Capítulo 4
Noviembre, 1967
Era extraño como una promesa de tres días podía perderse. Cas estaba sumergido en el trabajo y Dean estaba fuera cada fin de semana corriendo o preparándose o equipando motocicletas en el taller de Bobby. A Cas no le molestaba que sus interacciones consistieran usualmente en mirar juntos el nuevo capítulo de Star Trek mientras memorizaba terminología médica, pero con el final del verano vino el final de la temporada de carreras de Dean. Dean haraganeaba alrededor del departamento, picoteando el refrigerador y quejándose acerca de cuán frío se iba a poner en unas pocas semanas, intercalado con algunos turnos en el bar. Cocinaba más, por lo menos, y era realmente insoportable hasta que se estrenó Twilight Zone. Las quejas de Cas eran pocas.
Era sencillamente tonto en el mejor de los casos, e intolerablemente necesitado en el peor.
"¿Crees que soy tan guapo como William Shatner?" preguntó, inclinándose entre las piernas de Cas, ambos acurrucados en el sofá, Cas tratando de apuntar algo acerca de Shakespeare. La universidad era cruel y estaba forzándolo a tomar clases de Inglés para hacerlo un alumno completo. Él no tenía ningún interés en Shakespeare a menos que Shakespeare hubiera escrito algo acerca de cómo pasar su clase de química y seguir teniendo tiempo para escribir sus ensayos de análisis críticos.
"Cualquier cosa es posible," respondió Cas, descansando la parte posterior de su libro en la cabeza de Dean, garabateando algo sobre su block de notas. Dean resopló indignadamente, haciendo estallar un PEZ del dispensador en su mano. Cas oyó el crujido del dulce mientras él lo masticaba.
"Mira éste. Tiene a la espeluznante muñeca. Aunque William Shatner no está en él," insistió Dean mientras la introducción de Twilight Zone aparecía. Cuando Cas no respondió, pegó un codazo en su pierna.
"Dean, no puedo. Estoy estudiando."
"Estudias todo el tiempo, ven y míralo conmigo. A penas veo tu rostro porque siempre está en un maldito libro," gimoteó Dean, alzando una mano a tientas tras él para silenciar el volumen. Cas rodó sus ojos y siguió leyendo, quitando el libro del alcance de Dean.
"Ve y encuentra algo que hacer," suspiró, golpeando su lápiz contra su barbilla.
"Vamos a perder el tiempo," se retorció Dean, mirando a Cas quien se rehusaba a hacer contacto visual. "Vamos," picó. "Por favor, vamos a hacerlo o algo."
"Dean, ¿qué voy a hacer cuando les diga a mis pacientes que no puedo ayudarlos porque estaba demasiado ocupado teniendo mi polla en la boca de mi novio?" gruñó Cas, tratando de concentrarse.
"No lo sé. Tu novio es realmente apuesto. Es realmente adorable y puede conducir una motocicleta, y puede hacer toda clase de cosas divertidas." Cas comenzó a ser consciente vagamente de los dedos subiendo por el empaste de su libro y trepando por el borde. "Si cooperas te daré un pez," continuó Dean, sacando otro dulce.
"Eres completamente depravado. No puedo perder el tiempo contigo ahora," gimió Cas, golpeando la frente de Dean con el lápiz. "¿Por favor ve a buscar algo que hacer antes de que pierda la cabeza?"
"Ya sé lo que quiero hacer. Quiero que vengas conmigo y vayamos a la cama y apaguemos las luces, y tu me dejarás poner mis manos dentro de tus pantalones."
Cas no lo gratificó con una respuesta y Dean puso mala cara, descansando su mejilla contra la rodilla de Cas por un momento.
"¿Vas a hacer algo este fin de semana?" preguntó de la nada y la frente de Cas se arrugó. Alzó la vista de sus notas y se resignó a ponerle atención a Dean.
"Sabes que no. ¿Por qué preguntas?"
Dean se volteó sobre su espalda, estirando sus piernas, la cabeza recostada sobre el estómago de Cas mientras veía la televisión.
"Probablemente no querrás porque tienes algún libro que leer."
"Dean," dijo Cas, sacudiendo su cabeza. "¿Qué? ¿Qué tenías planeado? Salimos de la ciudad hace solo dos semanas."
"Bueno, te debo un viaje a la playa," comenzó Dean, sin voltearse.
Cas ladeó su cabeza con curiosidad. ¿Le debía? ¿ Cuándo fue eso?
"Ya sabes, ¿después de que gané esa carrera contra Boyd? Te dije que te llevaría tres días o algo."
"Eso fue cerca de un año atrás."
"Bueno, si, ¡pero aún así!"
"Está bien," dijo Cas tímidamente, cerrando su libro, "lo recuerdo."
"Sé que está comenzando a hacer frío, pero pensé que podríamos ir a la playa. No habrá tanta gente y si vamos temprano quizás la tengamos para nosotros por unas cuantas horas. Podemos hacer otra cosa también, como visitar a la marina o quizás ir a ver a tu hermana."
Cas vaciló.
"No lo creo."
