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El llamarle impresionado, es, ante la situación en medio de la sala de recreo, una descripción superficial a comparación de lo que el capitán Kirk siente.
El doctor McCoy por su parte, plantándose en la silla con los brazos relajados y una sonrisa soberbia mira a su contrincante sino con diversión− me debe una, Spock −dice con decibeles levemente más altos de los que debería, sabiendo que el vulcaniano, así como todos en la sala pueden escucharle a la perfección.
Mientras tanto, Spock, fuera de sentirse ofendido ante la rotunda derrota, reverencia con gesto lento al doctor. Si bien, la forma de juego del médico fue ilógica y errática, no deja de lado lo tan astuta, así como inspiradora que resultó ser.
− Vaya Spock −le dice Kirk aún catatónico− en tu defensa diré que Bones es el peor contrincante en ajedrez. Ni que decir en el poker. Aunque gracias a eso conseguíamos muchos tragos gratis en la academia. −la información hizo reír a unos cuantos, incluidos McCoy.
−Verás chico; El que tiene más saliva, traga más harina −responde mientras es felicitado por algunos presentes, y Kirk gira los ojos con desgano por las ocurrencias sureñas de su amigo.
−Difiero con usted, capitán –comenta el vulcaniano una vez fuera del estupor inicial−. La habilidad que denotó el Doctor McCoy la encuentro sumamente…
−Una porra, Spock. Si dice "fascinante" no volveré jugar con usted. Deberá conformarse con Jim.
−… Interesante.
Nuevamente las risas se hicieron presentes. Con fingida indignación, Kirk se pone de pie para estirarse un tanto. Los juegos de ajedrez bidimensional entre McCoy y Spock no sólo le parecían entretenidos sino también bastante largos. Y no les quedaba mucho tiempo libre antes de cambiar al turno Alfa.
Con una distraída mirada a la sala, la cual se llena de bullicio entre los que charlan y los que cobran la apuesta (muchos perdieron al apostar por el vulcaniano), el capitán siente un roce recorrerle con suavidad la espalda. Un roce parecido al que la punta de los dedos sobre la piel desnuda puede dar. Al girar sobre si, sin el menor enojo por el asalto, se da cuenta que a su alrededor no hay nadie al alcance que pudiese haber hecho gesto tan íntimo. Lo que encuentra, sin embargo, es la rápida mirada de su primer oficial; quien debe cortar el contacto cuando una bonita alférez se le acerca para ayudar a guardar el ajedrez.
Pasan apenas unos cuantos minutos cuando la alerta roja de la sala se activa.
−Puente a capitán Kirk −llaman por el comunicador.
−¿Qué sucede, Cox?
−Una perturbación, señor. −dice el capitán en turno. De inmediato, en un gesto para demostrar la razón a la llamada, la nave se sacude más no de modo violento. − es parecida, pero de menor intensidad a la perturbación…de la Kelvin, señor.
Ni bien dicho aquello, Jim, dejando la llamada del comunicador, sale a toda marcha al puente. Spock y McCoy van a escasos metros detrás de él.
−Usted −señala a Spock−, Conmigo. Usted −le dice a Bones−, prepare todo el equipo médico.
Sin peros, los hombres siguieron las debidas instrucciones. Una nueva turbulencia les encuentra cuando abordan el turboascensor. La cual duró casi todo el recorrido al puente.
−¡Capitán en el-
−No hay tiempo para eso, Chekov. –le dice Jim tomando su posición en la silla− Spock, revise el escáner. Cox, dígame lo que sabe.
−Los censores detectaron una anomalía en el campo de navegación. Señor.
−Sulu, sáquenos del campo. Marque nuevo rumbo…
Por la pantalla principal, frente al tablero de mando, la zona de perturbación comenzó a materializarse. Grandes látigos de electricidad se formaros en cuestión de segundos alrededor de anillos en espiral que atraía partes de las coloridas nebulosas de los alrededores. Lentamente la Entreprise giró rumbo para evitar los campos gravitacionales que la perturbación pudiese ocasionar. Bajo alerta roja en toda la nave, los tripulantes se hicieron al cabo de su puesto de forma inmediata.
