Una ligera molestia le hizo arrugar la nariz, un rayo de luz se infiltraba por las ventana junto un despacio viento fresco, la menor se revolvió entre las sabanas y cobertores incomoda ante el infiltrado. Intento conciliar el sueño que había sido perturbado por el intrépido sol, fue allí, teniendo el calor reconfortante de una cama y no el duro suelo en el que se había acostumbrado a mirar cuando despertase; la pelinegra abrió los ojos de sopetón, asustada de no tener idea de donde se encontraba. Espantada, hizo lo que cualquier persona de esa edad y lo que Eva le recomendaba hacer si algún día no sabía dónde estaba o si alguien le molestaba, entre otras cosas, grito con todas las fuerzas que tenía su flacucho cuerpo.
El grito hizo que todas las personas, que en realidad eran siete contando con las personas del servicio, se alarma en y dejasen lo que estaban haciendo unos instantes para dirigirse a la ubicación de aquel sonido tan impactante, excepto los de seguridad, que no se movieron de sus respectivos lugares aun que la duda les carcomía.
Rusia estaba tan tranquilo mientras dormía, una sonrisa de completa paz florecía de su rostro, sus manos estaban al costado de cada esquina del colchón, era tan pacífico, algo extraño de encontrarlo cuando no estaba en el estado mencionado ya que en ese período siempre se le llegaba a considerar como un psicópata, demente ó cruel a veces hasta un conjunto de ellos. Parte de su camisa estaba desabrochada, ya que sus movimientos siempre eran frenéticos cuando dormía solo, aunque con cierta compañía lo eran aun más... Cuando escucho aquel sonido desgarrador se levanto de sopetón, identificó aquel grito como el de una niña, su mente divagó, ¿cómo podría relacionar una niña con su casa? ¡BINGO! Rusia recordó aquella chiquilla que recogió en medio de la calle, se limpio la cara con su propia mano y se acomodo la camisa mientras caminaba con rapidez al cuarto de la infante que no estaba tan lejos.
Noto a algunos trabajadores saliendo de allí, supuso que ellos imaginaron que algún accidente hubiese ocurrido, al final todos se habían ido excepto una mujer, la misma que había acompañado al doctor hacia la puerta, ella era Raquel, si no se equivocaba y él ruso nunca se equivocaba.
— ¡¿Dónde estoy?! ¡Contesta mujer!— No pudo evitar sonreír ante el carácter que estaba presenciando de esa muchachilla, era una menudita y hablaba con una autoridad muy llamativa.
El ama de llaves, Raquel, estaba a punto de hablar, hasta que el la detuvo posando su mano en el hombro de la mujer. —Tranquila Ra, yo hablaré con la niña. ¿Da?— La mayor de apariencia asintió saliendo de allí, no sin antes dirigirla una última mirada a su jefe, era muy inusual verlo desarreglado o despeinado, así que estaba un tanto sorprendida de que no se hubiese por lo menos arreglado el cabello.
—Niñ...
— ¡¿Quién es usted y qué demonios hago aquí?! — Se impacto levemente al ser interrumpido y escuchar el vocabulario de la pequeña, aunque no tanto, después de todo, ella era de la calle o eso él cree. Decidió responderle la pregunta, aunque estaba desconcertado el que la niña no supiera quien es él, si hasta es conocido de punta a punta del planeta, para que una niña que encontró en su propio país no supiera quién era él, era algo totalmente curioso, irónico y hasta hilarante.
— ¿No sabes quién soy yo?— El tono demostraba clara y palpable sorpresa, la infanta le dirigió una mirada aburrida, odiaba que la gente le contestase una pregunta con otra.
—No, ¿crees que si supiese hubiera gastado saliva preguntando cosas innecesarias?
—Tú pregunta también es innecesaria. — Para este momento ambos tenían la misma cara de aburrimiento, aunque la nena ya estaba tranquila aunque seguía parada en la cama con un bastón en la mano que anteriormente había usado la pequeña para amenazar a la tal "Ra". —Bueno, en fin. Yo represente a la URRS, aunque actualmente me hago llamar Rusia el cual ese país soy. — La niña le miro con cara de incredulidad, Iván tenía una expresión de inocencia. La chiquilla exploto en risas, eran tan raro, posiblemente le estaba jugando una broma. ¿Desde cuándo los países eran personas? ¡Era algo tan ridículo!
