Capítulo 11


Menos

Otra enfermera entró para hacer los estiramientos en cama con Cas, y Dean se excusó, caminando hacia el pasillo. Vio a Tessa inclinada contra la estación de enfermeras, examinando alguna medicación, y tirando de su cabello hacia atrás. Era extremadamente hermosa, pensó. Incluso si estaba cansada nunca lo demostraba – y su sonrisa siempre la hacía brillar.

Ella levantó la mirada mientras él se aproximaba, sonriendo un poco y apuntando algo en su portapapeles.

"¿Está haciendo sus ejercicios?"

"Mhmm," dijo Dean. "No le gusta cuando miro. Lo hace sentir raro."

Tessa se rió ligeramente, sacudiendo su cabeza.

"¿Por qué te agrada tanto?" preguntó Dean, y Tessa se encogió de hombros.

"Creo que tú puedes decirme la respuesta a eso, pero, supongo que fue porque estaba solo. Ninguna de las enfermeras realmente- ellas no le hablaban realmente. Lo que era, se está volviendo una especie de estigma y, bueno, la gente no sabe lo que está pasando aquí. Escuchas acerca de estos chicos muriendo y que viven de cierta manera y la gente se asusta."

"Si," dijo Dean con voz rasposa. "Lo sé."

Tessa se encogió de hombros nuevamente.

"Él solo quería alguien con quien hablar, mayoritariamente acerca de ti."

Tessa le dio una mirada.

Dean sonrió vagamente y jugueteó con un lapicero sobre el mostrador.

"¿Qué le está pasando?"

"Un hongo, o un tumor… no…" se pausó, pesando sus palabras. "El Dr. Éter no lo sabe en realidad. Podría ser cualquier cosa en este punto. No piensa que vale la pena hacer un seguimiento. Cualquier otro examen profundo podría estresar su sistema."

"Han sido a penas dos semanas," dijo Dean. "Se suponía que tendría más–"

Tessa arrugó su boca, tratando de mantenerse profesional.

"Estas cosas solo suceden," consoló ella lo mejor que pudo, "pero independientemente del tiempo, va a necesitarte. Ahora más que nunca. Está comenzando a volverse delirante, y su memoria está yendo y viniendo. Cuando estábamos ahí…"

Ella se detuvo, cubriéndose la boca, forzándose a sí misma a no llorar.

"Tessa, tienes que decirme."

"El Dr. Éter le preguntó cuál era la última cosa que recordaba, y él dijo que te había dejado en la base."

El sudor irrumpió en el rostro de Dean, humedeciéndolo.

"Eso fue alrededor de diez años atrás."

"Es inconstante. Un minuto parece capaz de recordar, y al siguiente, no. Simplemente no sabemos. Dean, tienes que ser capaz de manejarlo."

Las uñas de Dean se hundieron en sus palmas.

"Solo quiero que termine," se encontró a sí mismo diciendo, y luego inmediatamente estuvo avergonzado por ello.

Tessa asintió.

"Eso es totalmente natural," susurró ella, "si quieres, puedo darte algunos consejos… solo para, ¿hacerlo más fácil para él?"

"Realmente me gustaría eso," respondió Dean con voz rasposa.

Pasaron los siguientes veinte minutos discutiéndolo, Dean escuchando atentamente mientras ella explicaba lo que estaba sucediéndole al cuerpo de Cas, cuán pronto no estaría durmiendo demasiado, y comiendo menos. Habló acerca de la ansiedad que su respiración le provocaba, acerca de cuán importante era evitar que se sobrexcitara.

Para el final de ello, Dean se sentía como si nada, podía hacer algo. No estaba completamente desvalido. Podía ayudar a Cas. Podía hacer lo correcto.

"¿Tessa?" dijo de repente mientras ella se alejaba. Ella se volteó sobre su hombro y Dean lamió sus labios por un momento antes de decirlo, "¿Tienes alguna forma de conseguir un proyector?"

Cas no sabía qué estaba pasando cuando trajeron la pequeña mesa y situaron el proyector sobre ella. Dean no sabía por qué había traído los rollos consigo. Algo simplemente le había dicho que debería.

Cuando ese día llegue, te lo agradeceré…

Se sentó derecho, observando mientras Tessa ubicaba sus gafas gentilmente sobre su rostro, riendo cuando parpadeó a penas en confusión. Sam y Jess estaban ahí también, sentados uno al lado del otro, el brazo de Sam alrededor del hombro de Jess. Un amigo estaba cuidando a la bebé, dijeron, cuando Cas preguntó, pacientemente respondiendo la pregunta una y otra vez mientras Cas preguntaba una y otra vez.

