Ya sé. Me tomó mucho. Pero prometo que a partir de ahora agarra forma. Y tenía que festejar que ya tengo mi preciooooooosoooooooo
Por cierto, hay un eastern egg de otro fanfic.
I
-Tío Juan Carlos ¿No tienes un caballo más... rápido?
Llevaban más o menos una hora bajo el desierto, tratando de dar alcance a los bandidos y a la pobre secuestrada. El héroe resopló, molesto.
-Tormenta China es un caballo fiel, jamás me dejaría.
-...Porque si lo hace, no tardarías mucho en alcanzarla- murmuró entre dientes la joven.- ¡Pero tan solo piensa en lo que puede ya haberle pasado a Tootsie! ¡Debe de estar muy asustada y quien sabe qué intenciones tengan esos pelafustanes!
-¿Qué tanto? Llegaremos cuando tengamos que llegar.
A las vías del tren se podía ver al conjunto delictivo. Tootise amarrada a ellas, lloriqueando.
-¡Ay no, por favor, se me va a salir todo el algodón si me pasa el tren por encima! ¡Y mi algodón no es muy común... no miento!
Si bien el primer instinto de La Sombra era correr a enfrentarse a los malos, el conejo rojo la detuvo por los hombros, analizando la situación. A pesar de los escandalosos relinchos de la yegua, seguían estando inadvertidos.
-¿Seguro que nos van a pagar bien por esto? No creo que debamos hacer algo tan cruel con una chica inocente- preguntó uno de ellos, demasiado genérico para ser recordado.
-¡Todo con tal de tener el dinero, buajaja!- se rió otro, que era un cerdo. Literalmente, un cerdo.- ¡Podremos comprarnos un lodazal decente!
Entonces, a lo lejos, se proyecto una sombra, como una extraña promesa. No precisamente una promesa de que no se saldrían con la suya, pero por lo menos el hecho de no reconocerla como sombra aliada les quitaba un poco la seguridad.
Y cuando digo sombra no me refiero a Patana sino a... olvídenlo. La narradora está confundida y creo que hizo auto spoiler. El caso es que apareció alguien más, alguien que con su muy escasa presencia le hizo saber a Tootsie que su valioso algodón permanecería en su lugar.
-¿Vienes a ayudar o eres enemigo?- preguntó el estafador más rápido del Oeste, Demetrio Sórdido.
Muy seguro de sí mismo, escupió una paja que sostenía en la boca. Se ladeó el sombrero.
-Hoy van a conocer a su Dios, pero no en la Iglesia, bandidos.- sentenció el Vaquero Misterioso. Pero al darse cuenta cuan más altos eran que él, comenzó a temblar-... ppppporrrrrrque viene a Titi titi titi... Tititirilquén.
Tootsie se golpeó la frente. De pronto se sintió alzada por los aires y para su horror descubrió que, quien aprovechó el momento para salvar a la doncella en peligro, era ni más ni menos que ¡Guaripolo!
-¡Guaaaa, preciosa, yo he venido en tu auxilio!
-¡Ay mamá, prefiero perder pelusa a pelusa!- intentó que la dejaran en el piso, sin éxito. Solo veía más y más cerca la cara del ambiguo personaje.
También habían bajado a pelear La Sombra y Bodoque.
-¡Oigan, son seis contra uno, no es justo!- habló Patana, llevando la mano a la peacemaker. Miró a Bodoque- ¿No debimos de traer al Tío Tulio?
-No hay tiempo de enviar por ayuda y fiar en el alguacil, es como querer que un jabalí dé leche.- fue su respuesta. Todos se voltearon a ver confundidos, por lo cual el vaquero se vio obligado a traducirles del "vaquero lacónico" a "español titirilquense"- Lo que quiero decir es que es causa perdida esperar que Tulio haga algo.
