(Capitulo 5)

Elsa seguía sin poder dormir mirando atenta el techo de su habitación, sus brazos estaban sobre las cobijas… ¿Por qué le afectaba tanto el saber que aquel muchacho tenía pareja? Bueno debía de admitir que desde que lo vio le pareció atractivo, tal vez esa era la razón… Un suspiro cansino abandono su boca mientras se daba vuelta para intentar dormir pero antes de que el sueño la invadiera por completo unos golpes en su ventana llamaron su atención, al asomarse se encontró con Jack quien lanzaba pequeñas piedras.

-¿Qué haces aquí?- Susurro mirado a todos lados.

-Quería verte, lamento mucho la hora; sé que es muy imprudente de mi parte-

- Dejando eso de lado, ¿Cómo sabías cuál era mi habitación?-

-Yo… Eh… Solo adivine- Paso su mano por la nuca mirando el suelo.

-Muy bien "Don adivino" ¿Qué quieres?- Era una excelente pregunta, no sabía qué hacía ahí pero en cuanto se había cambiado de ropa y su cabeza había tocado la almohada se puso de pie tomando las llaves del auto para conducir hasta la casa de Elsa, no quería dejar las cosas tan mal con ella en especial al ver que había entristecido esa hermosa mirada de cristal que tenía la muchacha.

-Quería disculparme contigo-

-Espera un segundo te abro la puerta- Jack asintió con una sonrisa al ver que ella estaba alegre con su inesperada presencia, el sonido de la puerta atrajo su atención caminando a paso tranquilo- Guarda silencio, todos están durmiendo-

-Si está bien- Ingresaron a la casa mientras que Elsa le mostraba el camino hasta su alcoba, ahí si colocaba el seguro nadie los molestaría.

-Pasa y no hables tan fuerte, mi hermana duerme en la habitación de junto y mi hermano en la de enfrente-

-¿Qué Kristoff no está?-

-Si pero el parece oso en época de invernación cuando duerme- Jack asintió, una vez dentro Elsa prendió la luz permitiendo al muchacho apreciar la hermosa habitación en color lavanda, un modesto sofá en una esquina, la cama justo a un lado de la ventana, un pequeño escritorio a un lado del sofá, algunos libreros de pared y unas cuantas fotografías en las paredes y el escritorio.

-Bonito cuarto y linda pijama- Una blusa de tiros en color azul rey y un short corto era lo que la chica usaba quién se cubrió con la bata lila rápidamente.

-Deja de andar de curioso Jack ¿Qué haces aquí realmente?- Elsa tenía los brazos cruzados mirando indiferente al muchacho, aunque quería sonreír por verlo vestido en pantalones deportivos azules, una playera en color negro holgada y tenis, pero bueno por lo menos lo que el usaba no era tan revelador como lo de ella.

-Ya te lo dije, quiero disculparme contigo por lo que sucedió esta noche-

-Ya te disculpe Jack, deja de mortificarte; ahora no creo que se buena idea que estés en mi casa y mucho menos en mi habitación a estas horas-

-Bueno… Pues… Creo que tienes razón-

-Eres muy extraño- Por fin el rostro de la chica se había relajado mientras sonreía discretamente.

-Me gusta tu sonrisa- Elsa se sonrojo, en especial al sentir como la mano izquierda del chico tomaba su mejilla, la estaba mirando de forma muy diferente que unos momentos antes.

-¿Qué… Que haces?- La mano masculina libre la tomo por la cintura reduciendo el espacio entre ellos.

-No lo sé, yo solo…- La distancia entre ambos cada vez era nula, ambos sabían que estaba mal pero a pesar de eso no lo evitaban… Solo unos milímetros más, Jack no espero más y con un último movimiento rápido capturo sus labios en un beso desesperado que Elsa no tardo en corresponder sintiéndose acorralada contra la puerta, las manos masculinas comenzaron a deshacer el nudo de la bata que cubría el cuerpo de la joven ante él dando pequeños pasos a sus espadas dando media vuelta, sus labios buscaban un contacto más intenso que fue encontrado rápidamente cuando sintieron que la cama estaba a espaldas de la chica, se dejaron caer mientras que ella enroscaba sus piernas en las caderas del muchacho y este acariciaba las suaves piernas de Elsa.