"¿Qué… estás haciendo?" suspiró, observando a Dean poner una de las películas en su lugar. Le echó un vistazo a Cas mientras Tessa tomaba su lugar junto al muro, apagando las luces. Habían quitado las pinturas y mientras Dean ponía en marcha el proyector, ajustando el lente, se inclinó hacia la cama de Cas.

"Llevándote a la playa," respondió.

El rostro de Cas cambió a uno de total sorpresa y se quedó mirando el muro. Dean sabía que no había respirado por un momento porque no podía oírlo – ese inflamado sonido delator.

El proyector funcionó, y de repente, estaban en la playa.

Aunque Dean no estaba mirando el muro, él estaba observando a Cas.

Las sombras pasaban sobre su rostro, brillando contra sus gafas, y sus ojos estaban muy abiertos y aniñados mientras observaba desplegarse la escena. Jess jadeó cuando Cas vino a la vista sobre la pared, su cabello espeso y brillante, todo su cuerpo brillando en el sol bajo su cortavientos. La cámara barriendo la playa vacía, mirando hacia el agua, y luego hacia arriba para mirar las gaviotas.

Las escenas cambiaron. Dean estaba de pie a un lado de una marisma, apuntando un erizo de mar y Cas, sosteniendo la cámara, lo miraba y luego al rostro de Dean. Dean sonrió, y dijo algo que no podía recordar decir.

"Ese eres tú," susurró Cas, y Dean buscó su mano sobre la manta, tomándola. No estaba tan cálida como de costumbre, y el agarre que Cas tenía era débil si es que si quiera tenía alguno.

"Ese soy yo," se cercioró, y Sam echó un vistazo hacia ellos, su sonrisa húmeda, incluso en la oscuridad.

Viajaron sobre la playa, se sentaron sobre una manta, y Cas leyó un libro de bolsillo, tratando de apartar a Dean cuando lo molestaba. Dean grabó a Cas tomando fotografías con su Polaroid, el sol y los acantilados. Sostuvo la cámara lejos mientras lo besaba y Jessica cubrió su boca con sus manos. Dean se quedó mirando a Cas, observando las lágrimas rodando por su rostro, su pecho alzándose y cayendo, sus ojos fijos en el agua. Sobre Dean. En la playa. Dean sabía, sin ninguna duda, que no recordaba la mayoría de aquello. Su rostro estaba lleno de alguna extraña, hermosa expresión, sus ojos vagando alrededor, asimilándolo todo.

La película terminó y Dean puso la siguiente, y fue más de lo mismo por un rato. Solo ellos dos bromeando, pero entonces la escena se volvió por lejos más familiar.

Cas se puso de pie y caminó unos pocos metros lejos de la cámara antes de voltearse. Sonrió, y era tan claro lo que estaba diciendo.

Te amo.

Cas se maravilló, su cuerpo completo hormigueando. Conocía eso. Había estado ahí. Recordaba la sensación, la forma en la que se había sentido mirar a Dean y decirlo. Como un secreto que siempre llevaría. Un corazón dentro de su corazón. Estaba mirando a Dean, no a la cámara. Te amo. Saludó y rió y sonrió, pero no era tan importante como lo que había dicho. Te amo. Lo había gritado.

Te amo.

"Ese soy yo," susurró. Era él. Ese era él. Te amo. Él. Sintió a Dean apretando su mano.

"Ese eres tú."

"Somos nosotros," suspiró Cas, y Dean apartó la mirada por un momento para recomponerse. "Somos nosotros."

Eran ellos.

Las olas se deslizaron silenciosamente dentro y afuera, y cuando Dean las miraba podía casi oír el sonido que hacían cada vez que Cas tomaba otro respiro. Cas lanzó una concha hacia el mar y la marea se la llevó.


Tres días después era incapaz de formar oraciones completas. Si era su mente o su capacidad de respirar, Dean nunca lo sabría.

Se quejaba acerca de su vista también, y Tessa le dijo que harían lo que pudieran. Él pareció entender y no lo mencionó de nuevo.

Dean le hablaba todo el día; le habló acerca de una casa en una isla. Una verja blanca de madera. Dos personas viejas charlando en el porche delantero. Llenaba los interminables silencios con su propia voz, recontando historias, diciéndole todo sobre cualquier cosa que pudiera pensar.

