Drink Me
En una sala de fiestas a las afueras de Mystic Falls había una celebración de las Familias Fundadoras esa noche. Eso explicaba que Damon llevara un traje de chaqueta y estuviera "tranquilamente" en una fiesta mientras un montón de vampiros hechizados por Kai le perseguían para matarlo y capturar a Jo. Jeremy parecía pensar lo mismo, igual que Matt, Tyler, Elena, Caroline y Stefan. Pero como les había insistido Caroline, no era un buen momento para ausentarse de esas reuniones, así que todos habían acudido, aunque estaban haciendo turnos para vigilar que todo iba bien. Mientras unos cumplían dentro, otros vigilaban fuera.
Sonaba una música de piano al tiempo que Blair Fell cogía una copa de champán de una gran mesa de madera, a juego con el resto del mobiliario de la estancia, y proponía un brindis. Damon suspiró y sonrió irónico. Esperaba que de un momento a otro los vampiros que Kai les enviara irrumpieran cerca del edificio. Volvió a mirar su teléfono móvil ignorando la celebración que tenía lugar delante suya. Stefan estaba haciendo guardia con Elena (porque, como era de esperar, Caroline se negaba a quedarse a solas con Stefan), y le avisaría en cuanto algo sospechoso ocurriera, de forma que Caroline y él saldrían al instante de la fiesta hacia allá. Y en cuanto Damon volvió a guardar el móvil en el bolsillo, su teléfono vibró.
Violet, apostada en una esquina de la sala de fiestas para que el vampiro no la viera, no dejaba de observarle. Él estaba junto a la puerta y no dejaba de mirar por las ventanas. Era obvio que algo ocurría, pero sus sospechas se confirmaron cuando, en medio del brindis, él salió corriendo de la sala seguido por una chica rubia. Vi sintió un impulso irrefrenable de seguirlos, con precaución, por supuesto, no era ninguna suicida. Sin embargo, su prima Blair continuaba pronunciando un fantástico y maravillosamente aburrido discurso y hasta que no acabara nadie podría moverse de allí. Violet miró de reojo por la ventana, lo justo para que su prima Blair no se percatara, pero lo suficiente para ver a la chica rubia que había salido de la fiesta con su vampiro, corriendo detrás de un hombre. Su prima parecía no tener intención de terminar su discurso y Vi hizo un amago de abrir la puerta de salida, lo que le valió una mirada fulminante de su prima. Soltó el pomo de la puerta, alzó su copa hacia Blair y sonrió, a pesar de no poder soportar las ganas de salir de ahí a descubrir qué era lo que estaba pasando. Así pasó dos minutos eternos, esperando que aquella formalidad terminara para poder salir corriendo de ahí.
—… y por eso es un orgullo formar parte de las familias Fundadoras de Mystic Falls.
En cuanto Violet escuchó la última palabra del discurso, dejó su copa en el primer sitio que encontró y salió corriendo de la sala de fiestas. Pero en cuanto salió fuera se sintió una imbécil: cuando empezaba a anochecer, ella totalmente sola, llevando un vestido largo de fiesta azul Klein, estaba en medio de la carretera, persiguiendo a un vampiro. Era completamente ridículo. Suspiró. Decidió que volvería a la fiesta, se soltaría más el pelo para cubrir el apósito que llevaba en el cuello, cogería su copa de champán y se iría a bailar con su prima Valerie. Fin del asunto vampírico. Se dio la vuelta dispuesta a volver a la celebración, y justo en ese momento escuchó un alarido no muy lejos de allí. Se quedó quieta y escuchó un fuerte golpe proveniente del mismo sitio, así es que salió corriendo hacia allá.
Damon había luchado contra los vampiros que Kai les había enviado, casualmente hacía días que no veían a Liv, así que era obvio de dónde había robado la magia. Sólo de esa forma se explicaba cómo el muy cabrón había conseguido tal número de vampiros poderosos y fuertes. También estaba el hecho de que ellos sólo eran cuatro, hasta entonces les había bastado, porque tenían al hombre lobo y a la brujita, pero Tyler ya era inútil y Bon Bon no estaba. Así que estaban recibiendo una buena paliza. Elena estaba luchando contra una vampiresa, y había sufrido varias heridas que tardaban en curar. Hacía tiempo que apenas bebían sangre y lo notaban, esos vampiros debían ser de fuera de Mystic Falls. Puto Kai. Stefan a su vez luchaba contra dos vampiros y Caroline había salido en persecución de otro que pensaba conseguir refuerzos. Mientras él, Damon, se enfrentaba a otros dos. Estuvo a punto de partirle el cuello a uno, y dándose por ganador antes de tiempo le gritó a Stefan tomándoselo como un juego:
—¡Otro! ¡Llevo dos!
Y según alardeaba de ello, el segundo vampiro con el que se enfrentaba, le clavó una estaca en el estómago. Desde ahí todo pasó muy rápido, notaba cómo la estaca lo debilitaba y le deshacía por dentro, cayó de rodillas al suelo y cuando se llevó las manos a la estaca para sacársela y continuar luchando, sus dedos empezaron a deshacerse. ¡Joder! Estaba impregnada en verbena y no había manera de que él mismo pudiera sacársela así. En ese momento, desde el suelo pudo ver cómo llegaba Enzo para ayudarlos, y por una vez fue bienvenido. Sin embargo no fue lo suficientemente rápido para impedir que el vampiro al que casi mata, volcara una gran cantidad de verbena sobre el cuerpo de Damon. Sentía cómo su carne se deshacía y sus alaridos de dolor hicieron que Stefan persiguiera al vampiro atacante, quitándoselo de encima, al tiempo que Enzo embestía al otro, estampándolo contra el suelo y cortándole la cabeza.