Sus labios se separaron permitiendo al chico depositar pequeños besos en su cuello, lamio con suavidad causando un escalofrió en la chica quién con cautela metía sus manos en la camisa del muchacho subiéndola poco a poco, Jack no se quedó atrás presionando con suavidad uno de sus pechos sobre la ropa.

-Jack…- Susurro entre gemidos la chica sintiendo las descargas que aquellas caricias prohibidas le brindaban.

-Hermosa señorita Jack, pero ¿Rapunzel sabe que saliste con otra mujer?- La voz del tío de Jack hizo eco en su cabeza en especial recordando las últimas dos palabras "Otra mujer"

-¡Suéltame!- Grito de repente alejándolo de ella ocasionando que cayera al suelo y cerrando de nuevo su bata mientras se incorporaba, Jack movió la cabeza de lado a lado regresando a la realidad, miro a Elsa pero ella frotaba sus manos mirando a otro lado- ¿Qué estoy haciendo?-

-Lo lamento, no quise…-

-¿Elsa? ¿Elsa estas bien?- La voz de Ana llamo su atención, forcejeaba la puerta pero debido a que había puesto el seguro no abría.

-Si Ana aguarda- Miraba a todos lados buscando un lugar seguro, de repente su mirada dio con el closet- No puedo creer que haga esto, metete ahí- Tomo su mano metiéndolo a la fuerza al lugar.

-¿Qué sucede Ana?- La pelirroja al ver a su hermana perfectamente dejo salir el aire acumulado de sus pulmones, tenía a la bebe en brazos con un pequeño biberón en su boca.

-Es lo que me gustaría saber, te escuche gritar-

-No te preocupes solo tuve una pesadilla- Ana no le creía pero ni quiso indagar, miro de reojo la habitación sin ver nada anormal- Por cierto ¿Qué haces despierta a esta hora?-

-Emily despertó con hambre y baje a hacerle algo, lo mejor será que duermas sino mañana iras al conservatorio con esos bonitos ojos con horrendas ojeras-

-Lo prometo Ana, buenas noches-

-Hasta mañana y no cierres la puerta- Cerro la puerta mientras se dirigía al closet para sacar al joven de cabellos blancos.

-Debemos e esperar unos momentos para que pueda sacarte de aquí- El muchacho asintió sentándose en la cama.

-Elsa yo…-

-No digas nada Jack, solo no digas nada y espera…- Elsa no lo miraba simplemente camino hasta su ventana abriéndola levemente.

-Si lo diré Elsa te guste o no, quiero disculparme yo no sé lo que paso pero sé que no fue correcto- Ella no lo miraba, su vista aún estaba perdida en aquella ventana.

-Baja la voz, no quiero que nadie se entere de que estas aquí-

-¿Me escuchaste?-

-Te dije que no hables más, al parecer Ana se volvió a recostar así que vamos debes de irte- Su voz había dejado de tener ese tono dulce que tenía cuando la conoció.

-Entiendo- Se asomó rápidamente examinando que realmente no hubiera nadie, salieron con cautela y ya en la entrada Elsa le abrió.

-Lo lamento…- Elsa cerró la puerta sin escuchar más, pero no se alejó de ahí simplemente recargo su cabeza en el lugar mientras que Jack caminaba a paso lento hasta su automóvil subiendo sin arrancar.

-¿Por qué no me arrepiento de lo que paso?- Pensaron los dos al mismo tiempo mientras cada uno se retiraba de ese lugar.

Unos días después tres pequeñas niñas llegaban junto a su madre una hermosa mujer esbelta de cabellos rojizos al conservatorio de música con sonrisas alegres en su rostro escuchando una historia que les contaba, la más pequeña una niña de cabellos negros reconoció de inmediato a un muchacho de cabellos blancos quién tenía un ramo de diversas flores en sus brazos.

