ADVERTENCIA: ESTE ES UN FANFICTION (?) LA HISTORIA ES MÍA, MAS NO LOS PERSONAJES, EXCEPTO KATHERINE, MÉXICO DEL NORTE Y CENTRO, MÉXICO DEL SUR Y ANA. SI HAY ALGUNA DUDA NO DUDE EN INFORMARMELA Y YO LE CONTESTARE EN EL PROXIMO CAPITULO. GRACIAS POR LEER. AH… CIERTO. LAS ADVERTENCIAS SON LIGERO CONTENIDO SEXUAL, MALDICIONES Y CUCARACHAS MUTANTES. SIN MÁS PREAMBULOS, COMIENZA LA HISTORIA.

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En la antigüedad existió un hombre que lo tenía todo, tierras, poder, artes, música, poderío militar y una gran cultura. Su nombre era Imperio Romano pero un día, aquel gran hombre desapareció… y he aquí a uno de sus descendientes, Feliciano Vargas, huyendo de una cucaracha.

¡Kiku-Chan! ¡Kiku-Chan! ¡Corre más rápido o nos comerá! — Exclamo el peli marrón, estando en brazos del nipón mencionado, que se encontraba corriendo, tras de ellos un insecto los perseguía, una simple cucaracha con alas.

La cara del azabache era tan pálida como el papel, aún siendo tan viejo y algo desgastado, la velocidad con la que corría era impresionante. Pero no era la actividad física la que lo ponía en tal estado, si no, la gran cantidad de eventos con los que relacionaba al insecto que los perseguía. Terraformars, cucarachas nuclearmente desarrolladas que masacraban con euforia grandes masas de población y entre otras cosas, la mayoría de los pensamientos que cruzaban la mente del japonés estaban muy influidos por su propia cultura y la yanqui. —Hago lo más rápido que puedo, Italia-Kun.

Un estoico alemán observaba aquella escena con aburrimiento. La navidad estaba la vuelta de la esquina, y Gilbert había decidido utilizar la casa para realizar aquella festividad, diciendo que era la casa más cercana para lo demás países europeos. Al principio protesto, mencionando que estaban la casa de Francia y de España. Pero al parecer nadie estaba muy a gusto en ir a la casa del francés y Lovino había negado rotundamente la entrada a la casa española, este gritaba que "¡No dejare que vengan estúpidos borrachos a arruinar mi hermosa casa y a pervertir a mi Antonio! ¡Y largo de aquí bastardo patatero!" Aún recuerda la mirada avergonzada que le brindo España, antes de que la puerta se cerrara de bruces enfrente de sus rostros, dejando al alemán y el prusiano junto a Francia con una mirada atónita. Todos los países sabían de la relación que sostenía el italiano sureño con Antonio, ya que el último se había encargado de demostrárselo a todas las naciones, hasta al invisible Canadá, para gran enojo del primero; pero lo que no sabían era que el mayor de los hermanos Italia vivía junto el español y que además, era muy sobreprotector, bueno, no sabían hasta ese momento.

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Esa relación había iniciado por principios de verano del año ante pasado. Un atardecer hermoso hacía deslumbraba la silueta de Romano, el cual se encontraba recargado en las raíces de un árbol, leyendo una novela policíaca. Un tironeo le hizo ladear el rostro con brusquedad, buscando el autor de aquel arrebato, en aquel acto el libro salió volando, cayendo al suelo. — ¡¿QUE DEMO…?!—Sus palabras fueron calladas súbitamente por unos labios hábiles que aprisionaron su boca. Los ojos del peli marrón se abrieron de par en par, enfrente de él, un España se encontraba con una expresión difícil de describir, ojos entrecerrados, mejillas ruborizadas, y el beso que brindaba era muy posesivo.

"MALDITA SEA, MALDITA SEA, HAS ALGO ROMANO. ¡EL BASTARDO SE ESTA QUERIENDO APROVECHAR!" Pensó en sus adentros, para luego darle un empujón, intentando quitárselo de encima, a lo cual Antonio tomo sus manos, dándole una semi vuelta, haciendo que el mayor de los hermanos Italia quedará atrapado entre su propio cuerpo y el árbol. Mantuvo presionado las manos del contrario contra el pecho de este, Romano estaba iracundo, enojado, furioso, colérico y todo aquello que termine en o y muestre molestia total, como la que sentía en estos momentos.