Cas lo miraba por un largo tiempo, respirando lentamente, sus brazos esqueléticos descansando incómodamente a sus costados. Se quedaba mirando a Dean y sonreía, sus ojos azules y brillantes. Dean tenía que preguntarse qué tanto podía ver realmente entonces. No importaba, se recordaba a sí mismo. Cualquier cosa siempre iba a ser mejor que nada. Incluso si no sabía de qué estaba hablando Dean, Cas lucía feliz, y eso era suficiente. Se quedó sin palabras en algún punto, y Cas se había movido por primera vez en horas para alzar una mano y rozarla sobre la manga de Dean. Dean cubrió los helados dedos con los propios.

"Sabes, ¿ese medallón que tenía?" dijo Dean. "Era… Se suponía que iba a evitar que cambiara. Se suponía que me mantuviera como quien era."

Los dedos de Cas temblaron, sus ojos fijos en la pared del fondo.

"Supongo que lo descubrí demasiado tarde," susurró Dean, rozando su mano bajo sus ojos. "Lamento tanto no haber podido ser lo que necesitabas que fuera, Cas."

Cas dijo algo que no pudo identificar, la última sílaba el arrastrado sonido "…x" de la marea empujando sobre las rocas.


Cas murió un Jueves.

Estaba soleado.

Al atardecer.

Un hermoso clima en California.

El tiempo previo fue tranquilo. Sus ojos vidriosos hundidos en su cabeza, entreabiertos, su cuerpo flojo sobre la cama. Hacía sonidos a veces, o alzaba una mano para alisar su bata, sobre su pecho. En algún punto durante esa noche Tessa había entrado para revisar su intravenosa. Dean había levantado sus ojos lo suficiente como para observarla tocar la mano de Cas, y supo cuando se volteó para irse que estaba enjuagando su rostro.

"¿Puedo recostarme con él?" dijo Dean, rompiendo el traqueteante sonido de la respiración de Cas. Tessa asintió, aún fingiendo leer algo. Dean apartó la silla y bajó la barandilla. Se metió a la cama suavemente, atrayendo a Cas sobre su hombro.

"Cuida su cabeza," comenzó Tessa, pero tuvo que cortarse. Dean trajo la manta sobre el regazo de Cas, descansando su mejilla en el seco, quebradizo cabello de Cas. Cas exhaló, como olas rompiendo. Tessa bajó su cabeza, tocando el final de la cama, sus blancas manos mezclándose con las sábanas en la oscuridad.

"No será en mucho tiempo más," dijo rotamente, y Dean no dijo nada, pero envolvió su mano sobre la de Cas, frotando la piel de papel con su pulgar. Tessa se quedó de pie al final de la cama por un largo rato, y se enjuagó un ojo con la yema de sus dedos. "Lo siento tanto." Su voz estaba temblando, a punto de romperse. El borde profesional habiéndose ido un largo tiempo atrás.

Dean sacudió su cabeza, escuchando sus pisadas desaparecer por el pasillo.

En el vacío que siguió, Dean encontró su boca abierta pero ninguna palabra salía. Acarició el delgado hombro de Cas, todo el camino hacia la punta aguda de su codo. Sus dedos se sacudieron donde descansaban sobre su piel.

"Está bien," le dijo a la quietud. Otra ola rompió cuando Cas exhaló. "Está bien. Puedes dejarlo ir, sé- sé que lo estás manteniendo, porque estás preocupado. Eres demasiado testarudo, Cas, y sé que estás conteniéndolo por mí, pero voy a hacer lo correcto esta vez. No- No voy a hacerte esperar por mí de nuevo."

Cas se ahogó y Dean lo cambió de posición, y parecía como si algo aleteara en Cas, algún reconocimiento que se había perdido por horas. Miró TV hasta la mañana, Cas aún inclinado contra él, hasta que, por fin, pateó inquietamente, su respiración incrementándose hasta una velocidad imposible con el líquido que se había acumulado en su pecho.

Dean sabía.

"Está bien," le aseguró Dean. "Lo sabes. Sabes que te amo. Sabes que lo hago, así que está bien. Está bien que te dejes ir ahora."

Sacudió su cabeza nuevamente, tratando de apartar las lágrimas pero no se detenían. Tessa había dicho que el oído era la última cosa en irse. Solo sigue hablándole. Puede estar ansioso, o asustado.

