Capítulo 3


Junio, 1966

Había algo que faltaba cuando Castiel despertó, la calidez a su lado se había ido, la cama fría bajo su tacto. La música estaba corriendo por el pasillo, metiéndose por la puerta abierta del dormitorio, y Cas frotó sus ojos somnolientamente, sentándose en la cama y deslizando sus dedos a través de su cabello con un bostezo. Dean no estaba en la cama con él, pero seguía en el apartamento. Por un momento, Cas pensó que era sábado y Dean se había ido a la pista por una carrera de práctica, pero era domingo.

Podía oír a Dean cantando débilmente, un poco más alto que la música, y algo fuera de tono. Cas rió para sí mismo y arrastró su rígido cuerpo fuera de la cama, estirando sus brazos sobre su cabeza y torciendo la espalda, trabajando en la rigidez de sus articulaciones y músculos. Abrió la puerta del armario y hurgó a través de la ropa colgada, regresando con un suéter y poniéndoselo por la cabeza; casi lo engullía por completo, y se dio cuenta que era un suéter de Dean. Él ni siquiera sabía que Dean tenía un suéter. Pensaba que la única cosa que tenía como protección contra el frío era su chaqueta de cuero.

Caminó fuera del cuarto y dentro de la cocina donde estaba Dean, revoloteando sobre la estufa, removiendo algo en el sartén con una espátula. Y entonces el olor golpeó a Cas, y se movió hacia donde Dean se encontraba, sus brazos deslizándose alrededor de su cintura mientras descansaba su cabeza sobre su hombro. Dean se sobresaltó ligeramente, y dejó de cantar, la música más clara sin la voz de Dean alzándose sobre ella.

"¿Te desperté?" dijo Dean mientras retiraba el tocino de la sartén y lo ponía sobre el plato esperando a un lado de la estufa, apagando el fuego y volteándose en los brazos de Cas.

Cas murmuró suavemente y sacudió su cabeza, presionando su rostro en la curvatura del cuello de Dean. Dean se rió suavemente y levantó sus brazos, sosteniendo a Cas contra su pecho.

"Hoy tienes un día importante," murmuró Cas contra el cuello de Dean, sus labios rozándose contra la piel.

"¿Vas a ir, verdad?"

"Por supuesto," rió Cas suavemente, apartándose para mirar a Dean. "No me lo perdería por nada del mundo. Ahora, ¿qué hay para desayunar?"

Comieron en la mesa, Dean sentado frente a Cas, paleando huevos revueltos dentro de su boca, y Cas mirándolo con una cariñosa sonrisa en su rostro. Habían sido alrededor de dos semanas desde que se había mudado con Dean, y habían caído con facilidad en una rutina entre ambos. Cuando Cas tenía clases, él se levantaba antes que Dean, se duchaba y se alistaba, y le besaba antes de irse. En sus días libres, Dean se despertaba antes que Cas, dejándole dormir, y normalmente preparaba el desayuno para ambos.

Y cuando Dean trabajaba, Cas se quedaría despierto para esperar que volviera a casa, manteniéndose ocupado con su tarea o estudiando, y cuando Dean llegara a casa, cenarían juntos con un disco sonando en el fondo. Era una buena rutina. Funcionaba.

Cas estiró sus piernas, la punta de su pie rozando la pierna de Dean, y Dean levantó la vista hacia él, sonriendo.

"Lo vas a hacer genial hoy," sonrió Cas mientras tomaba un pedazo de tocino para masticarlo.

"Gracias, bebé," rió Dean suavemente, terminando sus huevos revueltos. "Pero siempre lo hago genial, ¿no?"

"No seas tan presumido."

Se terminó su tocino y empujó su plato hacia Dean, sin apetecerle los huevos. Dean le dio una mirada cuestionadora, pero Cas se encogió de hombros.

"Vas a necesitarlo para arrasar con todos esos otros chicos."

"¿No te gusta como cocino?"

Dean acercó el plato a sí mismo y comenzó a comer los huevos, y Cas rodó sus ojos, apartándose de la mesa y moviéndose hacia el otro lado. Se inclinó hacia Dean y envolvió sus brazos alrededor de su cuello, sus mangas colgando sobre sus manos, pasando sus dedos, y presionó un beso en la mejilla de Dean.

"No seas ridículo, adoro cómo cocinas."

Dean hizo un sonido de aprobación cuando Cas besó su mejilla de nuevo, y entonces se apartó, caminando hacia la sala de estar. Revolvió sus discos, los cuales estaban ahora amontonados contra el muro a un lado del tocadiscos, y sacó uno, reemplazando el que estaba sonando en ese momento. Dean entró en la sala de estar no mucho tiempo después, sus pantalones colgando bajo en sus caderas, y Cas se tomó un momento para dejar que sus ojos se pasearan sobre él.

"¿Disfrutando la vista?"

"Mm, seguro que si," murmuró Cas cuando Dean deslizó sus brazos alrededor de su cintura, atrayéndolo contra su pecho mientras sus dedos de deslizaban bajo el dobladillo de su suéter, bailando sobre su estómago. Sonrió cuando Dean besó a través del costado de su cuello, sus manos arrastrándose más arriba, la calidez contra su piel.

"Voy a ganar esta carrera por ti, bebé."

Cas se removió en el agarre de Dean, volteándose y plantando la palma de sus manos contra sus mejillas, levantando la vista hacia él. Dean frunció el ceño, pero Cas le besó rápidamente con una sonrisa.

"Necesitas estar listo," Dean se inclinó para besarlo de nuevo, y deslizó sus manos hacia arriba, los dedos curvándose alrededor de su nuca, deslizándose a través de los finos cabellos en la base. "Hablo en serio," dijo Cas cuando se apartó. "Ve a ducharte y prepárate."

Dean gruñó, desenredándose de Cas.

"Simplemente me vas a regañar todo el día, ¿o no?"

"Lo haré si no te preparas." Cas cruzó sus brazos y Dean levantó sus brazos en rendición, caminando hacia su habitación. Él no se relajó hasta que escuchó la ducha funcionar, y se movió a través del cuarto para recoger uno de sus libros; se dejó caer sobre el sillón, subiéndose las mangas y abriendo donde lo había marcado.

Se frotó la frente cansadamente, cerrando sus ojos cada cierto tiempo para re-pensar lo que estaba leyendo, tratando de retener las palabras. Estaba tan perdido en sus pensamientos sobre la respiración celular que no escuchó cuando Dean abrió la puerta del baño, dejando escapar el aire húmedo y caliente con él. Cas se frotó el cabello ausentemente, recitando algo en voz baja, los cajones de la cómoda traqueteando en la otra habitación y la puerta del armario chirriando al abrirse mientras Dean buscaba su equipo.

"¿Has visto mis guantes?" llamó, y Cas no levantó la vista de la página. Hubo más hurgueteo y Cas inclinó su cabeza hacia un lado, su reacción tardía, abriendo la boca para decir algo que no tenía idea qué era, sus ojos aún trazando las palabras, su mente todavía desplazándolo para más tarde.

"Bebé," dijo Dean apareciendo de ninguna parte, su camiseta aferrándose a su pecho, sus jeans aún sin abrochar. Se recargó contra el marco de la puerta, observando a Cas antes de sacudir su cabeza y acercarse para poner su brazo sobre el respaldo del sillón, ubicando su mano sobre el texto.

"¿Qué?" dijo Cas, rompiendo su aturdimiento, levantando la vista.

"¿Has visto mis guantes?" preguntó Dean, sus cejas se alzaron. Cas despejó su cerebro, tapeando el encuadernado del libro.

"¿Revisaste sobre la mesa? No, espera, revisa el cajón de la mesa de noche. A veces lo arrojo ahí."