-¡Agnes, espera!- Grito la mujer mirando como la niña corría hasta el joven, tomo una parte del saco llamando su atención.

-Hola pequeña ¿Qué se te ofrece?- Saludo tristemente el chico.

-Yo lo conozco, es el novio de la señorita Elsa- Jack abrió los ojos sorprendidos ¿Cómo que novio?

-Yo no soy…-

-¿Esas flores son para ella?-

-Discúlpeme, Agnes ¿Qué te hemos dicho tu padre y yo sobre correr en las calles?-

-Perdón mamá pero yo lo conozco y se veía muy triste-

-No se preocupe señora- Jack se arrodillo ante la pequeña- ¿Cómo te llamas?-

-Mi nombre es Agnes-

-¿Te puedo pedir un favor Agnes?- La niña miro a su madre quién asintió con la cabeza momento que aprovecho Jack para escribir algo en un pequeño pedazo de papel y doblándolo por la mitad- Dale estas flores a Elsa junto con esta nota, dile que por favor la lea y no la tire-

-Se lo prometo señor-

-Y nosotras veremos que no le haga nada a las flores- Menciono la jovencita de sombrerito rosa y cabellos rubios. Los adultos miraron como las niñas entraban alegres al edificio.

-La señorita Elsa es una mujer muy dulce, sea lo que sea que paso lo perdonara- Aquellas palabras llamaron la atención de Jack pero cuando se iba a girar la mujer ya se había alejado de ahí.

-Eso espero- El sonido de su celular llamo su atención, al verificar el numero suspiro para después contestar.

-Hola Rapunzel-

-Hola amor, ¿Estás enojado?-

-¿Qué? No ¿Por qué?-

-Me contestaste demasiado serio-

-Discúlpame es solo que no dormí bien, estoy algo cansado-

-Entiendo sabes que no debes de exigirte mucho, no me gustaría que te enfermaras-

-Sí, gracias por preocuparte ¿Qué sucede?-

-Mis padres desean que vengas a cenar esta noche a mi casa y no aceptare un no por respuesta- Jack paso su mano por sus cabellos blancos.

-Claro linda, estaré ahí a las ocho-

-Gracias Jack, te amo…-

-Y… Yo…- Colgó su teléfono, ¿Por qué dudo tanto en decirle esas dos simples palabras? Subió al auto mirando su reloj, ya se había pasado por media hora la comida pero ni hambre tenía en ese momento, arranco rumbo a la oficina pero en su camino recordaba la plática que había tenido con Kristoff.

=Flash Back=

-Buenos días Jack ¿Podemos hablar?- El albino aún tenía su cabeza hecha un nudo por lo sucedido la noche anterior, nada tenía sentido excepto el hecho de que deseaba haber podido llegar a mas con Elsa pero su conciencia no se lo permitía y algo dentro de él le decía que la joven de cabellos rubios pensaba igual.

-Claro ¿Qué pasa?-

-¿Qué paso ayer con Elsa? La vi demasiado triste cuando llego-

-Tuvimos un pequeño percance con un conocido mío-

-¿Seguro que fue por eso?- Jack miraba a Kristoff quién por primera vez en ese tiempo en que habían convivido tenía una mirada indiferente.

-Si no te preocupes, no le haría nada que la lastimara-

-Te lo digo y lo vuelvo a repetir, lastímala y te lo hare pagar- El sonido de la puerta azotándose fue lo último en escuchar.

=Fin Flash Back=

-Debo de arreglar las cosas con Kristoff también-

Agnes, Edith y Margo ingresaban al salón de prácticas donde Elsa estaba acomodando las diversas partituras sobre los instrumentos que tocaban sus diferentes alumnos.

-Buenas tardes señorita Elsa- La joven se giró encontrando a las pequeñas.

-Hola niñas son las primeras en llegar, vaya Agnes que bonitas flores ¿Quién te las dio?- La niña se acercó a ella.

-Son para usted- Elsa las tomo extrañada encontrando entre las mismas una pequeña nota.