En el transcurso de aquél movimiento, tuvieron que separar sus labios, oportunidad que no desgasto el italiano. — ¡¿QUÉ DEMONIOS TE PASA BASTARDO?! —

El español le miro unos segundos con una sonrisa ligera, aquellos cabellos marrones alborotados, y esas mejillas encendidas le daban la apariencia a un delicioso tomate, el cual estaba dispuesto comer. Así que con rapidez, volvió a unir sus propios labios, con los del menor, el ultimo al sentirse ignorado y usado por el país de la pasión, no dudo en un solo instante en morderle con fuerzas el labio inferior. Un sonido de dolor emitió la garganta española, irguiéndose levemente, demostrando la no tan grande pero significativa diferencia de estaturas, haciendo estremecer a toda Italia Romano. Con su rodilla derecha comenzó a acariciar sobre la ropa la entrepierna del joven italiano, haciéndolo tartamudear. — ¡CHIGI! ¡DE-DETENTE! — Esto era demasiado vergonzoso para su propio bien.

Antonio beso la frente del peli marrón, para luego bajar lentamente sin despegar los labios de la piel, llegando hasta al cuello, y volviendo a subir a la oreja ajena. —Te amo Lovi, permíteme hacerte mío. —El sonido de un cierre abrirse se escucho, y el rubor del nombrado se aumentó.

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Una mano se poso en el hombro alemán, haciendo que el rubio volteara a ver quien realizaba aquel contacto, encontrándose a su hermano. —Hola Gilbert.* — El albino le sonrío dándole una cerveza que traía en la diestra, sabía de ante mano el dolor de cabeza que su hermano menor estuviese pasando por estos momentos. Alemania no gustaba del ruido, del desastre, de los gritos, el desorden, y sabía exactamente que esas eran las verdaderas palabras que describían con exactitud "Fiestas". Tal vez con algo coincidía con Romano, pensó dando las gracias a su hermano, tomando la cerveza a la cual dio un trago con rapidez.

A lo lejos aún se escuchaban los gritos de piedad que imploraban Feliciano y Kiku hacia al pequeño insecto.

VEE ¡DOITSU! ¡DOITSU! ¡AYUDAME, LA CUCARACHA ME QUIERE COMER! ¡Y JAPÓN SE ESTA CANSANDO!— La voz alarmada del italiano, hizo estremecer del estrés al joven alemán. Este último se levanto del sofá, tomando una revista, la cual enrollo y con fuerza golpeo al insecto, haciéndolo chocar contra la pared y matar al instante, desparramando su contenido sobre ella. Desde que había terminado la segunda guerra mundial, el alemán pensaba que jamás tendría que volver ayudar al italiano, sea cual sea la situación, que ingenuo y equivocado estaba.

¡VEE! —Feliciano tomo las manos de Ludwig, hablando con felicidad, ignorando completamente el aura asesina que poseía el alemán. Desde que el insecto se había hecho puré en la pared, se bajo al instante de los brazos de Japón, para quedar enfrente del alemán. — ¡Nos ha salvado Doitsu! ¿Verdad Japón?—El nombrado asintió, contemplando los residuos de la cucaracha con cierto pánico.

Es cierto Italia-Kun, Alemania-San nos ha salvado. — Confirmo el japonés, a lo cual el italiano soltó un alargado "Vee" y se abalanzo contra el pecho musculoso del oji azul.

El rubio abrazo al castaño, teniendo un muy notorio sonrojo por su piel blanca, así que agacho su cabeza, desviando la mirada para no ser visto en tan humillante estado. — ¡En tu honor comeremos pasta!— Al escuchar ello, su estomago se quejo de protesta, cada vez que Feliciano venía a su casa terminaban comiendo pastas y pizzas, y casi siempre este estaba en su casa, y cuando no lo hacía, es porque él estaba en la casa Italiana, para disgusto del mayor de los hermanos Italia. Siempre proclamaba que profanaba su hermosa casa cuando pisaba esta, a veces le daban ganas de estrangularlo, pero no quería lidiar con la ONU* y la OTAN* pisándole los talones, además de un adicto a la pasta resentido. Un insistente picoteo en el pectoral derecho, le hizo bajar la mirada, para encontrarse con su querido dolor de estomago, nótese el sarcasmo.

Vee~. Alemania, ¿Te encuentras bien?— El tono preocupado del oji marrón lo saco de su burbuja de mal humor, soltó un leve suspiro soltándolo con delicadeza.

Sí, pero creo que mejor me iré a dormir. — Contesto con franqueza, yéndose a su habitación sin decir nada más. Veneciano supuso que posiblemente estaba cansado y debía dormir, por ello mismo no protesto y dejo que se fuera con facilidad, en otras condiciones le hubiera pedido que se quedara, hasta le rogaría, pero por esta ocasión fue a ayudar al prusiano y el mexicano sureño en mover los muebles de la casa, necesitaban tener todo listo para la fiesta, esta semana era para mover las cosas que se podrían romper con facilidad y pensar en los preparativos. La siguiente, sería poner todo en acción.

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Mientras tanto, en otro país europeo.

