Disclaimer: Candy Candy no me pertenece, (tal vez cuando sea tan rica como mi rubio hermoso compre los derechos y le daré el final que me de la gana) así como ninguno de sus personajes, pertenecen al talento de Kyoko Mizuki. Este fic es producto de mi loca mente y lo hice por puro entretenimiento sin fines de lucro; cualquier parecido con cualquier otro fic es mera coincidencia… las grandes mentes pensamos casi igual.

ADVERTENCIA…

Este capítulo contiene situaciones aptas sólo para personas mayores de edad y con criterio amplio lima- light … léalo bajo su propio riesgo, no diga que no se lo advertí y luego se este quejando.

CAPITULO 2

INICIANDO NUESTRA VIDA JUNTOS

Chicago es una de las ciudades más grandes en Estados Unidos, sin embargo para Candy y Albert es muy difícil poder conseguir un departamento, ya que al no ser familiares y no estar casados, nadie les quiere rentar un lugar, pero con ayuda de Stear y Archie, primos por adopción de Candy consiguen un pequeño departamento argumentándole al dueño que son familiares que recién acaban de mudarse a la gran ciudad y no tienen donde vivir, el dueño ignora completamente si se trata de una pareja de recién casados o si son hermanos por lo que sin preguntar más y viendo que los chicos que acompañan a la parejita parecen provenir de buena familia no hace más preguntas.

El pequeño departamento es amueblado de manera muy austera contando con lo básico y una sola recámara en la cual hay una litera, carece de muchas cosas, pero de inmediato Stear, Archie, Annie y Patty ponen manos a la obra y traen consigo cosas que recién compraron para obsequiárselos a sus amigos, y ayudan a la rubia a llevarse sus pertenencias del cuarto del hospital que hasta hace poco tiempo habitaba; al llegar al pequeño departamento el rubio ya la espera sonriente en la puerta principal del desvencijado edificio.

-Albert, se te ve de mejor humor.

-Déjenme ayudarles con esas cajas… Sabes Candy, es la primera vez en mucho tiempo que me siento contento e ilusionado, siento como si lo que viniera fuera algo positivo para mi, muchas gracias una vez más por tu ayuda…. y por la ayuda de todos ustedes…

-No tienes que darme las gracias Albert, siempre has estado ahí para ayudarme, y ayudarnos a todos has sido un gran amigo; siempre he contado contigo y es muy justo que ahora sea yo quien te ayude y cuide de ti hasta que te recuperes por completo.

Pasaron el grupo de amigos el día, reacomodando muebles, limpiando y pintando el departamento que, por boca del casero supieron tenía tiempo de no haber sido alquilado y haciendo un pequeño almuerzo para todos los presentes, ahí Albert se enteró que aquél chico del que Candy hablaba continuamente era su novio y un buen amigo de él.

Los chicos se retiran posteriormente dejando a la pareja de rubios, que pasan el resto de la tarde entre risas y anécdotas de parte de Candy, comienzan a desempacar las pertenencias que Candy tenía en el hospital y colocándolas en su lugar. Al final llega la noche y entre los 2 preparan la cena juntos como si siempre lo hubieran hecho, se coordinan perfectamente; al final de la cena preparan un poco de café el cual toman tranquilamente.

-Sabes Albert, siempre quise vivir contigo…

El rubio casi se atraganta con la confesión de su amiga y comienza a toser de manera audible y su cara se enrojece, no sabe él si a causa de que se iba a ahogar o de lo que provocó en él la confesión de la rubia, pero… porque?

