Epílogo
"Así caperucita se enamoró del lobo y, huyendo del cazador furtivo desplegó su capa para volar hasta la luna, donde el amor de su vida aguardaba.
La madre celestial la recibió con sus brazos abiertos, y en lugar de bestia, un hombre aguardaba, de ojos claros y nariz cincelada.
La princesa roja había encontrado a su rey, el amo de la luna, la nieve y la noche.
¿Cuánto tardó en descubrirlo? Se arrepentiría su vida por haberlo dejado marchar. Pero ahora a su lado brillaban juntos, como dos estrellas, la bestia y la dama servían de guía a lo despechados que en la tierra el amor los había dejado atrás".
…
"Hermano:
Disculpa por no tener el valor de hablarte a la cara. Pero me marcho. No es porque no te quiera, no es porque no esté agradecida de la vida, porque lo estoy... de haberte encontrado.
Dale las gracias a Hermione y a Remus. No te preocupes por mí, Thomas Ghaunt está muerto. Me persiguió en la fiesta, Harry me salvó. No te daré detalles, pero nos deshicimos de él.
Puedes vivir en paz que el hombre que mató a nuestros padres ha desaparecido para siempre. Y Hermione, la leyenda gitana era cierta.
No me odies, no me busques y por el amor de todo lo que quieres no entregues ni a Sirius ni a Harry a la policía. Estaré en contacto porque ahora tengo un hogar al cual volver.
Soy una gitana, no puedo vivir entre cuatro paredes y no puedo servir a otros si no me interesan. Mi vida es el aire y pertenezco a lo que hay allá afuera.
Me alegro de haberte encontrado, agrádesele a Harry y Sirius por eso. Ellos son los héroes. Nadie me ha obligad a nada. Amo a Harry como nunca amé a nadie, y lo elijo a él. Sé que con el tiempo aprenderás tú también a quererlo.
Y dile a Hermione que se ve hermosa cuando sus ojos brillan. Los gitanos sabemos de eso, que siga a la luna y entenderá.
Te quiero hermano.
Siempre seré tu hermana.
Buena suerte.
Ginny."
5 AÑOS DESPUËS
Ron leyó la carta nuevamente. La había guardado durante todo ese tiempo y cada vez que se sentía ansioso la buscaba para recordarse a sí mismo que ella se lo había prometido. Volvería si era necesario.
Dentro de la cajita donde aguardaba la carta, había muchas otras acompañadas de diversas postales de todos los lugares que Harry y Ginny habían visitado, además de un examen en turco que Remus tuvo que traducir y que diagnosticaba su inesperado embarazo.
Ese día lloró, en algún momento quiso matar a Harry, sin embargo, al llegar la noche ya lo había superado.
La casa de sus padres, a las afueras de las grandes ciudades, poseía un jardín que con el tiempo se había llenado de flores y árboles frutales.
Miró por la ventana de su habitación y vio a Remus y Sirius junto a Hermione, que perseguía a tres niños pequeños. Ron sonrió y la luz alcanzó sus ojos.
Había un pequeño niño pelirrojo que apenas se sostenía con sus dos piernitas y una niña mayor de abundante cabello que lo ayudaba a caminar. Miró la carta nuevamente y sonrió.
Ginny sabía que Hermione había quedado embarazada. Mágicamente, en algún momento de sus encuentros en París, su mujer había engendrado un bebé que más adelante se convertiría en Rose. Sin embargo, a pesar de tener la descendencia que había deseado, había dejado el Ducado, porque todos habían tenido la razón... menos él.
Ser Duque había terminado con la vida de su familia, y poco a poco, lo estaba matando también a él.
Recuperar esa casa de campo fue lo mejor que le sucedió en años. Contempló a la distancia el jardín y sonrió al ver otro niño del mismo tamaño que su pequeño Hugo, un muchachito de cabello castaño llamado Ted, el hijo pequeño de Remus, fruto de una repentina relación con una mujer de cabello azul llamada Nymphadora, una mujer que no tuvo ojos para Sirius; a pesar de que éste le insistió un centenar de veces por una cita, finalmente ella se rindió por su padrino. Sin embargo, el hombre que solía tener fama de ladrón, pendenciero y farsante, había cambiado sus costumbres para convertirse en el nuevo jefe del Scotland Yard gracias a sus aportes con la captura de los Malfoy y la caída de Riddle.
Ron nunca comprendió bien la muerte de ese sujeto, pero agradeció que jamás volviera a aparecer.
Sus ojos volvieron a las últimas cartas de ese año. Ginny y Harry estaban viviendo en la India, se habían radicado ahí después que ella se enterara de su segundo embarazo a inicios de Enero, prefirieron no seguir viajando hasta que naciera el bebé.
Observó la fotografía adjunta tras la carta, de ella y un niño pequeño sobre un gran elefante y sonrió. Ese muchacho era la viva imagen de su padre.
De repente, escuchó gritos, miró asustado por la ventana y descubrió que todos corrían en dirección al jardín delantero. Preocupado, guardó las cartas en la caja y salió a averiguar qué ocurría.
Cuando llegó al portón principal encontró a su mujer saludando con euforia a unas personas. Su corazón se detuvo cuando los vio.
En el umbral de la puerta estaban ellos. Él, tal vez más alto y menos muchacho de lo que recordaba. Una barba de varios días cubría su barbilla y el cabello lo llevaba más largo. Aquellos lentes que nunca entendió por qué eran redondos seguían en su cara cubriendo aquellos ojos verdes. Sin embargo, su entusiasmo se vio multiplicado cuando notó que en los brazos de él había un pequeño bulto. Sus ojos recorrieron la escena hasta dar con ella, su hermana pequeña, que de niña ya no quedaba nada. Aquella heredera perdida había cambiado los últimos años: Su larga cabellera había mutado a una melena corta hasta los hombros y vestía un sari indio de colores verdes destellantes. Hermione, después de haber saludado a los adultos, estaba agachada en el suelo presentándole a Rose el niño recién llegado que se escondía detrás de la falda de su madre.
