Capítulo 9


Unas pocas semanas, Probablemente menos

Estaban sentados en un pequeño, concurrido, restaurante Mexicano, Dean debatiéndose en qué pedir. No estaba especialmente hambriento, y nada lucía especialmente bueno. Frotó su ojo y se quedó mirando la misma cosa una y otra vez, leyendo la misma oración por accidente.

"Me gustaría decirte que salimos, pero no estoy seguro de que fuera realmente eso," dijo Balthazar de repente, bajando su menú de golpe, disgustado. Dean también bajó el suyo, reclinándose en su asiento.

"¿Te importa si fumo?"

"Para nada."

Dean sacó un cigarrillo del paquete y lo encendió, observando el humo azul disiparse.

"Creo que él me usó. Para superarte," dijo, forzando una risa. "Cuán absurdo que esté diciéndote algo de esto."

"Lo aprecio," Dean se encogió de hombros, "Él no puede decirme nada. O no quiere hacerlo. No puedo decirlo." Dio un tirón, y sacudió su cabeza, exhalando rápidamente. "No quiero presionarlo con nada, de todas formas. A veces tose y…" Se cortó a sí mismo, Balthazar moviéndose inquietamente.

"Yo soy el que hizo que fuera al hospital," dijo Balthazar suavemente, "Fue como si un día se despertara y… no lo sé. Me llamó al trabajo y yo fui, y dijo que había vomitado y que no sabía cómo había ocurrido. Estaba en la mitad de su sala de estar, y había…" Balthazar se detuvo y tomó un respiro, "Se había puesto enfermo por todas partes y él estaba en medio de eso – pensé que estaba muerto. Realmente. No era la primera vez que pensaba eso, tampoco."

Dean tiró sus cenizas dentro del cenicero, su estómago apretándose y retorciéndose en un puño.

"Se ha estado poniendo tan delgado; pensé que era el estrés, y luego comenzaron a decir cosas por ahí, sabes, los escuché decir que algo estaba pasando, pero solo lo desestimé. Era solo estrés, o algo, pero entonces entré, y él dijo que no podía respirar y que se desmayaría. Lo diagnosticaron con una infección respiratoria mayor, pero no era solo eso. Fue hospitalizado prácticamente toda la noche por la pulmonía. Y entonces todo se vino abajo tan rápido."

"¿Estuvo enfermo antes?"

"No en años – no así. Hubo una vez, un año o dos después de que llegáramos, pero era solo la influenza."

La mesera los interrumpió pero Dean terminó ordenando solo más café, y Balthazar pidió alguna especie de combo.

"Puedes picotear si quieres," había dicho a Dean, quien no había dicho nada en respuesta.

"¿Te dijeron? ¿Acerca de esa pulmonía que tenía?"

"PCP."

"PCP," dijo Balthazar con una pequeña risa, "Lo busqué en la biblioteca de referencias. Es casi inexistente. Es causada por un hongo que está en todas partes y por lo que obtuve, nunca ocurre. Respiramos la bacteria cada día y no lo sabemos."

Dean trató de no pensar demasiado en ello.

"¿Qué le pasó a él?" preguntó después de un largo silencio.

Balthazar se removió en su asiento, sorbiendo delicadamente de su agua. Puso el vaso de vuelta y limpió la condensación que dejó sobre la mesa.

"Tú," dijo francamente.

Dean asintió.

"Aunque eso no es justo. No quiero darte todo el crédito. Un montón de cosas le sucedieron, pero tú, tú estabas siempre."

"Si hubiera sabido…"

"Pero no lo sabías, y está pasando," espetó Balthazar, sacudiendo su cabeza, "No debería ser malo contigo. Tú no estuviste ahí. Tú… no lo viste."

"Por favor," declaró Dean. "Quiero ayudarlo. Quiero arreglarlo."

Balthazar fijó su mirada en él.

"¿Realmente lo quieres?"

Dean lo miró de vuelta fijamente, rehusándose a apartar la vista.

"Daría cualquier cosa por cambiarlo."

Balthazar tomó otro trago de agua y frunció el ceño.

"Voy a necesitar algo más fuerte que esto," comentó, haciéndole un gesto a la mesera para que se acercara, pidiéndole un shot de tequila. Ella lo trajo rápidamente y Balthazar lo tragó, sin batir una pestaña.

Se compuso a sí mismo y tomó un hondo respiro.

"Creo que fue en el '73."


Castiel tenía más y más problemas enfocándose en clases. Las palabras en sus libros se revolvían en la página y se reordenaban a sí mismas cada vez que intentaba leerlas, así que eventualmente, simplemente había dejado de tratar. Regresaría a casa, a un vacío, oscuro apartamento; las sombras siempre dibujadas, pequeñas astillas de luz fugándose a través del suelo de madera. Haría la cena para sí mismo, se sentaría en frente de la televisión en el sillón, viendo lo que fuera que estuvieran pasando. 'Viendo' era un término flojo. Era más bien como evadir Star Trek y Twilight Zone. Eran programas tontos, de todas formas.

A veces recibiría llamadas telefónicas, y cada vez que el teléfono sonaba, rezaba que fuera Dean diciéndole que iba a volver a casa. Disculpándose una y otra vez, diciéndole que era estúpido por dejarlo, que era un idiota, y que aún amaba a Cas.

Cas estaba acostumbrado a no obtener lo que quería.

Balthazar, su amigo de la escuela, lo llamaría para saber cómo estaba. Era esporádico al principio, solo una conversación casual para asegurarse de que lo estaba llevando bien. Eventualmente, sus conversaciones comenzaron a durar, a veces aplazándose por horas, y, a veces, Balthazar podía hacerlo, incluso, reír. Cas colgaría el teléfono y se daría cuenta de que su rostro le dolía de sonreír. Pero no era lo mismo que cuando Dean lo hacía reír o sonreír. Nada era lo mismo. Dean se había ido por cerca de un año, y todo era diferente.