-Cof, cof…. como dices que dijiste Candy?-

-jajajajajaja tranquilo Albert… no pienses mal… aquella vez que me rescataste de la cascada cuando escape de la casa de los Leagan y me llevaste a la cabaña del bosque, quería permanecer contigo, rodeados de tus animales y no regresar jamás a casa de los Leagan… pero me dijiste que la cabaña no era de tu propiedad y deseche la idea, luego cuando te volví a encontrar en Londres, la pequeña cabaña que habitabas en el zoológico aunque me pareció un poco pequeña y sucia, pero sabía que si me encontraba a tu lado todo estaría bien… incluso en esa cabañita; y cuando te fuiste a África ,devoré libros enteros para saber más de ese continente, imaginaba a diario lo que estarías haciendo, como serían los lugares en donde te encontrabas, quería volar y estar a tu lado y poder compartir juntos todo lo que me describiste en tus cartas; como te lo dije, para mi eres lo más parecido a un familiar, a un hermano… se que no lo somos, pero te he dicho que te quiero mucho… no?-

-Que me pasa?- pensaba el joven rubio dándose cuenta que mientras Candy hablaba, él se había perdido en el verde de sus ojos y una extraña sensación había invadido su cuerpo… -es una chica muy linda, es mi ángel y toda ella irradia esa luz que ilumina el lugar que sea donde ella este… no, tengo que quitarme esa idea de la cabeza, es solo gratitud lo que siento, eso debe ser, además ella tiene novio que para rematar es amigo mío…-

-Albert, te quedaste muy callado, en que piensas?

-Nada Candy, que debió ser una etapa muy linda en nuestras vidas, pero que lamentablemente no tengo ningún recuerdo de ellas.

-Recordarás poco a poco, no te esfuerces ni te agobies.

.

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Pasaron varios días, se complementaban cada día más, Albert tenía frecuentemente sueños repetitivos sobre un bosque, un camino rodeado de árboles, un río y una cabaña situada a la orilla de este, pero siempre que intentaba cruzar la puerta simplemente ya no veía nada, se encontraba de nuevo en los campamentos, en medio de los heridos de guerra; en algunas ocasiones despertó gritando y sobresaltado, creyendo que el estar viviendo con su princesa de luz como empezó a llamar para si a Candy se había tratado sólo de un sueño del cual despertaba… en una de esas noches Candy bajo de la litera sobresaltada para tratar de calmar a un alterado Albert.

-Albert, tranquilízate! es sólo otra pesadilla.

-Candy, Candy! por Dios! porque no puedo olvidar mejor lo que viví en el campamento médico en vez de mi memoria.

-Albert… cálmate, es normal y poco a poco iras olvidando todo eso conforme vayas llevando una vida normal, no se cuanto tiempo te lleve, pero sé que un día ya no tendrás esos sueños…

Candy abrazó fuertemente a Albert, hacia calor y él se encontraba sin camisa y sólo con un pantalón flojo que no era propiamente de pijama y ella se encontraba en camisón de satín regalo de Annie, no se había percatado de la falta de ropa superior de Albert y lo delgado del camisón de ella hasta que el fuerte pecho de Albert sin querer le rozó los pezones endureciéndolos al acto… ambos se separaron y se quedaron viendo uno al otro sin decir nada, como quien recién descubre algo, pero lo peor fue cuando a Albert una inoportuna erección hizo acto de presencia y al pobre hombre lo único que se le ocurrió fue jalar la sábana que estaba a su lado para cubrirse un poco más… no es que nunca le hubiera ocurrido, pero era la primera vez que le pasaba frente a una mujer… o al menos la primera que él supiera haciéndolos sonrojar a ambos…

-Este… será mejor que vuelva a mi cama… que descanses Albert.

-Si Candy, es lo mejor… mañana será otro día.