No, no y no. ¡No me gusta este rosa! —Una pequeña voz exclamo con cierto enojo, mientras se cruzaba de brazos, un pequeño ser que flotaba sobre el hombro de la infante imito sus acciones, pero solo era vista por esta, aunque la niña ni atención le ponía, ya que se encontraba muy ocupada viendo en el espejo como aquel rosa chillón, la hacía ver muy robusta, y aquellos holanes le daban la semejanza de una muñeca de plástico mal fabricada. La modista soltó una leve risa, desde la mañana unos clientes habían llegado a la tienda, le habían informado que eran especiales. Al principio, cuando los vio, pensó que lo eran porque uno de ellos era Rusia, la representación del país, pero con el tiempo, como se desenvolvía con las compras, resultó que eran especiales por los nulos conocimientos que ambos poseían en la combinación de colores, aunque la niña mostraba un poco más de consciencia.

Pero te vez linda, mi girasol. ¿Usted que cree señorita?— La joven negó, a lo cual la pequeña niña le enseño la lengua, mostrándole egoísmo ante su palpable victoria.

—Realmente creo que ese color no le favorece, es muy llamativo. Un rosa pálido, con menos detalles, le haría ver mejor.— La señorita contesto, acomodándose sus gafas, se sentía ligeramente cansada, ya que con estos, llevaba gran parte del día yendo de aquí para allá, muchas bolsas de compras estaban acumuladas, contando con la vista, se podrían decir que treinta.

El ruso dio un suspiro de cansancio y dejo caer su pesado cuerpo sobre uno de las sillas/sofá que tenía la tienda. Pensó que todo el estrés que pasaban los hombres al comprar con las mujeres, era solo mentiras de las películas norteamericanas, o que solo era en las mujeres no en las niñas.

Ayer después que el doctor se había ido, regreso a la verdadera casa junto a su nueva compañera, su querida hija. Realmente se sentía tan unido a la pequeña, parecía algo mágico, como si estuvieran destinados a conocerse. Cuando llegaron a la casa, le enseño cada rincón de esa gran mansión, desde el salón principal hasta uno que otro pasadizo secreto.

Cuando había decidido que aquella niña sería parte de su propiedad, mando a remodelar una habitación cercana a la suya, para que la pequeña estuviera cómoda, y supo con la mirada que le dio Kathe que estaba muy agradecida por aquella acción.

En su lista mental, ya llevaba dos puntos listos, vivienda y ropa. Ya quería terminar con rapidez la ultima, sentía su cabeza explotar. Un ligero peso sobre su estomago, lo saco de sus pensamientos, encontrándose cara a cara, con su hija. — ¿Qué pasa Kathe?— Pregunto acariciando los cabellos ajenos, revolviéndolos, ganándose un puchero de la contraria.

Ya esta, la señorita me ayudo a elegir el vestido. — Contesto para luego abrazarlo. — ¿Podemos irnos? Tengo hambre. — Rogo tomando la mano de su protector, en su plana barriga. — ¿Ves? ¡Están gruñendo! Seguro se quieren comer entre sí.* — Susurro lo último, siendo escuchado por el mayor, quien rio por ello. Había descubierto que la niña tenía muchos rasgos inocentes, considerando que ella estaba en un territorio algo hostil (vivía en la calle), era un algo inusual, pero lindo a ser verdad.

Vámonos, yo también tengo hambre, Da ~. — Acepto, tomo a la niña entre sus brazos, y le dio a la señorita su tarjeta electrónica, para que cargara todo en la cuenta, la señorita le sonrió, llamo a unos hombres para que metieran las bolsas en el automóvil del ruso, después ella le entrego la tarjeta al señor, despidiéndose de la niña. Después de ello, la familia se dirigió al auto, Iván dejo la niña en el asiento copiloto, poniéndole el cinturón de seguridad, luego se subió al asiento de piloto, y comenzó a manejar directo a su casa, la casa de ambos. La pequeña hada protectora pirata, nunca se alejo de Kathe en cualquier momento.

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*ONU: Organización de las naciones unidas.
*OTAN: Cuando me referí a ella, fue porque su objetivo es mantener la paz, aunque solo es en los países externos a esta organización se entra en defensa, pero preferí tomarlo como si también se cuidaran entre ellos.
*Prusia: Como todos saben, y wikipedia me enseño, Prusia fue eliminada y repartida por y entre los aliados. En el desenlace de la historia, se sabrá como fue el porqué sigue vivo.
*Seguro se quieren comer entre sí: Se refiere a las tripas (?)

Perdón por la demora, pero estuve algo ocupada, y además mi internet no servía muy bien. Hubo un comentario que se refería acerca de las parejas de la historia, bueno, por el momento solo está España y Romano, insinuación de Rusia y USA. Alguna sugerencia, o cambio háganmela saber, ya que no soy tan buena en las parejas

LAS AMO, COMENTEN HALGO, POR FAVOR