Hola! aquí Tomoyo con un nuevo capítulo, bueno como habrán notado decidí que además de las parejas que mencione en el anterior también se podrán ver situaciones Enma/OC, Byakuran/Shoichi, y Fan/Belphegor esto porque mis amados protagonistas necesitarían compañeros, amigos y de vez en cuando alguien que los moleste y que se su guía a veces.
Mokona: Solo di que estas algo loca.
Tomoyo: P-pero si tu estuviste de acuerdo.
Mokona: No recuerdo
Tomoyo: P-pero ni siquiera escribes TTnTT
Mokona: Para eso te pago .w.
Tomoyo: No me pagas! OnO
TyM: ¡Disfruten el capitulo!
***Tutor***
Todo comenzó cuando Tsunayoshi Sawada daba el gran salto de Primaria a secundaria, nunca había tenido muchos amigos, no era popular con las chicas, un desastre en el estudio y un rotundo fracaso en los deportes. Siempre fue así desde que tuvo uso de razón: torpe, tanto que se gano el apodo de Dame-Tsuna que se negaba a abandonarlo con forme pasaban los años.
Tsuna regresaba a casa tras un agotador día de clases, agotador porque lo pasaron a la pizarra donde no pudo hacer ni una pequeña parte del problema, todos sus compañeros se burlaron de él y termino por sonreír cubriendo sus ganas de llorar. Hasta ese punto su día no había estado tan mal, si no fuera porque en la hora de educación física parecía ser un imán de pelotas dándole justo en el rostro, sin mencionar cuantas veces no se tropezó mientras trataba de escapar del golpe. Al fin y por si fuera poco, la cereza del pastel llego a la hora de salida cuando a Yashiro Takanaka se le ocurrió la brillante idea de golpearlo en compañía de sus tres amigos.
Había sido un mal día para Tsuna, pero valiéndose de toda su fuerza de voluntad –que no era poca- logro llegar a su casa, con el cuerpo lleno de golpes y el sabor metálico de la sangre en su boca. Se limpio un poco antes de siquiera pensar en abrir la puerta, no quería molestar a su madre con sus problemas, no quería que lo viera llorar.
-Tsu kun- soltó Nana una vez que tuvo a su hijo enfrente de ella -¿Qué te paso?- pregunto en tono amoroso limpiando el rostro del castaño con su delantal.
-Me caí- aseguro para de inmediato dirigir su mirada hacia otro lado, no podía permitirse que su madre lo viera a los ojos, no en ese estado, no cuando estaba a punto de quebrarse y ponerse a llorar al no concebir tanta debilidad en su interior.
-Chaos- Rápidamente llamo su atención un hombre apuesto que vestía una camisa amarilla, por sobre de esta un chaleco de vestir negro así como una corbata del mismo color.
-¿Chaos?- se pregunto Tsuna ladeando la cabeza, aquel hombre era extraño o al menos eso le parecía, no conocía muchos adultos que llevaran sombrero y menos con una franja que hiciera juego con su camisa.
-Es mi manera de saludar- se explico desenroscando una de sus patillas, aquel acto había sido tan sensual que las mejillas del más joven se pusieron de un tierno rosado.
-El será tu nuevo tutor, ¡¿No es fantástico?!- soltó la mujer con una risotada que vino rompiendo el silencio que se formo en la habitación apenas pronunció las primeras cinco palabras –tutor- ¿necesitaba un tutor?, bueno él sabía que su padre era un desobligado que nunca se encontraba en su hogar, pero ¿tan mal estaba?-
-Llego a casa golpeado la mayoría del tiempo- Se dijo a si mismo atribuyendo rápidamente la causa.
-Mi nombre es Reborn- se presento mientras bebería café y una mirada de scanner pasaba por encima de Tsuna.
-Y-yo soy Tsunayoshi- soltó casi inaudiblemente.
-Bien los dejo solos iré a tender la ropa- se disculpo Nana saliendo de la habitación.
-¿El piso tiene puños?- Pregunto el mayor poniéndose de pie buscando algo en uno de los estantes.
-¿D-disculpe?- pregunto lo suficientemente confundido para dar un paso hacia atrás.
-¿Qué si el piso tiene puños?- repitió la pregunta esta vez sosteniendo un pequeño botiquín de primeros auxilios –No te caíste, te golpearon-
-N-no es verdad… yo- trato de explicarse pero el valor amenazaba por abandonarle pues su vos se iba perdiendo en un hilo.
-Niños- suspiro resignado desistiendo de una confesión. –Ven- ordeno tomándolo del brazo atrayéndole frente a él.
-E-espere- pidió instintivamente aunque estaba sonrojado hasta las orejas.