"No tengas miedo," espetó Dean, "lo estás haciendo muy bien, Cas. Lo estás haciendo muy bien." Estresó a su cerebro buscando algo, lo que fuera, y de repente recordó el rostro de Cas mirándolo.

"¿Y por qué es tu canción favorita?"

La mano de Cas cubrió su barbilla. Dean nunca perdió el camino de sus ojos, incluso cuando Cas miró su propia mano, tímido. Empujó la boca de Dean con su dedo índice, moviéndose para que su palma acunara su mandíbula. Dean sonrió contra la piel de Cas, incapaz de seguir conteniendo su sonrisa. El chico de los ojos azules frente a él era tan hermoso, y él no lo sabía. Prácticamente brillaba; su alma resplandecía con algo azul y blanco y Dean quería envolverse en ella. Algo como la gracia de Dios, algo como el azul y verde de las conchas marinas o las botellas de vidrio.

"Solo- Me gustan las canciones que hablan de amor," suspiró risueño, y Dean envolvió esa risa alrededor de su dedo como una cinta de encaje. Las canciones de amor nunca le habían importado antes, pero ahora, no hubiera dicho nada como eso. Quería otra sonrisa, quería otra mirada soñadora en los ojos de Cas, así que cantó . Quería que se enamorara más, porque nada iba a doler más si eso pasaba. Se había convencido a sí mismo, joven y estúpido. Este chico iba a hacer cambiar este mundo y las estrellas caerían como lluvia.

Dean la había escuchado antes, ¿no es así? En la radio. En alguna parte. En alguna parte antes, pero en ese momento Cas estaba mirándolo y Dean nunca lo había amado como lo hizo sentado al otro lado de la mesa, observándolo dejarse llevar, escuchando. La que tarareaba mientras trazaba el brazo de Dean cuando se quedaban dormidos, la que sonaba hasta que arruinaba el disco.

"¿Recuerdas?" acalló. "¿Recuerdas eso? ¿En ese pequeño apartamento? Sabes, sigo- Sigo sin poder recordar dónde escuché esa canción. Aunque, como que simplemente sabía las palabras." Cas respiró bruscamente de nuevo y Dean ajustó un poco su suéter, alisándolo con la palma. Observó su propia mano y no pudo obligarse a hacerlo de nuevo por un momento.

"Wise men say," comenzó, "only fools rush in…" Deslizó su mano sobre el regazo de Cas, cerrándola alrededor de sus dedos fríos.

"But I can't help-" Cas se movió, jadeando, su mano aferrándose a nada. Sus ojos estaban abiertos y sin ver, y sus piernas se removieron. Dean se quedó mirando el muro, sosteniéndolo estrechamente, "I- I can't help, falling in love, with you."

Hubo un sonido terrible. Aspiró en búsqueda de aire y éste se agitó en su pecho, el sonido espeso y húmedo, y cuando exhaló, siseó, como olas rompiendo contra las rocas, como la marea deslizándose de vuelta al mar.

Cuando sea que estés asustado…

Cas dejó de respirar completamente.

Pudo sentir el corazón de Cas latir una vez, y luego una gran pausa. Otro latido. Alzó la cámara hasta su ojo, mirando a través del visor. Las fotografías enmarcadas en la pared estaban difuminándose, derramándose de sus bordes y mezclándose en el papel tapiz sin brillo, un desastre de acuarela. Cas no se movía. Cas se volteó hacia la cámara, sonriendo. Tenía que ser fuerte. Tenía que ser fuerte – tenía que ser fuerte como no pudo antes. Miró su boca alisarse. Prometió que cuidaría de él. Era como ver flores abriéndose en cámara lenta. Que siempre cuidaría de él. Tomó un respiro. Su chico. Ojos sobre la cámara. Su chico.

Te amo.

Dean estaba intentando recordar qué decir.

"Está bien," su voz se rompió. "Está bien- like a river flows, surely to the sea," cantó, y el monitor estaba gritando, y Dean tenía que cantar más fuerte para que Cas pudiera oírlo, inclinando su rostro tan cerca como pudiera, presionándolo contra su sien, esperando que las palabras fueran directamente a él. "Darling so it goes, some things are meant to be…"

Más allá en la playa, ahora riendo, brillando como diamantes, la luz rebotando y regresando a sus ojos, el resplandor del sol en sus gafas, haciéndolas brillar, haciendo brillar su alma-

"So take my hand," cantó, y su voz estaba cayéndose a pedazos, a penas podía escucharse sobre el gemido de la maquinaria, "take my whole life too…" Sus dedos se quedaron en los huecos de sus mejillas, el pulgar rozando sus labios.