Rusia estaba un tanto avergonzado, sabía que se la cría se estaba riendo de él, aunque no el porqué. — ¡Ey! ¿De qué tanto te ríes, mocosa?
La risa paro instantáneamente convirtiendo su faceta de burla a una de total enojo. — ¡Yo no soy una mocosa! ¡Mocoso tú, que te crees país!— Ahora el bastón señalaba fijamente al mayor.
— ¿Así?... ¿No sabes nada de historia o política? — Estaba sorprendido ante la ignorancia de la pequeña.
— ¿Qué es política?— Él ex-soviético detuvo el impulso de palmearse el rostro, esta chiquilla iba aprender mucho con él, sí, con él, ya que unos de sus girasoles le susurro en la noche que se quedase con la niña. Sus amigos girasoles siempre le ayudaban a solucionar problemas vánales o improvistos como este.
—Da... Mejor bájate de allí, te lo explicaré luego pero por el momento puedes llamarme Iván. — La chiquilla con desconfianza bien disimulada en enojo se sentó en la cama, el rubio claro, casi albino hizo lo mismo a lado de la niña. Al ver que la oji azul empezaba a acceder sus peticiones, decidió formularle una pregunta. — ¿Cómo te llamas?
—Katherine, — Así dice Eva que me llamo, por cierto ¿dónde estaba la pequeña hada cuando la necesitaba?— pero me gusta que me digan Kathe, ¿Puedo hacerle una pregunta?— Asintió, esperando la incógnita de la menor— ¿Qué hago aquí?
Rusia solo suspiro con un poco de pesar, aun seguía recordando aquella triste mirada. El ruso empezó a contarle cada detalle, decidió saltarse aquellas partes que insultaba al estadounidense, solo hizo el comentario de que todo aquello sucedió porque Usa quemo sus girasoles. Prosiguió a mencionarle cuando la encontró votada en el suelo, y que decidió recogerla en un impulso, notó como la infanta tembló, posiblemente de tristeza al recordar lo que sucedió, ella sabía que si hubiera estado más tiempo afuera, hubiera muerto. Él la acerco hacia así, acariciándole el cuero cabelludo, recordó cuando su hermana lo hacía, como extrañaba a Ucrania.
—Gra-Gracias Iván... — Apenas pudo escucharle, pero captó el mensaje, solo sonrió. Él había pasado varias cosas así y también en su niñez, entendía perfectamente como la niñita se sentía.
—De nada Kathe, ¿tienes algún lugar seguro a donde ir?— La pequeña negó, el lugar a donde se alojaba había sido una escena criminal, y el paso se había cerrado a cualquiera que pasase por allí. — ¿Te gustaría quedarte conmigo? — La niña le dirigió una mirada de completa duda y un poco de temor, Eva le decía que había personas buenas, pero también malas que se podrían llegar a aprovechar de la inocencia de cualquiera; Iván comprendió el miedo que transmitieron los ojos de la pequeña. —No te haré nada malo.
La chiquilla miro directamente a esos ojos violetas que el mayor poseía, los sentimientos, la verdad, todo se transmitía por los ojos, era una puerta que conectaba tu alma y corazón con el exterior, la puerta a la verdad. — ¿Me lo juras?— Alzo su meñique sin retirar la mirada, Iván entrelazo el suyo con el de la menor, contestando: "Te lo juro." —Entonces Iván, me quedó contigo. — La niña sonrió apretando la mano del albino, sintió un leve cosquilleo en su hombro, un cálido aliento susurrando, "You will be fine. ~"* era Eva.
El albino realizo las mismas acciones de la pequeña, aún la tenia recargada sobre él, ella estaba sucia y apestaba. — ¿No quieres bañarte? — Los ojos de la niña brillaron, hace tiempo que no se daba un buen baño, la chiquilla acepto sin objeción alguna. —Entonces sígueme. — Iván se levanto para caminar directo al baño, abrió la puerta de este, dejando a que la chiquilla entrase primero mientras se subía y doblaba la camisa para tener las mangas a la altura de los codos. El albino siempre gustaba de ayudar a las personas, aun en lo más insignificante, pero el ayudar a bañar a alguien se podría considerar algo excesivo, tal vez Rusia era algo diferente. Abrió la llave de la tina, para crear una temperatura agradable mezclando lo frío y lo caliente.