Cas intentaba dejar de pensar en él, pero era difícil porque cada vez que miraba alrededor del apartamento, había otro recordatorio listo y esperando. Cuando se había ido, habían cambiado el contrato de arriendo a su nombre; técnicamente el apartamento era suyo en los papeles. Casi todo le pertenecía a él, pero Cas no podía escapar de la idea de Dean. A veces olvidaría que había dejado las luces del cuarto encendidas, y se atraparía pensando que quizás Dean estaba de vuelta, que quizás él estaba en el dormitorio poniendo su ropa de vuelta en el armario y en los cajones. Aunque siempre terminaba en decepción, porque Dean no iba a volver. Cas sabía que no iba a volver nunca.

"Deberías irte de aquí."

Estaban en el pequeño café calle abajo de su departamento, él y Balthazar, sentados dentro y almorzando juntos. Cas sacudió su cabeza y tomó otro mordisco de su sándwich, empujando sus gafas sobre el puente de su nariz con el dorso de su mano. Podía sentir los ojos de Balthazar sobre él, y tragó, aún sacudiendo su cabeza.

"No puedo hacer eso. ¿Qué si vuelve y no estoy ahí?"

"Querido," comenzó Balthazar, alzando una mano a través de la mesa, sus dedos descansando gentilmente contra su muñeca. "Sabes que no va a volver. Ese lugar te está arrastrando hacia abajo, necesitas salir de ahí. Muy balas vibras."

"No puedo," suspiró Cas, apartando su mano y dejándola sobre su regazo, y Balthazar retractó su brazo, jugando con la esquina de una servilleta. "¿A dónde iré?"

"Puedes mudarte conmigo. Tengo bastante espacio en mi departamento. He estado buscando a alguien desde que Dylan rompió conmigo." Balthazar encogió un hombro, y Cas lo consideró por un momento. Balthazar vivía más cerca del campus, y no tendría que pasar el resto de sus días de escuela solo, haciendo muecas alrededor de su apartamento. Un compañero de piso sería bueno, alguien con quien hablar y pasar el tiempo. No tendría que cenar solo, o ver televisión solo. Ya no tendría que estar solo.

"Si," asintió, sonriendo suavemente. "Si, eso sería bueno."

El fin de semana siguiente, Balthazar estaba en su departamento, ayudándolo a poner sus cosas en cajas. Escuchaban discos mientras trabajaban, y Cas hizo sándwiches para ambos cuando decidieron tomarse un descanso. Se sentaron en el suelo de la sala de estar y se rieron ligeramente acerca de cosas vacías, cosas fáciles…

"¿Qué vas a hacer con todo el mobiliario?"

Cas masticó su sándwich, la mantequilla de maní pegándose a su paladar, y tragó apretadamente. "Venderlo, supongo."

"Dinero para libros nuevos, ¿huh?"

"O nuevos discos." Cas sonrió, y era una sensación tan extraña. No había reído, ni lo había sentido en tanto tiempo, y era tan diferente. Se detuvo y puso su sándwich sobre el plato en su regazo, quitándose sus lentes para frotar sus ojos.

"¿Cassy?"

"Es solo-" suspiró, riendo húmedamente. "Eso solo tan raro. No pensé que dejaría este lugar, nunca, pensé que estaríamos aquí para siempre." Se rió de nuevo, y Balthazar se movió hacia delante, alzando una mano y atrayendo a Cas hacia él. Cas permitió el tacto, su mano rozándose sobre la pierna de Balthazar. "Simplemente pensé que las cosas no terminarían, y aquí estoy, empacando mis cosas y yéndome."

"Está bien," calmó Balthazar, frotando gentilmente la espalda de Cas, y Cas sacudió su cabeza, riendo nuevamente y frotando sus ojos.

"Es solo tan raro." Se encogió de hombros y se limpió la nariz, sonriendo ligeramente. "Aunque tonto. ¿Por qué estoy poniéndome todo emocional? Estoy avanzando, ¿correcto?"

Balthazar asintió y tomó el plato de Cas, situándolo sobre la mesa de café junto con el suyo. Desordenó gentilmente el cabello de Cas con una sonrisa, y Cas se inclinó en el tacto, cerrando los ojos por un momento.

"Bueno, vamos a terminar de empacar, ¿hm?" sugirió suavemente y se puso de pie, y Castiel levantó la mirada, tomando su mano cuando se la ofreció. Balthazar tiró de él para ponerlo de pie, y él sonrió, ajustando sus gafas.

Empacaron el tocadiscos y los discos al último, Cas poniéndolos cuidadosamente dentro de cajas y ubicándolos en el maletero del auto de Balthazar.

"Estás listo, querido?"

Cas se puso de pie, la caja bajo su brazo, un disco en su mano – uno de los primeros que había comprado.

"¡Solo un segundo!" llamó, mirando fijamente la impresión Hawaiana sobre la camiseta de Elvis Presley. Levantó la vista, y juró, por un momento, que pudo ver todo el camino que había sido, pero con un parpadeo se hubo ido. Se quedó mirando fijamente el vacío, preguntándose si así era como Dean se había sentido cuando se había mudado por primera vez. En blanco.

¿Cómo podía haber sabido Dean? ¿Cómo podía cualquiera de los dos haber sabido? Se lamió los labios.

"¡Querido!" la voz de Balthazar lo trajo de vuelta a la realidad.

"¡Voy!" respondió, desliando el disco de vuelta con los otros, caminando hacia la puerta. Empuñó su mano sobre el pomo y la abrió, pero justo cuando se estaba yendo, vaciló, volteándose una vez más.

El suave silencio y las sombras ocupaban la habitación, y era surreal pensar que era la última vez que vería ese apartamento. Era la última vez que estaría en ese espacio que habían compartido por tanto tiempo, y se preguntó qué dirían las paredes si pudieran hablar. Qué elegirían para decirle.

Barrió sus ojos a través de la cocina y la sala de estar. Habían dejado la mesa de la cocina y las sillas. La cama en la parte de atrás del cuarto, más allá del pasillo. Los pisos desnudos eran más apagados de lo que los recordaba ser sin las alfombras. Un poco más estropeados, un poco peor por el uso, pero aún así los amaba. Siempre los amaría. De la misma forma que había amado-

Se detuvo antes de comenzar.