Dean pellizcó su mejilla, riendo, y anduvo sin prisa de vuelta a la habitación, tarareando para sí mismo mientras revisaba el cajón.

"¡Los encontré!"

"¡De acuerdo!" respondió Cas, volviendo a su libro, pero no podía concentrarse como antes, demasiado ocupado escuchando el sonido de Dean sacando su traje de velocidad, depositándolo sobre la cama. Sonrió, jugando con la esquina de la página que estaba mirando. Qué demonios. Tiró el libro y se levantó del sillón, entrando en la habitación justo cuando Dean había subido la cremallera del traje sobre su ombligo, las mangas colgando y balanceándose alrededor de sus caderas.

"Se supone que deberías estar estudiando," comentó, deslizando un brazo dentro, la costura acentuando la suave curva de sus bíceps y el amplio alcance de sus hombros. Cas se encogió de hombros, adentrándose más en la habitación, acercándose para subir la cremallera sobre el torso de Dean por él, dejando el cierre del cuello sin abrochar. No estaría cerrado hasta que él estuviera en la pista. Movió sus manos sobre el pecho de Dean, adorando la sensación de la chaqueta. Sus guantes estaban aún en la cama y Cas los recogió, ayudando a Dean a emplearlos sobre sus dedos.

"Esto es más importante," dijo Cas después de un momento, frotando los costados de Dean, besando su barbilla y luego encontrando su boca, las manos de Dean se asentaron en su cintura. "Vas a hacerlo genial hoy."

"Traerlo a casa, ¿verdad?" rió Dean, y Cas tocó el lugar que había besado recién con su pulgar. Dean sonrió, la chispa previa a la carrera ya reunida en sus ojos. "Voy a ganar el dinero y nos tomaremos unas vacaciones. Como por tres días o algo."

"¿Tres días?" se maravilló Cas. "Me lo estás arruinando."

"Si, y vamos a dejar realmente esta casa. Tengo algo planeado." Dean se encogió de hombros, dejándolo pasar. Cas se enamoró de su sonrisa tímida y de la forma en la que jugueteaba con el borde de su suéter, mirándolo fijamente. "¿Esto es mío?" preguntó y Castiel tocó sus manos enfundadas.

"Estoy tan orgulloso de ti," murmuró Cas, sonriendo, aún mirando fijamente sus manos, "realmente lo estoy. Sin importar si ganas o no."

"Aunque ganar es agradable," respondió Dean, agachando la cabeza, acariciando la mejilla de Cas con su nariz. Cas tuvo que reír.

"Ganar es muy agradable."

"¿Eso te impresiona?"

"Hmm, no tanto como lo duro que trabajaste por ello."

"Pero es divertido mirar la carrera, ¿no es cierto? ¿Cuándo los ahúme?" bromeó Dean, y Cas concedió que lo era.

Era maravilloso mirar a Dean en la pista. Era tan seguro de sí mismo ahí. Nadie podía tocarlo, era bueno en eso – era indiscutible. Cas recordaba la primera vez que había visto todos los trofeos en el estante del dormitorio de Dean. No había entendido realmente cuán bueno era Dean hasta que los vio. Eran todos de primer o segundo lugar. Las medallas no eran diferentes.

"A pesar de eso, ten cuidado," insistió Cas y Dean rodó los ojos ante eso.

"Cuántas veces te lo he dicho – sé lo que estoy haciendo. Literalmente, no hay ninguna posibilidad de que algo malo suceda." Puso sus manos sobre los hombros de Cas y Cas se soltó, dándole una mirada fija.

"Hablo en serio. Tú y yo, ambos, sabemos que te dejas llevar en la pista y que puedes ser agresivo y que algunas veces tomas riesgos," silenció Cas, Dean sacudió su cabeza, habiendo escuchado todo eso antes.

"¿Sabes lo que realmente ayudaría? Si tú te acercaras y me besaras justo antes – todos estarían tan paralizados que tendría diez segundos de ventaja. Luego no tendría que preocuparme por nadie acechándome."

"No necesitas ningún tipo de ventaja," respondió Cas, dándole un codazo en el costado. "Ese no es el punto, y lo sabes. Solo ten cuidado. Ganar no lo es todo – y te prefiero en una pieza, aún si eso significa bajar la velocidad."

"Eso no va a pasar," ofreció Dean, frotando los brazos de Dean con la palma de su mano. "Hablo en serio, ¿de acuerdo? No va a pasar porque voy a echarlo a la bolsa y tú podrás dejar de preocuparte tanto."

"Tienes suerte de que eres guapo, Dean Winchester," gruñó Cas, y Dean rió, cubriendo a Cas con su brazo, mirándolo fijamente.

"Sería bueno, sabes. Los he visto a todos con sus novias antes," ronroneó en el oído de Cas.

"No hables así," susurró Cas, repentinamente triste. Dean lo besó, y sabía a tabaco y dentífrico de menta, y Cas se derritió en él, los brazos enrollándose alrededor de su espalda.

"Debería hablar así más seguido," susurró Dean dentro de su boca y Cas gruñó, mordiendo juguetonamente su labio.

"Para la suerte," rió, palmeando el trasero de Dean, y Dean se quedó mirándolo por un largo momento antes de tomar su rostro entre sus manos y besarlo hasta que no pudo respirar.

"Dios, estoy loco por ti," murmuró, casi para sí mismo, besándolo de un modo que hizo que sus narices se chocaran. "Estoy tan loco por ti."

"Sigue," ordenó Cas, aclarándose la garganta, apartándose. Cogió su bolso de la cama y se lo lanzó. "Vas a perderte el registro, ¿y qué hago en ese caso?"

Dean sonrió, dejando que Cas lo empujara hasta la puerta. Cas estaba a medio camino de cerrarla cuando él se volteó y metió la mano, haciendo que Cas soltara un grito.

"¡Dean, casi te rompo los dedos!" gritó, y Dean abrió la puerta con su hombro, metiendo la cabeza.

"Te amo," sonrió. "¡Deberíamos salir después!"

"Yo también te amo – y gana primero. Hablaremos después sobre la celebración," suspiró Cas, rindiéndose con un beso más, que se convirtió en dos antes de que Dean finalmente se dejara empujar fuera de la puerta. Iba a provocarle un ataque cardíaco un día de éstos.

Sam lo recogió una hora después en la Ford de Jess, Cas deslizándose en el asiento trasero, estirando sus piernas. Eligieron un buen lugar, estacionaron el auto en un ligero alzado al lado de una de las curvas, extendiendo una manta en el capó. Sam alzó a Jess sobre él y ella plegó sus pies arriba, sonriendo con emoción mientras se ajustaba el pañuelo sobre su cabeza, manipulando el pequeño pincho rosa que lo mantenía en su lugar. Cas vino y subió a un lado de ella, trayendo la bolsa de naranjas que ella había lanzado en el asiento trasero junto a él. Sam se inclinó contra el costado del auto, flexionándose para susurrar en el oído de Jess, y ella cubrió su boca ante sus palabras, sofocando alguna especie de sorprendida sonrisa.

"¡Sammy, no hables así!" rió ella, empujándolo con el codo, Sam besando su mejilla y luego enderezándose para balancearse sobre la punta de sus pies. Cas estaba muy agradecido de que Sam estuviera ahí; él era terriblemente listo y estaba asistiendo a Stanford con una beca, con las esperanzas de poder entrar al programa de leyes dentro del año. Si sabía del dinero que Dean había guardado o no, Cas no lo sabía, pero sabía que significaba el mundo para Dean tener a su hermano pequeño asegurado.