—Kathe, ¿puedes bañarte sola?— La susodicha asintió, bueno, no tendría que ayudarla. —El agua ya esta, hay jabón y shampoo, no tardo. — El oji violeta salió de allí en busca de Raquel para que le consiguiese un poco de nueva ropa para la niña, cuando regreso encontró a la pequeña batallando el lavarse el cabello estando ya sin ropa dentro de la tina, el agua jabonosa solo le dejaba ver de la altura de los hombros para arriba. —Te ayudo. — Katherine no dijo nada, así que Iván coloco suficiente shampoo en la palma de su mano para colocarlo en el cabello de la niña. Empezó a masajearlo hasta sacarle todo resto de suciedad, repitió eso dos veces, la chiquilla jugaba con el agua para no aburrirse, mas no fue suficiente y opto en entablar una conversación.
—Entonces, ¿representas a Rusia? — Iván sonrió ante la pregunta, intentaría ser lo más entendible para ella.
—Sí. — A la niña se le ocurrieron muchas preguntas, y quería las respuestas ahora. Iván tomo una manguera, y le pidió a la nena que cerrase los ojos, lo cual obedeció. Enjaguo el cabello de la niña, ahora se veía negro como la noche y brilloso como las estrellas aunque seguía opaco por no tener vitaminas que ofrecían los alimentos.
— ¿Ha habido anteriores representantes de Rusia?
—No, siempre he sido yo, soy muy viejo. — La infanta se sorprendió al escuchar aquello, una última duda se le presento, mientras Iván le daba la espalda para que se terminase de bañar a gusto, no le parecían inadecuado bañarla, pero posiblemente incomodaría a la niña.
— ¿Hay más? ¿Otros representantes?
—Todo territorio tiene su representante que es el país, da. — Después de terminar, Kathe se enrollo una toalla alrededor de su pequeño cuerpo, Rusia volteo unos segundos después.
— ¿Es como si fueran gobernantes?
El albino negó, era algo extraño de explicar.
—Mira, yo soy Rusia, he pasado toda su historia en mi piel. Cada suceso de este país es mi historia, cada guerra perdida es una herida, cada guerra ganada es una cicatriz que estoy orgulloso de mostrar. Yo soy Rusia, su historia es la mía, su vida igual. — Katherine estaba ligeramente sorprendida, ya su mente se había despejado, el salió del baño, siguiéndole detrás la niña para encontrar un vestido negro con degradados de morado y violeta tenía unos cordones para cerrarlo por la parte de atrás, había también ropa interior y unos zapatos negros que extrañamente eran de su medida, todo estaba completamente limpio y muy cuidado, todo ello estaba sobre la cama. —Bueno Kathe, vístete.
Iván salió del cuarto, cerrando la puerta detrás de él. Katherine como pudo término de vestirse y colocarse los zapatos, batallo para meterse en ese vestido, eran muchos adornos innecesarios que la hacían enredarse. Eso no era lo peor, tenía que amarrarlo, pero para ello necesitaba a alguien que le ayudase. Justo en ese momento el señor Rusia apareció, el estaba arreglado y bañado, no llevaba su típico suéter, si no una camisa blanca y unos pantalones negros. Se veía muy formal, como para salir o recibir visitas importantes.
—Se-Señor Rusia...— Los ojos azules de la niña cruzaron con los de él albino. — ¿Me puede ayudar?
—Da~— La niña fue sentada en la cama, para tener mayor acceso a la espalda, empezó a pasar el cordón por los hoyos del vestido, para cerrarlo, ahora que lo notaba la niña sufría una desnutrición muy severa. Los huesos del estómago resaltaban, era algo extraño. Cachetona y desnutrida, algo cómico para la mente de él. Tomo un peine que estaba en el tocador y empezó a desenredar el cabello de la chiquilla, no se lo había pedido, pero le daba igual. La niña estaba agradecida, uno que otro quejido escapaba de su boca, tenía la melena muy enredada. Un rugido también escapo, era su estomago, tenía hambre. Rusia hizo una mueca, imagino la necesidad de comida que tenia la niña, así que término rápido de peinarla. Kathe no había alejado su vista de aquella ventana, observaba con atención la pequeña nieve que apañaba el dichoso objeto. Afuera había frío, mientras aquí se sentía cálida y reconfortante, era tan agradable la sensación. Cuando el peine se alejó, voltio para mirar a Iván con una sonrisa brillante, abrazo al oji violeta. — Gracias Iván.
