arrodillo, saco una cajita de terciopelo rojo, la abrió en ella había una pequeña sortija bañada en plata con un hermoso diamante que brillaba en todo su esplendor. Miro hacia Regina — Regina Mills ¿quieres sentarte en la terraza conmigo todos los días? ¿mirar al lago, ver las montañas nadando en el? ¿despertar todas las mañanas a mi lado? ¿Quieres casarte conmigo?
—no sabes como lo deseo, Emma. — Emma se levanto, le coloco lentamente el anillo en el dedo, la tomo en brazos y apretó su mejilla contra la de ella —acepto. Acepto Emma
—no sabes como te amo, Regina. Como me hace feliz estar a tu lado, sin ti mi vida no era nada, no era nadie. Ahora contigo vivo, contigo vuelvo a vivir. Vuelvo a descubrí la vida. A renacer. —se acercó a su boca y la beso con pasión.
—te amo, Emma.
—te amo, Regina.
Y la mañana floreció con tonos brillantes de verano que podrían durar hasta el otoño. Y se quedaron en la mesa de la cocina, con un jarrón de tulipanes en el mostrador, un anillo de compromiso, y con el corazón rebosante de felicidad.
Bueno, chicas aquí se termina esto, es una lastima.
Gracias por su apoyo, sus reviews, son un amor. No saben como las extrañare.
nos veremos a la próxima
gracias. Las amo! Besos