No parecía correcto, pensó, incluso después de todo ese tiempo. Después de todo.

No, nunca parecía correcto.

"Te veo entonces," dijo calladamente, y cerró la puerta tras él.


Cas solo había estado unas pocas veces en el apartamento de Balthazar, pero parecía diferente de la última vez que había estado ahí. Tenía que dejar de pensar en él como 'el de Balthazar', como Balthazar estaba recordándole constantemente. Era su hogar ahora; era donde estaba viviendo.

Era más pequeño que su antiguo departamento, pero estaba bien. Puso el resto de su ropa dentro de la cajonera y se sentó en el borde de la cama. Tenía que comprar sábanas nuevas, se dio cuenta, porque esta cama era más pequeña que la otra de vuelta en el otro apartamento, lo cual no era realmente un problema. No iba a estar compartiendo esta cama con nadie más. Se rió un poco amargamente y sacudió su cabeza, moviéndose fuera de la cama hasta la última de las cajas sobre el suelo.

Había una pequeña mesa en la habitación y puso el tocadiscos sobre ella, inclinando su discos contra la pared a su lado, poniendo todo en orden, y cuando hubo terminado, puso a Elvis. El volumen no era alto – no quería molestar a Balthazar – pero era lo suficientemente alto como para ser escuchado en la pequeña habitación. Se recostó sobre el colchón desnudo, una mano tras su cabeza, y cerró los ojos.

A Dean le podía gustar Elvis…

Salió de la cama y se movió a través de la habitación, quitando el disco del tocadiscos y empujándolo de vuelta en su funda. Volvió a su lugar con el resto de los discos, y Cas se quedó de pie sobre sus pies desnudos con su rostro en sus manos, aunque, por primera vez en mucho tiempo, no lloró. Se quedó ahí de pie, esperando, pero las lágrimas nunca vinieron. Era inquietante, pero cuando finalmente decidió salir del piso e ir hacia la sala de estar, Balthazar estaba sentado en el sillón, mirando algo en la televisión, y se enderezó en su asiento cuando vio a Cas.

Había sido un largo tiempo desde que alguien había hecho eso.

"No quería molestarte," dijo Balthazar, su acento, por alguna razón, dulce y refrescante y nuevo, "pero hice la cena si tienes hambre."

"Gracias." Cas sonrió y se encaminó a la cocina, sacando un plato del gabinete. Se sentó en la mesa de la cocina y comió en silencio, y antes de que terminara, Balthazar se le unió.

"Entonces, sé que no tienes clases mañana, y yo tampoco, ¿así que quieres hacer algo?"

"Asentarme." Cas tomó un bocado de la pasta, mirando fijamente su plato. No vio a Balthazar asentir, pero escuchó el chirrido de la silla contra la madera, y sintió una mano sobre la parte de atrás de su cuello y labios contra su cabello.

"Tómate tanto como necesites, Cassy."

Balthazar titubeó un momento, y luego sin una palabra, dejó caer otro beso en la parte de arriba de su cabeza y volvió a la sala de estar. El tenedor de Cas se balanceó por un momento.

Cerró sus ojos y siguió comiendo.


Para el momento en el que el verano del 75 llegó, Balthazar podía decir que Castiel estaba volviéndose más cómodo con el hecho de que Dean se había ido y de que no iba a regresar. Sonreía más y reía más, y pasaba más tiempo con Balthazar. Pasaban sus noches juntos mirando la televisión y haciendo la cena, y a veces durante los fines de semana, incluso salían juntos. Él sabía, sin embargo, que el corazón roto no era un problema fácil de resolver, pero estaba tratando cada día que pasaba con Cas.

El tema de Dean aún salía. Mencionado a la pasada, o lo que Cas probablemente consideraba como un accidente, pero Balthazar nunca se quejaba al respecto. No era como si ambos tuvieran largas, exhaustivas conversaciones sobre Dean. Nunca hablaban acerca de su partida; solo que se había ido. Que estaba ahí y luego no lo estaba. A veces mirarían la TV, y Twilight Zone comenzaría y Castiel se pondría de pie y cambiaría de canal sin decir palabra. Balthazar solamente asentiría, entendiendo, y curvaría su brazo alrededor del hombro de Cas cuando se sentara de vuelta a su lado.

Otras veces, Cas se encerraría en su cuarto por horas, y no habría nada que Balthazar pudiera hacer para convencerlo de salir. Era difícil, pero los días como esos se volvieron menos y menos a medida que pasaba el tiempo, y la mayoría de las veces, Cas pasaría su tiempo en la sala de estar leyendo o viendo TV. Era tan doméstico, la forma en la que vivían, y Balthazar pensaba que era divertido. Se lo había mencionado a Castiel, como habían caído en algo así como una rutina el uno con el otro, como se habían habituado el uno con el otro tan rápidamente, y Cas solo sonreía suavemente y murmuraba incluso más suavemente, "Es divertido, como eso le sucede a la gente."

La escuela terminó en poco tiempo para los dos, pero Cas le había dicho a Balthazar que quería tomarse un año sabático antes de ir a la escuela de medicina. Que solo necesitaba algo de tiempo para alejarse de todo.

"¿Dónde estás planeando ir?"

"No lo sé."

Cas empujó la pasta alrededor de su plato, y Balthazar le observó por un momento antes de bajar la vista a su propio plato y tomar un mordisco. Pateó gentilmente la espinilla de Cas por debajo de la mesa, y Cas levantó su mirada.

"Tienes las solicitudes, ¿verdad?" Balthazar levantó la vista hacia él de nuevo, y Cas asintió.

"Las he tenido. Solo que nunca he tenido la oportunidad de llenarlas."

Lo dejó en eso, y ambos terminaron su cena en silencio.