El mencionado sonrió y correspondió a aquel abrazo aunque un poco torpe, él no era tan acostumbrado al tacto físico y menos con los niños. Acaricio la cabeza de la niña, era tan linda, la cargo sin romper el abrazo. Una calidez lleno su pecho, y una sonrisa se plasmo en su rostro, ¿Es esto lo que sienten los padres? Tal vez si, y Rusia lo estaba experimentaba en este instante y no deseaba dejar de hacerlo. Un extraño ruido los interrumpió, era el estómago de la menor que había molestado por segunda vez, ambos rieron, el ruso le indico a la niña que se subiese a su espalda a lo que hizo de inmediato. Ambos bajaron al comedor, encontrando la mesa servida con varios platillos de comida absolutamente deliciosa, muchas sillas rodeaban la mesa, la niña supuso que el oji violeta tendría una extensa familia o amigos. Tomaron asientos, cerca él uno del otro, no vino nadie más, era algo solitario el señor, eso pensó la niña. Rusia empezó a comer con una elegancia y quietud, saboreando cada alimento que ingería, la chiquilla, comía lo mejor que podía, no se ensució pero no podía distinguir que tenedor era para la carne o para la enseñada, no sabía de etiqueta. No le importo a Rusia, luego se lo enseñaría, lo importante es que estaba alimentándose adecuadamente y eso le satisfacía. La comida desapareció en unos minutos, la niña estaba extasiada, era la mejor comida que había probado en su vida.
—Kathe, ¿tú tienes padres o algún familiar? — La nombrada negó, bien, no los recordaba o no tenía. — ¿Te gustaría ser mi familia?
La nena alzo una ceja, ¿escuchaba bien? ¿Un hombre rico deseaba adoptarla, a una chica pobre y sin familia? Esto le sonaba a una novela que había visto en una tienda de electrodomésticos, aun que sonara tan ilógico e irreal, no podía negarse, él la había salvado. — ¿Cómo si fuera tú hija?
—Da~ ¡Qué bien captas!— El ruso volvió a su forma normal de ser, infantil. —Entonces ¿Sí?— El ruso no esperaba un no por respuesta, él estaba acostumbrado a tener lo que quería y en este momento deseaba tener a la niña como si fuera suya.
Tener una familia, un padre en este caso, recordó aquellas veces cuando estaba en lugares inhóspitos, muchas veces sola, deseando un poco de calor humano, también cuando miraba en las ventanas de las casas y observaba a una familia comiendo. Ella deseaba tacto humano, desde hace tiempo. —Sí, quiero ser tú hija. — Sus labios se curvaron en una pequeña pero sincera sonrisa.
En ese instante el ruso estaba más alegre que en otras ocasiones, amaba cuando las cosas salían como él quería — ¡Da! Dime papá.
Katherine solo pudo poner la mejor póker face del mundo, se repuso de inmediato, cumpliendo los caprichos de su nuevo "". —Ok, pa-papá. — Sinceramente tuvo algo de vergüenza en el momento en que lo dijo, pero no importaba, iba a acostumbrarse con el tiempo.
Rusia tuvo que resistir el impulso de abalanzarse sobre ella para darle un abrazo ya que podía lastimar, así que se conformo en sonreír. Se levanto de la silla acercándose a la niña, la levanto y le cargo, no opuso resistencia, al contrario se aferro mas a él. —Te protegeré, hija. — Kathe abrazo al ruso, ocultando su rostro en el cuello del mayor, se sentía segura estando en sus brazos. Unas cuantas lagrimas escaparon de sus ojos, estaba teniendo a alguien quien querer, un familiar, tal vez se habían conocido hace unas horas pero ahora teniendo abrazado se daba cuenta que no se quería separar de él, algo dentro de ella y él se conectaron, ambos no querían separarse, su destino entrelazó con un abrazo.
Rusia empezó a dar vueltas teniendo a la niña en sus brazos, meciéndose en un baile sin música, el llanto de la niña ceso y solo una pequeña sonrisa quedo en sus labios. Kathe trepo hasta quedar sentada en los hombros anchos de Rusia, la niña estaba bien sostenida ya que las manos del mayor agarraba los pies de la pequeña, comenzó una rápida carrera hacia la salida, abrió la puerta dejando ver el exterior un día soleado con mucha nieve con algunas casas rodeando la suya propia. Sus ojos se abrieron más de lo posible, este lugar era realmente encantador, alzo su rostro para notar que la casa de su padre era realmente grande, todo era tan lindo. Iván, por su parte, solo pensaba la nueva vida que tendría con la jovencita, él era tan solitario, y los niños tan alegres, ¡Una nueva aventura iniciaría! ¡Él es padre! Por fin la idea cayó sobre él como un balde de agua helada, tendría que velar por la seguridad, salud, educación y muchas cosas por su nueva adquisición, se hablo a si mismo mentalmente, "Relájate Iván, todo saldrá bien, ¿Da?" "¡Da!". Tanto era su divagación entre su propia mente, que ninguno de los dos noto al señor de enfrente que acaba de llegar en ese mismo instante, hasta que el susodicho le hizo recordatorio de su presencia.