- había ahuecado sus manos y gritado.

El sonido más agudo, y Dean estaba en silencio, incapaz de continuar, lágrimas cayendo sobre el cabello de Cas. Su mejilla presionada en el hombro de Dean, los ojos mirando inexpresivamente al lado del pecho de Dean, brillando en su rostro sin color, dos medias lunas asomándose bajo sus oscuras pestañas.

Te amo.

Crash.

Te amo –

Crash.

Te a –

Dean se sentó, quieto. Se preguntó si la línea plana era algo que acababa de inventar. Se preguntó si era algo que su mente simplemente había conjurado, porque eso era lo que siempre veías en las películas. No podía recordar la última parte de la canción. No podía oír nada más que el monitor, aún andando, el sonido pasando a través de él y por todas partes. No se movió. No se inmutó, no respiró. Simplemente esperó ahí, esperó por algún temblor que lo despertara, pero nunca vino.

Estaba vagamente consciente de la sombra de Tessa mientras ella ingresaba a la habitación, el doctor siguiéndola. Tessa fue hacia el monitor y leyó algo, mirando su reloj. Lo apagó y la habitación fue lanzada hacia el silencio. Dean se quedó mirando el mismo punto en el muro, sus brazos aún alrededor del cuerpo de Cas, su mejilla aún inclinada contra su cabello.

Tessa se acercó a él y puso su mano sobre su hombro.

"¿Dean?"

Él movió su cabeza hacia el sonido de su voz, pero sus ojos no se movieron de la pared.

Ella apretó su mano sobre su brazo.

"Dean, necesitamos que te levantes ahora."

Él asintió, lentamente dejando ir a Cas y dejándolo hundirse en las almohadas, la última tibieza de su cuerpo presionada contra los brazos de Dean. Dean se levantó, Tessa ayudándolo, y una vez que estuvo de pie se volteó.

Miró el rostro de Cas, y sintió su cuerpo comenzando a desmoronarse.

"Oh, dios," dijo con voz ronca. Tessa lo tomó en sus brazos, tratando de guiarlo fuera del cuarto pero Dean no podía moverse.

"Vamos, Dean, shh…" intentó Tessa pero Dean no escuchaba realmente. Él estaba observándolos girar a Cas en una posición más cómoda. Deslizaron la intravenosa fuera de su brazo y removieron la cinta. Una enfermera desdobló una limpia sábana blanca y comenzó a dejarla caer sobre él.

No podía moverse. Él- No podía-

"No, lo amo," dijo débilmente. "Lo amo." Se presionó contra Tessa, sus piernas temblando. "Ustedes no- ustedes no entienden," intentó de nuevo, pero nadie estaba escuchando. "Ese es- es mi bebé," gimió, "por favor, ese es mi bebé."

"Dios, Jesús," lloró Dean, sus rodillas doblándose bajo él. "Lo amo–"

Tessa se hundió hasta el suelo con él mientras Dean sollozaba en su hombro, agarrando sus brazos tan fuerte que podía sentir sus pulgares sonando. Gritó contra ella y ella envolvió sus brazos alrededor de su espalda, una mano moviéndose hacia la parte posterior de su cabeza. Su gorra cayendo sobre el suelo.

"Dean, shh, ¡tienes que contenerte!" continuó ella, y Dean sollozó de nuevo. Ella dejó de hablar después de eso. "Shh," acalló, meciéndolos mientras el doctor y las enfermeras se iban. Dean luchaba por aire, y todo estaba en silencio.

El rollo hizo click y tartamudeó.

La concha de Cas se hundió hasta el fondo del océano.


Sam caminó por el pasillo y se detuvo cuando vio la parte posterior de la cabeza de Dean en una silla en el vestíbulo. Estaba hojeando una revista, volteando las páginas indiferentemente sin leer realmente. Sam se acercó por detrás, sentándose en la silla a un lado de él.

"No me molesté en devolver la llamada. Me fui tan pronto como recibí el mensaje - ¿cómo está él?" preguntó, plegando sus largas piernas bajo la silla.

Dean no dijo nada, continuó volteando páginas, mirando fijamente la gente feliz y los ruidosos anuncios de pasta dental y su vista cayó.