"Sam dice que Dean va a arrasar con ellos hoy – darles una buena carrera la primera mitad, dejar que se confíen, y entonces meterlo en la bolsa al final," dijo Jess trivialmente, pelando una naranja con una de sus bonitas uñas.

Cas asintió.

"Le gusta darnos un espectáculo," infundió Sam, y Jess rodó sus ojos y le guiñó un ojo a Cas. Cas se sonrojó – Jessica era demasiado bonita como para andar lanzando guiños alrededor al parecer. Ella derretía su corazón con solo un batir de sus pestañas.

"Tú también querrías un espectáculo si fueras tan bueno como é. Debe estar aburrido de solo ganar derechamente. ¡Debes hacer algo para mantenerte entretenido!"

"Es imprudente," dijo Cas amargamente, cruzando sus brazos nerviosamente. "Juega demasiado cerca del borde y un día va a hacer algo estúpido."

Jessica limpió una rodaja de naranja y la mordisqueó. "Sabes, le dije lo mismo a Sam el otro día, pero tú lo haces entrar en razón, ¿no? ¡Él siempre te escucha!"

Cas se encogió de hombros, quitándose sus gafas para limpiarlas y luego volverlas a poner sobre su rostro, apartando el oscuro cabello de sus ojos. "Bien podría estarle enseñando poesía a un pez," rió, y Jessica soltó una risita, poniendo el resto de la naranja dentro de su boca, volteándose hacia Sam para leer el programa. Otra carrera estaba teniendo lugar en la pista y Cas escuchaba vitorear a la multitud, como si alguien ganara. Cas sacudió sus manos con energía nerviosa. Casi era la hora de la carrera de Dean.

"¿Quieres los binoculares?" dijo Jess con una sonrisa, extendiéndoselos. Cas los tomó con un agradecimiento y miró a través de la línea de partida, buscando a Dean. Sonrió.

"¡54!" dijo felizmente, y Jessica aplaudió, inclinando su cabeza para buscar el número. Dean dirigió su moto hasta la línea de partida y luego pasó una pierna sobre ella, agachándose en el asiento. Su cuerpo estaba casi horizontal, la parte plana de su espalda paralela con la lisa línea de la moto. Con su casco puesto, Cas no podía ver su rostro, pero podía ver sus dedos flectándose, el sutil cambio de sus hombros mientras se preparaba. Hubo una pausa – Cas sonrió.

"Gana por tu chico," susurró Cas, y la siguiente cosa que supo, fueron los motores rugiendo y el grupo avanzando hacia delante. Dean trabajó con ellos – jugueteó durante la primera mitad, pero el 72 era agresivo y no se debía jugar con Dean. Cas siseó mientras ambos aceleraban cerca de la esquina, jurando que la pierna de Dean por poco rozaba el pavimento, la vuelta demasiado cerca. Le pasó los binoculares a Sam quien lo siguió a través de la pista.

"¡Ventaja segura!" dijo Sam animadamente, y Cas se inclinó hacia delante, viendo como se acercaban a la vuelta más cercana a su automóvil aparcado. Los tres contuvieron su aliento y gritaron cuando Dean pasó, rebasando al corredor a su lado, cuello a cuello.

"¡Mándalos al infierno!" gritó Sam, y Jess se abanicó.

"¡Demasiada emoción!" se rió, y Cas sonrió. Se sentía como si hubiera comenzado a penas, pero la carrera estuvo terminada rápidamente.

Cas levantó sus manos, Jessica soltó un alarido mientras Sam movía su puño de arriba abajo, Dean deslizándose sobre la línea de meta como si la pista le perteneciera, liderando con tanta facilidad que era casi criminal. Realmente los había intimidado en la primera mitad antes de robárselos en la vuelta final. Cas apartó la vista mientras Jess y Sam compartían un beso, Sam rebosante de orgullo. Tomó los olvidados binoculares nuevamente, encontrando fácilmente el número de Dean.

Bobby estaba abajo, en el patio de las butacas, y se quitó la gorra, ondeándola y luego regresándola a su lugar, apresurándose hacia Dean. Los ojos de Cas siguieron los movimientos de Dean en todo momento mientras aparcaba su moto, sacudiendo su cabeza mientras se quitaba el casco y lo metía en el hueco de su brazo. Aceptó el frasco que Bobby le ofreció, inclinándose hacia atrás para tomar un buen sorbo. Bobby agitó su cabello mientras caminaba hacia él y lo atraía, la cabeza cerrándose sobre su cuello para abrazarlo, y Cas supo que Dean estaba esforzándose por ser humilde, empujando al mayor con una risa silenciosa.

Cas se sonrojó y Sam lo empujó.

"¡Bueno, probablemente deberíamos ir a felicitarlo!" exclamó Sam, levantando a Jessica del capó. Ella chilló, agitando el programa, hablando sobre las otras carreras, pero Cas sabía que palidecían en comparación con ver la carrera de Dean. Sam la puso de vuelta en la tierra como si ella no pesara nada, Cas se bajó de un salto también, doblando la manta, Jess esparciendo las cáscaras de naranja en el césped. Se amontonaron nuevamente dentro del coche y siguieron a los otros hacia el frente de la pista, aparcando en el césped cerca del taller. Dean había conducido su motocicleta hacia un lado y estaba hablando con Bobby mientras ellos se aproximaban, su cabello engominado a causa del casco y sus ojos brillantes y vivos. Ellos se quedaron atrás un momento mientras un reportero hacía una fotografía con el trofeo y una rápida entrevista, Dean se volteó sobre su hombro para guiñarles un ojo cuando Bobby respondía las preguntas más específicas.

"Será la portada de la revista AFM, sin duda," bromeó Cas, y Sam resopló, ansioso de acercarse a Dean, su brazo colado alrededor de la cintura de Jess.

"Eres terrible," rió Jess, y Cas sonrió, mirando a Dean gesticular algo hacia su moto, hablando acerca de la fabricación. Se veía tan estilizado en su ropa de cuero y Cas se lamió los labios inconscientemente. Dean siempre estaba de buen humor después de un gran triunfo.

Tan pronto como el reportero se hubo ido, Sam se adelantó, tomando a Dean entre sus brazos y sacudiéndolo ligeramente, una sonrisa en su rostro.

"¡Estuviste genial!" Sonrió. "¡Absolutamente genial!" Dean se encogió de hombros, atrayéndolo nuevamente a sus brazos.

"Estoy feliz de que lo hicieras," murmuró en el oído de Sam, y Sam lo abrazó de vuelta, Dean palmeando su hombro y luego dejándolo ir, Sam lanzándolo a la lista de preguntas que se había guardado.

Jess se quedó atrás, recostada sobre Cas en la ausencia de Sam, la parte posterior de sus manos rozándose, mirando a Dean presumir su moto y su equipo, sonriendo ampliamente hacia Sam mientras se inclinaba hacia delante, inspeccionándolo todo. Cas le sonrió a Jess mientras ella le sonreía de vuelta. Ella era hermosa, el sol haciendo su cabello de un brillante color dorado. Era perfecta para Sam.

Jess se aclaró la garganta cuando Sam y Dean comenzaban a intercambiar ideas acerca de algo, y ambos se detuvieron, enderezándose.

"¡Jess!" dijo Dean dulcemente y ella se acercó y lanzó sus brazos alrededor de su cuello.

"Fuiste el mejor allá afuera," bromeó ella y Dean se rió nerviosamente mientras ella se apartaba, ajustando su bolso en su mano con un suspiro, direccionándose hacia el grupo.

"Bueno, Sam me prometió una cena, y haré que mantenga su palabra. Así que, Cas, si quieres, ¿podemos dejarte antes en casa?"