"Pero dijiste que se había mudado. ¡Y quieres verla! ¡Sé que quieres!" Dean se había sentado ahora y dado la vuelta. Cas arrojó el libro al suelo y abrió sus brazos, Dean deslizándose hacia delante para descansar contra su pecho.
"No quiero sorprenderla así. Se mudó con mi abuela hasta que vaya a la escuela en Enero. Y solo porque le haya contado a Ana Milton al respecto no significa que quiera que yo sepa," añadió Cas tranquilamente, jugando con el cabello de Dean. Ana había sido lo suficientemente amable para pasarle el mensaje cuando se habían encontrado para que le ayudara con un trabajo de investigación. Cas no le admitiría a Dean cuánto había intentado rogar más información de ella. Rachel no le había dicho mucho a Ana, pero cualquier cosa que pudiera conseguir Cas era suficiente.
Dean suspiró contra él.
"Seguro, no veremos a tu hermana entonces. Solo iremos a la playa."
"Nos divertiremos," le aseguró Cas. "Podemos jugar con tu nueva cámara."
Dean se iluminó, sonriendo, acurrucado entre las piernas de Cas, su cuerpo tibio y pesado.
"Eso sería divertido. Grabarlo todo o algo," divagó, presionándose contra la caricia de la mano de Cas sobre su frente.
"No puedo creer que te dieron una cámara en lugar de efectivo. Deberíamos haberla vendido," dijo, pensando en el objeto en la estantería del armario, sin usar.
"Bueno, entonces voy a vender tu Polaroid," amenazó Dean, y Cas detuvo su masaje de cuero cabelludo para pincharlo. "¡Ow!"
"Solo estoy diciendo que podríamos haber usado el dinero. Nos estás dejando sin casa ni hogar con lo mucho que comes."
"Estamos bien; además, las cámaras de video son geniales. Nunca he tenido una. Podría ser útil algún día."
"¿Cuándo una cámara de video se ha vuelto útil?" rió Cas, frotando la parte de atrás del cuello de Dean, el otro brazo alrededor de su espalda.
"No lo sé, solo estoy diciendo que quizás. Un día quizás me agradezcas por no dejar que la vendas," dijo Dean sabiamente en respuesta, enterrando su rostro cada vez más en la clavícula del deslavado suéter de Cas.
Cas se rió suavemente y recorrió con sus dedos la parte posterior del cabello de Dean, y pudo sentir los labios de Dean rozándose contra su clavícula. Murmuró suavemente, sonriendo. "Cuando ese día llegue, me aseguraré de agradecerte."
Cas no tenía idea que llevar a la playa con ellos además de la cámara de video de Dean y su Polaroid. Se estaba poniendo helado por lo que estaba seguro de que el agua estaría aún más fría, así que probablemente no sería favorable para nadar, aunque solo estar en la playa con Dean sería suficiente para él. Empacó un par de suéteres y camisetas, al lado un par de jeans con otras cosas esenciales. A Dean le tomó el resto de la semana empacar porque no podía decidir qué quería llevar.
Era divertido en realidad, que Dean quisiera lucir lo mejor posible cuando iba a la playa. Al final, Cas fue hacia su maleta y reemplazó algunas de las cosas que Dean había empacado por otros pares de mudas más adecuadas. La última cosa que fue empacada fue la cámara de video, y Cas colgó su Polaroid alrededor de su cuello, el bolso enganchado sobre sus hombros, listo para partir. Dean caminó fuera de la habitación y se aproximó a él, serpenteando sus dedos a través de las trabillas y nivelándolo contra él.
"Vamos a divertirnos este fin de semana." Sonrió mientras besaba a Cas, y Cas llevó sus manos hacia arriba, deslizándolas sobre el pecho de Dean para descansarlas sobre sus hombros.
"Que pena que no podamos hacer eso en público."
Cas presionó su rostro en el cuello de Dean por un momento antes de apartarse, ajustando las correas del bolso y subiendo su cámara hasta su rostro, mirando a través del visor. Dean apartó la vista mientras Cas tomaba una fotografía. La cámara zumbó e hizo click antes de producir la fotografía, y Cas la apartó, esperando un momento antes de tirar de la parte delantera, revelando la foto de Dean.
"Eres realmente fotogénico, sabes." Cas rió suavemente, y Dean sonrió mientras caminaba pasando por su lado, arrebatándole la fotografía a Cas. "¡Hey-!"
"Hmm, tienes razón," Dean inspeccionó la foto mientras abría la puerta, caminando fuera por el pasillo del edificio, Cas siguiéndolo y cerrando la puerta en su salida.
"¡Devuélvela, Dean!"
Dean no la devolvió hasta que estuvieron en el camión de Bobby, su prestado transporte para el fin de semana. Sus cosas amontonadas en la parte de atrás. Cas se subió a la cabina, cerrando la puerta de golpe, alisando la arrugada esquina de la foto. Se quitó la cámara por la cabeza y la puso en el suelo, curvando sus propios pies sobre el tablero, inspeccionando los desgastes en sus mocasines, la fotografía aún sostenida holgadamente en su mano.
Dean encendió la radio y ambos cantaron las canciones que conocían, riendo cuando se daban cuenta que habían olvidado la letra. El camino no era terriblemente largo, pero Dean no dejaría a Cas conducir, y así comenzó a aburrirse y terminó leyendo y tomando siestas, solo despertando cuando Dean le dijo que los registraría en el pequeño hotel a alrededor de veinte minutos del agua.