"Él está bien, supongo," dijo después de un largo rato, aún sin levantar la vista.

"¿Puedo ir a verlo?" continuó Sam y Dean se encogió de hombros.

"Probablemente no," susurró. "Murió alrededor de una hora atrás."

Sam estaba a punto de ponerse de pie, pero encontró que sus manos estaban adheridas a los brazos de la silla.

"¿Qué?" se ahogó.

"Tuvo un paro cardíaco cerca de una hora atrás, quizás más. No recuerdo realmente."

Sam miró el rostro de Dean, tratando de calibrar su reacción. Lucía tranquilo. Volteó una página, echándole un vistazo al texto.

"¿Dean?"

"¿Qué?"

"…Yo- ¿cómo estás?"

"Estoy bien."

"En serio, quiero decir-"

Dean finalmente levantó sus ojos y luego fue de vuelta a mirar la revista.

"Tenemos que traer su traje."

"Podemos preocuparnos sobre eso luego," acalló Sam, tocando su brazo. Dean se apartó, la revista cayendo sobre el suelo. Se quedó mirando las arrugadas páginas, su corazón acelerándose.

"Tenemos que traerlo – el que usó en la boda de su hermana. Tenemos que traer su traje."

Se puso de pie y caminó hacia los elevadores, Sam trotando tras él, agarrando su brazo.

"Dean, ¡tienes que pensar en ti por solo dos segundos!" declaró. "¡No has dejado el hospital en semanas!"

"¡No importa!" gritó Dean, y las enfermeras en la estación levantaron sus cabezas bruscamente. "¡Nada de eso importa!"

"Dean–"

Dean se soltó del agarre de Sam, limpiando su rostro, metiéndose en el elevador. Apretó el botón repetidamente, y cuando finalmente se abrió en el piso principal huyó de ahí. Se subió a su motocicleta y condujo hasta la dirección que Balthazar le había dado en su camino de vuelta del restaurante.

Dean enjuagó sus ojos nuevamente, encendiendo la moto y arrancando calle abajo. Sabía que iba por sobre el límite, aunque esperaba que alguien lo detuviera. Quizás podía hacer un lío; quizás le dispararían. Quizás un bus lo golpearía si se saltaba la luz. Pero estaba tranquilo.

El mundo estaba tranquilo.

Solo seguía andando, el tiempo seguía andando, y no era justo. No era justo que el mundo siguiera girando sin Cas. No era correcto. Solo había tenido un mes. A penas un mes.

Estaba llorando tan fuerte que no podía ver, así que se detuvo en un pequeño parque. Se ubicó en el espacio para aparcar más cercano y se arrancó el casco, inclinándose contra el manubrio de su moto. Lloró de la peor forma; no hizo ningún sonido, su boca abierta y sus cuerdas vocales tensas, pero no había aire suficiente para llevar nada.

"¿Estás bien?"

Levantó la vista, aún sollozando, tratando de limpiar su rostro. Una mujer negra estaba mirándolo lisamente. Él sacudió su cabeza, y la mujer se acercó para tocar su brazo.

"Te pregunté, ¿estás bien?"

Él sacudió su cabeza.

"¡Estoy perdido!" lloró desesperadamente, extendiéndole la tarjeta. Ella la tomó, moviéndose más cerca. Estaba usando un pequeño uniforme y su etiqueta con su nombre decía 'Olivia', y mientras escaneaba el pedazo de papel asintió, palmeando su brazo nuevamente.

"Oh, cariño, ¡no estás lejos!" ella sonrió, su cabello rizado meneándose en la ligera brisa. "Solo sigue este camino justo aquí, y dobla a la derecha. Esta calle debería estar justo ahí. ¡Solo síguela hacia abajo!"

Dean asintió, y captó una vista de su brazalete – una serpiente amarilla tocando su cola. Miró de vuelta a su rostro y ella pescó un pañuelo de su bolso, extendiéndoselo.

"No estás perdido," balbuceó ella, y él lo tomó, sus dedos curvándose sobre el pañuelo. Notó las pequeñas flores bordadas en él mientras se lo llevaba a la cara, limpiando su piel con dureza.

"Ten cuidado, ¿de acuerdo, cariño?" dijo ella, y Dean le agradeció, tragando el nudo en su garganta mientras le extendía el pañuelo de vuelta. La mujer insistió en que se lo quedara y luego continuó su camino, arrastrándose en el creciente crepúsculo por la acera dentro de un pequeño vecindario.