"Oh," Cas miró entre Jess y Dean, y Dean encogió un hombro antes de apartarse de Sam cuando él comenzó a pinchar su costado, riendo.

"O Dean puede llevar a Cas. Quiero decir, ambos van al mismo lugar," intervino Sam, moviéndose para quedar a un lado de Jess, enrollando su brazo alrededor de su cintura. "Además, habrá un lugar menos en el cual detenerse antes de la cena – de esa manera podemos llegar antes al campus."

"¡Gran idea, Sammy! Tengan una cena, ¡diviértanse! Y cuídense. Llamen cuando lleguen, ¿de acuerdo?" Dean sonrió nuevamente, y Cas pudo decir que era por los nervios. Dean realmente no sabía cómo actuar con Cas alrededor de su hermano y la novia de éste, y a decir verdad, Cas tampoco lo sabía. Él estaba seguro de que Sam y Jess sabían acerca de ellos, pero ninguno de los dos habían dicho una palabra al respecto.

A veces Dean le diría a Cas que quería decirle a su hermano – contarle acerca de cuánto amaba a Cas – pero simplemente no sabía cómo, y Cas no tenía idea de cómo ayudarlo. Sam sabía que Dean no era heterosexual, aunque nunca había preguntado abiertamente al respecto. Cas solo podía tratar de asegurarle a Dean que su hermano parecía amarlo sin importar qué. Sam no parecía como si fuera a dejar de hablar con ninguno de ellos en el corto plazo, lo que aliviaba a Dean temporalmente, aunque seguía estando ansioso alrededor de ellos de todas maneras.

"Bueno, mejor nos estamos yendo si vamos a llegar al restaurant," Jess sonrió, apartándose de Sam para envolver sus brazos alrededor de Cas repentinamente. Después de un momento Cas la abrazó de vuelta, su rostro rozándose contra su cabello ondulado. Él la abrazó apretadamente, y cuando ella se apartó, él sintió una especie de anhelo; le recordaba a su hermana, y quería envolver sus brazos alrededor de ella nuevamente y solo sostenerla firme. "Fue bueno verte, Cas," susurró en su oído, inclinándose hacia atrás para tomar sus manos en las de ella. "Definitivamente deberías juntarte con nosotros un día. Deberíamos juntarnos todos e ir a algún lugar. ¡A ver una película o algo!"

"Quizás algún día, Jess," Sam se acercó, dándole un golpe en el hombro a Dean antes de que él lo atrajera en otro abrazo, estrujando la vida de él a propósito. Sam se revolvió en su abrazo, pero eventualmente subió sus brazos, palmeando la espalda de Dean. "Felicitaciones por ganar, Dean. ¡Los veremos por ahí!" Hizo un gesto mientras Jess se apartaba de Cas, tomando la mano de Sam y caminando de vuelta a su auto.

Los hombres estaban abandonando la pista uno a la vez con sus motos, y Cas pudo ver a Bobby acercándose hacia ellos. Se movió para quedar a un lado de Dean, llenando el vacío, automáticamente inclinándose hacia él hasta que sus brazos estaban tocándose a penas. Si Bobby lo notó cuando se aproximó a ellos, no dijo nada. En lugar de eso, le extendió el dinero que Dean había ganado, y luego Dean se lo extendió a Cas.

"Pon eso en tu bolsillo."

Cas asintió y tomó el dinero de Dean, y lo deslizó dentro.

"Fue una gran carrera, chico," Bobby estaba sonriendo, y se volteó hacia Cas. "Deberías estar orgulloso de él, Cas."

"Oh, lo estoy." Las mejillas de Cas se sonrojaron y golpeó el suelo con la punta de sus pies, sonriendo.

"Bueno, yo debo irme a casa. Te veré en el garaje mañana, chico." Bobby asintió hacia Cas, "Cas." Y Cas se despidió brevemente viéndolo alejarse.

Dejó que sus ojos viajaran hacia el rostro de Dean, haciendo su mejor esfuerzo por mantener su tono de voz neutral. "Buena carrera," comenzó y Dean asintió, mirando por encima del hombro de Cas hacia los otros competidores. Asintió de nuevo, echándole un vistazo a Cas a través de sus pestañas.

"Si – aunque demasiado fácil. Podría haber sido un reto. Eso será la próxima semana durante el entrenamiento. Boyd está en la ciudad y me debe la revancha," dijo Dean, quitándose los guantes, flexionando sus dedos. Cas anheló estirar una mano y pasarla a través del cabello engominado de Dean, pero debía frenarse por el momento.

Dean siguió mirándolo fijamente y Cas tragó.

"¿Qué?" dijo en voz baja, y Dean se acercó.

"Desearía poder besarte justo ahora." Dobló su cabeza justo contra el oído de Cas, y las mejillas de Cas se sonrojaron.

"No digas eso."

"¿Por qué no?"

Cas suspiró y se apartó de Dean, metiendo sus manos en sus bolsillos.

"¿Qué si alguien escucha?"

"Entonces que escuchen."

Cas rodó sus ojos, aunque todo lo que quería hacer era envolver sus brazos alrededor de la cintura de Dean y enterrar su rostro en la curvatura de su cuello y simplemente decirle cuánto lo amaba. No todos habían dejado la pista aún, así que en lugar de eso solo extendió una mano hacia él, sus dedos deslizándose sobre el cuero que cubría su brazo.

"Estoy orgulloso de ti."

Dean sonrió y atrapó los dedos de Cas mientras pasaban por su mano, volteando su cuerpo, bloqueando la vista para que nadie pudiera verlos. Y se quedaron ahí de pie por unos minutos, simplemente sosteniendo a penas sus manos, pero era suficiente para ambos.

"Vamos," continuó Dean, tirando un poco de Cas, y Cas lo siguió, solo un paso tras de él hasta que lo alcanzó y caminó a su lado. Dean lo guió todo el camino de vuelta al edificio de almacenamiento al costado de la pista, y una vez que supo que nadie estaba ahí, tiró de Cas, empujándolo contra el cemento gris. Hubo un rugir de motocicletas mientras la siguiente carrera comenzaba, la multitud vitoreando, inconscientes de ellos.

Cas se sumió en el beso, sus manos frotando los brazos de Dean, subiendo hasta sus hombros y luego hacia su pecho, sus dedos deslizándose hacia el cierre del traje de velocidad de Dean, bajándolo para revelar la camiseta lisa bajo él. Dean maniobró con sus hombros fuera de las mangas, aún besándolo, su pelvis manteniendo a Cas sujeto contra la pared.

"¿Te gusta mirar a tu chico?" dijo Dean con tono áspero, arrastrando sus manos hacia abajo del torso de Cas, mordiendo su cuello. Las uñas de Cas enterrándose en la espalda baja de Dean mientras empujaba sus caderas para encontrar las de Dean, suspirando contra su cabello, inclinándose hacia atrás para darle un mayor acceso a su piel.

"Viéndome ganar – para poder volver a casa y cuidar de ti…" Dean arrastró las palabras, sus pulgares haciendo presión en las caderas de Cas, balanceándose con él. "Cuidarte muy bien. Cuidar muy bien de mi bebé," continuó, deslizando sus bocas juntas, tragándose el gemido que emitió Cas, las manos bajando a su trasero, atrayéndolo tan cerca como pudo.

Dean inclinó su mejilla contra la de Cas, ambos jadeando mientras se frotaban el uno contra el otro, Cas besando a través de su barbilla y mordiendo su hombro.

"Dean, no deberíamos – espera… espera… no so-sobre mi ropa, y alguien podría ver," gimió Cas, y Dean lo consideró por un momento, pero sus manos ya estaban hurgando en el miembro de Cas, sacando su polla.