"Podemos ir si quieres. La mujer del mesón dijo que vinimos durante la época equivocada, pero le dije que eras mi primo visitándome desde otro estado y que nunca habías visto el Pacífico antes."
Cas sonrió tristemente ante la mentira.
"¿Dos camas?" suspiró, y Dean asintió.
"Podemos apretarnos," respondió, abriendo la cabina para sacar sus bolsos. Cas lo siguió, y supuso que realmente no era tan malo. Estaban en dobles estándar, para su alivio, sentándose en una mientras Dean tiraba sus bolsos en la otra. Miró a Cas y Cas arqueó las comisuras de su boca hacia arriba cuando Dean avanzó, haciéndolos rodar a ambos sobre la limpia, un poco húmeda, colcha.
"Gracias," susurró, mirando a Dean a los ojos, y Dean le besó castamente.
"Gracias," imitó Dean y Cas frunció el ceño, soltando una risa.
"¿Por qué?" suspiró, frotando con su dedo la barbilla de Dean. Dean se encogió de hombros. Él nunca respondió, y Cas no estaba convencido de que supiera exactamente lo que estaba tratando de decir. Solo lo miró por un largo tiempo antes de enderezarse y estirarse.
"Bueno, tenemos horas que matar antes del anochecer. ¿Quieres ir a ver el agua?" preguntó y Cas sonrió, ansioso.
Condujeron a través de la adormilada ciudad, siguiendo las señales a la playa. Dean no dijo mucho, y Cas tampoco lo hizo, mirando a través de la ventana, observando rodar el paisaje. Ubicó su mano sobre el muslo de Dean en algún punto y Dean quitó la propia del manubrio para cubrirla. La ventana estaba fría contra la mejilla de Cas, y él imaginaba el vidrio como una cámara, los árboles y el césped desplazándose a lo largo, sus ojos el obturador, recordándolo todo, mandándolo junto con las millones de otras pequeñas memorias que había recolectado a través de los pasados seis meses.
La cámara real estaba inactiva a sus pies, su caso de color beige chocando su tobillo cada cierto tiempo.
La carretera estrechándose y bifurcándose, curvándose alrededor de cada lado de la pequeña bahía. Donde los árboles una vez alinearon el camino, abierto en un llano que descendía en pendiente hacia la playa, el viento traqueteando a través de la alta maleza y los bajos arbustos. Dean hizo que Cas eligiera la dirección, aunque no importaba realmente. No habían otros autos. Los neumáticos crujieron cuando Dean viró hacia una pequeña zona de aparcamiento, apagando el motor y frotando sus manos. Miró a Cas, pero Cas estaba intentando ver sobre las rocas frente a ellos, abriendo la puerta y saliendo, sacando las botas con él. Se sentó contra el camión y tiró de sus mocasines, empujando sus pies dentro de las botas, escuchando el suave sonido de Dean agarrando su abrigo del asiento trasero y poniéndoselo.
Cas cerró la puerta del camión una vez terminaron de cambiarse sus zapatos y trotó hasta el borde del pequeño espacio tallado para aparcar. Subió, escalando la cara de la roca frente a él, y luego se bajó de un salto, encarando la playa. Más allá de eso, un sendero sinuoso a través de la hierba que guiaba hacia el agua chocando en la arena. Cas se quedó de pie por un momento, los dedos estirándose y curvándose contra sus palmas, observando las olas mientras se deslizaban adentro y afuera, las gaviotas gritando sobre su cabeza, sus voces estridentes cargadas en el viento. Se dirigieron hacia el mar, sus siluetas enturbiadas por el cielo nublado, mientras el viento se deslizaba a través del cabello de Cas, haciendo que sus mejillas se sonrojaran. Atrajo su cortavientos más cerca de sí, tirando de las cuerdas de su cuello para que estuviera más cerca de su piel, y después de unos cuantos segundos más de observar el oleaje, saltó de nuevo a la gravilla, dirigiéndose hacia el camión. Cogió la manta que habían traído y la sostuvo contra su pecho antes de trotar de vuelta, entre las rocas, ansioso por ver la bahía de nuevo.
El agua gris entraba en rondón, y Cas se encontró sonriendo a pesar del frío húmedo amenazando con meterse bajo su chaqueta. Oyó el arrastre de un zapato contra las rocas y se volteó para ver a Dean deslizándose por el costado, entrecerrando los ojos por la brisa, mirando al mar de fondo con una tenue especie de felicidad. Caminó un par de pasos hasta que estuvo de pie junto a Castiel, y sus labios se curvaron hacia arriba y hacia el lado de su boca de la manera torcida que Cas más amaba.
"¿Y?" dijo, y Cas oyó el viento rugir en sus oídos mientras apartaba la vista de Dean, de vuelta hacia el Pacífico. El brillante cuadrillé de su pesado abrigo haciéndole lucir como una gigante amapola roja en medio de las piedras sombrías y el paisaje teñido de arena, la cámara de video acunada en su estuche bajo un brazo.