A la mañana siguiente, Cas no estaba en el apartamento cuando Balthazar se despertó, y él no pensó nada al respecto. Quizás había salido por un poco de aire fresco, lo cual era genial porque había estado realmente decaído últimamente. Ninguno de ellos tenía mucho que hacer desde que ya no tenían clases, y Balthazar podía decir que eso estaba llegándole a Cas. No tenía nada con que ocupar su mente, alejar sus pensamientos de Dean, y había estado cayendo de vuelta en el estado en el que estaba antes.

No oyó de Cas durante el resto del día.

La puerta se abrió de golpe alrededor de las once de la noche, y Balthazar saltó, sentándose en el sillón, alarmado. Cas estaba desplomado contra el marco de la puerta, frotando su rostro, las gafas torcidas y su cabello un desastre. Trastabilló dentro y cerró la puerta, y Balthazar estuvo fuera del sillón, moviéndose hacia él, cogiéndolo por los hombros cuando se desplomó hacia delante.

"¿Cassy?"

"Vi–" se pausó, los dedos hundiéndose en los hombros de Balthazar. "Pensé que lo había visto." Cas se hundió hasta el suelo y Balthazar se movió con él, haciendo una mueca cuando Cas lo atrajo fuerte hacia abajo, las rodillas golpeando el suelo.

"Está bien," acalló Balthazar mientras las manos de Cas se movían, aferrándose al frente de su camiseta.

"Pensé que lo había visto y–" sollozó, presionando su rostro contra el pecho de Balthazar. "Dolió tanto. No sabía qué hacer."

Olía a alcohol, y Balthazar lo sostuvo apretadamente, pasando sus dedos a través de su cabello.

"Fui… caminé, y traté, ¡pero no puedo olvidar! ¡No puedo olvidarlo!"

Balthazar apartó a Cas y sostuvo su rostro en sus manos, pobre Cas, Dios que lucía patético. Los ojos enrojecidos y húmedos, las gafas ladeadas sobre su rostro y el cabello salvaje. Había derramado algo sobre sí mismo, licor o algo, y Balthazar frunció el ceño con preocupación.

"Está bien," repitió, besando la frente de Cas hasta que Cas se relajó contra él, borracho… Tiró de Cas para ponerlo sobre sus pies y le ayudó a caminar hasta su habitación, sentándolo en la cama y ayudándolo a quitarse los zapatos. Cas quitó el resto de su ropa él mismo, y cuando Balthazar iba a irse, Cas lo agarró por la manga, echándole un vistazo a través de sus húmedas pestañas. "No te vayas." Su voz era ronca.

Balthazar se quedó mirándolo de vuelta, el calor acumulándose en su estómago.

"Estás borracho," susurró, y Cas se puso de pie, tirando de las manos de Balthazar.

"Tócame," dijo, dejando caer su cabeza en el cuello de Balthazar, moviendo las palmas de Balthazar a sus costados, presionando sus dedos en su piel. "Tócame," suspiró, besando su boca.

Balthazar no pudo decir que no.


La mañana siguiente, Balthazar despertó y vio a Cas mirando fijamente su ropa en el suelo, su rostro compungido.

"Está bien," dijo Balthazar somnolientamente, acariciando el hombro desnudo de Cas. "Esto es algo bueno – quiero decir, si no fuera yo, alguien más, ¿correcto? ¿Eventualmente?"

El rostro de Cas se arrugó por un momento y luego se recompuso, bajo control.

"Eventualmente," repitió Cas, forzándose a recostarse de vuelta, sus piernas enredándose con las de Balthazar.

Balthazar miró los oscuros círculos bajo los ojos de Cas; las cansadas líneas de su boca. Lucía mucho mayor de lo que era. Exprimido. Vacilantemente tocó el rostro de Cas y Cas abrió sus ojos; azules y como los de una muñeca.

"¿Qué tal un cambio de escenario?" sonrió Balthazar, y Castiel lució sorprendido por un momento.

"Me acabo de mudar," dijo suavemente, distantemente.

"Si, cariño, hace casi un año y medio," recordó Balthazar, y Cas sacudió su cabeza contra la almohada. ¿Realmente había pasado tanto? "De cualquier forma," continuó Balthazar, acariciando la ceja de Cas, "dicen que la escena en San Francisco es maravillosa. Muy animada y un montón de personas como nosotros. Tienen prácticamente todo un vecindario y hay gente abriendo tiendas por todo el lugar. Muy buena vibra. Realmente muy buena." Cas se quedó quieto por un momento, pensando, jugueteando con el borde de la sábana.

Balthazar respiró suavemente y ladeó su cabeza, "dime lo que estás pensando," dijo ligeramente y Cas le dirigió una sonrisa.

"Un cambio de escenario sería bueno," dijo Cas finalmente. "Podemos buscar un lugar más grande."

Balthazar tomó la mano de Cas en la propia, enroscando sus dedos juntos, agradecido de que Cas no apartara su mano. "Lo que sea que quieras, Cas."


De vuelta en el restaurante, la comida de Balthazar había llegado y el hombre rubio estaba cerniendo un bocado, pausando su historia.

"Ese no puede ser el final," dijo Dean, removiéndose en su puesto.

"Difícilmente," consiguió decir Balthazar luego de unos mordiscos. Levantó la mirada hacia Dean. "Aún no la habíamos conocido a ella."

"¿Ella?"

Su nombre era Meg, y, cuando hablaba, su voz era un lento acento sureño, como jarabe vertido en una jarra de color blanco cremoso. La conocieron en un club luego de que se mudaran, y Cas se había sentido atraído hacia ella como una polilla a la luz.

"Creo que le recordaba a ti," dijo, haciendo crujir un pedazo de tortilla, y aclarando su garganta. "Había algo muy peligroso sobre ella. Por supuesto, nosotros no sabíamos qué era entonces. Solo pensamos que no tenía reparos en los riesgos."

