Pues espero que con este tierno y romántico capitulo a no más poder, podáis perdonarme (o no) por mi graaaaaan paaaauuusaaa en la historia. Sé que por esto me habréis llegado a odiar (seguro) pero espero que os sintáis reconfortad s con este capítulo.
¡Espero que disfruten del capítulo!
Aclaraciones:
(...)= tu nombre.
(...)(...)= tu nombre y apellido.
"kfrofneen dnie"= pensamientos de los personajes.
Byviun= palabras importantes.
-Buvyuv ... - = Diálogos.
Disclaimer: Shingeki No Kyojin NO es mío, es de Hajime Isayama.
Advertencias: Posible OoC. Armin X Lector
Capítulo 4: Las barreras nunca se terminarán
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Pasadas unas semanas vuestros compañeros integrados en las Tropas de Exploración, como Jean, Chirsta, Ymir, Marco, Sasha, Connie, Reiner, Berthord y Annie; se fueron enterando de lo ocurrido entre Armin y tú la noche de la fiesta, a todos les dio gran pena, pero a los que más fueron a los chicos cercanos a Armin; las chicas conocían a (…) y sabían que sería mucho mejor no hablar sobre ello. Dado que (…) no era tonta, se daba cuenta de lo que pasaba a su alrededor.
Lo único que hiciste en este tiempo transcurrido fue obedecer las órdenes que se imponían, estar al tanto de la evolución de tus compañeros puesto que vuestro Capitán Armin te ubicó como la supervisora; y evitar en la medida de lo posible a Armin y Armin, ya que éste último arrebataría contra ti por haber herido los sentimientos del pequeño rubio.
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Pasadas 3 semanas…
-Sargento Armin, le traje los informes de evaluación de esta semana. -dijiste mientras te adentrabas en el salón donde Armin estaba apoyado al lado de una de las ventanas leyendo un papel.
-Con que me llames Heichõ me vale. Déjalos encima de la mesa -"que amable voz" pensaste.
Cuando hiciste lo ordenado te despediste de él y te dirigiste a la salida.
-Eh, mocosa espérate; no te he ordenado que todavía te vayas.
"Hoy está de mal humor… espero que no sea por mi hermano si no…"
-Armin no para de meterse en peleas innecesarias rompiendo y manchando todo a lo que se acerca. Siendo la supervisora tendrías que haber quitado esos problemas.
-Sí, señor. Pero hago lo que puedo, mi hermano es así de siempre y…
-Si no paras los problemas que causa tu hermano, los tendré que parar yo, y no quisiera ensuciarme con su sangre.
Según los rumores de la gente y lo investigado por tu cuenta, sabías que si lo hacía, tu hermano no saldría bien parado y una vez empezado, no le importaría mucho el mancharse un poco más con su sangre. Pero luego estaba el problema de que si hablabas con tu hermano, el tema de Armin saldría sí o sí.
-Entendido Heichõ, hablaré lo antes posible con él e intentaré que esos problemas terminen cuanto antes.
-Eso espero. Puedes marcharte.
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De camino a la sala de descanso, donde se solían reunir los nuevos reclutas, estuviste planeando cómo y por dónde empezar a hablar con tu hermano, pero conociéndole (siendo el cabezota y cabeza hueca que es) sabías que no sería tarea fácil o no terminaría bien la cosa.
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-¡Buenas tardes (…)! Que tal tu día, no se te ve muy animada. -Preguntó Christa mientras se servía una taza de té.
-Off…cierto. -contestaste mientras te echabas bruscamente en un sillón- Acabo de venir de hablar con el Sargento Armin y no estaba de muy bien humor hoy.
-Vaya, tiene que ser duro estar al tanto de todos nosotros y estar bajo las órdenes directas del Sargento. -comentó ofreciéndote su té.- Dicen y se le ve que es muy estricto.
- No muchas gracias, prefiero un café -contestaste sacudiendo una mano- Bueno, sí, la verdad que es mejor así, porque contra más nos exija; más mejoraremos.
-Jijiji -se río mientras fue a preparas el café.- Para ti y tu hermano está bien porque os gusta exigiros cada vez más, pero para los demás es agotador.
Reíste para tus adentros admitiendo lo dicho, haciéndote recordar la orden dicha por Armin.
-Aquí tienes (…), que aproveche. -dijo cediéndote la taza de café, sentándose en el sofá grande de enfrente tuya.-
-Gracias. Christa, ¿no habrás visto por casualidad a mi hermano?