...Que demonios fue lo que paso? sólo cruzaba por la mente de ambos rubios…

Al día siguiente actuaron como si nada hubiera pasado, Albert tenía la costumbre de levantarse antes y preparaba el desayuno para ambos, ella posteriormente corría al hospital, mientras Albert salía apenas ella hubiera desaparecido a buscar trabajo, sin embargo era difícil poder conseguir algo ya que él no contaba con papeles y cuando le preguntaban por su nombre, él titubeaba al querer dar un apellido y por obvias razones no le daban nada… a veces conseguía hacer algún pequeño trabajo arreglando algunas jardineras de algún comercio o ayudaba a limpiar vidrios y banquetas, no era mucha la paga, pero al menos ganaba algo de dinero, el sueldo de Candy como enfermera no era muy bueno y aunque por boca de ella supo que su tío abuelo le depositaba mensualmente una cantidad fuerte de dinero, ella simplemente no quería hacer uso de ese dinero como también se rehusaba a utilizar el apellido que él le había dado; el ganar ese poco de dinero lo hacía sentirse útil, "mañana será otro día" solía repetirse el joven rubio; luego regresaba a toda prisa a limpiar y a preparar la cena para esperar a Candy; en lo que llegaba, tomó el periódico, se sentó en el sofá y comenzó a leer, pero como la noche anterior había dormido poco después del incidente de la pesadilla, y el sueño terminó venciéndolo…

-Albert, Albert…dormilón, ya llegue…

-Candy, que bueno que estas de vuelta en casa- dijo Albert mientras se incorporaba del sillón y se frotaba los ojos.

-No, quédate ahí…te tengo una sorpresa - le dijo con aire seductor, mientras con ambas manos lo empujó del pecho haciéndolo caer de sentón en el sofá, y sentándose a horcajas sobre las piernas de él..

-Candy, que estas haciendo?

-No creas que no me di cuenta de lo que hiciste ayer…- mientras la rubia comenzó a besar apasionadamente a un confundido Albert… -sabes, sentí delicioso cuando tu cuerpo rozó mis pechos y sentí calor… mucho calor cuando vi lo que te paso…- mientras señalaba hacia la entrepierna del rubio…

Albert tragó con dificultad y jadeaba mientras su miembro comenzó a cobrar vida.

-A esto es a lo que me refería Albert…- mientras ella frotaba su pubis contra la gran erección que amenazaba con romper el cierre del pantalón y continuo besándolo ardorosamente….

-Candy, por favor, no hagas esto…- dijo el rubio entre jadeos y besos -no me conoces realmente, ni yo se quien soy, tal vez no soy una buena persona… a lo mejor es verdad todo lo que decían de mi en los hospitales…

-Yo se quien eres, y se que eres bueno, y eres bueno para mi… y sabes, tengo algo para ti aquí escondido- mientras la pequeña rubia comenzó a quitarse el vestido quedando únicamente con las bragas.

Los senos rellenos y lechosos de Candy eran verdaderamente espectaculares, los pezones sonrosados estaban erectos, la cintura breve y la cadera aunque no muy grande, era armoniosa con el resto de ese maravilloso cuerpo que estaba sobre él…

-Vamos, se que quieres esto tanto como yo, tócame…

Con manos temblorosas comenzó a tocarla, a palpar esos senos que ayer había sentido sobre su pecho y ahora los tenia entre las manos… los acaricio, jugueteo con los pezones de la chica y finalmente se decidió por llevarlos a su boca…

-Albert, si, sigue haciéndolo… eso se siente muy bien…

Albert sin darse cuenta ya no traía la camisa y Candy recorría con las yemas de sus dedos el perfecto torso de ese hombre que la estaba llevando a la locura sólo con succionarle los pezones…

-Albert, que bien se siente, también quiero hacerte sentir bien…

Las traviesas manos de Candy se dirigieron hacia la cintura de Albert para desabrocharle el pantalón, pero Albert en un último acto de cordura le toma las manos y entre jadeos atina a decirle

-Candy, no… no se que esta pasando con mi cuerpo, no se que puede pasar si haces eso que quieres hacer y no se si una vez que lo hagas me pueda detener.