"Solo déjate llevar, bebé, no te preocupes tanto." Sonrió en la comisura de la boca de Cas, masturbándolo rápido y fuerte, pero besándolo suavemente, la otra mano alcanzando su bolsillo para sacar el paño que siempre mantenía ahí. "Te tengo."

La respiración de Cas se agitó ante las palabras y enterró sus manos en los hombros de Dean, mirando a los ojos a Dean con una expresión vidriosa. Dean le devolvió la mirada por un momento, y luego bajó la vista para ver el estómago de Cas agitarse mientras finalmente se venía, Dean atrapándolo con el pañuelo, Cas jadeando mientras la prenda se rozaba contra la sensible cabeza de su miembro.

"Oh," suspiró Cas, tambaleándose mientras se venía. "Jesús, Dean," gimió, sus piernas temblando mientras Dean lo arropaba nuevamente y lo besaba. Cas acarició con la palma la erección de Dean a través de su traje y Dean gimió, inclinándose hacia él, meneando las caderas hacia la palma de Cas.

"Estás desesperado," murmuró Cas, Dean jadeando de nuevo mientras aplicaba más presión. "Tan impaciente cuando ganas…" dijo de forma caliente contra el lóbulo de la oreja de Dean. "…Probablemente debería recompensarte."

Cas se deslizó hacia abajo por el muro, cayendo sobre sus rodillas, no preocupándole si quiera si sus pantalones se ensuciaban. Dean lo hacía imprudente, y estúpido, y salvaje. Levantó la mirada hacia Dean mientras lamía hasta la punta de su miembro, ahora libre y muy cerca de terminar. No iba a durar, pero a Cas no le importaba. Dean se había hecho cargo de él, y ahora era su turno. Los dedos de Dean se apretaron en su cabello, apartándolo de su frente mientras trabajaba sobre él con largas y gráciles succiones, pausándose de vez en cuando para jugar con la cabeza, chasqueando la lengua en su hendidura.

"- Mierda," se sofocó Dean, afirmándose en el muro mientras Cas tragaba unos minutos más tarde, limpiando su boca y luego apartando a Dean, cerrando la cremallera hasta su ombligo mientras se ponía de pie. Dean le sonrió, medio ido y saciado.

"¿Bien?" preguntó Cas, y Dean se inclinó para besarlo. Murmuró contra los labios de Cas mientras Cas subía la cremallera el resto del camino, ajustando su cuello.

"¿Hay una secuela?"

"Cuando lleguemos a Casa," amonestó Cas, picándolo. "Después de que consigas ese maravilloso dinero, y hayamos pagado nuestras cuentas, y hayamos comido, y hecho todo eso."

"Aww, ¿tenemos que comer primero?"

"Entonces espera treinta minutos. No quiero que te acalambres," Cas estrujó el trasero de Dean, riendo mientras Dean lo empujaba contra el muro nuevamente, perdiéndose en su boca. Se apartó y besó la mejilla de Cas.

"Treinta minutos," suspiró, arreglando la camisa de Cas. Cas levantó su mano y besó la palma de Dean.

"Creo que podríamos dejarlo en quince," murmuró, observando a Dean soltar una risita. El sol lo enmarcaba, y él brillaba desde el interior, un brazo a cada lado del cuerpo de Cas, como una casa alrededor de él. Sumergió su rostro y le besó, y Cas rozó sus narices juntas. No necesitaba decirle a Dean que cuando lo miraba de nuevo, archivaba la imagen en algún lugar de su mente. Tendría una adorable etiqueta, como todo el resto, reservada para un día de lluvia.

Esa donde Dean está de pie con el sol tras él, mirándome como si nos hubiéramos conocido el uno al otro durante sesenta años.

Cas los encontró en una caja en la parte de atrás del armario de Dean mientras buscaba algunas bombillas.

Dos ligas, un camisón y un par de virginales bragas de encaje blancas.

Hurgó brevemente en la caja y frunció el ceño ante la ropa interior.

"¿Dean?"

"Hmm," dijo Dean alrededor de su cigarrillo, limpiando algunas partes de la motocicleta, periódicos esparcidos sobre la mesa de la cocina para protegerla, su pie apoyado contra el alféizar de la ventana, los dedos cubiertos con grasa de motor.

Cas trajo la caja y la dejó sobre su regazo.

"¿Qué son éstos?"

Dean echó un vistazo dentro de la caja y sonrió, sacando las bragas. Alzó sus cejas y se encogió de hombros.

"Ah, mi caja de recuerdos."

"¿Caja de recuerdos?"

Bueno, a veces las chicas olvidan sus cosas camino a la puerta," corrigió Dean, sonriendo, exhalando humo por el costado de su boca. Cas frunció el ceño y le arrebató la caja, Dean riendo mientras reanudaba su tarea.

"¡Los celos son un buen color en ti!" comentó Dean mientras Cas metía la caja de vuelta en el estante superior.

"¿Así que tú sencillamente conservaste su ropa interior?" espetó Cas y Dean echó su cabeza hacia atrás y rió.

"¡Si, me quedé con su ropa interior! ¡No significa nada! Ni siquiera la he mirado desde que la puse ahí, lo que probablemente ha sido, ¿qué? ¿hace un año? ¿más?" sostuvo en alto alguna especie de varilla y la inspeccionó, y luego volvió a frotar el metal. "¡No es como si alguien fuera a usarla de todas maneras! No soy uno de esos pervertidos que solo se corren sobre las bragas. Tiene que haber un cuerpo caliente en ellas, nene."

Cas sacudió su cabeza y siguió buscando las bombillas.

"¿No vas a hablarme?"

"Creo que es ridículo," concluyó Cas, su rostro sintiéndose caliente por alguna razón. "Nadie que conozca se queda con la ropa interior de otras personas después de que se han ido. Es espeluznante."

Dean rodó los ojos y apagó su cigarrillo en su vacío tazón de café.

"Lo olvidarás pronto." ¿Por qué no solo las dejas en la Armada de Salvación? Ellos estarán encantados de tenerlas," dijo, rascándose el estómago a través de su sucia camiseta blanca.

El problema era que Cas no podía dejar de pensar en ellas.

Hacía calor, y Cas estaba recostado junto a Dean con el sonido del tráfico derramándose a través de la pantalla de la ventana abierta, y en todo lo que podía pensar era en la caja. Dean dijo algo en el sueño y Cas trató de cerrar sus ojos, pero en todo lo que podía pensar era en la estúpida caja llena con lencería con volantes. Su rostro se calentó y toda su piel comenzó a picar mientras pensaba acerca de eso y lo que Dean había dicho.

Cuerpo caliente, huh.

Así es como Cas terminó mirando fijamente la ropa interior de nuevo, solo que esta vez Dean se había ido. Cas se sentó en el suelo con la caja y la miró fijamente. No sabía por qué le ofendía tanto. Era como Dean había dicho, era solo una caja con ropa interior. No significaba nada – solo que sí lo hacía. Chicas antes que él las habían usado y luego dejado atrás y Dean se las había quedado como alguna clase de extraño trofeo.

"O solo las conservó porque quizás pensó que ellas volverían," dijo Cas en voz alta, sosteniendo el camisón en alto. Era una cosa corta, azul pálido, con una adornada línea de cuello y un borde de encaje en la parte inferior, pero liso en cualquier otra parte. Había visto camisones como ese antes en los catálogos que su hermana solía hojear, y sabía que éste era uno bastante costoso. Se quedó mirando también las ligas y las bragas.