-No, la verdad que creo que no lo he visto en todo el día, pero sé que se fue con Armin y Armin a dar una vuelta por la cuidad. -Dijo apartando la mirada de ti al haber nombrado a Armin.
Tú también apartaste la mirada al suelo al verla evidencia de incomodidad que sintió.
-Vale. ¿Sabes sobre hora volverán? -Dijiste antes de beberte casi toda la taza de un asalto.
-No, supongo que estarán de seguro para la hora de comer.
- Vaya eso es demasiado tiempo. Necesito hablar antes con él, asique, tendré que ir a buscarle. -te levantaste tomando lo poco que te quedaba en la taza antes de dirigirte hacia la puerta.- Bueno Christa, gracias por la taza y tu compañía, me voy a buscar al cazurro de mi hermano.
-De acuerdo. Suerte.
Sabías que significaba esa suerte, no se refería a suerte por encontrarle sino suerte porque no hubiera problemas por lo ocurrido con Armin. Suerte porque las cosas no salieran peor paradas.
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-Vale, perfecto, llevo casi dos horas andando de un lado para otro y ni rastro de ninguno. Menos mal que no estamos en una gran cuidad…-hablabas en voz alta contigo misma asqueada de dar vueltas sin parar, asustando a los que te oían hablar sola y los que ya habías visto innumerable de veces esa misma mañana.- Bien, doy por terminada esta estúpida búsqueda, al menos he ocupado la mañana haciendo algo y si me encontraba a alguien como el Sargento Armin podría poder la excusa, y verdad, de que estaba buscando a mi hermano.- uuhuff~-diste un gran suspiro saltando completamente todo el aire que retenías en tus pulmones.- giro la esquina y v-mierda.
Tus penas y desgracias volvieron a ti tan rápido como se fueron. Frente a ti tu hermano encabezaba el triángulo que formaba junto a Armin y Armin, habrías deseado que solo hubieras sido tú la que los viese pero nada más girar la esquina tuviste a la vez contacto visual. Un mal presentimiento recorrió todo tu cuerpo, desde los talones hasta el último pelo de la cabeza.
-Armin te estaba buscando para habl-
-¡¿Crees que puedes acercarte de esa manera después de lo ocurrido?! ¡¿De lo que has hecho?!
"ya la tenemos" pensaste.
-¡Armin¡ No hables así a tu hermana y menos si no sabes el motivo de porque lo hizo. -Le regañó Armin sujetándole del brazo ya que se apresuraba con furia hacia ti.
Gracias Armin.
Suspiraste mientras te dirigías hacia ellos.
-Armin estaba buscándote porque el Sargento Armin me pidió que hablara contigo.
-¿el sargento Armin? Já, que excusa más barata.
- Armin, deberías escucharla- dijo Armin sujetando la camisa de Armin esquivando su mirada.
-Quiero hablar sobre los problemas que causas diariamente y que molestan al Sargento.
Al pronunciar la palabra "problemas" desapareció de su rostro toda tristeza y compasión que las palabras de Armin le transmitieron.
-Tks. Yo no causo ningún problema, es él que se lo toma todo mal. Además, ahora la que más problemas estas causando eres tú, con el rechazo que le hiciste a Armin.
Ante esto Armin oculto su rostro por completo entre su pelo comprobando que estaba poniendo más rojo que un tomate maduro, Armin no pudo evitar llevarse una mano a la cabeza con pesadez.
-No podía ser más bruto y bocazas- dijiste entre dientes para ti misma.
-¡Que has dicho hermanita!
Ya estaba usando ese tono de voz…
-¡Que dejes de gritar y bocear todo a los cuatro vientos!
Cada vez se iban acercando más con pasos firmes, pesados y a grandes zancadas.
-¡Y qué pasa si no quiero!
Cada vez más y más cerca…
-Puedes..-dijiste girando la cabeza y arrastrando una mano por ella- ¡Puedes dejar de gritar! ¿Me irritas a cada segundo!
Ya estaba uno frente al otro casi rozando sus rostros, notando la respiración del otro, retándose.
-dime, que me harías si no quiero. - pronunció insinuantemente, provocando aún más ira dentro de ti.
-Como que qué te haría. - expulsaste entre tus dientes con dificultad mirándole de reojo con la cabeza alta intentando que se aminorara aunque fuera un poco más alto que tú.