"Siempre íbamos a la costa cuando éramos niños," respondió Cas sinceramente. "Pero eso era durante el verano."
Dean se mofó, poniendo su brazo libre alrededor de Cas, tomándolo en la playa desnuda, desprovista de otras personas.
"Bueno, eres mayor ahora, así que imaginé que necesitabas una nueva experiencia," le dijo Dean, libre de tomar su mano. Cas se dejó guiar por la pendiente hacia el agua, sus propias botas llenando las huellas poco profundas que Dean dejaba atrás.
"Todo contigo es una nueva experiencia," continuó Cas, sonrojándose, una vez que llegaron finalmente llegaron a la parte plana de arena, estrujando reflexivamente los dedos de Dean mientras tropezaba con una roca. Las gaviotas circulando arriba, observándolos, bajando sus cabezas, picos abriéndose en duros llamados.
"¡Como te dije!" sonrió Dean. "¡Todo para nosotros!" Cas miró alrededor de la arena desierta y vio que era cierto – ningún alma a excepción de ellos dos. Estaba callado exceptuando por el metódico asalto de las olas y los gritos de las gaviotas. El sol se asomó a través del cielo revestido de nubes y moteó el agua de luz antes de cubrirse lentamente de nuevo. Cas dejó caer la manta y soltó la mano de Dean, viajando hacia el arrastre del agua sin decir una palabra. Podía sentir la mirada de Dean sobre él mientras zigzagueaba por la arena, deteniéndose para recoger una concha y luego lanzarla de vuelta al mar, su cabello moviéndose con el viento mientras se aproximaba a las oscuras olas. Dean no lo siguió, dejándole llegar hasta la orilla, mirando fijamente hacia el umbral de la playa donde el agua cubría y se estrellaba, y luego se deslizaba hacia la punta de sus zapatos. Se volteó hacia Dean, sus ojos abiertos y Dean sonriendo, dando un paso hacia él.
"¡Hay un cangrejo!" dijo Cas, apuntando, y Dean fue hasta él, observando a la pequeña criatura caminar de lado de forma simpática dentro del agua, balanceándose con el oleaje poco profundo que goleaba sin descanso en la orilla. Cas lo observó, embelesado, y Dean se dejó envolver nuevamente por el descubrimiento de que no había nadie más, tirando de las mangas de su suéter por sobre las mangas de su chaqueta, sus dedos comenzando a acalambrarse por el viento constante viniendo desde el agua.
Cas no dijo nada mientras estudiaba el rostro de Dean – simplemente volvió a mirar hacia el mar, volteando su cabeza contra la esquina occidental del cielo. "¡Un bote!" comentó, alzando un brazo, su dedo siguiéndolo mientras éste navegaba lentamente a través de la bahía. Dean se presionó más cerca, sonriendo cuando Cas dejó de apuntarlo para hacerle una seña. No hubo respuesta, pero Cas saludó de todas maneras, y Dean, después de un momento, también lo hizo.
Cuando no fueron reconocidos dejaron caer sus brazos, sus dedos rozándose contra la mano del otro antes de entrelazarse.
"Eso sería bueno," habló Cas. "Navegar. ¿Sabes? Solo fuera en el agua como eso," gesticuló hacia las olas. "Nadie diciéndote quién ser o a dónde ir."
"¿Por las tuyas?" continuó Dean, tirando de la mano de Dean, poniendo la otra en su bolsillo, observando las olas entrando y saliendo, siempre lo suficientemente cerca de sus zapatos, pero nunca tocándolos. Cas se encogió de hombros. La manta y la cámara eran un pequeño punto oscuro en la cuesta, una esquina de la manta aleteando en el viento como una pequeña bandera azul.
"Bueno, contigo, por supuesto," corrigió, dándole a Dean una brillante sonrisa y Dean riendo ligeramente, inclinando su cabeza hacia atrás para observar a los pájaros lanzándose en picada desde las rocas. "¡De verdad!" bromeó Cas. "Tú y yo. Podríamos conseguir un bote – uno de esos geniales, ya sabes, ¡una casa bote o algo! Podríamos solo navegar alrededor del mundo. Eso sería agradable. Apuesto a que estás autorizado a besarme en aguas internacionales."
Dean le dirigió una sonrisa satisfecha.
"¡Estoy seguro de que estoy autorizado a hacer mucho más que eso-!"
Fue silenciado cuando Cas le dio un golpe suave en el brazo.
"¡No lo arruines!" gruñó Cas, juguetonamente, y Dean dejó ir su mano lo suficiente como para deslizar su brazo alrededor de sus hombros, atrayendo duramente la cabeza de Cas a la suya, besando firmemente su cabello, y luego el costado de su rostro, Cas tambaleándose mientras lo hacía. Cas puso una mano contra el costado de Dean, intentando apartarse, pero Dean era fuerte y sabía que Cas no quería apartarse. No realmente. Le besó nuevamente, justo en la esquina de su ojo.
"Eres simplemente tan poético," suspiró contra el oído de Cas, bromeando, y Cas golpeó sus costillas con su antebrazo. Aunque Dean se ganó una risa.
"Solo estás celoso porque tengo ideas geniales."