Estaban limpias, y Cas recorrió con su dedo los volantes del borde de la cintura alta, la extraña textura, sus ojos recorriendo el intrincado diseño. Había una delicada cinta centrada justo sobre la entrepierna. Habían también tres medias dentro de la caja que no había visto al principio – dos hacían juego y la otra no. Cas se quedó mirándolas y mordió su labio. Se volteó de nuevo hacia el camisón.

Recorrió con sus dedos el material sedoso y puso su mano en el interior, observando sus dedos bajo la ligera malla azul – solo se traslucía lo suficiente para ser visible, pero era lo suficientemente casto para dejar los detalles a la imaginación.

Dean probablemente había esperado, que en algún punto, las chicas volvieran a reclamar sus prendas. Él era, en el fondo, dulce. Incluso si eran polvos de una noche, como Cas sospechaba que eran, Dean era lo suficientemente bueno como para tenerlas limpias. Cas podía ver a Dean en la lavandería a cuatro cuadras, con sus camisetas y jeans salpicados de aceite y un camisón de seda, probablemente sonriéndole a los hombres mayores que le daban miradas lascivas.

No era tanto que las chicas le molestaran. Era solo que Dean se había regodeado porque alguien las estaba usando. Alguien más. Podría haber sido el presidente en bragas con volantes y Cas aún estaría celoso porque Dean probablemente hubiera estado lo suficientemente excitado. Cas tragó y se quedó mirando su mano en el camisón antes de estirarlo en frente de él.

Se veía…

Cas se sintió alocado.

Se veía como que podría encajar. Todo aquello lucía como si probablemente encajara. Carecía de las abultadas curvas de la mayoría de las chicas, así que probablemente la prendas daban más de lo que sus frágiles formas insinuaban.

Cas le echó un vistazo a su reloj.

Cinto y media.

El turno de Dean no terminaba hasta las siete.

Cas miró la caja y sonrió.

"Un cuerpo caliente, huh," susurró hacia nadie en particular, sintiendo un repentino hormigueo que bajaba por su espalda. "Ya lo veremos."

Tres horas después, Dean estaba en casa y después de algunos mimos había desaparecido tras la puerta del baño. Cas oyó el grito de las tuberías mientras encendía la ducha e inmediatamente se despojó de su ropa, poniendo apresuradamente su plan en marcha. Primero la liga, situada en su cintura, y luego las medias, desenrollándolas lentamente de la forma en la que había visto hacer a su madre cuando él era pequeño antes de engancharlas en los soportes colgando contra sus muslos. Luego las bragas, metiendo todo dentro de ellas y pateando sus pantalones bajo la cama, finalmente tomándose un momento para detenerse y solo mirar con fijeza hacia sus piernas vestidas de seda. Ahora que había terminado, puso sus manos sobre su pecho desnudo y luego jugó con los bordes de la cinturilla de la liga y las bragas, asegurándose de que las líneas estaban tan derechas como podían. Entonces deslizó el camisón de seda sobre su cabeza, el material ondulando hacia abajo sobre su piel, poniéndole la piel de gallina en los brazos.

Escuchó el grifo chillar y el sonido de la cortina siendo empujada a un lado mientras Dean salía de la ducha, tosiendo ligeramente, y Cas se congeló.

Se sintió repentinamente nervioso, pero sabía que confiaba en Dean. Solo que no sabía si confiaba en que no se fuera a reír. Salió lentamente de la habitación para meterse en la cocina, donde corrió y cerró todas las cortinas y apagó la luz. Escuchó la puerta del baño abrirse y a Dean salir, cantando algo en voz baja.

"Cas, ¿quieres escuchar algo?" llamó Dean, y Cas sintió como si su voz estuviera perdida por un momento mientras sacudía su cerebro, tratando de sonar normal. Oyó a Dean sacar la caja y echar un vistazo a través de los vinilos. "¿Elvis?" Escuchó la sonrisa en la voz de Dean mientras lo decía y Cas se sonrojó escarlata, solo de pie dentro de la oscuridad de la cocina.

"Pon ese nuevo American Breed," dijo Cas, finalmente, y Dean comenzó a hojear más rápido.

"Oh, me gustó este. Lo escuché hoy en la radio," dijo Dean, ignorando completamente el extraño comportamiento de Cas. Cas sintió su corazón vibrando mientras daba un par de pasos hacia delante. "¿Qué estás haciendo ahí?" agregó Dean después de unos cuantos segundos, ocupado situando el disco.

"Oh, consiguiendo un poco de agua," respondió Cas, las palabras saliendo a toda prisa mientras cruzaba el pequeño espacio de la sala de estar e ingresaba en el dormitorio, Dean de espaldas hacia él. Dean puso el disco y luego jugueteó con la ventana, abriéndola. Cas se quedó de pie detrás de él, observando la flexión sobre sus hombros mientras encendía una cerilla y prendía un cigarrillo, inclinándose sobre el alféizar para observar el tráfico abajo. Era una noche calurosa y Cas mordisqueó sus labios nuevamente mientras se quitaba las gafas y luego las ponía sobre el aparador a su derecha.

"Dean," dijo entrecortadamente y Dean se enderezó y se volteó.

"Deberíamos-" la oración de Dean cayó de súbito, sus ojos abriéndose lentamente mientras lo miraba. Cas observó su cigarrillo colgando de su labio inferior hasta que Dean lo sacó apresuradamente de su boca y lo aplastaba sin cuidado dentro del cenicero a un lado del tocadiscos, sus ojos volviendo a Cas, la incredulidad en ellos fácilmente legible. Cas caminó cuidadosamente hacia delante, el borde de encaje rozando justo sobre la parte de arriba de sus medias. Tomó lentamente las manos de Dean y las presionó a sus costados, el material del camisón frunciéndose mientras los dedos de Dean lo sujetaban por la cintura, sus dedos repiqueteando a través de los bordes de la liga bajo ellos.

Dean solo le dirigió una mirada pasmada, sus ojos recorriendo de arriba abajo antes de quedarse pegados en los rastros de piel justo bajo la superficie le camisón. Cas se inclinó hacia delante y deslizó sus manos hacia arriba por el pecho desnudo de Dean y alrededor de su cuello, echando su cabeza gentilmente hacia atrás para estirar la piel.

"Di algo," susurró sobre la caliente, aterciopelada tibieza, aún húmeda por la ducha, "acerca de cómo no significa nada hasta que alguien los esté usando."

Vio la garganta de Dean enganchada con un respiro y Cas le besó ahí, la música recobrándose y flotando dentro del cuarto.

Everybody tells me I'm wrong, to want you so badly…

"Oh, Jesús," exhaló Dean mientras empujaba las caderas de Dean niveladas contra las suyas. "Jesús… Jesús…"

Cas besó su mandíbula y luego finalmente deslizó sus bocas juntas, Dean gimiendo bajo y largo, sus dedos apretándose y relajándose, comenzando a frotar arriba y abajo los costados de Cas.

"Jodeeeer…" fue la siguiente cosa que Dean dijo, pero fue porque Cas estaba cayendo sobre sus rodillas y tirando de los bóxer de Dean hacia un lado. No perdió tiempo hasta tener el miembro semi duro de Dean dentro de su boca, mirando hacia arriba, mientras lo deslizaba lentamente adentro y afuera, su mano subiendo para trabajar la base. Dean encontró sus ojos y Cas arqueó la espalda, sacando su trasero. Movió sus caderas para que así el camisón se deslizara hacia la hendidura de su columna, exponiendo las bragas y el cinturón y las medias correctamente.

El codo de Dean, en el cual ahora se estaba apoyando, se movió y golpeó el tocadiscos y la pista saltó y luego se reanudó mientras Cas trabajaba fervientemente en su polla, aún observando el rostro de Dean.