—Anda mi amor… saluda… es tu prima —dijo Ginny, pero sus ojos se elevaron desde su hijo hasta Ron, que aún observaba la escena sin decir nada.
Al saberse descubierto se acercó lentamente y sonrió con timidez.
—Volviste…—dijo, escuchándose a sí mismo con una voz más ronca de lo habitual.
—Volvimos —dijo ella con lágrimas en los ojos. Se veía diferente, más luminosa, más mujer.
Harry se hizo a un lado y se acercó a Ron sonriendo de una manera no propia del mismo muchacho que conoció en la clínica.
—Ronald…—dijo alargando un brazo, con cuidado de no descuidar al pequeño bulto que descansaba en el otro.
Ron cogió la mano de su cuñado y la apretó con un asentimiento de cabeza, luego miró al bebé.
—Es…
—También es niño —dijo Ginny sonriente—. Este de aquí es James —dijo revelando al niño tras sus piernas— y ese pequeño es mi Albus. Parece que mi destino es estar rodeada de hombres, aunque creo que aún me queda una luna por delante, ¡Oh! —exclamó mirando a Harry—. Me gusta ese nombre si es niña… Luna.
Harry frunció la nariz.
—¿Te parece que lo discutamos en un futuro lejano? —dijo señalando al bebé—. Tiene dos semanas y ya quieres tener otro.
Ella rió y le sacó la lengua.
—No lo digo yo, lo dice la luna.
Harry rodó los ojos. Ron los miraba de uno a otro. Cuando descubrió a James tras su madre, se acuclilló para verlo mejor.
—Hola James, ¿cómo estás? —saludó, el niño levantó los hombros avergonzado—. Soy tu tío…—dijo sonriente.
Rose pasó justo por el lado de ellos en ese momento y sin que el niño se lo esperara ella lo tomó por el brazo.
—Vamos, te mostraré los animales que tenemos en casa —dijo entusiasmada. El niño se dejó arrastrar y luego con un poco más de valentía corrió tras ella, animado.
—Es todo un Potter —dijo Ginny moviendo la cabeza—. Ve una chica linda y sale corriendo tras ella.
—¡Ey!
—Sabes que es así cariño —dijo guiñándole un ojo. Harry rió.
Ron se levantó del suelo con cierta incomodidad. Se rascó la cabeza sin mirarlos.
—¿Por cuánto vienen?
Ella sonrió.
—Para siempre —dijo soltando aire. Atrás de ellos Hermione soltó un gritito. Ron los miró de uno a otro.
—¿Cómo dices?
—Nos venimos a quedar, Harry encontró trabajo en Londres y yo, me dedicaré a diseñar vestidos. Creo que ya recorrimos suficiente del mundo. Me gustaría que el próximo viaje fuera contigo.
A Ron se le llenaron los ojos de lágrimas, y aunque en un principio le costó demostrar sus emociones, dejó que estas se liberaran y abrazó a Ginny con fuerza.
—¡No sabes hace cuanto que quería hacer esto! —lloró.
Hermione sollozó, Remus y Sirius sonrieron.
—Creo que necesito ponerme al día —dijo éste último abrazando a Harry, tratando deliberadamente de romper el momento de ternura—.Así que cuéntenme, ¿cómo sucedió esto por segunda vez? —dijo señalando al bebé dormido, Harry rió y le entregó el bebé a Ron que acababa de soltar a Ginny.
—Invítame una copa, y hablamos —bromeó. Ron observó al niño en sus brazos, pequeño y con una mota negra en el cabello. Frunció el ceño con frustración.
—¡Mis dos sobrinos tienen el cabello negro!
Ginny rodó los ojos.
—Te aseguro que la tercera será pelirroja.
—¡No tienes cómo saber eso! —exclamó Harry desde el bar a un costado del comedor, ella rió y le guiñó un ojo a Hermione.
—Cinco años y todavía no entiende que las gitanas somos brujas —y se acercó a su oído—. Por cierto, me va a obligar a ponerle el nombre de su madre.
Ambas rieron y salieron al jardín para ver a los niños, Remus se unió a Harry y a Sirius, y Ron… contempló de lejos a su familia. Una familia que se inició porque dos ladrones querían salvar su pellejo de la mafia parisina.
—Tal vez la vida si tiene algo de magia, después de todo.
FIN
Y este es el final, final.
Agradezco muchísimo a todos los que me leyeron y me apoyaron en este viaje de la gitana y el ladrón que duró dos años.
No sé si se dieron cuenta, pero Luna si estuvo presente en la historia, tal vez no como ella mima, pero sí como la guardiana de los lobos y la guía de concepción de Ginny.
Hay mucha información inventada y otra real. Las ciudades, viajes y construcciones son reales.
En fin, gracias a todos por apoyar esta historia, y no sé si volveré a escribir otro fanfic, tengo en mente varias historias que me gustaría contar pero no sé con qué fandom.
Por lo demás, estoy trabajando en mi libro y por mucho que me guste escribir fanfics, me quita tempo para dedicarme a mi propia historia. Me gusta dejar los fics publicados y completos antes de empezar un nuevo proyecto, y no puedo hacerlo si tengo demasiadas cosas en mente. De todos modos pueden enterarse de cualquier avance o novedad si me siguen por twitter o facebook. Los links están en mi perfil.
Nuevamente gracias a todos, y espero que nos leamos pronto.
Kate.-