-¡Espera Armin no hagas nada! Ella no hizo nada malo.- gritaba Armin mientras se acercaba corriendo.
-Armin esta pelea es una estupidez, déjalo. - dijo Armin que estaba ya a nuestro lado extendiendo las manos intentado tranquilizar el ambiente.
Paso un largo minuto hasta que por fin alguno pudo reaccionar.
-tienes razón -dijiste finalmente dándole la razón a Armin y separándote de Armin con la cabeza gacha- esta pelea carece de sentido. Lo siento chicos.
Ante tus palabras parece que el ambiente se relajó, incluso Armin parece que cedía y aceptaba el trato de dejar la pelea a un lado; pudiendo notar que todos os sentíais culpables por esa estúpida pelea sin razón.
-Armin cuando te sientas dispuesto, quiero que vengas a hablar conmigo para tratar los problemas que te he expuesto anteriormente. Si puede ser antes de que acabe este día, estaré por la zona de entrenamiento o el gran jardín. Hasta luego chicos.
Con la cabeza gacha, sin dirigirles la mirada y con tono de voz sereno y un poco más triste del que querías transmitir, diste media vuelta y te encaminaste hacia el cuartel.
Solo había silencio. Nada más que decir. No se podía decir nada sobre esa confusa pelea.
-E-E. ¡Espera (…)! -su voz hizo que debieras tu caminata en un segundo. Solo habías oído gritar esa misma voz una sola vez, y no te gustaba su recuerdo.
-Espera.- con un tono más suave y dulce acorde a como estabas acostumbrada a oírla pero con un atisbo de tristeza más fuerte que otras veces.
Aun despaldas a la voz.
-Quería…saber. -hizo una pausa sabiendo que era para tragar saliva y organizar las palabras de su cabeza- quería saber, el motivo, por el cual me contestaste aquello. La razón por la cual me rechazaste.
Notaste en cómo se dio prisa al decir la última frase que le dolía decirlo.
Y a ti también escucharlo.
En tus adentros sabias que no era así, que no le habías rechazado, que no sentías eso, que no se lo querías haber dicho y mucho menos en la forma que lo hiciste.
Pero lo hiciste. Y ya nada puede cambiarse ni dar marcha atrás.
Nada del pasado puede cambiarse.
Pero si el presente y así vivir el futuro.
No ibas a confesarle tus sentimientos, eso lo tenías claro, pero lo que si podías hacer es contestar a la simple pregunta que te había hecho.
Jé, te reíste para tus adentros al decir "simple pregunta". No era tan sencilla, y mucho menos cuando la respuesta estaba tan cargada de sentimientos, orgullo y verdades.
Lentamente diste media vuelta con la cabeza gacha, aun sin mirarle.
Ya frente a él alzaste con firmeza tu mirada a sus ojos encontrando sorpresa ante tu brusco movimiento. "Sólo díselo" "Dile la verdad, (….)" te dijiste por dentro.
-Armin…Armin, yo… -"mierda" esquivaste la seria y firme mirada que le mantenías, sabias que Eren y Mikasa estaban lejos de vosotros y miraste al girar la cabeza que nadie pasaba por vuestro alrededor.
Cerraste y abriste los ojos lentamente dándote un respiro a ti misma antes de volver a girar el rostro y dirigirte a Armin.
-Armin. Siento que en estos días no te haya hablado pero he estado muy ocupada con el sargento Levi. -"que escusa más simple"- Siento el numerito que acabamos de montar mi hermano y yo hace unos segundos. -"un poco más (…)"- Siento haberte contestado de esa manera y esas cosas aquella vez. -cerraste los ojos y puños con fuerza sintiendo en tu interior rabia hacia ti misma, dolor y vergüenza- Siento también los problemas que pueden haberte causado mis palabras como preguntas de otras personas o algo parecido. -aflojaste las fuerza de tus puños y entornaste tus ojos aun sin dirigirle la mirada- Y siento haberte dicho lo que quería de esa forma porque no es lo que quería decirte.
Ahora encontraste tus ojos con los suyos para ver al menos su rostro, sin querer analizar que pensaba de lo que estabas diciendo. Cuando ya lo habías hecho, volviste a girar tu rostro hacia un lado y relajaste todo tu cuerpo.
