Bueno, al fin de mucho tiempo aquí traigo la continuación de un romance tímido e inocente pero lleno de fuerza y vitalidad. Una historia en la que todo es bonito, pero no se puede tener todo, se tendrá que elegir un solo destino...

Aclaraciones:

(...)= tu nombre.

(...)(...)= tu nombre y apellido.

"kfrofneen dnie"= pensamientos de los personajes.

byviun= palabras importantes.

-Buvyuv ... - = Diálogos.

Disclaimer: Shingeki No Kyojin NO es mío, es de Hajime Isayama.

Advertencias: Posible OoC. Armin X Lector

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Capítulo 3: El comienzo

-porque…porqué has tenido que hacer eso.

Armin se quedó inmóvil en su sitio, sin saber que hacer o que decir.

-era innecesario que dijeras eso.

-¿a-a que te refieres (…)?- Armin dio dos pasos hacia ti para acercarse, pues le parecía que estabas diciendo algo en voz baja.

-¡Armin!- te giraste con brusquedad para mirarlo, encontrándote con sus grades orbes azules abiertos de sorpresa por tu movimiento.- porque… ¡Porqué has tenido que decir eso ahora!

Hubo un gran silencio y vacío entre los dos. Armin seguía parado en su sitio, inmóvil, asustado, casi pálido y probablemente incluso le daba miedo respirar. Durante unos largos segundos miraste el suelo ocultando tu rostro y por ello tu expresiones.

-Nos conocemos desde la infancia, gracias a que mi hermano se metió en una pelea y tuve que rescatarle y ayudarte a levantar del suelo por haber sido golpeado. Nos hicimos amigos, cuando me enseñaste aquel libro nos dimos cuenta de que pensábamos igual, teníamos las mismas ideas, inquietudes y algunos sueños. Pasábamos todas las tardes juntos, con mi hermano y con Mikasa. Aprendimos el uno del otro, sabemos cómo se comporta el otro en cada situación, como tranquilizarlo, animarlo o consolarlo. Hemos visto como la personalidad del otro cambia con el tiempo. Nos unimos a la milicia para seguir un sueño que compartimos todos. Nos hemos ayudado mutuamente para superar todas las pruebas para poder acabar en la mejor puntuación posible. Vimos como nuestros compañeros se han tenido que retirar de la milicia. Me has visto realmente enfadada y ¡eres el único que sabe cómo detenerme cuando me enfado!

Levantaste el rostro para fijar la vista en él, tus ojos parecían tener luz propia y las pequeñas gotas de agua que se formaban en tus ojos te impedían cada vez más poder ver. No podías saber que expresión tenía en ese momento ni si te estaba mirando.

-Armin, lo siento, pero esto no puede ser posible.- sales corriendo con la cabeza gacha por el lado de Armin, dejándole a tus espaldas, inmóvil, callado y solitario.

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La noche para todos los demás fue tranquila, divertida y una manera de relajarse de las órdenes y el deber.

Todos menos vosotros dos.

Cada uno por su lado, quizás lo que ocurrió aquella noche cambió la forma de pensar de alguno de vosotros, quizás haciéndole cambiar de opinión sobre su elección del día siguiente. Pero para saberlo no había que esperar demasiado pues la elección de sus futuros, la que elegiría como acabarían sus vidas, se haría en la mañana a primera hora del día. Los días en los que pudieron estar todos juntos llegaron a su fin, junto con todo atisbo de felicidad en ellos. Solo ahora aprenderían a ser adultos a una edad temprana.

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-Buenos días (…), es hora de despertarse.- dijo sigilosamente Mikasa en tu oído sujeta en la barandilla de la litera de arriba.

Muy despacio abriste los ojos fijándolos en el techo de madera, pensativa. Era la hora de la verdad, y le tendrías que volver a ver. Anoche no quisiste pensar mucho en ello y no sabías como enfrentarle a él y a todos los demás. Todos o la mayoría se enteraron, preferías no pensar y que lo que pasara pasaría.