"Oh, nene, es tan bueno," suspiró Dean luego de un minuto. "Cristo, Cas, tú…" dejó de hablar e hizo un sonido entrecortado mientras Cas cerraba sus ojos y tomaba tanto como podía, aguantando por un segundo y luego retrocediendo, jadeando y tragando para recobrar el control de su garganta. Aún no podía hacerlo tan bien como quería, pero Dean no se estaba quejando.

Dean observó su cabeza bombear arriba y abajo unas cuantas veces, y Cas se sintió casi embriagado con el olor a sexo y jabón, y la música sonando en el fondo. Gimió, separando sus rodillas sobre la alfombra, su propio miembro comenzando a pujar contra las bragas, meciéndose un poco en una lenta follada al aire.

"J-Jesús," gimió Dean. "Jesús, qué se te ha metido – oh, jodeeeer, nene, justo ahí, oh, nene, justo ahí."

Cas jugó con la punta del miembro de Dean, lamiendo la sensible parte inferior con la parte plana de su lengua, dejando que se asentara ahí, caliente y pesada, y luego se deslizó nuevamente. Dean llevó su mano a la parte posterior de la cabeza de Cas y Cas jadeó por la sorpresa, arañando el pie desnudo de Dean con uñas despuntadas mientras los dedos de Dean cepillaban su cabello. Las caderas de Dean se inclinaron hacia arriba y Cas besó y mordió la marcada V de sus huesos por un momento antes de levantar la mirada hacia él.

"Oh, Jesús," siseó Dean, mirando hacia abajo. "Oh, Jesús, mírate," su mano aún en la cabeza de Cas. Cas imaginaba que era una vista – sus labios hormigueaban y su lengua se sentía enorme mientras lamía alrededor de su boca y jadeaba, arrastrando los bóxer de Dean todo el camino hacia abajo, Dean dando un paso fuera de ellos. Se sintió liviano mientras Dean lo alcanzaba y lo levantaba, Cas rodando su cabeza hacia atrás en un movimiento vertiginoso cuando sintió el frente de las bragas, ahora húmedas, oprimirse contra el torso de Dean.

"¿Qué quieres?" dijo Dean, repentinamente agresivo. "Dime lo que quieres. Te lo daré." Encontró con sus dientes el cuello de Cas y subió el dobladillo del camisón, arañando sus costados y su espalda. Cas no respondió y Dean gruñó mientras recorría con sus manos la espalda de Cas. Lo empujó hacia atrás y Cas sintió el familiar agarre del colchón en la parte de atrás de sus rodillas, pero Dean giró para ser el único sentado, Cas en frente de él.

Las manos de Dean se deslizaron por toda la parte baja del cuerpo de Cas, tomando su trasero en sus manos a través del material de la ropa interior, sus dedos jugueteando y tirando de los bordes, deslizándose bajo el camisón, comiéndose toda la piel con su tacto, y luego de vuelta a su trasero, estrujando y recorriendo sobre la tela una y otra vez.

No parecía poder detenerse mientras presionaba su mejilla contra el cubierto pecho de Cas.

"Tan sexy… tan sexy," balbuceó Dean, y Cas mantuvo sus manos enterradas en los hombros de Dean hasta que Dean pasó la mano por su miembro y Cas se inclinó hacia abajo para besarlo. No había nada gentil sobre aquello al principio, pero pronto bajaron el ritmo y Cas estuvo despreocupadamente meciéndose dentro de la apretada curvatura del puño de Dean. Perdió el sentido de todo hasta que Dean comenzó a subir el camisón más y más con sus dedos desocupados, enganchándolos dentro de la parte delantera del cinturón de Cas para tirar de él sobre la cama.

Sobre su espalda, Cas gimió ante la pérdida de contacto, su miembro golpeando el dobladillo de la liga, las bragas bajadas hasta medio camino. Se sentía tan caliente de nuevo, la sensación de las medias sedosas arrastrándose sobre las mantas arrugadas manteniéndolo cerca de la locura.

"Tócame," suspiró, arrastrando las manos de Dean hacia su cuerpo, hacia alguna parte, donde fuera. Realmente no le importaba dónde aterrizaran a este punto.

Cas tomó un largo vistazo mientras Dean descendía por él, usando sus dientes para rasgar el borde de las bragas, sus labios rozando su piel caliente, pero no lo suficiente. Las manos de Dean en sus muslos eran la única cosa que le impedía curvarse completamente sobre la cama mientras Cas jadeaba. Dean bajó las bragas y Cas osciló sus caderas, ayudándole, hasta que fueron arrojadas sin gracia hacia algún lugar tras ellos, descartadas.

Finalmente libre, Cas gimió mientras Dean deslizaba sus manos arriba y debajo de sus piernas – cada vez que ascendía por su muslo, viajaría pasando por su miembro y por la liga, hacia sus caderas, y luego acariciando de vuelta hacia abajo, una y otra vez, las yemas de sus dedos haciendo trazos sobre las costuras contra sus piernas.

Finalmente pasó su pulgar sobre la profunda V de sus muslos internos, y Cas casi gritó ante la sensación de Dean dejando caer sus propias caderas para frotarse contra la parte de arriba de una de las medias.

Dean se movió hacia el rostro de Cas, uniendo duramente sus labios, sus manos abandonando su mitad de abajo a favor de sus pezones, arrugando la tela del camisón para masajear sobre ellos.

Cas hizo algunos sonidos irregulares y Dean enganchó sus manos en la parte posterior de sus rodillas y las abrió. La cabeza de Cas dio vueltas.

"Voy a hacer que digas joder hasta que tu cara esté azul," dijo Dean, dejando otro beso caliente sobre la boca de Cas. "Voy a hacer que digas joder hasta que no sepas qué más decir…"

Cas asintió estúpidamente, gimiendo.

Dean se puso de pie, el colchón haciendo un ruido por la pérdida de su peso, y hurgó en la mesa de noche buscando el aceite. El cuerpo de Cas saltó ligeramente cuando Dean se lanzó de vuelta sobre la cama, metiendo sus dedos en el contenedor, socavando la grasa antes de estirar la mano entre las piernas de Cas.

"Más abierto…" gruñó Dean y Cas apartó aún más sus piernas, mostrándose. Dean bajó la vista hacia a él y finalmente, finalmente –

"¡Oh, joder!" chilló Cas, arqueándose. "Justo ahí."

"Lo sé, nene," gruñó Dean, sonriendo, doblándose para besar su estómago mientras trabajaba con sus dedos – oh, Dios, había otro, pero Cas estaba bien. Podía tomarlo. "Lo sé."

"Vas a recibirme… tan bien," dijo Dean, y Cas escuchó el revelador sonido de él engrasando su miembro con una mano, un húmedo, caliente sonido. Cas dejó ir sus piernas y apretó el cuerpo de Dean contra el suyo, pasando las medias por su espalda y caderas, Dean estremeciéndose ante la sensación.

Bend me, shape me, anyway you want me, long as you love me, it's alright –

"Voy a ello," dijo y Dean deslizó sus dedos fuera, y la despuntada cabeza de su miembro los reemplazó.

Cuanto fuera que tomó realmente no tuvo importancia para Cas, pero se sentía agonizantemente lento mientras Dean se hundía en él, todo sensible en el pegajoso calor de la tarde. El sol estaba descendiendo cada vez más tras el horizonte, pintando el cielo de un profundo púrpura vino que se metía en el dormitorio del departamento, arrastrando sus dedos sobre sus cuerpos en franjas sombreadas.

Cas sentía cada empuje mientras Dean se batía, follándolo con un movimiento poco profundo.