-No tienes por qué disculparte por nada (…) -dio un paso hacia ti, con las manos cerca de su pecho, compasivo- no tienes por qué pedir disculpas de lo que hayas hecho, no tienes por qué arrepentirte de lo que hagas, aunque sea por las formas en que las digas. Esa eres tú, y tu manera de ser. No tienes por qué cambiarla por hablar con una u otra persona diferente a ti, no tienes por qué cambiar en lo que pienses o sientas por no herir a otros.
En esto dio otro paso casi igualando el anterior. Sus últimas palabras por casi hacen que salgas corriendo, alejándote de la amenaza que veías acercándose, sabiendo que si entrabas en esa telaraña se quedarían atrapados los dos, y que contra más se movieran y forcejearan más atrapados y pegados se quedarían; siendo que esto lo que atraería a las amenazas externas y los comerían con tal facilidad.
Volvió a dar otro paso al frente, haciendo reaccionar a tu cuerpo dando un paso atrás.
En esto se quedó quieto, inmóvil. Casi podías notar que en un tiempo había contenido la respiración.
Tras unos eternos minutos de silencio y quietud, se decidió por seguir hablando.
-Sé que no soy muy bueno hablando, jé -se rio- y tú lo sabes, bueno, mejor dicho; todos lo sabes. -pudiste observar que se arrascó la cabeza al decir esto- también no soy nada bueno hablar sobre esto, y siento en cómo te lo pedí, ahora lo pienso y sé que fue de las peores maneras que lo podía decir. Tenía todo el tiempo del día y momentos a solas en las que podría haberlo hecho pero no me atrevía.
-No es eso. - le interrumpiste secamente.
-Entonces, ¿a qué te querías referir con que no era lo que quería decir?
-Armin, esto puede hacerte daño y no quiero hacerlo otra vez.
-¿V-vas a volver a rechazarme?
-Armin, tampoco es eso.
Apretaste de nuevo puños y ojos.
-Sólo.. -realizaste una pausa para ponerte en orden las palabras- solo, solo quiero decirte que Armin me lo pediste cuando a la mañana siguiente ya nos graduábamos? ¿Por qué los has tenido oculto y desde cuándo? Armin no me diste señal alguna de ello? Armin-Porque no me lo pediste antes? Cuando verdaderamente podría haberte dicho que si con una sonrisa en la cara, llena de alegría y haber concedido tu petición gustosamente, sin ninguna complicación.
Le miraste a los ojos mostrando pena y dolor en ellos.
-ahora Armin, las cosas se han complicado muchísimo más, casi haciendo imposible esa posibilidad. -diste un paso al frente con las manos en tu pecho- es inexistente la posibilidad de que tengamos un feliz comienzo, una duración larga y un final feliz. -tragaste saliva, también tragando en ellas tus lagrimas que gritaban por salir-ahora, ahora, estamos en la legión de exploración, legión cual sale fuera de las murallas, la que tiene las esperanzas de muchas, aquella que sale fuera a pelear, luchar y forcejear porque seamos nosotros los que vivamos y no ellos, legión que da su vida para salvar otras.
Tragaste saliva y agachaste la cabeza pues tus lágrimas empezaban a brotar y no podías detenerlas.
En esto, poco a poco empezaste a sentir calor, algo te rodeaba y proporcionaba calor, un agradable y reconfortable calor. Ese calor estaba quitando la capa de frío que recubría todo tu cuerpo, derretía el hielo que siempre te rodeaba. Ese calor, ese cómodo calor, te estaba rodeando y protegiendo contra el frío invernal que siempre permanecía en el exterior.
De un familiar olor se impregnaron todas tus fosas nasales, produciendo en ti mayor comodidad y apego hacia la aportación que te proporcionaba el calor y olor.
-No te preocupes, no hay prisa (…)
Su agradable voz te tranquilizó. Sin darte cuenta tu cuerpo se estaba moviendo lentamente junto al de Armin hacia una dirección que ni siquiera podías ver o saber, solo te dejaste llevar poniendo plena confianza en la persona que te guiaba.
No os separasteis del abrazo ni cuando este se detuvo al fin.
-Ya hemos llegado, puedes abrir los ojos y separarte un poco si quieres, aquí nadie puede vernos ni verte llorar.
Solo sus palabras fueron las que hicieron que giraras tu rostro hacia él y obedecieras a sus palabras separándote un poco de su cuerpo dejando espacio entre ambos para estar más cómoda y poder secarte las lágrimas de tu rostro.