-Si no te levantas ya, llegaras tarde a las elecciones.- dijo Mikasa desde el suelo, ya vistiéndose.

-ya voy, solo quería asimilar donde estaba antes de incorporarme.- contestaste con enojo infantil y apenada mientras bajabas de la litera.

-oye (…), ¿te ha pasado algo? Parece que no te despiertas con el entusiasmo de siempre y más sabiendo que ocurre este día.

-parece que por los nervios no dormí bien y hoy lo estoy pagando.- hiciste una pausa para estirar los brazos- Y una pregunta, ¿Dónde os fuisteis Eren y tú anoche?

Mikasa se puso tensa al oírte.

-M-me lo llevé para que no se peleara en la fiesta con Jean.

-Vaya parece que tú también te despertaste nerviosa.- la echas una mirada pícara haciendo que se sonroje y continuara con su labor más rápido.

"Todo está dicho Mikasa" pensaste echando una pequeña risa al aire intentando que ella no te viera u ollera.

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Ya fuera de las habitaciones todas la chicas os dirigíais hacia el comedor, porque lo primero de todo es tener el estómago lleno para poder afrontar un poco mejor las cosas.

Todas os estabais contando la noche anterior entre risas, comentarios graciosos y pícaros. Todas menos Mikasa y tú. También os reíais y comentabais con gracia, parece que Mikasa así lo sentía pero a ti cada vez los pinchazos en el corazón de dolor que habían aparecido desde la conversación se empezaban a hacer más profundos y dolorosos.

-Bueno, y vosotras chicas que tal os lo habéis pasado en la fiesta, porque veo que comentáis pero no habláis de vosotras. -preguntó Chista con una amplia y sincera sonrisa.

-Bu-Bueno, yo me fui con Eren a dar una vuelta…para que no discutiera con Jean. -al terminar la frase apartó el rostro sonrojado de cualquier persona que pudiera verla.

-Claro -contestó Ymir echando su brazo bruscamente sobre Chista- y solo te lo llevaste para ti sola por eso. Y cuenta que más estuvisteis haciendo, porque cuentas porque te lo llevaste pero no el que hicisteis..-insinuó alargando las palabras al final de la frase en tono divertido.

-¡So-Sólo estuvimos dando vueltas de un lado a otro! -gritó empezando a acelerar su paso.

-jijiji. -reísteis tímidamente Chista y tú, os mirasteis sabiendo lo que pensaba una de la otra. Mikasa podría ser muy buena en todo, pero lo que se la daba fatal era ocultar la verdad.

-Dejando eso de lado. (…) ¿Qué estuviste haciendo anoche? Me dijeron que te vieron en la fiesta con Armin.

Había llegado la hora que intentabas evitar a toda costa pero como pensaste anoche, esto tenía que llegar tarde o temprano sí o sí.

-Pues bueno, estuvimos bailando y disfrutando de la única fiesta que vamos a tener seguramente… -contestaste con pesadez y cómicamente, intentando esquivar en cualquier momento el tema.

-¡Enserio! ¡Armin bailando! -contestaron Chista e Ymir al compás-

-Nunca me lo había imaginado bailando, siempre se le ve tan tímido e inocente -dijo con ternura Chista-

Tú agachaste la cabeza ocultando tu rostro entre el pelo -Sí, siempre ha sido así.

Supones que las chicas te vieron triste aunque lo dijeras entre risas, pero es que no podías ocultar el dolor que sentías poderle haber hecho. Tenía razón; Armin siempre ha sido muy tímido, callado, inocente, inteligente y tierno. Aún te preguntabas porque le habías contestado aquello anoche, sabiendo que le abrías resquebrajado por completo el corazón, pero solamente tú sabías el porqué; por qué le habías llegado a hacer daño y por qué tú misma te torturabas negándote lo que quieres, lo que deseabas, pero no lo que debías hacer. Te consolabas con que lo que hiciste es lo correcto para que todo vaya mejor, para que no haya accidentes y problemas, y sobre todo para ser unos buenos líderes y poder proteger a los demás.