Para el tiempo en el que habían conocido a Meg, Balthazar y Cas habían estado acostándose lo suficientemente regular como para ser llamados una pareja. No sorprendió a Dean en lo más mínimo. Balthazar se regodeaba consigo mismo al principio – Cas estaba realmente avanzando. Las personas estaban en lo correcto, y ellos estaban prosperando en San Francisco. Podían besarse en público, sostenerse de las manos, y parecía estar bien si eras lo suficientemente casto al respecto. La bahía era un puerto. En la seguridad de la red de su comunidad, el amor era la economía. Fueron a bares, clubs, a bailar, conocer gente. Oyeron cosas, pero se mantuvieron al margen. Cas era demasiado monógamo para las casas de baño, y él no quería pescar nada.

"No habíamos planeado quedarnos para siempre. La escuela Davis Medical había abierto en el '66 y Cas quería volver eventualmente, pero no es así como realmente resultó, supongo."

Dean asintió vagamente. El '66'. Recordaba algo al respecto en el periódico. Cas había acariciado la idea de ir más en serio que con las otras escuelas de medicina, a pesar de no tener el privilegio de la antigüedad o el estatus. Dean había querido que fuera a algún lugar mejor.

Comenzaron a frecuentar a Meg cada vez más; ella era parte de esos perdidos hijos de las flores, las sobras del disminuido movimiento de paz que habían sido arrastrados hasta San Francisco como el resto de los paria. Su gente era salvaje e imprevisible, pero Cas se había sentido intrigado por ella. Ella era tan hermosa, diría él, bajo todo ello. Ella sabía cómo vivir. Balthazar no mentiría; ella lo había encantado también. Encantaba a todos. Los seducía con su bonita sonrisa con hoyuelos y su largo cabello castaño ondulado y una voz tan dulce como un melocotón de Georgia. Fue Cas quien ella consiguió que hiciera todo.

"Toma una ciudad llena de hombres jóvenes y pregúntales cuánto sexo pueden tener, ellos tenían bastante sexo. Ese es el motivo por el que teníamos las casas de baño, ¿sabes? Todo eso. Estábamos absolutamente a favor de la libertad, a favor de romper el sistema. Nos financiábamos a nosotros mismos fuera de él." Pasó una mano por su cuidado cabello. "Meg solo era la versión de las drogas, y Cas- no sé. Fue tras ello como alguna especie de hombre poseído. En ese entonces yo no me di cuenta de que era para bloquearte a ti, pero era obvio que eso era lo que estaba intentando hacer."

Ambos lo hicieron. Las drogas. En las habitaciones traseras y pequeñas, hacinadas casas donde Meg se quedaría. Amontonados hombro con hombro con Ruby o algo por el estilo. Meg solo tenía que emborrachar lo suficiente a Cas y el haría todo lo que ella quisiera.

"Yo lo terminé en el bachillerato, durante las protestas, pero Cas no, y yo debí haberlo vigilado," dijo Balthazar.

Dean estaba perplejo. Categóricamente aturdido.

"La heroína era mala, pero fue la cocaína lo que lo atrapó."

"¿Coca?" dijo Dean con voz rasposa y Balthazar asintió.

Dejó que se escapara de las manos, pero Cas sonreía cuando estaba drogado, y decía que amaba a Balthazar cuando estaba drogado, lo cual nunca hacía sobrio, pero como todas las cosas, fue demasiado lejos. Desapareció por días, y cuando Balthazar se apareció en el hotel en el cual habían estado festejando no podía encontrarlo por ninguna parte.

Estaban todos tumbados alrededor, y dos de ellos, de las sombras sin nombre de Meg, estaban teniendo sexo en el sillón mientras Meg ayudaba a Ruby a inyectarse, lamiendo su cuello mientras lo hacía. Cuando Balthazar preguntó por Cas ella había reído y apuntado hacia el pasillo.

"¡Shhhhhh! ¡El bebé está durmiendo!" había sonreído en su mano, sosteniendo la punta de su lengua entre sus dientes cuando la quitó.

Cas no estaba durmiendo.

"Pensé que iba a morir, realmente lo hice. No sé cómo lo metí dentro del auto, honestamente," dijo Balthazar, mirando fijamente por la ventana. "Lo arrastré fuera, no sé…" Juntó sus manos y las plegó bajo su barbilla.

Le habían dejado ahí, sudando y convulsionando sobre la cama, fuera de sí. Vomitó dos veces en el césped de camino al estacionamiento, su cuerpo doblándose sobre sí mismo, pero Balthazar se las había arreglado para meterlo de alguna forma. Había comenzado a balbucear, y Balthazar estaba intentando callarlo, y presa del enojo o el miedo, había agarrado los hombros de Cas y empujado contra el asiento.

"¡Vas a matarte!" gritó. "¡Ella te dejó ahí, y tú podrías haber muerto!"

Los ojos de Cas habían estado vidriosos y brillantes mientras le sonreía a Balthazar.

"Ese era el punto," arrastró las palabras, y Balthazar quiso tirarlo hacia fuera del auto. Quiso golpearlo hasta el cansancio.

Cas había reído, el sonido caótico, justo como el de Meg, sus ojos rodando hacia el cielo.

"Esto es acerca de él, ¿no es así?" siseó Balthazar. "¡Siempre es jodidamente acerca de él! ¡Estoy cansado de eso, Cas!"

Cas siguió riendo, ahogándose y tosiendo mientras lo hacía, su cabeza lanzándose sobre el asiento.

"¡Él te dejó! Te dejó– ¡Y yo no! ¡Te amo! ¿Por qué no puedes simplemente amarme de vuelta? ¡Pensé que estábamos empezando de nuevo! ¡Lo habíamos olvidado!"

La risa de Cas había cambiado. Era amarga y oscura.

"¿Quieres saber… un secreto?" jadeó, atrayendo a Balthazar, justo contra su oído. "Él no me habría tocado… él no me habría… él no me habría tocado."

"Cas, detente," dijo Balthazar, la mano de Cas viajando sobre su propio pecho, subiendo hasta su cuello, tocando su boca.

"…Debo haber sido yo, ¿por qué más? ¿Por qué no me tocaría? Él no me habría tocado… soy repugnante…"

Levantó la vista hacia Balthazar, labios agrietados balbuceando.