-Si-siento esta tonta reacción Armin -dijiste con la nariz gangosa y secándote las lágrimas aún, soltando un par de carcajadas al final de la frase al parecerte gracioso la extraña y primera vez de reacción como esa.
-no te preocupes. Es normal que te pase, sintiendo esos fuertes sentimientos hacia la legión. -hizo una pausa sabiendo los dos que dio en el blanco de pleno- Esto…con-con lo que me acabas de decir… ¿estoy perdonado por lo que dije?
Soltaste unas pequeñas carcajadas tontas sabiendo que harían ponerle rojo.
-Claro, y más que eso.
Os estabais mirando a los ojos en estos momentos.
-¿A qué te refieres con qué y más que eso? No, no te puedo comprender hoy.
"Normal, estos días han sido muy duros para los dos y más para ti", suponías.
-Armin, -ahora tu rostro compartía una tierna y sincera sonrisa, sintiendo en tu corazón una gran liberación y alivio intentando impartir comodidad a tu alrededor- eso quiere decir que sí. Que si acepto, acepto tu petición, tu dolor, tu sabiduría, tu cariño, tu carisma, tus inquietudes, tus miedos y sueños. Y también, quiero compartir, mejor dicho, quiero que compartas conmigo tu felicidad. ¿Aceptarías este trato? Solo tendrías que dejarme que cure tus heridas y te acune en tus miedos.
Sus ojos se abrieron como platos, igual que su boca. Seguramente no se podía creer lo que sus oídos escucharon y tus labios pronunciaban.
-Y-y-y-y ¿No querrías tener a tu lado otra persona más fuerte y valiente que yo? Alguien más parecida a ti. ¿Y qué pasará con la legión? ¿Y tú sueño de venganza y lucha junto a ellos?
Casi se le saltaban las lágrimas de los ojos.
Te reíste tímidamente ante su preocupación y miedo.
-A esto me refería con que te acunaría cuando sientas miedo -pronunciaste en un tono bajo pero sonoro- Armin -alzando tu rostro con firmeza y una sonrisa- cuando me has abrazado he podido notar en ello, y darme cuenta, del calor y conformidad que me has proporcionado. El alivio y calma que me has transmitido. No necesito nada más que eso, con tu afectuoso abrazo has cambiado en mí el frio por el calor, dándome cuenta en ello de que era lo que necesitaba, ¡lo que necesito en mi vida! - hiciste una pausa acercándote a él y posando una mano sobre su pecho con timidez y miedo- pi-pienso que no necesito nada más -casi lo dijiste en un susurro- y por la legión no te preocupes ahora, porque me he dado cuenta de que, todo, lo que dure, ha durado. Y por haber existido hay que recordar todas las cosas por el lado positivo. Porque es lo único que nos queda en esta vida; vivirla y ser lo más felices que podamos en nuestro trascurso por este cruel y nefasto mundo.
Al terminar de decir la última palabra, agarro primero tu mano fuertemente para después soltarla y abrazarte con todas las fuerzas y ganas que tenía en ese momento.
No podía ser el momento más feliz para vosotros que ese mismo instante en el que sus preocupaciones salieron a la luz y sus sentimientos junto a ellos, pudiendo ser correspondidos sus deseos y así, por fin juntos y sin limitaciones de por medio. Poder cumplir todos sus sueños al ser posible juntos y para siempre.
"La vida ni nada es para siempre y eso lo tengo muy presente. Solo somos un mero títere, una ficha de ajedrez que pasa circunstancialmente por este mundo, mundo que no pertenece a nadie y que nadie le pertenece, pues nada perdura siempre. Ni siquiera el mundo en sí. Por eso mismo tenemos que querer conseguir cualquier sueño que tengamos, por tonto que sea o por difícil que lo veamos. Solo la esperanza es la que nunca desaparece y todos tenemos en nuestro interior, se diga o no; siempre estamos pensando en que hay una oportunidad para poder conseguir aquello que más queremos. Solo por eso mismo, tenemos que intentarlo"
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Bueno, pues creo que con esto ya he sentenciado el fin de esta historia. Lo dejé con final abierto por si algún día (lejano día) quiero continuar la historia, pero también lo hago porque estoy muy parada de inspiración en este nuevo curso de instituto que me tiene saturada x.x
Con este final espero de verdad y de corazón que os haya gustado como a mí me ha encantado escribirlo; en él quiero transmitir muchas cosas tanto positivas como negativas de la vida real de las personas. Asique con este reflexivo capítulo, me despido ^.^