"Quizás," se encogió de hombros Dean, dejando que su brazo se relajara sobre la espalda de Cas, aún manteniéndolo clavado a su costado. Cas recostó su cabeza sobre el hombro de Dean, inclinándose contra él, su mano peleadora deslizándose contra la cintura de Dean, dejándola descansar sobre sus caderas. "Esa es una idea bastante buena," añadió Dean, "¿pero dónde iríamos cuando nos cansemos de eso? No de vuelta aquí."
Cas murmuró, encajando perfectamente con él.
"No lo sé," arrastró Cas, observando el agua intranquila. "Cuando me convierta en doctor haré el doble de lo que tú haces y compraré una isla."
"¿Toda una isla?" se maravilló Dean, y Cas lo estrechó, la mejilla frotándose contra el calor de su abrigo y su cuerpo.
"Toda una isla, solo para nosotros," prometió Cas, "para cuando nos cansemos de ver el mundo, o cuando nos quedemos sin discos para escuchar, o cuando nos hagamos viejos. Entonces simplemente nos iremos a nuestra isla. Tendré una cabaña con una gran veranda y nos sentaremos ahí a quejarnos."
"¿Por qué a quejarnos?" se rió Dean, y Cas se quedó mirando soñadoramente sobre él, la vista fija en el océano.
"¡Porque eso es lo que la gente vieja hace!" explicó. "Aunque supongo que cuando estás con alguien a quien amas realmente no te quejas mucho."
"No lo sé," murmuró Dean suavemente, moviéndose para ponerse de pie en frente de Cas, flexionándose para besarlo gentilmente. "Estoy seguro de que puedo encontrar cosas de las cuales quejarme."
Cas se rió suavemente y abrió el pesado abrigo de Dean, deslizando sus brazos dentro del calor del abrigo y envolviéndolos alrededor del cuerpo de Dean, descansando su cabeza contra su pecho. Dean envolvió sus brazos alrededor de Cas, atrayéndolo, y Cas enterró su rostro en la curvatura de su cuello.
"Tendríamos una casa construida, una bonita casa de dos pisos con un montón de habitaciones. Y tendrá una cerca blanca."
"¿Todo esto en una isla?" se rió Dean y Cas pudo sentirlo retumbar a través de su pecho, situó sus manos en la espalda baja de Dean.
"Será una isla bastante grande." Se detuvo brevemente, sus dedos deslizándose bajo el dobladillo de la camiseta de Dean, y pudo sentir el estremecimiento de Dean mientras sus fríos dedos descansaban contra su cálida piel.
Cas se apartó ligeramente, los dedos deslizándose sobre la piel de Dean bajo su camiseta mientras lo miraba.
Dean sonrió y se inclinó hacia delante para capturar sus labios, sus brazos estrechándose alrededor de él por un momento antes de apartarse un poco para peinar el cabello de Cas con sus dedos. Cas sacó sus brazos del abrigo de Dean para envolverlos alrededor de su cuello, sus dedos acariciando los finos cabellos de la base.
Cas se retiró y Dean continuó besándolo, en la comisura de su boca y a lo largo de su mandíbula, antes de apartarse, cardando sus dedos a través del cabello de Cas; apartándolo de su rostro.
"Quiero pasar el resto de mi vida contigo."
Cas pudo sentir sus mejillas calentarse, y el lugar de decir algo más, besó a Dean como un hombre muriendo por conseguir aire, tomando todo lo que pudo en ese corto momento. Los brazos de Dean atrayéndolo más contra su pecho, y él sonrió contra sus labios mientras deslizaba sus dedos desde su cabello hasta descansar contra su espalda baja, sus dedos apretando la parte posterior de la chaqueta de Cas.
"Ese es un largo tiempo." Cas sonrió y dejó que sus dedos viajaran sobre la mejilla de Dean. "¿Estás seguro de que quieres pasar todo ese tiempo conmigo?"
"Dejaría mi motocicleta para pasar el resto de mi vida contigo." Había una risa en la voz de Dean, y la sonrisa de Cas se amplió. Besó los labios de Dean mientras deslizaba sus manos hacia abajo, a la parte delantera de su abrigo.
"¿Hablas en serio, huh?"
"Mortalmente serio."
"Yo también quiero pasar el resto de mi vida contigo."
Dean le besó nuevamente antes de que Cas se apartara, riendo suavemente mientras se movía hacia la pendiente de la playa donde habían abandonado la cámara en la manta, Dean justo detrás de él. La sacó de su funda y la abrió, asegurándose de que tuviera puesto un rollo de filmación antes de apartarse.
"Pero solo imagina," habló mientras jugueteaba con la cámara, encendiéndola y apuntando directamente a Dean. "Una isla completa para nosotros solos, nuestro propio jardín. Podríamos envejecer juntos."
"Y convertirnos en ancianos discutiendo," se rió suavemente Dean, apartándose tímidamente de la cámara, pero Cas seguía apuntándola hacia él, observándolo a través del visor.
"Sería genial."
Dean siguió escabulléndose de la cámara antes de agarrarla y quitársela a Cas, volteándola hacia él. Cas frunció el ceño y tiró de su chaqueta, ajustándola más a su alrededor, volteándose para mirar el mar. El viento apartaba su cabello de su rostro, y tenía que entrecerrar los ojos. La brisa haciendo que su nariz y sus mejillas se sonrojaran, y Dean caminando más cerca de él.