"Como si lo sintieras," jadeó, y Dean cumplió, y Cas escuchó el delicioso sonido del cabecero mientras golpeaba contra el muro. Dean se recostó sobre él, los tobillos de Cas separándose, sus piernas cayendo abiertas, pero entonces, sin ningún aviso, Dean repentinamente se detuvo.

El sonido que salió de Cas chocó con el disco aún sonando, y mientras se cerraba alrededor del miembro de Dean, tratando de hacer frente a las sensaciones de esa profunda, dolorosa, sensación de saciedad, Dean se tomó un momento para sostener los brazos de Cas a cada lado de su cabeza.

"No," le dijo a Cas, ondulando en otra de esas estocadas cortas que hacían que Cas se retorciera.

"Dean."

Dean bajó su cabeza, aún moviéndose ligeramente, haciendo trazos con su mano sobre la parte posterior de las piernas cubiertas de seda de Cas. Rompió la parte superior y Cas jadeó contra su boca mientras Dean le besaba castamente.

"¿Qué si me caso contigo así? Que se jodan los anillos… todo expuesto para mí…"

Cas gimió y se movió de nuevo, follándose a sí mismo con el miembro de Dean.

"…como alguna especie de novia de Junio…"

"Muévete, joder," gimió Cas nuevamente, alzándose hacia delante para besarlo. Cada pequeño movimiento recordándole esa caliente plenitud, el miembro de Dean palpitando dentro de él. "Voy a volverme loco… ¡si tú-!

Gritó cuando Dean se deslizó fuera de él y se mantuvo en el borde, probándolo, el agarre en sus muñecas tan firme que sus manos habían comenzado a hormiguear.

"¿Quién se casaría contigo con una boca como esa? Nadie," dijo Dean y besó su mejilla, la comisura de su boca, metiendo de golpe sus caderas de nuevo. Los dedos de Cas se abrían y cerraban alrededor del aire vacío. "Jodidamente nadie, Cas."

"Me has arruinado," jadeó Cas. "Todos lo saben – me has arruinado…"

"Te amo," le cortó Dean, su voz gruesa por la excitación; acallándolo justo contra su oído, y Cas pudo sentir sus latidos, y cada centímetro de su polla donde estaba nuevamente, y estaba tan dolorosamente quieto, y sintió sus rodillas saltar fuera de la cama, la punta de sus pies flexionándose en la apretada funda de las medias, tratando de manejarlo. "Yo me casaría contigo… Lo haría…" sus caderas meneándose, haciendo círculos.

"Entonces cásate conmigo," dijo Cas, no estando si quiera seguro de lo que estaba diciendo. "Cásate conmigo ahora."

Cualquier control que estaba haciendo que Dean no se moviera disuelto. La voz de Cas desatada desde la parte de atrás de su garganta y gimió mientras tomaba a Dean una y otra vez en limpias estocadas que juntaban sus labios en colisiones perfectas.

"Dilo, Cas," jadeó Dean, besando su cuello. "Cas, por favor," casi gimió y Cas sintió su boca rozándose contra la propia y sus manos estuvieron repentinamente libres. Gravitaron hacia el rostro de Dean, sosteniéndolo ahí mientras él empujaba contra ese lugar que hacía que cada movimiento a partir de ahí estuviera teñido con un blanco destello de luces de Navidad.

"¿Joder, o te amo?" preguntó, besándolo ardientemente, tirando del labio de Dean, observándolo volverse rosa cuando lo dejó ir antes de lamer dentro de su boca nuevamente. Enredó su lengua con la de Dean, en el interior de su boca, el roce de sus dientes y el golpe de calor de su boca mientras encontraba la suya de nuevo.

"Cualquiera," gimió Dean, apartándose. "Mierda, nene."

"Te amo," repitió Cas, y Dean dejó salir otro rasposo, bajo sonido. "Dean, ah, tócame-" siseó Cas, los dedos de sus pies curvándose.

Sus manos se deslizaron alrededor de su espalda, arañando los hombros de Dean mientras Dean arrastraba sus propios dedos hacia abajo por su pecho, hasta su desatendido miembro. Se apoderó de él y en cinco rápidos bombeos, Cas estaba enterrando sus uñas, corriéndose contra la fruncida tela del camisón.

"¡Joder!" se sujetó con fuerza, rígido, y entonces se sintió ligero, Dean empujándose una vez más dentro de él y luego aspirando en un fuerte aliento, y dos – tres – embestidas poco profundas de sus caderas. Cas sintió el calor expandirse dentro de él y su pecho pesado mientras recostaba su cabeza de vuelta en la manta y respiraba con fuerza. Dean esperó un momento y luego se deslizó fuera con un sonido húmedo y Cas se estremeció ante la sensación de vacío. No le gustó e inmediatamente agarró a Dean y empujó su peso hacia abajo, una mano enredada en su cabello, la otra frotando su espalda y la parte baja de su columna, la suave curva al inicio de su trasero, y luego de vuelta.

"Shh," susurró Dean, sentándose. Le besó gentilmente. "Cariño, shh."

Cas no se dio cuenta de que estaba hablando hasta que Dean lo besó de nuevo.

"Lo sé… Lo sé, yo también te amo." Besó la barbilla de Cas, su cuello nuevamente, la piel tan caliente contra su boca, mientras deshacía lentamente los botones del camisón y lo tiraba hacia arriba. Cas levantó sus brazos y dejó que se deslizara fuera mientras Dean hacía su camino hacia abajo, deshaciendo los broches de la liga. Besó el muslo de Cas y desenganchó las medias, bajándolas por cada pierna y tirándolas al suelo. Una vez que Cas estuvo desnudo se recostó nuevamente, atrayéndolo hacia sus brazos, su piel enfriándose a medida que la noche comenzaba a asentarse realmente.

Un auto tocó el claxon mientras bajaba por la calle y Dean presionó su mejilla contra el cabello de Cas.

"Si me voy, ¿te quedarías con mis cosas?" preguntó Cas después de un momento, moviéndose para poder mirar apropiadamente a Dean. Dean acarició con sus dedos el hombro de Cas, mirando por la ventana en lugar de a él.

"¿Dean?" probó, tocando su cadera.

"Si." Dean suspiró, cerrando los ojos. "Pero no te irás," añadió, "así que no tendré que hacerlo."

"La personas casadas no se dejan los unos al otros," susurró Cas, sus propios ojos cerrándose y luego volviéndose a abrir. No quería quedarse dormido todavía.

"Eso es cierto," dijo Dean, su voz pesada. "No se supone que deban."

"No me iré."

Dean besó la línea de su cabello y luego dejó que Cas se moviera libre para poner el edredón sobre ellos, arropando primero alrededor de la espalda de Dean y luego metiéndose él mismo abajo, presionando sus pechos juntos una vez estuvieron cubiertos.

"Solo tendremos que casarnos," dijo Dean suavemente, y luego, de repente, cayó en la cuenta de que disco se había detenido. "Será simplemente eso. Solo tendremos que casarnos y podemos quedarnos así."

Cas volteó su cabeza y le besó.

"Se supone que debes besar en las bodas," murmuró, y Dean le devolvió el beso después de lo que pareció un momento de meditación, le besó más fuerte de lo que Cas había esperado. Se enterró a sí mismo en la curva del cuello de Cas después de eso, silencio.

Cerró sus ojos, sosteniéndolo, la sensación de vacío entre sus piernas disminuida.

"Oh, Dean," acalló, pero no podía pensar en nada más que decir. Solo el nombre mientras Dean mientras besaba su clavícula y luego reacomodaba su cabeza, la piel de su frente aún húmeda donde se encontraba con el hombro de Cas.

Otro auto tocó la bocina, y una paloma voló con un revoloteo de alas.

"No me iré," repitió Cas, pero no pensó que Dean estuviera despierto para oírlo.