Me tomó un poco de más rato subir este capítulo porque... muchas cosas esta semana. Y no sabía como quería integrar otra parte de la narración.
I
Tras abrir el paquete, no pudo menos que rehusarse a la siguiente parte de su aprendizaje. Eso ya era el colmo.
-Ni loco haría esto, Bodoque- se quejó Mario Hugo.
Su maestro tiró el cigarro por la baranda. Le miró fijo, obligándole a guardarse sus quejas.
-Escucha bien, niño. Hay alguien que deliberadamente está mandando todos esos ataques a Titirilquén por alguna razón. El plan es muy sencillo. Sólo necesito que pongas un poco de atención en lo que haces.
-Pero no pienso vestirme así- rezongó de nuevo.
-Si vuelven a atacar los forajidos, haré que toda la atención vaya hacia las bailarinas. Van a querer llevarse a una. ¿Vas a dejar que sea tu querida Patana? ¿Que se pierda toda información para mantenerla segura por el resto de sus días?
Huachimingo le guiñó el ojo.
-Le vas a poder sacar toda la información que quieras.
II
-Hola, mi nombre es Tootsie.
La recién llegada al grupo de las bailarinas era una chica levemente bajita, de profusos rizos castaños. Sonreía, bastante incómoda. Y parecía a poco de caerse en sus taconcitos.
-Bienvenida, guashita.- le saludó Rosario, pasándola entre el corro de las chicas, donde quedó de frente a la más chica. Tuvo que girar la cabeza para ocultar que se estaba poniendo roja-. ¿Pero qué te pasa, shiquilla, que estás tan roja?
-El clima. Me afecta mucho el calor.- comenzó a abanicarse-. Pero no se preocupen.
-Bueno, de mientras, Patanita será tu compañera, para que vayas aprendiendo los bailes.
Ella le sonrió y le tomó la mano.
-Vamos a ser buenas amigas.
Pasó así como una semana. En las mañanas y tardes se le desaparecía un rato a Rosario y se iba a ayudarle a Juanín y a Juan Carlos, para no perder su lugar de hospedaje ni otras lecciones. El resto del día lo pasaba aprendiendo los bailes o paseando con Patana. Y con las ocasionales irrupciones del mismo sujeto anaranjado.
-Bueno, te noto un poco distraída ¿Qué te pasa?- le preguntó un buen día su amiga, amigo, cosa...
-Ay, Tootsie, debo confesarte algo. Estoy enamorada.
-¡Cuéntame, cuéntame quién es!
Ella se sonrojó.
-Lo he visto solo una vez. Pero aún así no dejo de pensar en él. Fue muy valiente por salvarme de aquellos malvados forajidos. Y quiero ayudar a otros, quizá así lo encuentre de nuevo.
-Que linda. Bueno, yo debo irme, tengo algunas compras que hacer. ¿Tú vas a ir a La mano del títere, verdad? Allá nos vemos.
III
Ni tardo ni perezoso, el aprendiz de héroe corrió, se quitó las enaguas, se volvió a vestir y se puso a limpiar la barra, a donde llegó su adorada. Pidió jugo.
Pasaron algunos minutos en silencio, cuando finalmente Patana le habló.
-¿No eres tú el nuevo aquí? ¿Cómo dijiste que te llamabas?
El pobre mesero se quedó helado al oír eso.
-Mario Hugo- replicó, bastante dolido.
-Ah, es que siempre se me olvida tu nombre. Te vi cuando quisiste ayudarle a la gran justiciera... La sombra.
Las puertas del lugar se abrieron.
-Amables pishones ¿Alguien que quiera comprar mi nuevo invento, shicle de shoclo?
Juanín le miró algo confundido.
-¿Y usted quién es?
-Soy Guaripolo, el vaquero favorito de los niños de Titirilquén. Y vengo a avisarles que ya llegó el poni exprés.
Un sujeto entró volando por la ventana, tras haber sido lanzado por su caballo. Tenía un afro incontrolable y, a pesar del golpe, seguía cantando.