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Agradeciste que la sala del comedor fuera extensa y grande, y que hubiera mucha gente dentro. Más o menos todas las chicas os sentasteis por la misma zona, poniéndote en la misma mesa junto a las anteriores dichas y un par de chicas más.

No volvieron a preguntarte más sobre lo ocurrido anoche, parece que son de buenas entendederas y con poco las basta. En cambio, estuvieron todo el rato pinchando a Mikasa sobre Eren, también intentaron alegrarte solo consiguiendo que te sintieras peor contigo misma.

Fue raro que aun fijándote, no pudiste ver ni a tu hermano ni a Armin ni a ninguno de los chicos que vio o pudo ver lo ocurrido en la fiesta. En este caso no sabías que era peor; haberte tenido que enfrentar a Armin y compañía, o no haberlos visto en todo el día transcurrido hasta el momento.

Pero daba igual, cualquier cosa ocurrida anteriormente o en adelante no podía cambiar la elección de tu esperado destino, aquél que estabas eligiendo en ese preciso momento, en aquellas filas llenas de tus conocidos y gente por conocer, frente a la imponente figura del Comandante de la Legión de Exploración, Erwin Smith; seguido de El Hombre Más Fuerte de la Humanidad y líder de la tropa de operaciones especiales, Levi Rivallie; y acompañado por la presencia de la segunda al mando y líder de la Tropa de investigación, Hanji Zoë.

Ante las duras y cruentas, pero ciertas palabras expuestas por el comandante, la muchedumbre fue deshaciendo las filas para dirigirse hacia la salida, mucha gente empezaba a desaparecer de tus lados, todas ellas querían una vida mejor para los que viven dentro de los muros, poder vengar a sus difuntos, luchar junto a sus amigos, pero supones todos querían una vida cómoda y a salvo de peligros; ahora todas aquellas personas que se marchaban solo eran una cosa; simples cobardes que no aceptan su futuro.

Al ir desapareciendo la multitud pudiste al fin ver que compañeros como Connie, Sasha, Chista y Jean ante la duda y el tembleque seguían inmóviles en su lugar con puño en corazón. Te alegraba bastante que aún con eso siguieran allí firmes. Luego Marco e Ymir se les veía vacilar menos ante sus preferencias.

Girando un poco tu cabeza a la derecha pudiste observar la serenidad y firmeza de Mikasa, "todo lo que puede hacer por ese idiota que tengo como hermano" pensaste soltando una pequeña y casi insonora risa entre los labios.

Solo quedaba mirar un poco más allá de Mikasa y comprobar que al menos esto seguiría a igual lo planeado anteriormente, te negaste con la cabeza el no querer mirar pero la mente es traicionera y la vista muy rápida. Al fondo pudiste encontrar el nerviosismo e impaciencia de tu hermano, si en su puño tuviera una estaca, haría mucho tiempo que estaría muerto. A su derecha pudiste encontrar a su fiel amigo; allí estaba con firmeza en su puño y dureza en su rostro, una determinación que nunca antes le habías visto. No mostraba ningún síntoma de miedo o vacila miento, parecía tan seguro y lleno de fuerza. "¿Por quién lo estará haciendo?" fue lo que te vino a la mente. Sonreíste para tus adentros girando la cabeza al frente, queriendo rezar para que lo que estuviera haciendo, fuera por él y no por nadie más.

Miraste a los ojos azul cristalino del Comandante con dureza y determinación, pudiendo entrelazar la mirada con él (cosa que hizo que una descarga eléctrica recorriera todo tu cuerpo) y como si de esperándote se tratara, dio la orden de la nueva admisión de soldados en las Tropas Estacionarias. Oficialmente, los allí presentes empezaban a formar parte de la Legión de Exploración, aquella más necesitaría pero la más minoritaria de las legiones.