"Tú nunca serás él," susurró. "No puedes ser él. Lo intentas, pero nunca serás él."

"Lo llevé a casa, lo ayudé a vomitar, conseguí el hielo cuando se enfermó. Su fiebre amainó en algún momento de la noche siguiente. Estaba tan acongojado," Balthazar sorbió lo último de su agua sacudiendo su cabeza, "pero yo nunca olvidé lo que dijo."

Escondió sus ojos, echándole un vistazo a Dean.

"Nunca seré tú."

Los ojos de Dean estaban cerrados. No sabía cuándo los había cerrado.

"Se limpió después de eso; consiguió un trabajo en una tienda departamental. Decidió que no quería ser más un doctor. Como que solo se desvaneció de él, como todo lo demás. Aún era él, pero, todo era solo un juego. Yo era el marca páginas; y sabía que lo era. Ya no me molestaba. Lo hice feliz tanto como pude, y él me amaba, incluso si ese amor era solo alguna especia de reflexión de lo que siempre sintió por ti."

"Se dio por vencido," dijo Dean y Balthazar murmuró en acuerdo.

"Solo un marca páginas. Algo con lo que mantener ocupada su mente."

"¿Cuándo crees que comenzó a enfermarse? Está tan delgado… eso no sucede de la noche a la mañana."

Balthazar se encogió de hombros, sacudiendo su cabeza, perdido.

"Debe haber sido luego de la boda de Rachel," sonrió, "Estaba tan emocionado por eso. No lo había visto así de feliz en años."

"¿Su hermana Rachel?"

Balthazar puso su servilleta sobre su comida a medio terminar, asintiendo.

"Si, debe haber sido después de la boda, porque recuerdo que él había comprado un traje y mencionado que había bajado un par de tallas. Le dije que dejara de trabajar tan duro, pero estaba siendo promovido en la tienda y él estaba feliz de que las cosas estuvieran comenzando a sentirse un poco más reales. Debió haber llamado a casa en algún punto y dado la dirección. Quizás a Gabriel o algo, no lo sé. Nunca hablaba sobre ellos, pero la invitación llegó y él estaba- estaba realmente fuera de sí."

Balthazar se retorció, sacando su billetera, "Creo que tengo una foto aquí…" echó un vistazo a través de la billetera y sacó una fotografía de ella, doblada una vez por la mitad. La deslizó a través de la mesa y Dean vaciló por un momento antes de mirar. Mantuvo sus dedos sobre ella, boca abajo, por un momento y luego la levantó.

Cas estaba radiante; y el traje lucía bien, aunque ahora lo ahogaría. Había perdido fácilmente la mitad del peso que tenía en la fotografía, e incluso entonces estaba más delgado de lo que había estado alguna vez con Dean. Estaba de pie junto al puente, su brazo alrededor de ella.

Ella era adorable. Cabello rubio y ojos llorosos, pero exactamente la misma sonrisa. Rachel. Él nunca había visto una foto suya pasados los catorce.

"Comenzó a quejarse por los dolores de pecho en Enero, y lo siguió pasando por un resfrío porque no había tenido la influenza en años. Dijo que estaba a punto de terminar, pero entonces… solamente se enfermó, como dije."

Dean se dio cuenta de que había terminado su segundo cigarrillo y lo lanzó en el cenicero.

"Gracias. Por contarme," dijo, y Balthazar guardó silencio por un momento.

"Aún te odio. Por lo que le hiciste, pero," se rió en auto-desaprobación, "de vuelta en el cuarto con él, puedo decirte. ¿La forma en la que él te estaba mirando antes de que yo entrara? Estaba todo ahí."

Dean asintió, porque no sabía qué decir. También se odiaba a sí mismo por lo que había hecho, porque Cas estaba muriendo ahora, y era todo porque él lo había dejado. Pero Cas no lo culpaba, lo que dolía más que cualquier cosa. Frente a él, Balthazar pescó un par de billetes de su billetera y los dejó caer en la mesa, empujándose hacia atrás. Dean hizo lo mismo y ambos dejaron el restaurante para volver al hospital.

Antes de que entraran, Balthazar detuvo a Dean, sacando su llavero y jugueteando con él, ambos de pie cerca de su auto, el sol golpeando el aparcamiento.

"Me voy a Inglaterra por un tiempo," dijo suavemente, y Dean pudo ver la humedad en sus ojos, Balthazar parpadeando en exceso para impedir que las lágrimas de derramaran. "No puedo–" Se pausó, jugueteando con la llave que estaba intentando sacar, "–No puedo estar aquí. No puedo verlo así." Intentó decir algo más, fallando. La llave finalmente se soltó y la sostuvo frente a Dean para que la tomara, y cuando Dean lo hizo él sacó su billetera, rebuscando algo.

"Si es por mí," comenzó Dean y Balthazar lo cortó.

"Lo es, y no lo es." Sacó una tarjeta de su billetera y se la extendió a Dean también, una dirección garabateada en la parte posterior. Balthazar se quedó mirando la llave y empujó los dedos de Dean para que se cerraran alrededor de ella. "Yo solo soy el marca páginas, ¿recuerdas? Él ya no me necesita aquí, y yo no quiero estar aquí."

"Eso no es verdad," dijo Dean, poniendo ambos ítems en su bolsillo.

"Cuando haya pasado, puedes tomar eso e ir a nuestro piso – sus cosas están ahí, y estoy seguro de que querrás ordenarlas… hicimos el testamento la semana pasada y todo eso. Esa es la tarjeta de su hermano. Es un abogado y se está encargando de los arreglos para todo. Su traje está en el armario. El que usó en la boda de Rachel…"

"No le quedará," murmuró Dean, mirando fijamente una grieta en el concreto.

"Supongo que no importará," susurró Balthazar, volteando su cabeza para enjuagar su rostro.


Cuando regresaron, la televisión en el cuarto estaba encendida, reproduciendo alguna película vieja, y Tessa estaba sentada en una de las sillas junto a la cama. Ella tenía la mano de Cas en la propia, y Cas aparentaba estar durmiendo. Ella puso sus manos sobre la cama cuando la puerta se abrió, y se puso de pie.