Dean siguió sus indicaciones y pronto se detuvo en frente de un pequeño complejo de apartamentos. Caminó escaleras arriba hasta el segundo piso y hacia la puerta que encajaba con el número de la tarjeta, deslizando la llave en la cerradura y abriendo la puerta con su hombro.

Estaba tranquilo y oscuro. Era más grande que el apartamento que habían compartido en Sacramento, y el mobiliario era mejor. Era cómodo y ligeramente moderno, sin duda más influencia de Balthazar que de Cas. Se aventuró hacia adentro, encendiendo la luz. La cocina estaba prolija; habían vasos limpios en el fregadero. Un tazón. Había una mesa de cocina de madera oscura y un pequeño aparador contra el muro trasero de la sala de estar. Caminó a un lado de ella y vio fotos de Cas con Balthazar. Fotografías de la familia de Balthazar. Cas con un pequeño terrier. Cas con personas que Dean no conocía.

Dean limpió su nariz con su manga y caminó, trastrabillando hacia la parte de atrás, hacia el dormitorio. El reloj colgado en la pared y había un libro sobre una de las mesas de noche y una pequeña planta en una maceta que necesitaba ser regada. Dean continuó moviéndose hacia el armario, sin detenerse en la cama.

Se quedó de pie frente al armario y abrió las puertas correderas con espejos, revelando lo que tenían que ser las cosas de Cas; el otro lado estaba vacío.

Alzó una mano y tocó una camiseta. Un suéter. Sintió la tela bajo sus dedos. Apartó los colgadores hacia un lado, buscando, y mientras lo hacía, captó la vista de algo que se había perdido siendo reflejada en el espejo. En la esquina de la sala de estar, solo visible a través de la puerta del dormitorio estaba el tocadiscos de Cas.

Dean dejó sus manos caer a sus costados y se volteó, caminando de vuelta a la sala de estar. Miró el antiguo objeto, aún en perfectas condiciones, y se inclinó para limpiar el polvo de la esquina con su dedo, levantando la cubierta para revelar el disco dentro.

Vio el álbum y sacudió su cabeza, y sin ningún otro pensamiento lo encendió, la aguja retomando justo donde lo había dejado.

"Love me tender, love me sweet, never let me go…"

Elvis inundó el apartamento vacío y Dean se puso de pie, los últimos rayos del sol haciendo sombras azules sobre los muros blancos.

"…you have made, my life complete, and I love you so…"

La boca de Dean se crispó hacia arriba mientras escuchaba.

"Me podría gustar Elvis," murmuró hacia el apartamento vacío. Con las palabras aún fluyendo tras él, regresó al armario, poniendo la ropa a un lado. El traje de Cas estaba todo el camino hacia el fondo, y Dean tuvo que presionar entre toda la ropa para llegar a él, y cuando levantó una mano para sacarlo, su pie golpeó contra algo que repiqueteó.

Probando de nuevo, Dean frunció el ceño. Sacó el traje y lo recostó cuidadosamente sobre la cama volviéndose para inclinarse. Apartó un par de los zapatos de Cas y extendió una mano alrededor de ellos hacia la esquina trasera, su mano tocando algo liso y ligeramente duro. La esquina de una caja de zapatos.

Dean la agarró y la sacó, una ráfaga de polvo saliendo con ella.

"Love me tender, love me long, take me to your heart…"

El suelo crujió cuando se sentó, atrayendo la caja hacia él. Era pesada, y lo que fuera que hubiera dentro chocaba alrededor de forma desigual.

"For it's there that I belong, and we'll never part…"

Recordó de súbito las últimas palabras de Cas y sus dedos danzaron sobre el borde de la tapa. Tomando la parte plana de su mano pasó su palma a través de la parte superior, el polvo apartándose para revelar la palabra 'Dean' escrita en letra prolija.

"Love me tender, love me long, tell me you are mine…"

Dean sacudió el polvo de sus manos y cuidadosamente levantó la tapa para quitarla, poniéndola a un lado.

Su corazón latía en su garganta mientras miraba los pequeños trozos de papel doblados dentro, mezclados con lo que podía decir eran fotografías. Polaroids.

Dean levantó cuidadosamente el trozo de papel superior y lo sostuvo en sus manos. Eran en realidad dos trozos de papel doblados juntos, y desde atrás podía ver el lápiz azul confuso en el cursivo manuscrito de Cas.