-Oh, es Freddy Espuela.- comentó Tulio, quien también iba llegando a la taberna.
-Sí. Y dicen que no duerme.- añadió su sobrina.
-Vengo a anunciarles, amigos, la nueva recompensa por el malvado Tio Pelado.-sacó el cartel y se lo entregó a Tulio. Era una cantidad bastante considerable-. Espero que esta vez usted lo atrape.
El alguacil comenzó a temblar ante la simple idea de un enfrentamiento con alguien. Mientras su sobrina intentaba darle ánimos, Huachimingo hacía lo mismo con su amigo. Aunque dar ánimos mientras intentaba comprimirle las tripas en un corsé quizá no sea la mejor forma.
-Tengo un plan para que logres, ahora sí, llamar su atención. Sólo necesitas volver a aparecer como el vaquero misterioso.
-Pues ahora tengo menos oportunidad. Ve como la trae ese pelafustán.- señaló el ahora Tootsie, antes de salir del cuarto. El tal Guaripolo no tenía empacho en ignorar la exacta ubicación de los globos oculares de Patana, cosa que ignoraba, por lo bastante distraída que estaba con la conversación. Se dio cuenta de que el anaranjado le volteó a ver apenas salió del cuarto donde se había estado cambiando y le hacía señas, francamente interesado en él, ella, cosa. Huachimingo lo arrastró de vuelta al cuarto.
-¿Harías lo que fuera por Patana, no?- ante el asentimiento enérgico de su amigo, continuó-. Bien. Ayer mi primo quinto por parte de un tío tercero, hijo de mi prima abuela, me avisó que hoy vendrían unos forajidos ¡Te juro que es verdad! Así que tengo un plan. Sólo espero que Bodoque no se enoje por alterar su idea.
A pesar del poco tiempo conociendo al indígena, Mario Hugo ya estaba enterado de la mitomanía de este. Así que tuvo que atribuir a pura suerte el hecho de que, en efecto, a los pocos minutos iniciara una balacera.
-¿Y Tootsie? Dijo que me vería aquí- preguntó angustiada la pájara verde, corriendo a alcanzar o su disfraz de justiciera o a su amiga. La Tootsie no tardó en salir. Tomó de la mano a la chica y ambas comenzaron a correr, buscando un lugar seguro. Pero los forajidos les dieron alcance, dejándolas arrinconadas, sin que nadie pudiera prestarles auxilio.
-Oh no. Por favor, llévenme a mí.- habló. Su voz sonaba algo extraña, quizá por el miedo del ataque. Un poco chillona, más que aguda.
-¡Pero Tootsie! ¡Vienen por mí!
La nueva tomó de las manos a su amiga, sin verla a los ojos.
-Lo sé. Pero prefiero ser yo a tí. Sólo te pido un favor, Patana, mi amiga.
-¿Cuál?
-Si no regreso, por favor, cuida mucho de Mario Hugo. Es tan bueno, inteligente y simpático. Y guapo...
-...Pero si es más bajito que yo- comentó, por lo bajo.- Incluso sin tacones.
-¡Tú cuídalo!- le ordenó, un poco más enérgica, mientras los forajidos literalmente la arrastraban lejos del saloon.- ¡Adiós, amiga, adiós!
Bodoque se quedó un poco sorprendido al ver como su aprendiz travestido se dejaba capturar tan dócilmente. Miró con más atención, antes de añadir, para sí mismo.
-Al final resultó más inteligente de lo que pensé.
-Fue muy valiente Mario Hug... Tootsie, por dejarse capturar en lugar de mi sobrina- exclamó Tulio, acercándose a su amigo.
-Bien, Patana ¿No quieres ir a salvar a tu amiga?- le preguntó el cazarecompensas, luego de entender el plan de su pupilo-. Agarra tu peacemaker y andando.
Notas:
1- Fue idea de una amiga que Freddy Turbina fuera el del poni exprés. Bueno, en general todo del capítulo. Aunque a última hora tuve un plot twist.