Era bien sabido entre la tripulación la historia del capitán James Tiberio Kirk. Así como la gran agonía que la mención de la Kelvin producía sobre su persona. Haciendo el nombre del barco algo parecido al tabú. También era conocido todo al aspecto de lo suscitado durante esa perturbación. Y la historia posterior en la cual millones de inocentes habían perdido la vida.
Si tenían al menos una oportunidad de evitar cualquier acontecimiento, aunque fuese mínimamente parecido, las más de 400 personas en activo en la Entrerpise definitivamente lucharían.
Desde el área de comunicación, Uhura captó unas débiles ondas de auxilio provenientes del agujero formándose frente a la nave, codificadas, por supuesto. Sin embargo fue Spock quien quien llega de unas cuantas zanjadas al lugar de Kirk dejando atrás su escáner de su área− capitán, es una nave de la federación. Y recibo signos vitales desde el interior.
Con los nudillos en blanco de tanto apretar la silla, Kirk fija nuevo rumbo, pero a una distancia moderada puesto que la energía exterior desestabilizaba a la Enterprise, lo cual significaba poner en riesgo a los habitantes en ella.
La imagen a través de la pantalla, distorsionándose debido a la luz y las olas de engría que fluían como ondas desde el interior de la perturbación dieron paso para nuevas explosiones, bañando al 'vacío' del espacio en explosiones coloridas al momento de choque entre las partículas y la reacción en entre ellas.
De inmediato, un agujero de bordes grises y azules se forma a la mitad del espacio negro. Por donde poco a poco comenzó a salir, a nueva luz, la nave que Spock había detectado.
−Eso no es una nave, señor Spock –comenta, al borde de su silla−. Es la mitad de una.
−Señor −comunica Sulu atareado con la consola de navegación−, si no nos retiramos enseguida la ola expansiva nos aventarán la 'casi' nave. Nos destruiría.
−Spock, ¿Cuántas formas de vida detecta?
No sin una sombra fría en la mirada, el vulcaniano responde−:Sólo dos.
La nave que se abría paso, se notaba magullada e inestable. De entre las costuras del casco, tanto chispas como humo se daban conocer. Kirk reconoció todas las muescas de un ataque anticipado. Las reconocía pues él mismo participó en varias reparaciones a la Enterprise. Imaginó ciento de formas en las cuales aquella nave pudo perder su casco, así como las maneras en las que cada tripulante pudo morir. La fuerte escena ocasiono en más de uno una que otra exclamación de horror.
Dos sobrevivientes.
La pérdida, sea ajena, Kirk la sentía como como propia.
−Puente a transporte −se comunica Jim con premura−, traigan a bordo a los sobrevivientes. Sulu, cuando de la orden salaremos a Warp. Cox, tiene el puente.
Con pasos rápidos se dilató al turboascensor, sin esperar a Spock quien gracias a sus refinados reflejos, pasó por entre las puertas a punto de cerrar.
La nave seguía sin estabilizarse cuando ambos hombres llegaron a la sala de transporte. El Jefe de ingenieros despotricaba mientras daba calibración a los mandos.
−Todas las mejoras al caso exterior para que ondas espaciales lo arruinen −murmuraba con rencor− mi chica… mi bella chica…
−Concéntrese, Scotty. Si me trae a los supervivientes completos, le dejare trafica todo el licor que quiera.
−¡Ah! Como si no lo hubiese hecho antes.
Los largos dedos de Scotty se mecían entre los controles pese a la turbulencia a la que la nave se exponía. Jim no tardó en llamar a un escuadrón medico así como a uno de seguridad. Daba por entrada la posibilidad de que los supervivientes fuesen o tripulantes o invasores.
Debía ser precavido.
Para cuando llegó Bones junto otro médico y tres enfermeras, una terrible sacudida casi les hace perder el equilibrio. McCoy se aferró del tablero principal mientras que Jim se aferraba se Spock. La gran destreza de Sulu para con el timón les estabilizo lo suficiente como para ponerse el pie sin trastabillar.
−¡Capitán! −sonaba la voz del Chekov− necesitamos irnos ahora.