-Esta será la única vez que seré amable contigo- le dijo sosteniéndolo de la barbilla, sus ojos negros parecían fríos tanto que Tsuna sintió como un escalofrió le recorría la espalda. Todo parecía pasar lentamente a segundo plano cuando sintió las manos cálidas del azabache sobre su rostro. Para entonces el más joven ya se encontraba al borde de un desmayo al sentir que solo los alejaban unos cuantos centímetros, su corazón latía rápido, sus manos sudaban, su respiración se agito, sus rodillas temblaron y por un momento pudo jurar escuchar un arpa celestial que le aseguraba que muy probablemente ya estaba muerto.
-Ya esta- soltó el mayor una vez había terminado de curarlo, extrañamente Tsuna lucia mucho peor de cómo llego.
-S-si- apenas carraspeo palabra para por fin sentirse aliviado, ya no tenían que estar tan cerca. –Muchas gracias-
Ahora Reborn era el que se sentía en problemas viendo aquella sonrisa tan cálida, tan hermosa como si del mismo cielo estuviese hablando.
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No paso mucho tiempo para que aquel chiquillo de doce años quedara profundamente enamorado del tutor -¿Quién no?- a Tsuna casi se le reventaba el hígado cuando veía a las vecinas contonearse coquetas en dirección a su casa solo para poder flirtear o como el dijo "Querérselo echar al plato", entonces el castaño mordía sus lápices con desenfreno hasta que estos crujían.
-No es justo- repetía sin cansancio porque bien –no era justo-. Reborn ya era un hombre en toda la extensión de la palabra, Tsuna era apenas un preadolescente de doce años y el otro le llevaba quince años de diferencia, quince años que le parecían una ventaja demasiado grande que no sería fácil dejar de lado, sin mencionar que era algo que podía llevar a su tutor a prisión.
-¿Cómo vas Tsuna?- le pregunto Reborn alborotándole un poco el cabello, a Tsuna se le llenaron los ojos de ilusión, con un brillo que solo salía a relucir en la presencia de aquel hombre.
-Muy bien- asintió feliz con una gran sonrisa que ni la pizarra, ni los deportes y mucho menos Yoshito Takanaka podían borrarle del rostro. No, esa sonrisa jamás se esfumaría si Reborn se quedaba junto a él.
-Déjame ver- pidió en tanto tomaba las hojas sueltas que el castaño llevaba en las manos, -No está mal, este bimestre no reprobaste ninguna materia, aunque todas las aprobaste con la calificación mínima… debes de poner más empeño- puntualizó dándole un golpecito en la cabeza.
-¡Reborn prometo esforzarme mucho más!- soltó Tsuna sin que sus palabras pasaran por su cabeza antes de salir por su boca haciendo que se sonrojara por completo, ¿Desde cuándo era tan efusivo? –Desde que Reborn llego a su vida-.
-Estoy muy contento de que mi patético estudiante este mejorando- le sonrió de manera amable –ya lo tenía- el azabache ya estaba enganchado a ese niño aunque su racionalidad dijo: "oye tranquilo viejo estamos hablando de un menor de edad… un preadolescente menor de edad. Virgen" para entonces sus pensamientos ya lo torturaban, aun mas por que muy probablemente el día que Tsuna nació el estaba fornicando en algún aula vacía con algún otro chico o chica de su clase.
-Saldré esta noche- Le aviso al castaño clavando sus profundos ojos negros sobre él, cada vez que hacia aquello a Tsuna se le nublaba la vista anunciando un desmayo, pero lo soportaba, ponía todo de él para quedarse consiente y seguir teniendo la dicha de que aquellos ojos estuvieran puestos en el.
Quería que fuera así siempre.
Tsuna espero despierto caminando de un lado a otro en su habitación ¿A qué hora pensaría regresar? ¿Dónde estará? ¿Estará solo? Eran preguntas que le bombardeaban la cabeza, él simplemente se regañaba mentalmente y sacudía su cabello –Tal vez así también se sacudan mis pensamientos- pensó.
Escucho un pequeño sonido al cual no le dio importancia, posteriormente escucho uno más y lo primero que paso por su mente fue –Reborn- y como por acto de magia ya se encontraba bajando las escaleras.
Tsuna sintió que un balde de agua fría le caía encima cuando vio a su Tutor caminando hacia la sala bañado en sangre.
-¿Q-que te paso?- pregunto mientras las lágrimas empezaban a brotar de sus ojos.
-No te preocupes esta sangre no es mía- soltó con simpleza para simplemente quitarse el saco y empezar a desanudar su corbata.
-¿Enserio?- cuestiono de nueva cuenta mientras el alma le regresaba al cuerpo y su rostropálido recobraba algo de color. -¿Entonces de quién es?- pensó mas no se atrevió a preguntar.
-En verdad- dijo desabotonándose la camisa –Vez- señalo su abdomen desnudo el cual parecía no tener rastro de ninguna herida. Tsuna se tenso de inmediato mientras por segunda vez su alma se escapaba de su cuerpo así como su color, estaba pálido, frio, sus rodillas no le respondieron y todo se volvió negro.