Tras un largo "aaaah" por parte de todos, el enfrentamiento comenzó. Unos cuantos intercambios de manotazos y algunas balas de goma después, los bandidos escaparon. El único herido, con una bala de chupón pegada al brazo, era el Vaquero Misterioso, quien se había puesto entre un tiro que iba dirigido a la sobrina del alguacil. Patana habia respondido a eso lanzando otro manotazo que impactó a uno de los malandros contra un cactus.
-¡Volveremos y entonces nuestra venganza será terrible!- gritó alguno de ellos.
-¡Rápido, que está perdiendo mucho hilo, tenemos que llevarlo a coser! ¡Por favor resiste!
Mientras perdía el conocimiento, sintió sobre su frente algo demasiado cálido para ser cierto.
Un beso.
II
-¡Ay, ya deja de ser tan dramático y despierta, tarado!
Cuando Mario Hugo abrió los ojos, en la buhardilla de Bodoque, tuvo que evitar reírse al ver a Huachimingo, aún maquillado pero sin la peluca. Lentamente comenzó a sentarse en la cama. Miró su cuerpo recién cosido y sonrió, sonrojado, al recordar la cara de preocupación de Patana, al verlo herido. Lo que sea que pueda llamarse herido cuando te cae una bala de chupón.
-Ojalá recordara mejor ese beso- suspiró.
-Uf. A tí te fue bien- Huachimingo se abrazó a sí mismo. Un tic se le hizo en el ojo-. ¿Pero a mí? ¡Ese tipo naranja necesita de un cepillo de dientes, te juro que es verdad! Fue una idea horrible el haber cambiado de lugares sólo para darte tus cinco minutos de heroísmo.- comenzó a chasquear los dedos al ver la cara de su amigo-. ¡Tierra llamando a Mario Hugo!
El mentor de este solo miraba, sin decir nada, hacia el ocaso.
-Nos espera una fiesta mañana a la noche. Espero que puedas bajar, niño.- habló el conejo, antes de abandonar el cuarto.
III
-Eh ¡Hola!- la saludó tímidamente, tropezando con un niño que, al instante, comenzó a lloriqear por el globito que accidentalmente había soltado. Patana tenía de nuevo su bonito vestido rosa. Le miró con cierta indiferencia, no exenta de extrañeza. Comprendió que de nuevo se había olvidado de quién era.- Soy Mario Hugo, el que casi siempre te trae una colada...
-Ah sí- desvió su mirada, antes de irse a saludar a más gente que iba llegando. Huachimingo se acercó a su amigo.
-Tal vez debería de aprender a vivir como si no existiera.- suspiró, triste.
-Tal vez Mario Hugo no exista para ella pero... ¡Tengo un plan! ¡Bodoque, te necesitamos!- al ver que este solo les respondía agitando la mano, tuvieron que negociar.- Y te perdonamos lo que nos debes por andar apostando.
A unos metros de ahí, se escuchaban los reclamos de Cindy a Tulio.
-¡Pero es que si no haces nada TÚ no van a dejar de venir, corachón de mi corachon...chito!- le explicó, preocupada, tomando con ternura las manos de su esposo entre sus manos.
-¿Y qué tal si me disparan y me matan o si me disparan matándome? ¡No sé qué haría yo sin mí!
La ardillita, molesta, le soltó las manos y salió de ahí, dando zancadas largas. Patana era regañada, luego de eso, por su tío, a pesar de que los dos sabían, bien en el fondo, que él difícilmente haría algo riesgoso. Por otro lado, el trío del póquer no dejaba de corregir a Balón sobre qué juego estaban jugando realmente, aunque a esas alturas ni siquiera ellos lo supieran. Juanín no dejaba de correr por todos lados con las ramitas saladas que iban saliendo y que Tulio no dejaba de devorar. Y el niño seguía lloriqueando hasta que una mano se posó en su hombro. En la otra estaba el globito perdido.
-¡Mi globito! ¡Y lo trae el señor Vaquero Misterioso!- comenzó a canturrear, feliz. Todos en el bar voltearon a verlo. Seguro de sí, Mario Hugo subió al escenario.