Lo desdobló gentilmente, y lo que había sospechado fue confirmado.

Marzo 1980

Querido Dean,

Dean quería volver a doblarla, pero había florecido en sus manos, Sus dedos se sacudían mientras la mantenía abierta, incapaz de dejar de leer.

Estuve pensando en las conchas hoy. Vi a una mujer con una camiseta que las tenía, y recordé la playa, y a ti, y esta caja. Volví y leí todas las cartas, y por primera vez, en un largo tiempo, no estaba triste al respecto – no de la misma manera.

He estado tan cansado últimamente. Estoy tan cansado de estar enojado, y triste, porque ese no era el punto. Estoy triste porque nunca llegaré a decirte ciertas cosas nuevamente. Estoy triste por eso, pero no estoy triste como lo estaba cuando te fuiste. Creo que me mantuve en eso por demasiado tiempo. Lo confundí con amarte, y no son lo mismo. Estar triste por las cosas que extraño no es amarte. Nunca lo fue. Amarte era mucho más grande que eso.

No creo que pueda dejar de amarte. Creo que ahora es parte de mí, y nunca se irá. Me hace quien soy, y solía pensar que esto me lisiaba, pero ya no creo que lo haga. Amarte te ha traído de vuelta a mí. Te he extrañado. Al antiguo tú. Nunca regresaste a casa realmente, y lo entiendo ahora, y sé que no fue tu culpa o mía o de nadie. Fueron solo las circunstancias que no pudimos evadir, pero me he dado cuenta que solo porque terminara de la forma en que lo hizo no define lo que fuimos antes.

Tener estos recuerdos de vuelta es una cosa tan preciosa. Tener esa parte de ti conmigo – es inimaginable. Estaba pensando en las conchas, y estaba pensando en ese día en la playa y puedo recordar sentarme sobre una manta mirando el agua, y tú me preguntaste qué estaba pensando.

Estaba pensando en cuán asustado estaba de que nunca iba a poder amarte tanto como lo hice entonces. Que el momento iba a ser descartado, que nunca sería capaz de experimentar nuevamente lo que era saber que te amaba tanto como lo hice…

Las palabras de Cas parecían caerse de la página antes de comenzar de nuevo.

Lamento que las cosas no hayan funcionado de la forma en que queríamos. Lo siento – Lamento que no estábamos tan equipados para lidiar con la mano que nos tocó. El hecho de que no llegamos a hacer pequeños planes duele más que los más grandes, a veces. No habría importado una casa o la isla. A veces me detengo en el trabajo y me doy cuenta de que nunca me voy a sentar en la casa de los fideos de Van contigo, y no sé exactamente – Soy terrible con las cartas, Dean, estoy feliz de que nunca tuviste que leerlas cuando estabas en Vietnam, eran todas tan terribles y aburridas y llenas de palabras.

Creo-

Creo que, el punto de todo esto, ¿es ese momento en la playa? Nunca había entendido realmente quién era hasta entonces. Ese es quien soy. Esa persona, y ahí, justo ahí, junto a mí, eras tú. Ese es quien eres.

Es tan maravilloso saber que no te perdí. Que siempre estuvimos justo donde se suponía debíamos estar todo el tiempo. Todo este tiempo pensé que te había perdido, y ahí estabas tú…

Los recuerdos son buenos de esa manera. Puedo recordarnos, y puedo seguir viviendo. Puedo seguir y siempre saber justo dónde encontrarte cuando te extrañe.

Te extraño todo el tiempo.

Quiero que te des cuenta de esto algún día. Todo eso acerca de nosotros. Tú no – no tienes que sentirte culpable, y sé que lo sientes, y entiendo por qué todo pasó de la forma en que sucedió. Solo pasó. Nosotros solo – solo pasó, Dean, y está bien. Yo estoy bien.

Estaré bien.

Una vez, tú me dijiste que no parecía correcto decir adiós. No realmente. Pensé que tenía que hacerlo – pensé que tenía que dejar ir todo lo que amaba de ti, pero no tengo que, y tú estabas en lo correcto, y no estarías complacido contigo mismo de saberlo.

La verdad de eso nunca ha sido más clara para mí, mi amor.

Y tú eres, siempre, mi amor.

Tuyo,

Cas.

Dean leyó pasado esto, hasta el final, donde la letra manuscrita de Cas había cambiado ligeramente.

Lo leyó y dejó la carta descansar sobre su pierna.

"Te veo entonces."