—Buenos días señor Iván. — Ambos dirigieron su mirada al dueño de esa voz encontrándose a un señor de mediana edad, con cabello negro corto, y ojos cafés.
—Buenos días Richard, pase a la sala. Le estaba esperando. —Mintió, ya no recordaba ni siquiera al doctor. Ni corto mucho menos perezoso, el mencionado entro a la casa siguiéndole Rusia y la niña que aún seguía en los hombros del albino.
Cuando entraron a la sala, la pequeña fue sentada en un sofá junto a Iván, el doctor le hizo una serie de preguntas mientras se sentaba en otro sofá, las preguntas eran para saber de su alimentación y modo de vida, si había sufrido algunos percances con personas queriéndose aprovechar de ella, entre otras cosas,
El doctor llego a unas conclusiones que anoto en su libreta:
La paciente responde por el nombre de Katherine, no recuerda sus apellidos ni nada por el estilo. Vivía por un corto tiempo con una señora de avanzada edad afueras de un bosque, tampoco recuerda el nombre de su antigua protectora, al parecer esa señora era sirvienta de un señor poderoso. Kathe, tiene un severo caso de desnutrición y analfabetismo, su apariencia física muestra ser de una niña de diez año, tiene cabello negro y ojos azules, un color muy inusual. Proviene de la calle, a veces realizaba amistades con unos vagabundos pero después de que le robaron limosna que había conseguido, prefirió no acercarse más a ellos. Mientras hablábamos en unas ocasiones su vista estaba fija en un lugar exacto de la casa poco interesante, tal vez presente desordenes mentales. Tiene heridas leves, raspones y rasguños, nada preocupante ya que a su edad enseguida se cicatrizan. La herida de su mejilla va sanado, ninguna caries, aunque necesita cuidar sus dientes ya que sus muelas son de leche. Realice el examen visual, su vista no es del todo perfecta, tendrá que usar lentes cuando le sea necesario. Con los necesarios cuidados y atenciones, en poco tiempo la niña será saludable.
—Disculpe, señor Iván, sería preferible que habláramos en privado. —El pelinegro le dirigió una mirada seria al albino, a lo que el contrario solo alzo una de sus cejas confundido, pero ataco lo dictado. Ambos se levantaron dejando a la niña sola, se dirigieron a una "pequeña" oficina privada, en la cual él doctor prosiguió a contarle todos los detalles que había captado en la menor. Él ruso no se preocupo tanto cuando mencionó lo de los desordenes mentales, después de todo, él hablaba con girasoles.
Kathe no se inmutó cuando ambos adultos se retiraron, es más, ni le dirigió la mirada cuando se levantaron aunque estaba un poco confusa ante las acciones de los mayores. Desde que el señor Richard, había llegado hacerle un interrogatorio según para su bienestar ya que era doctor, Eva, no dejaba de volar por todo su espacio personal, logrando, inevitablemente, distraerla y recibir miradas confundidas del supuesto doctor. Para estas alturas creería que estaba loca y seguramente se lo estaba contando a su protector, pensó la pelinegra con tristeza mientras estiraba la mejilla de Eva, el rostro de la pequeña hada mostraba total enojo; desde que tenía memoria Eva siempre le hacía compañía hasta en los momentos difíciles, pero aún así ella llagaba a sentirse sola. Con él tiempo empezó a notar que las personas se le quedaban viendo rara cuando hablaba con la criatura mágica, allí fue cuando cayó en cuenta de que solo ella podía ver a aquella hadita con mejillas sonrojadas con cabello rojo y ondulado, con enigmáticos ojos verdes, que siempre traía puesto un traje que le hacía recordar a una pirata muy coqueta, un cinturón abrazaba sus cadera en el cual en el costado derecho sostenía una espada con sus respectiva funda, unas botas negras le llegaban a mínimo unos milímetros arriba de la rodilla.