Cas cambió su atención del mar hacia Dean, sonriendo mientras caminaba hacia él, apartando la cámara de su rostro para besarlo antes de voltearse, caminando hacia la línea de la orilla. Dean trajo la cámara de vuelta hacia arriba, siguiéndolo.
"Podríamos ver el mundo en un bote," se volteó Cas, lentamente, cuidadosamente, caminando de espaldas mientras le hablaba a Dean. "¡Solo imagina todos los lugares a los que podríamos ir en un bote!" Lanzó sus manos al aire, una sonrisa esparramándose a través de su rostro, y Dean rió tras la cámara.
"Siempre he querido viajar. Solo que nunca he encontrado el tiempo," admitió Dean mientras seguía a Cas a través de la playa con su cámara, cuidando de no tropezar con la arena. Cas se detuvo y metió sus manos en sus bolsillos.
"Te amo, lo sabes. Te amo demasiado, Dean."
Cas podía ver la sonrisa de Dean tras la cámara, y él sacó las manos de sus bolsillos y caminó hacia él, sosteniendo el rostro de Dean en sus manos para besarlo. Cuando se apartó, vio que Dean había apartado la cámara y que la había apuntado hacia ellos, grabando todo el asunto. Debió haber sabido que Dean haría algo como eso.
"Yo también te amo." Dean besó la punta de su nariz, sus labios calientes contra su piel fría, y Cas presionó su rostro en el cuello de Dean. Oyó a Dean apagar la cámara mientras un brazo serpenteaba envolviéndose a su alrededor, y el recorrió con su mano el frente del abrigo de Dean, el suave material bajo su palma.
"Aunque deberíamos conseguir una casa un día. No quiero vivir en un departamento para siempre."
"Es más económico que una casa." Dean se encogió de hombros, y Cas deslizó su mano dentro del abrigo de Dean, sus dedos descansando contra su pecho.
"Si, bueno, haré suficiente dinero para ambos, y luego podemos conseguir nuestra propia casa. Quizás una casa lejos de todos para que así no tengamos que lidiar con la gente."
"¿Estás tratando de convertirnos en reclusos?" bufó Dean, su mano moviéndose hacia arriba para tirar suavemente del cabello de Cas, y Cas lo pinchó a través de su camiseta, riendo cuando Dean maldijo.
"Sabes lo que quiero decir. Solo no quiero que ninguno de nosotros salga lastimado."
"Cas, no voy a dejar que nadie nos lastime." Cas se apartó para mirar el rostro de Dean. Hablaba en serio, sus ojos verdes endurecidos y su mandíbula apretada. La mano de Dean fluyendo a través de su cabello, deslizándose sobre su mejilla, y sonrió suavemente. "No dejaré que nadie te lastime."
"Sé que no lo harás," sonrió Cas y le besó antes de apartarse, tomando un par de pasos de distancia. "Olvidé mi cámara en el camión, ¡volveré enseguida!"
Cas agitó su mano una vez antes de trotar a través de la playa, escalando las rocas para llegar al camión. Abrió la puerta, metió una mano, y sujetó su cámara, cerrando la puerta del camión de un portazo tras él, el metal ruidoso en el silencio. Hizo su camino de vuelta a la playa, pasando la correa de cuello sobre su cabeza para dejarla balanceándose sobre su pecho, y notó que Dean tenía la cámara arriba, apuntándola directamente hacia él. Sonrió y alzó su propia cámara, deteniéndose para mirar a través del visor para capturar una foto de Dean en la distancia. La cámara zumbó e hizo click, y Cas tiró de la foto, dejando caer la cámara contra su pecho.
Quitó el frente cuando alcanzó a Dean, mirando hacia la cámara como si estuviera mirando directamente hacia su rostro, poniendo la foto en frente de él para mostrársela.
"¡Esta es buena!"
Cas la empujó dentro de su bolsillo, teniendo cuidado de no arrugar los bordes, y caminó hacia abajo, hacia la playa, volteándose de vez en cuando para asegurarse de que Dean lo estaba siguiendo. Era difícil escuchar sus pasos sobre el crujir de las olas contra la orilla, pero podía sentir que estaba ahí.
Tomó unas cuantas fotos del agua, deteniéndose para mirar las fotos antes de asentir para sí mismo y ponerlas en su bolsillo. Tomó fotos de la alta hierba cerca de las rocas, depositando también ésas dentro de su bolsillo. Mayoritariamente tomó fotos de Dean detrás de la cámara, Dean con la cámara, simplemente cualquiera de Dean. Aunque finalmente, su cámara se quedó sin rollo y le dejó con un bolsillo lleno de fotografías y una cámara vacía colgando alrededor de su cuello.
El sol estaba cerca de esconderse y el cielo estaba oscureciéndose. El viento levantándose y más frío que antes. Cas tiró de su chaqueta más cerca de él mientras Dean apagaba la cámara, moviéndose hacia Cas para enroscar sus brazos alrededor de sus hombros, atrayéndolo contra su lado y besando su cabello.
