(Capitulo 2)

Manejo cerca de media hora para llegar al domicilio de su padre, lo quería mucho pero a veces le desesperaba ese tipo de llamadas de último minuto que realizaba aunque sabía perfectamente que llegaría; al bajar de su automóvil se percató de que había una motocicleta V-Storm color negro con detalles plateados, sabía lo que eso significaba y no pudo evitar reprimir una sonrisa, abrió la puerta con las llaves que le había dado su padre por alguna emergencia y en aquel pequeño pasillo que estaba para llegar a la estancia encontró a una persona.

-Llegas tarde- Lo recrimino, era un muchacho un tanto más alto que el, cuerpo trabajado, pero de cabellos negros y ojos verdes.

-Cállate Aster, a comparación tuya tengo pendientes en la oficina- Ambos se retaban con la mirada pero aquella expresión cambio de inmediato dando paso a una sonrisa, el muchacho pelinegro tomo al platinado con uno de sus brazos para después frotar sus nudillos contra su cabeza.

-Me da gusto verte hermanito- Jack aparto al muchacho con un empujón, sonreía ya que hacía cerca de un año no sabía nada de él.

-Igualmente pero debes de encontrar otra forma de demostrarlo- Arreglo su cabello levemente con sus dedos, ambos ingresaron entre risas hasta que al entrar del todo se encontraron con un señor de complexión robusta y larga barba blanca, sus ojos eran tan azules como los de Jack.

-Jack muchacho, me da mucho gusto que vinieras hijo mío- Ambos se abrazaron con fuerza.

-Bueno sabía que querías que viniera para festejar tú cumpleaños, no tanto tu viaje de negocios de mañana-

-Nunca nos hemos perdido un cumpleaños de papá o del tío Sandy- Esa vocecita lo hizo voltear a una de las habitaciones, de repente se vio atrapado en otro abrazo pero este más delicado que los anteriores.

-¿Peri? ¿No se supone que estabas en Londres?- La chica era parecida a Jack, cabellos blancos y ojos azules, su complexión era tan delicada como la de una bella bailarina de ballet con una sonrisa infantil que le daba un aire bastante tierno.

-¿Acaso crees que me perdería el cumpleaños de papá?- Jack hizo una mueca de molestia pero antes de que dijera algo Periwinkle puso una mano frente a él- Además Mavis se quedó revisando los últimos detalles de nuestra defensa, estamos seguras que liberaran a nuestro cliente mucho antes del tiempo estipulado-

-Vamos muchachos no hablen de negocios, Nicholas quiere pasar tiempo con sus hijos- Todos asintieron a las palabras de su tío, un señor de baja estatura pero cabellos rubios y ojos ámbar.

-Perdón tío Sandy- Dijeron al tiempo los mellizos acercándose al hombre de barba larga pero Peri fue la única que lo abrazo otra vez, Aster miraba todo desde la puerta con una sonrisa de lado.

-Feliz cumpleaños papá-

-Gracias princesa, en realidad gracias a los tres… Saben, el que estén aquí es el mejor regalo que puedo recibir- Tomo un pequeño cuadro que estaba cerca de la chimenea en la sala de estar observándola con cariño, en ella aparecía con un aspecto más joven abrazando por la cintura a una mujer de belleza física como Periwinkle pero con los ojos de Aster y color de cabello negro que le llegaba hasta la cintura, frente a ellos sus tres hijos: Aster de 8 años y los mellizos de 6 años- Su madre estaría orgullosa de lo que han logrado-

-Vamos papá, no es momento de que te deprimas- Menciono Aster dándole palmaditas en la espalda- Hay que cenar-

-Tienes razón-

-Espero que les guste mi sazón muchachos ya que a su padre se le quema hasta el cereal con leche- Todos rieron ante la broma de Sandy logrando un sonrojo en el hombre de barbas blancas.

-Bien antes de comenzar quiero hacer un brindis por mis hijos…- Los muchachos estaban extrañados pero Nicholas sonrió colocándose junto a ellos- Por Aster que gano la carrera que le permitirá viajar a lo largo del mundo con grandes patrocinadores, Periwinkle y Jack que son abogados de gran renombre e incluyo en este brindis que mi muchacho por fin se quiere poner serio con una chica-

-¡Yo brindo por eso!-Grito Aster burlón, el ambiente era agradable para todos menos para el mencionado, de nuevo sus dudas aparecieron causando que su ánimo decayera un poco.

-¿Estas bien?-

-Si Peri no te preocupes, solo eh tenido un mal día es todo- La chica no le creía, no era la primera vez que lo observaba de esa forma.