La pelirroja siempre iba con ella, excepto en algunos crudos inviernos, ya que la criatura no soportaba esas temperaturas tan bajas, Eva utilizaba un lenguaje tan extraño pero a la vez tan energético, con él tiempo fue entendiendo aquel habla, supuestamente inglés o así se lo explicaba la oji verde. La observo con detenimiento perdiendo en las alas tan hermosas de la contraria, eran negras con destellos rojo carmesí y verde obscuro, ante la apariencia ruda de la hadita para Kathe era la ternura personificada, ya que siempre se preocupaba por ella, lamentablemente solo podía hacer eso por ella, preocuparse; pero ya no, ahora había alguien que la cuidaría, tenía un padre, el cuál se llamaba Iván Braginski.
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¿Qué le paso al gordinflón?...
Un hombre se arrastraba por los azulejos blancos procedentes de una modesta y ordenada cocina, al llegar cerca de su objetivo, con su mano izquierda empezó a palmar la mesa en busca de sus adoradas donas. El tipo en cuestión tenía un hermoso cabello rubio corto y un par de ojos azules ocultos por unas gafas de montura cuadrada, cuando alcanzo aquella caja que contenía su preciado tesoro, lo jalo hacia sí, llevándosela a su pecho y con sumo cuidado abrió la caja, la dejo en sus piernas y toma con la única mano que podía utilizar -ya que la derecha estaba lastimada y vendada por el percance que tuvo con Rusia hace un día-, una dona para empezar a comérsela, utilizo su trasero, arrastrándose por el piso, llegando a una de las patas de la mesa, donde recostó su espalda pensando lo sucedido en la casa del ruso Iván.
Pensamientos y recuerdos del Héroe/Fat/-Man.
Él héroe americano, como así se hacía llamar, había despertado de muy buen humor aquel día, algo extraño contando que ayer tuvo una junta con el G-20 y el maldito salta muros de Alarii* no dejo de molestarle con el tema de los inmigrantes, always the same fucking problem*.
Lo primero que hizo fue ir a la casa del eslavo, ya que tenía que informarle de un "pequeño" convivio que se iba a realizar por estas fechas decembrinas, aunque todos sabían que la palabra pequeño no tenía nada que ver, porque aquel festejo iba a ser realizado por él Bad Touch Trio + One*, conociéndolos seguramente iba a ser una gran fiesta o un gran problema.
Lo primero que hizo, fue dirigirse a la casa del querido comunista, recibiendo un –no- grato recibimiento por parte de este. Después de aquel incidente decidió jugarle una pequeña broma, le iba a esconder todo los girasoles que encontrase e iba a decirle que habían desaparecido por arte de magia, deseaba ver su expresión de temor en su rosto, pero algo fallo, donde escondió todo aquello se incendio justo en el momento en que salía, como el buen –idiota- héroe que era, comenzó a apagarlo, pero no fue lo suficiente, llego el ruso y termino de apagar el fuego.
Con vergüenza le explico lo sucedido, esperaba unas maldiciones, incluso uno que otro golpe, pero no la madriza que le propino. Sabía que se recuperaría con facilidad, pero aun así tenia lesiones, To seeing since the communist stupid would come to the holiday!*
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Eva*: Bueno, al principio la quería hacer ninfa, pero opte por volverla hada, ella habla inglés. Los diálogos en otro idioma aparecerán en subrayado y aquí abajo pondré su significado, discúlpenme de adelantado si llegase a ver un error, la única lengua que yo hablo español, así que tan adorado vas a ser Yahoo y traductores. Tiene un cierto parecido con la hada Zarina de Tinker Bell. Lo que la hadita dijo fue, "Vas a estar bien"
*Alarii: Es el nombre de Aridoamérica, aunque en la historia se le ubica como México central y parte del norte. Su significado es Gran hombre de origen zapoteco. USA se refiere a él con ese nombre cuando está enfadado con este.
*Always the same fucking problem.: Siempre el mismo problema de mierda.
*Bad Touch Trio + One: No es más que menos que Prusia, Francia, España + México del Centro.
*To seeing since the communist stupid would come to the holiday!: ¡A ver como llegaría el estúpido comunista a la fiesta!
Alguna duda háganmela saber, nada de aquí me pertenece, excepto la trama, la hada y la niña Katherine :D
No se inglés así que utilizo un traductor: El Mundo, si tienen alguno mejor que me recomienden se los agradecería con el alma. Perdonen la demora pero he estado algo ocupada por estas fechas, las quiero.