"No quise dejarlo solo mientras ustedes estaba afuera." Ella sonrió, y Cas se sacudió, abriendo sus ojos con lentitud. Sonrió tras la mascarilla, el nuevo suéter que traía puesto resaltando solo un poco el azul de sus ojos, y Balthazar se movió hacia el otro lado de la cama, tomando gentilmente la mano de Cas.

"Te veo por ahí, cariño."

"¿Te estás… yendo?" suspiró y Balthazar respondió.

"Oh, solo por unas vacaciones, querido," dijo Balthazar con la voz ronca, doblándose para besar su frente, los labios presionándose en su piel por un largo rato. Cas cerró sus ojos y apretó su mano. "Volveré y te contaré todo al respecto."

Dean apartó la vista, y Tessa se deslizó fuera del cuarto, cerrando la puerta tras ella.

Balthazar alisó su cabello con su otra mano, y Cas sonrió tristemente cuando Balthazar se alejó, moviéndose hacia el otro lado de la cama para palmear a Dean en el hombro.

"Cuida de él, Dean."

"Por supuesto."

Balthazar se despidió y Dean se sentó en la silla en la que Tessa había estado sentada. La mano de Cas se movió hacia él y Dean la tomó, trayéndola a su boca para besar sus dedos.

"Él no… va a… volver," dijo Cas tristemente, y Dean sacudió su cabeza, apretando su mano. Cas suspiró, su pecho traqueteando, y cerró los ojos por un momento, abriéndolos para mirar la televisión montada en la esquina de la habitación.

Dean siguió su mirada, mirando la televisión por un momento. No podía ubicar el nombre de la película, pero se veía como un viejo film de ciencia ficción. Cas se rió suavemente, y casi sonó como un susurro. Dean sacudió su cabeza y miró de vuelta a Cas.

"Él me dijo lo que te pasó."

Cas se quedó quieto brevemente y luego se relajó contra la cama, frunciendo el ceño, apartando su mano de la de Dean para dejarla descansar sobre la cama.

"Lo siento…"

"Oye, no es tu culpa," Dean se movió más cerca, apartando el cabello de Cas de su rostro y acariciando ligeramente. Cas cerró sus ojos y se inclinó dentro del toque.

"Fue… tan estúpido de mi parte…" suspiró Cas, dejando que Dean masajeara su cuero cabelludo. "…¿y si… te había olvidado?... que inmaduro."

Dean se pausó.

"Eso… eso… hubiera roto… mi corazón," murmuró Cas.

Dean se inclinó hacia delante, apartando la mascarilla y los ojos de Cas se abrieron, acuosos y confusos. Jadeó, los dedos cerrándose débilmente alrededor de la muñeca de Dean.

Dean se apartó de su boca, y Cas jadeó de nuevo, su mano temblando donde se sostenía sobre Dean.

"Nunca dejé de amarte," dijo Dean. "Incluso- incluso cuando…"

Cas sollozó.

Dean le besó, y le besó, y le besó.


Dean no sabía exactamente cómo alguien se suponía debía contar los días de 'unas pocas semanas'. Hora por hora no notaba realmente el hecho de que Cas estaba muriendo. Solo era Cas; un cansado, cansado, Cas que no podía respirar.

En el momento en el que estaban jugando Crazy Eights sobre el regazo de Cas; la niebla de la mañana no se había disipado y una sorda lluvia estaba comenzando a mojar las ventanas. La lámpara a un lado de Cas hacía lucir la piel de Cas amarilla, pero estaba teniendo un buen día, y estaba sonriendo más y era capaz de sentarse. Incluso tenía un poco de apetito, lo cual era poco común.

"…Aún eres terrible… con las cartas…" dijo Cas, y Dean se las arregló para reír, mirando a Cas bajar otra carta y luego recuperarla nuevamente, mirándola fijamente.

"…¿Tengo permitido hacer esto?" preguntó, y Dean lo miró de soslayo, Cas vacilando con la carta.

"Si, bebé, lo acabas de hacer hace unos cuantos turnos."

Cas se quedó mirando y asintió, dejándola en la pila, sonriéndole a Dean.

"¿Estás bien?" dijo Dean, frotando el brazo de Cas a través de su suéter.

"Si," dijo Cas distantemente, juntando sus manos, recorriendo los bordes de las cartas con un dedo.

Tessa asomó la cabeza a través de la puerta y sonrió, y Cas se acomodó, enderezándose, saliendo de su momentáneo estupor.

"Tienes más visitas, Cas." Ella empujó la puerta para abrirla y Sam ingresó al cuarto, seguido por Jess, y Dean pudo oír la brusca inhalación de Cas, bajando sus cartas.

Dean sabía que Cas estaba sonriendo tras la mascarilla, y cuando se volteó a mirarlo, sus ojos estaban húmedos, y Dean alzó una mano para quitar sus lágrimas con el pulgar antes de ponerse de pie y encaminarse hacia su hermano y su cuñada. Agarró a Sam y lo atrajo hacia su pecho en un apretado abrazo antes de soltarlo, y luego se movió hacia Jess, besando su mejilla antes de bajar la mirada.

"¿La trajiste?" alcanzó el pequeño bulto en sus brazos, apartando la manta para revelar a su hija. Fino cabello rubio y ojos avellana. Dean le sonrió y ella alzó su pequeña mano, enroscando sus dedos alrededor de uno de los de él.

"Por supuesto," se rió Jess suavemente. "Queríamos que la viera antes de…" se apagó, sonriendo tristemente. "Lo siento tanto, Dean."

"Está bien," acarició con su dedo la mejilla de la bebé, y ella se removió. "Todo va a estar bien."

Jess se presionó más cerca de Sam, y él envolvió su brazo alrededor de sus hombros, y ella sostuvo a su hija más cerca de sí mientras lloraba. No pudo mantenerlo más tiempo. Dean podía decir que ella estaba tratando de ser fuerte en frente de Cas, pero algunas cosas simplemente no podían evitarse, y él entendía que Cas era a veces muy difícil de mirar.