Candy hace caso omiso a la advertencia mientras hace un guiño travieso y logra sacar el miembro del rubio mientras lo masajea tal y como él lo ha llegado a hacer mientras esta en la ducha…

Albert dirige entonces su mano hacia las bragas de la rubia haciéndolas a un lado sin quitarlas y comienza a masajear la sensible entrada logrando sacar gemidos de placer de parte de ella…

Candy sigue masajeando el pene erguido de Albert y solo se escuchan en el pequeño departamento gemidos y jadeos entre la serie de besos candentes y caricias hasta que Albert al fin logra derramarse sobre la mano de Candy y ella al alcanzar su propio orgasmo muerde fuertemente la base del cuello del rubio haciendo con esto que se sobresalte…

-…..Albert, Albert… despierta dormilón… jejejejeje

-Ca… Candy, este, yo …- mientras se cerciora que el periódico aún continua sobre sus piernas tapando el pantalón que evidentemente y como puede sentirlo, se encuentra mojado.

-Me imagine que estarías dormido después de tu sueño de ayer, no quería despertarte, pero al abrir me llegó el olor de la cena y no quiero que se enfrié… ven, vamos a cenar - mientras le extiende una mano para ayudarlo a ponerse en pie.

-Este, Candy…. ahora voy, permíteme un segundo, deja me despierto bien - mientras un sudoroso Albert trata de colocar bien de nuevo el periódico entre sus piernas y pensando a mil por hora como va a ponerse en pie con el pantalón mojado.

-Espera Albert…- mientras Candy se dio la media vuelta - te tengo una sorpresa, tengo algo para ti aquí escondido…-

-Como? - Eran las mismas palabras que Candy le había dicho en su sueño, pero al parecer ahora no estaba soñando… el evocar las imágenes casi vívidas que había tenido minutos antes, hicieron que de nuevo, una potente erección hiciera su aparición, así que se paró como pudo mientras que con una de sus manos sostenía el periódico de tal forma que no se notara ni la erección ni lo mojado.

En ese momento la entusiasta rubia, con sus esmeraldas brillando intensamente de felicidad dio la vuelta con una caja…

-Ten, es para ti… ayer que te vi, me di cuenta que necesitabas algo así… no es propio el cenar de esa forma, pero podríamos hacer una excepción por esta noche,porque no vas a abrirlo?, muero por verte!

Justo lo que necesitaba! le dio las gracias a Candy mientras con la mano libre tomaba la caja que le había dado y se la colocó al frente mientras corría al baño a darse una ducha helada…si, eso es lo que necesitaba en esos momentos y ya vería que había en la famosa caja.

Diez minutos después, un Albert ya fresco y limpio abrió la caja que Candy le había entregado minutos antes…un pijama de algodón rayado en color azul… y le quedaba bastante bien!, justo terminaba de abotonar el pijama y escucho unos toquidos…

-Albert, ya tardaste y la cena se va a enfriar, puedo pasar?

-Si pequeña, pasa… -mientras observaba su imagen en el espejo -Oye, muchas gracias por el pijama, pero no te hubieras…. que cosa traes?

La imagen del espejo le reflejo a una menuda Candy vestida con un pijama idéntico al de él!, mientras ella por el espejo le sacaba la lengua…

-jajajajaja lo siento Albert, no pude evitar comprarme una igual, sabes… estaban de oferta y se ven tan cómodas que quise estar igual que tú, sólo que me queda un poco grande de las mangas.

Definitivo esa pequeña rubia era toda una cajita llena de sorpresas... sorpresas que él estaba dispuesto a ir descubriendo.

Continuara...

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Mil, mil gracias a Keila Nt, Sabrina Weastley, Vivian Ardlay, Chicuelita 99, Chiquita Andrew, Ana Edith, Amigocha, Additanoh, Gatita Andrew y Lady Susi por tomarse su tiempo de leerme y escribirme un rw...disculpen si no les contesto de una por una; creo es la maldición de las escritoras de ffnet, que se nos tenga que descomponer la pc ya sea al inicio, en medio o al final de la historia, siquiera a mi fue al inicio y pude rescatar lo que llevo de la historia, que si no, me estaría dando de golpes en la pared...

Y gracias también a todos aquellos lectores silenciosos, un abrazo...