-¿Quién te las dejo?-

-El joven con ojos bonitos que la vino a dejar un día- La mirada de Elsa se perdió en el ramo de flores apretándolas con fuerza- Me hizo prometer que usted leería la nota-

-Agnes yo…-

-Por favor señorita- La niña puso su boca en puchero y agrando sus ojos, aquella carita siempre convencía a sus padres y esperaba que con su maestra funcionara también.

-Está bien- La tomo indicándoles con la mano a sus alumnas que se sentaran ante los instrumentos con una señal de su mano.

Elsa:

Mi intensión jamás fue ofenderte ni mucho menos faltarte al respeto, pero créeme que lo que paso esa noche no lo puedo y no lo quiero olvidar. Permíteme hablar contigo por favor.

Jack

Observo el ramo de flores, tenía muchos colores alegres pero entre ellas estaba oculta una en particular… Una rosa en ese tono de color junto a pequeñas flores de jazmín y un moño rojo, le había comentado que esas eran sus flores favoritas.

-Eres un idiota Jack… ¿Qué estaba a punto de hacer? Yo no soy así-

-¿Pasa algo señorita?- Elsa miraba a la menor de sus alumnas mientras negaba con la cabeza.

-No es nada Margo-

-¿Piensa en su novio verdad?- Elsa se sonrojo, ¿Acaso era tan obvia?- Si se peleó con el dele la oportunidad de hablar, se ve que la quiere mucho- La jovencita de pelo castaño regreso ante el piano tocando una sutil canción.

-Debería de hacerlo aunque no sea nada mío, no sé qué hacer-

-Buenos tardes Elsa- Sus ojos azules se posaron en la joven de cabellos rojizos rebeldes.

-Hola Mérida-

-Qué cara tan… Linda, tienes problemas con tu hermano otra vez-

-No, son más que nada morales- La pelirroja tomo una silla sentándose junto a la maestra de música.

-Cuéntame todo, tal vez pueda ayudarte- Elsa agradeció el gesto, Mérida era una linda amiga que conoció gracias a que sus madres eran buenas amigas, además después de la muerte de Elena madre de Elsa, ella siguió con las clases de arpa de Mérida. La pelirroja escuchaba todo atentamente aunque había ciertos detalles que le hacían recordar a su amiga Rapunzel y su novio Jack, pero dejo esos pensamientos de lado prefiriendo ayudar a su amiga.

-Vaya que tienes un grave problema llamado "Hormonas calientes"-

-Cállate Mérida, ni siquiera sé porque lo hice- Sus manos subieron su rostro pero después de un suspiro se irguió.

-Sabes apoyo totalmente a Margo, habla con él y déjale las cosas en claro, tú no eres plato de segunda mesa de nadie o la otra mujer; si realmente quiere estar contigo debe de terminar la relación que tiene ahora o dejarte en paz a ti-

-Sabes… Tienes razón, gracias Mérida-

-Es un placer, por cierto si te escoge a ti recuerda que deben de estar protegidos- La pelirroja le guiño un ojo en complicidad ocasionando un sonrojo aún mayor.

-Cállate que hay niñas presentes-

-Ellas no sabrán nada si tu no gritas- Elsa no podía estar más roja pero si no quería levantar sospechas debía tranquilizarse, suspiro varias veces tratando de recuperar su color natural de piel. Espero unos momentos para dejar que el resto de sus alumnos ingresara, sonrió mirando a las pequeñas niñas quienes estaban atentas a las partituras colocadas ante ellas, las mismas niñas que le habían entregado aquellas flores de hermoso color- Gracias a las tres- Saco su celular mandando un mensaje esperando que el destinatario le respondiera.

Jack llegaba a su oficina saliendo con calma del elevador hasta que un sonido en el bolsillo de su pantalón atrajo su atención, sin muchas ganas saco el teléfono pero al ver el número casi se cae el aparato de sus manos.

Yo también quiero hablar contigo, te veo a las 7 en el restaurante donde comí con ustedes la primera vez.

Estaba feliz al ver que por fin podría hablar con Elsa, pero se dio cuenta de algo… Cenaría con los padres de Rapunzel esa noche ¿Qué hacer? ¿Con quién cambiar sus planes?