Mientras tanto en la casa de Kristoff estos sonreían ampliamente ante los pucheros que hacía la pequeña Emily al no comer lo que le daba su madre, Ana intentaba por todos los medios pero la pequeña apretaba con fuerza su boquita o inflaba las mejillas.

-Por favor Emily solo es puré- Pero la bebe volteo su rostro esquivando la cuchara- No puedo creer que mi hija se niegue a comer-

-Deja lo intento yo…- La joven rubia tomo la cuchara acercándola poco a poco a la pequeña- Anda Emily, hagamos enojar a tu mamá- La bebe como si comprendiera lo que su tía decía aplaudió con una enorme sonrisa y comenzó a comer lo que se le brindaba.

-Oh claro, hazle más caso a tu tía que a tu madre- Kristoff no pudo reprimir una pequeña risa que contagio segundos después a su esposa, esta acarició el rostro de su hija y después se giró a su marido.

-Cuéntame como te fue-

-Bien… De hecho más que bien, los socios son muy agradables, te hacen sentirte en confianza-

-¿Son solo hombres?-

-A lo que me comentaron no Elsa, hay dos mujeres también- La chica sonrió pero un fuerte golpe proveniente de la puerta delantera llamo la atención de la familia, Ana cargo a Emily y camino hasta la segunda planta.

-Buenas noches familia- Grito un hombre de cabellos castaños bien parecido, pero a simple vista se podía dar cuenta de que llegaba tambaleándose.

-¿Otra vez ebrio Hans?-

-No me regañes Elsa, no eres mi madre- Tomo del brazo a la muchacha con mirada burlona- El hecho de que seas la mayor no te da derecho a decirme que hacer- Kristoff no soporto más la situación al ver que su cuñada hacía una mueca de dolor, sujeto al muchacho apretando con fuerza su mano logrando que se alejara de la chica.

-Y a ti debo de recordarte que esta casa es mía, si no te comportas te hecho a la calle- Hans soltó una gran carcajada mientras sobaba su mano.

-Relájate Kristoff, veras que pronto me largare de aquí- Subió con gran velocidad hasta la segunda planta y tras un azote en su puerta se dejaron caer en la silla donde habían estado.

-Perdónanos Kristoff, jamás pensamos que Hans sería así cuando nos pidió vivir aquí… De hecho no sé qué hacemos todos aquí, tú estás haciendo una familia con Ana- Kristoff miro a su cuñada quien tenía la mirada baja, se acercó a ella colocando una mano en su hombro.

-Tranquila Elsa, por ti no hay ningún problema ya que me agrada que vivas aquí-

-Lo sé, es Hans… No sé qué le sucede-

-Escucha lo mejor será que vayamos a dormir ya que mañana tu y yo debemos de ir a trabajar- Elsa dejo salir el aire de sus pulmones y asintió formando una tenue sonrisa.

A la mañana siguiente, Kristoff espero hasta que Hans como cada día saliera de la casa, llegaría tarde a la oficina pero esperaba que Jack comprendiera por qué ya que no iba a permitir que se quedara solo con su esposa e hija en esa casa, de hecho planeaba quitarle las llaves de su domicilio.

-Se te hará tarde- Comento Elsa llegando a espaldas de su cuñado quien se había quedado pensando unos momentos mirando la puerta.

-Si lo sé, discúlpame… ¿Tú también saldrás?-

-Recuerda que me esperan en la escuela de música, debo de seguir enseñándole a las hijas del señor Gru-

-Qué te parece si nos alcanzas a comer, le dije a Ana que fuera ya que le marcare en cuanto salga y me gustaría que llegaras también, para hablar de la situación de Hans- Elsa suspiro, sabía que Ana era sensible y no le agradaba la idea de que su hermano se fuera, pero jamás lograrían que hiciera algo de su vida si mantenía el estilo de vida que llevaba.

-Comprendo, cualquier cosa le marcare a Ana a su celular-

Salieron de la casa, Kristoff estaba demasiado apenado ya que era su segundo día y llegaba tarde a la oficina, paso por la puerta de Jack tocando levemente y después de un breve adelante ingreso soltando un profundo suspiro.

-¿Kristoff? ¿Qué te sucede?- Jack estaba sentado leyendo algunos papeles.

-Yo… Venía a disculparme por mi retraso-

-No te preocupes, pero a ti te pasa algo más se nota en tu rostro ¿Qué sucedió?-

-Digamos que problemas familiares que espero no se repitan- Jack enarco una ceja confundido pero prefirió no indagar hasta que el rubio por voluntad propia se lo explicara, si es que así lo deseaba.