-Quiero cantarle esto, si su tío me perdona, a una pajarita verde preciosa. Bodoque, Policarpo, por favor.
El tío frunció la boca y todas las demás bailarinas, salvo Patana, comenzaban a caer desvanecidas ante el gesto tan galán.
Canto al pie de tu ventana
Pa' que sepas que te quiero
Tú a mí no me quieres nada
Pero yo por tí me muero
Dicen que ando muy errado
Que despierte de mis sueños
Pero se han equivocado
Porque yo he de ser tu dueño.
¿Qué voy a hacer si de veras te quiero?
Ya te adoré y olvidarte no puedo
IV
Mientras la improvisada escena musical se llevaba a cabo, en un callejón sórdido, al lado del bar, un peligroso y sombrío criminal aparecía en la sombra. Vestía de cuero negro y tenía una mirada tan intimidante, que podría hacer llorar incluso a los títeres sin ojos.
-Es un cobarde. Nunca dará la cara ni la vida por nadie- se explayó el Tío Pelado.
-Ja. Luego de lo que pasará mañana, lograremos por fin terminar con la dinastía de los Triviño en este condado.- habló el desconocido.- Créanme. Ese niño que juega a ser héroe no será impedimento para nuestros planes. Quizá su amigo, la niña y su mentor. Pero él no.
-Lo que debo admitir es que canta mejor de lo que dispara- dijo el cerdo, que estaba más atento al concierto que a la charla. Todos los demás asintieron.
-¿Entonces qué? ¿Aceptan o no este último trabajo?- preguntó el jefe.
-Todo sea por un puñado de dinero.- respondió la única mujer del grupo. No era mucho más grande que Patana, pero su rasgo menos distintivo era el pelo rosa. El más, su heterocromía.- Y por mi Juanín.
V
Patana y el vaquero misterioso, tras haberle pedido a Policarpo que siguiera animando la velada, habían salido a dar una caminata. La luna llena los iluminaba, muy apenas.
-Estaba muy preocupada por tí. Perdón por no haberte ido a visitar, es que tenía muchos encargos- se disculpó ella.
-Tranquila, muñeca. Es muy difícil que me maten, porque tengo seis vidas.
-Pensé que eras un chihuahua, no un gato.
Levantó un dedo, tratando de defender su argumento, pero no pudo.
-Eso no importa ahora. Sólo que estamos los dos aquí. Y hay algo que yo quisiera decirte.
-Y yo algo que quisiera hacer, pero como estaba mi tío Juan Carlos, no pude hacerlo.- la pajarita se sonrojó al decir eso. Los ojos de Mario Hugo comenzaron a brillar, ilusionados, al ver como se acercaban poco a poco, sin prisa. Pero no podía evitar temblar y se le empezaban a acabar las fuerzas para mantenerse en puntillas y poder completar el beso. Un poquito más, un poquito más.
-¡Uy, lamentamos interrumpir a los pololos! ¡Buajajaja!
Un grito perdido en la noche alertó a todo el pueblo. De hecho dos.
-¿Y Juanín?- preguntó Tulio- ¡YA PASARON DIEZ MINUTOS DESDE LA ÚLTIMA VEZ QUE ME TRAJO UN PLATO DE RAMITAS SALADAS!
...Que sean tres.
Notas:
1- La frase de "Hoy van a conocer a su Dios" viene de la película "La conquista del Oeste". La de "no hay tiempo de enviar por ayuda" es de "La venganza del Muerto". Y la de "debería aprender a vivir como si no existiera" es paráfrasis de "una vez en el oeste". Y finalmente, la frase de Cachirula es por la película "Un puñado de dólares"
2- La canción que Mario HUg... el Vaquero misterioso canta es la serenata huasteca.
3- El título es una frase de Clint Eastwood.
¿Qué pasará, qué misterio habrá?