−Scotty, ya escuchó. ¡Tráigalos!
−Ya escuché. Pero no le entiendo, ¿Quién entiende a los rusos?
−¡Que energice! −torbellinos de luz de fueron materializando lentamente sobre la superficie de materia− ¿Por qué tarda tanto? −Jim se escuchaba alterado
−Es la interferencia, señor. No podemos hacer nada más que esperar.
Los remolinos de materialización aún no tomaban forma cuando las olas contra el Enterpise se hicieron erráticas y de energía descontrolada. Lo cual era augurio de la inminente explosión. A la voz de advertencia de Chekov se le unió la de Sulu, ambos aclamaban la retirada, pero Jim no se iría sin las manos vacías.
Una larga y fuerte mano se cerró contra su hombro. Giró lo más pronto posible para encontrar al autor. Era Spock, se veía tan estoico e imperturbable como siempre, sin embargo, Jim pudo un tenue temblor en las cejas oscuras de su oficial. El gesto de simpatía no duró mucho tiempo, pero al retirar las manos, Kirk seguía sintiendo el abrasador calor que aquellos dedos de dejaron.
Los torbellinos de materia lentamente mostraron figuras distorsionadas que fueron trasmutando en sólidos completos. Y en cuando llegaron a la nitidez, Jim dio la orden−: ¡Sáquenos de aquí!
Tanto el salto warp como la energía al momento de la explosión, arremetió contra los asistentes en la sala de transporte que no llevasen cinturón de seguridad. Spock tomó a su capitán por toda la superficie posible que sus propios brazos pudiesen alcanzar, mientras que los médicos así como los de seguridad terminaron en un cúmulo de cuerpos sobre el piso.
Salvos de la explosión. Scotty festeja desde su silla con el cinturón negro cruzándole el pecho.
−Ahora que todos estamos completos… ¿Qué decía sobre el licor?
Jim se ríe de la espontaneidad de su ingeniero en jefe, pero ponto su atención va a los tripulantes recién transbordados.
En el suelo, sobre la plataforma de materia. Dos cuerpos tendidos (y algo revolcados debido al salto a Warp) permanecían inmóviles. McCoy, no sin maldecir en voz alta pronto fue para hacer su trabajo. Un caballero. Hombre caucásico de no mayor a Jim quien permanecía tendido boca abajo.
Y una dama.
Jim, curioso, se suelta de los brazos de su primer oficial y sigiloso y sin causar distracción a los oficiales médicos que se movían cual hormigas alrededor de los pasajeros, se acercó lentamente a la plataforma.
De rubio cabello, rostro en forma de corazón y las cejas características de Vulcano. A Jim no le pudo parecer más que una mujer sumamente hermosa.
Spock quien atendió a su naturaleza, acercándose detrás de Jim, contrario a lo que pensaba el capitán, intuía que esa mujer causaría problemas. Muchos problemas.
Gracias por leer.
fantasmaalineal: Si, tus suposiciones son acertadas. A referencia de la Keppler me di la libertad de tomar la de clase exploratoria . Anda, que es Fanfiction y una puede darle rienda suelta a la fantasía. En torno a las partículas, es justamente el libro que estoy leyendo, de ahí intento sacar algunas cosas para explicación de los sucesos. Temas tan complejos merecen al menos saberse un poco. Pero no al extremo puesto que no soy ni Física ni investigadora. Me ha dado ilusión que fuese mi primer Rev de tremenda autora. Quiero mostrarle mis respetos desde este medio puesto que soy algo timada haciéndolo en sus publicaciones. Este Fanfiction toma como referencia las novelas de Triangulo e Hijo de ayer. También toma referencias de la serie original. Sin embargo, hago lo posible para que todas las referencias se adecuen a las personalidades o actitudes que los personajes desarrollan en las películas actuales. Es de dominio público eso de que el Spock (ToS) es diferente al reinicio. Eso es lo difícil.
Aunque es, mas que nada, otra versión del termino T'hy'la, la cual se interpreta de forma parecida al termino parabatai.
Muchas gracias a los lectores. Esta historia va a una persona que quiero mucho, pero parece inalcanzable.