-Muy bien, en ese caso será mejor que revisemos los documentos que aún tenemos pendientes-

-¡Hola Jack!- Ese grito espanto a ambos hombres, al girarse pudieron encontrar a una hermosa chica de cabello corto castaño y ojos verdes quién se sonrojo al ver que el muchacho estaba con alguien más- Perdón, no sabía que estabas acompañado-

-No se preocupe, yo los revisare mientras atiendes a la señorita así que con su permiso- Jack suspiro mientras observaba salir a Kristoff, una vez que estuvieron solos aquella chica se acercó al albino colocando sus brazos alrededor de su cuello para besarlo con ternura.

-¿Qué haces aquí Rapunzel?-

-Vaya que contestación tan fría, hasta parece que no te da gusto ver a tu novia- Jack sonrió débilmente tomando a la chica de la cintura y besándola con más pasión, pero ella puso sus manos en el pecho masculino alejándose de el- Ok ya no digo nada-

-Sabes que siempre me da gusto verte, pero me es extraño que estés aquí tan temprano-

-Lo que sucede es que vine con Mérida a tomar un café y como estábamos cerca quise pasar a saludarte- Jack sonrió ante el comentario de la chica, se sentía feliz de que ella estuviera cerca pero aún tenía muchas dudas sobre tantas cosas.

-Gracias pero me temo que estoy ocupado, te parece si mejor te veo para cenar- Lo volvió a abrazar acercando su rostro.

-Lo siento Jack pero esta noche llegan mis padres, no olvides que te quieren saludar-

-Lo recuerdo, no te preocupes estaré el fin de semana en tu casa- Le beso la nariz para soltarla y acompañarla a la entrada del edificio, antes de alejarse totalmente en los elevadores recordó que su novia iba acompañada de su amiga pelirroja suponiendo de inmediato donde estaba, se giró a la oficina de Hiccup quien platicaba amenamente con la muchacha de algo realmente entretenido por las risas que salían del lugar- Mérida, Rapunzel ya se va ¿Le digo que te espere o se adelante?-

-Perdona ya voy… Bueno Hiccup te veré después- Jack sonrió con burla después de formar entre labios la frase "Ya te atrape" sonrojando al castaño, cuando volvió a subir entro directamente a la oficina de Hiccup para desquitar todas las burlas que le hacía.

-Así que… ¿Desde cuándo te gusta Mérida?- Sujeto la silla ante el castaño quien para evitar su mirada se levantó para acomodar unas cosas en el librero cercano.

-No me gusta, simplemente me llevo bien con ella desde que la conozco-

-Pues con Peri o Rapunzel también te llevas bien y nunca eh visto que seas tan... Atento y que bueno sino te golpearía- Hiccup se tensó, movimiento que fue fácilmente detectado por el albino- Además a quién no le gustaría, de hecho creo que Rapunzel me comento que uno de sus vecinos la pretende-

-¿Cómo sabes eso?- El movimiento tan rápido que realizo solo logro que una carcajada saliera de la garganta del muchacho de ojos azules.

-¿Decías?- Hiccup se giró rápidamente notando que había metido la pata mientras sus mejillas se tornaban un color carmín.

-Cállate Jack-

-Jajaja bueno ya me voy, tengo trabajo que hacer y amenizaste mi mañana- Salió rápidamente cerrando la puerta detrás de él.

-¡No soy tu bufón personal Frost!-

-¿Fastidiaste a Hiccup verdad? No lo había escuchado gritar así en días- Ambos sonrieron caminando hasta una pequeña cafetera.

-Bueno me la debe Guy, por cierto no te quejes que pronto me vengare de ti-

-¿En serio? ¿Cómo? Termine con Eve hace más de medio año y no salgo o me interesa alguien- Jack le dio un trago a su café para después formar una sonrisa.

-¿Mi hermana no cuenta?- Guy abrió los ojos formando un sonrojo en sus mejillas- Claro que me di cuenta amigo mío-

-Yo… Yo…-

-Jajaja ya veré que hago contigo- Camino hasta su despacho y una vez ahí cerró la puerta, era divertido molestar a sus amigos… En especial cuando era desquite por lo que ellos le hacían.