En cuanto Violet llegó al lugar de donde provenían los gritos contuvo la respiración. Varios vampiros (a juzgar por la velocidad con la que se movían) luchaban entre ellos, y en el suelo había cuatro cuerpos sin vida. En cuanto se fijó bien se dio cuenta de que uno de esos cuerpos era el de su vampiro, y que estaba vivo, al menos por el momento. Su piel, cubierta por un líquido, explotaba en burbujas y su carne se consumía como si aquel líquido fuera ácido. Se quedó petrificada. ¿Qué se suponía que…? Miró fijamente al vampiro y vio que además tenía clavada una estaca en el estómago. Debía ayudarle, pero entonces él sabría que ella había fingido. No importa, Violet, no le puedes dejar morir. Se dijo a sí misma.
Se acercó a él y se arrodilló a su lado. Por ahora nadie más había advertido que ella estaba ahí, gracias a Dios el cuerpo de aquel vampiro estaba bastante retirado del resto de la pelea. En cuanto se acercó a él, el vampiro la miró fijamente, pero no dijo nada, porque sentía tal dolor que ya no podía ni gritar.
—Tranquilo —le susurró calmante.
Violet miró a su alrededor para que ninguno de los demás seres la viera, colocó con esfuerzo la cabeza del vampiro sobre su vestido y, volviendo a vigilar, le colocó en la boca su muñeca (la que no tenía la pulsera de verbena), para que bebiera de ella. Lo justo para recuperarse, por supuesto. No pasaron dos segundos hasta que Violet sintió los colmillos clavarse en su muñeca y, aguantando el dolor, vio cómo el cuerpo se recomponía rápidamente.
Damon sintió que su cuerpo se recuperaba por completo, y dando el último sorbo de sangre, se arrancó la estaca del estómago. Un momento… Volvió la vista hacia la chica y la agarró por la muñeca para que no huyera, porque ambos sabían lo que él estaba pensando. Sólo había una forma de probarlo.
—Atraviésate la mano con esta estaca –le ordenó con voz grave mirándola fijamente a los ojos, intentando la compulsión.
Mierda. No se movió. No pensaba hacer eso para encubrir su secreto. Prefería enfrentarse a las consecuencias de que él supiera la verdad. Y Violet esperaba que ese vampiro fuera benévolo y no la entregara a los demás, o le matara él mismo. Instintivamente ocultó la mano en la que llevaba la pulsera detrás de su espalda.
Damon se levantó y tiró de ella. Su sangre no sabía a verbena así que debía llevarla en algún lugar, pero no vio nada. Si decía algo… No, no iba a perder la calma por una simple humana. La asustaría lo suficiente para quitarle las ganas de hablar.
—Muy bien, guapa —comenzó a susurrar amenazante— no tengo ni idea de cómo sabías esto, pero acuérdate de cuando te mordí por primera vez —susurró aún más cerca de ella, y Violet quiso salir corriendo por el terror. Damon sonrió de medio lado—. Bien, veo que te acuerdas. Pues también te acordarás de que paré de beber cuando los latidos de tu débil e insignificante corazoncito disminuyeron. Si dices algo de esto te morderé otra vez, y créeme: esta vez no pararé.
—Pero tú… —susurró incrédula Violet. Se soltó de su amarre con violencia y se alejó de él—. Si hubiera querido contarlo, ¿no crees que no te habría ayudado? —rechistó andando hacia la carretera, yéndose de allí—. ¡Gilipollas!
Damon podría haber esperado cualquier réplica, cualquiera menos que esa chica le insultara ofendida. Y la confusión hizo que no la persiguiera ni hiciera nada, sino que sólo la mirara irse.
Violet estaba temblando, de miedo pero también de rabia; muy bien, entendía que no quisiera que nadie supiera qué era en realidad pero odiaba que con su mierda de comportamiento estuviera dando la razón a todo lo que su familia decía de los vampiros. Porque desde que se enteró, ella siempre había tenido la esperanza de que no fuera verdad. Además, ¿por qué le decía eso a ella si le había ayudado? Empezó a alejarse de él por donde había venido, cuanto más cerca de la fiesta de las Familias Fundadoras estuviera, menos posibilidades de acabar muerta. De pronto sintió cómo un cuerpo impactaba contra ella, con una fuerza sobrehumana, al tiempo que sentía su tibia partirse por la mitad y algo que atravesaba nuevamente su muñeca. De repente escuchó algo partirse, como una rama enorme, y lo que la sostenía por la muñeca la soltó. Al segundo siguiente, y justo antes de que ella se abriera la cabeza contra el asfalto, alguien la cogió en brazos. Tenía la vista nublada y no podía ver, sentía su cuerpo lacio y sin fuerza, y tenía mucho frío. Pero pudo oír un eco de la voz de su vampiro:
—Aguanta.
Violet cerró los ojos.