"¿Listo para volver?"
Cas asintió y dejó que Dean lo guiara de vuelta al camión, deteniéndose para recoger la manta de la playa donde la habían dejado.
El camino de regreso fue tranquilo, Cas cansado por el frío; dejó su cabeza descansar en el hombro de Dean, y Dean mantuvo su brazo alrededor de sus hombros mientras él se dormía ante la tranquila música de la radio.
Despertó agitadamente un momento después, Dean sacudiéndolo suavemente y tirando de él, peinando con sus dedos su cabello.
"Ven, vamos adentro para meterte en la cama."
Cas sonrió y se arrastró fuera de la cabina del camión, siguiendo lentamente a Dean hasta su cuarto. Estaba cálido y acogedor, y sacó las fotos de su bolsillo y las esparció sobre la cama donde descansaban sus bolsos; sabía que iba a estar en desuso. Arrojó su chaqueta y se sentó, quitándose las gafas y situándolas sobre la mesa de noche entre ambas camas mientras frotaba sus ojos con una mano.
Dean se sentó en la otra cama frente a él, su abrigo ya ido y sus zapatos quitados. Cas pateó sus botas para quitárselas y Dean le extendió un brazo; Cas se arrastró sobre su regazo y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Dean, cerrando sus ojos.
"¿Te divertiste hoy?"
Cas asintió y se pegó más cerca de Dean.
"Tengo un montón de buenas fotos."
"Volveremos en la mañana, ¿qué te parece?"
Cas asintió y se arrastró fuera del regazo de Dean para sentarse a su lado, sujetando el dobladillo de su suéter para tirarlo sobre su cabeza. Dean hizo lo mismo y luego arrojó sus pantalones, ayudando a Cas a quitarse los suyos cuando se rindió deshaciendo los botones, demasiado cansado como para liarse con ellos. Dean se rió suavemente y tiró de las mantas sobre ellos mientras se situaba a sí mismo tras Cas, un brazo alrededor de su cintura, presionando su rostro en su cabello. Cas se presionó de vuelta contra él, murmurando bajito.
Dean biseló sus dedos sobre su estómago, y Cas llevó su mano hacia abajo para dejarla descansar sobre la de Dean, y Dean suspiró riendo en su cabello.
"¿Qué es tan gracioso?" balbuceó, sus palabras un poco mal articuladas.
"Nada. Solo duérmete, bebé."
Durmieron hasta tarde el día siguiente, desplegándose fuera de la habitación del hotel un poco pasado de las dos. Comieron un económico Mexicano en una pequeña cantina de camino a la playa, sus cabezas curvadas sobre la pequeña mesa de picnic en la parte de atrás, sonriéndose tímidamente el uno al otro, las piernas rozándose a través de los bancos.
Aparcaron en el mismo punto exacto, cautelosos cuando vieron que había otro camión en la gravilla, no obstante la playa estaba desierta
"Probablemente un pescador," explicó Dean, sentándose en la arena, jugueteando con la cámara. Cas inclinado sobre su pierna, tratando de decidir si el sol había calentado la arena lo suficiente como para quitarse las botas. Se decidió contra ello y observó el agua rodar dentro y fuera, la barbilla descansando en sus brazos cruzados. Habían mirado a través de las piscinas naturales más temprano, Cas agachándose ante los pequeños lugares poco profundos, metiendo sus dedos tentativamente dentro del agua y sonriendo ante todos los pequeños cangrejos y plantas acuáticas, Dean inclinándose sobre él para apuntar algunas cosas.
Ahora protegía su mano del sol deslumbrante bajo las nubes, los pájaros aún gritando sobre sus cabezas. Las sobras de su almuerzo estaban en una pequeña bolsa de papel a sus pies, lo último de las tortillas de harina.
"¿Cómo va la cinta?" preguntó luego de un momento, sin mirar a Dean. Sintió el hombro de Dean golpear el suyo mientras los encogía.
"Tenemos bastantes."
Cas asintió, suspirando, la mirada fija en el oleaje.
"¿En qué estás pensando?" sonrió Dean, frotando su manga. Cas inclinó su cabeza, ajustándola sobre sus brazos. No sabía cómo expresarlo. Solo sabía que nunca, en toda su vida, en toda su relación, había amado a nadie, a Dean, de forma tan absoluta. Había una amargura en ello – nunca recuperaría el momento, lo sabía. Era como leer un libro por primera vez, o el momento justo después de que una película termina y solo ahí te das cuenta qué significó.
La certeza vino y se fue y Cas tomó un hondo respiro y comenzó a ponerse de pie. Dean le observó enderezarse y Cas sonrió hacia el agua. Cada vez que tocaba la orilla era nuevo – era enamorarse, todo de nuevo, y el instante anterior era olvidado, y esa ola era la ola más preciosa solo por un segundo y luego se retiraba. Era un ciclo, una y otra vez, continuo como el sol ascendiendo. El aire salado era frío y húmedo cuando lo inhalaba, cálido y mojado cuando exhalaba.
"¿Dónde vas?" preguntó Dean, y cuando Cas volteó sobre su hombro, Dean estaba sosteniendo la cámara en alto hacia él.