-¿Qué haces aquí Tsuna?- pregunto un pequeño niño con traje de vaca.
-¿Yo? ¿Qué haces tú aquí?- regreso la pregunta de lo más tranquilo.
-El gran Lambo-san está soñando idiota- dijo el pequeño sacando una paleta gigante.
-¡Heeeee!- grito mientras se daba cuenta de que ambos flotaban en un bombón sobre un rio de chocolate.
-Largo- le echo el más joven lanzándolo al rio.
-¿Tsuna?...¿Tsuna?- alcanzo a escuchar que lo llamaban -¿Tsuna?, estas bien- pregunto Reborn angustiado al ver como al castaño le escurría un pequeño hilo de sangre por la nariz.
-¿Q-que paso?-
-Te desmayaste- afirmo el hombre levantándolo lentamente -¿Estás enfermo?, por eso no podías dormir ¿no?, ¿Te sientes mal?- para este punto Reborn ya se quería creer cualquier mentira, menos que el joven Tsunayoshi lo veía como el había empezado a verlo.
-S-si- trato de sonreír un poco –tampoco le iba a decir que me desmaye por verlo… ho dios sigue sin camisa- Tsuna sintió como si fuera a empezar a convulsionar, su corazón latía alarmantemente rápido y ponía todas sus fuerzas para mantener un grito ahogado en su garganta.
-¿Estás bien?- pregunto una vez Reborn llevándolo en brazos hacia la habitación del menor. No podía disimular la gran sonrisa que se le había formado en el rostro, bien hubiera podido quererse cubrir la cara y juraría que seguirían notando esa gran sonrisa a kilómetros de distancia.
-matenmeahora- Suspiro Tsuna antes de quererse tirar del segundo piso aunque probablemente y con sus suerte solo se habría roto un par de huesos.
El azabache recostó al menor en su cama arropándolo, no dejaba de sonreír, estaba totalmente fascinado por aquel sonrojo que mantenía Tsuna en sus mejillas y que se extendía a sus orejas.
-Buenas noches- se despidió Reborn
-¡Espera!- soltó el castaño tomándolo bruscamente de la mano, trago saliva como si estuviera tragando valor, tomó aire, todo el aire que necesitaba y creyó prudente tener en sus pulmones, corto su respiración por un momento. –Acércate- Reborn hiso caso a la petición sentándose sobre la cama. No dijo ni una sola palabra esperando que el joven se sintiera listo para decir lo que tenía que decir. Lentamente Tsuna levanto la cara, sus ojos marrones parecían estar al borde del llanto lo que provoco que aquel hombre bajara todas sus defensas, su mirada se suavizo de inmediato y un ligero sonrojo se apodero de él.
-M-me g-gustas- Hablo con dificultad, casi instintivamente las lagrimas empezaron a rodar por sus mejillas, apretó con fuerza los ojos así como también las sabanas entre sus manos esperando una negativa, que aquel hombre se pusiera de pie y se marchara.
-Eso sería un problema- soltó tras un breve silencio que a Tsuna le pareció eterno, -Ya he delinquido bastante como para que me acusen de pedófilo- comento con una risa que empezó a descomponerse a los pocos segundos –Pero es un problema porque también me gustas-
Tsuna se quedo perplejo, se había preparado mentalmente para todo menos para aquello. Reborn lo tomó de la barbilla, el castaño sintió como aquellos ojos negros le recorrían por dentro llegando a lo más profundo de su ser, guardándose para siempre en un rincón de su corazón.
Reborn se acerco lentamente, tan lento que parecía que el tiempo se congelaba en tanto se perdían los centímetros de distancia, el azabache junto sus labios con ternura en un beso totalmente inmaculado. De la misma manera lenta se alejo a los pocos segundos poniéndose de pie, Tsuna estaba estático y en una tonalidad de rojo que juro nunca antes había visto.
-Tal vez en algunos años mas- Reborn sonrió sinceramente y a la vez con tristeza, volteo a ver aquella encantadora sonrisa que se le había formado a Tsuna en los labios, aquella sonrisa fue la más hermosa que nunca antes había visto y la atesoro dentro de sus recuerdos. –Buenas noches-
Cuando Tsuna despertó por la mañana, bajo a toda prisa para desayunar junto a su amado tutor, pero lo que encontró fue una silla vacía y una nota con su nombre en la mesa.
Chaos. Tsuna espero que sigas mejorando en tus estudios y no me defraudes. Ya te enseñe a defenderte así que basta de "caerte" de regreso a casa… Tal vez en algunos años y si aun lo deseas nos volveremos a ver.
-Reborn
El Castaño tomo aquella nota entre sus manos, apretándola fuerte contra su pecho, no lloro, tampoco se lamento por nada. –Quiero ser mayor- fue su único pensamiento en aquel instante.
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No se olviden de dejar sus Reviews! Que tengan un buen día/tarde/noche hasta la próxima!
Mokona: Saludos a todos!