Unas horas más tarde Kristoff ingresaba a donde estaba para mostrarle un documento sobre los movimientos bancarios de Rider donde no cuadraba, checaron fechas más adelante y diversas de ellas jamás aparecían o simplemente el documento de comprobación de transferencia no aparecía, eso sería de gran ayuda… Cerca de las tres de la tarde Jack decidió que saldrían a comer, Kristoff les informo que él había invitado a su esposa y cuñada pero sus compañeros querían conocer a ambas mujeres y le pidieron que se unieran a ellos, el rubio no se pudo negar… Ya hablaría con ellas más tarde sobre su hermano. Jack pidió una mesa a la intemperie para que asiera notar cuando llegaran ambas mujeres.

-¡Ana por aquí!- Grito Kristoff a la pelirroja quien al reconocerlo se acercó aunque un poco nerviosa por la presencia del resto.

-Buenas tardes- Saludo tímidamente la mujer mientras se acercaba con calma.

-Hola Ana, tranquila que ninguno de nosotros muerde- Sonrió ante las palabras de Jack tomando asiento junto a su marido descubriendo el rostro de la bebe en sus brazos.

-Chicos mi esposa Ana, cariño ellos son Hiccup, Guy y como te presente anoche Jack-

-Es un placer conocerlos-

-Igualmente Ana, ¿Así que esta es tu hija? Qué bueno que es parecida a la mama- Guy acercó su mano a la pequeña quien sonrió apretando su dedo mientras le brindaba una tierna sonrisa.

-Al parecer le agradas-

-Siempre eh tenido encanto para los niños-

-¿No se supone que iba a venir también tu cuñada?- Todas las miradas masculinas se giraron a donde estaba Ana quién sacaba su celular.

-Tienes voz de profeta Hiccup- Acerco el artefacto a su oído -Diga-

-Hola Ana, ¿Dónde están? Ya estoy frente al edificio donde trabaja Kristoff-

-Bueno de ahí avanza una cuadra más, estamos en el restaurant "Ratatouille"-

-Lo conozco, llego en 5 minutos-

-Era Elsa, no tarda en llegar-

-En ese caso que nos traigan la carta para que elijamos mientras llega- Jack levanto su mano hasta uno de los meseros que de inmediato lo atendió, en la entrada del restaurante Elsa miraba a todos lados hasta que escucho las inconfundibles risas de su sobrina.

-Perdón por la demora- Todos giraron a donde estaba la chica, debían de admitir que la madre de ambas sí que sabía hacer hijas: Ana era de estatura promedio, cabellos castaño-rojizos y ojos de color azul con mirada tierna, a pesar de que en algún momento estuvo embarazada aquella chica tenía un lindo cuerpo que resaltaba gracias a su pantalón de mezclilla clara, blusa rosa entallada y un suéter delgado en color blanco, zapatillas deportivas blancas completaban su atuendo. Pero Elsa era tan similar y diferente a la vez, un poco más alta que su hermana pequeña, su cabello era casi tan claro como el de Jack pero aun así se apreciaba el rubio que lo hacía contrastar con la luz del sol, sus ojos igual de hermosos que Ana pero con la mirada mucho más madura y atractiva, a la vista de los compañeros de Kristoff tenía el cuerpo de una modelo con las medidas perfectas y curvas donde debían ir que se podían apreciar por el pantalón negro y blusa blanca abierta en los dos primeros botones y zapatillas de tacón.

-Siéntate Elsa- Las palabras de Kristoff sacaron al resto de los chicos del trance en que entraron al ver a la chica- Como ya escucharon ella es mi cuñada así que Elsa te presento a Jack, Hiccup y Guy-

-Es un gusto conocerlos y en serio disculpen la demora no podía salir de la escuela de música-

-¿Eres maestra?- Pregunto Hiccup sonriendo.

-Sí, enseño a tocar el piano-

-Es una de las mejores en ese instrumento- Interrumpió Ana llamando la atención de todos.

-Basta Ana, harás que me sonroje-

-Si tienes un talento como ese no veo por qué no presumirlo al mundo- Los chicos castaños estaban sorprendidos ante el tono de voz empleado por Jack, al mirarlo tenía una sonrisa que no habían visto en mucho tiempo.

-Yo… Gracias- Ana pudo identificar un aire de nerviosismo en la contestación de su hermana ¿Acaso a ella…?

-¿Puedo tomar su orden?-

-Claro Linguini- Después de eso la comida se tornó amena y divertida, ambas chicas pudieron corroborar lo que decía Kristoff sobre sus compañeros de trabajo, pero lo que ninguno noto más que la inocente bebe fue que dos pares de ojos azules se miraban de reojo formando una pequeña sonrisa cuando se topaban, aquello la hacía sonreí mientras chocaba sus palmitas como dando una aprobación a algo.