Cas saludó.
"¿Quieres que vaya contigo?"
"¡Te amo!" dijo, y Dean se rió; Cas aparentemente no lo había escuchado. O quizás lo había hecho. De cualquier forma, parecía estar bien.
"¡Lo sé!" llamó de vuelta y Cas sacudió su cabeza. No, no lo sabes, pensó, pero no importa. Algún día lo entendería. Continuó bajando por la playa, sabiendo que Dean seguía mirándolo, y cogió una concha, lanzándola hacia el mar, donde se hundió hasta el fondo. Recogió otra, frotando sus manos sobre las arrugas. Era pálida con rayas tenues, y el interior suavemente desgastado por el oleaje y la arena. La arrojó.
"¡Déjame verte!" llamó Dean, y Cas obedeció, volteándose y saludando una vez más. Ahuecó sus manos, y gritó.
Dean sonrió, el viento llevándole su voz hasta él.
Cas dejó caer los brazos, y Dean sintió que había algo diferente. El aire había cambiado.
Después de que había gritado, había cambiado. Cas estaba enmarcado en esa pequeña ventana, en ese pequeño momento, y cuando se volteó algo en Dean sintió anhelo, queriendo ver su rostro nuevamente. Cas caminó hacia el agua, arrojando otra concha en su lugar.
Dean bajó la cámara de su ojo.
El sonido de la voz de Cas en el viento parecía demasiado débil en su memoria. Quería escucharlo de nuevo, tratar y recapturar el segundo que ya se había ido, tan repentino y brusco como los pájaros aleteando arriba. Abrió su boca con la intención de decir algo, pero nada salió. Las olas rodaban, y el viento rugía sobre sus oídos y a través de su camiseta fruncida. Había arrojado su pesado abrigo, y Cas solo tenía su cortavientos, revoloteando alrededor de su estrecha cintura como una bandera desgastada por la guerra. Cas se detuvo, observando la bandada de aves precipitándose sobre su cabeza y fuera del mar. Deslizó sus manos en sus bolsillos, mirando sus siluetas mezclándose con las nubes, las alas confundiéndose juntas hasta que no podían ser distinguidas.
El sol se deslizó, brillando sobre la espalda de Cas y luego oscureciéndose de nuevo.
Algo sobre aquello perturbó a Dean; la forma en la que Cas estaba de pie, tan lejos, sus manos sostenidas tan simplemente contra su cuerpo. Dean quería pedirle que volviera, que caminara hacia él, pero él estaba tan fijo en el océano que Dean casi se arrepintió de haberlo traído.
Voltéate, quería decir. Déjame verte. Grita de nuevo. Pero no pudo.
Como si hubiera sentido la disconformidad de Dean, Cas se volteó una vez más y saludó a la cámara. Dean saludó de vuelta, y una ola se estrelló, el agua mordiendo los bordes de las botas de Cas, retrocediendo dentro de la cama marina, las conchas dejadas atrás brillando como pequeños y brillantes recordatorios, sus interiores sedosos e iridiscentes, centelleando con azul e índigo y vetas verdosas. Rodaban de vuelta con el agua, volteándose en la contracorriente, el sol mirándolas, y Dean sabía que si se acercaba las vería medias descascaradas, extraviando sus partes, sus interiores manchados expuestos. Esos interiores brillantes, como si Dios hubiera presionado su pulgar en ellos, dejando su reluciente huella digital.
Se preguntó si Cas era como eso – si Dios había dejado la huella digital de su pulgar en él. Dean no quería saber; eso significaba que tendrías que quebrarlo y abrirlo para descubrirlo, aunque al final, Cas sería hermoso en el interior, lo sabía. El tipo de adorable que cuando lo inclinas en tus manos puedes ver el suave ahumado violeta y pedacitos de luz día aún atrapadas en él.
Dean bajó la cámara de su ojo y la depositó gentilmente en la manta, Cas aún observando el agua, el oscuro cabello fundiéndose negro.
Era la clase de cosas que te hacían querer llorar.
Hicieron el amor lentamente esa noche, el colchón box spring gimiendo con cada embestida, aunque ninguno de ellos lo notó. Después de eso, Cas acarició la espalda de Dean, su propia piel sonrojada y caliente en el pequeño cuarto.
Cuando cerró sus ojos en la oscuridad pudo ver las tenues líneas de azul profundo y las manchas de púrpura y verde como los fuegos artificiales que obtienes cuando los friccionas vigorosamente. Se quedaron un momento y luego se evaporaron – un vislumbre.
Cas suspiró dentro del sueño y Dean intentó dejar de pensar.
En el camino a casa, Cas se inclinó serenamente contra el respaldo del asiento. Se veía como si estuviera dormido, pero no lo estaba. No quería arruinar la imagen de la playa desierta y el agua interminable con el desplazamiento del paisaje o la carretera desnuda. Incluso cuando Dean le dijo que lo tenía todo grabado, así que no importaba, él se encogió de hombros y mantuvo sus ojos cerrados.
"Realmente me gustó ahí," murmuró. "Deberíamos volver."
"Lo haremos," había dicho Dean suavemente sobre el vibrante sonido de una guitarra, "lo prometo."