"Jess…" dijo Cas desde la cama, y Jess rió suavemente, enjuagando su rostro.

"Estoy bien, Cas. Estoy bien."

"Es solo mucho que procesar," murmuró Sam, y Dean asintió. Sam agarró su hombro con su mano libre y besó la sien de Jess mientras se apartaba, moviéndose para sentarse en el lado opuesto de la cama de Cas. Cas sonrió y alzó una mano para tomar la de Sam, y se veía tan pequeña en la palma gigante de Sam.

"Sam…"

"Ey, Cas," sonrió y cubrió la mano de Cas con su otra mano, y Cas rió suavemente.

"Tú… creciste." No pudo evitar sonreír, y Dean estaba agradecido de que ellos hubieran venido a visitarlo. Jess tiró de su manga y él volvió su atención a ella.

"¿Cuánto tiempo le queda?" susurró ella, y Dean sacudió su cabeza, apartando un mechón de cabello de su rostro y poniéndolo tras su oreja.

"No demasiado."

Podía oír a Sam y Cas hablando entre ellos, acerca de cómo Sam había ido a Stanford y se había convertido en un abogado, y oyó a Cas diciendo cuán orgulloso estaba de Sam. Hubo silencio por un momento, y luego Cas habló de nuevo.

"¿Cuál… es su… nombre?"

"Abigail," respondió Sam, y Cas asintió, volteándose para mirar a Dean y a Jess cerca de la puerta. Ambos volvieron su atención hacia ellos, y Sam le hizo un gesto a Jess para que se acercara. Ella caminó hacia la cama, y Abigail arrulló en sus brazos, pequeñas manos alzándose para tirar de las puntas de su rubio cabello.

Aunque Jess era cautelosa, y no se acercó demasiado. Dean sabía que Cas entendería.

"Dean…"

Dean volvió su atención hacia Cas, acercándose a él, pero Cas solo sonrió y apretó la mano de Sam. Sam lo miró, observó la forma en la que su pecho caía y se elevaba con cada, traqueteante respiración que tomaba.

"¿Puedes… sostenerla?"

Jess asintió y se volteó hacia Dean, ubicando gentilmente a Abigail en sus brazos, y él la sostuvo cerca suyo. Era tan pequeña y frágil, como un pájaro bebé, parpadeando hacia él y alzando sus manos hacia su rostro, pequeños dedos abriéndose y cerrándose en el aire muy cerca de su barbilla. Él se dobló, y ella lo agarró, pequeñas manos frotando la barba incipiente, ella haciendo pequeños sonidos.

Cas rió y levantó su otra mano hacia su rostro, enjuagando temblorosamente sus ojos antes de retornarla hacia la cama.

"Es… hermosa."

Jess tomó la otra silla tras él ahora que sus brazos estaban libres, y agarró la mano de Cas y entrelazó sus dedos. Él sonrió mientras ella alisaba su cabello con su mano.

"Es tan bueno verte, Cas," susurró ella. Él asintió ligeramente y se inclinó en su tacto. Abigail aún estaba agarrando el rostro de Dean, y Dean se dobló para besar su mejilla, haciéndola chillar. Cas lo observó todo el tiempo, su rostro húmedo por las lágrimas, y por un momento, Dean sintió que todo iba a estar bien. Que Cas iba a superarlo. Ellos estarían juntos de nuevo. Cas vería crecer a Abigail, y quizás a veces incluso la llevaría a la escuela. Tendrían una casa juntos, y Sam y Jess podrían visitarlos durante los fines de semana con su hija.

Pero entonces la realidad de asentó, y Dean supo que ninguna de esas cosas iban a ser posibles.

Sam miró a Jess y ella asintió ligeramente, inclinándose hacia delante para besar la frente de Cas y él sonrió. Sam apretó su mano antes de ponerse de pie y apartarse. Jess no parecía querer irse, y besó la mejilla de Cas, riendo suavemente.

"Tenemos que irnos, pero volveremos. Lo prometo, Cas."

Él asintió y ella se apartó, moviéndose hacia Dean para tomar a Abigail. Sus brazos se sintieron vacíos y pesados cuando los dejó caer a sus costados, y besó a la bebé nuevamente, luego a Jess, y abrazó a Sam. Se despidieron, y Dean volvió a su asiento a un lado de Cas, tomando su mano. Enjuagó las mejillas de Cas con sus pulgares, secándolas lo mejor que pudo, y Cas solo cerró sus ojos y suspiró, pero las lágrimas seguían viniendo.

"Cas, oye. Está bien," intentó Dean, pero él sacudió su cabeza.

"Prométeme…" susurró, y Dean asintió, inclinándose más cerca. "Vivirás… tu vida."

"No hables así, por favor," declaró. No quería oírlo justo en ese momento. No quería que Cas le diera un discurso de cómo debería vivir su vida después de que muriera. Simplemente no quería pensar en cómo, quizás, dentro de unos pocos días, Cas ya no estaría y Dean tendría que volver a casa sin él.

Cas suspiró y la comisura de sus labios se curvó en una mueca; agarró la muñeca de Dean, apartando su mano de su rostro.

"Tienes… que hacerlo."

"¿Qué voy a hacer?"

"Lo que has… estado… haciendo." Se pausó por un momento, apretando sus ojos cerrados, una mano palpando su pecho mientras jadeaba. Dean se movió más cerca y Cas abrió sus ojos para mirarlo. Eran del suave color de la flor del maíz; vidriosos, como el brillo lustroso de la porcelana Holandesa. Dean no quería verse más en ellos. No eran los ojos que él recordaba, tan llenos de energía y brillantes, el azul más azul que jamás había visto.

"De acuerdo."

Cas sonrió, y cerró sus ojos, volteando su cabeza para relajarse contra la cama.

"Estoy… cansado."

Dean tomó su mano y la ubicó sobre la cama a un lado de él, y se inclinó hacia delante para besar su frente, apartando su cabello de su rostro.

"Descansa un poco."